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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Princes Of Tennis no me pertenece.


Cap. 12: Clases De Yoga

Estaciono el auto con calma frente a la mansión de los padres de Sakuno, al vio con la cuchara de helado en los labios, se le había antojado comprar otro antes de marcharse y obviamente no se había negado en lo absoluto, se quito el cinturón de seguridad para bajar del vehículo caminando hacía la puerta de la cobriza quien le sonrió enormemente, le encantaba verla de esa manera por lo que tomo su mano para cerrar la puerta y emprender la marchaía hacía dentro de la mansión notando que ella aún no sacaba la pequeña cuchara de sus labios lo que lo hacía tener una serie de pensamientos pocos sanos que tenía que controlar en esos momentos.

- ¡Bunta! - ambos giraron la cabeza lo suficiente como para mirar a Yura que corría donde ellos con instintos asesinos, nunca se lo había esperado, nunca había esperado que esta fuera a casa de Sakuno, de inmediato jalo a esta con suavidad para colocarla detrás de su cuerpo protegiendola del ataque de su ex novia que sabía vendría porque después de todo la conocía más que bien - ¿Qué haces aquí Yura? Te deje en claro que lo nuestro había terminado, vete por favor - le pidio de la manera más atenta notando la mirada de esta sobre su novia que solo se aferro a su espalda, sabía que tenía miedo.

Sakuno estaba embarazada y sabía que tenía que cuidarla sobre todo por lo que el médico le había dicho así que se giro un poco y le sonrió - Entra a casa, no tardo - ella asintió caminando a la casa con pasos presurosos cuando noto que su ex novia quería ir detrás de la misma camino hasta ella deteniendola mientras la miraba furioso, no tenía que ir detrás de la cobriza cuando el asunto era entre ellos dos, no entre nadie más - ¡Tú relación con él es una apuesta maldita! ¡Bunta no te ama y nunca lo hara! - estaba calmado porque sabía que Sakuno estaba bien con aquello ya que después de todo sabía la verdad.

- Basta ya Yura, vete a casa ahora, esto se termino, tienes que entenderlo - le recomendo y ella se solto de su agarre con fuerza mirandolo con los ojos vidriosos y con odio, en verdad le había pegado duro la noticia de que no quería estar con ella pero no era su culpa, no era su culpa haberse enamorado de Sakuno, porque lo estaba y poco le importaba si sonaba cruel con Yura pero no podía hacer nada contra ello - No puedes dejarme Bunta, yo te amo y se que tú también me amas, ¡¿Porqué estas haciendo esto?! - le pregunto con las lágrimas a punto de salir de sus ojos.

Tomo un poco de aire negando con la cabeza - No te amo Yura, lo lamento de verdad pero estoy enamorado de Sakuno, no puedes pedirme que me quede contigo cuando no te amo - le aseguro y ella simplemente cayo de rodillas, eso estaba excediendo el límite y debía de saberlo, no podía estar con ella cuando no la amaba y no quería seguir haciendolo - P-Por favor, no me dejes Bunta... te necesito - le súplico ella, como último recurso se coloco en cuclillas y tomo sus manos entre las suyas con una sonrisa llena de cariño pero no de algo más.

- Lo siento Yura, de verdad lo siento pero no puedo con esto, lo lamento pero tienes que entender que no quiero seguir contigo, lo siento... necesito que te vayas, Sakuno esta cansada y no me apetece una pelea con ella porque ella sabe lo de la apuesta, es mi novia ahora - se sincero y esta se levanto como impulsada por algo mirandolo con odio verdadero, sabía de lo que era capaz y eso era precisamente lo que quería evitar a toda costa - ¡Los dos se van a arrepentir de esto, a mí nadie me deja Bunta y te va a quedar en claro por las malas! - le sentencio mientras daba media vuelta y se alejaba corriendo.

Él solo se llevo una mano al rostro negando con el mismo, eso no podía estar pasandole pero era algo así como una consecuencia así que solo le quedaba esperar a que nada malo sucediera por lo que tendría que hablar con su padre para que colocara seguridad sobre ambos las 24 horas porque el embarazo de Sakuno era lo primordial más que nunca, solo esperaba que Yura de verdad no hiciera nada tonto, solo esperaba eso.


