N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.

Tengo que aclarar que serán dos especiales del tiempo en que estuvieron separados y después continuare la historia como normalmente sería. Gracias.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Especial Sakuno - Corea

Sus ojos se sentían pesados, la cabeza le daba vueltas, sentía un ligero ardor en la garganta como si en cualquier momento fuera a vomitar, abrio poco a poco los ojos observando paredes de colores violetas, en su casa no había ninguna habitación con aquellos colores y sabía que no estaba en el hospital porque las paredes de los mismos eran blancas, un débil quejido salio de sus labios al sentir sus músculos algo tensos, estaba en una enorme cama, lo sabía al alzarse lo suficiente como para quedar inclinada en la misma, eran sábanas de satín rojas y blancas, una combinación que por alguna razón le daba miedo.

El dosel de la cama estaba algo corrido, habían sófas blancos distribuidos en la enorme habitación, noto los grandes ventanales de la misma, no, no había habitaciones así en la mansión, entonces recuerdos acudieron a su mente, el auto donde iba con Marui volcándose, disparos, alguien sujetandola mientras gritaba y... Marui en el suelo rodeado de sangre, lágrimas se deslizaron de sus ojos mientras alguien la metía a una camioneta, un pinchazo en su brazo derecho, se llevo las manos al rostro intentando dejar de llorar pero le era imposible, solo quería saber si él estaba bien, no entendía nada pero quería verlo.

Necesitaba ver a Bunta - No llores muñeca, odio que llores - alejo de golpe sus manos del rostro para ver hacía el frente donde vio a un hombre jóven rubio de ojos lilas, este le sonrió con calma y el pánico se apodero de ella, no quería verlo, lo recordo en su mente, era el hombre que la tocaba en donde no debía - Shhhh calma muñeca, no te presiones, le harás daño a tu bebé - y ahora si el auténtico terror se apodero de ella al saber que quiza este le haría daño a su bebé así que de inmediato tomo su vientre con sus dos manos para removerse en la cama y hacerse hacía atrás, intentando alejarse de este todo lo que podía.

- ¿Q-Quién e-eres? ¿Q-Qué quieres? - pregunto temblando poco a poco y fue cuando se dio cuenta de que no llevaba la ropa que recordaba sino una pijama de seda, un sonrojo cubrio sus mejillas mientras se sentía asqueada de que este la hubiera tocado cuando estaba inconsciente - ¿No me reconoces? No es la primera vez que nos vemos muñeca - quería que se callara, no tenía ni idea de que estaba hablando, ella no lo conocía, solo lo había visto en sueños o eso había estado intentando creer pero no podía del todo - N-No se quien eres - contesto con calma viendo que el rubio solo suspiraba con cansancio.

- Por eso en primer lugar nunca quise que te fueras de mi lado, sin embargo, comencemos de nuevo entonces - este camino poco a poco hasta detenerse en el borde de la cama, su cuerpo se tenso al verlo tomar asiento en la misma, no quería que invadiera su espacio personal, lo detestaba - A-Alejate - le pidio y este solo negó con la cabeza para acortar la distanca entre ellos, se apresuro a colocar como barrera sus piernas pero este la tomo con fuerza del cabello arrancandole un quejido de dolor - Hay que poner orden ¿de acuerdo? - le indico este mientras besaba su mejilla, se removio ante el tacto, no quería.

No quería que la tocara - Si no quieres que algo le suceda a tu bebé entonces vas a ser una buena muñeca y me obedeceras en todo, me permitiras besarte y tocarte cuando yo quiera, si llegas a impedirlo me encargare de que no nazca, ¿entendido? - sus ojos se abrieron al escuchar aquello, cualquier cosa menos que tocara al bebé que tenía con la persona que amaba, hablaba en serio - L-Lo hare - murmuro con la voz ahogada viendo como este sonreía como si hubiera ganado algo enorme, quiza así era - Bien, entonces... comencemos - el horror corrio por cada parte de su cuerpo al escuchar aquello, no lo deseaba.

- N-No - murmuro cerrando los ojos y este solo suspiro, el agarre en su cabello se deshizo y temblo al sentir que era jalada hacía abajo hasta estar recostada por completo en la cama, este abrio sus piernas sin consideración y ella se sintio denigrada, con sus manos hizo que las colocara sobre la cama para acariciar su mejilla - No te tocare, no ahora pero lo hare pronto y espero que estes dispuesta, no queremos que le suceda algo - este acaricio su vientre, no quería, no lo deseaba, se removio ante el toque y este gruño, eso solo podía hacerlo Marui, solo él y nadie más, lo sintio separarse de su cuerpo y se relajo.

Se apresuro a sentarse en la cama y abrazarse a sus rodillas - Te traeran de comer pronto, descansa, hablaremos después - y dicho esto se bajo de la cama para salir de la habitación dejandola por fin llorar, comenzo a llorar sintiendo que se derrumbaría, quería a Bunta, lo necesitaba, solo a él... quería que estuviera a su lado.


Habían pasado dos semanas, dos semanas llenas de paz al menos, no sabía el nombre de su captor aún, este decía que ella tenía que recordarlo como fuera pero no podía, no sabían quien era por mucho que el rubio se negara en admitirlo, se removio en la cama levemente mareada, no le estaba haciendo bien estar lejos de Bunta, lo necesitaba mucho - Tienes que levantarte de la cama, no te hace bien estar allí y creo que lo sabes - reconocio la voz del rubio pero solo se apreto contra las almohadas que le había pedido, quiza eso la hacía sentir un poco más segura de que no dormiría con ella, esperaba eso de verdad.

- V-Vete - le susurro girando sobre su cuerpo jalando más arriba las sábanas de satín, este solo gruño, pensó que se iba a ir pero esa idea quedo descartada cuando jalo las sábanas para descubrirla, tironeo de su muñeca haciendo que quedara sentada - Escucha porque solo pienso decirtelo una vez, te vas a levantar, desayunaras conmigo y después daremos un paseo, sino es por mí al menos hazlo por tu bebé - le espeto este con furia en los ojos y ella jalo su mano para que la soltara, no quería que la tocara - S-Si tanto te preocupa mi bebé entonces dejame ir - le súplico a media voz teniendo una respuesta negativa.

