La cruel realidad
Capitulo 19: Partida
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. – ¡Apártense!
. – ¿Cómo sigue?
. – Sus ojos siguen estando negros
. – ¿Qué hacemos?
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. – Esperar a que despierte… por última vez.
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. – N…No…
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Mi tiempo termino.
Lo supe al despertarme de nuevo sobre una camilla de hospital, supuse que estaba en el cuartel. Su olor se me hacía más intenso que antes, en cuanto abrí los ojos de inmediato visualice la cámara de vigilancia que se encontraba en una de las esquinas de este solitario cuarto.
Estaba casi vacío, pero a pesar de eso, podía ver todo y me refiero a que con solo una ojeada podía observar la textura de las sabanas, la rocosa pared blanca y las motas de polvo que volaban por todos lados. Esto no era normal, obviamente.
En cuanto me reincorpore sonó una sutil alarma – no apreciable para oídos humanos – más sin embargo yo pude escucharla y supuse que era debido a mi. Ladee mi cabeza de un lado a otro – inconscientemente, como un gesto – ya que pude escuchar unos pasos y murmullos acercándose hacía mi habitación.
La puerta chillo abriéndose lentamente; basto solo dar un rápido reojo y oler su aroma, para darme de cuenta de quién era. – Tsunade – murmure desanimada.
. – Hola pequeña – musito con ternura y después hubo un profundo silencio acompañado con un suspiro ahogado.
. – No preguntaras "¿Cómo me siento?" – arremede su voz al final. – Es lo que siempre haces – dije con la mirada pérdida, sin dignarme a verla; de hecho ni quería verla. No era por ella sino por mí.
. – ¿Cómo te sientes? – pregunto resignada, sabiendo o quizás suponiendo mi respuesta.
. – Me siento… – ¿Cómo lo describiría? Todo esto –… No lo sé – dije finalmente. Y era verdad, no percibía nada. – Eso no es normal, ¿verdad? Dímelo, tú eres la experta…
. – Hinata… yo…
. – Lo siento – me adelante – Incluso ahora siento que estoy siendo una maldita perra.
. – No, claro que no – me dijo son suavidad.
. – ¿Qué hora es? – dije sin ánimos.
. – Las 3:39 de la tarde. Tuve que ponerte mucha anestesia para aminorar el dolor… no dejabas de gritar. – inhalo profundamente y exhalo con cansancio. – Hinata…
. – Y mi padre, quiero verlo. – la interrumpí con rapidez, más su silencio me fue como un sepulcro para mí. Así que voltee a verla, temiendo su reacción al ver como tenía un ojo izquierdo de color negro y el otro seguía normal. Era fácil darse cuenta, el ojo de color negro prácticamente se veía en blanco y negro; a veces parecía un filtro de fotografía ya que a veces se tornaba de otros colores cálidos. – ¿Y mi padre? – cuestione ansiosa.
Sin terminar lo que me estaba diciendo, salí disparada hacia los pasillos. – ¡Hinata! – me grito al mismo tiempo que sentía el suelo frígido bajo mis descalzos pies.
Todo parecía tan lento, en cuanto salí, esquive a Kakashi en un parpadeo – otra pisada – ya estaba a medio pasillo, escuchando murmullos y llamados a lo lejos. Pero ahora corría hacia cierto cuarto, donde mi padre yacía reposando. Llegue y allí estaba con varias maquinas conectados a su corazón.
Lleve mi mano hacia la perilla y entre con cautela – Pa… – se me fue la voz en cuanto estuve a su lado. Pude ver como esa espantosa mancha morada se había expandido a lo largo de su brazo izquierdo y parte de su cuello – Apreté los labios con fuerza – mis más profundas pesadillas se habían vuelto realidad y se suponía que ya estaba preparada…
Estaba equivocada.
Esto era mucho peor de lo que había imaginado – sonreí sarcásticamente – supongo que fui una tonta al tener poca imaginación. ¿Qué era lo que había estado esperando?