La puerta de la mansión se abrio y suspiro de alivio al ver que Bunta estaba bien, sin poder evitarlo corrio a sus brazos y este la recibio en los mismo mientras besaba sus cabellos tratando de calmarla - E-Escuche lo último - murmuro y él la separo con suavidad de su cuerpo sonriendole con calma, lo menos que deseaba era una pelea así que se mordio ligeramente el labio pero el pelirrojo simplemente sonrió como solo él era capaz, dandole una paz que nunca iba a sentir del todo pero con él si que la sentía.

- Tranquila, todo esta bien, le pedire a mi padre que coloque protección sobre ambos además nunca me despegare de tu lado, lo prometo, aunque bueno cuando regresemos a la universidad estaremos en diferentes clases pero alguien te cuidara, ¿de acuerdo?, todo estara bien Sakuno - asintió convencida de esas palabras y este se inclino para besarla con suavidad en los labios, se estaba haciendo adicta a los besos de Marui y quiza eso no estaba bien pero le daba lo mismo, lo amaba con cada fibra de su ser y lo único que deseaba era vivir a su lado para siempre.

- Debemos ir a la cama, debes de estar cansada - asintió con calma ante la petición de su novio para encaminarse hacía la habitación, lo único que le apatecía en esos momentos era dormir un poco a su lado, de esa manera siempre se iba a sentir con calma que era justo como quería estar en ese momento, estaba segura de que Yura si iba a intentar algo pero estando a su lado nada malo podía suceder así que iba a confiar plenamente en él.


- ¿En serio quieren qué asista a clases de yoga? Se supone que eso es cuando el feto empieza a crecer - argumento a sus suegros que les habían entregado un folleto con información sobre unas clases de yoga a la cual las embarazadas asistían, Sakuno si estaba embarazada pero de tan solo un mes con dos días no de más de tres meses - Nos lo recomendaro Bunta-kun, ella tiene las hormonas alteradas así que lo mejor es dejar que se relaje junto con más madres primerizas, le hara bien y tú estaras allí cuídandola así que nada malo sucedera - aseguro su suegra y él solo volvio la vista al folleto, no le convencía del todo siendo sincero.

Miro a Sakuno que estaba concentrada bebiendo una malteada de fresa, hasta el momento no había notado algún cambio de humor así que no creía necesario ir a clases de yoga en esos momentos - ¿Quieres ir? - le pregunto y ella simplemente ladeo la cabeza asintiendo, no estaba del todo convencida pero la idea como mínimo se le hacía interesante así que no le quedo de otra más que asentir ante su petición - Bien, iremos mañana en la mañana... Sakuno, cariño no creo que quieras comerte todo eso para la cena - le llamo la atención con una ligera sonrisa.

Es que si consideraba que se estaba excediendo un poco, tenía una tarta de fresa, fresas con crema, crepas de pollo, pescado asado, arroz, demasiado arroz de hecho, una malteada de chocolate, una de vainilla y estaba bebiendose la de fresa, la mayoría de sus alimentos eran postres y él no deseaba eso - Cariño, el médico mando una dieta, debes comenzar a seguirla - comento de nuevo con toda la calma notando como ella alejaba el popote de su malteada y lo mirara con unos ojos que claramente decían que no quería ser molestada.

Trago duro al ver su mirada asesina pero es que ella de verdad debía entender que estaba comiendo por dos no solo por uno y que lo mejor era llevar la dieta al pie de la letra - ¿Me estás diciendo gorda? - pregunto y él de inmediato negó con la cabeza ante la mirada divertida de sus suegros que en verdad parecían disfrutar de aquella escena pero él solo quería un poco de su ayuda - No cariño, por supuesto que no pero estas comiendo por dos y por eso pienso que lo mejor es seguir con la dieta desde ahora así que... - se levanto de su silla indicandole a una mucama que se acercara.

La misma lo hizo con un poco de miedo, tomo la malteada de vainilla para entregarsela a esta cuando Sakuno lo miro desafiante - No te atrevas Marui, es mi cena no la tuya - suspiro pero negó con la cabeza, eso no estaba discusión - No comeras esto porque entonces si que vas a estar gordita - le señalo y al momento en que lo hizo se arrepintio, ¿porqué tenía qué haberlo dicho?, ¡eso era lo que quería evitar y lo acababa de arruinar!, escucho el sonido de la silla de la cobriza moverse, la mano de la misma tomando la malteada de chocolate y esta sobre su rostro y cuerpo.

