ADVERTENCIA: CONTENIDO PARA MAYORES DE 18, violencia, faltas de ortografía, mala gramática, drama, Yaoi (obviamente) y posible Occ.
La narración vuelve a cargo de Todoroki-sama
Bueno este es el final, espero y lo disfruten realmente le pensé mucho espero y no decepcionarlos… les agradezco infinitamente de todo corazón haber seguido este fic el cual es el primero que termino jeje. Mil gracias si tienen dudas ya saben dejen review ya saben que siempre contesto…
….
Go men123: Gracias por tu review, y también gracias por seguirme durante el trayecto de este fic, bueno este es el final espero y lo disfrutes. Nos leemos.
Gracias a todos y todas por leer.
Declaimer: Boku no Hero Academia no me pertenece, sino a Kouhei Horikoshi, si me perteneciera Todoroki x Midorya seria 100% Canon y Kat-chan x Uraraka también sería un hecho.
Capítulo 21 Justo lo que soñé
Podía escuchar las espadas chocar una y otra vez, el olor a sangre era cada vez más intenso mientras el hielo y fuego combatían la destrucción de la espada negra. Me separe abruptamente estaba agotado y sabía perfectamente que este sería mi último ataque así que debía ganar a cualquier costa, todo por un futuro a lado de mi pecoso.
Me posicione una vez más en modo de ataque mientras tomaba fuertemente la espada que me dio Izuku, unificando mi poder con ella, el hielo nuevamente comenzó a devorar la espada mientras el fuego la envolvía, nuevamente mire al frente para observar a mi oponente quien al parecer ya estaba listo.
Sin darnos cuenta ambos corríamos hacia el otro con un solo objetivo "ganar" sin duda ambos queríamos la victoria, pero solo uno la tendría y ese debo ser yo.
-Maldito Shinobi- rugió mi oponente.
-Tsundere- me burle provocando que enfureciera más.
Nuestras espadas chocaron nuevamente y la victoria comenzó a pender de quien fuera más fuerte no solo físicamente sino espiritualmente. La intensidad del choque genero ráfagas de viento increíblemente fuerte pero eso no nos detenía el hambre por la victoria era intensa. Coloque todo mi peso en la espada intentando hacer retroceder al emperador pero este hacia lo mismo, ninguno lograba hacer que el otro diese un paso. Estando estáticos forcejeando mientras el metal rugía, el hielo y fuego conteniendo las múltiples explosiones del enemigo. No paso mucho cuando por fin una explosión de mi enemigo logro causar una reacción entre mis habilidades causando una gran expulsión de energía provocando que ambos fuéramos alejados bruscamente.
Puedo suponer que ambos caímos al suelo, percatándome de la gran herida que dejo aquella explosión, mi brazo derecho había recibido un daño bastante considerable ya que fracturado y con cortes profundos no se podía considerar simples heridas. Sin querer la pérdida de sangre y mí sobre esfuerzo empezaron a cobrarme la cuenta ya que mis músculos y mi cuerpo en general ya no me obedecían.
"No puedo perder" y eso fue lo último que pude pensar antes de que mis parpados se cerraran.
…
Cuando abrí los ojos nuevamente me sentía confundido ya que pude observar como la vegetación se movía, casi puedo apostar que estoy en algo tal vez una carreta… "oh demonios si perdí el conocimiento significa que yo… yo perdí" caí en cuenta de lo inevitable, cerré los ojos con fuerza tratando de despertar tal vez era un pésimo sueño.
-Despertaste Shou-chan- la hermosa voz de mi pecosos me hizo abrir los ojos, por un momento pensé que había muerto y ahora estaba en el paraíso pero lamentablemente el dolor de mi brazo derecho me trajo a la realidad, me volteé para buscarlo pero no lo encontré a mi lado solo pude ver paja además de darme cuenta que efectivamente estaba en una carreta. Sentí como la carreta se detenía.
-Gracias por traernos, desde aquí podremos ir solos- escuche a mi esposo hablar con alguien mas lo cual me puso ansioso, trate de reventarme pero mi cuerpo aún estaba adolorido y sin fuerza.
-No hay de que, tengan cuidado y lleve a su esposo a un médico las heridas que le causaron esos delincuentes se ven grabes- escuche la voz de un anciano.
