N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Princes Of Tennis no me pertenece.
Cap. 14: Las Cosas En Claro
La luz del sol entro suavemente por la ventana mientras que el despertador sonaba anunciado que era hora de levantarse, miro a su lado observando a Sakuno durmiendo como todo un ángel, su novia sin duda alguna era demasiado hermosa para su propio bien - Sakuno - la removio con suavidad, era hora de volver a la escuela, era hora de enfrentar a toda la manada de estudiantes y si era sincero deseaba comenzar desde temprano, la cobriza se removio un poco más no abrio los ojos, entendía que estuviera cansada por los acontecimientos nocturnos pero aún así debían asistir a la universidad.
- Sakuno - la volvio a llamar esta vez escuchando un pequeño quejido que le causo una leve sonrisa, amaba que fuera un poco quejumbrosa por no decir demasiado porque siempre le costaba despertarla - Amor - llamo mientras recorría sus mejillas con la punta de su nariz sintiendo que temblaba un poco pero se negaba a abrir los ojos, dos podían jugar al mismo juego - Cariño - le señalo con calma mientras una de sus manos viajaba dentro de los edredones perdiendose en el borde de la camisa de pijama que usaba por la cual habían tenido un pequeño problema antes de dormir.
Por el típico "me hace ver gorda", como siempre había tratado de hacerle entender que no estaba gorda pero ella como siempre había empezado a gritarle y finalmente había terminado con un cepillo en la cabeza así que a las malas había entendido que lo mejor era guardar silencio si valoraba su vida y si que la valoraba de verdad - Nena - su otra mano fue colocada al lado de su cabeza mientras sus labios dejaban un suave beso en su frente y la mano del borde de la pijama subía un poco más allá deteniendose un poco abajo de sus pechos, la sintio temblar pero no abrio los ojos aún.
- Princesa - rozo con suavidad sus labios robandole un casto beso y ella solo apreto un poco más los ojos, su mano se detuvo en el borde del sostén y entonces si que abrio los ojos mirandolo con un enorme rubor en las mejillas además de una mueca de enfado - Ni se te ocurra Bunta... todavía me duele todo - ella coloco ambas de sus manos sobre su pecho para que no invadiera más allá su espacio personal, una sonrisa burlona hizo acto de prescencia, su novia era demasiado tímida al momento de hacer el amor pero no se escondía cuando llegaba la mañana y le recordaba como es que se le había ido la mano con ella.
- ¿Es mi culpa? Te dije que te iba a doler todo - señalo como si fuera lo más obvio del mundo viendo como ella solo se sonrojaba mucho más y lo apartaba provocando que cayera sentado sobre la enorme cama, una mueca de dolor se hizo presente en sus labios al tratar de levantarse pero no lograndolo del todo porque su espalda baja dolía demasiado - Me voy a duchar - le señalo ella mientras se levantaba de la cama con gran esfuerzo, reprimio una sonrisa y una carcajada porque era demasiado graciosa verla de esa manera pero lo mejor era no hacerla enojar en lo absoluto.
- ¡¿Es una invitación cariño?! - le medio grito antes de que cerrara la puerta y solo alcanzo a medio esquivar la pasta de dientes que sabía iba con dirección a su cabeza como siempre, el sonido de la puerta lo hizo sonreir como un bobo, estaba enamorado de ella en lo absoluto - ¡¿Te enojaste amor?! - pregunto con una leve sonrisa y no recibio contestación pero apostaba a que ella estaba sonriendo dentro de la ducha... la conocía demasiado bien después de todo.
Salio de la ducha en bata mirando a Bunta que estaba sentado en la cama guardando algunas cosas en su mochila, ella tenía que darse prisa en hacer lo mismo si no querían querían llegar tarde porque sabía que el pelirrojo odiaba aquello - Puedes ducharte - le señalo y este asintió con la cabeza para levantarse dejando su mochila sobre una de las sillas que estaba cerca de la mesa de centro de la habitación, este beso su mejilla con suavidad antes de entrar en la ducha y ella solo se sonrojo dando un enorme suspiro, ese bobo la tenía demasiado enamorada.
Camio hasta el closet buscando algo que colocarse, su vientre aún no se notaba pero no deseaba colocar demasiada presión en el mismo porque su bebé era demasiado importante, se detuvo en los vestidos, algunos eran ajustados pero otros no tanto, busco entre ellos hasta que encontro el correcto, lo tomo con calma dejandolo sobre la cama mientras comenzaba a vestirse en absoluto silencio, tenía miedo de lo que pasaría en la universidad, sabía que él no la iba a dejar sola porque compartían todas las clases además de que sus padres se habían encargado de hacerle saber al rector sobre su condición.