- No, date una ducha y baja o vendre por ti y no te gustara - sentencio este soltandola, la rabia la recorrio por completo, no iba a soportar estar lejos de Bunta, tomo una almohada y se la arrojo a este con odio puro - ¡T-Te odio, te odio! ¡Dejame ir maldito enfermo! ¡¿Q-Qué quieres de mí?! - le grito presa de la furia, este de inmediato giro el cuerpo para ir donde ella y sujetarla por las muñecas con fuerza, intento que la soltara pero este no cedía para nada - Basta ya Sakuno, ¡detente ya con un demonio! - negó con la cabeza ante aquello, solo quería que la dejara ir, quería irse, necesitaba al amor de su vida a su lado.

Sintio una bofetada que la dejo paralizada, él... la había golpeado, el rubio la había golpeado, dejo de forcejear después del golpe y se quedo completamente quieta - No es la primera vez que te secuestro, en ese tiempo te deje ir porque me lo pediste pero estoy de vuelta con las claras intenciones de no soltarte, no me provoques Sakuno, no lo hagas o el bebé que llevas en el vientre terminara tres metros bajo tierra, haz lo que te ordene - asintió de inmediato para caminar a la ducha, cerro la puerta con llave sintiendo las lágrimas deslizarse de sus ojos, la había amenazado antes pero en esta ocasión... era verdad.

Sonaba a verdad, su voz seria se lo decía, se apresuro a ducharse... tenía que hacerlo por su bebé, por nada del mundo dejaría que algo le sucediese a este, antes muerta que permitir que tocara a su bebé, no dejaría que lo tocara - B-Bunta... date prisa, t-te necesitamos - susurro sintiendo que tenía que obtener fuerzas de donde no las sentía... lo haría solo por su ángelito o su pequeña princesa.


Un mes y medio había pasado, quiza Bunta no podía dar con ella pero sentía en su corazón que lo estaba intentando, él de verdad la estaba buscando, iba a esperar el tiempo suficiente por él, porque sabía que la buscaría y estarían finalmente juntos, admiro el enorme jardín de donde se encontraba, no era una mansión porque no tenía el estilo de la misma pero era una enorme casa rodeada de héctareas, según sabía tenía caballerizas, no sabía donde estaba, no le parecía algún país que conociera o quiza si conocía el país pero estaba en territorios que no conocía, tal vez eso era, se sentía tranquila en el jardín.

Le gustaba estar allí - Me alegra que salgas por tu cuenta - alago Ian con una leve sonrisa, lo había recordado, después de una semana más lo había hecho, sabía que la había secuestrado cuando tenía trece años, sabía lo que habían pasado juntos por decirlo así, también sabía que sus padres estaban enterados pero eso le daba lo mismo, si ellos se lo habían ocultado tenían sus razones para protegerla igual que... Bunta, porque claro que este también estaba enterado, los entendía y no estaba enojada aunque el ojilila esperaba que lo estuviera pero no, era todo lo contrario, estaba feliz de que la hubieran protegido.

- S-Si... volvere a la habitación - indico intentando dar media vuelta pero este tomo su mano, sabía que no podía quejarse de que la tocara, si no quería que le hiciera daño a su bebé tenía que dejar que la tocara, había descubierto que sería un niño, un hermoso niño y estaba segura de que sería como él, de esa manera podía sentirse feliz, tenía tres meses de embarazo y su vientre comenzaba a notarse poco a poco, el rubio la abrazo por la espalda recargando su mentón en el hueco de su cuello a lo que solo atino a temblar, no le gustaba que hiciera eso, eso solo podía hacerlo su prometido porque no había olvidado eso.

- Caminemos un poco Sakuno - agradecía un poco que hubiera dejado de llamarla muñeca, eso simplemente la molestaba, la sacaba de quicio porque no era una, este se separo y tomo su mano comenzando con su camino, cerro los ojos imaginandose que era el pelirrojo quien la tomaba de la mano y le sonreía mientras caminaban - ¿Q-Quieres algo? - le pregunto a este con una leve sonrisa fingida, habían tenido otro altercado hace unos pocos días donde este la volvio a golpear incluso sacandole sangre del labio, fue curioso ver como de inmediato se arrepintio e intento tocarla además de que estaba desesperado.

- Quiero besarte, creo que ha pasado el tiempo suficiente como para que me lo permitas - asintió un tanto espantada, no quería que la besara pero no podía hacer mucho con ese tema así que lo mejor era dejarlo hacerlo, este tomo su mentón con suavidad para inclinarse y rozar sus labios con los suyos, cerro los ojos para no verlo, sus labios se posaron en los de ella y sintio helarse, estaba helado el rubio, quería estar en otro lugar y no mientras este la besaba, una vez se separo ella sonrió agradecida de que todo hubiera terminado, Ian tan solo la abrazo a su pecho besando sus cabellos, solto el aire levemente.

Se sentía cansada, había estado comiendo mucho porque de verdad que su pequeño niño lo deseaba, casi no dormía pensando en su prometido, solo quería un poco de esperanza, un mensaje de que este la estuviera buscando, con eso se conformaba pero sabía que la estaba buscando, lo tenía en claro... esperaba que apareciera pronto.


Tres meses habían pasado ya, su vientre había crecido considerablemente, bajo con calma las escaleras acostumbrada un poco más a la casa cuando escucho una discusión en la sala - ¡Pues es tu deber maldita sea, así que más te vale que mantengas a la pareja de Sakuno lejos! ¡No puedo creer que se este acercando en tan poco tiempo! - después todo fue silencio, una genuina sonrisa se formo en sus labios al escuchar aquello, estaba más que feliz en ese momento, regreso sobre sus pasos para comenzar a tararear una canción como si no hubiera escuchado nada, entro a la sala calmadamente aunque feliz.

- Despertaste temprano - Ian la miraba con una sonrisa aunque ahora sabía que estaba un tanto nervioso y eso le gustaba demasiado - No tenía tanto sueño... t-tengo hambre - murmuro con el rostro levemente sonrojado causando una suave risa de parte del rubio, lo mejor era aparentar que no pasaba nada de nada - Ve al comedor, te alcanzo en un minuto - asintió comenzando a caminar con cuidado, el bebé estaba pateando mucho, le había pedido a Ian una cámara, este se la había dado y solo se tomaba fotos secretamente para que este no se las quitara, el ojilila era un tanto bipolar aunque no lo admitiera este.

