G y M

Declaración: No soy dueña de los personajes de Dragón Ball, que claramente le pertenecen a Akira Toriyama. Yo solo los tomo prestados para crear estas historias que salen de mi loca imaginación, con el fin de entretenerles

Traición P3

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Casi dos décadas atrás… Planeta Vegeta-se

El pequeño saiya de cabellos alborotados, como si fueran una palmera, estaba llegando después de un mes de viaje, sus ropas estaban sucias, su escúter estaba roto, pero aun servía, sin embargo, su joven cuerpo estaba demasiado maltratado, aún seguía siendo un poco más débil que otros saiyas, pero en la misión se había sobre esforzado; y ya que su misión personal era seguir haciéndose más fuerte, poner en alto su nombre como saiya, y mostrar a todos que no solo era un clase baja como su escuadrón solía llamarle

El pequeño Kakaroto salió de su nave espacial, trato de levantarse sin quejarse de dolor alguno en su cuerpo mal trecho, así que reunió todo su valor, y se levantó de la nave, poniendo su mejor cara seria para evitar mostrar su profundo dolor. El niño no iba a permitirse sentirse más humillado de lo que ya se encontraba, pues sus enemigos lo habían dejado en mal estado, y eso no era para nada lo que él, esperaba cuando salió a su misión tiempo atrás

Kakaroto ni siquiera paro por los tanques de recuperación, eso sería solamente una humillación mayor, así que con la poca energía que le quedaba, voló por el cielo rojizo de aquel planeta que era su hogar, y llego lo más rápido que podía hasta su casa

No se detuvo por nada, solo deseaba llegar a su hogar, y encerrarse en uno de los cuartos, mientras esperaba que su padre siguiera de misión, y que su madre aun tardara lo que debía en la suya, así estaría solo en la casa, curando sus heridas solo, sin la presencia de su hermano, el cual seguramente se iría por la ciudad, en busca de aquella hembra saiya con la que le había visto estar muy cerca en los últimos meses

Cuando estuvo lo suficiente cerca de su casa, sus ojos parpadearon un par de veces, y bajo la intensidad de su vuelo, pues no podía creer lo que estaba mirando. Frente a la puerta de su casa, había una pequeña figura, que llevaba un atuendo algo extraño, pero sin duda, lo que mas destacaba de esa persona pequeña, era su larga cabellera negra, la cual brillaba con demasía

El pequeño saiya suspiro, ¿Hacia cuanto no miraba a esa pequeña niña de cabellos negros?, casi un año había pasado desde que le había dicho a aquella niña, la princesa Milk, que se casaría con ella cuando tuvieran la edad suficiente para hacerlo, y desde ese día, no la había mirado de nuevo, pues la niña había regresado a la tierra, y no sabía cómo ponerse en contacto con ella, tampoco estaba muy interesado en la comunicación, después de todo él, ya había dejado claro que ella le pertenecería cuando fuera mayor, y eso era lo único que él y ella necesitaban saber sobre aquel tema en especial

Pero la duda invadió al pequeño saiya, ¿Qué hacia la niña en la puerta de su casa?, pensó seriamente si debía girarse y volar en dirección contraria, pues no deseaba ver en esos momentos a la pequeña niña de cabellera azabache. Sería una humillación mayor si llegaba a su casa, en su situación actual, golpeado, con cortes y cicatrices, mientras que la pequeña hembra a la cual pretendía hacer suya, estaba ahí en su puerta, y lo miraba en dichas condiciones, pues seguramente la hembra desistiría en aceptarlo, ¿Por qué aceptaría a un saiya que había llegado tan mal herido después de una misión de bajo rango?, seguro lo rechazaría por ser tan patéticamente débil, y jamás aceptaría cocinar para él

Estuvo a punto de desviarse de su rumbo, pero la pequeña hembra giro su cuerpo, y entonces lo miro fijamente en los aires, y una enorme sonrisa apareció en el rostro de la niña, la cual se apago rápidamente al notar al chico saiya, con la cara roja, el cabello más revuelto, el traje roto y sucio, y la mano tocando su abdomen, mientras su cola parecía estar oscurecida

