La cruel realidad

Capitulo 7: Retrocediendo y avanzando

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"¿Por qué tengo que hacer esto?"

"¿Por el bien de la familia?"

"¿Por mi?"

"¿Por quién?"

"¿Y por qué de esta manera?"

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"Eso no importa"

"Naciste para esto"

"Nuestra familia nació para esto"

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"Yo quiero algo mejor para Hanabi"

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"Entonces lo harás…"

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Me sentí fatal al despertarme, me punzaba demasiado la cabeza y me di cuenta del parche que tenía en la frente del lado izquierdo.

-Estúpido Kidōmaru – Recordé como ese patán me había tacleado como todo un jugador de futbol americano. Que nadie se daba cuenta que sigo siendo una chica.

No recuerdo nada desde ayer – Ni como llegue a mi casa – me dije al ver mi propia habitación. Mire mi brazo izquierdo y vi que tenía unos raspones; debió ser por la tremenda arrastrada que me di contra el suelo. Me siento tan patética, debí ser capaz de evitarlo.

-Todo es culpa del Play Boy Junior – ¡¿Por qué mierdas estaba sonriendo?! ¡¿Y por qué le di tanta importancia?! – Me revoloteé los cabellos, hacia eso cada vez que intentaba borrar algo de mi mente.

-Señorita – Tsubaki toco la puerta, sacándome de mis pensamientos locos. Se adentro con una bandeja de comida y mi estomago rugió al oler el caldo de pollo que traía para mí. – ¿Cómo se encuentra?

-Mareada, ¿Cuánto tiempo llevo dormida? – pregunte mientras me acomodaba en mi cama para que pusiera la bandeja encima de mis piernas.

-Desde ayer, los chicos y yo nos preocupamos demasiado por usted – Me dijo mientras servía un poco de jugo.

Vi de reojo mi celular y lo tome par ver la hora. ¡Vaya! Las 5 de la tarde, entonces si me golpeo muy fuerte. – Ya veo. ¿Y qué paso después de caer inconsciente? – Pregunte al ver como tenía una cara muy divertida.

-Sus amigos se…

-No son mis amigos – levante un poco la voz. Esa palabra siempre me hacía dudar en todo lo que hacía. – Continúa…

El rostro de Tsubaki se torno serio y con algo de tristeza. Pero tenía que entender que yo no estoy jugando a "ser amigos por siempre" ese juego nunca existió para mí.

-Lo siento… Los chicos se pusieron como locos – Alce mi ceja. – Me contaron que se abalanzaron contra el joven Kidōmaru y que fueron separados por los encargados, hasta que llegó Tsunade y los regaño. Me llamaron y fui por usted. Su accidente no paso a mayores, por eso la trasladamos a su casa.

-¿Y qué pasó con Kidōmaru?

-Fue sancionado pero no expulsado. Al parecer se tropezó con sus propios pies que termino cayendo encima de usted. – Me extendió una carta – Es una disculpa que escribió el joven.

-Tírala. No quiero leerlo.

-No se preocupe, lo leí y no escribió más que un simple "Lo siento"

-Que imbécil – pronuncie.

-Lo sé. La próxima vez, seré yo la que diga "Lo siento" – La voz de Tsubaki cambio. Era una voz llena de rencor e ira, al parecer no le gusto como me hirieron.

-Espero que eso no pase… pero si me gustaría verlo – sonreí con complicidad.

Termine mi comida y Tsubaki se llevo la bandeja. Me puse de pie y me mire en mi espejo. Tenía que ver en que me estaba convirtiendo. No podía permitir que los juegos de esos niños me saquen de mi misión. Era difícil de admitirlo, pero siento como si…como si me estuviera encariñando de ellos.

-¡Maldición! – Apreté fuertemente mis brazos. ¿Qué será esta sensación? Nunca antes la había sentido. Siempre fui rápida en sacar información, pero estos idiotas parecen estar mintiendo cada día o simplemente son así.

Mi padre dijo que había un sospechoso, pero al ver la cara de todos los imbéciles parecía imposible. La única forma de saber, es entrando en sus casas y buscar por mi cuenta. Dijo que los vigilara, bien ya lo hice. Siguen sus familias.

-¡Tsubaki! – La llame. Y va salir de mi cuarto pero la alta figura de Ren me detuvo sorpresivamente. – ¡Ren! Regresaste – Como siempre llevaba su traje de chofer y su cabello castaño oscuro brillaba sin su usual sombrero.

-Señorita Hinata – me saludo pero su mirada era muy seria y sus dorados ojos reflejaban preocupación. Llevo su mano derecha hacia el parche que tenía en la frente y sentí la calidez de su grande mano – ¿Quién le hizo eso? – su voz sonó peligrosa.

-Nadie. Estoy bien – lo mire feo para que dejara de meterse en mis asuntos. Era muy sobreprotector, él y Tsubaki. – ¿A dónde fuiste?

-Su padre me pido que le entregara esto. – extendió su mano y me entregó una maleta de color negra. – Es de parte de su antiguo capitán. Se me ha informado que se han conectado los chips silenciosos en cada uno de las empresas.

