La cruel realidad
Capitulo 11: Búsqueda Completa
.
.
.
Toda mi vida pensé que estaba destinada a estar sola – alguien como yo – merece estar sola y pagar por todos sus pecados y errores. Pero aun así, de alguna manera. Me sentía muy placida al correr junto con él por toda la institución, tomados de la mano.
Corriendo juntos... pero esto… estaba mal.
. – ¡Detente! ¡Me lastimas! – le grite mientras frenaba con rudeza al momento llegamos a la parte trasera de la institución muy cerca del patio.
. – Lo siento – me dijo mientras me soltaba y yo solo sobe mi muñeca. Estaba un poco roja.
Como siempre, con toda la vergüenza del mundo, me negué a verlo. Pero no me gustaba la tensión, así que alce mi vista y mis ojos se abrieron al ver como él estaba de igual modo que yo. Sonrojado y avergonzado. ¿Acaso el tampoco sabía lo que había hecho? De solo pensarlo, se me soltó una pequeña risa.
. – ¿De qué te ríes? – se volvió a mí y su ceño se frunció como de costumbre. Su enojo estaba lleno de vergüenza, supuse que su orgullo era bastante grande y ahora esta lastimado al ver como no le gustaba que las personas lo vieran vulnerable. Creo que a nadie le gusta que lo vean muy vulnerable.
. – ¿Y ahora qué? – mi corazón me decía que no lo hiciera. Pero lo estruje con todo mi ser y me volví fría ante él. – Pensaste que saltaría como una chica hormonal por haber dicho eso. No sabes la estupidez que hiciste. – ¿Por qué? ¡Basta, Hinata! – Gracias, p…ero no estoy interesada. Te lo dije – ¡No titubees! Dilo con seriedad, es por su bien. – Prefiero estar sola. Lo siento. – quise lárgame de ahí, pero el azabache me detuvo de un brazo.
. – Entonces, hare que cambies de opinión. – cuando me dijo eso, pude ver en sus ojos un brillo muy determinante. – Tú sabes muy bien que no quieres estar sola. – tomo mis manos con tanta delicadeza.
. – ¿Por qué? Yo no he hecho nada para llamar tu atención. ¿Qué hice para que me digas todas esas hermosas cosas? – tenía miedo de su respuesta. Pero quería saber. Mi realidad era muy diferente al suyo.
. – Por alguna razón, cuando miro tus ojos, solo veo una gran soledad. Nunca fuiste como las demás, eras muy reservada y eso aumento más mi curiosidad. Quise saber por qué siempre te veías tan sola. – sentí sus dedos rozando mis mejillas, eran cálidas. – De alguna manera creo que me vi reflejado en ti.
. – ¿Tu en mi?
. – Dime algo Hinata, ¿Tan pesada es la carga de los Hyugas? – su pregunta me sobresalto. ¿Cómo decírselo? Es más de lo que tú crees.
. – Sasuke… yo… solo quiero…
. – Hinata – me tomo de la barbilla y me obligo a mirarlo – Lo que dije allá era en serio. Aun que suene egoísta, tú serás solo para mí. – Aun no entendía del todo ese amor que profesa por mí. ¿Era verdad? ¿Lo decía enserio?
. – ¡SASUKE!
La cara del morocho cambio repentinamente – a frustración – al escuchar el grito desesperado de su mejor amigo, Naruto. Ambos volteamos y solo vimos como el rubio volteaba por todos lados, buscándonos. Y cuando vi su mirada me di cuenta de lo que les estaba haciendo. Los estaba engañando, pero ese engaño, los mantenía a salvo. Y si quiero terminar con todo esto, tengo que encontrar primero a mi enemigo.
Y esa sería mi última misión como ANBU.
Hace tiempo que deje de escuchar a mi corazón y siempre obedecía lo que mi padre me ordenaba. Pero ya no quiero, yo también quiero ser como ellos, libres y pelear por lo que uno quiere.
"¿Y tú qué quieres?"
Libertad, eso es lo que más deseo.
. – Sasuke – me arme de valor para elevar mis manos y tomar su cabeza para acercarla a la mía. Y lo único que puedo hacer por estos sentimientos es depositarle un beso en su mejilla derecha. – Te prometo que un día seré libre para decirte lo que pienso. – le dije una vez que me separe de él. – Tal vez todo cambie, pero todos ustedes siempre serán muy importantes para mí.