-Muchas gracias – agradeció nuevamente mi pecoso -Shou-chan- murmuro al verme, por fin podía verle a la cara apaciguándome un poco, su mirada tan tierna y dulce lograba calmar el dolor.
-Izuku- murmure en voz baja.
El anciano se acercó para apoyar a Izuku a ponerme de pie, fue bastante difícil ya que mis piernas estaban sin fuerza alguna pero afortunadamente lograron subirme al corcel blanco que había robado, al estar arriba pronto Midoriya se montó frente a mí.
-Sujétate bien- le hice caso y me aferre a su cintura.
-Con cuidado- nos dijo el anciano.
Durante el viaje no hubo palabra alguna ya que no sabía con qué pregunta comenzar. Baje un poco la mirada examinando mis brazos los cuales estaban vendado, mi ropa también había sido cambiada lo cual me sorprendió…
"Acaso habré ganado" me pregunte mentalmente. Observe a mi Izuku viéndole aun con el kimono que le regale, su cabello se ondeaba con el viento, pero lo que llamo mi atención fue que llevaba la espada con él, pero lo deje pasar al sentir la necesidad de satisfacer mi curiosidad, sin pensarlo dos veces pose mi barbilla sobre sus hombros cerca de su oído, me percate de su sonrojo excesivo sin duda jamás me cansare de eso.
-I-Z-U-K-U a donde vamos- fue la mejor pregunta que pude formular.
-De todo lo que creí que me preguntarías nunca me imaginé que empezaras con esta- se burló.
-Entonces dime que paso- le pregunte cerca del oído depues de morderselo.
-T-Todoroki- me dijo reprendiéndome.
-Te dije que es Shouto- dije con un falso enojo –Me dirás o tengo que volver al palacio para averiguarlo- el palideció ante mi comentario.
-Ah te d-diré cu-cuando estemos seguros- me prometió.
"Seguros de que" estoy tan confundido.
Durante el trayecto volvió a reinar el silencio, el cual era roto por algunas quejas mías ya que aún me dolía el cuerpo y sobre todo mi brazo, cada que me quejaba podía escuchar la preocupada voz de mi esposo diciendo "Estas bien" o simplemente "Pronto llegaremos a un lugar seguro".
Después de atravesar el bosque pude divisar una ciudad en ruinas la que podría jurar que fue el hogar de mi esposo durante sus primeros años de vida.
-Izuku este lugar es…-
-Si aquí nací-
Mire las runas la parecer este lugar jamás fue habitado después del incidente, pero logre divisar una cueva en lo alto del lugar.
-Ya la viste- menciono entusiasmado Izuku.
-Si… hay descansaremos- pregunte algo sorprendido.
-Si, en el pasado deje algunas cosas útiles para una batalla o algo por el estilo la verdad es que nunca pensé utilizarla en una ocasión como esta…- y comenzó a divagar como de costumbre, yo solo me limite a escucharlo mientras hundía mi rostro en su espalda.
Cuando estuvimos frente a la cueva mi doncel bajo primero del caballo para poder ayudarme a bajar de este, juro que parecía un jarrón muy delicado con la manera en que fui tratado por mi esposo.
-Espérame aquí voy a sujetar al caballo de acuerdo- me dijo al dejarme sentado en la cueva, yo solo asentí y le mire marcharse.
Observe la cueva y tal como Midoriya había dicho había bastantes contenedores, tal vez medicina, agua y mantas.
-Tardaste- le dije al verlo entrar.
-Lo siento- me sonrió amablemente.
-Ahora si puedes contarme- le cuestione.
-Ah si… eto por donde empezare-
-Por el principio- interrumpí su dilema interno.
-Shouto baka- me reprendió mientras inflaba las mejillas causándome risa –No te rías o no te contare nada-
-Entonces tendré que volver ¿no?- le rete y le vi tensarse.
-No bromes de esa forma- la voz de mi esposo se oía seria –Bueno te diré todo-
-Eso quería escuchar-
-Durante el último choque entre ustedes una nube de tierra impidió la vista, pero cuando esta se dispersó ambos estaban inconscientes- me quede en shock eso quería decir que era un.
-Fue empate- pregunte desconcertado, no sabía si bendecir mi suerte o hacer una rabieta.
