La Cruel Realidad
Capitulo 9: Arranques
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"Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos, Yo fui uno de ellos"
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. – Aun te duele – me musito la enfermera y fue ahí donde de nuevo me desperté de mis pensamientos. La voltee a ver, era una mujer de unos 56 años, su cabello rubio que se tornaba blanquecino estaba atado a una cebolla que colgaba de su cabeza. Sus ojos moca me miraba con preocupación mientras atendía mi mano vendada. Vi como miraba de soslayo a Sasori quien ayudaba a tirar unos algodones ensangrentados. Era el único quien dejo la enfermera quedarse ya que no hizo tanto arguende como los demás inquietos que estaban detrás de esos muros.
Y me refiero a Naruto, Kiba y a Deidara. Los demás chicos fueron a acompañar a Sasuke, Itachi y a Hidan con la directora a quien se le fue llamada por una emergencia – mi emergencia – la cual no dudo ni un segundo en decir "Voy para allá" cuando mencionamos el nombre de Danzo Shimura.
Me di cuenta que me le quede viendo a Sasori de más y en cuanto se dio cuenta me sonrió, acercando un vaso agua – lo cual necesitaba – mi garganta ardía, y a pesar de haberme tragado una buena cantidad de agua con cloro, la sentía seca como un desierto.
. – Gracias – tome el vaso mientras absorbía una buena cantidad, cuando deje de tomar, sentí una terrible punzada en mi mano vendada y como consecuencia deje caer el cuenco de cristal. – L…Lo siento. Mi mano…
. – Está bien, cariño – me dijo la enfermera. – Es normal, debido al tremendo esfuerzo que hiciste por quitar ese azulejo, es normal que te duela esa parte muscular. Ten toma – me extendió unas pastillas – con esto aliviaras el dolor.
Tome las pastillas y sin esperar un vaso de agua, me las trague así. Más sin embargo Sasori se tomo la molestia de traerme otro vaso, se sentó a lado mío y me ayudo a tomar agua, evitando que dejara caer el cuenco de nuevo. – Gracias – le dije mientras me limpiaba la boca.
Hice una mueca de dolor en cuanto roce esa parte, ya que también me habían dado un buen golpe en la quijada pero de seguro con esas pastillas se me pasaría. Por ahora, no podría abrir la boca como antes.
. – Bien, quédate aquí. Iré a buscar a Tsunade. – nos dijo la enfermera mientras salía y cuando salió, sentí la mirada penetrante del sombrío y voltee a verlo. Sus ojos cafés cenizas me miraba con neutralidad.
. – ¿Qué?
. – Estoy enojado – me dijo más sin embargo su rostro no mostraba ese sentimiento.
. – ¿Seguro? – Asintió. Sé que iba sonar muy estúpido preguntarle con lo me paso hace rato, pero aun así lo hice. – ¿Por qué?
. – Por qué no has ido a probarte ese vestido. – Ok. No era lo que me esperaba pero solté una pequeña risa. Era muy difícil saber lo que piensa con esa neutralidad que siempre muestra. – ¿Podrías…podrías ir hoy? – me pregunto con duda en sus ojos. Pensando que tal vez no era el momento – y así lo era – pero tal vez era lo que necesitaba. Después de todo aun no estaba en mis cinco sentidos para ponerme a trabajar.
. – Claro. ¿Por qué no? – Le dedique una sonrisa – Será una buena distracción después de todo – Murmure. Me encanta los vestidos y sus diseño son dignos de probarse y en cierta manera me sentía honrada.
. – ¿Aun te duele? – Me pregunto mientras tomaba mi mano con una de las suyas – sentí calidez – sus manos eran muy blancas como la mía, no, yo era más pálida. Entonces me di cuenta que lo estaba examinando de más – ¡maldición! – aun estaba muy desorientada.
. – No – dije retirando mi mano, la cual se sintió un poco fresca.
. – Hinata – voltee hacia él y me arrepentí. Su rostro estaba centímetros de mí. – Lo que dije en el restaurante, es cierto. – me hice la desentendida. – Me gustas.
¡Mi Dios! ¿Qué está diciendo? – ¡Je, Je! Tu también me agradas – le dije mientras me ponía de pie y me di cuenta que anda en bata y con mi traje de baño. Y de por sí, descalza. – Mi ropa – susurre, pero el pelirrojo me había escuchado levantándose de igual modo.
. – No te preocupes, de seguro Deidara está haciendo algo al respecto – me dijo y entonces escuche unas voces reconocibles acercándose a la enfermería.
. – ¡HINATA! – Grito de emoción Kiba al verme y se lanzo contra mí apretándome con sus fuertes brazos.
. – K…Kiba, no puedo respirar – le dije y de inmediato me soltó, pero de nuevo era cautiva, pero esta vez de cuatro brazos – de los rubios – quienes lloriqueaban falsamente por mi bienestar, pero que daban ternura a la vez. – Chicos, me duele – les dije y me soltaron, me sonrieron y en su rostro mostraba mucha ansiedad.
. – Ten, te trajimos tu ropa – Deidara me extendió mis dos mochilas y me puse nerviosa por si abrieron el maletín y se dieron cuenta que tengo un arma dentro. Más sin embargo quise preguntar como los dejaron pasar a los vestidores de mujeres.
. – Emm... Hinata, hay alguien que quiere hablar contigo – Hablo Naruto mientras se rascaba incómodamente la cabeza. Voltee hacia la puerta de la enfermería y vi como salía Karin con los ojos hinchados y su nariz roja. Parecía que le había dado gripe. – Bueno, ya se conocen y por si no lo sabías, es mi prima.
. – ¿Enserio? – dije sorprendida. No lo sabía.
. – Ella tiene algo que decirte – me dijo mientras señalaba a sus amigos a que salieran y me dejaran a solas con la pelirroja, quien debes en cuando se limpiaba la cara con la manga de su blusa.
En cuanto cerraron la puerta, el silencio inundo el cuarto. – ¿Te importa? – le dije mientras señalaba mi ropa y me iba detrás de unas cortinas.
. – No, adelante. – Me dijo – Hinata… yo tengo algo que decirte…
. – Te escucho – le dije mientras me quitaba el traje de baño y vi como tenía unas gotas de sangre.
. – Te debo una di…disculpa – deje de cambiarme y le puse atención, mi silencio fue interpretado para que siguiera y así lo entendió. – Fue Danzo quien me pidió que hicieron un escándalo una vez que termináramos las clases de natación. – Mis labios se abrieron un poco debido a la sorpresa – Me dijo exactamente que pasando 5 minutos, debía hacer algo para hacer que la maestra fuera a los vestidores. – Salí de la cortina ya vestida, mi presencia la puso más nerviosa. - M…Me… me propuso unos puntos extras en su materia y ¡Créeme, los necesitaba! ¡Pero yo no quería que nada de esto pasara! ¡Yo solo…!
. – Tranquila, Karin – la calme. Tenía que saber más – ¿Qué paso después? ¿Qué más te dijo?
". – Me dijo que cuando saliera de la piscina, empujara los salvavidas. Lo hice, pero no paso nada y no le di importancia y cuando llegue a la puerta de los vestidores vi como estos se caían y tú te ofrecías a recogerlos, entonces después empecen a mirar mi reloj y en cuanto pasaron los 5 minutos hice lo que me pidió. Empecen a pelear con Kin por cosas sin sentido, llego la maestra y nos trato de separar. No supe cuanto tiempo tenía que seguir con el juego, pero… pero escuchamos la detonación y todas nos alertamos… – Karin empezó a gimotear y a secarse las lagrimas – Sentí muy feo ya que se escuchaba desde a fuera, en la piscina ¡y tú estabas ahí! Quise salir, pero más detonaciones se escuchaban y la maestra nos hizo agacharnos. Todo se silencio y después escuchamos gritos.
Mi mirada se había quedado como piedra por todo lo que decía Karin, eso quería decir que Danzo lo tenía muy bien planeado. El sabia muy bien que yo siempre era la última en salir y que no permitía que ningún alumno se quedara en la alberca al menos que estuviera con un maestro responsable. ¡El me espiaba e idealizo una idea para quedarnos a solas!