Aun no se qué tipos de sentimientos tengo hacia él o hacia los demás pero quiero averiguarlo, una vez que encuentre al obstáculo que hace que mi vida sea una mierda.
Era hora de ponerse serios.
Me aleje de Sasuke y salí corriendo directamente hacia mi casa. No descansaría hasta encontrarlo y una vez que lo haga, le pondremos fin a esto. ¿Quién quiera que seas?
Una vez llegando a mi casa, tanto Tsubaki y los guardias se sorprendieron de verme así – tan despeinada y agitada por tanto correr – pero eso era lo de menos, fui directamente a mi cuarto por mi computadora. Y hare lo que mejor se hacer. – Buscar – el hacker era una de mis mejores habilidades, lo comprendí muy rápido cuando me lo enseñaron en la academia de ANBUS. Y me catalogaron como una de las mejores, por hacker un sistema empresarial en menos de cinco minutos, si tengo que hackear a todo el mundo para encontrarlo, lo hare. – Y lo voy a encontrar.
Mis dedos tecleaban con maestría los botones, miraba los archivos del USB que me había dado Kakashi, si esa persona me conocía, sabía muy bien cuál era mi método de búsqueda. Algo quiere de mí y si me quiere, tiene que dejar un patrón suelto. Siempre hay algo, es como los ladrones profesionales, dejan pistas sobre los crímenes perfectos y quieren ser reconocidos. Era como una manera de diversión para ellos. Ver quién es el mejor postor. Aquí es lo mismo, vida con vida.
Durante mi trabajo le pedí estrictamente a Tsubaki que no dejara entrar a nadie a la casa, si me buscaban le pedía que dijera que me fui de viaje. No quiero interrupciones, ya fue mucho relajo, pensé que se trataba de alguien simple y se lo deje en cierta manera a Kakashi y a la agencia. Tenía que checar todo, todo desde el inicio, como fue que todo empezó.
Tuve la necesidad de llamar a mi padre para pedirle ciertos archivos, desde la muerte de mi tío ha estado peleándose con toda clase de extranjeros que querían comprar la compañía de Neji en Inglaterra, también ha tenido muchas juntas con todos los padres de los involucrados desde esa llamada. Era mucho por hacer, entonces reduciría los campos. Estaban buscando por el lado equivocado. Sé muy bien que algo pasa y tiene que ver con nuestra familia y conmigo.
.
.
.
. – Señorita – hablo desde la otra puerta mi nana. – No bajara a comer.
. – Más al rato – le dije como siempre.
. – ¿Entonces no irá a trabajar? – me cuestiono y me quede pensado. ¿Pues qué día es hoy? – mire la fecha de mi computadora y vi que era viernes.
. – ¿Cómo? – he estado cuatro días enteros en la casa buscando. ¿Por qué vuelan tan rápido los días? Me pare para abrirle la puerta a Tsubaki.
. – ¡Wow! – exclamo mi nana al ver todo mi desastre, había papeles por todos lados, unos en el piso, regados y otros pegados en la pared con tachuelas. – Usted es muy admirable – me dijo mientras examinaba todo los papeles.
. – Lo siento, no me di cuenta que era viernes – me estire y me torcí un poco el cuello. Quería seguir trabajando pero cuidar a Hanabi era también uno de mis deberes. – ¿Ren ya despertó?
. – Si, gracias a unos medicamentos de Tsunade.
. – ¿Tsunade estuvo aquí? Espera ¡Ya despertó! – camine hacia el cuarto de Ren y gire la perilla despacio. Y lo vi, acostado leyendo un libro. – ¡Ren! – me acerque corriendo y no pude evitar lanzarme a él para darle un abrazo.
. – Hinata- sama – lo abrace del cuello y pude sentir sus brazos en mi espalda.
. – ¿Por qué no me avisaste que había despertado? – le pregunte a Tsubaki y se encogió como si la hubiera regañado.
. – Yo se lo pedí – me comento Ren. – La vimos muy concentra en su búsqueda y sabía muy bien que mi información no iba ser de mucha ayuda. – Me miro a los ojos – Lo siento mucho Hinata-sama, pero no recuerdo nada. Tsunade dijo que debió ser un efecto de las toxinas.