-Exactamente- me contesto amablemente.
-Entonces porque-
-A eso voy… como Kat-chan estaba inconsciente Uraraka-san, Iida-kun y Kirishima-kun me ayudaron a tratar tus heridas para después escapar, al parecer Iida-kun encontró el corcel que llevabas, me ayudaron a subirte pero era difícil montar así que afortunadamente nos encontramos a un señor que acepto llevarnos, claro que tuve que mentir diciendo que nos habían asaltado-
-Entonces…- trate de formular alguna palabra pero no sabía que quería saber exactamente.
-Entonces cuando kat-chan despierte seguramente mandara en nuestra búsqueda… en resumen tenemos que irnos a donde no pueda encontrarnos- me sonrió mientras acariciaba mis mejillas y depositaba un dulce beso en mi frente.
-Izuku… E-eso está bien para ti- le pregunte.
-Si tu estas a mi lado todo estará bien- no pude contenerme y uní nuestros labios ignorando el dolor de mi cuerpo.
-No sabría que hacer sin ti… Te amo-
-Y-yo también- dijo ocultando su sonrojo –Tengo que cambiar tus vendajes-
-Adelante-
Le vi sacar algunos ungüentos y vendas de una caja de madera, además de un recipiente y luego un cilindro de barro que seguramente traería agua mineral o algún desinfectante.
Me ayudo a descubrir mi torso, quito mis vendajes sucios, y con un pedazo de tela el cual fue humedecido en el líquido comenzó a limpiar las heridas, mentiría si digo que no me dolió, después comenzó a colocar el frio ungüento que empezaba a relajar un poco mis músculos. Para finalizar comenzó a vendar sin mucha fuerza las partes heridas, sus manos tibias tocaban mi fría piel causándome reacciones bastante agradables.
-Listo termine- dijo desviando la mirada al ver parte de mi torso descubierto.
-Porque tan estas nervioso- no podía desperdiciar la oportunidad de avergonzarlo más.
-Q-quien e-esta n-nervioso- me contesto avergonzado.
-No estas nervioso eh, entonces si hago esto- le tome de la cintura y le bese intensamente.
Nos separamos por falta del maldito oxigeno dejando un hilo de que nos unía.
-Shou-chan- sus mejillas estaban rojas.
-Te deseo- le confesé.
-Y-yo igual… pero tus heridas podr…- le interrumpí con un beso aún mas hambriento, callando sus quejas.
Al sepáranos nuevamente por la necesidad de oxigeno me encontré con unos ojos esmeralda brillosos que pedían a gritos ser tomados. Me dirigí al cuello de mi esposo y comencé a dejar húmedos besos en este, baje poco a poco mientras su kimomo empezaba a caer descubriendo sus hombros. Dulces gemidos empezaba a escucharse por parte del doncel lo que incrementaba mis deseos de hacerlo mío.
Le desate el obi para poder quitarle el estorboso kimono, pose mis manos por todo su cuerpo memorizando cada rincón de su cuerpo.
-Eres hermoso- confesé.
-Shou-chan ah-
Comencé a recorrer todo su cuerpo con mis labios y lengua provocando que los gemidos del doncel fueran cada vez más fuertes. Izuku era mío y de esta forma podía dejarlo más claro, no dejaría que nadie pudiese provocar ninguna de estas reacciones en su cuerpo. Por un momento me detuve en sus rosados pezones los cuales lamí y mordí sacando más de un gemido más fuerte por parte del pecoso.
Sus manos comenzaron a buscar mi obi cuando me encontraba mordiendo su cuello y hombros, pronto mi ropa estorbaba y quedando en las mismas condiciones que mi amado proseguí mi labor. Sus manos se aferraron a mi espalda clavando ocasionalmente sus uñas, no niego que dolía pero el placer lo hacía soportable.
-Shou-chan ah se siente tan bien t-te a-amo aah- gemía lascivamente, sus ojos llorosos lo hacían verse más sensual provocándome excitación.
Tome el miembro de mi esposo y lo junte con el mío para comenzar a frotarlos, la sensación era única, la fricción provocaba una oleada de placer inigualable.
-Shou-chan y-ya no p-puedo… voy… a… venirmeee ah-
-Yo igual ahhh IZUKU- ambos nos vinimos al mismo tiempo.