"– La maestra salió y nos aviso que evacuáramos el lugar inmediatamente, entonces en cuanto terminamos pude divisar todo un desastre en la piscina y como había sangre en el agua. – Me dijo mientras sin espéramelo se lanzo a abrazarme. – ¡Lo siento tanto! ¡Yo no sabía! ¡Por favor, créeme! ¡Lo siento tanto! – nunca en mi vida había sentido lastima por alguien, pero ahora Karin era la que más me daba pena. Ella suele ser grosera, hipócrita, enojada, y verla así, tan destrozada y arruinada por la culpabilidad de sus propias decisiones, me daba pesar. Sin pensarlo, le empecen a caricia el cabello a pesar de ser un poco más alta que yo – lloriqueo más – más sin embargo continúe con el acto.
. – Está bien, Karin. Ya paso. – le dije, lo mismo que solía decirme mi madre. – Estaré bien. – le asegure, un poco dudosa. – Naruto, te regaño ¿verdad? – le pregunte y se separo de mi mientras se limpiaba la cara, después asintió.
. – ¿Cómo lo sabes?
. – No es por nada, pero venias muy regañada – le dije divertida y esperaba que no me lo tomara para mal, pero me sentí aliviada cuando soltó una pequeña risita.
. – Si, Naruto da miedo cuando se enoja. El es mi única familia – me dijo con melancolía. – Me sentiría muy mal si un día llegara a decepcionarlo. – Me contó – El es un estúpido o se hace, pero siempre se preocupa por los demás. Especialmente por ti – me expreso – Sabes que te quiere mucho ¿Verdad? – Asentí apenada. – Todos ellos… te miran con ojos muy especiales. Me preguntó ¿Por qué?
. – Tal vez porque fui la única que los puso en su lugar – Dije con tono gracioso y Karin sonrió.
. – Si, ellos siempre han sido muy especiales, incluso cuando viene a la casa, nunca me prestan atención pero contigo…todo es diferente. – me dijo con pena. – Tal vez por eso te odio y te tengo mucha envidia– me apene por eso. Me lo dijo tan directo.
Y luego se dio cuenta de lo que dijo – Lo digo en buen plan – aclaro y yo solo asentí. – Bueno, eso era todo. Tsunade-sama aun tiene algo que mostrarte – me comento y su rostro se torno serio y supuse que ella sabía algo que yo ignoraba.
En cuanto salí de la enfermería, Shikamaru se encontraba con los rubios, Kiba y Sasori, hablando tranquilamente, en cuanto me diviso, se acerco a mí y puso su mano en uno de mis hombros. – Tsunade no quería mostrártelo, pero creo que sería muy grosero si no te lo enseñamos. – me dijo con su tranquila voz y empezamos a caminar hacia la sala de maestros que se encontraba en el segundo piso.
Al llegar al pasillo, pude ver a la policía de casos especiales y entre ellos pude reconocer a Yamato. Como un infiltrado. Sai y Gaara esperaba desde afuera y en cuanto me vieron, sonrieron para mí, queriendo tranquilizarme.
. – Señorita Hyuga, ¿Cómo se encuentra? – me hablo Yamato saludándome con la mano, la cual correspondí.
. – Bien, ¿Qué sucede?
. – Mi nombre es Yamato y estoy a cargo de este incidente. Solo le hare unas preguntas – me dijo más sin embargo mi mirada se enfocaba dentro de la sala donde se encontraba Tsunade hablando con Sasuke, Hidan, Itachi.
. – ¿Hace cuanto tiempo que conoce a Danzo Shimura? – me pregunto y lo mire feo. Odio el protocolo de los policías. El hombre me sonrió con su cara diciéndome: "Sígueme la corriente"
. – Desde que entre a la preparatoria. Hace un año.
. – ¿Ha hablado con él alguna vez?
. – No
. – ¿Hubo una ocasión en la que llego a encontrase con él a solas?
Me puse a recordar – Una vez – dije al momento de acordarme de un suceso – Mi primer día de clases, llegue tarde y trómpese con él. Y lo ayude a levantarse mientras le pedía disculpas.
. – ¿Llego a pensar que Danzo la espiaba? – Preguntó Yamato y su rostro se torno serio.
. – No
Entonces me señalo que lo siguiera dentro del aula donde Tsunade me esperaba con los brazos cruzados y su mirada mostraba seriedad. Sasuke y los demás ya me esperaban desde afuera.
. – Por aquí – me señalaron el escritorio de Danzo – Encontramos esto en uno de sus cajones. – me dijo Yamato mientras me mostraba un sobre blanco arrugado y lleno de orificios. En cuanto la abrió, esparció varias fotos y en cuanto las vi, quise vomitar.
. – No… – musite con voz ahogada. ¡No es cierto! Mi cuerpo empezó a temblar del enojo y de repugnancia. ¡Eran fotos mías! ¡Fotos! ¡Asquerosas fotos de mí, cambiándome, peinándome, entrando a la escuela! ¡Incluso en el salón! ¡¿Cómo mierdas llego a tomarlas sin darme cuenta?!
¡Me siento tan patética! ¡¿Por qué diablos no me di cuenta?!
. – Lo siento… – apreté los puños en un intento de controlarme, mi cuerpo y mi mente quería tomar esas mugres imágenes e ir a quemarlas. – Ya me quiero ir – dije al momento que ladeaba la mirada.
. – Hinata – me hablo Tsunade – No te preocupes, Danzo pagara. Te lo aseguro. – me puso un mano en uno de mis hombros y acerco sus labios a mi oído – Así que no hagas nada estúpido – me susurro y apreté los puños.
. – Bien – dije secamente.
. – Ve a casa. – me dijo. – Tsubaki te espera.
¡No quiero ir a casa! Ya que si lo hago, estoy segura que tomaría un cuchillo y iría tras de Danzo en este preciso instante – toque mi cabeza – Tenia que calmarme, aun tengo otras cosas que arreglar. ¡Maldición! ¡¿Cómo me duele la cabeza?!
Entonces voltee hacia los chicos quienes me esperaban en el pasillo – inquietos y ansiosos – más mi vista se dirigió hacia cierto pelirrojo, quien hablaba por teléfono.
¡Cierto! ¡Tengo una cita con él! O una salida, si suena mejor. Una salida de amigos. Me amarre bien las mochilas y salí de la sala de maestros como si me corretearan. – Nos vamos – le dije a Sasori y me contesto todo el mundo menos él.
. – ¡¿Qué?!
. – Oigan, oigan, ¿de qué nos perdimos? – hablo Kiba perturbado por lo que acabo de decir.
. – No es de su incumbencia. ¡Vámonos! – agarre del brazo del único involucrado.
. – ¡Ey, no! ¡Nadie nos dijo que había fila para una cita contigo! – bravo Hidan disque poniendo un alto a los griteríos, ignorando que los policías metiches estuvieran escuchando. – Entonces yo me proclamo ¡El segundo! – el peliblanco levanto la mano. Y los gritos volvieron.
. – ¡¿Qué?! – ahora que mierdas estaba pasando. – ¡No tengo una cita! Solo vamos a…
. – Yo el tercero
. –Yo el cuarto
Así continuaron discutiendo, menos Shikamaru, Sasuke y Gaara que se mantenía al margen de todo esto. Entretanto Sasori y yo suspiramos al mismo tiempo por la mini guerra que veíamos, Itachi peleaba con Hidan, los rubios peleaban, Kiba le gritaba a todo el mundo, y todos ignoraban a Sai, quien sonreía y parloteaba: "A mí también me gustaría, yo también quiero y blablabla"
. – El carro ya llegó – me susurro Sasori al oído y sentí un cosquilleo.
. – Gracias a Dios – dije mientras testeaba a Ren y le decía que no me recogiera. – Vámonos – le dije y dirigí mi última mirada hacia los demás que seguían peleando y al final, a los más tranquilos solo le levante la mano en señal de adiós.