-Bien y ahora es mi turno para…

-Señorita…por favor – Mire el rostro de Ren, reflejaba inconformidad tanto que la tensión le llego hasta sus puños cerrándose fuertemente. – ¿Por qué lo hace? No es justo para usted. Su padre lo prometió. – su mirada se agacho avergonzado de alguna manera. Me sentí mal por él.

-Basta Ren, ya pasaron tres años – Le dije mientras tome la maleta y la ponía en mi cama. – Eso paso porque fui demasiado flexible e ignorante. Confié en la persona equivocada.

-Pero yo…

-Aun quisieras cambiarlo, lo que paso, paso. Es un hecho. – Escarbe y de la maleta tome un sobre de color amarillo – Por ahora concéntrate de nuevo y quédate conmigo – Puse mi mano en su hombro izquierdo – Gracias por traerme…esto.

-¿Ira?

-Tengo qué. Es el oficio de la familia– Finalice mientras salía encontrándome con Tsubaki recargada en la pared de mi habitación. – Ve, Tsubaki – le aconseje y no lo dudo. Se adentro al cuarto y consoló a su hermano. Al parecer Ren aun no había superado el accidente, al mirar la escena y me hizo recordar a mi hermosa hermana, pero era al revés, ella siempre terminaba consolándome.

Baje las escaleras hasta llegar a la sala, agarre mi laptop para ponerme a trabajar y al prenderla me di cuenta que tenía un correo electrónico de mi hermana. Desesperada lo abrí y lo empecé a leer.

Hyuga Hanabi:

Hola hermana, espero que estés bien. Llevas mucho tiempo sin escribirme, bueno yo también. Es que la escuela no me deja en paz.

Solo quería decirte que Neji me visito y me conto sobre mi tío Hizashi, espero que lo encuentre. Estoy preocupada hermana, me siento mal por Neji cada vez que lo veo tiene unas horribles ojeras.

Me entere que hoy mi papa está en Inglaterra y pensé que estabas con él. Pero cuando llego no estabas y se nota que no ha cambiado ese viejo gruñón.

Ya ha pasado más 6 años y no te he visto. No sé porque nuestro padre no me deja visitarte en vacaciones, ni en año nuevo. El estar con Neji, a veces aburre. Y la servidumbre es amable pero no es lo mismo.

Te extraño

¿Me extrañas?

Quiero verte

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-Hanabi – Yo también tengo unos grandes deseos de verla, de abrazarla y de decirle lo mucho que la quiero y que no hay día en la que no piense en ella.

Pero no podía tenerla cerca de mí, es un peligro para ella. No podía arriesgarla de esa manera, no más ahora que mi padre decidió involucrarme de nuevo.

Tome el teléfono de la mesita que se encontraba enfrente de mí y llame a mi padre. Sonó el timbre más sin embargo no me contesto. ¿Dónde demonios estaba? Aun tenía ese presentimiento de que no me estaba diciendo nada. No me ha llamado y no me ha puesto al tanto con la desaparición de mi tío.

Abrí el sobre amarillo y había un USB de color negra, de seguro con la contraseña para acceder a la información de todas las empresas. Apenas iba poner el USB en la entrada y que suena el timbre de mi casa, junto con una llamada de los guardias de mi casa.

Me puse de pie dejando las cosas en el sofá – ¿Qué pasa? – apreté el botón del aparato que estaba cerca de la puerta principal.

-Señorita. Sus amigos están aquí. – ¡¿Qué?! ¡No es cierto! Corrí hacia la ventana y vi por las cortinas. Y sí, definidamente ahí estaban. Detrás de la rejas de mi casa. Parecía que estaba discutiendo con mis guardias.

-¡Maldición! ¿Qué no tienen casa o qué? – apreté mi puño y corrí de nuevo hacia el aparato, irritada por mi decisión, apreté el botón para que me oyeran los guardias. – ¡Déjalos pasar!

-¡Tsu…¡Ah! – Grite al ver a mi nana detrás de mí, ni siquiera me di cuenta cuando bajo – ¡No me asustes así! ¡Rápido llévate mis cosas, déjalas en mi cuarto! – Ordene mientras señalaba las cosas del sillón. – ¡Ren! ¡Cierra todas las puertas de las habitaciones! ¡Son tan curiosos que de seguro…

-¡HINATA!

La puerta se abrió de golpe, el momento fue tan fugaz porque ya tenía a Deidara abrazándome por la cintura. – ¡Creí que nunca te volvería a ver!

-¡D…Deidara! – Mis mejillas se estaban poniendo calientes, primero porque estaba vestida aún con mi pijama lo cual consistía en un pantalón holgado que me llegaba por arriba de las rodillas y una blusa de tirantes que hacían juego; lo segundo, era que la cabezota de la maldita rubia estaba en un lugar donde no debería estar; estaba restregándose en mis senos con tanta comodidad.

-¡Hmm! ¡Hueles bien! – Grite enojada por ese comentario y le di un trancazo en la cabezota para que se le alejara de mi, pero no fui la única, Sasori lo jalo por el cuello de la camisa y le dio un golpe en el estomago, diciéndole lo torpe que era.

-Toma – me extendió su camisa vaquera de color azul, como no tenía otro remedio ya que escuche las voces de los otros chicos acercándose, la tome y me la puse.

¡Hmm! ¡Qué perfume!

¡Mejora cállate y deja de olfatear como un perro!