. – Hinata
Limpie mis ojos ante su repentino llamado. – Papá – conteste quebrantada, sus ojos luna me miraron con tranquilidad.
Tape mi ojo negro con un ademan de mano hacia mi flequillo y tantee con mi cabeza.
– No… – murmuro. – No te avergüences. – me dijo con suavidad, se reincorporo y me hizo un espacio para que me acostara a su lado y así lo hice.
Era la primera vez que hacíamos esto y mi estomago lo supo ya que se había estremecido de júbilo. Me apoye sobre él, asegurándome de no lastimarlo y el paso su brazo derecho sobre mi cabeza, acariciando con sutileza mis cabellos.
. – Estamos muy jodidos – comento de repente con un tono muy inusual, por parte de él.
. – Lo sé. Nos estamos muriendo por dentro – solté como si fuera lo más gracioso del mundo.
. – Lo sé… – musito sin dejarme de acariciarme los cabellos. – Ahora se aplicaría ese dicho.
. – ¿Cuál?
. – De tal palo tal astilla
Se me soltó una mueca divertida. – Vaya que sí… y ahora, ¿Qué se hace en estos momentos? – cuestione ante la falta de amor de un progenitor y sé que él estaba en la mismas. Creo que ya era tarde para ejercer a "ser la familia feliz".
. – No lo sé… quizás solo… disfrutar estos momentos – murmuro con dificultad.
. – ¿Qué voy hacer? – solté de la nada. – ¿Crees… que todo vaya a salir como lo planee?
. – Eso dependerá de ti – contesto. – Si ese es tu deseo, lo será.
. – ¿Y si mi deseo no es suficiente?
. – Lo es
. – ¿Cómo lo sabes?
. – Si no fuera así, no estarías llorando. – acerco su mano hacia mis mejillas y las limpio con su pulgar. – No te preocupes… todo estará bien.
. – ¿Te vas a ir? – Cuestione con la voz quebrada – ¿Me vas a dejar? … ¿Nos dejaras?
Mi padre dejo salir un sonoro suspiro. – Tarde o temprano tenía que pasar… Hinata… tienes que se fuerte…
. – ¡Ya lo sé! – brame con desesperación. – Es solo que… – apreté los labios con fuerza y tome aire. – Seré fuerte, porque soy tu hija.
. – Claro que lo eres… pero… – susurro con delicadeza lo último y yo solo lo abrece con un poco más de fuerza, pasaron unos minutos hasta que volví a escuchar de nuevo su voz. Pero esta vez, más apagada.
. – Me alegra… haber tenido dos maravillosas hijas – apreté el puño – Estoy…. muy orgulloso…
Su último aliento lo sentí muy dentro de mí ser, pude escuchar como su corazón dejaba de bombear pero trataba de seguir, pero al final se detuvo. – Y yo estoy feliz de haber sido tu hija – le dije mientras lloraba en su pecho y sentía su ultima acaricia. – Te quiero mucho papá.
Llore en silencio y me quede a su lado por un buen tiempo hasta que Kakashi llego por mí y me cargo con sus brazos, llevándome hacia mi habitación. Me había quedado en shock, no conteste ninguna pregunta que me había hecho mi maestro. La muerte de mi padre no era más que otra gota en el vaso, una gota más y colapsaría. Yo no quiero colapsar…
Pero es que…
Todo esto es…
. – Hinata-sama
Reaccione ante esa voz, era Ino, voltee una vez más sentada en mi camilla. – Ino… tu ojo – dije mientras alzaba una mano hacia su ojo izquierdo, tenía un pequeña cortada cerca de sus pestañas.
. – No es nada…
. – ¿Quién fue? – cuestione frunciendo el ceño. – Fueron ellos – sospeche y por lo visto le atine por su semblante.
. – No fue a propósito – dijo con sutiliza – Me lo merecía, yo hubiera reaccionado de esa misma manera – su comentario me hizo entrar en razón. – Todos te queremos mucho.
