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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Cap. 20: Rosas Blancas & Recuerdos Del Pasado

Se levanto de golpe sintiendo un dolor abrumador en el vientre, estaba demasiado sudada, había tenido una pesadilla, en donde un hombre rubio la besaba, la tocaba, negó con la cabeza, eran imaginaciones suyas, tenían que serlo - ¿Cariño? - giro la cabeza viendo a su prometido que la miraba preocupado desde el marco de la puerta de su habitación, su pecho subía y bajaba, su respiración era irregular y sus ojos viajaban por toda la habitación, Bunta corrio donde ella de inmediato para verla, alejo sus manos negando con la cabeza, aún tenía la sensación de ese tipo sobre su cuerpo y se sentía por completo asqueada.

- Sakuno, Sakuno tranquila - negó con la cabeza intentando levantarse para alejarse de este con la suerte de que termino tropezando y sino fuera por Marui hubiera terminado en el suelo probablemente haciendole daño a su bebé - N-No... no me toques - le pidio apartandolo con sus manos viendo que él tan solo encarnaba una ceja sin entender su actitud y es que no era él sino ella porque por primera vez sentía que un sueño era tan verdadero - ¿Qué sucede? Tienes que decirme para poder ayudarte, por favor no me ocultes nada - le pidio con suavidad pero al mismo tiempo con dolor y eso le dolio a ella porque le dolía verlo así.

- H-Hay un hombre... esta besandome y tocandome, no es un sueño Bunta... s-se siente real - aseguro con un nudo en la garganta sintiendo que las lágrimas resbalarían dentro de nada, se mordio el labio para que no sucediera pero no lo pudo lograr al comenzar a llorar - No es real, no es real cariño, tranquila - la abrazo con fuerza mientras ella negaba con la cabeza, si era real, se sentía real, como si lo hubiera vivido en algún momento de su vida - E-Es real, tienes que creerme - le pidio ella viendolo directamente con los ojos llenos de lágrimas, brillosos, la puerta se abrio y miro a su madre que la miraba preocupada.

Su padre también estaba allí, ambos la miraron con preocupación - ¿Qué sucede? - pregunto su madre entrando a su habitación para verla, solo sintio el abrazo de su prometido con más fuerza que nunca, no le gustaba sentirse como se sentía, no como una loca porque no lo era pero se sentía sucia... lo menos que quería era preocupar a Bunta pero el miedo la estaba invadiendo por completo.


La miro salir de la ducha con una sútil sonrisa, estaba bien ahora, al menos un poco pero igual se sentía cansada, lo notaba en su mirada, sus ojos enrojecidos, su madre había logrado calmarla, al parecer los betabloqueantes ya no estaban surtiendo efecto como siempre y eso le estaba preocupando a él demasiado, más de lo que ya estaba, las cámaras de seguridad si habían mostrado la camioneta que ella le había dicho pero esta no tenía placas, los padres de Sakuno estaban demasiado preocupados, él estaba peor porque era la madre de su hijo o hija y el amor de su vida, si algo le pasaba estaba seguro de que moriría.

- ¿Estás mejor? - le pregunto con calma, la cobriza asintió pero él sentía incluso que no lo estaba, no lo estaría y por su mente surco la idea de decirle todo pero había hecho un trato con sus padres, no decirle nada, ellos se lo dirían y se asegurarían de no inmiscuirlo, la vio tomar asiento en la cama cerrando brevemente los ojos para llevarse una mano al vientre, una expresión de miedo surco su rostro - T-Tengo miedo, no quiero que le suceda nada malo a él o ella - aseguro y él le sonrió con calma, no la sentía y no la sentiría hasta que encontraran al acosador que había regresado después de tanto tiempo solo por ella.

- Mírame - pidio caminando hasta donde se encontraba, se coloco en cuclillas y la tomo del mentón con suavidad con una mano mientras que con la otra sostenía una de sus manos, noto sus ojos llorosos, esa era sin duda alguna la expresión que más odiaba ver en su hermoso rostro - Te prometo que nada malo les sucedera Sakuno, por mi vida juro que ambos estaran a salvo - aseguro y ella asintió con la cabeza mordiendo un poco su labio, sabía que no estaba del todo segura pero aún así confiaba en él - T-Te amo - murmuro la de ojos caoba y él se inclino para depositar un casto beso en sus labios, la amaba demasiado.