-¡Nhe! ¡Tsubaki-Oneechan! ¡Los guardias son personas muy rudas! – el chillido de Naruto resonó en mis oídos, alce la vista y vi como estaban acompañados por mi nana. ¡Vaya! ¡Tsubaki sí que es muy rápida! Voltee hacia las escaleras, donde vi como Ren asentía de haber cumplido su cometido. Suspire ya tranquila.

-¡Naruto-sama pues para eso los contratamos! – Dijo la animada voz de Tsubaki – ¡Adelante, Hinata-sama los está esperando! – ¡Si claro!

Todos los chicos entraron y en cuanto me vieron sus deslumbrantes sonrisas no tardaron en aparecer, y vi en algunos que tenía moretones y rasguños en los brazos. Mi última mirada se dirigió hacia el Uchiha menor y en cuanto lo vi, no pude evitarlo, lo fulmine con la mirada. Siento que el también tuvo la culpa de que me taclearan. Más mi vista se enfoco en lo que traían en sus brazos.

-¿Qué es eso? – Pregunte al ver que traía unas bolsas de…de…¡de dormir!

-¡Hinata! ¿Cómo te sientes? – me pregunto Hidan quien se acercaba y dejaba caer una gran mochila con un contenido muy desconocido.

-¿Qué es eso? – ignore su pregunta y mire a todos en busca de una respuesta pero a cambio solo desviaron la mirada y se pusieron tensos.

-¡YAHOO! ¡QUÉ EMPIECÉ LA PIJAMADA! – Entro gritando de alegría Kiba junto con su bolsa de dormir – ¿Por qué esta Deidara en el piso? – después de esa pregunta el silencio se prolongo, obviamente mi cara no reflejaba felicidad.

¡Qué bien! Organizan una pijamada en mi casa y yo no estoy invitada.

-¡Fue culpa de Itachi! – el dedo acusador de Naruto apunto hacia el Play Boy cuando entro por la puerta de mi casa con su bolsa de dormir.

-¡¿Eh?! ¡No espera, esta fue tu idea! – acuso el azabache hacia el rubio quien se hizo el inocente con su cara de perrito.

-¡No es cierto! ¡Esa idea me la dijo Sai! – el rubio apuntó hacia el pálido chico.

-No, no. El que me aviso sobre la pijamada fue Kiba – el Picasso apunto hacia el castaño quien ya se encontraba apuntando hacia el suelo. Hacia un inconsciente Deidara.

Todos volteamos hacia el piso donde Deidara recuperaba la conciencia pero estoy segura que sudo frio cuando nuestra miradas recaían en el.

-Deidara – mi voz sonó dura. – ¿Cómo te atreves a organizar una pijamada sin mi consentimiento?

-¡Pe…pe…pero si llame Tsubaki esta mañana! ¡Ella fue la que me invito! – Voltee a ver Tsubaki y ella alzo los hombros. No había tal llamada ni tal invitación. – ¡¿Qué?! ¿Entonces a dónde marque? – saco su celular y me enseño un numero.

-Ese no es el número de mi casa.

-¡¿Qué?! Pero pregunte por la casa Hyuga. – Desesperado llamo de nuevo, lo puso en alta voz:

"Los sentimos el numero que usted marco, no está disponible. Pruebe de nuevo con otro numero"

-¿Quién te dio ese número? – le pregunte mientras tomaba su Samsung y le enseñaba el numero a Tsubaki. Era demasiado extraño y más si otra persona se hacía pasar por la familia Hyuga.

-¡¿Eh?! Fui a la recepción y había solo un muchacho en la recepción. Y le pregunte…

-¿Un muchacho? ¿Cómo era? – lo interrumpí.

-Era un muchacho alto de cabello blanco con una venda en su cabeza y tenía unos ojos de color rojo. – se me hizo muy extraño. No recordaba a nadie así en la escuela.

-Ya veo. Estoy segura que te tomo el pelo – mire a Tsubaki para que memorizara el numero y lo investigara. Quién quera que fuera, quería los chicos aquí.

Algo anda mal.

-¡¿Qué?! ¡Maldito! ¿Cómo se atreve?- refunfuño el rubio quien se ponía de pie, lleno de frustración.

Agradecía que Naruto, Hidan y Kiba fuera muy burlones por que empezaron a sacar conclusiones que de seguro se querían coger a Deidara por ser tan gay. Y empezaron a discutir como siempre.

Mire a todos no podía dejarlos ir, tal vez sea un trampa. Me puse de pie y fingí cerrar la puerta de mi casa pero solo quería cerciórame de que no hubiera nadie. Estaba atardeciendo y lo noche a veces podía llegar a ser muy peligrosa y cruel.

Antes de que cerrara por completo, Ren se acerco a mí y me susurro que el vigilaría y que llamaría a más guardias de seguridad.

-Tsubaki, por favor prepara algo para cenar – le dije a mi nana que sonrió muy contenta. Al parecer se divertía mucho cuando había gente o más bien cuando yo me encontraba alrededor de gente. Gente muy animada.

-Entonces nos dejaras hacer la pijamada – dijo Sai. Todos me voltearon ver, me sentí rodeada de lobos. No, más bien de cachorros que fingía ser lobos.