¡Que hermosa cena estaba teniendo en esos momentos! - Entonces MI hijo y yo nos vamos a la habitación donde nadie nos diga gordos, ¡eres un insensible! - le grito mientras subía las escaleras - Creo que ahora si consideraras las clases de yoga - se burlo su suegro y él solo bufo mientras caminaba hacía el sanitario de la primera planta, eso no podía estar sucediendole a él, eso en verdad debía ser una broma, no lo había dicho con mala intención sino que simplemente quería lo mejor para ella pero también tenía que ponerse en sus zapatos y eso empezaría a hacer sino quería otro pelea como la de hace unos momentos.


- Suerte - le deseo su suegra y solo sonrió para comenzar a subir las escaleras, en verdad era necesario ir a las clases de yoga porque según sabía ningún embarazo era igual o común así que seguro el de Sakuno era un poco raro pero sería igual de hermoso, se detuvo delante de la habitación que compartían y escucho leves sollozos, era oficial, quería matarse, sería mejor aventarse de un precipicio justo en ese momento, abrio la puerta sin tocar y la observo recostada en la cama temblando ligeramente lo que quería decir que si que había estado llorando.

Camino hasta donde se encontraba para sentarse en la cama notando que ella solo se encogía sobre si misma, eso no estaba bien en lo absoluto, la tomo de la mano con suaviad para atraerla hacía su pecho y abarzarla fuertemente - Lo siento cariño, es solo que quería lo mejor para ti, es necesario seguir la dieta, te he dicho muchas veces que tú nunca estaras gorda sino que por el contrario seras la mujer más hermosa en su embarazo - aseguro besando su frente pero ella solo se removio en su pecho negando con la cabeza.

- E-Eso no pensabas hace unos momentos... me llamaste gorda, a tu hijo y a mí... eres cruel - no podía quitarle crédito cuando si era responsable de aquello, sin embargo, ella tenía que entender que no había medido en lo absoluto sus palabras porque era humano y cometía errores por mucho que le costara creerlo - Lo siento hermosa, hable de más, es que debes de entender que debes cuidarlo a él... no quiero que nada malo les sucede a ninguno de los dos, me moriría si algo paso Sakuno, los amo demasiado como para perderlos - aseguro y ella solo lo miro con los ojos vidriosos.

Noto en su mirada un poco de arrepentimiento, seguro pensaba que estaba siendo demasiado dramática pero para nada era así - S-Seguire la dieta pero cuando quiera un antojo simplemente debes darmelo y ya, no me llames gorda de nuevo porque dolio - aseguro y él le sonrió lleno de cálidez asintiendo con la cabeza, si ella quería la luna encontraría la manera de darsela así de sencillo - No lo volvere a hacer, la próxima vez que quieras algo no te lo negare, lo prometo, y la próxima vez que actúe como idiota no dudes en darme una bofetada cariño, te amo - ella sonrió asintiendo con la cabeza.

Se inclino y deposito un casto beso en sus labios pero al parecer ella no quería conformarse con eso porque lo tomo con fuerza del cuello para que no se escapara así que lo mejor era comenzar con la reconciliación después de su primera pelea y apostaba todo a que no se iba a quejar en lo absoluto después.


Se removio en la cama dejando escapar un leve gritito, de verdad iba a matar a Bunta por aquello, escucho la puerta del sanitario abrirse y alzo la mirada encontrandose con su novio que le sonreía con altanería lo que provoco que su rostro se volviera de miles de colores, de verdad que estaba odiando la manera en la que la miraba porque siempre terminaba ruborizada como un jitomate - Buenos días cariño, tienes que darte prisa porque las clases de yoga empiezan pronto - asintió con la cabeza tomando una sábana para envolver su cuerpo desnudo.

Camino en busca de sus pantuflas mientras notaba que el pelirrojo la miraba lo que la colocaba demasiado nerviosa - D-Deja de verme, pervertido - le señalo mientras lo miraba ruborizada a más no poder, Marui solo solto una suave risa que lleno la habitación por completo - Sakuno, te he visto desnuda muchas veces cariño, conozco cada rincón de tu cuerpo - y solo eso basto para que le aventara el cepillo mientras sentía sus piernas flaquear - ¡Pervertido! - le grito entrando de prisa al sanitario, si bien tenía razón lo mínimo que pedía era tacto.