- Yo te amo más que a mi vida cariño, te amo mucho - aseguro viendola directamente a los ojos, beso sus labios y la fue recostando poco a poco, debía pensar en otras cosas, debía de pensar en otro asunto que no fuera lo de su acosador, ahora más que nunca tenía que infundirle confianza, seguridad, hacerle saber que estaba a su lado, que hasta la muerte lo estaría, así de sencillo - B-Bunta... h-hazme el amor - pidio ella con un sonrojo monumental en sus mejillas, le sonrió con ternura infinita y amor para comenzar a recostarla sobre la cama, admiro la vista, era simplemente perfecta, la mujer más hermosa del mundo.

Las manos comenzaron a moverse de un lado a otro, los mordiscos y suspiros crearon una sinfonía, la ropa comenzo a volar por toda la habitación, todo creo el cuadro perfecto en que una persona se entregaba a otra en todo el sentido de la palabra, el momento en que dos almas se fundían en una sola, el momento en el que el cuerpo se unía a las estrellas, recorrio su cuerpo como el templo que era dandose el tiempo necesario en besar sus hombros, sus pechos, su vientre abultadito, sonrió ante los suspiros que le regalaba la persona que más importante era en su vida, era por ella quien vivía y siempre viviría.

Admiro las maneras en las que sus ojos se nublaban de lujuria, el momento en que fueron uno solo pudo apreciar lo que ella le ofrecía, porque se estaba entregando enteramente a él, las caricias eran un tanto desesperadas pero sin llegar a perder el encanto, era todo completamente perfecto, simplemente digno de ser recordado, cada vez amaba más la manera de ser uno con ella, jadeos y gemidos llegaron a envolver el ambiente, todo por completo era digno de recordar, el culmen arraso con los dos y la estrecho con fuerza en sus brazos, la cuidaría por siempre... siempre la iba a proteger de todo.


El suave roce de su mano con la suya le encantaba, la sensación era perfecta, aún la recordaba mientras esperaba a que regresara, había salido para atender algunos asuntos con su padre, habían permanecido tomados de la mano mientras calmaban sus respiraciones, habían estado así por más de dos horas solamente mirandose a los ojos y sonriendo de vez en vez, él acaricio su mejilla incontables veces, sus dedos se deslizaban por las teclas del piano con suavidad, hace mucho que no tocaba el piano, recordaba a la perfección melodías que en su niñez tocaba, lo extrañaba demasiado si era sincera, le fascinaba tocar.

Cerro los ojos brevemente mientras se perdía en los sonidos, sus padres estaban en la empresa y el hermano de su prometido en clases, ella y él no asistirían de momento, desbordo la pasión que había guardado en el piano, las notas comenzaron a saltar por toda la estancia, la melodía estaba por terminar y solo se encorvo aumentando la intensidad con la que tocaba, su cuerpo se ondeaba lo suficiente como para no perder la pasión con la que tocaba, la melodía se difumino y abrio los ojos tomando un poco de aire, estaba un poco cansada, no tenía las energías suficientes pero le había maravillado tocar de nuevo.

Ladeo la cabeza cuando una suave brisa entro por la ventana, miro la tapa del piano y abrio desmesuradamente los ojos, una rosa blanca, eso debía ser una broma, sintio que alguien pasaba por los jardínes de la sala de música así que se levanto de golpe con la disposición de encontrar a aquella persona, salio sosteniendo la rosa blanca en su mano y el aire se le fue por completo al ver muchas rosas blancas en el jardín, su madre no las sembraba, era una prohibición que había impuesto, siguio corriendo perdiendose entre los jardínes de la mansión cuando vio a alguien saltando la cerca - ¡Hey! - lo llamo furiosa.