¡Oh-oh! Ya me están viendo con ternura y me sonroje. Maldición, yo no los quería aquí, pero tampoco podía dejarlos tirados en la calle.

-¡Solo esta vez! – demande. Con esa repuesta todos empezaron a sacar sus cosas, desprendieron sus bolsas de dormir, sacaron videojuegos, películas que de seguro era de terror, comida chatarra, almohadas. – Oigan pero mañana tenemos clases… – les dije al recordar que mañana era miércoles.

-¡Ah! Pero mañana no hay clases – Menciono Gaara y lo mire feo para ver si no me estaba diciendo una mentira – E…es verdad. Están limpiando el patio por los desastres de ayer y Tsunade nos dio el día a todos.

-Ok.

-¿Oyes esa no es la camisa de Sasori? – Preguntó Deidara y me sonroje por la mirada de todos pero después fulminaron al pelirrojo quien sudo frio.

-Me la presto porque alguien se restregaba en mi pecho como si fuera una maldita almohada –achichare mis ojos fulminando a cierto rubio. –Iré a ponerme algo más decente - dije al ver como Naruto y Kiba se preparaban para torturar a Deidara. Quien se lo tenía muy merecido.

Una vez en las escaleras subí a mi cuarto para ponerme una blusa para que los chicos no vieran de más, de por sí ya era casi ilegal que fuera la única chica en una pijamada con diez chicos. Bueno nueve y medio – lo digo por Deidara – es más parecía… ¡Dios! ¿En qué estoy pensando?

Llevare el gas pimienta por si sobrepasan conmigo además tenía a Tsubaki. Al bajar de las escaleras me quede congelada al ver la increíble y vergonzante escena enfrente de mis ojos. No me tarde casi nada y ya todos estaban con sus pijamas, mi dios, parecía niños.

-¡Hina-chan! Juguemos – dijo la voz animada de Hidan quien con su permiso conecto un videojuego en mi televisor. Como el sofá tenia forma de U, enfrente estaba la televisión, quitaron la mesa de en medio para poner sus bolsas de dormir y ahora el piso estaba suave. No sabía qué hacer en esos momentos era mi primera pijamada y era la primera vez que jugaba un videojuego que no fuera el celular.

-Emm…Esta bien – me dije más a mí misma. Me acerque y cuando vi a Sasori le entregue su camisa y le di las gracias. Se me quedo viendo por un rato y luego desvío la mirada. ¡Hum! ¡Qué chico!

-¡Nunca has jugado al X Box! – ¡Chingado Hidan! Grítalo más fuerte que en china no te escucharon.

-¡¿Qué?! – y como siempre el metiche de Itachi se acerco a meter sus narices donde no le llaman. – Dime que tan siquiera conoces Mario Bross

-¿Quién?

-Mortal Kombat, Halo, San Andreas, Sonic, ¡Resident Evil! ¡Pac-man!

-¡Ah! ¡Ese si lo conozco! – dije emocionada al reconocer la criatura virtual de color amarilla.

Vi como la quijada de Hidan abrirse a más no poder y sentí la tensión del lugar junto un silencio abrasador.

-¿Qué dije? – rompí la tensión. Y entonces todos empezaron a parlotearme y gritar cosas sin sentido.

-¡Hidan, rápido! ¡Enciende el X Box! ¡Y pon Mario Kart! – mando Itachi mientras sacaba cuatro controles remotos. Como ya estaba sentada – en medio – a mi lado derecho se puso Hidan y del otro lado se puso Itachi y a lado de este se puso Gaara con el otro control. Mientras por detrás buscaban ver y ponerse cómodos.

-¡Chicos les traje bocadillos! – salió mi nana con una bandeja llena de papitas, sodas y más porquerías. ¿De dónde salió eso? De seguro los chicos los trajeron porque yo casi no comía eso.

-¿De verdad nunca antes lo habías jugado? – me preguntó Naruto quien se encontraba junto el Uchiha menor comiendo una papitas. Mire de forma disimulada a este último, no quiero que me diera otra sorpresa.

-No. Supongo porque soy chica – dije como un simple comentario.

-Pero yo conozco a varias chicas que si conocen de esto – me comento Sai.

-¡Am! Bueno entonces mi padre no le gustaba esas cosas – concluí. Ya que mi padre era el único con autoridad en traerme cosas y casi siempre eran libros, música clásica e instrumentos. Y mi difunta madre me regalo una muñeca cuando tenía cuatro años.

-¡Pero entonces, ¿Qué te regalaban en tu cumple años?! - dijo Deidara uniéndose a la conversación.

Agache la mirada ya me temía esa pregunta. Empecen a jugar con mis dedos y sonreí. Hacia eso de niña cada vez que me ponía nerviosa. – A…aquí no se celebran los cumple años – les dije con nerviosismo. Era la primera vez que se lo contaba a alguien ajeno a mi vida.

-¡¿Qué?!

-¡¿Por qué?! – Preguntó Kiba quien ya era todo oídos como todos los demás.

-Pues… desde que murió mi madre no lo celebramos– apreté mis puños. Por alguna razón se los dije, podrá inventar cualquier cosa, pero no. Hay vas y dices todo. – En fin, como sea. Como quiera no me gustan las fiestas de cumple años – mentirosa – solo es un simple día.

