¡Hola!
Aquí vengo con el segundo capítulo. Espero que este también os guste :)
- ANTI-PASIÓN -
Mi Hermano Gemelo Vampiro
Timmy se levantó del suelo procesando las palabras de su otro yo. Tenía el trasero dolorido por la caída, sin embargo se resistió a sobarselo, ya que se vería totalmente patético.
Notó la mirada de Nega-Timmy clavada en la suya de forma burlesca. Tragó saliva. Recordaba que los ojos de su contraparte eran tan rojos como la sangre, sin embargo ahora lucían rosas. ¿Cuando fue la última vez que bebió sangre? Ciertamente se le veía un tanto desmejorado, pero eso le traía al fresco. O al menos creía que así era, entonces ¿por qué tenía tantas ganas de correr hacía a él y echarle una mano?
Instintivamente se llevó las dos manos a la yugular. No notaba signos de mordidas de vampiro y prefería que siguiera siendo así.
Le había llamado "hermanito gemelo". Oh, no ¡no! ¡NO!
— ¡Me arrepiento! —gritó con todas sus fuerzas. Incluso los irises azules de sus ojos temblaban— ¡Deseo ser hijo único!
Nega-Timmy hizó una mueca ante eso. Cuando los tres hados estaban por cumplir el vampiro hizó algo que dejó a su contraparte buena con la boca abierta.
— Deseo que no cumplan su deseo —dijó como si nada.
Para cuando las varitas y el sonajero-varita chocaron y el polvo se había disipado, tan solo el deseo de Nega-Timmy se había cumplido.
— ¡¿Qué?! —exclamó casí sin aliento. Miró a sus padrinos mientras señalaba a su supuesto gemelo— ¿Por qué le concedeis deseos a este?
Se notaba lo muy irritado que estaba y lo perdido que se sentía.
— Lo sentimos, Timmy. Pero... —comenzó Wanda.
— ...Él también es nuestro ahijado —terminó Cosmo feliz.
El hado verde uso su magia para flechas de luces de neón que señalaban al vampiro. Encima de él, la palabra "Ahijado" era tan grande y brillante que Timmy tuvo que apartar la vista llorandole un tanto los ojos.
— No es posible —se quejó infantilmente—, no, no es posible. ¿Dos ahijados? Eso debe de ir contra las reglas.
— Por una vez estoy de acuerdo contigo, Turner —la voz de Jorgen von Strangulen retumbo por todo el cuarto poniendo a los cinco presentes en estado de alerta.
Cosmo y Wanda se abrazaron mutuamente llorando y temblando. No hacían más que repetir "Jorgen llega, Jorgen llega" como si fuera lo peor del mundo.
Nega-Timmy se pusó delante de Timmy en posición de defensa, lo que hizó que el humano se quedará mirando a la nuca de su nuevo hermano un tanto sorprendido por el gesto.
Poof utilizó su magia para hacer aparecer una tumbona y disfrutar del espectáculo más comodo.
Un trueno invisible retumbo cuando una varita exageradamente grande hizó una brecha en el espacio de la que apareció el hado más fuerte de todo Mundo Mágico, acompañado por el ladrillo que era el libro de reglas, justo delante de los dos Timmy's. Los colmillos del vampiro se hicieron más grandes y estaba a punto de lanzarse contra el gigante de músculos que era Jorgen, pero Timmy se abalanzó sobre él, deteneniendole. No supo si para proteger al hado o a su parte malvada.
Jorgen hizó como que no se había dado cuenta del intento de asesinato a su persona.
— Timmy y Nega-Timmy Turner —saludó con cara de pocos amigos—. Si me ascendieran cada vez que os metéis en problemas sería el amo Supremo del Universo Mágico.
— ¿Y eso nos interesa por qué...?
Nega-Timmy no aguantaba a Jorgen, nunca.
Ambos adolescentes se levantaron del suelo, pero el músculo seguía mirando fijamente hacía abajo. Claro, él veía a dos niños de diez años donde, en realidad, había dos chicos de diecisiete.
— Pues es a tí, Timothy, a quién más debería importarte —Nega-Timmy se rió por lo bajó. Hacía ya años que había pedido que se le llamará Timothy en vez de Nega-Timmy... en la prisión del Anti-Mundo—. Ya que estás de nuevo libre tras haber cumplido tu condena. Pero el Consejo Mágico simplemente no se fía de tí, por lo cual has de llevar esto.