Tomo asiento en el comedor viendo que las mucamas se apresuraban a colocar el desayuno en la mesa, tomo el tenedor en sus manos para comer panqueques cuando Ian entro al comedor pisando fuerte, estaba furioso - ¿S-Sucede algo? - pregunto preocupada o más bien fingiendo estarlo, este negó de inmediato mientras le regalaba una sonrisa para tomar asiento, comenzo con el desayuno - I-Ian... ¿puedo pedirte algo? - pregunto sabiendo que no podía pedir nada que hiciera que este se enojara, no le convenía en lo absoluto hacerlo enojar, el rubio asintió de inmediato para sonreirle con amor puro en los ojos.

- ¿P-Puedo tener un pastel de chocolate? T-Tengo antojo - este asintió con calma para hacerle una señal a una de las mucamas que entro corriendo a la cocina, hace mucho que no cocinaba y lo estaba extrañando - Cuando tengas antojos simplemente pidelo, no quiero que algo te suceda - asintió con una sonrisa que no era fingida, por mucho que le costara admitir este de verdad la amaba o quiza era obsesión pero estaba siendo alguien bueno con ella y eso era algo que agradecía en silencio - Sakuno - alzo la mirada de su plato viendo que este sonreía levemente como si estuviera tramando algo que no le gustaría.

- ¿Q-Qué? - pregunto intentando sonar segura aunque para nada lo estaba, algo le decía que le diaría algo malo - Cuando ese bebé nazca y pase el tiempo necesario para que puedas tener relaciones comenzaremos a intentar tener un hijo, quiero que tengas un hijo mío - mentiría si decía que el pulso no le fallo, que sintio la garganta seca y que sintio como su corazón se oprimía ante aquella orden porque eso era, una orden que no iba a aceptar un no por respuesta - S-Si - susurro bajando la mirada al plato, si eso mantenía con vida a su bebé entonces sin duda lo haría aunque no lo deseara en lo absoluto pero lo haría.

Sabía que si llegaban a procrear un bebé este no tendría la culpa de lo sucedido, eso lo tenía muy en cuenta, aunque siempre había soñado solo con tener hijos de Bunta no iba a dudar en obedecer cualquier cosa que este le pidiera solo por mantener a su pequeño a salvo... esperaba que antes que sucediera aquello su prometido la encontrara, lo esperaba de verdad.


Seis meses habían pasado rápidamente, estaba intentando levantarse de la cama fallando en el intento, el octavo mes de embarazo estaba allí y le estaba costando demasiado, sentía que cada hueso le dolía además de que la cabeza le daba vueltas y estaba vomitando demasiado, agradecía que Ian hubiera llevado a un médico que le había dicho que todo iba bien, que era normal, tan solo le había dado suplementos alimenticios y le había recomendado reposo pero ella solo quería levantarse por cinco minutos porque le dolía estar recostada, de pronto el bebé pateo fuerte y gimio de dolor, las costillas le estaban doliendo.

Sintio algo escurriendo por sus piernas así que penso que era sangre, no, si algo le pasaba a su bebé iba a morir - Bunta... Bunta... ¡I-Ian! ¡I-Ian! - quería al primero, quería a su prometido a su lado, quería sus caricias, sus besos para calmarla, necesitaba escuchar su voz en ese momento, la puerta se abrio de golpe y miro al rubio que corrio hasta la cama para verla - ¿Qué tienes? - débilmente apunto debajo de las sábanas y este se apresuro a descubrirla causando que un frío la recorriera por completo - Sakuno - murmuro este y ella apreto los ojos, que nada malo le sucediera a su pequeño bebé, si algo le pasaba...

Si algo le pasaba iba a matar al rubio por haberla secuestrado, eso iba a hacer - Rompiste la fuente... vas a tener al bebé - ¿un mes antes?, eso podía ser cierto pero sabía que era arriesgado, no quería que nada malo le sucediera a su bebé - ¡Llamen al médico! - miro al rubio como si le hubiera crecido otra cabeza, debía estar bromeando, estaba loco si pensaba que iba a tener a su bebé allí - I-Ian... necesito un hospital... ¡ahhhhh! - gimio de dolor cuando las contracciones comenzaran, se aferro a las sábanas haciendolas puños por el dolor que estaba recorriendo su vientre hasta su columna, le dolía demasiado.

- No, no vas a ir a ningún hospital, tendras al bebé aquí - en cuanto la encontraran se iba asegurar de darle un buen puñetazo en la cara por hacerla pasar por aquello - I-Ian... ¡n-necesito un maldito hospital! - le grito presa del pánico y la furia al mismo tiempo mientras se retorcía por el dolor que estaba sintiendo en ese momento, era horrible - Hay un equipo instalado en la casa, te atenderan allí los médicos - le espeto este mientras la sujetaba para que dejara de moverse, eso no ayudaba en lo absoluto aunque al menos era algo mejor de lo que estaba pasando por su mente al pensar que lo tendría que tener sola.

Gimio aún más de dolor cuando el bebé patro sus costillas, la iba a dejar medio muerta después del parto, algo se lo decía, la puerta se volvio a abrir de golpe y por la misma entraron doctores - Vamos a moverla con cuidado - cerro los ojos con fuerza al sentir un dolor en su espalda, fue cargada con calma por uno de los médicos y salio de la habitación... rezaba porque nada malo le sucediera a su pequeño ángel.


Gimio de dolor cuando sintio las contracciones más fuertes, era demasiado para ella sola, Ian no iba a pasar, eso se lo había dejado bien en claro antes, dijo que iba a querer al niño como si fuera suyo pero que no estaría allí ni en ese parto ni en el de los demás hijos que pensaba tener con ella, era algo así como miedoso a ver como las mujeres traían vida a lo cual solo le daba un poco de risa, no entendía porque si actuaba fríamente se comportaba de esa manera - ¡Ahhhhh! - grito de dolor al sentir que los médicos se apresuraban a prepararla, oh si, iba a tener al bebé naturalmente aunque sabía que dolía mucho.

El médico le indico que abriera las piernas y así lo hizo, agradecía que la pijama fuera un vestido de seda, sintio más fuerte las construcciones y el médico le indico con la mirada que era hora de pujar, se aferro a los bordes de la cama donde estaba clavando las uñas echando la cabeza hacía atrás y pensando en Bunta, en como estaría tranquilizandola, él tenía que estar buscandolos, lo sabía, sabía que no se rendiría en lo absoluto, lo conocía demasiado bien - ¡Puje! ¡Aquí viene! - cerro los ojos con más fuerza para intentar pensar en cosas bonitas, en como la tomaba de la mano, como la besaba, como la tocaba.