. – ¿Dónde están? – pregunte ansiosa.
. – En sus casas, por órdenes de Fugaku y Minato – me comentó. – Hinata debe saber que…
. – No me importa – la interrumpí un poco molesta – Ya lo hicieron de todos modos.
. – Hinata-sama.
Ino me sorprendió con su repentino abrazo. – ¡Lo siento tanto! – Sollozo – ¡Pero por favor…! – le acaricie la espalda al ver como se trababa con sus propias palabras. – ¡Hable con ellos, por favor! – mis ojos se abrieron ante ese comentario.
. – ¿Eh?
. – Se muy bien que es demasiado… pero… debió ver sus rostros. No es justo ni para ellos ni para usted – me dijo con suma tristeza.
Su petición no me causaba alegría, más bien sentía un nudo en mi oscuro corazón. – ¿Qué paso con Sakura? – pregunte con cautela, esperaba una buena noticia por lo menos.
. – Ella esta…
. – ¡¿La mate?! – grite alterada ante su silencio.
. – ¡No, no, no! ¡Ella está bien! – se apresuro rápidamente. – Es solo que ahora tiene una especie de amnesia. Tsunade no sabes si es temporal o permanente. Ahorita mismo esta descansado en su casa. – comento Ino mientras se limpiaba sus mejillas. – Hinata-sama…
. – ¿Y Hanabi? – cuestione de nuevo. – ¿Dónde está?
. – Se encuentra en la casa de los Uchiha, la señora Mikoto está allí para cuidarla. Ya enviamos a un ANBU para informarle sobre su padre… por órdenes de Tsunade-sama se nos pidió que le dijéramos que su padre había fallecido a manos de Orochimaru y ahora usted emprenderá un viaje para ver el juicio del asesino.
Mis ojos mostraron incredulidad, pero no podía reprocharle nada, tenía que ver una cuartada para todo esto.
Soy una egoísta, Hanabi, no había pensado en que decirle hasta ahora. Solo espero que este bien, ella es más inteligente que yo, debe estar bien, debe resistir como yo lo hare por ella.
. – Tengo que terminar con esto – me puse de pie – Ya no me queda tiempo, necesito que te prepares, dile a Tsunade que estoy lista cuando ella quiera.
. – S…si… como ordene.
. – Y llama a todos – voltee a verla con seriedad – Incluso a los padres de los chicos, ellos operaran esta misión junto con Tsunade.
. – Si – Yami cerro lo ojos por un momento, tomo un respiro y sonrió de nuevo hacia mí. – Adiós Hinata – en cuanto finalizo la frase su rostro se volvió serio, hizo una reverencia y se fue a cumplir con mis mandatos.
. – Adiós Ino – musite.
Poco después entro Kakashi con mi uniforme y este había cambiado un poco. Se notaba más pesado y luego me explico que era debido a que estaba hecho a prueba de balas, dijo que había sido idea de Neji, debido a lo expuesta que podría estar. El diseño había cambiado, botas de cuero negro con un alcance hasta las rodillas, un pantalón elástico con muchos compartimientos, un cinturón que hacia juego con la blusa y chaqueta, tenía un botón negro donde se había colocado un GPS.
Comencé a vestirme y cada prenda era como un vago recuerdo de cómo había empezado todo esto y ahora estaba aquí, para finalizarlo todo. Lamentaba mucho que los deseos de mi madre terminaran de esta forma pero ya no había vuelta atrás, si tan solo ella no se hubiera ido ya podía imaginarme varias cosas que podrían haber sucedido.
Es un lástima que no existiera el hubiera.
. – Yûhi-sama, llegaron los jefes empresariales – toco e informo una ANBU detrás de la puerta.
. – Gracias – dije mientras terminaba de amarrar mis botas. Había un pequeño baño en mi habitación y fui hasta allí solo para observar mi reflejo.