-¡La cena ya esta lista! – Grito de jubilo Tsubaki quien salía con una bandeja de onigiris y los ponía en la mesa que estaba del otro lado de la cocina.

-¡Genial! ¡Ya escucharon a cenar! – me puse de pie y les sonreí como una invitación a pasar.

Después de sentarlos a comer había un silencio muy incomodo en el comedor. – ¿Pasa algo? – pregunte mientras mordisqueaba mi onigiri. Mire a todos, parecía que cada uno tenía sus preguntas respecto a mí y la familia Hyuga. No los culpo aunque seamos la empresa de segundo lugar, no teníamos tanto prestigio como las empresas de ellos. – Han escuchado lo que pasa en las vegas, se queda en las vegas – les dije. Era momento de apostar. Información con información. En su cara se veía toda la curiosidad de saber más de mí. Ok. – Sera lo mismo aquí. Lo que pasa en mi casa, se queda en mi casa. Estoy segura que tiene muchas preguntas así que solo contestare solo una por persona y dejaran de estar tan tenso como si hubieran cometido un crimen.

-¿De veras? – preguntó el Inuzuka quien parecía temblar de la emoción.

-Sí. Tú empiezas – conteste y lo señale para que empezara. Ruego por Dios que sea preguntas estúpidas y fáciles de contestar. – Pero si es una pregunta muy privada me negare a contestarla y más te vale que la cambies. – le anuncie. Tampoco iba dejar que se dieran tantos aires.

-Ok. ¿Vives con alguien más? – me preguntó el castaño.

-Vivo sola. Solo estoy con Tsubaki. Mi padre casi nunca está en casa y mi hermana está estudiando en Inglaterra. Se llama Hanabi, por si te interesa y ahora debe tener 13 años – conteste mientras sorbía un poco de mi jugo – Sigues tu Hidan

-¡¿TIENES NOVIO?!

¡PUJ!

Escupí el jugo por la impresión. No espera esa pregunta. Mis mejillas se sonrojaron por la atenta mirada de todos. Me cabree al ver sus sonrisas burlonas y divertidas por haber esputado de esa manera

-Lo siento – me limpie la boca. – No. No tengo novio. Siguiente.

-¿Has salido con alguien antes? – preguntó Sai con su tétrica sonrisa. Apreté el vaso de cristal tan fuertemente que termine rompiéndolo. Creo que mi acción ya les dijo demás. Pero es que me hizo recordar algo muy desagradable tanto que ya me estaba arrepintiendo de ese juego.

-Puede ser…siguiente – Tsubaki llego por el ruido y limpio el desastre que hice, he inspecciono mi mano, lo cual no estaba dañada por los pedazos de cristales. Mi aura de irritación ya estaba empezando a emanar

-¿Desde hace cuanto tiempo que vives sola? – preguntó Gaara. Me le quede viendo, pensé.

-Creo que desde que tengo cinco años. Has las cuenta – dije al ver como mi nana me traía otro vaso pero esta vez de plástico. Me regaño con la mirada y solo le susurre: "perdón" – Sigues tú Naruto

-¡Ah, sí! ¡Ammm! – Vi como se tocaba la barbilla y poco a poco se sonrojaba – ¿Quién…quien de aquí te agrada más? – ¡¿Eh?! Mire a todos y ellos me miraban a mí.

~ ¿Quién? ~

-Paso

-¡¿Qué?! ¡No! Es una pregunta valida – me refuto Kiba.

-Ninguno. Contento. Aun sigo molesta – me dolió ver el rostro del rubio con mi respuesta pero era verdad, yo lo veo a todos por igual. – Bueno está bien "Todos me agradan" ya quiten esa cara. – dije desviando la mirada y esperaba que no notaran mi ironía en lo que dije.

-Me toca – Levanto la mano Deidara – ¿Por qué tu hermana esta en Inglaterra?

-Privado. Cambia la pregunta.

-Ok. ¿Hace cuánto tiempo que no ves a tu hermana? – me dolió esa pregunta. – Si no puedes…

-Hace 6 años – lo interrumpí. Era una pregunta valida – Solo no preguntes ¿Por qué? – dije mientras tomaba otro onigiri pero en vez de comerlo lo estaba despedazando.

Mierda, ahora ya saben la patética vida que llevo. – ¿Quién sigue?

-¿Cuál es tu color favorito? – pregunto Sasori y yo me esperaba algo más. Digo, no sé.

-Supongo… que el azul marino – dije luego de pensar. Voltee a verlo y me di cuenta de algo. Más bien algo que estaba a su lado. Me acabo der dar cuenta que el Nara esta aquí también, hasta ahora no le había prestado mucha atención.

-Shikamaru – murmure pero si me alcanzo a escucharlo – "Como un ciervo" – Es un lindo nombre – Le dije y su cara mostraba sorpresa. – El ciervo es mi animal favorito – no sé porque lo dije, pero, era un nombre muy interesante – ¿Vas preguntar algo?

-¿Por qué es tu animal favorito? – me preguntó.

-No lo sé…tal vez porque es un animal muy silencioso y amable. Creo eso te describe muy bien. No como mi nombre que significa "Sol" – dije, pero es un nombre que me puso mi madre. Así que no me quejo. – ¿Qué? ¿Por qué me ven así?