Kakaroto gruño internamente, odio de inmediato esa expresión en el rostro de la niña, no le agrado la cara de impresión que hizo cuando lo miro en ese estado, y su ceño se frunció. Estaba furioso, ¿Tan patético se miraba que la niña se sorprendía por unos simples golpes?, decidió volar a su casa, y decirle a la pequeña que le importaba un carajo ya la comida, no le haría cumplir su parte del trato, el cual decía que sería su hembra y le cocinaría, después de todo, un patético saiya no se merecía a alguien que cocinara tan bien como aquella niña

Milk se quedó quieta en su lugar, esperando con un poco de intranquilidad a que el chico terminara de descender hasta el suelo. Se había asustado en cuanto lo miro, pensaba que los saiyajins eran una raza guerrera bastante resistente, pero no por eso su temor a que Kakaroto estuviera gravemente herido menguo, ni un poco, solo deseo poder estar cerca de él, y ayudarlo, después de todo, ese chico iba a casarse con ella en el futuro, se lo había prometido, y su padre lo había aprobado

Kakaroto llego a la altura de la niña, y su mueca de disgusto solo se agrando al sentir las pequeñas manos de la niña sobre las suyas, justo donde sostenía su abdomen

"¡Oye hembra! ¿Qué te pasa?" Gruño el pequeño saiya, tal y como si fuera un animalito herido, que piensa que le harán más daño "No me toques" Mascullo el niño

La pequeña princesa levanto sus ojos negros, mirando fijo al niño, quien tenía un rostro serio y furioso. Ella se cruzó de brazos, y frunció su ceño

"Mi futuro esposo no puede estar en estas condiciones, así que te llevare a un médico" La pequeña princesa sonaba enérgica, y en su rostro se miraba la seriedad en sus jóvenes labios "O en su defecto, llamare a uno"

El macho saiya levanto una ceja, el comportamiento de la niña era demasiado extraño para él. Aun cuando su familia siempre le decía que él era más blando que cualquier otro saiya, nunca se consideró así, siempre se imaginó a sí mismo como cualquier otro; pero, ahora estaba ahí parado, sintiendo cierto alivio en el pecho cuando la hembra no lo rechazo de manera inmediata, y sin saber por qué, su corazón empezó a latir un poco más rápido de lo normal, y sentía un calor extraño rodear su cuerpo

"Tks, no necesito nada de eso, por lo mismo no pase a los tanques de recuperación, mi cuerpo no es tan débil, me curare solo, además soy un guerrero" Su orgullo saiya estaba, antes que nada

Milk lo miro curiosa, y lo pensó rápidamente, una sonrisa orgullosa se posó en sus labios, estaba muy contenta, orgullosa de ese chico, era lo que ella buscaba, un esposo fuerte, y Kakaroto estaba demostrando que lo seria siempre

"Entonces mi deber es ayudarte… ¿Tu familia está en casa?" La peli negra se giró, para mirar la puerta de la casa "Yo vine a presentarme, e invitarte a mi casa aquí en el planeta, mi padre quiere formalizar todo, y conseguí que me dejara venir sola" La pequeña niña se ruborizo, y empezó a jugar con sus dedos de manera nerviosa

Kakaroto no entendía el comportamiento de la hembra, nunca había visto a una hembra saiya actuar como lo hacía aquella niña, en esos momentos. Solo conocía a las guerreras saiyas, y ellas siempre se veían serias, incluso en las batallas, sus rostros eran serios, incluso parecían nunca sonreír o cambiar sus expresiones, solo había visto otras reacciones, en otras razas, y en esa niña

"Oye hembra, ¿Te sientes bien?" Pregunto curioso y un poco preocupado, después de todo, él era el responsable de esa hembra "Princesa, debes irte… no hay nadie en casa, y yo, necesito entrar a limpiarme" Se miró a si mismo

Milk levanto su vista, y su rostro estaba más que rojo

"Si quieres te puedo ayudar… puedo ayudarte, se un poco, puedo tratar de ser de ayuda, después de todo, seré tu esposa, ¿Por qué sigue en pie tu propuesta verdad?" Pregunto la niña con los dedos entrelazados en su espalda

El pequeño niño lo pensó un momento, iba a desistir de la idea, después de todo, él no era ningún débil, ni necesitaba cuidados. Más bien, él era quien cuidaría a la hembra de ser necesario, no lo contrario, sin embargo…