Estaba pálida como siempre, mi cabello estaba desordenado, mis ojeras eran un poco más oscuras, pero sobre todo, mis ojos eran diferentes. Mi pupila se había tornado blanco y todo lo demás era completamente negro – pestañe – ahora observe mi cuerpo, estaba más que listo. Tome una pequeña liga que se encontraba en el lavabo y la use para sujetar mi cabello. Ahora solo faltaba algo. – Mis armas– murmure mientras salía de mi habitación.
En cuanto salí, Yami y Mushi me esperaban con sus mascaras puestas. – Andado
La caminata hasta la sala de reunión se me hizo eterna a pesar de haber llegado en cinco minutos, podía escuchar la movilización de todos, el tope de las armas cargadas, los murmullos llenos de dedicación y algunos de miedo, visualizaba el paso de cada ANBU, llevando armas de un lado a otro.
En cuanto doble la ultima esquina, enfrente de las puertas se encontraba mi tío, quien me sonrió como siempre. Se acerco y me abrazo con vehemencia. – Lamento que no pueda ayudarte en nada más – me dijo con culpabilidad.
. – Ayúdame a que todo esto termine – le suplique mientras separaba el abrazo – Cuida mucho de Hanabi – pedí con tristeza.
Shin asintió con firmeza y me abrió paso para entrar ante todas las autoridades. La primera persona que divise fue a esta Erma – y de un reojo – los visualicé a todos. Todos se quedaron con la boca abierta al ver mi aspecto.
. – Su ojo… – murmuro Lika, cubriéndose la boca ante lo que estaba viendo.
A pesar de que observe a cada uno de ellos, mi vista recayó solo en dos personas – Minato y Fugaku – no pude evitarlo, pero los mire con cierto resentimiento.
. – Ya estoy aquí – anuncie ante su silencio. – ¿Qué procede? – voltee a ver Tsunade quien parecía alarmada por mi actitud.
. – Bien – se aclaro la garganta la rubia – Como pueden ver los efectos del virus ya les está haciendo efecto a Hinata…
Tsunade volteo a verme y me dio una señal para que describiera todo lo veía o sentía. Como era de esperarse todos se sorprendieron con el hecho de saber cómo mis sentidos se habían agudizado más de lo normal. – Y… siento que todo está mal… y me refiero a que me siento… irritada… más de lo normal. Por eso les sugiero que empiecen de inmediato… en este momento, ahora soy su arma. – les anuncie mientras agachaba la cabeza.
. – Por favor… no hables así – pronuncio Minato con pena.
. – ¡¿Cómo quieres que te hable?! – brame de ira, sorprendiéndome yo misma, pero fui detenida rápidamente por Mushi y Yami. – Lo siento… – toque mi frente cerca de mi ojo izquierdo.
. – No está bien… fue mi culpa… yo solo…
. – Por favor… solo acabemos con esto – interrumpí a Minato con amargura.
Mi petición fue escuchada.
Mi alteración ya no era común, era un peligro para todos.
Esta noche, todo acabaría y solo me quedaban cinco horas.
Hyuga Hinata se iría para siempre y tal vez no volvería…
. – Yûhi-sama, tiene visita – anuncio la voz de un ANBU en el lugar donde pedí que me encerraran.
. – Pero dije que no quería visitas – comente hacia la cámara al mismo tiempo que la puerta se abría dando paso al aroma que a veces llegaba a recordarme a cierta persona. – Uchiha-sama…
El nombrado entro élegamente por la compuerta y se ajusto su fino traje mientras se aclaraba la garganta. Me miro de arriba hacia abajo y luego viceversa – era irritante – igual que Itachi, ahora entiendo de quien saco esa manía. – Hola…
. – ¿Hola? – conteste dudosa. – ¿Qué puedo hacer por usted? – pregunte mientras me recargaba en la camilla y jugueteaba con el cierre de mi chaqueta.