Bese nuevamente su boca, su cuello y hombros obteniendo varios suspiros como respuesta.
–Puedo- pregunte una vez que me recupere completamente del orgasmo, el asintió sin vergüenza alguna.
-Te necesito- contesto mientras abría las piernas para que me acomodara.
Coloque la punta de mi miembro en su entrada y de una estocada entre, la espalda de mi doncel se arqueo por la intromisión, sacándole vario gemidos de placer.
Comencé a envestir de manera lenta ya que mi cuerpo aun dolía, pero poco a poco el dolor pasó a segundo plano. Tome la mano de Izuku y la entrelace con la mía.
-Shou-chan m-mas- tal y como el pidió aumente el ritmo de las estocadas para satisfacerlo.
-Izuku ah-
-Mmm así ah-
-Tan…ah… bien… ah-
-Shou… chan ah…Te…a-amo… ahhhh-
-Es-estas… tan… ahh… estrecho…ah-
Sus manos se posaron en mi nuca atrayéndome para ser devorado en un profundo y lacivo beso. La lengua de mi esposo buscaba desesperada la mía, y en cada contacto una corriente eléctrica recorría mi espina dorsal. Al sepáranos su boca busco mi cuello y sin piedad le mordió dejando una marca bastante visible.
-Aah e-eres mío Shou-chan- dijo sonriendo de manera angelical.
-Esa es mi frase- continuamos entre besos, gemidos y envestidas, pronto Izuku llego el clímax manchando nuestros vientres con su semilla, no paso mucho para que yo me viniera en su interior al sentir su entrada tan estrecha.
Recostados en el frio suelo esperamos recuperarnos para limpiarnos y vestirnos ya que aún era de día.
Todo iba bastante bien aunque no decíamos palabra alguna puesto que no había necesidad de estas, lo que acabábamos de hacer expresaba todo pensamiento. Instintivamente lleve mi mano a la marca de Izuku provocando que una leve sonrisa apareciera en mi rostro.
-Lo siento-
-Porque-
-Por la marca-
-Baka con marca o sin marca yo soy tuyo- le dije mientras le daba un ligero golpecito en la frente.
-Auch… por cierto tus heridas están bien- dijo con un tono preocupado mientras jugaba con sus dedos y agachaba la mirada.
-Creo que…-
-Oh por Kami tu brazo está sangrando… lo siento de verdad-
-Ohh es cierto… no es tu culpa- le dije para que se tranquilizara. Así que esa era la causa de mi mareo, me pregunto cuando fue que se abrió de nuevo.
-La coseré- eh ¿qué?
-Coser que cosa-
-La herida tonto- me contesto algo indignado –Aunque no lo creas se primeros auxilio-
-Estas seguro de lo que haces- el asintió mientras ponía una cara de cachorro con hambre y pues no tuve más opción que dejarle hacer lo que quiera. Le vi desinfectar tanto la aguja como el hilo, mientras limpiaba mi herida.
-Aquí voy- me advirtió, pronto sentí como la aguja atravesaba mi piel una y otra vez, al principio dolía pero termine perdido en lo lindo que Midoriya se veía concentrado.
-Te vez tan lindo que me dan ganas de volverlo a hacer- le confesé.
-No me convencerás esta vez… tus heridas son graves debes cuidarte… iré a buscar algo de comer quédate aquí… bueno no es que puedas moverte por ti solo es solo que… ah que estoy diciendo me voy- su dilema interno me causaba gracia. Le vi irse y simplemente me quede pensando en que soy un fracaso no pude hacer algo tan simple como ganar nuestra libertad, solo le causó problemas… pero aun así no quiero dejarlo libre, lo quiero a mi lado.
Paso un rato cuando regreso y cocino para mí, ambos pasamos la tarde conversando y bromeando hasta que ambos caímos totalmente dormidos…
…
A la mañana siguiente amanecí sumamente adolorido, no podía moverme muy bien, me sentía un poco mareado tal vez por la pérdida de sangre que sufrí por la herida. Trate de ponerme de pie pero termine cayendo y peor aun despertando a mi ángel peli verde.
-Shou-chan no debes sobre esforzarte…- y comenzó a regalarme sin siquiera darme los buenos días.