. – ¿Tsunade estuvo aquí?
. – No, le avisamos por teléfono. Y no se preocupe, hemos todo lo que está a nuestro alcance para alejarla de usted. – me comentó mi nana mientras se acercaba a nosotros y se sentaba en la cama. – No hemos dejado de recibir mensajes de Kakashi, Tsunade y sus amigos – me dijo con una sonrisa.
. – No lo dudo, me fui y deje mis cosas ahí. – Hasta el paquete de Neji, solo espero que siga intacto. – Iré a trabajar. Le enviare a Kakashi todo lo que he encontrado, estoy a un tramo de saber quién es.
Hasta ahora he tenido a un sospechoso que capturo las cámaras de las empresas, era un joven adulto y era muy similar a la descripción que una vez Deidara comento – cabello blanco y ojos rojos – Pero no tenía la venda en su cabeza, por eso dudaba de que fuera él o tal vez enviaba a un doble. – Esto no tiene sentido – me dije mientras me colocaba mi disfraz de sirvienta. – El hombre de cabellos blancos ha entrado a las empresas de mis amigos y siempre voltea ligeramente hacia la cámara, pero con diferentes poses. Solo se ve que entra y no llega ni al recibido por mucho tiempo, solo observa y rara vez habla con alguien.
. – El auto la espera – me aviso mi nana y solo tome mi computadora y mis armas. Me fije al espejo y todo en orden, peluca, pupilentes, disfraz. Listo.
Al llegar no tuve tiempo ni de enviarle un mensaje a Kakashi sobre este hombre, solo pise la casa de los Uchihas y había todo un tornado en la cocina, meseros iba y venían. – ¡Oh, Sayaka! ¡Qué bueno que llegas! ¡Ven y ayúdanos!
. – ¿Qué ocurre? ¿Alguien cumple años? – pregunte mientras me acercaba a saludar a algunos y como los cocineros decoraban un pastel de tres pisos.
. – Digamos que, caprichos de la señora Mikoto – voltee hacia la puerta y vi como se acerca la abuela Miko con un conjunto de ropa. – Hoy es el cumple años de uno de los amigos de Itachi-sama – me entrego la ropa y parecía prendas limpia de Hanabi. – Como sus padres están de viaje, Mikoto-sama quiso hacerle una pequeña fiesta. – ¡Oh-Oh! ¡Eso quiere decir! – Así que hoy recibiremos a los amigos de los Uchihas, prepare a Hanako-sama. – ¡No!
Deje mi mochila en la cama de mi habitación y quise gritar. Así que opte por tomar una almohada y grite en ella. – Justamente hoy. ¡Maldición! ¿Y quién será el cumpleañero? – me sentí un poco mal. Si todo esto no estuviera pasando, lo más probable es que estaría comprándole un regalo. Como cualquier amiga.
. – ¡Sayaka! – grito con exageración Mina, al parecer Mikoto era muy exigente cuando se trata de fiestas y eso que es una pequeña, no me imagino cuando sean grandes festines.
. – ¡Ya voy! – Tome el celular y le marque a Kakashi mientras adjuntaba todos los archivos del escritorio de la computadora.
. – ¡¿Hinata?! ¡¿Dónde demonios te metiste?! ¡Tsunade ha estado...!
. – ¡Cállate Kakashi! – nunca antes le había gritado. Se sentía bien. – Tengo algo, ¿Dónde estás?
. – Sigo en la escuela, revisando tareas y estoy hasta la chin…
. – ¡Perfecto! ¿Tienes tu computadora?– solo al escuchar el "sí" le envié rápidamente los archivos a su computadora. – Escúchame, checa los videos de seguridad de la sala de dirección de hace una semana, dime si encuentras al tipo de la foto. Tuvo que aparecer dándole a Deidara un número falso de mi casa…
. – ¡Sayaka! – Grito Mina.
. – ¡Ya voy! – le grite mientras cerraba la computadora. – Estoy segura que hay una conexión…
. – Pero Hinata, yo envié a…
. – ¡Sayaka! – pare de inmediato y cerré el celular al ver como la abuela Miko entraba con el ceño fruncido. – Los celulares están prohibidos en las horas de trabajo. Los chicos ya llegaron así que necesito que vayas y prepares a Hanako-sama.