. – Vine a decirte lo que paso ayer – comentó con su voz firme y neutral – Minato y los demás estuvimos mucho tiempo pensándolo sobre esta misión… pero más que nada pensamos en nuestros hijos, nos dimos cuenta que esta carga que llevas sobre tus hombros es más pesada de lo que imaginamos.
. – Pero es algo que tengo que pagar – le comenten desolada. – Aun así… no me ha dicho lo que paso ayer – musite ansiosa. – ¿Qué paso?
. – Tu padre lo ordeno.
. – ¿Qué?
. – El quería que no estuvieras sola
. – Pero…
. – El creía que merecían saber la verdad y compartir tu dolor…
. – ¿Y usted lo cree? – lo interrumpí. – ¿De verdad, crees que ellos merezcan compartir mi dolor? – cuestione afligida.
Fugaku se quedo callado mientras me observaba detenidamente, su respiración se volvió más lenta de lo normal y pude ver como su cuerpo emanaba algo de sudor. – No – soltó al final. – Es demasiado…
Agache la cabeza para evitar que viera esa maldita lágrima traicionera. – Pero… puedes compartirla conmigo – blandí de nuevo la mirada y vi como se acercaba hacia mí. – Tu padre ya no puede intervenir pero lo hare yo – toco mi cabeza como si fuera una niña pequeña – Si me lo permites, claro está.
En cuanto su rocé llego, fue como ver a mi padre enfrente de mí. – Déjalo salir…
"… pero… no es bueno que te hagas la dura" – la voz de mi padre resonó por mi mente. Volví a ver a Fugaku-sama con aflicción y tal como él me lo pidió, su última jaculatoria fue como un detonador para mí, de la nada – sin que yo lo quisiera – mis ojos dejaron salir pesadas lágrimas mientras me recargaba en el pecho del Uchiha. Mis sollozos nunca habían sido tan intensos como ahora, me sentí tan indefensa, como una niña a la que le quitaron su dulce preferido.
Mis gemidos fueron opacados por el fuerte abrazo de Fugaku y fue allí donde empecen a balbucear como loca: – ¡Odio todo esto! ¡Tengo mucho miedo…quiero ver a Hanabi… quiero que mi papá este aquí conmigo… quiero que todo esto fuera un maldito sueño… quiero… ver… a… mis… amigos…! ¡Quiero pedirles perdón por todo! ¡Quiero que todo esto termine ya! ¡Me duele mucho! ¡Me duele mucho!... ¡¿Qué va a pasar conmigo?! – mientras seguía gimoteando, los rostros de mis amigos y de mi familia aparecían como ráfagas dentro de mi cabeza y me causaba más tristeza al ver como se iban y se desvanecían.
Pero como siempre el único rostro que parecía muy insistente en mi mente, era Sasuke. ¿Me perdonaría algún día?
. – Ya es hora – musito Fugaku al ver como la compuerta se abría de nuevo, donde Tsunade nos esperaba con una sonrisa desconsoladora.
. – ¿Qué hora es? – cuestione mientras salía del baño, secando mi cara después de haber llorado. A causa de eso mis ojos estaban un poco hinchados.
. – Las 21:58 – checo Tsunade en el reloj que tenía en su muñeca. – A pesar de que la misión empieza a las 23:00, debemos mantenerte estabilizada…
Asentí mientras caminaba hacia la salida junto a Fugaku y me dirigí hacia la habitación donde me iban a dormir. ¡Je! Eso sonó muy de película, de esas cuando el criminal está a punto de pagar por sus crímenes. ¿Sería lo mismo para mí?
. – Hinata, ¿Me estas escuchando?
Voltee rápidamente hacia Tsunade y ella se acerco hacia mí, llevo su mano hacia mi mejilla derecha y examino mis ojos. – Tu ojo derecho ya se está tornando negro, vamos; Tal y como te decía, lo primero que haremos será una inyección de relajación, después Yamato te hará una hipnotismo donde te dirá que Orochimaru será tu enemigo, una vez terminado, despertaras sola en el bosque donde encontraras su cueva. No te preocupes llevaras una cámara y el equipo ANBU estará vigilando tu espalda.