Me di cuenta que la ropa de Sasuke estaba un poco rasgada y desordenada, aun no le había dado las gracias, ni a Itachi ni a Hidan. ¡Mierda! Yo no soy buena en esto, no con mucha gente viéndome y escuchándome. – Oigan – les hable y se detuvo la pelea por un instante. Me acerque hacia Hidan e Itachi – Gracias – ¡Lo dije! Mire a Sasuke – Por todo. Les debo una – les dije a los tres.
Y se lo tomaron muy enserio.
. – Entonces págame. – Me dijo el miserable de Itachi – ¡Ten una cita conmigo y cuentas saldada!
. – ¡Ey, no! ¡Si no fuera por mi cámara, ella no estaría a salvo! ¡Así que yo primero! – Grito Hidan como todo un patrón.
. – ¡¿Cuál cámara?! – dije indignada. – ¡Oh, ya entiendo! – Si no fuera por esa cámara, probablemente yo estaría en manos de Danzo y de solo pensarlo mi cuerpo se erizo. Mire a Hidan y estaba un poco nervioso más sin embargo, – Lo dejare pasar, solo por esta vez – le dije mientras le apuntaba con mi dedo índice.
Mi vista se dirigió hacia cierto azabache, que se acercaba hacia mí – ¿Estarás bien? – me preguntó y era la primera vez que él y yo hablábamos enfrente de todos. Sin darme cuenta, vi como sobaba uno de mis brazos. Tan suave y delicado. Su mirada azabache mostraba preocupación y alteración. Como si temiera algo.
. – Estaré bien – le dije mientras tomaba su mano que se encontraba acariciando mi brazo y luego mire a todos y le dedique una sonrisa – Créanme – era la primera vez que hacia esto. O más bien era la primera vez que tenia a diez chicos realmente preocupados por mí. – Solo quiero distraerme, y lo siento, Sasori se adelanto – dije con burla para hacer que los rubios hicieran muecas de berrinches. – Tal vez después salgamos todos
. – ¡¿Hablas enserio?! – Exclamó Deidara con energía y jubilo. Al recibió mi asentimiento, chillo de alegría y luego miro a Sasori – De esta no te salvas – le amenazo.
. – Me da igual. Ya vámonos – me dijo mientras metía sus manos a sus bolsillos. – Más vale que no nos sigan o si no les echare los perros.
. – Ya oyeron. Hoy le toca a Sasori – me burle. Pero, porque todo lo que decía se lo tomaban muy enserio ya que empezaron a discutir de quién sería el siguiente. Ladee los ojos y me di cuenta que el único que seguía inconforme era el Uchiha menor, no ser porque su mirada mostraba intranquilidad al verme ir.
Entonces sus labios se movieron y solo pude descifrar un: "No te vayas"
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. – ¡Wow! Tu casa es hermosa – le dije una vez que salimos del automóvil y ante mí estaba una hermosa casa de dos piso, decorada al estilo antiguo, con ladrillos y paredes de mármol. Tenía muchas ventanas y arcos en cada uno de ellas con un pequeño balcón. Y como era de esperarse la seguridad era máxima.
. – Sasori ya llegaste – La puerta se abrió y de ella salió una simpática ancianita. Vestía un vestido blanco holgado y tenía cierta parte del cabello suelto y la otra parte amarrada en una cebolla. Pero lo que más me llamo la atención fue que nos recibiera con una marioneta que ella misma manejaba.
. – Abuela Chiyo. Ella es Hyuga Hinata, vino de visita – me presento el pelirrojo mientras caminábamos hacia la entrada.
. – Buenas tardes. – Salude.
. - ¡Oh, Sasori! ¡Es la segunda vez que traes a una chica! ¡Y no es el homosexual de tu amigo! – Comentó burlesca la abuela Chiyo. Mire divertida al pelirrojo ya que se había avergonzado.
. – Abuela, ella vino a probarse uno de los vestidos – aclaro mientras me tomaba de la mano y me dejaba entra a su elegante casa.
. – Ya veo, así que ella será tu pareja en el baile. – dijo la alegre anciana mientras jugaba con su peculiar marioneta.
. – ¡¿Qué?!
. – Ya te dije que no iré – Hablo antes. Su mirada mostraba remordimiento.
. – Pero los Haruno siempre han sido muy buenos amigos con nosotros, vamos Sasori, es el cumple años de Saku…
"Haruno"
. – ¡Ya te dije que no voy a ir! – el grito de Sasori me espanto tanto que salte un poco de mi lugar, nunca me espere esto, ya que normalmente el siempre mostraba una cara de seriedad. Me tomo de la mano y me jalo hasta un pasillo donde me introdujo a un oscuro aposento.
. – S…Sasori – mencione su nombre ya que había cerrado la puerta con tanta rudeza y no había prendido la luz. – ¿Sasori?
. – Lo siento… – Pronuncio con voz ausente. Ya me está poniendo nerviosa. – Aguarda, no quiero que veas mi cara. – dijo y solo asentí como si realmente me viera. Hubo un momento de silencio, que podría decirle, era muy obvio que no quería mostrarme esta faceta ante mí, lo comprendía totalmente. No quería mostrarse vulnerable, supongo que protocolo de hombres.
Deje soltar un suspiro y empecen a jugar con mis dedos, hace mucho tiempo que no hacia eso, era como un tic que tenía cuando esperaba a que ocurriese algo. Fue en ese entonces que sentí "ese" algo en mis piernas. – ¿Qué fue eso?
. – ¿Qué?
. – ¡Ay, eso! – Grite y me fui hacia adelante del susto. – Algo rozo mis talones… ¡Ay! – definidamente era algo, los pelitos de mi piel se erizaron ya que empecen a imaginar un posible insecto trepándose en mis piernas. – ¡Ah! ¡Ah! ¡Sasori, prende la maldita luz! – Grite y volví a saltar cuando sentí de nuevo – lo que fuera que sea – ¡Santo cielos! ¡Ruego que no sea una maldita cucaracha! Volví a grita cuando sentí un ligero mordisco. – ¡Ay, me mordió! ¡Sasori! – sin pensarlo me abalance sobre el pelirrojo y prácticamente estaba colgada de su cuello, preparándome para saltar por si era necesario.
. – ¡Tranquila! Tengo que…
. – ¡Ah! – Lo sentí de nuevo, ¡No, ya me quiero ir!
. – ¡Hinata! ¡Aaah!
Sentí los brazos de Sasori en mi cintura al caer ambos hacia el suelo, pero mi mente me decía: "¡Ponte de pie, Ponte de pie!" "¡Esa cosa sigue en el suelo!"
. – ¡¿Sasori?!
. – ¡Meow!
¡Ah, caray! Eso era… – ¿Un gato?
. – ¡Meow! – ¡Ah! ¡Endemoniado gato!, me dio un gran susto.
Entonces me di cuenta que aun seguía en el suelo encima de Sasori. ¡Ups! ¡Demonios! ¿Por mi culpa ahora el pobre estaba tirado en el suelo?
. – Sasori, ¿Estás bien?
. – ¡Hkmm!
¿Qué fue eso?
. – ¡Kyaajajajajajajaja! – ¡Se está riendo! ¿Por qué?
. – ¡Em! ¡¿Sasori?! ¿Qué tienes? – Hasta da miedo, el chico reía y reía y parecía nunca terminar, pero ¿Cuál fue el chiste?
. – ¡Ja, ja, ja! ¡Lo siento! ¡Ja, ja! – dijo.
Como aun estábamos a oscuras. No entendía la razón de su alegría desprendida. – De verdad que eres muy interesante, Hyuga Hinata. – me dijo mientras me ayudaba a ponerme de pie. Y solo se escucho un ligero "clic" y la luz reino la habitación. Cerré lo ojos por la repentina iluminación y cuando los abrí me di cuenta de la hermosa sonrisa que adornaba los labios del pelirrojo. Era la primera vez que lo veía sonreír de esa manera y al parecer era yo la causa de su gracia, pero sigo sin entender nada.
. – ¿Qué hice?
. – Aparentas ser muy fuerte por dentro y por fuera. Y te da miedo las cosas que se arrastran – se me empezó a carcajear de nuevo.