Apuntó su exageradamente grande varita hacía él y su magia le dió de lleno. En un instante el look de Timothy cambió, siendo igual al que usaba Timmy, solo que el sueter y las deportivas eran negras en vez de rosas. Su sombrero de copa había sido cambiado por una gorra igual a la de su otro yo pero en gris. Los ojos rojos (o rosas) estaban ocultos tras unas lentillas de color azul y el aspecto de sus colmillos y orejas puntiagudas había cambiado hasta parecer de plástico. Los humanos no sentirán miedo si están seguros de que son falsos.
— ¡¿Pero qué mierda?! —exclamó Timothy— ¡Devuelveme mi anterior ropa, inepto!
— ¿La querías? —Jorgen fingió un puchero— Que pena, porque ya no existe. Y las armas que llevabas escondidas en ella tampoco.
Timothy frunció el ceño hastiado. Ya le cogería el cuello por banda, ya.
— En cuanto a tí, Turner —se dirigió a Timmy, que observaba atentamente el cambio de Nega-Timmy con la boca ligeramente abierta, y le mostró el libro de reglas—. Ningún padrino puede tener más de un ahijado a la vez. Sería una catástrofe, además de un lio, para el padrino en cuestión. Pero teniendo en cuenta de que este delincuente eres tú como villano contáis como una sola persona a pesar de que ahora tenéis cuerpos diferentes.
Timmy vió el libro abierto con expresión de terror.
— Mamá... tengo miedo —susurró y tan solo él pudó escucharlo.
— En el caso de gemelos se le proporcionan padrinos distintos a cada uno... —Jorgen siguió hablando— Pero en el caso de este solo Anti-Cosmo, Anti-Wanda y Foop serían aptos para ser sus padrinos mágicos. Y el Consejo no puede ni quiere permitir que salgan de prisión. Imagina lo que harían esos cuatro juntos en libertad. ¡Destruirian Mundo Mágico en un santiamén!
— Sí —Timothy se dió cuenta de que eso era verdad con expresión soñadora. Trataría de liberar a los Anti-Hados de la mala suerte cuanto antes. Se acercaba el día de los Inocentes de todas formas, sería el momento perfecto.
El músculoso hado miró a Timothy a los ojos (o al menos lo intentó) con expresión sería.
— No te creas que ahora puedes hacer lo que te venga en gana, jovencito —lo señaló—. Esa ropa que llevas tiene un sensor incorporado que se adhiere a tu cuerpo por un tiempo que no necesitas saber. Si te separas de Turner o de vuestros padrinos durante un tiempo sospechosamente largo serás llevado a prisión de nuevo sin miramientos. Solo hasta que estes totalmente rehabilitado.
Timothy lució una sonrisa falsa mientras pasaba los brazos por el cuello de su contraparte, el cual se quedó estático ante el contacto.
— ¡Sin problemas, musculitos! Adooooooro a mi hermano mayor.
— Tks —hizó una mueca. Nunca entendería a los gemelos. Nunca—. Entonces, ya avisados, tengo cosas más importantes que hacer... —se quedó un momento mirando a Timmy y luego a Cosmo y Wanda que seguían temblando abrazados— ¿No crece este crío? Ya me estoy hartando de sus dientes de castor.
Fue instantáneo. Timothy metió la mano debajo de las mantas de la cama y saco un arma lo más rápido que pudo. Presentía que Jorgen le daría el cambiazo a su ropa, por lo que cambió su arsenal de sitio. Disparó sin ni siquiera pensarlo al careto de von Strangulen por faltarle al respeto de esa forma a su hermano. Pero el hado ya no estaba, el rayo de plasma que Timothy disparó dió de lleno a la puerta en su lugar.
— ¡Ey! —Poof no pudó evitar quejarse— Arreglé esa puerta justamente ayer.
Fue a regañadientes a arreglarla de nuevo. La re-hizó blindada, para que fuera más difícil destrozarla.
El autor del siniestro bufó. Dejó el arma a un lado y se quitó las absurdas lentillas de color arrojandolas a cualquier parte. También habría querido quitarse la ropa, pero sería exagerar demasiado.
— Siete años de prisión solo porque intenté hundir esa isla de los... —se cortó antes de decir una indecencia— Los del Consejo están locos —se fijó en las caras con las que lo miraban los otros cuatro— ¿Qué? Se llama Isla de los Deseos Eliminados. ¿Quién mierda quiere ser un deseo eliminado?
— Yo no —contestó Poof muy seguro de ello.
— Yo depende —dijó Cosmo— ¿Dan mermelada?
Su pregunta no fue contestada.
— Será mejor que me deshaga de estos trastos —Wanda dijó refiriendose al gran arsenal de armas de Nega-Timmy.
Con su magia los elevó, a cada cual más grande, por el aire.
Cosmo se volvió un saco y todo el armamento entró dentro de él. Después de volver a su forma original de hado no había rastro de nada.