Salió a buscar el desayuno, realmente me siento tan inútil se supone que soy yo quien debe consentirlo. No pasa mucho para que Izuku llegue pero la cara que trae no me causa gracia.
-Izuku que pa…- me interrumpe.
-Shh Shou-chan hay soldados cerca… así que no hagas ruido- me explico, aquello no me daba buena espina –Come esto te quitara el dolor- me entrego una raíz parecida a la una raíz medicinal que quitaba el dolor, sin pensarlo dos veces la comí, y en efecto el dolor disminuía.
-Gracias-
-No hay de que- me regalo una tierna sonrisa.
Se empezaron a escuchar ruidos y pisadas de caballo las cuales afortunadamente se iban alejando.
-Tenemos que movernos- le sugerí.
-Tienes razón ya no podemos esperar a que sanes del todo… pero a donde iremos-
-Podemos ir a Noumu- sugerí además de que recordé el regalo de la extraña mujer, una de la cual será mejor no mencionarle… no sabía que era pero en el fondo creo que puedo confiar en ella.
-Noumu… perfecto-
-Oh valla valla aquí están los tortolitos- mi sangre se congelo al escuchar al escuchar la voz del perro faldero de mi padre.
- Yoarashido-sama- la voz de Izuku sonaba quebrada, le vi apretar fuertemente su espada temiéndome lo peor trate de sujetarlo sin éxito.
-Ohh si eres tu maldita zorra por tu culpa el emperador está furioso y me hace trabajar doble… no sabes las ganas que tengo de destrozarlos pero lamentablemente tengo que llevarlos con vida-
-No iremos a ningún lado- le contesto mientras desvainaba su espada.
-Izuku no- le suplique mientras trataba de ponerme de pie, pero lamentablemente mi cuerpo estaba más pesado.
-Lo siento Shou-chan- al principio no entendí el porqué, pero me di cuenta de que la razón por lo que mi cuerpo se sintió repentinamente más pesado fue por… no no Izuku que demonio estas planeando.
-Izuku detente- le suplique.
-Yo me hare cargo Shou-chan- le vi colocar su espada en forma de defensa, no podía moverme y ya empezaba a sentir que todo daba vueltas, pues Izuku me había dado un somnífero.
Poco a poco solo podía ver la escena borrosa de dos espadas chocar una contra la otra mientras el sonido y las ráfagas producidas por los encuentros estaban más lejanas, mis ojos no pudieron mantenerse abiertos por más tiempo.
…
Abrí lo ojos y lo primero que busque fue a mi esposo el cual no se encontraba alrededor, me levante para salir a buscarlo pero no tuve que recorrer mucho ya que se encontraba fuera de la cueva, le alcance rápidamente encontrándome con la escena que más temía, un charco de sangre rodeaba su cuerpo, el cual estaba completamente herido, su brazos, piernas y torso tenía heridas profundas.
-Izuku, despierta… tengo que curar tus heridas… estarás bien- busque a Yoarashido pero no encontré rastro de él, por lo que concluí que Midoriya gano la batalla. "Pero a que costo ganaste Izuku" le recriminaba mentalmente.
Con mucho trabajo lo lleve a dentro donde busque los mismos artículos que el uso para curar mis heridas. Cheque su pulso el cual estaba demasiado débil, juzgando por la cantidad de sangre en el suelo y por su ritmo cardiaco lo más seguro es que… no no el estará bien solo debo sanar las heridas y pronto estará bien.
Repetí el mismo proceso que él hizo, limpie sus heridas con el líquido, desinfecte la aguja y el hilo para coser las heridas profundas, después coloque el mismo ungüento para vendar. Pasaron horas esperando a que despertara pero su respiración cada vez era más lenta y pesada.
-Izuku por favor no me dejes- le suplicaba.
Entre más pasaba el tiempo más cerca de perderlo estaba, así que tome la única alternativa que tenía. "Si tu mueres yo también lo haré". Tome la espada, la desvaine colocando la punta en mi abdomen y hace finalizar con mi vida, no sería rápido sino que sería un muerte lenta por la perdida de sangre justo lo que necesito para pasar mis nuestros últimos minutos juntos…
"Tal vez no pueda tenerte en esta vida… pero quizá en la próxima tengamos suerte"
***FIN***
Sin comentarios…
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Esperen el Epilogo