Asentí al momento en que pisaba el cuarto donde me harían eso. Deje salir un gran suspiro mientras me sentaba en una camilla de tratamiento. Cuatro asistentes de Tsunade empezaron a movilizarse en cuanto me vieron.
. – Tenga – me extendió una pedazo de papel una de las asistentes. – El joven Kazuma me pido que se lo diera – tome el papel con sorpresa.
Era un trozo de hoja de una libreta arrancada. Lo abrí y solo sonreí por lo que decía:
"Cumpliré nuestra promesa, ahora tu me prometerás algo… regresaras a salvo"
Deje salir un mueca de felicidad y metí el trozo de papel dentro de mi traje al mismo tiempo que me recostaba y dejaba que me pusieran todo el equipo médico, mientras, mi vista viajo hacia el gran ventanal donde Erma me sonreía con gentileza, al igual que la madre de Sai y de Kiba. Los demás padres se paseaban por el lugar y luego retomaban su vista hacia mí. Parecían algo inconformes, se notaba que quisieran atravesar ese cristal y detener toda esta locura; más yo solo me digne a sonreírles.
. – Estamos listas, Tsunade-sama – anuncio una ayudante quien ya tenía preparada la jeringa con el sedante. Hice un respingue con la nariz debido al olor que me llego de pronto, pero no supe si era por el liquido o la enfermera.
. – Cuando quieras Hinata – exclamo la rubia deteniendo mis pensamientos.
Inhale y exhale con lentitud, recargue mi cabeza en la camilla al mismo tiempo que cerraba los ojos. – Ya…
¡Alto!
¡Deténganse!
Unas voces hicieron que me reincorporara y abriera los ojos de golpe. Mi vista viajo hacia el gran ventanal y pude ver como Deidara, Sasori e Itachi se acercaban hacia sus respectivos padres, mientras por otro lado la compuerta era abierta de golpe y el primero al que divise fue a mi primo Neji y luego Hidan quien tomaba una pose para arrojar cierto objeto.
. – ¡Aléjate de Hinata! – Bramo Hidan mientras arrojaba un cuchillo hacia la enfermera que se encontraba a mi lado.
. – ¡Hinata aléjate de ella! – Grito Neji al ver como la ayudante de Tsunade atrapaba el arma con facilidad.
En cuestión de segundos mis ojos vieron en cámara lenta todo este suceso, incluso como la enfermera tomo con firmeza la jeringa, dispuesta a encajármela, más sin embargo la detuve con un rápido movimiento.
Mi mano derecha tomo la muñeca con la que sostenía la jeringa mientras, la otra iba directamente hacia su cuello y fue ahí donde salte sobre ella para inmovilizarla al momento que caímos hacia el suelo.
Sentí que no había aplicado nada de fuerza pero su rostro me mostro todo lo contrario. – Mal…dición…
De nuevo, su olor llego a mis fosas nasales. Lo reconocía y luego la mire detenidamente, eran dos aromas, uno provenía de la jeringa y una de ella. – Kujaku – musite atrayendo su atención.
Su mirada llena de enojo me lo confirmaron, era ella. – ¿Qué te paso? – pregunte al ver lo distinta que era, su largo cabello verde turquesa había desaparecido, ahora portaba un corto cabello negro e incluso sus ojos eran diferentes – y no era pupilentes – su rostro también había cambiado e incluso el color de su piel, lo tiene más opaco que antes.
. – ¡Quítate! – Bramo con histeria más sus esfuerzos era inútiles, ahora era más fuerte que ella.
Tsunade llego y se arrodillo para inyectarle el mismo medicamento que le dio Kazuma para calmar el virus E. – ¡¿Qué es eso?! – le grito a Tsunade. – ¡¿Qué me estás haciendo Orochimaru?!
Tsunade y yo nos quedamos perplejas ante su controversia – ¿Cómo dices? – cuestione dejando de aprisionar su cuello al ver como se iba relajando.