Un par de pequeños saiyas, igualmente pequeños en edad, aparecieron donde Kakaroto y Milk en la entrada de la casa del saiya

"Patético Kakaroto, no pensábamos que se podía empeorar, pero vemos que tu no sirves para la lucha" Dijo despectivo uno de los niños, mientras sus brazos estaban cruzados en su pecho, y su mirada era altiva

Kakaroto se giró y gruño furioso al saiya, mientras con su pequeño cuerpo trataba de cubrir por completo a Milk, pues por alguna razón, no quería que otros chicos la miraran. La cola del niño, aunque herida, se tensó en su cintura

"Aléjate de mí imbécil, o te matare" Gruño Kakaroto de modo siniestro

"Solo veníamos a ver si habías muerto antes de llegar…" El niño saiya dejo de hablar, pues llamo su atención el pequeño gruñido que provenía de detrás de Kakaroto "¿Qué es eso?" Pregunto el niño, mirando por encima de Kakaroto

Ahí detrás del saiya, estaba una joven hembra, de rostro delicado y hermoso, de cabellera negra y un aura peligrosa tal y como la de una saiya. El niño sonrió de lado, esa niña le agrado tan pronto la vio, y sin pensarlo, camino rodeando a Kakaroto, olvidando al chico saiya, para acercarse a la chica, la cual creyó una saiya

"Pero que bonita hembra… ¿Por qué no traer tu ropa de combate hembra?" Pregunto el niño

Milk lo miro molesta "No tienes por qué insultar a mi prometido, ¡Kakaroto es muy fuerte!" Grito la niña en un ataque de cólera

El niño saiya, abrió grande los ojos, y pronto comenzó a reírse, haciendo que los otros niños saiya que los acompañaban, se rieran de igual manera

"¿Eres hembra de este débil?" Dijo el niño saiya señalando a Kakaroto "No, mira hembra, debes estar con un verdadero macho saiya. Así que vendrás conmigo" El chico tomo del brazo a Milk

La pequeña estaba por darle un buen golpe al niño saiya, sin embargo, pronto sintió que el agarre del joven saiya disminuía. Como una ráfaga, Milk solo atino a mirar al chico saiya en el suelo, con sangre saliendo de su boca, y a Kakaroto encima suyo, con los puños cerrados, mientras de sus jóvenes manos, era derramada la sangre del niño saiya en el suelo

"¡A mi hembra no la toques imbécil!" Kakaroto gruño furioso

Si bien el niño estaba lastimado, no era excusa; él había hecho un compromiso, y había prometido cuidar a la hembra humana, aun cuando sabia de lo débil que esta podía ser en una situación similar, y sin duda, no iba permitir que llegara otro saiya a tratarlo como basura, y menos frente a su hembra, mientras trataba de quitársela. Los ojos negros del niño, destellaban a rojo, revelando su odio. De pronto un grito se escuchó, haciendo que el pequeño Kakaroto volteara, y sus ojos no pudieron más que agrandarse, y su mirada de odio solo aumento de manera inmediata

Milk estaba en pose de pelea, mientras gritaba, y trataba de quitarse al otro chico saiya que sostenía sus ropas, mientras la examinaba

"No es una saiya, esta hembra debe ser humana, ni siquiera tiene un nivel de pelea decente, y menos una cola" Dijo el chico decepcionado, mientras terminaba de examinar a la peli negra "Por eso es la hembra de Kakaroto, ninguna hembra saiya que se respete, aceptaría a un débil como Kakaroto" El Saiya rio burlesco, mientras empujaba a Milk

Kakaroto trato de atacar igual a ese chico que se había atrevido a levantar sus manos contra lo suyo. Sin embargo, su fuerza era escaza, sus energías estaban desapareciendo, y pronto, empezó a mirar borroso, y el dolor en su cuerpo aumento. De pronto estaba siendo golpeado nuevamente, y no tenía más energías para defenderse. Aun cuando trato con todas sus fuerzas, no pudo hacer casi nada, ni siquiera cuando escucho a la hembra humana gritar su nombre, mientras alguien la tomaba de los brazos y estrellaba contra una pared, tratando de besarla... perdió el conocimiento sin saber que más pasaría, solo sintiendo la humillación, de no poder ni siquiera defender lo que era suyo, y dejándose mirar en condiciones deplorables

….