Sintio unas manos en la cintura y se removio de inmediato ante aquello, recuerdos de algo acudieron a su mente, el sonido de algo volcandose, una venda en los ojos, risas, un hombre sujetandola por la espalda mientras besaba su cuello, ella disfrutando - ¡N-No, sueltame! ¡S-Sueltame! - cerro los ojos alejando aquellos recuerdos del pasado que acudían a su mente, ella no sabía quien era ese hombre, no tenía ni la más mínima idea de porque estaba disfrutando con él, solo quería alejar sus manos de su cuerpo - ¡Sakuno! ¡Sakuno, tranquila, cariño para! - negó con la cabeza intentando separarse del cuerpo de Bunta.

Escucho más pasos, seguro eran sus padres - ¡No me toques! ¡S-Se fue por ahí, él estuvo aquí, dejo rosas blancas... por favor alejalo de mí! ¡Alejalo de mí! - le súplico a Bunta que la sostuvo con más fuerza para que se quedara quieta, la volteo y la sostuvo con fuerza mientras la abrazaba con miedo, se solto a llorar en su pecho desgarradoramente mientras cerraba los ojos intentando no pensar en aquellas imágenes que se repetían una y otra vez en su cabeza, quería olvidarlo, deseaba hacerlo, no podía más, era demasiado para solo ella, necesitaba que alguien le dijera que eran sueños, solo sueños y no una realidad.

- Tranquila cariño, no pasa nada, estoy aquí, estoy aquí - murmuro este sobre su oído y ella tan solo lloro más fuerte, él estaba allí pero eso no cambiaba que se sintiera mal, que quisiera morirse, que no quería sentir esas manos recorriendo su cuerpo... quería que las rosas blancas y los recuerdos del pasado quedaran atrás, ya no quería llorar, ya no quería sentirse así, ya no quería sentirse... tan rota.


La miro recostada en la cama, había sido sedada obviamente cuidando que no lastimara a su bebé, sus ojos estaban hinchados y rojos, era imposible que de momento pudiera hacer algo, Sakuno estaba demasiado cansada, aturdida por aquellos recuerdos del pasado que habían vuelto a su vida, esperaba que no para acabarla pero por lo que veía iba en camino - Estara bien solo que los betabloqueantes no estan haciendo efecto ya, lo más seguro es que en menos de un mes tenga un colapso, considero que lo mejor es decirle la verdad - aseguro el médico de cabecera y él tomo aire, sus suegros estaban angustiados.

Sabía que si le decían, ella no iba a estar bien pero era un riesgo que tenían que correr, tenían cita médica en una semana y era necesario que estuviera bien, no deseaba verla más mal de lo que ya estaba - Tenemos que decirle - aseguro su suegra con una ligera sonrisa y todos asintieron, si era por su salud lo mejor era decirselo cuanto antes - Antes quiero llevarla a algún lugar para calmarla - les pidio y estos asintieron dispuestos a colocar seguridad sobre los dos, con las cosas como estaban entendía que lo mejor era calmarla para después decirle la verdad, era hora de que sucediera lo que tuviera que suceder.

La noto removerse un poco después de todo ya habían pasado tres horas, se sento en la cama para observarla con una sonrisa - Con calma cariño - le pidio y ella solo asintió con la cabeza, lo mejor era llevarla de inmediato para que pudiera descansar - Lo siento... siento preocuparte - negó de inmediato con la cabeza, no tenía porque disculparse, no era su culpa, era algo que no sabía así que no podía controlarlo y no sabía que era lo que pasaba - Vamos cariño, te llevare a algún lado - le pidio este tomandola con una mano de la espalda y la otra por las piernas, ella se sujeto a su cuello sonriendo levemente.

Beso su frente con ternura - Te amo mucho Sakuno - murmuro sobre sus labios antes de besarla en los labios para salir con destino hacía su lugar secreto... seguro que le gustaría demasiado y eso lograría calmar a la de ojos caoba lo suficiente como para soportar lo que venía.


Manejaba con calma viendola tratar de no dormirse, le sonrió mientras mantenía un poco la mirada en la carretera y en ella cuando de pronto un auto se impacto del lado del asiento del piloto, solo vio las luces de este, otro auto se impacto contra la parte trasera, sostuvo con fuerza la mano de Sakuno que comenzo a llorar un poco, coloco una de sus manos delante de ella para que no le sucediera nada, la bolsa de aire no había salido y eso lo alarmo mucho, el equipo de seguridad hizo chirriar las llantas, intento desabrochar el cinturón de ella pero al parecer se había atorado, maldijo por lo bajo entrando en desesperación.