. – Pues, discúlpame. Para tu información sigo siendo una persona – le dije ofendida. Sentí mis mejillas calientes al ver que en realidad se burlaba de mí. – Dime algo, ¿C…cómo me ves realmente? – Sentí la necesidad de preguntar eso, de la nada me embargo un deseo de curiosidad de saber cómo me ven ellos por fuera.
. – ¿Cómo? – Se puso una mano en la barbilla. – Como te de lo digo… – se volteo hacia mí y deje que una de sus manos me recogiera un mechón suelto. – Eres verdaderamente hermosa, segura de ti misma y no temes de decir lo que realmente piensas. – me dijo con voz cálida. Era la primera vez que me decían eso. – Y no sé porque pienso que detrás de toda esa rudeza, hay una niña muy solitaria. – ese comentario que dijo no me hizo gracia, así que aleje esa mano que antes jugaba con ese mechón. – Lo siento, fue muy inapropiado.
. – No, está bien…
. – ¡Meow! – ese llamado, hizo que dirigiera mis ojos hacia cierta cosa peluda amarilla que se restregaba en mis pies. – ¡Meow!
. – Hola, hermoso – le dije al gato mientras me agachaba y lo acariciaba. – ¿Cómo te llamas? – Hablándole a un gato, como si realmente me contestara.
. – Se llama gato – me contesto el pelirrojo y voltee a verlo para ver si era enserio. – Es cierto. Deidara y a mí nunca se nos ocurrió un nombre. Y así se quedo.
. – ¿Deidara y tu lo encontraron? – pregunte mientras me ofrecía asiento en un cómodo sillón de color blanco.
. – Si, pero me lo quede yo ya que Deidara es alérgico a los gatos – Me senté un poco retirada de él, y vi agarraba unas llaves que se encontraba en la mesa y sé le quedo viendo por unos segundos.
. – ¿Estás bien?
.- Si, es solo que… eres la segunda persona a quien le muestro esto – me ofreció su mano para volver a levantarme. Y como mi curiosidad ganaba, acepte esa mano.
. – ¿Quién fue el primero? ¿Deidara? – Pregunte mientras me dirigía hacia otra puerta de madera con bordes.
No me contesto.
Adentro la llave y abrió, se adentro un poco y solo escuche el "clic", cuando las luces iluminaron otro cuarto mediano pero repleto de vestidos, ropa y conjunto de zapatos, verdaderamente hermoso y lujoso.
. – ¡Dios! – fue tanta mi maravilla que me adentre sin permiso, mis dedos estaban deseosos de tocar la tela y ver que había detrás de esos maniquís y cajones.
. – ¿Te gusta? – me pregunto y voltee a verlo con cara de incredulidad, ¿Qué acaso mi ojos saltones, no le dicen nada?
. – Es realmente hermoso, tienes un bello talento. De verías mostrárselo al mundo – le anime. Estoy segura que todo diseñador famoso querrá tener a Sasori como un afiliado.
. – ¿De verdad lo crees?
. – Claro, sería un desperdicio – le dije mientras sacaba un gancho con una blusa negra de encaje. – Creo que nunca me iría de tu tienda. – Le dije mientras soltaba una ligera risa y logre que se le contagiara. – Tienes el toque del estilo que me gusta – le dije mientras curioseaba otros vestidos.
Mis ojos miraban con detalle todo ese don impregnado en esa ropa, y por alguna razón sentí mucha envidia y tristeza a la vez; envidia, porque yo no tenía ese talento artístico y triste porque sabía muy bien que los padres de Sasori no se daban cuenta del hermoso talento que tenía su único hijo. Era verdaderamente triste que los mismo padres no se dé cuenta lo lejos que pueden llegar sus hijos y como temen que puedan fracasar los encadenan a destinos que difícilmente puedes romper.
. – Hinata – el susurro de Sasori me estremeció, al igual cuando sentí sus brazos alrededor de mí, lo sentí olfatear mi cuello y sentí un cosquilleo. Hice un leve forcejeo pero solo me apretó más, temiendo alejarlo. Y así lo quería, pero mi cuerpo no se movía. ¿Por qué mierdas no me movía?
. – S…Sasori
. – Lo siento. Pero siempre quise hacer esto – me dijo. – Creo que todos – ¿Cómo que todos? ¿Los chicos? – Pruébatelo – se alejo y me hizo voltear hacia un maniquí donde estaba ese hermoso vestido azul con los toques morados.
. – No te pases – me acerque y mis dedos quisieron tocar esa tela tan suave. – Es precioso… – Sasori se acerco con unos tacones de color azul y desprendió el vestido de strapless.
. – El vestidor está del otro lado. – Me indico mientras me daba el vestido y me entregaba los tacones.
Me dirigí hacia el vestidor – que era muy espacioso – y cerré las cortinas. Puse el vestido y los tacones en una mesita de cristal. Y me sentí muy nerviosa al quitarme mi uniforme, sabiendo que alguien me esperaba afuera, me sentí incomoda. Sentí un hormigueo recorrer toda mi piel, era como si esperara algo con ansias, pero no sabía que era. Cuando termine en ropa interior me mire al espejo y me di cuenta que aun tenía unas cicatrices en mis rodillas – que no son visibles a simple vista – creo que uno tenía que acercarse demasiado para contemplarlas. Una cicatriz con lleva un recuerdo y una historia. Vi otra en mi panza, era la que más odiaba, aun era muy visible. Si los chicos llegasen a verla, andaría detrás de mí, preguntando como todo unos investigadores.
. – ¿Cómo te quedo? – escuche la voz de Sasori y me mire de nuevo en el espejo, el vestido era encantador, yo no. Parecía un zombi, mi piel pálida casi translucida. Era un saco de harina con un vestido azul, uno muy hermoso. – Quiero verte.
. – N…No
. – ¿Cómo que no? Es mi vestido. ¡Quiero verlo! – me subió la voz pero no iba dejar que me viera así, se burlaría. Estoy segura.
. – ¡Pues ahorita se lo pongo al maniquí y lo podrás ver!
. – Hyuga Hinata, no me hagas entrar en el vestidor. ¡O sales o entro! Tú decides. – me regaño como si me tratara de una niña, pero la amenaza no me gusto para nada, uno nunca sabe sus intenciones. ¡Maldición! Parezco una de esas chicas hormonales que se sonrojan por todo. – ¡Hinata! ¡1! ….
. – ¡Ya voy! – No quiero que cuente. Suspire varias veces y me vi en el espejo, mis mejillas estaban rojas, no me gusta. ¡Lo odio! Me recuerda a mi niñez.
. – ¡2! – Grito Sasori impacientado. – No me hagas decir el…
No lo deje terminar en cuanto abrí las cortinas de golpe, me negué a verlo a los ojos, no quería mostrarle mi rostro sonrojado, pero ese maldito silencio que reinaba en la habitación me estaba sacando de quicio. ¡¿Por qué no dice nada?! ¡Tan mal me veo! – ¿Y? – Dije y solo vi como sus zapatos oscuros se acercaban – me estremecí – al tenerlo en frente, más sin embargo mi mirada seguía viendo el piso, y me di cuenta de lo pendeja que fui al venir sin pensar en las consecuencias. ¡Dios! ¿Esto es lo que llaman tener mariposas en el estomago? Se siente raro. No me gusta. Ahora entiendo porque Sasuke me dijo que no fuera, temía algo de esto. Por eso los chicos andan en grupos, porque algo así pasaría si llegara a quedarme a solas con uno de ellos. – Creo que es hora de irme – murmure.
. – No – las manos de Sasori se apresuraron a tomar mis manos y evitar que me alejara. – Déjame contemplarte…solo un poco más. – Me dijo y sentí más hormigueo. Mi cuerpo no se mueve. ¿Por qué no se mueve?
. – Sasori…yo quiero irme a casa – le dije. Ya no quiero esto. No, no, no quiero. – Por favor… – ¡mierda! Mi cuerpo tiembla, tiembla. ¿Por qué?
. – Está bien. – sus manos me soltaron. Y me dirigí de nuevo hacia los vestidores, avergonzada.
. – Lo siento.