Había pensado que este la iba a expulsar pero fue todo lo contrario cuando les dijo a sus padres que estaba bien, después de todo no había ninguna regla que impidiera a las estudiantes embarazadas asistir a clases como normalmente se haría, sus padres le iban a colocar guardia personal a los dos y habría más pero ella obviamente acatando las reglas no iba a conocer a los demás sino solo a los que los iban a seguir de cerca - ¿Estás lista? - giro la cabeza mirando a su novio, pensó que lo iba a encontrar medio desnudo pero estaba completamente vestido.
Usaba un pantalón de vestir pero no de los de adultos sino de los jóvenes, este se pegaba a su cuerpo, era de color gris, le llegaba exactamente hasta los tobillos, traía una camisa blanca y encima de la misma una camisa de vestir de color gris en cuadros delineados blancos que estaba arremangada hasta los codos y abierta dandole un toque demasiado seductor por así decirlo, su cabello estaba un poco alborotado y ella quería que se quedaran para siempre en la habitación en esos momentos, usaba unos tenis converse de color blanco que lo hacían lucir endemoniadamente bien.
- No me mires así que no creo poder conducir - señalo este mientras la tomaba del mentón con suavidad, sus ojos estaban un poco vidriosos, algo malo les estaba pasando porque a pesar de estar siempre juntos haciendo el amor querían más, sus hormonas estaban completamente revolucionadas y era normal pero no era para llegar a esos extremos, al menos así le parecía a ella, sin embargo, no se resistio cuando este clavo un poco sus uñas besandola con suavidad para subir el ritmo en menos de segundos.
Marui se separo jadeante mientras ella sentía las mejillas ardiendo - Ese vestido se te ve de maravilla cariño - se sincero este, usaba un vestido strapless color blanco, en la parte inferior del mismo habían tonalidades azules creando la figura de rosas unidas, este le llegaba un poco más arriba de la rodilla, no demasiado solo lo necesario, usaba unos zapatos llamados ballerinas de color blanco con un moño azul al frente, su cabello estaba rizado dandole un aire tierno pero atrevido al mismo tiempo, Bunta tomo ambas mochilas y le extendio la mano que ella tomo de inmediato para salir de la habitación.
Condujo con calma puesto que ella estaba embarazada y su deber era cuidarla a toda costa, se veía demasiado linda comiendo las fresas con crema que su madre le había preparado en cinco minutos porque exactamente ese tiempo antes de salir se le habían antojado, el médico le había explicado que el embarazo era diferente en todas las mujeres por eso en ella los antojos empezaban desde la gestación cuando por lo general empezaban hasta el quinto mes y eran mínimos pero en su embarazo serían demasiados antojos que él tendría que cumplir a toda costa.
El tenedor fue dejado sobre el tóper y ella lo miro mientras estaban en alto indicandole con un dedo que se acercara, sus hormonas de verdad que se estaban saliendo de control pero estaba bien, su embarazo iba bien y eso era lo único que le importaba siendo sincero, se inclino y Sakuno lo tomo con sus delicadas manos para juntar sus besos, sabía a fresa obviamente pero aún estaba su sabor, dulce de miel, tenía crema en la comisura de los labios por eso no dudo en delinear sus labios con la lengua quitando todo rastro de la misma mientras la besaba con un poco más de intensidad.
El sonido de un claxón lo hizo separarse y seguir con el camino de inmediato, se sentía calmado de tener un deportivo porque de esa manera se alejaba del tráfico en cuestión de segundos, la miro de reojo notando que continuaba comiendo fresas con calma - ¿Qué pasara en cuánto lleguemos? - pregunto ella llamando por completo su atención, él solo le sonrió con calma, como si tuviera las respuestas a todo el mundo pero era obvio que solo había una y era ella sin dudarlo en lo absoluto.
- Dejaremos las cosas en claro cariño - aseguro mientras giraba hacía la colina donde se encontraba la universidad más ansiada por cualquier persona de Japón, por la que miles morían por siquiera ver un poco o estar allí unos cinco minutos, la universidad donde habían demasiadas personas adineradas pero todas vacías justo como él lo estaba hasta que Sakuno aparecio en su vida... era hora de hacerle saber a todos que ella era la madre de su hijo y su futura esposa.