-Mi nombre también es bonito – murmuro Naruto con su cara de cachorrito.

-¡Ah, ya van a empezar! ¡Siguiente! – Dije al ver que solo faltaban los hermanos Uchihas. – ¡Ya dejen de verme así! – me miran como si fuera un enigma. O por lo que dije y de seguro piensan que me interesa el Nara, por el amor de Dios, yo solo le dije que tenía un bonito nombre. Acaso está mal.

-¿Tendrías una cita conmigo? – preguntó Itachi con su melosa voz.

-Claro que no.

Mire al Uchiha quien comía muy cómodamente su onigiri – Paso

¡Fiuu! Por lo menos me salve de una pregunta. – Bueno ahora me toca a mí. - ¡Demonios ya se me olvido que iba a preguntar! Simplemente no puedo decirles: "¡Oigan chicos!, sus familias no ha estado actuando de manera extraña, no sé, digamos que están haciendo cosas malas y si de casualidad no tenía a mi tío por ahí"

-¡Soy Soltero! – Grito Hidan mientras levantaba la mano.

-¡Yo también! – comentó Kiba imitando al sádico.

-¿Y? – tengo cara de que me importa si están saliendo con alguien o no. – ¿y ahora que tienen? – pregunte ya que parecía un poco tensos menos el Uchiha menor que seguía comiendo onigiris. Vi como Hidan quería abrir la boca pero la mirada de todos lo hacía callar. – Hidan ¿Vamos a jugar a esa cosa, el X Box?

-¡Cierto, juguemos! – me puse de pie al igual que todos y me di cuenta de la estupidez que hice, olvide preguntarles a ellos. ¡Qué pendeja!

Bien creo que por separado será más rápido, lo primero que hice fue jugar con ellos. Hidan – mi primera víctima – me comento que tenía un hermanastro se llamaba Kakuzu, no se llevaban muy bien pero se respetaban, fuera de eso nada sospechoso. El siguiente fue Gaara quien me enseño una composición que estaba haciendo desde su iPad.

-Se sincera – me dijo.

-Es un asco – ¡Claro que iba ser sincera! – ¿Qué es esto? Música para funerales. ¿Por qué si esa así? Te contratan, que acaso nuestro Gran David Guetta no te ha enseñado nada. Si quieres ser como él, has música que le agrade a las personas y a ti mismo, dime Gaara ¿Es esto lo que realmente quieres que escuche la gente? – ¡Diablos me pase! Ojala que no llore. Vi como intentaba pararse para irse pero lo detuve con mis manos y lo volví a jalar para que se sentara – Dime qué te parece esto. – le dije mientras tomaba su iPad. Como era una aplicación le mostré unos compases y parecía que le gustaba porque se quedo conmigo. – Lo mejor de la música es que a veces te hace vibrar de la emoción y yo quiero oír eso en las tuyas – le dije mientras le regresaba su aparato. – Me gusta la primera que me enseñaste pero siento que le falta algo, cuando lo encuentres, me gustaría ser la primera en escucharlo – le sonreí.

Como a ambos nos gustaba casi la misma música, creo que eso es lo que más me agrada de estar con él. Hablamos sobre algunos cantantes y después le saque temas familiares y me contó que tenía dos hermanos mayores y que ahora su padre era el que estaba a cargo de la empresa familiar. Nada que sospechar.

El siguiente fue Sasori, solo me acerque a él porque tenía una libreta de diseños de ropa, eran realmente hermosos, pude ver que estaba diseñando un lindo vestido pero la modelo era una marioneta. Le saque platica pero era tan sombrío, casi ni decía nada y me empezó a aburrir. Me iba ir pero detuvo con su mano y me pidió que me sentara y me entrego un papel doblado.

-¿Qué es esto? – lo abrí y vi que tenía una dirección.

-Cuando tengas tiempo ve a ese lugar. – entonces me enseño un diseño y me encantó el vestido largo pintado de un color azul marino con destellos morados.

-¡Es hermoso!

-Quiero que vayas ahí y me gustaría que te lo probaras – No sé si fue una orden pero ganas no me faltaban para probármelo. Me gustaban los vestidos largos y aunque estuvieran escotados no me avergonzaba tanto al ponérmelos. Poco a poco me comento como su familia se dedicaba al comercio de telas de seda y otras marcas, me contó que un día vio como su abuela le enseñaba a hacer marionetas y que lo más divertido para ella era diseñarles la ropa. Fuera de eso, nada sospechoso.

Estuve así con el resto de los chicos quienes me contaba pocas cosas de sus familias pero no había nada fuera de lo normal, incluso los Uchihas, agradecí que Itachi fuera un Play Boy platicador ya que con Sasuke no hubo más que un "Hmp" cada vez que su hermano le preguntaba algo.

Ya era como la 2 de las mañana y poco a poco me vencía el sueño. Estos chicos no paraban tuve que jugar con Hidan de nuevo junto con Itachi y Gaara mientras que Deidara me peinaba y me hacia un trenza – más se notaba su bisexualidad – jugué un partido de Shogi con Shikamaru y estuvimos como una hora, era muy bueno ya que perdí la partida. Al final pusimos una película de terror – La del exorcista – pero me quede dormida en varias partes, solo los gritos de la película y de Naruto me despertaban. Yo estaba arriba del sofá y los chicos en el suelo encima de sus bolsas de dormir, cuando termino la película nos acostamos, yo en el sofá y los chicos en el suelo.