. – No te preocupes, se lo que se siente – Me comentó. ¿Cómo podría el saberlo? – También temo mucho volver amar a una persona. – ¿Qué? – Pero ya estás aquí… – Las cortinas se abrieron de nuevo y mis ojos vieron con tristeza al ver la pena en el rostro de Sasori, ¿Por qué estaba así? Se acerco a mí y uno dudo ni un segundo en acercarse y acorralarme entre la pared. – Dime Hinata, ¿Crees que si vuelvo amar, seré capaza de olvidar a esa persona? – me preguntó con voz angustiada. Parecía como si lo estuviera matando por dentro. – Ella fue la primera a quien le enseñe esto, y termine hiriéndola. – Tomo mi rostro con sus manos pálidas – Por favor, no me odies – Busco mis labios y se acerco poco a poco, llego a rosarlos pero no lo profundizo. Mis ojos ni sus ojos se cerraron por el contacto, no es lo que recuerdo de un beso. Este se sentía tan vacio, lleno de angustia y que solo busca satisfacerse de otros.
Sin molestarme por la estupidez que hizo, lo aleje con mis manos – Pero no es a mi quien a la que quieres, ¿verdad? – Le dije y solo su triste rostro asintió. – ¿Y qué te detiene? No pierdes nada con ir y decirle lo que piensas, si ella se niega insiste y si escucha y no te perdona, por lo menos ya tienes una amiga para que te desahogues. – Sin pensarlo lo abrace y él lo acepto apretándome más.
. – Fue como besar a mi hermana – me reí por el comentario. – Gracias Hinata, te queda bien el vestido, pero ahora… tengo que ir a cierto lugar – separo el abrazo y me tendió un beso en mi mejilla derecha.
Y como si no existiera más, se fue corriendo hacia lo que yo supongo a la casa de los Haruno's. La abuela Chiyo se quedo perpleja por la repentina huida de su nieto, dejándome como una planta en una casa ajena. Pero ella sabía que algo así pasaría, y al final termine yéndome a mi casa.
. – Visítanos de nuevo – me dijo Chiyo quien sostenía mis manos con tanto cariño. – Y Gracias por ser amiga de Sasori, no sé qué paso allá adentro pero hiciste algo que nunca pude hacer. – Me miro con nostalgia – Lo hiciste recapacitar.
Solo sonreír, no sé si realmente hice eso, solo le dije lo que yo pude haber hecho si yo estuviera en su lugar y eso que no se qué paso entre los Haruno's y él. Pero me alegro poder ayudarle a sacarle un poco de su angustia.
.
.
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Llegue a mi casa y Tsubaki no tardo en lanzarse a mí, estrujándome con sus brazos. Me costó mucho trabajo calmarla en cuanto vio mi mano y mi quijada vendada, sus comentario e insultos hacia el cabrón de Danzo no paró hasta que llegó Ren, quien se mostro como su hermana.
. – Señorita, vengo de la casa de los Uchihas. La señorita Hanabi acaba de llegar. – Me informo mi chofer y yo solo suspire aliviada de ver que mi hermana había llegado sana y a salvo.
. – Por cierto. Kakashi le envía esto – Tsubaki se acerco con un sombre amarillo. – Me dijo que tal vez le podría interesar. Que si aceptas no dude en comunicarse con él. – Tome el sombre y de inmediato lo abrí, pude esperar cualquier cosa, menos eso cuando termine de leerlo.
. – Debe ser una broma.
Tenía que serlo, pero cuando lo llame solo me lo confirmo con su típica voz.
. – Pero y si me descubren – Lo pronuncie con angustia.
". – Pues eso ya depende de ti. No es obligatorio, solo te lo hice saber." – Hubo un momento de silencio. "– "¿Qué decides?"
. – Lo quiero. Si con esto puedo cuidar de mi hermana los fines de semana está bien. – Le dije mientras releía lo que más me interesaba:
Unidad de infiltración
Sirvienta personal de Hyuga Hanabi alias Hanako Uchiha.
Días: Fines de semana. (Viernes-domingo)
Tiempo: Completo
Finalidad: Protección y servicio secreto.
". – ¿Estás segura? No tendrás tiempo de descansar…"
. – Eso es lo de menos, hasta que no atrape a ese hijo de perra. No creo poder dormir. – Mi ira volvió a crecer, aun estaba en riesgo, yo, mi familia y mis amigos, se que será agotador, pero seré yo quien lo encuentre y cuando lo haga, yo misma me encargare de asesinarlo.
". – Como desees. Tsubaki ya tiene tu disfraz, empiezas esta noche." – Me puntualizo cuando finalizo la llamada y termine volteando hacia mi nana quien traía unas maletas de color morado.
. – Bueno Hinata, es hora de arreglarse. – Se acerco Tsubaki mientras abría un estuche con maquillaje. – La verán a las 9:00 de la noche. Y podrá ver a su hermana.
Estaba más que ansiosa, tendré la posibilidad de ver a mi hermana y cuidar de ella aunque sea solo tres días, pero lo que más me preocupa es el de toparme con los hermanos Uchihas, si ellos llegaran descubrirme, echaría a perder todo. Mi nana dijo que usaría un poco de cosméticos para tapar el golpe de la quijada. Gracias a Dios la herida no cubría mucho, sería fácil ocultarlo.
Durante mi transformación, mi nana me comento de todos los mensajes de voz que me habían enviado Naruto, Kiba, Hidan y Deidara, preguntándose: ¿Qué como estaba? ¿Por qué saliste con Sasori? – La cual Tsubaki quiso detalles, pero no se los di – Los mensajes seguían mientras sentía como mi nana me recogía el cabello, el ultimo de Deidara me hizo reír, porque se escucho como alguien lo regañaba. Pero eran las misma preguntas del porque esto y porque aquello. Dios mío, pasa algo y todo el alboroto que hacen, pero… era muy lindo de su parte. No sé por qué, pero mi rencor paso a hacer algo como maternal, tenía un deber y mi deber era protegerlos, no ellos a mí.
"No te vayas"
¡Ay, demonios! ¿Por qué recordé eso? – Mire mis uñas para distraerme, pero no funciono. – Se sentía muy extraño entablar una plática con él, era como hablar con un animal salvaje, le hablo y solo contesta con silencio y movimientos. Pero lo más extraño es que llego hablar con él cuando algo malo llega a pasarme, de alguna manera a él le preocupó.
. – ¡Listo! ¡Te ves divina e irreconocible! – El grito de mi nana me trajo al presente mientras me extendía un espejo de mano para verme. Lo tome y me quede impactada por el gran trabajo de Tsubaki, llevaba una peluca de cabellos cortos de color naranja oscuro, que hacia resaltar mis pupilentes de un color verde pasto, pero que eran cubiertos por unos lentes falsos. Al terminar de verme me puse el traje de sirviente al estilo francés, con su delantal blanco y su Katyusha – que era el lazo en la cabeza – el largo del vestido me llegaba por debajo de las rodillas y mis piernas estaba siendo calentadas por unas medias de color negro, con una zapatillas de tacón bajo y unos guantes blancos para ocultar mi mano vendada.
. – Bien
. – Tenga… – mientras partía, Tsubaki me entrego una nueva identificación, hecha por Kakashi. – Su nombre será Sayaka Ueda y tiene 25 años, y la recibirá la anciana Miko, la encargada de las recién llegadas.
. – Ok – Tome las identificaciones y me las guarde en uno de los estuches que tenía en las piernas, junto con una par de navajas. – Me voy, cuida de mi padre, cualquier cosa, llámame – Le ordene mientras me despedía.
. – Cuídese mucho, señorita. – Me abrazo y me acompaño hasta el carro donde Ren me esperaba, me adentre y le dije un "Nos vemos" a Tsubaki.
Mientras el carro arrancaba me puse en contacto con Kakashi por medio de la computadora, el cual me informaba que todos los ANBUS estaban en posición y cuidando el perímetro. Hasta ahora no hay movimiento alguno.
. – Ya llegamos – El carro dio vuelta para llegar a la parte trasera donde recibían al personal, en cuanto llegamos unos guardias armados pidieron identificación, Ren les mostro el pase y nos dejaron entrar, vi como una puerta del patio se abría y con la contra luz de la casa, pude divisar una persona con postura elegante esperándome; en cuanto Ren se estaciono, abrí la puerta y pude ver al que supuestamente seria la anciana Miko.
