N/A

Lamento demasiado la tardanza.

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Cap. 18: De Flores & Piscinas

Acaricio su cabello con suavidad mientras ella le regalaba una sonrisa, la noche había caído sobre ellos quienes en esos momentos se encontraban en el jardín recostados sobre varias mantas - Te amo - murmuro sobre sus labios viendo que ella se sonrojaba un poco ante aquella confesión pero era verdadera, no mentiría con algo así - También te amo Bunta - aseguro con una enorme sonrisa que logro cautivarlo por completo, Sakuno era su vida entera, la persona que hacía su vida maravillosa, le iba a dar un hijo que ansiaba conocer cada día, no sabía si iba a ser niño o niña pero solo sabía que iba a amar a la personita.

- Quiero que entiendas que pelearemos mucho porque eso hacen las parejas Sakuno... no nos salvaremos de ello cariño pero quiero que entiendas que si te guardas todo no podremos con esto, necesito saber que te sucede siempre, necesito que me hables con la verdad... soy tu apoyo así que quiero que estes enterada de ello, estamos juntos en esto cariño - murmuro sobre sus labios viendo que ella asentía con la cabeza con los ojos vidriosos, necesitaba que hablara con él, necesitaba escuchar de sus labios que no se guardaría algo más, eso necesitaba saber con desesperación - Dilo - susurro sobre sus labios.

La noto sonrojarse más de lo que ya estaba y aquello solo lo hizo sonreir aún más - T-Te dire todo - susurro y él rozo sus labios, a penas un roce pero que la hizo cerrar los ojos, Sakuno era su vida entera, era por completo la persona que amaría por el resto de sus días - Puedes empezar ahora cariño - aconsejo viendo que ella negaba con la cabeza pasando una de sus manos con suavidad por su nuca para pegarlo a su cuerpo, aquello le maravillo por completo y solo atino a juntar sus labios en un beso en el cual ambos se decían sus sentimientos, condujo una de sus manos a su vientre pequeño y sonrió con calma.

- No puedo ahora... te dire lo que pienso cuando este insegura pero ahora... no me siento insegura - asintió ante lo dicho por ella, le iba a creer, si ella decía que estaba bien entonces lo estaba o quiza era porque él estaba a su lado, si era así entonces no se iba a separar de ella en lo absoluto, lo único que más deseaba en el mundo es que ella no sufriera y si él estar a su lado en todo momento influía entonces estaba más que claro que jamás se iba a separar de ella e incluso si no era así, siempre iba a estar al lado de Sakuno, siempre, pasara lo que pasara porque ella era la persona con la que quería vivir para siempre.

- B-Bunta - el llamado de ella lo hizo alzar la mirada para encontrarse con la suya, le estaba sonriendo con calma aunque era más que capaz de distinguir que era una mirada llena de amor, dedicada solo a él - Gracias - como respuesta tan solo beso sus labios, la amaba y con eso bastaba, ella lo amaba y eso era el complemento de todo sin duda alguna.


La luz del sol dio de lleno en su rostro cuando se removio en las sábanas, su mano golpeo algo suavecito, abrio los ojos de golpe y descubrio que era una flor, se dio cuenta de que se habían quedado dormidos en el jardín, ¡Oh Dios!, ¡él bebé!, sin embargo, se dio cuenta de que estaba totalmente cubiertas de almohadas y edredones, una cama provisional, incluso sentía que debajo de su cuerpo había algo blandito, miro al frente en busca de Marui pero no estaba al parecer, aquello no le gusto en lo absoluto - Buenos días cariño - giro de inmediato viendo a su novio con una bandeja de comida en las manos... el desayuno.

- B-Buen día... ¿porqué dormimos aquí? - pregunto cuando este gateo sobre la enorme cama y de verdad que era enorme, coloco la bandeja sobre sus piernas robandole un casto beso con una sonrisa traviesa - Date prisa en desayunar cariño porque saldremos a comprar flores - encarno una ceja ante aquello, si él odiaba comprar flores y vaya que ella lo sabía por experiencia, si hasta su ex novia no le reglaba flores porque las detestaba - ¿Te sientes bien? - le pregunto y él solto una suave risa asintiendo con la cabeza, pues aún así ella no estaba del todo confiada pero aún así asintió, debía aprender a confiar en él.