Se concentro en las sensaciones que sentía cuando este la tocaba, se imagino a él a su lado apretando con fuerza su mano para dedicarle palabras dulces, un grito salio de sus labios al tiempo que sentía como algo estaba "saliendo", sabía que era su bebé, le dolía a horrores, el dolor era algo que siempre iba a recordar, quiza porque era su primer embarazo o algo así - ¡Siga pujando! - ella de verdad iba a golpear al médico en cuanto terminara el parto, un grito salio de sus labios cuando sintio un vacio, escucho el llanto de su pequeño y el sueño la inundo pero no iba a dormir, para nada, ella quería ver a su hijo.

- Lo limpiaremos - le indico una enfermera y ella asintió con la cabeza sintiendo que todo el cuerpo le estaba doliendo, sus extremidades le dolían horrible, su cuerpo se sentía pesado, el llanto de su hijo inundaba la sala - Tenemos un problema señora - se espanto al escuchar aquello, tenía que ser una broma, intento levantarse pero un quejido salio de sus labios al intentarlo - Tranquila señora McKenley, no es nada malo, solo que el niño nacio con algo que se llama heretocromía - estaba enojada por como la estaban llamando, ella no era esposa del rubio y jamás lo iba a ser, lo odiaba más que a nadie así de fácil.

- No es nada malo, eso quiere decir que su pequeño bebé nacio con los ojos de diferente iris, de diferente color - se sorprendio al escuchar aquello, no le importaba aquello, solo quería que estuviera bien y si lo estaba entonces ella también lo estaba, sonrió internamente al saber que Bunta hubiera casi golpeado al médico para que le dijera que su hijo estaba bien, la enfermera cargo un pequeño bultito que llevo hasta donde se encontraba, sus brazos se levantaron con pesadez para cargar a la personita que había nacido del amor que tenía con Bunta, era precioso, se parecía a él aunque tenía algunos rasgos suyos.

Su cabellito era pelirrojo como el de él, su piel era de porcelana, su naricita era la suya, abrio un poco los ojitos y entonces comprendio lo que le decía el médico, sus ojitos eran de diferentes colores, el derecho era de color lila oscuro como los de su papá y el izquierdo era caoba como los suyos, era hermoso su hijo, beso su mejilla con dulzura - La llevaremos a su habitación - asintió apretando con cuidado en sus brazos a su bebé... lo llamaría Kaien, habían decidido llamarlo así y así lo haría... Bunta pronto estaría con su bebé, eso esperaba.


Abrio los ojos sintiendose cansada aún por el parto, habían pasado dos meses más, ya llevaba diez meses allí encerrada en esa casa, aún le dolía el cuerpo por el parto, el médico había dicho que era por ser su primer embarazado y por ser prematuro, estaba en la cama con el cabello suelto el cual había crecido algo, su bebé estaba recostado a su lado, era un pequeño muy calmado, se parecía a él en eso, condujo su mano derecha hacía su mejilla para acariciarla sonriendo con ternura y amor, le había tomado muchas fotos para que su prometido lo conociera después, sabía que estarían juntos pronto, lo sentía así.

- ¿Te encuentras mejor? - dio un respingo al escuchar la voz de Ian, negó con la cabeza, no mentía, aún le dolían los huesos en serio - Tranquila solo preguntaba, no es necesario que te levantes, te traeran la comida y el biberón en unos minutos - sonrió asintiendo con la cabeza para volver la vista hacía su pequeño Kaien, el rubio le había comprado una cuna que estaba en su misma habitación pero ella prefería mil veces tenerlo durmiendo a su lado, le había comprado ropa para este, juguetes y osos de peluches, todo eso había hecho por él, le agradecía un poco pero no podía hacerlo del todo y no lo haría.

No podía agradecerle porque la había alejado de la persona que amaba así de sencillo era el argumento - Gracias - agradecio volviendo la vista hacía el pequeño niño que dormía plácidamente, estaba chiquito y era simplemente hermoso - Sakuno - se estremecio al sentirlo en el borde de la cama donde se situaba su espalda, ni siquiera lo había sentido caminar o algo así - Hazme espacio, es hora de que comience a dormir contigo - aquello no se lo esperaba en lo absoluto pero si no lo hacía estaría en grandes aprietos así que tomo a su pequeño niño para moverlo con suavidad de forma que Ian se recostara.

Sintio las manos de este pasar por su cintura y temblo ante el tacto, eso no le gustaba pero no podía hacer nada así que tan solo cerro los ojos imaginandose que era Bunta quien la abrazaba - Sakuno - la volvio a llamar e incoscientemente apreto más las sábanas de la cama apretando al mismo tiempo sus ojos - Casi es hora de que seas mía - temblo ante aquella idea pero estaba preparada, era por el bien de Kaien, lo iba a hacer sin siquiera dudar, sabía que lo iba a olvidar cuando estuviera en los brazos de su prometido así que podía con ello, iba a poder, asintió y escucho una suave risa de parte del rubio.

El sonido de la puerta llamo su atención - Adelante - indico este y entro una mucama con la comida además del biberón del pequeño, lo había estado amamantando pero el médico le había recomendado que lo mejor era darle biberón en los primeros cuatro meses, después podría darle pecho y claro que lo haría, tomo el biberón en sus manos para arrullar a su pequeño tesoro en sus brazos ante la atenta mirada de Ian quien se mantenía alejado, sonrió cuando su hijo movio sus manitas y abrio poco a poco sus ojitos, con calma comenzo a alimentarlo, le encantaba ver su hermosa sonrisa y las burbujas que hacía.

- Gracias - le agradecio a la mucama que hizo una reverencia para retirarse, se apresuro a moverse un poco lejos de Ian puesto que no quería compartir esos momentos con él, en lo absoluto, esos momentos eran de Bunta aunque fuera en su mente, este no se quejo sino que solo cerro los ojos para intentar dormir... deseaba que pronto todo terminara, necesitaba al pelirrojo a su lado cuanto antes.