. – Cállate… cállate… maldito… Orochimaru…
. – No somos Orochimaru – afirmo Tsunade mientras sacaba una lamparita de su bolsillo y veía sus ojos –que ya no eran cafés – sino de un color cielo, casi blanquecino. – Dios… – murmuro Tsunade.
No necesitaba una explicación, con solo verlo era obvio lo que le pasaba. – Esta ciega…
. – No me haga daño – empezó a orbitar los ojos por varios lados. – Orochimaru… no me haga daño…
. – No soy Orochimaru, soy Hinata… – le dije al mismo tiempo que me respondía con una cara llena de confusión. – Kujaku… soy numero 18…
. – ¡¿18?! ¡18, ¿Eres tú?! – Murmuro con dicha – Estas viva… mí pequeña niña– empezó a sollozar con dificultad debido a los efectos del medicamento pero de pronto su boca y ojos se abrieron con sorpresa, su mano revoloteo hasta mi antebrazo y lo apretó con fuerza. – ¡18, ya viene! ¡Viene hacia acá! – exclamo con terror.
. – ¡¿Qué?!
. – Oro…chi…maru – farfullo antes de caer dormida.
De repente una alarma de simulacro resonó por todo el cuartel general y se escucho la voz anunciante de un ANBU.
. – Atención, un vuelo no identificada esta entrado en espacio aéreo no permitido – la frecuencia llego por todos lados. – Está pasando la ciudad de Tokio… acaba de tocar el borde del Valle del Final…
. – ¿De dónde salió? – cuestiono Tsunade mientras se ponía de pie y se dirigía hacia los monitores.
Entretanto yo me quede mirando con estupefacción a Neji y a Hidan. Todos estaban allí, detrás de los mencionados, se encontraba Ino y Kakashi deteniendo a Sasuke, Naruto y Gaara, mientras Mushi detenía a Shikamaru, Sai y Kiba. Mire en tan solo un segundo el movimiento que se estaba haciendo en el segundo piso, más aparte la mirada de Itachi, Deidara y Sasori.
. – El vuelo proviene de la aldea del sonido – la voz de ANBU resonó. – Está llegando a Konoha – me puse de pie, cargue a Kujaku y la deposite en la camilla. – El vuelo no identificado ha sido interceptado por dos aeronaves de la presidencia…
. – Enfermera – llame – Haga un análisis del contenido de esta jeringa, huele raro – comente mientras le entregaba la cánula a una de las ayudantes de Tsunade.
. – Enseguida – la enfermera lo tomo mientras se iba con un ANBU hacia el laboratorio.
. – ¡Hinata! – Grito Deidara mientras golpeaba el vidrio desde arriba, solo para atraer mi atención más sin embargo fue detenido por su padre.
. – Hinata-sama – se acerco Neji con cautela, como si temiera cualquier reacción negativa por parte mía. Pero a estas alturas ya ni sé cómo reaccionar.
Así que solo le sonreí. – Neji – ambos dimos un paso y lo abrace con vehemencia. Mire hacia Hidan y a los demás, pero ahí sí, ni supe que decir o que expresión poner. Ya me tenía hastiadas las sonrisas falsa.
Además no era el momento para ponerme sentimental – La aeronaves han sido derribadas, el vuelo no identificado se dirige hacia acá – anunció el infórmate de nuevo.
. – ¿Qué haces aquí? – Reaccione de inmediato. – ¡Te pedí que te quedaras con Hanabi!
. – ¡Hinata-neesan!
"Esa voz"
Solo una voz sonaría así – ¿Hanabi? – camine en zigzag alejándome de Neji y pasando de un lado de Hidan, hasta que la vi. Tan pequeña ante mis ojos, su cara se contrajo de alegría al verme sin impórtale el estado de mi ojos, pude ver la contracción de su garganta al no querer llorar e incluso pude ver como esa lagrimal se le formaba en sus hermosos ojos cafés.