Le dolían las caderas si era honesta y sentía sus piernas de gelatina pero no podía quejarse porque en verdad amaba ser uno con Marui pero era momento de darse prisa si quería llegar temprano a su primera clase de yoga, estaba ansiosa porque conocería a más madres primerizas aunque apostaba a que no eran tan jóvenes como ella pero algo de experiencia no le hacía daño a ella al menos de parte de su profesora.


Emprendio la marcha después de reir con su Sakuno o mejor dicho después de reirse de ella un poco por no decir mucho - ¡G-Guarda silencio! ¡D-Dios! ¿Cómo voy a ver a la cara a mis padres? - lo divertido del asunto era que sus padres le habían hecho burla al verla caminar raro y al estar removiendose en la silla, pero eso no había sido todo, o no, claro que sus padres le habían hecho saber a ella que no debía ser tan ruidosa en la noche lo que provoco que casi se ahogara con la leche que bebía en esos momentos.

Había sido realmente divertido - Cariño, tus padres tambien hicieron esto en algún momento de su vida, tú naciste de situaciones como esta - le recalco y ella simplemente lo golpeo con su puño en el brazo haciendo un mohín, estaba en verdad disgustada - Pudiste ser menos ruidoso - le espeto y solto una carcajada ante aquella queja, ella debía de estar bromeando con aquello en verdad - ¡Pero si tú saltaste sobre mí! Yo te dije que lo mejor era no hacerlo pero no escuchaste razones sino que simplemente no quisiste dejarme ir, soy hombre así que no pude resistirme a tus encantos bebé - ella solo lo miro con un enorme rubor en sus emjillas y con instintos asesinos en sus ojos por lo que solo se concentro en el camino.

- De igual manera no es mi culpa, son las hormonas - trato de excusarse y él solo sonrió internamente, si quería seguir vivo lo mejor era no contradecirla durante el embarazo - ¿Estás ansiosa? - pregunto cambiando de tema aunque ella no lo tomo de esa manera porque abrio los ojos asombrada ante aquella pregunta, de verdad que ella no tenía solución - ¡P-Pervertido! - le grito y para su suerte estaban en un alto con más autos a su alrededor y cada uno de los conductores y acompañantes lo miraron como si de verdad lo fuera.

- Q-Querida... esto no se queda así - le aseguro con una ligera sonrisa y ella solo lo miro nerviosa mientras reía un poco - E-Es necesario caminar para vivir - susurro y él solo emprendio la marcha de nueva cuenta, lo mejor era darse prisa en llegar al lugar, ya después vería como se las cobraría a Sakuno porque sin duda alguna aquello había sido imperdonable en todo el sentido de la palabra.


Subieron las escaleras con calma tomandos de la mano - Estare en frente de ti con todos los demás esposos o novios así que relajate y por lo que más quieras cariño trata de no ser sensual - le pidio Marui y ella solo se sonrojo aunque asintió con la cabeza mientras entraban a la habitación donde se impartía la clase de yoga, de inmediato las miradas se posaron sobre ambos, nunca le había gustado aquello pero no podía quejarse porque la clase era grupal - ¡Bienvenidos! - una señora los saludo efusivamente, supuso que esa era la profesora.

- Buenos días - saludaron los dos con sonrisas nerviosas, se giro un poco y noto que como siempre Marui no estaba nervioso, pero ella si, siempre era así y eso de alguna manera no le gustaba del todo porque deseaba estar a su altura - Pasen, pasen... las parejas van allá - señalo el lado derecho del enorme salón donde noto a algunos chicos más o menos de su edad que parecían más interesados en sus celulares que en sus parejas, Marui la tomo del mentón sonriendole como solo él sabía hacerlo - Te estare vigilando, suerte, te amo - deposito un casto beso en sus labios al tiempo que soltaba su mano.

- T-También te amo - este le sonrió para dar media vuelta y encaminarse a su destino mientras ella era tomada de la mano de la profesora que le sonreía con calma, miro a las demás mujeres que le sonreían, algunas de ellas denotaban un embarazo ya avanzado mientras que ella a penas estaba comenzando - Muy bien, ¡comencemos! - todo mundo asintió y ella solo miro a Marui que en verdad la estaba viendo mientras le sonreía con calma, era el único hombre que en verdad le estaba prestando atención a su pareja así que se sentía feliz por aquello, una sonrisa tonta surco sus labios... ella en verdad daría su mejor esfuerzo en las clases de yoga solo por ver su sonrisa... solo por él.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.