Un año, ya había pasado un año y necesitaba alejarse de Ian quien empezaba a besarla sin su consentimiento, a tocarla por encima de la ropa, no podía más, se estaba muriendo con aquello, no le gustaba que la tocara en lo absoluto - Sakuno - dio un respingo maldiciendo después puesto que estaba sentada en una silla mecedora arrullando a Kaien que solo jugueteaba con una sonaja en sus manos, miro a Ian que solo solto un suspiro, estaba enojado - Nos mudaremos mañana así que guarda en una pañalera algunas cosas del bebé, te comprare más cosas después - encarno una ceja confundida, no entendía.

De pronto un foco se prendio en su mente, si se mudaban, ¿eso quería decir que Bunta estaba cerca?, ¡si, tenía que ser eso!, reprimio una sonrisa y solo asintió - ¿P-Por qué nos mudamos? - pregunto intentando sonar confundida y algo preocupada, este camino hasta tomar asiento delante de ella jalando unos de los sófas - No es nada malo sino que no me gusta estar aquí, no nos moveremos mucho, lo prometo - asintió mientras este depositaba un beso en su frente para colocarse de pie, suponía que tenía que arreglar unas cosas así que ella igual se levanto aún cargando a su pequeño bebé que reía un poco.

Camino hasta la cama para depositarlo en esta y rodearlo de almohadas, tomo una pañalera y metio ropa, biberones y algunos juguetes, en el fondo de la misma metio las fotografías que había tomado, obviamente no imprensas pero si la cámara, esperaba que no le pasara nada a la misma, era lo que más quería tener, dejo la pañalera en la cama y cargo a Kaien que batía sus manitas riendo suavemente, era hermoso, la puerta se abrio y se encontro con un agitado Ian - Cambio de planes, nos vamos - se apresuro a tomar la pañalera y aferro a su bebé a sus brazos mientras el rubio tironeaba de su mano con fuerza.

Bajaron de prisa las escaleras escuchando ruido en los jardínes - ¡De prisa señor! - corrieron a la puerta principal ante los gritos de los hombres que suponía era la seguridad del rubio, una camioneta se estaciono en frente de las escaleras de salida e Ian la empujo para que entrara, él hizo lo mismo y las puertas se cerraron comenzando con el camino, Kaien se removio en sus brazos así que tomo de la pañalera su juguete favorito y lo movio ante sus ojos sacandole una suave risita a este, su hijo de verdad era una ternura, beso su mejilla con dulzura provocando más risitas, le encantaba aquello de verdad, lo quería.

Amaba mucho a su hijo, demasiado, esperaba con ansias la hora en que volverían a ver a su padre, no faltaba mucho, algo se lo decía o eso quería creer con ansias... solo esperaba que a donde fueran no estuviera lejos porque quería que los encontraran ya.


Un año con dos meses y en ese momento estaba sufriendo el peor de sus calvarios, Ian estaba a punto de hacerle el amor, claro que había intentado resistirse fallando miseramente en el intento cuando este amenazo con quitarle a su bebé, no lo deseaba así que por eso estaba en ese momento desnuda ante Ian quien le sonreía con ternura, sabía que podía estar tratandola mal pero no lo estaba haciendo, ahora se encontraban en un enorme complejo departamental que era solo de ellos, el mismo estaba rodeado de jardínes y un pequeño lago, era hermoso pero no para ella que no podía disfrutar del todo de aquello.

Cerro los ojos con fuerza cuando este entro en su cuerpo, no quería, instintivamente intento empujarlo porque no quería pero este aprisiono con fuerza sus muñecas por encima de su cabeza mirandola con furia, lágrimas se desbordaron de sus ojos y le pidio perdón con el corazón a Bunta por estar haciendole eso, gimio de dolor cuando este sin esperar a si estaba preparada comenzo a embestirla, intento acoplarse o algo pero no le daba tiempo, estaba siendo bruto con ella y no lo deseaba, así no quería, ella solo quería que el pelirrojo fuera quien la tocara, quien la hiciera ver las estrellas y no alguien como el rubio.

- Sakuno... coopera - lo miro con furia en los ojos pero este no la veía, ¿en serio le había pedido aquello?, no, cuando lo encontraran y lo arrestraran ella personalmente lo iba a crucificar, se quejo en voz alta cuando este en un movimiento brusco jalo sus piernas para que lo rodearan, clavo las uñas en sus muslos y eso le dolio horrible, sintio de pronto un mordisco en su hombro y gimio de dolor, agradecía que durante su embarazo no hubiera tenido momentos "calientes" porque entonces si que iba a estar en problemas pero ahora era diferente, el rubio de verdad estaba marcando su piel con mordidas que le dolían.

Sintio una mordida en su pecho derecho y se quejo en voz alta pero este la ignoro aumentando la velocidad hasta que termino dentro de ella, se arrastro al sentir su escencia dentro de su cuerpo, este se separo de su cuerpo saliendo del mismo con brusquedad y ella se quejo ante ello, como si nada se levanto colocandose una bata mientras ella jalaba la sábana para cubrir su cuerpo, sintio de pronto un tirón en su mentón y en su cabello que la hicieron ver el rostro de Ian que la miraba furioso - Dejemos en claro algunas cosas ahora mismo - sentencio fríamente causandole escalofríos en el cuerpo, tenía miedo.

- Punto número uno, vendre cada día a esta hora a hacerte el amor hasta que quedes embarazada y punto número dos, vas a cooperar o tendremos serios problemas, ¡¿entendiste?! - le pregunto este gritando, asintió de inmediato para que este la soltara marchandose, a pesar de que había dicho que dormiría con ella no lo hacía, solo en algunos días pero no todo el tiempo, se levanto de prisa para ir al sanitario y darse una ducha, necesitaba sacarlo de su cuerpo, se sentía sucia, una vez el agua cayo sobre su cuello temblo, los moretones y mordidas le dolían horribles, se sentía sucia, lágrimas se desbordaron.

Salio de la ducha después de diez minutos y estaba una mucama dejandole la cena, sonrió al verla y esta le indico con un ademán que el bebé estaba en la cuna así que corrio donde este y beso su frentecita para cargarlo... debía ser fuerte por él y por su padre, ellos eran su fuerza.