-¡No me patees! – escuche los murmullos de los chicos en la oscuridad de mi casa. – ¿De quién es este pie?

-Es mío – no reconocí la voz pero me daba risa los comentarios que hacían.

-Oigan quiero ir al baño

-Ve tu solo Naruto, usa tu celular – dijo Kiba. Por el sonido de su voz estaba un poco retirado de mí.

-Pero… me da miedito. ¿Qué tal si aparece la mona del exorcista? – de solo pensarlo hasta da miedo ya que el baño estaba cerca de las escaleras. – Me acompañas Sasuke

-Ve tu solo – dijo el morocho.

-Oigan hay algo en mi espalda – dijo la voz de Hidan – ¡Ah! Creo que es una papa – y solo se escucho el "crack" de cuando se la comió.

-Qué asco Hidan. – Sonó la voz de Deidara – Capaz que le eche un pedo a la papa y tú te la comes.

Todo el mundo soltó una ligera carcajada pero claro que se controlaba porque según ellos yo ya estaba dormida. Como si fuera a dormir con diez chicos en mi casa muy cerca de mí. Me aliviaba saber que debajo de mi cobija estaba el gas de pimienta.

-¿Hinata, estas despierta? – no conteste. Quería ver que tanto harían.

-¡Shh! ¡No la despiertes!

-¡Pero quiero ir al baño!

-Usa el puto flash de tu celular y ve al puto baño – le dijo Kiba a quien vi como prendía el flash del celular y me apuntó y se dio cuenta que estaba despierta.

-Hola – dijo al ver como estaba despierta – Creí que estabas dormida

-Estaba… ve al baño Naruto no quiero tragedias por la mañana – le dije y solo el rubio se puso de pie y tomo el celular y avanzo hacia el baño.

-¡Shh!

-¡Ay, si! El Itachi quiere dormir – se burlo Hidan – No quieres que te traiga unos pepinillos para los ojos – me reír por eso.

-Mejor tráele el chupón para que duerma mejor.

-Son unos payasos – murmuro Itachi.

-¿Qué dijo?

- Que es un Payaso

-JA, JA, JA. Itachi no deberías decirte eso, eres una preciosa bailarina.

-Imbécil

-Yo también te amo

-Deidara ¡No respires en mi cara! – escuche la voz de Sasori y me senté en el sofá, una porque Naruto ya se estaba tardando y dos sentí muchos escalofríos.

-¿Qué? Pero si estoy a lado de Hidan

-Entonces ¿quién está a lado mío?

-Itachi no me patees – murmuro Sasuke

-Yo no hice nada, tus eres el que me está pateando.

Se escucho una risita de mujer pero demasiado tétrica.

-¿Fuiste tú Sai? – pregunto Hidan

-No

-¡No mientas!

-Es verdad. ¿Dónde está mi celular?

-Aquí está el mío – Gaara prendió el flash del celular y apunto a todos. Con la luz pude ver que a los lejos, cerca de la televisión estaba Hidan, Deidara y Sai. En medio estaba Kiba, Gaara y la bolsa de Naruto. Más cerca de mí estaba Sasori, Itachi y Sasuke.

-Ya se tardo Naruto – menciono el pelirrojo. – ¿Qué tienes Kiba?

Todos los que estaban acostados se sentaron como yo y nos quedamos petrificados al ver una sombra de mujer reflejada en la pared.

-Creo que ya me hice en los pantalones…

No supe quien lo dijo pero al ver como la sombra se acercaba y se acercaba. Y solo mire atrás y suspire tranquila al ver quién era.

-¿Siguen despiertos? – todos se relejaron al ver que solo se trataba de Tsubaki quien prendió la luz del pasillo y estaba acompañado de Naruto. – Ya deberían dormir, usted también Naruto.

-Sí, gracias Tsubaki.

-Buenas Noches – dijo Tsubaki al apagar las luces y marcharse a su habitación.

-¡Buenas noches! – dijeron los chicos mientras yo me volvía acostar.

-¿Te perdiste? – pregunto Kiba.

-Sí, me pareció escuchar la voz de una mujer…

-Mejor ya duérmete - dijo Deidara con voz nerviosa.

Después de unos minutos hubo un silencio prolongado y cuando los ronquidos de Hidan comenzaron supuse que ya todos estaban dormidos. Me revolví en el sillón, no sé porque sentía un gran peso en el estomago. ¿Era nerviosismo? Quien sabe, pero el tener a estos chicos aquí me hacía sentir cosas raras.

-N…n…no…te…lo…comas…da…tebayo

¡Jm! Naruto habla dormido. Bueno, creo que con los ronquidos de Hidan y las pláticas nocturnas de Naruto no dormiré por esta noche.

O eso creí.

Volví a abrir los ojos al ver un poco de luz atravesar las ventanas – tal vez eran las 6 de la mañana – ni me di cuenta cuando me quede dormida, bajando la guardia. Me estire y los voltee a ver, se veían tan lindos acostados, de verdad parecían niños. Me daban ganas de pararme y tomarles una foto.