Kakaroto abrió los ojos, sintió el dolor correr por todo su cuerpo, mientras sus ojos lentamente se acostumbraban a la luz entrando por una pequeña ventana, iba a dejarse caer en el sueño una vez más, pero entonces la imagen de la hembra Milk llego a su cabeza, y en un rápido movimiento, se sentó en la cama donde se encontraba, y un trapo algo caliente cayo de su rostro a su pecho

Entonces bajo su mirada, y ahí lo noto, no se encontraba en la puerta de su casa en el piso, ahora estaba en su cama, y tenía esas cosas extrañas de los terrestres, que llamaban vendajes, por la mayor parte de su pecho y brazos, notando que ya no llevaba consigo su armadura de combate, y su cuerpo ya no estaba sucio por las heridas

Trato de concentrarse en recordar que había sucedido, quiso llegar a su ultimo recuerdo, pero, sin embargo, no podía más que mirar al Milk siendo azotada con fuerza en una pared mientras trataba de defenderse y gritaba su nombre. Gruño furioso, se levantó de la cama, por más humillado que estuviera, él, debía saber dónde estaba su hembra, y matar a esos que se atrevieron a tocarla

Pronto antes de llegar a la puerta, pudo escuchar una voz gruesa, la cual conocía muy bien, mientras un aroma delicioso empezó a inundar su nariz, haciéndole sentir muy bien

"No me digas más hembra, te he dicho que mi nombre es Milk Ox" La pequeña peli negras estaba furiosa, y el maldito adolecente saiya frente a ella, solo profundizaba su maldita sonrisa burlesca

"En estos momentos, no eres la princesa de la tierra, solo la hembra que mi hermano a pedido, y es todo, además… aun no puedo creerlo, pensaba que los humanos eran débiles, pero me has sorprendido hembra" Raditz estaba satisfecho con la chica, que estaba preparando gran cantidad de alimento en la cocina

Milk se asombró, y levanto una ceja extraña, mientras terminaba de servir varios platos de comida, que pensaba llevar a la recamara de Kakaroto, sin embargo, pronto sus ojos se levantaron, y miraron con gran emoción al chico saiya que estaba tratando de sostenerse de las paredes para seguir en pie

"¿Co… ¿Cómo es que estas aquí… como llegue aquí?" La torpe voz del pequeño Kakaroto alerto a Raditz

Milk trato de correr y ayudar a Kakaroto, pero tan pronto como llego a él, y trato de ayudarle, el niño saiya le retiro con fuerza la mano, y la alejo de él

"¡No me toques hembra!" Grito furioso el pequeño saiya

"Pero, yo solo quería ayudarte a llegar a la mesa, después de todo, eso haría una buena esposa" Milk trato de no llorar, pero es que, si bien sabía que los saiyas eran fríos, no pensaba que Kakaroto lo seria, después de todo, la primera vez que lo vio, el niño tenía una enorme sonrisa mientras se llenaba la boca de comida "Yo te ayude…" Milk no termino su frase

Kakaroto la miro lleno de rabia, y un rugido salió desde lo más profundo de la garganta del niño, mientras se enderezaba en la pared

"Largo de aquí, ¡Quien te ha dicho que necesito ayuda de una hembra débil!" Su orgullo herido no le permitía mirar a la hembra sin sentirse culpable, y más aún cuando miro el brazo de la niña, con un vendaje igual "No pienso quedarme con una hembra tan débil, que fácilmente se lastima. Mira tú labio, tus brazos, solo unos pocos toques, y ya estas herida… así que vete de aquí, no quiero a una hembra como tú… es mejor que te busques un macho débil como tú… ¡Largo de aquí!" Grito desesperado el niño saiya

Milk apretó sus pequeños puños, y una lagrima quiso salir de sus ojos, pero la aguanto, y no le permitió salir, se aguantó las ganas de llorar y gritar, las ganas de mirar de nuevo a Kakaroto y comprobar si sus heridas seguían en tan mal estado, se aguantó las ganas de decirle, que le había preparado mucha comida para que se recuperara… todo lo aguanto en su pequeño corazón, que, durante un año, solo pensó en ese pequeño saiya que le había prometido casarse con ella