Bunta estaciono el auto y ella solo tomo su bolso con cuidado mientras su novio bajaba colocandose los lentes negros que siempre usaba dandole un toque mucho más que seductor, rodeo el auto para abrirle la puerta, este tomo su bolso para sujetar sus mano con cuidado y cerrar la puerta, coloco la alarma y justo en ese momento todo el mundo los miro, todos estaban concentrados en sus movimientos - ¡Hey Marui, dile la verdad a la niña, la apuesta termino ayer! - al contrario de tensarse o algo así solo se mantuvo relajada mientras se acomodaba igualmente los lentes.
- ¿Por qué habría de decirle que es una apuesta cuándo esta esperando un hjo mío? Riuzaky Sakuno es y sera siempre el amor de mi vida, si, puede que empezara como una apuesta pero eso no cambia que la amo como lo hago... con toda mi vida - aseguro este sin miedo a nada, las expresiones de los que los miraban eran de asombro total, la camioneta negra se estaciono detrás del auto y de esta bajaron los custodios que estarían con ellos durante su embarazo, al menos mientras estuviera en la universidad, sonrió mientras Bunta comenzaba con su camino hacía el aula correspondiente de ambos.
- Bunta - lo llamo y este se detuvo, lo sujeto por la mano indicandole con la mirada que se acercara y este obedecio de inmediato para depositar un casto beso en sus labios - ¡Maldita! - se separaron de inmediato cuando escucharon a Yura correr donde ellos, eso iba a terminar muy mal, tenía los ojos llorosos y una expresión de odio hacía ella - ¡Te odio! ¡Maldita... hija de... - y no termino de maldecirla cuando uno de sus custodios se apresuro a tomarla de la cintura para detener su andar mientras ella forcejeaba con cada parte de su cuerpo para que la soltaran pero eso no iba a suceder en lo absoluto.
- Yura lo dire de nuevo, no intentes lastimarla porque me vas a conocer, basta ya de este maldito teatro que estas montando - le sentencio su novio mirando fijamente a la chica que los miraba con odio a los dos - Te vas a arrepentir de esto Riuzaky Sakuno - le sentencio mientras era alejada por su guardia, la mano de su novio apretando la suya la calmo aunque eso no quitaba que aún así le daba un poco de miedo su amenaza porque ella sabía que una mujer despechada era capaz de cualquier cosa y Yura estaba más que despechada si era honesta.
- Tranquila, prometo que no dejare que nada les pase - aseguro este besando con suavidad su frente mientras la tomaba de la mano para conducirla con dirección al aula de nueva cuenta, ella creía en él así que sabía que iba a cumplir aquella promesa costara lo que costara.
Todo el aula los miraba y no era para menos si tenía a Sakuno sentada sobre sus piernas mientras ella comía duraznos con crema y de vez en cuando por no decir siempre le compartía con una sonrisa tierna, eso era algo que jamás esperaron ver sin duda alguna las personas que los rodeaban pero eso a él lo tenía sin cuidado, le daba lo mismo porque él estaba disfrutando de ese momento - No, gracias cariño pero estoy satisfecho - le señalo y ella solo ladeo la cabeza en un gesto que se le hizo por demás tierno, beso castamente sus labios y solo la miro asentir con la cabeza.
Ella se llevo otro bocado a los labios mientras esperaban a que el profesor regresara de una junta improvista con el rector, sabía que era de mala educación comer en el aula pero allí estaba, complaciendo cada pedido de su amada novia - Bunta - giro la cabeza ante su llamado y lo único que pudo sentir fue un poco de crema batida sobre sus labios con los dedos de la cobriza que se inclino para limpiar el estropicio causado por ella misma, escucho alguns gritos y murmullos pero le dio lo mismo, agradecía que sus custodios estuvieran en la puerta vigilando porque si no entonces corría el peligro de que le dijeran lo que hacía con su novia en horario de clases a los padres de ella así que como mínimo agradecio eso.
La puerta se abrio y por esta entro el profesor así que antes de darse cuenta su novia estaba sentada a su lado guardando el tóper con calma en su bolso y tomando su pluma para comenzar a tomar apuntes y prestar atención a la clase - Demos inicio - señalo este y él solo medio gruño, hubiera querido llevar aquello más de un beso pero no podía y debía de dejar de ser tan pervertido por su bien por lo que simplemente presto atención hasta que sintio como la mano de su amada, adorada, querida y hermosa novia se posaba sobre su pierna subiendo un poco por su muslo... quiza la clase no iba a terminar bien por nadie.