. – Buenas noches, la estaba esperando. Puntal, eso me gusta. – la aguda voz de Miko irrito mis oídos, hablaba como todo un militar con cierta elegancia.
.- Sayaka Ueda. – Me presente mientras seguía a la anciana Miko para adéntranos a la casa y al final solo escuche el motor rugiendo del carro de Ren.
Caminamos por unos pasillos que nos llevaron a la cocina donde había sirvientas y cocineros limpiando el lugar. Mientras me daba un mini tour la anciana Miko, me concentre en verla, tenía un aire muy familiar, su cabello era de un color plateado, era un poco alta y sus ojos negros afilados podían matar a alguien con una sola mirada. Caminaba con elegancia y sus brazos se movían rítmicamente mientras señala ciertos lugares y cuartos de la enorme morada.
. – Usted estará a cargo de la señorita Hanako Uchiha, pero recuerde que los amos también tienen autoridad, si le piden algo, lo hará sin renegar. ¿Entendido?
. – Sí – Llegamos a la sala común, a mi derecha estaba la gran entrada de la casa y a mi izquierda estaba una enorme escalera de madera cubierta con una alfombra de color rojo. Aunque llevaba un buen disfraz no pude sentirme cohibida al ver a la señora Mikoto hablando con su hijo mayor, y me sentí peor cuando nos voltearon a ver.
. – ¡Oh, Miko! – Llamo con júbilo la madre de los Uchiha. - ¡Gracias por esa cena, estuvo estupenda! – la señora de la casa bajo dando ligeros brinquitos. – ¡Oh, es la recién llegada! – Me volteo a ver y sentí que me trataba como una prima, ya que me saludo como si solo fuera de visita. – ¡Bienvenida, yo soy Mikoto Uchiha!
Mire de soslayo a la anciana Miko para ver si era correcto presentarme y solo asintió con un leve movimiento de cabeza. – Soy Sayaka Ueda, ha su servicio. – me incline despacio como Tsubaki me enseño. Pero solo recibí un golpeteo de confianza en mi hombro.
. – ¡Owo! ¡Eres tan educada!
. – Mikoto-sama – la reprendió la anciana Miko.
. – ¡Ja, lo siento! – enserio parecía una niña regañada, ya no sabía quién era la manda más de la casa.
. – Madre, ya me voy – la voz de Itachi me hizo voltear a verlo, tenía una cara de lo más aburrido, me irrite cuando me volteo a ver por unos segundos – me miro feo – se dio la vuelta y se fue.
. – Claro Itachi, que descanses. – Dijo la animada voz de Mikoto mientras le mandaba un beso. – Sayaka, él mi hijo mayor, Itachi. Si te hace algo, no dudes en decírmelo. – me comentó con toda confianza. Pero no entendí a lo que se refería. ¿Cómo que si me hace algo? – Bueno, siéntete cómoda, Miko te enseñara el resto. Nos vemos. – y la señora de la casa se fue a quien sabe donde por un extenso pasillo.
. – Te acostumbraras. – me dijo Miko mientras me señalaba que la siguiera. Subimos la escalera y ahora si sentí ansias, ya que me mostraría el cuarto de Hanabi. Pero me paralice cuando Miko y yo nos detuvimos por lo que estaba enfrente de nuestros ojos.
. – ¡Itachi-sama! ¡Que le he dicho sobre salir en toalla por la casa! Fugaku-sama se enojara. – la reprenda que le dio Miko, me hizo voltear hacia otro lado, ¿Qué le pasa?
. – ¿Qué? Olvide mi ropa interior. Además él ni siquiera está aquí. – el muy descarado me sonrió mientras pasaba de largo.
. – ¡Itachi! ¿Qué hace tu ropa sucia en mi cama? – ¡Oh-Oh! ¡Oh, no! el otro mini clon salió. Me vio con indiferencia y me obligo a tomar la asquerosa ropa interior de Itachi. ¡Kya! ¡Quiero matarlo! Pero esto con llevaba ser una jodida sirvienta. – Deshágase de…esto. –me ordeno.
. – Como ordene – dije entusiasmada. Lo quemare.
. – Sasuke-sama. Ella es Sayaka Ueda, estará a cargo de Hanako-sama. Por favor evite darle órdenes que usted mismo puede hacer. – demando la voz de Miko y me alegre que me quitara los endemoniado calzones. Tengo tantas ganas de lavarme las manos.
. – ¡Hmp!
. – ¡Ah, pues que aburrido! – escuche la voz del Uchiha detrás de mí, junto una mano en uno de mis hombros. – Yo pensé que ella podría tallarme la espalda. – dijo con tono sensual, pero supongo que esperara que chillara o que bajar la cabeza avergonzada, pero no lo hice, solo le sonreí descaradamente.
. – Lo siento mucho, Itachi-sama – ¡Gya! Odio decirle así, pero ahora soy una sirvienta. – Mis labores solo implican a la señorita Hanako Uchiha. – sin ser brusca, quite su mano de mi hombro. – Pero si gusta puedo enviarle a alguien.
. – Claro, porque no. La señora Unko está disponible. ¿Quiere que le hable? – la voz demandante de Miko me hizo reírme por mis adentros al ver como la cara de Itachi se ponía azul y temerosa, al escuchar ese nombre.
. – ¡No, no! ¡Estoy bien, solo bromeaba! – se empezó a reír como un baboso y se fue directamente hacia el cuarto de baño.
. – Tarado – murmuro el Uchiha. Y concordaba con él, sentí la mirada de Sasuke y voltee a verlo pero en cuanto lo hice desvió la mirada y se fue del lado contrario del pasillo.
. – Por aquí. – me dijo Miko y la seguí. Me indico la puerta que tanto desee y sentí un hormigueo cuando toco la puerta y solo por adentro se escucho un: "Pase"
. –"Al fin" – la puerta de madera se abrió, nos adentramos y en cuanto la vi, quise abalanzarme contra Hanabi, pero tenía que controlarme.
. – Miko-san. ¿En qué le puedo ayudar? - dijo la tierna y educada voz de Hanabi, quien ya estaba vestida con su pijama de color azul. No tenía peluca, pero si me sorprendí que se cortara el cabello – le llegaba por arriba de los hombros y parecía que lo tenía en capas – aun así se veía hermosa con esos pupilentes de color café, el mismo tono de su cabello natural.
. – Hanako-sama, ella será su nana personal. Cualquier cosa, pídaselo a ella. – le comentó Miko mientras se dirigía a la puerta, donde me quede esperando y me señalaba que entrara. – Su nombre es Sayaka Ueda, la atenderá solo los fines de semana, eso es todo. – le comentó mientras salía y nos dejaba a solas.
. – Hola… – dijo Hanabi después de un rato de silencio. Pero como no supo que decir, me atreví a animarle.
. – Como ya se va a dormir, le gustaría que le hiciera una trenza. – sonreí al recibir un asentimiento. A ella le gustaba que se los hiciera y me pregunte si estaría mal si le dijera mi identidad, no veo el problema. Le daría una pista. De por si tenía que forzar mi voz a que sonara más dulce de lo que debía. – Termine.
.- G…gracias – pude notar un poco de incertidumbre en su rostro al ver la trenza, yo siempre se la hacía así, se volteo hacia mí y se me quedo viendo y yo solo sonreír.
. – Te dije que te cuidaría – le dije y tuve que taparle la boca al momento que grito de emoción, pero me sentí relajada cuando la abrace y sentí su chillido de emoción en mi estomago. – Solo tienes que guardar silencio. – le susurre. – Las paredes oyen.
. – Si, está bien, "Sayaka" – dijo con gracias. – ¡Aun creo que estoy dormida! ¡Estás aquí! ¡Aquí! Pero hermana, estarás trabajando, ¿Estarás bien?
. – No me importa, acepte porque podría verte aunque sea unos días. – Le dije mientras la ponía de pie. – Ahora señorita, es hora de dormir- le dije mientras le acomodaba la cama para dormir.