- Iremos a elegir las flores que quieres en la boda - ante eso no logro evitar atragantarse con un pedazo de muffin, ¡boda!, lo miro con un sonrojo en las mejillas y este tan solo acaricio su mejilla con suavidad - ¿B-Boda? - el pelirrojo asintió como si nada, claro que le había dicho o como mínimo insinuado que deseaba contraer matrimonio con ella pero jamás había esperado algo así de la nada pero confiaba en él a pesar de todo, se llevo a los labios un poco de miel ante la atenta mirada de su novio que aparto la bandeja a un lado con una sonrisa traviesa, ¡oh, ella conocía esa sonrisa muy bien!, quiza por eso no se aparto.

Un suave beso en sus labios con sabor a miel provenientes de los suyos la hizo estremecerse de golpe, siempre los besos entre los dos se sentían como si fuera el primero, el pelirrojo se separo y deposito un casto beso antes de sonreirle - Vamos - estaba medio atontada por lo que tan solo asintió tomando su mano para levantarse... al parecer un día ajetreado los esperaba.


Tomo su mano con suavidad mientras bajaban del vehículo, habían llegado a una enorme floristería, estaba preparando un hermoso momento para pedirle matrimonio aunque ella no estuviera enterada, al menos aún, habían parejas por todos lados, algunos se veían mayores y otros eran como ellos, quiza enamorados de la vida pero no entre ellos, lo decía por la manera en la que a algunos les estaba costando decidir en las opiniones, él no iba a elegir, la iba a dejar a ella porque después de todo el día de la boda era lo que muchas soñaban y apostaba a que ella era una de esas niñas que soñaban con ese día.

- Buenos días, ¿puedo ayudarles en algo? - pregunto una jóven de cabello castaño que lo miro con coquetería pero él solo se mantuvo serio como siempre a excepción de su novia por supuesto - Mi prometida elegira las flores que desea para la boda, le dire lo que nos llevaremos una vez elija - le sentencio a esta conduciendo a Sakuno a las enormes muestras de flores, ladeo la cabeza y la vio con los ojos más brillantes de lo normal ante tanta flor, seguro estaba demasiado emocionada y estaba bien, él ya había mandado a comprar miles de flores y algunas otras cosas para pedirle matrimonio ese mismo día, estaba feliz.

- ¿S-Seguro qué no quieres ayudarme a escoger? - la pregunta de ella lo hizo sonreir pero negó con la cabeza, la verdad era que solo quería hacerla feliz y sabía que aquello la hacía feliz así que por él estaba bien entonces - No cariño, elije tú - la de ojos caoba asintió emocionada soltando su mano, él tan solo la siguio un poco cerca, se detenía en algunas y sonreía pero después negaba, al parecer no todas eran de su gusto, al menos no para ese día lo que se le hizo tierno más no infantil, choco con un jóven que se disculpo, el sonido de su celular le llamo la atención por lo que se aparto un poco dando media vuelta.

Miro el número de su padre, no es que se quejara de que le hablara pero siempre era extraño - ¿Sucede algo papá? - pregunto sin mirar a donde iba su novia - No, tranquilo, solo llamaba para decirte que los boletos de avión que pediste llegaran mañana además de que he hablado con el rector, dijo que esta bien, no importa demasiado si faltan puesto que el año escolar esta cerca a terminar y ambos son excelentes promedios - asintió ante aquello, claro que era así por eso había pedido el favor de que los dejaran marcharse durante una semana donde disfrutaría de su novia sin nadie a su alrededor aunque esa no era la razón.

Era solo que lo que más deseaba era pasar tiempo a solas con su novia o prometida porque lo sería en unas horas - Gracias papá, te debo una, ahora mismo Sakuno y yo estamos en una floristería, lamento decirlo pero tengo que colgar - escucho la suave risa de su padre, hace bastante tiempo que no lo escuchaba reir pero suponía que eso era bueno - No te preocupes, ella siempre sera tu principal motivo, nos vemos después - sonrió para colgar y girar el cuerpo viendo a la cobriza riendo y con las mejillas sonrosadas al hablar con un chico de cabello negro que reía y asentía igualmente... aquello no le gustaba en lo absoluto.

Con paso calmado se acerco donde ellos tomandola de la cintura para llamar su atención pero ella se solto sin ningún miramiento para mirarlo con una leve mueca de enfado - Sigamos hablando, quiero saber un poco más de aquellas flores sino te molesta - le indico al chico de cabello negro que hizo un ademán de restarle importancia mientras él quería golpearlo por coquetearle a su prometida - Sakuno - la llamo pero ella tan solo jalo al chico para seguir hablando, estaba enojada y ni siquiera sabía porque, que él recordara no había hecho nada malo así que no entendía su actitud pero debía ser paciente así que conto hasta diez.