La pequeña hembra se inclinó de manera respetuosa ante el chico que pensó seria su marido un día

"Gracias por ayudarme hace un rato, no se preocupe por la propuesta, yo le diré a mi padre que todo fue un mal entendido, así que se anula tal promesa… me retiro" La niña, después de todo era una princesa

Estaba acostumbrada a guardarse sus sentimientos de impotencia, a mirar a los demás con una sonrisa falsa, mientras aparentaba estar de acuerdo, aun cuando su corazón gritara que no lo estaba. Tenía que ser formal, y si trato de ser informal con el saiya, fue solo porque iba a ser su esposo, y pensaba que tal vez, él, podía mirarla tal y como ella era, pero si no había compromiso, tendría que ser formal, y esconder de nuevo todos sus sentimientos

Raditz siguió comiendo, hasta que escucho la puerta de su casa cerrarse. No fue azotada, ni hubo gritos por parte de la hembra humana, solo se retiró con gran cortesía. Se dio la vuelta, y miro al niño saiya caer al suelo, mientras sostenía su abdomen. Lo miro gruñir de dolor, y entonces se levanto

"Eres débil… padre estará muy molesto contigo cuando se entere de esto que paso, y encima… botas a esa humana" La voz de Raditz sonaba como un regaño

Kakaroto levanto su rostro, para mirar el rostro enfurecido de su hermano, mientras este, tenía los brazos cruzados en su pecho

"A ti no te agradaba que hubiera decidido tomar a la humana, ¿Por qué te molesta que la eche de aquí?" Pregunto un poco molesto

Raditz se encogió de hombros

"Cuando llegue, esos imbéciles te golpeaban, mientras otro, trataba de tomarla, y ahí la vi… ella se defendió, incluso hirió a su atacante, mientras la sangre de su víctima corría por sus labios, y su postura entonces, me pareció la de una guerrea… pues era más que obvio que perdería, pero a ella no le importo, y lucho, incluso trato de llegar a ti, pero por tu dignidad, decidí ayúdarte. Depuse de eso, insistió en entrar a casa, y hacerte esas patéticas curaciones humanas, además, se ofreció a cocinar… aun cuando la habían lastimado igual a ella, y aun cuanto su cuerpo es más frágil, y seguro le dolían las heridas, ella, dejo todo eso preparado, exclusivamente para ti, a me ha dado de comer, pero dijo que ella prometió solo cocinar para ti hermano" Radtiz pudo mirar como los ojos del menor pasaban por él, para enfocar toda la comida en la mesa

"Tks, ni siquiera pude cuidarla, ¿Qué tipo de pareja seré si no pudo cuidar de una débil hembra humana?" Se quejó con rabia Kakaroto "Tengo que ser más fuerte… no puedo ir por ella, siendo así de débil" Murmuro bajo, solo para sus oídos, mientras se hacia esa determinación para sí mismo

"Debes entrenar aún más duro, y si eso no funciona, entonces seguirás entrenando, hasta que no puedas moverte, hasta que tu cuerpo colapse por el cansancio… porque eso haría cualquier guerrero que se respete Kakaroto"

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Años después… Con Bulma

¿Dónde estaba ese miserable saiyajin que la había embarazado? Fácil, ese maldito mono no estaba, de pronto, solo dijo que iría a una misión, y que volvería lo más pronto posible, pero llevaba 5 meses sin regresar al maldito planeta, o bueno, eso pensaba ella mientras caminaba, ocultando su pancita creciente

Como le había dolido el enterarse de quien realmente era aquel saiyajin, ¿Pero por qué no lo noto antes?, desde que el saiya pronuncio su nombre, debió saber quién era, pero ella, era una jovencita que solo quería vivir una aventura en otro planeta, viajar, y conocer gente nueva, mientras experimentaba toda clase de cosas

Ahora estaba tratando de esconderse, no permitiendo a nadie acercarse mucho a ella, ni mucho menos dejando que alguien supiera de su embarazo. Debía proteger la vida en su vientre, pues si alguien se enteraba que llevaba ahí en su vientre, al hijo del príncipe del planeta, seguro no dudarían en matarla, era la ley