Sonrió un poco notando como su novio se removía un poco en su asiento, sus hormonas estaban demasiado alocadas por no decir desesperadas por el tacto de su novio, el médico le había explicado con todos los detalles que su apetito sexual aunque a ella no le gusto que lo mencionara como aquello pero según este así era el término coloquial pero no estaba pensando en aquello, en fin, le había dicho que su libido estaría demasiado alto por lo que debía tener cuidado de no comer frutas afrodisíacas que pudieran estimularla demás.
Le había explicado que su embarazo era totalmente de los pocos casos que veía como por ejemplo que sus antojos estuvieran de esa manera, por decirlo demasiado al tiempo, es decir, que siempre tenía antojos, a todas horas, todos los días, en cuanto al tema sexual, siempre iba a querer más de su pareja pero debía tener cuidado de no ser demasiado agresivos, en ese momento ella quería matar al médico pero le había servido para no sentirse como una clase de pervertida que solo deseaba estar en la cama con su novio aunque sabía que Bunta no se quejaba en lo absoluto.
Marui se levanto de su asiento llamando la atención de todos incluso el profesor que los miro consternado - Sakuno no se siente bien, la llevare a la enfermería - el profesor asintió de inmediato estando al tanto de su estado, lo único que sintio fue que este la tomaba de la mano y salían de allí a tropezones, los guardias de inmediato pensaban seguirlos pero este los detuvo con la mano - No tardamos - aseguro su novio arrastrandola hasta quien sabe donde, bueno... cualquier lugar con él sería el paraíso sin duda alguna.
Sus manos se encargaron de quitar la última prenda, si, estaban en el aula audiovisual cerrada con candado, solo la tenúe luz del proyector era lo que los rodeaba, la miro con los ojos vidriosos, justo como le gustaba, le encantaba causar tantas cosas en ella pero al mismo tiempo le encantaba como ella con sus finas manos era capaz de hacerlo, le encantaba Sakuno en toda la extensión de la palabra - B-Bunta - lo llamo la cobriza y él se inclino sobre su cuerpo, ya se imaginaba el grito en el cielo de la pobre alma que tuviera que limpiar todo el desastre causado al día siguiente - ¿Sucede algo? - pregunto y ella solo negó con la cabeza mientras lo besaba con calma, un beso lleno de amor pero combinado con pasión.
- Te amo Bunta, gracias por hacerle saber a todo el mundo que no es una apuesta, gracias por dejar las cosas en claro - le susurro ella sobre los labios y él solo atino a sonreir como un completo bobo enamorado, la amaba demasiado como para bajarle el cielo y las estrellas, beso sus labios mientras entraba en ella, Dios, como la amaba - Estas demasiado sensible cariño - le aseguro y ella solo lo miro furiosa entre la nube de placer, la verdad era que le encantaba como se colocaba cuando estaban en el acto íntimo y le decía cosas como aquellas solo para molestarla... porque hacía de esos momentos algo único.
- No puedo culpar a Yura por quererme ¿sabes?, es decir, soy demasiado atractivo - comento él de la nada y ella solo lo miro como si hubiera dicho algo horrible mientras terminaba de acomodarse el vestido correctamente, llevaban más de media hora allí y estaba segura de que el profesor los iba a matar pero eso por el momento la tenía sin cuidado - Ya - contesto desganada mientras él terminaba de acomodarse la camisa, le molestaba que hablara de un tema que estaba odiando, le molestaba Yura por querer arruinar su felicidad, así de simple.
- Tiene buen gusto - volvio a añadir y ella le avento uno de sus prendedores para que guardara silencio - Eres un tonto - le grito mientras se colocaba los zapatos dando leves bricos, su novio sonrió con calma mientras se acercaba pero ella solo lo ignoro - Estoy de acuerdo cariño, una segunda ronda estaría bien - aseguro y ella solo se revolvio en sus brazos - ¡Dije que eres un tonto! - él apreto un poco más el agarre en su cintura mientras ella luchaba por separarse - Vamos, solo una ronda más nena - susurro sobre su oído y ella enrojecio de golpe ante aquellas palabras.
- ¡T-Tú... s-serás... - no termino de golpearlo cuando este la giro rápidamente y la tomo del mentón con una sonrisa - Soy el tonto que siempre te amará solo a ti Sakuno, siempre serás tú en mi vida cariño - aseguro y ella solo sonrió un poco... lo amaba, amaba a aquel tonto que siempre encontraba la manera de hacerla sonreir y sentirse bien - Tambien te amo - le contesto mientras se escondía en su pecho... si, estaba demasiado feliz y nadie le iba a quitar aquello al menos no sin luchar.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