– ¡Hanabi! – llame mientras me adelantaba con rapidez hacia ella y la tomaba en mis brazos. – ¡Lo siento! ¡Lo siento tanto! – era lo único que podía decir ante su llanto.
Maldito llanto contagioso.
. – ¡Hinata-neesan! ¡No…. me… dejes! – farfullo al mismo tiempo que sentía su agarre con mayor fuerza.
. – "No lo hare" – pero obviamente no podía decirle eso.
Poco después me di cuenta que era el centro de atención entre los ANBU y los chicos, Hanabi me había nublado la vista y sin darme cuenta estaba enfrente de Sasuke – quien como siempre nunca supe descifrar esa cara tan neutral que tiene – pero era obvio que sus puños no concordaban con su rostro y ese ceño fruncido.
. – Kakashi – voltee hacia él y solo hice un gesto con la cabeza para que se los llevaran. – Ponlos en el bunker, a ellos y a sus familias – agudice mi oído y cerré lo ojos por un segundo para escuchar la risueña voz de Mikoto.
. – De acuerdo, síganme – demando Kakashi más sin embargo nadie se movió, diablos, que pasa conmigo. Era obvio que no se iban a ir así de simple. – Llama a los padres sino te obedecen – comente mientras me alejaba junto a Hanabi hacia el segundo piso, custodiada por Ino y Shino.
. – ¡¿Hasta cuando piensas tratarnos como unos niños?! – bramo con ira la voz de Sasuke. Voltee y solo vi como era detenido por Kakashi.
. – Pues deja de actuar como uno – le mencione mientras le daba la espalda.
. – ¡No, tu deja de actuar como una niña valiente, cuando todos sabemos que no lo eres! – De repente deje subir escalones, eso era indígnate, ¿Qué demonios se cree que es?, deje a Hanabi con Ino y de un solo parpadeo ya estaba cara a cara.
. – ¡Y tu deja actuar como si realmente me conocieras! – le brame con ira en mis ojos, tanto que pude ver como mi otro ojo ya empezaba a teñirse de color negro. Eso me asusto, tan solo recordé el cómo había dejado a Sakura, ¡No!, ¡Contrólate! – ¡Ya! ¡No tenemos tiempo! ¡Que no vez que van a bombardear el edificio! ¡Llévatelos!
Me aleje de él con la misma rapidez, cargue a Hanabi de nuevo y subí al segundo piso. Enseguida me tope con Deidara quien no pudo ocultar ese rostro de estupor debido a mis ojos, observe rápidamente a todos y luego al final tuve que dejar a Hanabi con Mikoto para que ambas fueran al bunker junto a los demás.
. – ¡No te vayas! – exclamo preocupada.
. – Tranquila Hanabi, yo la cuidare – intervino mi tío Shin y le dio una sonrisa para tratar de calmarla.
Hanabi se fue insegura por el comentario de nuestro tío, pero la aeronave no se detenía y eso ya era preocupante, era obvio que se impactaría en la empresa. – Acompáñala – le ordene a Ino y ella asintió.
. – El vuelo no disminuye su velocidad, se impactara en el edificio en tres minutos – me informo el ANBU que se encontraba en frente de mi.
. – Condenado – murmure – ¿Cómo fue que paso esto?
. – Hinata, Yamato está aquí – Tsunade se giro hacia mí con su cara llena de seriedad. – No puedo sedarte como se debía…
. – Lo sé… no tienes porque darme explicaciones – le sonreí – Gracias por todo, Tsunade-sama.
Me senté al momento que escuchaba de nuevo la voz informante del ANBU.
. – Esta por impactarse en 5… 4… 3
Cerré los ojos, al momento en el que vi a Yamato enfrente de mí.
. –… 2… 1
Sentí el pinchazo de la inyección en mi antebrazo al mismo tiempo que el cuartel se estremecía por el impacto.
La empresa Hyuga había caído.
Final del capitulo
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Sigue leyendo, capitulo doble.
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