. – Lo siento. Ya iba para allá – cuando la abuela Miko se dio la vuelta, le envié un mensaje a Kakashi: "Avísame si encuentras algo" puse mi celular en vibrador y lo puse en uno de mis estuches que se encontraban rodeando mis muslos.
Salí de mi cuarto y cuando llegue a la sala mayor, apenas me había llego el mensaje de la abuela Miko. Los chicos entraban riéndose y haciendo babosadas en el recibidor. La señora Uchiha los recibía como si realmente fuera sus hijos.
. – ¡Mama de Itake! – Grito Deidara como todo un niño y se lanzo a abrazar a la señora con tanto cariño. ¿Y qué demonios es Itake?
.- Hola cariño, te preparamos tu pastel favorito – dijo con suavidad Mikoto.
. – ¡Yeii! ¡Usted es la mejor madrina! – Deidara volvió a abrazar a su realmente madrina. Me quede pasmada por lo que dijo. Pero lo que exclamo con júbilo la señora Uchiha me hizo abrir más la boca.
. – ¡Claro que soy la mejor, Soy la madrina de todos ustedes! – ¡¿Qué?! ¿Y eso es válido? Solo faltaba yo. – ¡Oh, Sayaka! ¡Qué bueno que llegas! – me incline un poco ante ella, pero sentía vergüenza al tener la mirada de todos. – ¡Ve por Hanako, por favor!
. – Enseguida – me dispuse a cumplir con la orden y evitar a toda costa a los chicos. Pero antes mire de reojo a dos personas – Sasori y Sasuke – el primero se veía como siempre y me pregunto si todo habrá salido bien con los Haruno's y el segundo se veía un poco decaído y tal vez era debido a mi.
Me encamine a las escaleras y pude ver en los pasillos como Itachi estaba tocando la puerta de mi hermana y su mirada lucia muy preocupado y esa preocupación me la paso.
. – Vamos Hanako, mi madre te está esperando – escuche como le decía prácticamente a la puerta.
. – ¿Qué ocurre?
. – ¡Sayaka, al fin! ¡Hanako, Sayaka está aquí! – grito Itachi mientras prácticamente me toma por los hombros y casi me hacia besar la puerta.
. – Hanako- sama ¿Ocurre algo malo? – pregunte y luego se abrió la puerta de manera muy lenta.
. – Pasa, rápido. – escuche como Hanabi se ocultaba detrás de la puerta y cuando entre, cerró la puerta con rapidez. Sin impórtale Itachi.
Cuando entre chille de emoción al ver lo hermosa que se veía mi hermanita, tenia puesto un vestido de color lila con un listón morado amarrado a su cintura. Tenía unas medias de color negra junto con sus sandalias del mismo color. – Hanabi, te ves divina. – le dije mientras tocaba su rostro. – ¿Pero que tienes? – pregunte al ver como estaba un poco sonrojada.
. – ¿Qué que tengo? ¡¿Que no viste que haya abajo hay como 10 chicos guapos y yo vestida con esto?! – al ver del porque de su sonrojo me empecé reír.
. – Hanabi, te recuerdo que aun tienes 13 años, esa ropa es muy apropiada para ti. ¿O acaso esperas salir con un vestido corto y escotado de color rojo pasión o qué? – Se empezó a reír de mi comentario.
. – ¿Y si nos les agrado? Soy la única "niña" que va a estar ahí – me dijo con pena.
. – Les agradaras – conociéndolos, más de la cuenta. Y eso me irritaba. Si alguno llegaba a sobrepasarse con ella, tendría la suela de mi zapato tatuado en su culo.
. – ¿De verdad?
. – Claro. Además recuerda que yo voy a estar ahí – le dije – Claro, por si te excluyen – me burle y ella se hizo la ofendida y me dio un ligero codazo. – Entonces ¿Lista?
Cuando vi su asentimiento junto con su determinación, nos dirigimos a una sala de reuniones que estaba al lado de la sala mayor. En la puerta de la habitación estaba los mayordomos en cargados de abrir y cerrar las puertas.