Sin embargo, a Nega-Timmy no le importó. Tenía muchas más.
De momento solo tenía ojos para el asustadizo de Timmy que se estaba distanciando cada vez más de él y lo miraba con los ojos como platos intentando procesar todo. Hasta que chocó con la pared.
— Yo... —quisó decir algo, pero ni tan siquiera sabía que— Tú...
— Tú, yo —repitió Nega-Timmy con voz burlona acercándose a su temerosa contraparte—. Somos hermanos, Timmy. ¡Compartimos útero por nueve meses! —posó una mano amistosa en su hombro— ¿Es que ya no me recuerdas? ¿No confías en mi?
El joven pensó un momento lo dicho. ¿Recordar? ¿Confiar?
La mano de su contraparte tenía un tacto frío, normal siendo un vampiro, pero había algo más. Una especie de calor y confort que solo ambos podían notar al tener contacto. Como si una parte de ellos les hubiera sido arrebatada y juntos volvieran a sentirse completos. Pues claro, eran la parte buena y la mala de una sola persona.
— Recuerdo que eres parte de mi —aseguró con una sonrisa—. ¿Y quién no iba a confiar en uno mismo?
Ambos rieron como si eso fuera gracioso. Afuera comenzaba a amanecer, prometiendo un nuevo día a los gemelos Turner.
— Bien, ya que el señor musculos de algodón de azúcar me ha vestido, aprovecharé para bajar a tomar un bocado.
— ¿Mermelada? —a Cosmo le brillaron los ojos.
— Yo pensaba en un buen trozo de carne con sangre de cerdo pero no veo porque no.
— ¡Te acompaño, nuevo Timmy!
Y así, Cosmo y Timothy desaparecieron con un poof para aterrizar en la cocina. Dejando a un Timmy con pijama rosa puesto y Wanda que le instaba que debía tomar una ducha antes de ir al instituto. El joven deseó que los utensilios de baño le limpiaran solos sin necesidad de ser manipulados. De alguna forma se sentía bago para hacer algo tan fácil, pero estaba de acuerdo con su madrina de que un poco de agua le ayudaría a ordenar sus ideas. Así que, a partir de hoy, ya no era hijo único y tenía que compartir padrinos. Bueno, podría vivir perfectamente ochenta años más.
Poof, por su parte, se había echado a dormir dentro del castillo de la pecera. Los bebés debían dormir mucho y lo habían despertado antes de tiempo.
Para cuando bajó a la cocina, vió a sus padres sentados a la mesa deborando cada uno un cuenco de cereales como si fueran animales sin educación. A su lado, Timothy no prestaba atención a ese hecho y se encargaba de un plato de ternera humeante que chisporroteaba sangre de vez en cuando. Seguramente se lo pidió a Cosmo como deseo. El hado hacía de paquete de servilletas está vez. Wanda no tardó en unirse a él en forma de mantel rosa sustituyendo al anterior. Todo era como siempre y sus padres no estaban sorprendidos de tener ahora dos hijos en vez de uno. Lo que, suponía, era bueno.
Tomó su propio cuenco de cereales y se sentó al lado de Timothy. Ambos hermanos juntaron inconscientemente sus sillas.
Fue en ese momento cuando Timmy recordó algo.
— Antes dijiste que yo era tu hermano mayor, ¿verdad?
Nega-Timmy asintió antes de tragar el bocado que tenía en la boca.
— Yo nací por un deseo tuyo, así que soy menor que tú —contestó mirandole con sus ojos de nuevo rojo brillante. No le preocupaba que sus padres les escucharan, nunca atendían—. Pero no te hagas ilusiones por ello.
— Oh —Timmy comprendió el punto. Así que él había nacido primero, el mayor. Eso no le importaría si no fuera porque era él el que tenía que ser protegido por Nega-Timmy, su hermano menor, porque eso era lo que había deseado. Se preguntó si realmente su contraparte malvada le protegeria. Luego recordó el comentario de Jorgen y la pistola de rayos láser y se convenció de que sí.
— Que hijos tan lindos tenemos —le comentó Mamá a Papá cuando el autobús llegó para recoger a los gemelos.
— Sí —concedió papá—. Pero antes de despertar esta mañana no recordaba que tuviéramos dos.
— Jajaja. Que despistado eres, querido —aseguró Mamá, no queriendo admitir que a ella también le había pasado lo mismo.
Sin embargo, tenían algún que otro recuerdo borroso de su hijo de cabello negro. Algo que tenía que ver con derrumbar la casa de Dinquellberg. Solo eso había hecho que Nega-Timmy fuera el favorito de Papá. Pero no se lo digáis.
Hasta aquí el segundo capítulo. Espero que os gustara.
¡Nos vemos!