. – ¿Qué? ¡No! ¡Quédate un rato más! – me suplico.
. – Como desee mí querida hermana. – susurre en lo último, donde ambas nos reímos.
Tuve que explicarle a Hanabi que evitara relacionarse mucho conmigo y que me diera órdenes para no levantar sospechas – aun que la muy picara, no dudo en decir que estaba bien – me quede con ella, el ser sirvienta tampoco me quitaba el derecho de ser amiga de Hanabi.
. – Buenas noches. – le dije al momento en que cerré la puerta de su cuarto. Mire mi reloj y era ya las 12 de la noche. Los pasillos estaba alumbrados con luces nocturnas que estaban en el piso, no alumbra mucho, pero evitaba que uno se cayera. Baje por las escaleras y me di cuenta que la cocina aun seguía prendida.
Me asomé y me di cuenta que estaban los cocineros con tres sirvientas y dos mayordomos tomando por lo que se veía una nieve de Yogurt.
. – ¡Oh, Hola! – Me saludo una señorita de unos 30 años. – Pasa y Bienvenida, me llamo Mina. – dijo la chica de cabellos rubios. – Ella es Kina y Sara – me señalo a las otras dos jovencitas de cabello castaño. – Los cocineros: Yuto, Kido y Misa – me señalo a dos hombres de cabello cortos y una señora de cabellos negros. Un poco pasados de peso pero que se mantenía saludables. – Y los mayordomos, Kira y Niki. – salude a unos señores altos con bigote.
. – Encantada, soy Sayaka. – le dije formalmente. Poco después me ofrecieron un poco de comida ligera, lo bueno porque estaba un poco hambrienta. Fue muy divertido, fue como estar en otro mundo, lleno de gente muy alegre, felices de tener un trabajo estable, me hizo sentirme bien. Aunque platicaban mucho casi ni me metía en las conversaciones, solo asentía o reía. Todo eran muy amables, había más personal, pero solo ellos vivían en la casa por situaciones especiales.
Mina fue muy amable de mostrarme mi habitación – la cual era compartida – pero como era una recién llegada me toco un cuarto sin compañía. ¡Qué suerte! ¡Así podría vigilar sin levantar sospechas!
La noche cayó rápidamente y todos estaban dormidos, a excepción de los guardias y yo. Me asome por la pequeña ventana que daba vista al patio trasero, y pude ver la alta seguridad. Pensé que tal vez Shiro estaba disfrazado como uno de ellos, tendría que tener cuidado. Cerré las cortinas y me senté en la cama. Me quite todo y me dirigí a tomarme un baño.
Mañana seria un largo día
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Como lo supuse, el que fuera nana de Hanabi, no solo implicaba servirle a ella sino que también tenía que ayudar en la limpieza de la casa. Y para cagar mi día, Mikoto se llevo a mi hermana de compras, tenia entendió que solo ella y Fugaku sabían su verdadera identidad, aun se negaban a decirles a sus hijos que era lo que estaba pasando por eso nos contrataron. Para arreglar el problema de una manera rápida y sin levantar sospechas. El problema era que aun no teníamos idea a que mierdas nos enfrentábamos.
. – Solo falta esta. – dije al ver el cuarto que me indico Mina que limpiara. Ser sirvienta es agotador, no sé como Tsubaki lo resiste. Abrí la puerta y no había nada. Y me alegre de que por lo menos esta estuviera casi limpia. – Aunque todavía no veo el baño – me dije mientras me adentraba con una aspiradora. Me dirigí hacia la ventana y las abrí para que saliera el mal olor del encierro, tendí la cama y cuando sacudí las sabanas me llego un olor muy familiar. ¡Oh, no! ¡Es!…es….es… ¡ES EL CUARTO DE SASUKE! ¡Mi Dios, era la primera vez que entro a la habitación de un chico! – Mierda – contrólate Hinata. Arregla la puta habitación y te vas mejor a barrer el patio. No quiero toparme con él de nuevo, sé muy bien que tengo el mendigo disfraz, pero como quiera quiero hacer todo lo posible por evitarlo.
. – ¿Qué haces? – ¡No! Eso me pasa por invocarlo mentalmente.
. – Limpio. – Deje de hacer y solo le respondí lo más obvio. ¡Duh!
. – No quiero que entres a mi habitación, solo Mina puede entrar – me comento mientras me señalaba que saliera. ¡Tsk! "Como quiera la princesita"
. – Si, como ordene. – Salí apresurada, pero antes de irme me sujeto del brazo.
. – Antes de irte, tráeme un poco de té. – me ordeno. Y yo solo asentí al momento que cerró la puerta en mis narices.
. – Sayaka – me hablo Mina. – Lo siento, me refería al otro cuarto. – Pues gracias por el aviso. – El amo Sasuke es muy reservado, solo me permite limpiar a mi pero solo los domingos, que es cuando él no está en casa. – Me comentó mientras me pedía perdón varias veces.
. – Bueno, pues ahora quiere un té. Tengo que llevárselo. – de mala gana. Ya ni el por favor.
¡Hanabi, regresa ya!
El cocinero me explico que Sasuke casi siempre se la pasaba en el cuarto – según ellos, estudiando – Si, claro. Tome la bandeja que me dio Yuto y subí por las escalera.
. – ¡Sayaka! ¡Buenos Días! – la voz de Itachi me irrito, ¿Por qué me habla? Soy la servidumbre.
. – ¿Puedo ayudarlo? – pregunte amablemente. ¡Dios! Este trabajo me sacara canas verdes.
. – Sí, quiero… – se acerco y me acorralo en la pared. Y agradecía que la bandeja estuviera en medio, como una separación. – Quiero robarte un beso – me dijo con sensualidad. Ahora entiendo la advertencia de Mikoto, este tipo se la pasa ligando todo el tiempo.
. – Lo siento, porque no se lo roba mejor a Miko-sama. – le dije en tono burlón mientras me escapaba de él. – Si me disculpa, el amo Sasuke me espera.
Me fui dándole la espalda, evitando que vea mi frustrada cara, tanto que despejaba un aura negativa por todo el pasillo. Toque la puerta y la grave voz de Sasuke me aviso a que pasara.
. – Traigo lo que me pido. ¿Dónde se lo pongo? – le pregunte y el solo me señalo una mesita que estaba a un costado del escritorio donde él estaba. Pero mi curiosidad me embargo al ver su habitación limpia.
"¿Acaso el lo hizo?"
Me di cuenta que miraba unas fotografías en su escritorio, las examinaba con mucha seriedad. – Si eso es todo, me retiro.
. – Espera. – voltee hacia él. – No, nada
¡Hmp! ¿Qué extraño?
Me iba dar vuelta pero no me di cuenta que una mugre caja estorbo el paso de mis pies y me hizo caer – ¡Waaw! – de frente. Prácticamente mi faz estaba besando el suelo. Estoy segura que me saldría un chichón.
. – ¡Ah! ¿Estas…? – la voz de Sasuke de repente se apago y voltee a ver qué pasaba. Su rostro estaba sonrojado y en cuanto supe la razón, también termine sonrojada como todo un tomate; con razón sentía tanto aire en mis muslos. Al caer se me había levantado la falda dejando expuesta mis medias que no cubrían para nada mis pantis de color azul marino. ¡Ay, no vio mis estuches!
. – ¡Kyaa! ¡No vea! – Le grite de manera avergonzada y laboriosamente me puso de pie.
. – Y…yo no vi nada – me dijo el Uchiha.
. – Mentiroso
. – ¿Q…Qué? ¡Es la verdad! – sus mejillas se sonrojaron de nuevo cuando me vio a la cara, de igual modo que él. – Fue tu culpa por no fijarte por donde andabas – farfullo.
. – ¿Cómo? – dije indignada.
. – ¡Ya vete! – me ordeno mientras me daba la espalda.
¡Gyaaa! ¡Maldito! Claro que me iré, pero muy, muy lejos de ti. Apenas iba darle vuelta al picaporte cuando esta se abrió de repente, dándome un golpe en la mera carota.