Al adéntranos, me agrado la muy buena decoración de la sala, el piso era de un color beige que brillaba por los grandes candelabros que colgaban de los grandes techos. Y sus grandes ventanas rodeaban los muros de la habitación con sus balcones que dejaban ver los hermosos jardines de los Uchihas.
. – ¡Hana! – Grito Mikoto con su comportamiento de niña. – ¡Te ves hermosa! ¡Ven, ven a conocer a mis "otros hijos adoptivos"! – dijo divertida mientras tomaba de la mano de mi hermana. Excluyéndome. Pero era de esperarse, era la servidumbre.
. – Sayaka – me hablo Mina mientras me entregaba una bandeja pequeña con bocadillos – Por favor, ponlos en aquella mesa. – tome la bandeja y me dirigí hacia la mesa donde mire de soslayo a los chicos, estaba muy guapos sin su ropas de la preparatoria.
Observe como Hanabi se alegraba por su compañía y bromas. Como me hubiera gustado desenvolverme como ella, y al final mire al azabache parecía ajeno a toda la conversación.
"¿Estará pensando en mi?"
. – ¡Oh, Sayaka! – Voltee mientras arreglaba un poco el mantel de la mesa donde deje la bandeja. Vi como Naruto me hacía señas de que le pasara cierta bandeja con comida, pero había tantas. – ¡No, tonta! ¡Te hablo a ti! – ¿Me dijo tonta?
Me acerque con suma cautela – ¿Puedo ayudarle?
. – ¡Chicos, ella es la chica que noquee! – Grito entre risa como si eso fuera un chiste.
. – ¡Entonces, es verdad que golpeas a una chica! – ¡Mierda! ¡Ahora soy el centro de su atención! Ya que se empezaron a acerca pero eso no es lo que me llamo la atención sino que el muy descarado de Itachi tenía A MI HERMANITA tomada de la mano, y ella parecía muy complacida.
. – ¿La golpeaste? – mi hermana se alzo a la conversación.
. – Fue un accidente – le dije a todos. – ¿Puedo…?
. – Si, luego Sasuke le compro un llavero cuando fuimos a tu casa. No es tierno, nuestro Sasukito está enamorado – Divulgo el rubio con burlesca. Entonces el idiota de Deidara, Kiba y Hidan le empezaron abuchear y el que se gano el golpe fue el tarado de Naruto, silenciado la conversación. Más sin embargo vi como Deidara intento mencionar mi nombre, más solo se calló cuando le dirigió una mirada discreta al Uchiha menor.
Me fui alejando discretamente más mi mente y mi corazón empezó a sentir, no sé… pero me enoje cuando supe eso. Y eso era estúpido ya que yo era la sirvienta pero él no lo sabía. Pero me molesta. – Carajo – murmure enojada mientras ayudaba a Mina a poner los platos en las mesas. A mí que me importa si él está regalando llaveros solo para disculparse con cualquiera y encima todavía tiene el descaro de culpar al pobre de Naruto.
. – Si sigues apretando el plato de esa manera, terminaras rompiéndolo – me dijo Mina con gracia y me apene mucho porque se dio cuenta que mientras hacia ese acto miraba con recelo al azabache. – ¿Paso algo? ¿Te dijeron algo?
. – No es nada.
Poco después de terminar, los chicos se sentaron a comer en una grande mesa rectangular de madera. Le cantamos las mañanitas a Deidara y se veía muy feliz con su pastel de mango. Poco después mientras repartía porciones de comida, sentí las vibraciones de mi celular. Quise contestar pero tenía que servir la comida.
. – ¡Sayaka, yo quiero de eso! – me grito Naruto mientras me esperaba con su plato para devorar la porción de pollo.
. – Yo también – me dijo Deidara. Asentí amablemente y solo observaba como en toda la fiesta Itachi estaba de empalagoso con mi hermana y eso me irritaba. Me acerque al lugar de Naruto para darle un poco, quien no dejaba de parlotear con Deidara.
. – Entonces, ¿Qué deseaste? – susurro el rubio chismoso. – ¡Vamos dímelo!