¿Cómo iba a dar a luz?, ¿Cuándo le preguntaran por el padre del niño que diría?, no concia a otros saiyas, y temía por su vida, pues días antes, había encontrado a un saiya que la miro extraño, y de pronto la había tomado con fuerza del brazo, mientras la acorralaba contra una pared, y la olfateaba, como si ella fuera un animal

Flashback

"¿Cómo te llamas hembra?" La voz gruesa y aterradora del macho la hizo estremecer "¿Eres científico… Bulma?" Pregunto molesto el saiya

La peli azul abrió grandes los ojos, y sintió temor. Nadie sabía de ella, ni menos sabían de su embarazo, ni el mismo Vegeta tenía idea de aquello, así que ¿Quién era ese saiya y por qué sabía su nombre?

"Hembra, dime… ¿Te has encontrado con el príncipe Vegeta?"

Esas fueron las palabras que la alertaron, así que rápidamente negó con la cabeza, mientras fingía no poder hablar, pues los nervios la traicionaban. El hombre pareció no creerle, y su mirada endurecida, solo se profundizo

Bulma palideció, moriría en un planeta lejano, no vería mas a su familia, y su hijo moriría antes de nacer y conocer el mundo, todo porque se había enamorado del saiya equivocado

De pronto el Saiya de la cicatriz en el rostro, soltó su brazo, y se giró, escondiendo detrás suyo, el cuerpo pequeño de la peli azul, mientras se cruzaba de brazos

"Ey Bardack, ¿Vienes con nosotros a celebrar la victoria en el planeta 86 de Freezer?" Un hombre de mayor altura y con armadura se detuvo frente al saiya

"No iré, no me interesa verlos perderse en el alcohol, para luego tener que llevarlos a sus malditas casas, completamente ebrios" Bardack sonaba desinteresado

"Oh, no me dirás que es por Gine, ella no tiene por qué saber, además… eh visto como Fasha te ha mirado hombre…"

Bardack dio un golpe seco al rostro de Toma, su compañero saiya, y lo tiro al suelo

"Yo hago lo que se me viene en gana, y no me interesa tocar hembras estúpidas como lo es Fasha, pare eso estas tu Toma"

"Vamos hombre, no es para que te pongas violento, pero si deseas aún más descendencia, deberías mirar mejor a la hembra con la que te apareas" Toma siguió insistiendo mientras se levantaba del suelo

Bardack lo miro con dureza "¿Quién ha dicho que quiero más mocosos?, no me agradan, y ya tengo dos, además… ¿Por qué buscaría otra hembra, si Gine está en perfectas condiciones para procrear correctamente?"

Toma se rio "Tus hijos son patéticamente débiles, y para ser francos, debe ser por la sangre de Gine, ella viene de un linaje de clases bajas, tú en cambio no amigo mío, y si quieres tener mejores guerreros en tu familia, te sugiero lo pienses"

Bardack frunció el ceño "Tks, me importa poco ese razonamiento tan pobre"

El macho saiya de cabellera de palmera, se giró para tomar a la hembra de cabellera azul, y llevársela consigo, para averiguar si la hembra ya había visto a Vegeta, pero tan pronto se giró, la imagen de la mujer desapareció. Trato de localizarla con su escúter, pero la mujer no tenía fuerza de pelea, haciendo imposible localizarla. Gruño furioso, y voló por los cielos, tratando de localizarla desde el aire

Fin Flashback

Bulma suspiro aliviada, se había salvado solo porque ese otro saiya había aparecido en escena, distrayendo a su atacante, y brindándole el tiempo necesario para salir corriendo del lugar, y así lograr esconderse

Pero mientras compraba algunas frutas, sintió que alguien la miraba, así que giro lentamente, y no pudo evitar asustarse, cuando de pronto, sus ojos azules se toparon de lleno con la mirada oscura del mismo macho saiya de días anteriores. De pronto la mirada penetrante de aquel saiya, bajo hasta su vientre, centrándose de manera aterradora ahí, y levantando una ceja, mientras que ella, dejaba caer la fruta en su mano, y se rodeaba el vientre, como queriendo proteger a su hijo no nacido