. – ¡SASUKE! ¡TENEMOS UN PROBLEMA! – El bramido de una chillante resonó en mi cara al momento que caí de nuevo en el suelo, creo que hasta rodee del dolor. – ¡Bueno, de hecho son dos! ¡Si, DOS PROBLEMAS!
. – ¡Cállate, Naruto! ¡Mira lo que hiciste! – la queja del Uchiha la sentí muy cerca, al igual que sus brazos quien me ayudaba a reincorporarme.
¡Naruto! ¡Te arrancare el pescuezo! Ahora tendría dos posibles chichotes en mi hermosa frente, esto es como tener una puta jaqueca. Sentí las mano del Uchiha en las mías – que estaban cubriendo tomo mi rostro. – Déjame ver – me dijo la suave voz de Sasuke.
. – ¡Ay, perdón! ¡No te vi! – Dijo el estúpido del rubio. ¡Claro que no pudiste verme! – ¡¿Are?! ¿Es una nueva sirvienta?
. – ¡Cállate Naruto, mejor ve y háblale a Mina! – le ordeno, y supuse que le hizo caso ya que solo escuche los gritos y pasos desesperados del insensato Naruto. – No te muevas…
. – ¡AH! – Sentí un brazo en mis rodillas y otra en mi espalda, cuando fui alzada de manera sorpresiva pero con delicadeza.
. – ¡No te muevas! – Me ordeno y me llevo hasta la cama, donde me deposito en las suaves colchas. Podía sentir mi rostro inflamado por el tremendo golpe, creo que era muy buena atrayendo golpes. – Déjame ver…
. – Mis lentes… – dije al ver como estas se habían quebrado. No los ocupaba pero creo que podrían ver mis pupilentes.
. – Hare que te pidan otros lentes. – me dijo con su voz tranquila, estaba demasiado cerca de mí, podía sentir sus dedos acariciando mi frente con delicadeza y tacto.
. – ¡MINA, ¿DÓNDE ESTAS?! – ese gritó fue de Naruto.
. – Estúpido. – Farfullo – Discúlpalo, no lo hizo a propósito. El siempre es así. – Me comentó y por poco le suelto un "Ya lo sé" – Te duele mucho.
. – U…un poco – ¡Diablos! ¿Por qué me estoy poniendo nerviosa?
Sentí de nuevo un ligero masaje de Sasuke en mi frente, como si eso sanara el dolor que siento. – ¿Puedes ver sin lentes?
. – Em, si. Solo tengo vista cansada – le dije.
. – Enserio. Entonces… – se puso de pie y busco entres sus cajones donde saco unos lentes con armazón cuadrada de color negro. – Esto te servirá – sin preguntarme me los puso. – Aun que es una lástima, tus ojos son muy lindos – me alago y luego se dio cuenta de lo que dijo, ya que tosió de manera falsa. – Me…Me refiero al que color de tus ojos, el verde. Ese es mi color favorito. – Me aclaro pero ya no supe si era una crítica o un alago.
No le dije nada.
Pero me dolió un poco.
¿Y no sé por qué?
. – ¡No esta Mina! ¡Pero traje el botiquín! – el anunciante llego a interrumpir nuestras miradas. – Déjame ver…
. – No, yo puedo… – intente alejarlo al ver como quería el mismo curarme.
. – Tranquila, no te hare daño. – comentó. Pero me dio miedo ese comentario. Naruto con un algodón con alcohol, CON ALCOHOL.
. – Quítate – suspire aliviada cuando Sasuke le quite ese instrumento peligroso para un tonto como el rubio.
. – No. ¡No! ¡Yo puedo! ¿Verdad? – Me preguntó con inocencia.
. – Gracias, pero lo hare yo. – le dije a ambos mientras le quitaba el botiquín al chico de ojos azules.
. – Usa mi baño, no quiero que tengas una recaída si andas por el pasillo. – me ordeno el Uchiha, seguida del rubio.
. – Si, si. No quiero que tengas una reiteración por mi culpa. – dijo a son de broma y me adentre al cuarto de baño, donde vi en el espejo mi frente roja, al igual que mi nariz.
. – Cabrón – me puse tantita crema des inflamatoria y después un curita en la frente y otra en la nariz. – Por poco y me deja sin nariz
. – ¡Cierto! – el grito de Naruto desde afuera hizo que me entrara la curiosidad por escuchar. Así que como toda una mosca puse mi oído en la puerta.
. – ¿Cuáles son los problemas? – escuche la voz del azabache.
. – ¡Ah, sí! ¡Hinata no está, se fue a una reunión con su padre!
. – ¿Y?
. – Es que le había comprado un regalo para que se mejorara. – ¡Owo! Naruto. Ternurita.
. – ¿Y cuál es la otra?
. – Escuche…un rumor.
. – ¿De qué o quién?
. – De Hinata…
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Fin de capitulo 9
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Hola aquí les dejo este intrigante capitulo. Con un leve Sasori, el cual fue a encontrarse con su primer amor, para mayores informaciones leer los próximos capítulos. XD Ya que hasta aquí llegue, el calor me seco la imaginación
Espero que les haya gustado y nos vemos en el próximo capítulo.
COMENTARIOS:
Uchiha Hyuga Hinata: Hola y gracias por comentar. Ya se Danzo es un viejo asqueroso. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado.
fran.s: ¡Si! ¡Si! ¡Oyera todos, me seguirá hasta el final! (Yeii-chan ronronea de felicidad) Gracias por tu lindo comentario y sobre tus sospechas, 2..3 XD uno nunca sabe que podría pasar. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado y continuaremos hasta el final. Y EL MÁS ALLA XD
moonkoublack: Hola y bienvenida y gracias por comentar, es una linda nota el que me hayas dicho que te gusto. Espero que este capítulo te haya gustado, emocionado o lo que sea. Pero mas que nada gracias por leer. Abrazo desde Monterrey :3
Zumekqi: Hola, hola, HOLAAAA! No creas que se me ha olvidado tu Oc, solo que ahora afloran las ideas y ando acomodándolas con el calor, muy pronto sabrás quien es el villano y si Hinata tuvo su primer amor lo que es parte de su triste pasado. (Pobrecita) Todo se irá aclarando ya que el rumor se está esparciendo por toda la escuela. Bueno como siempre es un honor contestar los comentarios y espero que te haya gustado este capítulo. Gracias por leer.
PandoNee-chan: Hola y Gracias por comentar. Y la seguiré si comentas y continúas conmigo hasta el final.
MusaSpinelli : No te comentaste y te estuve esperando para darte spoilers. Pero ya no te los daré. XD es broma. Claro Danzo para mí siempre será un maldito, eso le pasa por no confiar en sus compañeros (hablo de la serie) aunque me da un poco de lastima pero lo siento aquí es un villano. Y sobre Shiro, se me hace que es….(se corta la comunicación) ****Mensaje de voz: Gracias por cometer y leer. *****
Kds: Hola, tus comentarios son graciosos. Hablo la emoción por ti. Eso pasa XD. Gracias por leer y espero que este capítulo haya sido de tu agrado.
kaitlynleonant13: No se me muere de la emoción (Yeii-chan corre y le da los primero auxilios) bien sigue con nosotros. Ahora si podrás comentar y decirme que tal estuvo el capitulo, pero que no te vaya a dar infarto. Gracias por comentar y nos vemos en el capítulo 10 XD
Hime-Uchiha-Namizake: Hola y gracias por tu comentario. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado.
NN-chan: Hola como pediste un capitulo largo, me encanto saber que te haya gustado los últimos capítulos, Yeii-chan se esfuerza por hacer más emociónate la historia, ya que con este calor se me seca un poco el cerebro pero termine el capitulo 9. ¡Hurra! ¡Ahora vamos por el 10! Espero que este ahí para leerlo. Nos vemos.
FlorItachiUchiha: Hola! Gracias por comentar pues a mi gustan ambos, los hombres de cabellos negro son mi pasión y más si tiene el cabello largo y se parecen a Sasuke o a Itachi XD. Espero que este capítulo te haya gustado y sigas conmigo.
.
Bueno, eso es todo, muchas gracias por los comentarios y por los recién llegados por darle un clic en Favoritos y Seguidores
Yeii-chan se despide.
Hasta pronto.