. – ¡Ay, Naruto! ¡Como friegas! Te lo voy a decir solo por esta vez, ya que estoy muy seguro de que no se cumplirá– comentó con nostalgia el rubio. – Pedí que llegara Hinata a la fiesta. Le deje muchos mensajes en su casa, pero no me contesto. Estoy preocupado – cuando deje sus porciones me sentí una perra desgraciada. Los chicos siempre trataban de conocerme y de acercarse, pero mi frialdad y necedad los mantenía a margen. Entonces mire a cada uno de ellos, platicaban pero no se notaba el mismo humor de antes. Me había ido sin decir nada. ¿Pero que podía decirles?
. – ¿Nada? – dijo Sai mientras miraba como Gaara marcaba a cierto número. Y supuse que era el de mi casa, ni si quiera quise darle mi numero celular. Solo vi como el pelirrojo negaba y guardaba su celular.
Tanto así. Tanto así me necesitaban, ¿Cuál hubiera sido la diferencia si hubiera venido?
.
Durante la cena, me acerque a la copa de Mikoto para servirle un poco de vino. – Sasuke, ¿aun te duele tu brazo? – pregunto preocupada la madre. Ambas vimos como el Uchiha menor se soba y hacia leves estiramientos en su brazo izquierdo. Al verlo me quede inmóvil con nuevas dudas que surgían en mi cabeza. ¿Shiro? ¡No! Esto tenía que ser una coincidencia. ¡No podía ser él! Pero, tiene la misma herida en el mismo lugar. ¿No era él, o si?
. – ¡Deidara, hora de abrir los regalos! – Grito emociona Mikoto mientras se paraba y era imitada por todos. Pasaron a una mini sala donde estaba una mesa en el centro con todos los regalos. Mientras ellos se entretenía abriendo los obsequios, las sirvientas y yo empezamos a recoger los platos y ponerlos en los carritos móviles para llevarlos a la cocina, pero mi vista no se despegaba de la espalda de Sasuke, entonces sentí de nuevo la vibración del celular.
"¡Kakashi!" Lo había olvidado
Saque a escondidas el celular y cheque que tenía 10 llamada perdidas y 4 mensajes y dos de ellos era de voz. Sin importarme me volví para que no me viera y abrí los mensajes.
.
"Hinata esto es grave. ¿Dónde estás?
Recibido a las 22:09:32
5 de mayo
De Isao
.
.
.
"No te acerques a Shiro…"
Entonces sonó mi celular y lo conteste enseguida. – ¡Hinata! ¡Estas con los Uchihas, ¿Verdad?! ¡Tienes que sacarlos de ahí! ¡Shiro es…!
No alcance a escuchar lo último debido al fuerte impacto que resonó por toda la casa, un terrible temblor sacudió toda la sala, ocasionando que los vidrios de las grandes ventanas se agrietaran y se rompieran en mil pedazos y fueran salpicados por toda la habitación.
. – ¡Sayaka! – El grito de mi hermana me hizo reaccionar al momento que grandes pedazos de vidrios caían. Solo agache mi cabeza mientras la resguardaba con mis manos, la llamada seguía y escuchaba los alaridos de desesperación de Kakashi.
. – ¡Te encontré! – ¡Esa voz!
Era esa maldita mujer. Alce mi vista y solo vi venir una fuerte patada directamente a mi rostro. El dolor se esparció por todo mi cara y el impacto me hizo retroceder más no caer. Termine hincada con una mano presionado mi mejilla, donde tenía un ligero corte. Mis ojos miraron a la ANBU pisando y rompiendo mi celular. Poniendo fin a la llamada de Kakashi.
. – Ups. Lo rompí – la ironía de su voz me irrito demasiado. Su máscara negra se ladeo y observo a las personas que seguían en la habitación. Regreso su vista hacia mí y saco una Katana de su espalda. – Se acabaron los juegos, Yûhi. – me dijo mientras me lanzaba la espada y caí en frente de mi. Tomo su máscara con sus finos dedos y solo vi caer su cabello verde turquesa con dos mechones rodeando su cara. Sus ojos cafés me miraron con indiferencia y una terrible soledad y por alguna razón me vi reflejada en ella. – Soy Kujaku. – tomo su otra Katana y me sonrió sínicamente. – Todo va a cambiar – su voz sonó con tanto sufrimiento, más su mirada estaba vacía.