Los siguio con calma - Oh, espera un momento - el desconocido al menos para él se alejo un poco y él miro a la de ojos caoba esperando una respuesta - ¿Por qué estás enojada? - le pregunto con calma viendo algunas flores entre toques malvas y blancos, era una bonita flor, le gustaría verlas el día de su boda - No estoy enojada - le señalo como si fuera lo más obvio del mundo pero sabía que si lo estaba - Estas son bonitas, me gustaría ver algunas ese día - comento como si nada mientras tocaba una, eran muy bonitas, ella giro el cuerpo y negó de inmediato, ¡si estaban bonitas!, no entendía porque decía que no de verdad.

- No y no pedí tu opinión - bien, aquello si le había dolido aunque no quisiera admitirlo pero lo mejor era dejarlo pasar, el chico pelinegro regreso y se enfrascaron en una conversación de la cual él estaba desconectado - Estas son bonitas - el extraño señalo y él sonrió como un niño pequeño, le iba a decir que no claro estaba pero por el contrario se acerco a las mismas para examinarlas, eran jazmínes por lo que podía ver, una hermosa sonrisa se instalo en sus labios - Me encantan, claro que habrán - a él no le gustaban, su madre las detestaba y él las odiaba porque siempre su nana las cultivaba provocando peleas en sus padres.

- A mí no me gustan - espeto llamando la atención de los dos, su novia lo miro incrédula pero era la verdad - No pedí tu opinión... no tienes algún derecho a meterte donde no te llaman - fue como un pinchazo de lleno en su corazón y lo reflejo claramente en su rostro, debía irse sino quería discutir con ella por lo que bajo un poco la mirada - Vendrá un auto por ti... tengo algunos pendientes - dicho esto giro el cuerpo esperando a que ella dijera algo pero solo escucho más risas... ¿así se sentía ella cuándo le decía cosas horribles?, si era así entonces el karma se lo estaba cobrando... estaba odiando las flores en ese momento.


Sonrió levemente mientras quedaba contenta con la elección de las flores, habían acordado el día de la entrega y demás cosas aunque ella había dicho que llamaría para especificar el lugar puesto que ni siquiera sabía si serían para la boda o Bunta solo le estaba mintiendo, se despidio del chico pelinegro dispuesta a salir de allí cuando se detuvo junto a las flores que Bunta había dicho eran bonitas y entonces cayo en cuenta de que se había equivocado o quiza sobrepasado con lo que le había dicho y en como lo había tratado pero estaba más que claro que acordaron que él no se iba a entrometer en su elección.

Salio del establecimiento aún sintiendose culpable cuando choco con alguien, aquella persona se disculpo y noto sus ojos llorosos - ¡No he terminado de hablar! - le grito alguien detrás, noto que la persona con la que había chocado era una mujer y la otra persona un hombre, levanto sus cosas con la ayuda de la mujer cuando aquel hombre la levanto del brazo arrancandole un gemido de dolor - Me gritas porque dices que las flores son tu deber, ¿y qué se supone que diga?, ¡una boda es de dos personas, no solo tuya! - el hombre parecía querer llorar y algo dentro de su cerebro hizo click... ella le había dicho algo similiar a Bunta.

- Tonta - murmuro alejandose de prisa buscando entre sus cosas su celular, marco el número de su novio pero no contestaba, era obvio que no iba a contestar después de como lo había tratado, busco con la mirada el auto que se suponía iba ir por ella pero no había nada en la calle, dio un suspiro, ¿tan enojado estaba con ella?... el sonido de un auto llamo su atención y se sorprendio cuando vio el de él estacionarse cerca de su persona, la ventanilla bajo y lo miro con los lentes colocados - Sube - a pesar de que nunca le había dicho solo eso sino que abría la puerta tan solo acato su órden, era comprensible si estaba enojado.

Aborto el auto cerrando la puerta y sin esperar a que se colocara el cinturón de seguridad emprendio la marcha, de inmediato lo hizo ladeando un poco la cabeza para verlo mejor - Lo siento - se disculpo bajando la mirada pero este no contesto, tenía que aprender a no ser tan impulsiva al decir las cosas y aún más a no tratarlo así de nueva cuenta porque él era una buena persona con ella y no merecía ser así de malo, Marui siguio conduciendo y ella reprimio las lágrimas mordiendo un poco su labio... maldijo a las flores un poco por aquello.