Miro al cielo rojizo

"Te odio Vegeta… nos abandonaste, maldito mono miserable" Murmuro mientras sentía al macho saiya acercarse a ella con gran velocidad

Dejo que las lágrimas escaparen de sus ojos, y los cerro, mientras se abrazaba a su vientre, imaginando todos los sucesos que la habían llevado hasta esa situación de muerte

De pronto se sintió presa de unos brazos, y el aire empezó a enfriar sus mejillas. No sabía que sucedía, solo deseaba que, si la pensaban matar, lo hicieran rápido, pero pronto otra idea cruzo por su cabeza, tal vez ese saiya tenía planeado llevarla hasta los reyes del planeta, tal vez ellos la matarían personalmente, por atreverse a llevar en su vientre a un hibrido de la casa real

"Mujer, ¿Ese hijo en tu vientre es del príncipe Vegeta?" Escucho la misma voz gruesa, pero esta vez lo preguntaba en tono más bajo

Bulma sintió el cuerpo más pesado, y se negó a contestar o abrir los ojos, no iba a decir nada, no iba a dejar que la miraran débil, aun cuando le dolía aquello, ella no diría nada

"Que hembra más necia, pero debes decirme, porque si ese mocoso es el hijo del príncipe, te matarán en cuanto los demás lo sepan hembra, además… corres el riesgo de que sea igual a la familia real, así en cuanto nazca alguien avisara al rey y morirán ambos"

Bulma abrió los ojos de golpe, y una sonrisa de lado apareció en los labios del saiya, que la llevaba en pleno vuelo

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Presente…

"Gohan, por favor… vuela más rápido, o comunícate con Trunks por el escúter, dile que no vea al Rey Vegeta, detenlo por favor" Los ojos azules se humedecieron, mientras apretaba el pectoral protector de Gohan

El joven hibrido no pudo negarse a las peticiones de la hembra entre sus brazos, y trato de hacer tal cual ella le pedía

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Hola, me perdí un tiempo, pero la razón, es algo muy, pero muy, tonta… una página apareció en mi computadora, y pronto me encontré leyendo un par de mangas, y viendo animes románticos, olvidándome de escribir, y casi de respirar… (T.T)

Si siguen ahí, bueno… les diré, esto fue más Goku y Milk, pues alguien pidió que narrara como esta pareja se une en esta historia

Nota importante:

Si aún leen esta historia, y no me odian todavía, les tengo algo especial, cuando llegue el comentario 200 (Si llega, claro está), premiare, por decirlo de un modo, a la persona, cuyo comentario sea el 200, ¿De qué manera?, bueno, dejare aquí, el título y un mini concepto de los trabajos próximos que tengo en mente. La persona que sea el comentario 200, podrá elegir, la historia, con la pareja que más le guste, y también, si la quieren aquí en Juego de niños, o hacerla aparte en una historia más larga. Serán dos opciones, por tanto, solo puede elegir una historia, y la restante, será con la pareja que no se eligió, y la incluiré aquí en Juego de niños más adelante

Obsesión: Esa mirada ónix penetrante, la hace temblar de miedo cada que esta frente a ella, pero es imposible para ella alejarse de él, después de todo, no debería temerle, es decir, es solo la mirada de un mocoso que la odia por ser su maestra, ¿Verdad? Después de todo él solo tiene 17 años, y ella es su maestra desde que el joven entro a la escuela media superior

La odia, ella siempre tiene una maldita sonrisa en los labios, además sus ojos brillan cuando se encuentra con los del maestro de deporte, y eso es lo que más le aborrece, porque esas sonrisas y esos brillos, deberían ser por él..., esa maldita maestra no tiene idea de lo que él es capas

Bromas pesadas: No a mí no me vuelven a hacer lo mismo, yo no confió en la gente, en especial en las mujeres

-Tú, ¿No eras un chico? -

Sin embargo, desde que esa chica llego a la escuela, no deja de mirarme, sonríe con coquetería, y siempre me saluda, pronunciando mi nombre con esa maldita boca mentirosa. La odio, la odio, porque cree que podrá hacerme lo mismo que la maldita anterior. Pero esta vez se equivocaron de victima