Se apresuro a desabrochar su cinturón pero no podía salir del todo puesto que el auto que se había impactado con el suyo estaba bloqueando su salida, tomo una navaja que su padre le había regalado cuando era un niño y la empuño para romper el cinturón de seguridad de Sakuno que temblaba de miedo pero estaba intentando no gritar, se estaba haciendo la fuerte y en parte lo agradecía - Cariño, tienes que salir, prometo que todo estara bien - aseguro y ella con manos temblorosas abrio la puerta que sono estruendosa, salio y él se apresuro a hacer lo mismo escuchando algunos disparos, eso iba de mal en peor.

- ¡Abajo! - uno de sus guardias llego donde ellos para cubrirlos mientras los otros disparaban a unos sujetos que vestían como militares usando pasamontañas, no entendía nada del asunto, comenzaron a caminar y él la sujeto por la espalda cubriendola, de pronto un disparo se escucho y el guardia cayo al piso, disparo certero a la cabeza, Sakuno grito mientras se aferraba a su cintura - Solo quiero a la chica - hablo uno de los que parecían militares, negó de inmediato, por supuesto que no - No - hablo fuerte y claro y el tipo sonrió apuntando su arma, Sakuno grito más fuerte así que la medio abrazo calmadola un poco.

- Todo estara bien cariño, te amo y estaremos juntos dentro de nada - aseguro viendo que ella negaba de inmediato con la cabeza, de pronto todo paso rápido, un golpe lo recibio en la cabeza lo suficiente como para hacerlo caer, Sakuno fue sostenida por la cintura por alguien más y él se apresuro a golpear al sujeto directamente a la cara, este se hizo levemente para atrás así que lo golpeo en el abdomen cuando un disparo atreveso su costado derecho y otro su hombro, cayo al suelo gritando por completo - ¡Bunta! - ella intento acercarse con los ojos inundados en lágrimas pero alguien la sostuvo por la cintura.

Intento levantarse pero no podía - S-Sakuno - más disparos mientras ella gritaba e intentaba separarse, golpeo al sujeto que la cargaba pero este no se movía, sin embargo, no la tocaba tampoco, era como si no deseara hacerle daño - ¡Bunta! ¡Te amo, Bunta! - le grito ella con la voz ahogada mientras él veía nubloso algunas cosas, todo se volvio oscuro poco a poco - T-También t-te a-amo - murmuro mientras veía a lo lejos una camioneta negra donde era subida... segundos después todo fue oscuridad.


Sonrió como niño pequeño al ver a su muñeca en la cama cubierta de sábanas de satín rojas, su cabello estaba despeinado y suelto sobre los cojines de plumas de ganso, el dosel de la cama estaba medio corrido, la miro removerse un poco, estaba preciosa, había crecido demasiado en esos años pero lo que realmente le importaba era que sería suya aunque no le gustaba mucho la idea de que tuviera el hijo de alguien más creciendo en su vientre pero si su muñeca lo deseaba él no se lo quitaría, nacería y después tendrían uno suyo, no pensaba dejarla ir, en lo absoluto, jamás, ella estaría para siempre a su lado.

Camino hasta donde se encontraba y acaricio su mejilla - Te extrañe muñeca - murmuro sobre su mejilla... no la dejaría ir nunca más, habían nacido para estar juntos y así iba a hacer hasta la eternidad, porque Riuzaky Sakuno era solo suya y de nadie más... porque no iba a salir nunca más de esa casa, había esperado tanto tiempo para tenerla en sus brazos y poder besarla, ella no se iría jamás, con su nariz delineo sus labios y sonrió al sentirla removerse, cada detalle de ella le encantaba, estaba más que encantado con la personalidad de su muñeca, con su ternura desbordante, con todo lo que sentía hacía ella.

Sakuno desde el primer momento se había convertido en su vida, no pensaba dejarla marcharse en lo absoluto, beso castamente sus labios siendo consciente de que siempre que quisiera la besaría, ella era suya y él suyo... ella jamás volvería a la vida que una vez había conocido y él se encargaría de aquello.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.