Vi a lo lejos como Hidan ya estaba afuera de su bolsa de dormir – estaba prácticamente en el frio suelo de mi casa – Deidara estaba acurrucado junto al sillón y Sai estaba tapado con sus mantas. Más adelante Naruto se encontraba boca abajo y su melena amarilla era ocultada por ese gorrito tan curioso; Gaara estaba también envuelto en su bolsa de dormir, Kiba tenía su almohada encima de él y por su posición boca abajo, tal vez estuviera babeando. Sasori abrazaba su almohada y su espalda estaba recargada sobre el sofá. Divise a Itachi pero no localice a Sasuke.

Me sostuve con mis brazos sin pararme del todo, me sorprendí de verlo delante de mí cubriéndose con una manta. Lo único que podía ver era sus cabellos azabaches revueltos, me pregunte porque se había subido con tanta confianza y mi respuesta llego al ver a Itachi dormido como todo un rey, se había colado al espacio personal de su hermanito.

No le di tanta importancia así que me volví acostar y cerré los ojos. Supuse que me había quedado dormida de nuevo, pero esta vez como unos 15 minutos o 20. Ya que empecé sentir como alguien me acariciaba y estiraba unos mechones de mi cabello. Creí que era un sueño, así que alce mi mano para aplacar ese meneo, pero como seguía semidormida deje mi mano derecha a lado de mi cabeza.

Y de nuevo sentí una acaricia pero esta vez en mi mano derecha, abrí los ojos – esto ya no era parte de mi sueño – visualice una cara pálida y esos ojos negros como la noche capturaron los míos, algunos mechones de su cabellos negro me daban cosquillas en mi mejilla y fue ahí donde me di cuenta de la cercanía de su rostro.

-¿U…Uchiha? – susurre ya que demás chicos aun seguían dormidos. – ¿Qué haces?

-Me debes una respuesta – me murmuro. Supuse que se refería al juego de ayer por la noche, solo falto él de preguntar.

-Dime

-¿Me harías un favor?

-Depende

-No te enamores de nadie más que no sea yo – me musito mientras me daba un ligero pero suave beso en mi frente.

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Eso suena más como una orden

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Fin de capitulo 7

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¡Hola! ¿Qué les pareció?

Me divertí mucho al momento de escribirlo porque me recuerdan a mis preciados amigos y amigas cuando hicimos una pijamada. Nunca falta el que dice: qué si estés despierto. Me agrada mucho el saber que les gusto el capitulo anterior.

Bueno esto es lo que les dejo y espero que sea de su agrado y nos vemos en el siguiente capítulo:

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COMENTARIOS

uchihinata-20: Hola y gracias por comentar. Espero que este capítulo sea de tu agrado y cada vez hay más acercamientos. Pues trancazo que le dio el infeliz de Kidōmaru a la pobre de Hina, pero tengo el presentimiento de que se lo devolverá. Como dicen ojo por ojo diente por diente.

sunny237: Hola y gracias por comentar. Si todos tenemos momentos tristes en nuestras vidas y pues esto es lo que le paso a nuestros queridos amigos. Este capítulo hasta mi me dio risa espero que te haya hecho reír.

DAYiiS-de-uchiha: Holiss me alegra saber que te gusto el capitulo anterior. SasuHina pues…pues… jaja tal vez. Ya dependerán de los sentimientos de Hina pero lo más probable es que se quede con… … si probablemente. XD espero que te haya gustado el capitulo.

MusaSpinelli: Jajaja ntp Hinata está sana y a salvo por ahora XD. Gracias por leer y seguir conmigo ya lo emociónate va empezar en el siguiente capitulo. Aun lo sigo editando. Pero yo digo que será emocionante.

Uchiha Hyuga Hinata: Hola y bienvenida. Gracias por leer y espero que te haya gustado este capítulo. Lo escribí con mucho amor :3 bueno con humor diría yo XD

fran.s: Hola y gracias por tu lindo comentario. Me alegra saber que te haya gustado todo. Lo del carro fue mi parte favorita. Pues aquí te traje este capítulo y espero de todo corazón que te haya gustado.

shiro5580 : ¡Acaso no es hermoso cuando nuestro Sasuke se pone celoso o se sonroja! ¡Simplemente hermoso! Espero que este capítulo te haya agradado.

mariii-chan12: ¡No elmo sabe donde vivo! Que miedo ~.~ me dará un infarto. Solo espero que llegue Sasuke o Itachi y me salve. XD Me alegra saber que te haya gustado el festival pues yo tenía el Really en mi prepa y era muy divertido por que nos mojábamos y hacia actividades no tan extremas como en el capitulo anterior. Espero que te haya gustado el capitulo.

Hime-Uchiha-Namizake: Gracias por tu lindo comentario y me alegre saber que te haya alegrado el día. Sonríe, sonríe y se feliz con este capítulo XD

Anairam: Hola y bienvenida. Gracias por decir esas hermosa palabras me hacen llorra T.T me alegra saber que te este gustando el trama y continúes conmigo hasta el final. :D

Yeii-chan se despide

Muchas gracias por comentar constructivamente y a los que le dieron clic en seguidores y favoritos.

Nos vemos a la próxima.