Bajo del auto para suspirar un poco, estaba a punto de hacerle una propuesta importante, las más importante de sus vidas así que no debía dejarse llevar por el enojo y ser maduro, se giro para verla con una sonrisa notando sus ojos brillosos, suspirando la tomo por la cintura para abrazarla con suavidad al tiempo que besaba sus cabellos - Tranquila, estamos bien, no estoy enojado - aseguro separandose de ella para tomarla de la mano y pasarse a su espalda abrazandola por la cintura pero conduciendo una de sus manos hacía su muñeca derecha - No te muevas y cierra los ojos - ella lo hizo aunque no podía verla pero lo sabía.

Coloco una bufanda alrededor de sus ojos escuchando un gemido en respuesta, aquello lo hizo sonreir como un tonto enamorado mientras caminaba con ella hacía adelante cuidando el no tropezar con algo, la condujo así hasta llegar a la piscina de la enorme mansión que parecía más bien un estadio puesto que tenía techo desplegable, ayudaba mucho que estuviera cerrada, cerro la puerta detrás de si y las luces se prendieron dejando ver una decoración hermosa, las paredes estaban tapizadas de persianas entre tonos malvas y blancos, justo como auque flor por eso había dicho que las quería en su boda, le gustaban mucho.

Habían globos de color lila enlazados a blancos rodeando todo el ambiente solo que era algo curioso porque se mantenían en el aire, después investigaría como habían hecho aquello, la piscina estaba rodeada de velas aromáticas en tonos blancos y dorados, la piscina estaba rodeada de burbujas y entre aquellas habían flores, algunos eran pétalos de rosas rojas y blancas pero la mayoría eran flores pequeñas dandole un aspecto encantador sin duda alguna, desato la bufanda con calma para que ella abriera los ojos - Abre los ojos - le pidio con suavidad al oído mientras la soltaba de la cintura esperando su reacción.

Se posiciono delante de ella pero más hacía la derecha para que observara todo, noto sus ojos abiertos y brillosos indicandole que lloraría en cualquier momento pero de felicidad, sonrió ante aquello y Sakuno se lanzo a sus brazos pero con la mala suerte o quiza no de que estaba cerca del borde de la piscina por lo que cayeron ambos, escucho el grito de ella y los leves arañazos que le dio en su cuello, estaba pensando en el bebé, comenzo a removerse pero la tomo de la cintura para que se calmara - Es agua tibia, las burbujas no le haran daño al bebé, me asegure de ello - aseguro mientras la ojicaoba se daba cuenta de ello.

Sus labios se encontraron en un suave beso lleno de sentimientos sinceros, la separo con cuidado juntando sus frentes intentando respirar con normalidad, tomo la cajita con sus manos temblorosas y aspiro aire - Sakuno... prometo siempre hacerte feliz, compensarte por ser un estúpido en momentos pasados, ser un buen esposo y padre con los hijos que tendremos, prometo hacerte muy feliz así que quiero saber, ¿quieres casarte conmigo?, con esta persona que te ama más que a su propia vida - tal vez no eran las mejores palabras pero ensayar no era su estilo sino simplemente decir lo que pasaba por su cabeza y lo que sentía.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas mientras asentía y se lanzaba a sus brazos con una enorme sonrisa, beso sus labios con suavidad al tiempo que tomaba su mano y colocaba el anillo con suavidad - Te amo - murmuro ella y él beso sus labios mientras las manos juguetonas de su ahora prometida se dedicaban a despojarlo de su ropa, ¡oh, que atrevida!, sonrió ante aquello causandole un sonrojo enorme a la cobriza pero aún así la ayudo a despojarse igualmente de su ropa, la amaba y el pedirle matrimonio era un paso seguro para tenerla a su lado por siempre, para respetarla, para hacerla feliz por sobre todas las cosas.

Antes de darse cuenta estaban semidesnudos, la beso jalandola de la cintura para que entraran de esa manera por completo al agua templada, ella gimio en el beso como señal de propuesta pero solo quería divertirse un poco, salieron a la superficie y Sakuno lo empujo para reir, sin pensarlo le avento al agua al rostro tomandola por sorpresa y así comenzo una guerra entre risas, leves gritos y todo... sin duda alguna una piscina llena de flores era su manera de decirle que la amaba y pedirle matrimonio antes que nada... algo demasiado normal pero que para ellos dos siempre se significaría lo mejor del mundo, recuerdos imborrables.

Porque pedir matrimonio de una manera más extravagante no era el estilo de ambos, solo con pequeñas cosas eran felices solo que ahora pensarían en grande por la familia que quería formar a su lado... la amaba y el matrimonio esperaba por los dos... estaban preparados o al menos darían su mejor esfuerzo sin duda alguna.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.