Un año con cuatro meses y sentía que las fuerzas se le estaban acabando, tenía un moretón en su mejilla, él la había golpeado porque no cooperaba, estaba de verdad estúpido si creía que iba a cooperar, para nada, sin embargo, sabía que si no comenzaba a hacerlo entonces habrían consecuencias, su bebé estaría en peligro, él no tardaba en llegar, la puerta se abrio abruptamente y este entro echo una furia, temblo al verlo, no sabía porque estaba así - ¡Hoy vas a quedar embarazada! - temblo al escuchar la rabia en sus ojos y palabras, estaba enfurecido y ella tenía miedo, intento levantarse de la cama con prisas.

Ian acorto la distancia entre sus cuerpos sujetandola con mucha fuerza de la muñeca derecha, gimio al sentir algo tronarse, estaba usando demasiada fuerza, la avento a la cama para subirse a su cuerpo apretando más el agarre en su muñeca, gimio de dolor ante aquello - ¡B-Basta... m-me haces daño! - intento golpearlo pero este no se lo permitio al golpearla con el puño en la mejilla derecha, eso casi la dejo noqueada, su cuerpo temblo cuando sin piedad le arranco la parte superior de la pijama, el frío impacto en su cuerpo mientras este comenzaba a besarla, abuso de sus labios con vulgaridad y mucha fuerza.

Intento separarse al golpearlo con la mano libre pero este se separo no sin antes morder con fuerza su labio sacandole sangre, sintio la sustancia métalica en sus dientes, lo vio despojarse de su cinturón con horror para darle vuelta con brusquedad tirando de ambas muñecas para colocarlas sobre su cabeza, el primer golpe llego provocandole un alarido de dolor, jamás se había comportado así pero creía que así era él en realidad, es más, él era así en realidad, el segundo golpe llego casi en el mismo punto de su espalda sacandole más lágrimas de dolor, después de golpearla más veces la obligo a darse la vuelta.

El ardor recorrio su espalda, de verdad le dolía y demasiado, este tironeo de su cabello para jalar el pantalón de pijama, se resistio intentando golpearlo con las piernas pero sin piedad alguna lo rompio para morder sus muslos, grito de dolor al sentir sus dientes clavandose en su piel, dolía horrible, sus manos recorrieron su cuerpo con descaro, intento pensar en cosas bonitas, cualquier cosa pero no lo logro al sentir mordidas en su vientre y en sus hombros, la estaba violando porque así se sentía, estaba abusando de ella sin piedad alguna y no quería, alzo las piernas para empujarlo pero la recibio un puñetazo.

Su ojo derecho dolía mucho, gritos salieron cuando sin preparación alguna la penetro mordiendo su hombro derecho y arañando sin piedad alguna sus piernas al igual que su espalda, eran marcas que siempre iban a quedarse o eso creía, este la estaba violando tocando y mordiendo con fuerza todo su cuerpo, apreto con más fuerza sus muñecas para después terminar dentro de ella, ardía mucho, este se separo y después la jalo del mentón para besarla con fuerza, no se resistio en lo absoluto, no tenía fuerzas para ello, no podía si quiera mover el cuerpo porque le dolía todo, este solo la avento despúes de besarla.

Lo vio bajarse de la cama y marcharse, su corazón dolía al igual que su cuerpo... se quedo tendida en la cama con la esperanza de abrir los ojos y que todo fuera un sueño... - B-Bunta... - susurro cerrando poco a poco los ojos, quería que estuviera a su lado, lo necesitaba más que nunca.


Un año cuatro meses y medio, había sido lo mismo durante las últimas semanas, la violaba porque eso hacía, tenía golpes, moretones, arañazos, marcas en el cuerpo que eran un recordatorio del infierno que estaba viviendo, del Ian que la mimaba a pesar de ser su rehén no quedaba nada de nada, era monstruo en su totalidad, eso era, estaba recostada en la cama jugando con su pequeño niño que reía más alto, había crecido después de todo, tenía vendas en las dos muñecas puesto que siempre intentaba resistirse pero fallaba cuando lastimaba las mismas, sin embargo, aún tenía fuerza para jugar con su pequeño ángel.

Agradecía enormemente que Ian no fuera una figura paterna para este porque entonces si que se hubiera muerto, se quejo un poco al sentir el dolor en su espalda, le dolían los huesos en so totalidad, esperaba que él no tardara mucho porque ya no podía más, la puerta se abrio y giro un poco el rostro suspirando tranquila al ver a una mucama que al verla sonrió con tristeza, se había visto al espejo esa mañana así que sabía que tenía el ojo izquierdo morado y golpes en las mejillas además de marcas horribles en el cuello pero con todo eso solo sonreía porque estaba con Kaien quien se parecía mucho a su padre.

La mucama acomodo la comida en la cama ayudandola a tomar asiento, aún no quedaba embarazada pero era ahora cuando rezaba por quedar porque ya no podía más, tomo a su pequeño hijo en sus brazos mordiendo su labio para no gemir de dolor y comenzo a comer en silencio, miro por la ventana que estaba levemente abierta, la mucama se retiro y ella solo le dio un poco de papilla al niño que reía y aplaudía con sus manitas - Pronto conoceras a papá - murmuro besando su mejilla y naricita con suavidad causando risas en los labios del pelirrojo pequeño que hacía movimientos con su boquita al comer.

La puerta se abrio y miro a Ian que cerro detrás de si, intento no mirarlo aunque su mirada era demasiado penetrante, siguio comiendo en silencio hasta que termino, tratando de no moverse mucho acomodo la pequeña mesita en el suelo sujetando a su bebé en sus brazos, el rubio camino y el pánico se apodero de ella - Saldre unos días, no tardare - asintió de inmediato sintiendo como este tironeaba de su cabello para besarla con brusquedad, de inmediato cubrio los ojos de su hijo, no tenía que ver eso y agradecía que nunca estuviera en los momentos cuando este abusaba de ella o como mínimo que escuchara.

No quería traumarlo o algo, cuando Ian salio ella pudo suspirar y abrazar con fuerza a su pequeño niño... tenía que ser fuerte, más fuerte que nunca sino quería que nada malo le sucediera a este.


Un año con seis meses, miro la prueba de embarazo en sus manos, ¡por fin!, estaba agradecida de estar embarazada, incluso si el niño era de Ian lo iba a querer por igual porque era una parte suya, camino con paso calmado hacía donde estaba Kaien, ya estaba más grandecito su pequeño ángel, beso sus mejillas causandole risas tiernas, la puerta se abrio y giro la cabeza viendo al rubio que esperaba claramente una respuesta porque después de todo le había pedido la prueba al no llegar su periodo y al sentir náuseas - ¿Y bien? - pregunto este impaciente, su cuerpo aún dolía por los golpes recientes y aún así sonrió.