Cuando me di cuenta ya tenía la Katana en mis manos, corrí cuando vi a Kujaku trotando hacia los chicos que estaba arrinconados en la esquina de la casa, protegiendo a Mikoto y a mi hermana, pude ver en sus ojos una gran determinación, sin miedo alguno al ver como alguien los cazaba y eso se me hizo muy extraño.
Y tal vez como ella dijo, desde ahora todo cambio.
. – ¡No! – gritaba mi hermana al verme pelear con armas peligrosas, pero que opción tenia. De ninguna manera dejaría que algo malo les pasara.
. – ¡Hay que ayudarla! – escuche el grito de Hidan y su intento de hacerse el héroe, pero esto era la vida real. Me puse enfrente de él – a unos metros – ¡No te acerques! – Le grite con seriedad y solo asintió a muy regañadientes.
El filo del cuchillo iba y venía, chocando entre sí, el sable era como una centella de luz, que cortaba todo a su paso, sin vacilación alguna. Solo un rasguño y podía ser mortal, el más mínimo descuido y el daño sería fatal.
. – Has cambiado – me dijo cuando forcejeamos. – Y no te has dado cuenta – el movimiento fue rápido y me dejo sin arma. – Tú eras más fuerte que yo.
. – ¿Por qué me hablas como si ya nos conociéramos? – le pregunte. Aun no era vencida con o sin arma, la detendría.
Más sin embargo mi pregunta la hizo enfurecer, sus ojos se afilaron y su cuerpo se tenso. Más no me contesto, arrojo su arma y se lanzo hacia mí, pude sentir como intentaba quitarme la peluca y eso me empezó a alterar demasiado. ¡No, todos menos eso! No quiero que lo chicos me vean, no así. – ¡No te distraigas! – me gritó mientras sacaba un pequeño Kunai.
. – ¡AAAAAHHHH!
. – ¡Hinata-neesan!
Mi grito fue opacado por otro, el dolor de mi hombro era insoportable pero fue más al ver como mi hermana corría hacia mí. – ¡No! ¡No vengas, Hanabi! – le grite mientras empujaba a Kujaku de mí, me quite el Kunai, me pare y mi peluca resbalo, pero ya no me importo solo quise correr hacia Hanabi pero un nuevo temblor resonó por toda la casa, impidiéndome avanzar.
. – ¡Hinata, atrás de ti! – me grito Hanabi quien era sujetada por Itachi y Sai, impidiendo que se acercara. Más mi vista no dejaba de ver a los chicos que me miraban con estupefacción, su ojos reflejaban incredulidad y conmoción.
. – Kazuma-sama – pero al escuchar ese nombre detrás de mí, fue una de las razones que me hizo voltear hacia atrás.
. – ¿Shiro? – Era él, ayudando a Kujaku a levantarse. Menciono su nombre, estoy segura. Shiro volteo hacia mí y dirigió su mano para quitarse la máscara. – No – la máscara bajo hasta que pude ver su rostro, sus ojos rojos me miraban con indiferencia, su cabello negro cayó sobre su frente donde tenía una venda rodeando su cabeza.
Donde yo le dispare.
. – Hinata
. – ¡No! ¡No! ¡Tu estas muerto! – Le grite y de una manera impresionante llego detrás de mí. Me sujete del cuello y me encajo una aguja, inyectándome un liquido desconocido. – ¡GHAAAAAAAAAHHH!
. – Es hora de que recuerdes – me soltó más sin embargo sentía la toxina quemarme por todo la zona y se expandía por mi cuerpo, caí de rodillas sin dejar de gritar y sin dejar de tocarme donde me había inyectado.
. – ¡Hinata! – Los alaridos de mi hermana y de los chicos se fueron oyendo cada vez más y más bajo. Mi vista se nublaba más pero mis ojos no dejaban de ver la silueta de Kazuma irse junto con Kujaku. ¿Cómo es posible esto? ¿El debería estar muerto? ¿O no?
. – ¡Hinata, resiste! – no sé si era uno de los efectos de las toxinas pero al escuchar la voz de Sasuke, me pareció la voz más hermosa, sentía como si ya la hubiera escuchado. Hace mucho tiempo…
. – No me dejes.
.
.
.
Fin de capitulo 11
.
.
̶ ̶ Continua leyendo, es un especial.