- E-Estoy embarazada - murmuro sujetando más fuerte a su pequeño niño viendo una sonrisa de satisfacción en el rostro de este que asintió con la cabeza para caminar donde ella, se tenso al sentir que este la abrazaba besando su cabello, este había crecido mucho, le llegaba al cuello pero le gustaba así - Gracias - agradecio este causandole un poco de pánico, no quería saber que había detrás de ese gracias así que solo le sonrió con calma y felicidad, no quería que la agradiera, ya no más, la obligo a tomar asiento para besarla castamente en los labios, parecía alguien más pero realmente no deseaba saber porque.

- Seremos felices - aseguro este y asintió, sabía que no faltaba mucho para que la encontraran, no quería perder esa esperanza, no quería hacerlo, pasara lo que pasara quería seguir creyendo que Bunta los encontraría cuando menos lo pensara, eso quería creer.


Un año con ocho meses, el tiempo estaba pasando rápido, se había enterado que antes de los seis meses ya tenía un mes de embarazo, Ian casi no estaba en casa y agradecía eso, no sabía donde estaba pero le daba lo mismo aunque no tanto porque la idea de que pudiera hacerle daño a su prometido no le gustaba aunque le asaltaba la duda de porque Ian no la obligaba a contraer matrimonio pero era mejor no saber esas respuestas, su pequeño niño daba un poco de problemas haciendola vomitar con constancia pero el médico la estaba vigilando de cerca, según sabía este estaba viviendo con ellos así que estaba bien.

Movio ante los ojitos hermosos de Kaien su muñeco favorito y este aplaudio feliz, su niño era simplemente precioso, se acomodo mejor en la cama sintiendo un dolor en la espalda, el niño iba a ser muy travieso o al menos eso pensaba, la puerta se abrio con calma y miro al rubio que parecía furioso, no, si le hacía algo a uno de los tres iba a morir, eso iba a suceder - ¿S-Sucede algo? - pregunto temerosa y este solo le hizo un ademán de que se moviera, se apresuro a hacerlo y este se recosto detrás de ella, apreso en sus brazos a su hijo que se acurruco un poco, sintio una caricia en su espalda y temblo de miedo.

- He tenido tantas muñecas ¿sabes?, todas ellas me odiaron, se resistieron a mí, no quisieron darme un hijo pero tú... tú me diste todo Sakuno y eso te lo agradezco de verdad es por eso que no te dejare ir, no te iras de mi lado, ¿de acuerdo? - asintió de inmediato, lo mejor era no hacerlo enojar y creer que todo estaba bien, que nada malo estaba sucediendo en ese momento, este acaricio su vientre y beso su nuca, se mordio el labio para no llorar - Te amo tanto Sakuno - murmuro este acariciando su espalda con suavidad, apreto con más suavidad a su hijo besando sus cabellos escuchandolo suspirar, era una lindura.

Se iba a quedar dormido pronto y quiza eso era lo mejor - Te amo tanto Sakuno que me duele - murmuro este besando su mejilla derecha y ella solo se tenso, necesitaba que toda la pesadilla terminara, lo necesitaba con desesperación... no podía más, necesitaba que Bunta se diera prisa porque era demasiado ya.


Un año con diez meses, su vientre estaba ya abultado, deslizo con suavidad su mano por este y sonrió enternecida, se movía mucho de verdad - Kaien, tendras un hermanito pronto - iba a ser niño de nuevo, Ian estaba más que feliz la verdad con aquella noticia, ella igual porque era una parte suya, estaba segura de que Bunta lo amaría por igual, abrazo a Kaien quien aun no decía su primera palabra, esperaba sinceramente que lo hiciera aunque lo sabía, su corazón se lo decía, las marcas de su cuerpo estaban desapareciendo poco a poco, no del todo pero casi estaban invisibles, sin embargo, sabía que estaría en un lugar.

Estarían en su mente y eso nadie lo iba a cambiar en lo absoluto, se habían grabado en su corazón y en su mente, el médico le había recomendado reposo puesto que su embarazo no había sido con tiempo suficiente después del primero, eran meses y ellos recomendaban que fuera un año y medio, gimio un poco de dolor cuando sintio una patada en su vientre, estaba demasiado inestable el pequeño niño, se removio en la cama un poco para ver a su hijo jugar con algunos muñecos en la cama, de verdad que se veía feliz, le gustaba verlo feliz, le encantaba verlo de esa manera, sabía que sería feliz con su padre.

Tomo asiento en la cama para juguetear un poco con este y reir suavemente, tomo la cámara que estaba escondida y le tomo fotos para guardarla de nueva cuenta, la puerta se abrio y suspiro viendo a una mucama, sentía calma cuando estaba sola, no le gustaba demasiado estar con Ian en su embarazo en primera porque no le gustaba estar con él, lo notaba reticiente con el bebé, era como si una parte de él no lo quisiera del todo, no decía nada, era lo mejor para todos así que no se quejaba, escucho un auto derrapar en fuera de la casa y temblo, no se escucho nada así que respiro un poco más tranquila.

Últimamente sentía que de verdad no podía más... esperaba que pronto los encontraran.


Dos años, el niño pateaba fuerte, justo como en sus días lo hizo Kaien que caminaba ya un poco, el vientre le punzaba, de verdad esperaba que el niño no naciera prematuro porque era sin duda alguna un dolor insoportable, la puerta se abrio e Ian entro con calma, temblo ligeramente como siempre - ¿Estás bien? Una de las mucamas me dijo que no te has sentido bien - negó con la cabeza dando a entender que estaba bien, que no le pasaba nada, sabía que si le decía que estaba mal o se sentía un poco mal este era capaz de hacer lo imposible para que nada le sucediera, había vuelto a ser el Ian de siempre.

Era mucho más que bipolar - Bien, una amiga se quedara aquí unos días - a su mente vino la imágen de una mujer que la molestaba cuando la secuestro por primera vez, una pelirroja llamada Catalina - ¿A-Amiga? ¿C-Catalina? - pregunto viendo la sorpresa en los ojos de este que termino por asentir con la cabeza y una leve sonrisa - Si pero prometo que no te molestara además no sales de la habitación así que esta bien, no le hara nada a Kaien - asintió con la cabeza y este beso su frente para salir de allí, quiza era que Bunta estaba cerca y por eso casi no estaba en casa o algo así, ella mantenía las esperanzas.

- Ian - lo llamo para que se detuviera, este se detuvo antes de salir girando un poco la cabeza para verla, se mordio el labio y negó con la cabeza, era mejor no decirle nada, era lo mejor, el rubio salio y ella solto el aire que estaba reteniendo... esperaba que pronto terminara la pesadilla.


Dos años con dos meses... - Falta un poco más de dilatación - le indico el médico y ella solo quería levantarse de la cama para golpearlo, ¡¿era en serio?!, le estaba doliendo a horrores tener las contracciones, el niño de verdad estaba demasiado presuroso para salir, Ian no estaba, la tal Catalina tampoco, de la pelirroja solo sabía que dormía en las plantas inferiores pero no más de la misma, el cuerpo le estaba doliendo mucho, Kaien estaba siendo cuidado por una de las mucamas así que su hijo estaba bien - ¡Ahhhhhh! - grito cuando sintio que el niño se estaba moviendo demasiado para salir, la estaba desgarrando.

- Es hora - quizo gritarles a los médicos y golpearlos por decir eso cuando hace más de cinco minutos que estaba lista para comenzar a pujar, era de noche y estaba lloviendo un poco - ¡Puje! - grito mientras sentía aquel dolor que la desgarraba pero sabía que valdría la pena, gimio de dolor al sentir que el aire no llegaba bien a sus pulmones, el niño de verdad quería salir pero no sin antes dejarle un horrible dolor en los huesos y en los músculos internos - ¡Ya casi! ¡Puje! - echo la cabeza hacía atrás para gritar de dolor sintiendo como el bebé se abría paso, ahogo un grito de nuevo al escuchar el llanto del niño.

Por fin había nacido su niño, se sentía cansada y adolorida, los huesos le dolían demasiado - Es un niño y es hermoso - asintió ante las palabras de la enfermera sabiendo que era un niño, lo limpiaron y lo acercaron a sus brazos, admiro su pequeña matita de cabello rubio, algo de Ian y miro con sorpresa los ojos azules, no sabía de quien era, pero lo que la dejo sorprendida era que el niño tenía facciones un tanto delicadas que le pertenecían a ella, era precioso, el sueño la estaba venciendo pero tenía que estar despierta - La llevaremos a su dormitorio - asintió con suavidad para tomar a su pequeño bebé en brazos.

Fue cargada con suavidad para pasar por pasillos hasta ver la puerta de su habitación que abrieron con cuidado, la enorme cama la recibio, vio a una de las mucamas que sostenía a Kaien en sus brazos, fue recostada junto con sus dos pequeños, el pequeño pelirrojo miro con sus ojitos llenos de curiosidad al pequeño niño que dormía plácidamente - Es tu hermano mi amor - susurro sintiendose cansada, el niño ladeo la cabeza pero después sonrió, sabía que se llevarían bien... solo faltaba él, solo faltaba Bunta.


Dos años con cuatro meses e intentaba resistirse a lo que le estaba haciendo Ian de nuevo, la estaba violando, ni siquiera le importaba el pequeño Dylan, así se llamaba el rubiecito, los ojos azules eran de la madre de Ian segun este, habían sido dos meses en los cuales la estaba violando, no podía más, su cuerpo pedía a gritos dormir un poco, no tener pesadillas, no sentirse sucia, al ojilila le daba lo mismo que los golpes estuvieran aún allí, intactos, en ese momento estaba mordiendo con fuerza su hombro que podía sentir la sangre salir de este debido a todas las ocasiones que la había mordido en el mismo lugar.

Había pensado que este estaba bien con ella pero era todo lo contrario, la había golpeado demasiado, tenía un ojo morado, golpes en las mejillas, marcas de uñas en su cuerpo, tan solo ayer la había arrastrado por media casa al decirle que no quería estar con él, que Dylan la necesitaba, eran pocas horas en las que disfrutaba con sus pequeños niños, le dolían los músculos internos del vientre, seguro tenía un desgarre o algo así, habían sido dos meses de violaciones constantes, en ese momento estaba atada por las muñecas a la cama, la derecha le dolía horrible al igual que los muslos, ya ni sentía nada de nada.

No sentía ya nada la verdad, este termino y salio para sonreirle - Nos vemos después Sakuno - la cubrio con una sábana para cargarla, las manos le dolían horribles, todo le dolía, sonrió internamente al ver su cama, Kaien estaba durmiendo en la misma y Dylan estaba allí también, la recosto con suavidad y la jalo del mentón para morder sus labios con saña - No me olvides - no sabía que diablos le pasaba pero le dio lo mismo, lo vio salir de prisa y fue cuando se dio cuenta de que no se escuchaba nada, quiza solo era su imaginación, intento removerse un poco pero un quejido salio de sus labios al sentir un escozor en los muslos.

Todo le dolía... escucho pasos y golpes en las puertas, abrio poco a poco los ojos al ver muchas luces, miro a su derecha y suspiro tranquila al ver a sus dos pequeños ángeles que le seguían dando fuerza - ¡La encontramos! ¡Aquí! - no reconocía esa voz aunque no conocía a todo el personal, su voz estaba un poco perdido en la garganta - ¡Sakuno! - estaba soñando ¿verdad?, Bunta no estaba allí, un dolor se instalo en su pecho al saber que quiza estaba cerca de la muerte, escucho pasos y algunos golpes hasta que una ráfaga entro por la puerta - ¡Sakuno! - su voz se escuchaba cerca pero seguro solo era un sueño.

Sintio una suave caricia en su mejilla y movio ligeramente la cabeza sintiendo dolor - Princesa - un susurro débil salio de los labios de la persona que estaba frente a sus ojos, era él... los había encontrado, esperaba que si porque sino era así entonces no quería despertar de ese sueño - B-B-Bunta... - su voz salio rasposa pero sonrió al verlo allí, delante de ella, la había buscado, la había encontrado... podía dormir feliz de verlo, era feliz de tenerlo a su lado por fin, era muy feliz en serio - Te amo tanto Sakuno - murmuro este para besar su frente, si... era feliz por fin.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.