La cruel realidad

Capitulo 22: Batallas interminables

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SASUKE

La atmosfera que nos rodeaba era insoportable, tanto que podía escuchar las respiraciones agitadas de algunos ANBU sobrevivientes. Estábamos rodeados tal vez por unos 150 hombres y por lo que se veía no eran soldados normales – "Sus ojos eran grises, muy diferentes a los de Hinata" – y eso los hacían verse como cadáveres vivientes.

Orochimaru nos sonrió con cinismo mientras nos examinaba a todos – virando su cabeza – de un lado a otro. – Que tal… – saludo mientras hacia una ligera reverencia pero sin dejar de vernos. – Es un placer tenerlos aquí… herederos – se trago su risa mientras se levantaba. – Lamento toda esta impertinencia, pero era la única forma de llamar su atención. – menciono mientras apuntaba a la sucumbida Ino. – Pobrecillo ángel si tan solo no hubiera salvado a esas sabandijas… – apunto hacia Sasori e Itachi –…tal vez aun seguiría con vida. – se carcajeo al ver cómo nos enfurecíamos ante sus palabrerías. – Pero ya saben lo que dicen… un ángel no pertenece a la tierra sino en el cielo. ¡No se alegran! ¡Acabamos de regresar a un ángel perdido!

. – ¡Cierra la boca! – una mujer ANBU empuño su arma y antes de girar el gatillo – en cuestión de segundos – ya estaba rodeada por tres vándalos. Dos de ellos la sujetaron por los brazos mientras el otro ya le estaba apuntado a la cabeza.

La detonación hizo eco por la calles al mismo tiempo que el cuerpo fallecido de la mujer caí despavorido hacia el pavimento. – Mujer estúpida – musito Orochimaru mientras veía con desinterés el inerte cuerpo de la ANBU. – No sean estúpidos… esto es lo que pasa cuando actúan estúpidamente. – asentía hacia el mismo. – Bueno, ¿en qué estábamos? ¡Ah, sí! Amigos míos, no les voy hacer nada si someten a mí ¡y…! Si me entregan a mis queridos hijos…

No pude evitar abrir los ojos al mismo tiempo que dejaba salir una exhalación entrecortada. Con ímpetu mire hacia la camioneta blindada – donde yacían los hermanos – sus sombras me decían que estaban atentos a lo que pasaba afuera. – ¡Tu! – voltee hacia adelante al ver como Orochimaru alzaba la voz y señalaba a Gaara. – Déjalos salir – musito y alce la ceja al ver como lo pedía con amabilidad, pero al ver que el pelirrojo no le hacía caso, su mirada se torno oscura. – Dije… ¡Déjalos salir! – bramo con desesperación al mismo tiempo que todos sus lacayos levantaban sus armamentos, apuntándonos en el acto. – ¡Rápido!

Gaara dio unos pasos y abrió la puerta con irritación. La puerta rechino y la primera en salir fue Tsubaki y después Ren, ambos aun esposados.

– ¡Hijos! – exclamo Orochimaru con júbilo. – O mejor dicho… Hijastros. – menciono con burla, como si eso fuese un chiste de mal gusto. – ¿Pero por qué están apresados? Tu niño – señalo de nuevo a Gaara – Quítaselos. Mi Tsubaki no debería tener esas cosas en sus lindas y finas manos, es mi princesa. – en cuanto quedo liberada, la sirvienta camino directamente hacia Orochimaru y para sorpresa de todos, le dio un abrazo con su único brazo sano.

. – Te extrañe – musito Tsubaki.

. – Yo también – Orochimaru le acaricio la cabeza y observo su herida más no dijo nada. – A ti también Ren – le dijo una vez al tenerlo en frente de él y le palmeo el hombro izquierdo. – ¡A caso no es hermoso! ¡La familia se reúne de nuevo, después de tantos años! – grito a los cuatro vientos. – Y supuse que al estar encadenados, me traen buenas noticias ¿o no?

Tsubaki se separo de él y asintió mientras le daba una sonrisa. – Está hecho.

. – Nos falta Hinata, pero estoy seguro que no tardar en llegar – hablo Ren mientras me miraba de reojo y luego a su padrastro.

. – Bien, así me gusta. Entonces, ¿Qué hacemos mientras esperamos? – articulo Orochimaru con diversión mientras volvía a vernos de un lado a otro y al final su mirada recayó en mi. – ¡Ya sé! Tráiganme… a esa mocosa.

. – ¿Qué? – me exalte al ver como apuntaba hacia Ino. – ¿Para que la quieres?

. – ¡Je! Para que más… apesta… y ella merece un funeral – musito afligido, al mismo tiempo que yo lo fulminaba con la mirada y apretaba los dientes con fuerza. Obviamente ese desgraciado estaba mintiendo ya que su sínica sonrisa lo decía todo.

Ese hombre está loco.

. – Tráemela – ordeno a unos de sus hombres. Este obedeció y se encamino hacia nosotros, junto a otros cuatro hombres.

Me sentía acorralado, Sasori y yo nos negamos a apartarnos de Yamanaka mientras mi hermano se colocaba enfrente de nosotros, protegiéndonos. Me alerte al ver como estos no se detenían y solo sonreía con burla ante la valentía de mi hermano – parpadee – y en cuestión de segundos Itachi a había salido volando hacia atrás, golpeándose con la camioneta. Gire al ver como Sasori era tomado por el cuello y lo estrellaban contra el suelo, para luego arrojarlo directamente hacia Sai. Y al final cuatro hombres estaban ante mí y todos ellos con el virus E propagándose por su cuerpo.

Me sentía patético y diminuto. Y eso me frustraba… otra vez… no podía hacer nada.

El hombre vio a través de mí y sin hacerme nada, toma a Ino de sus cabellos y la alzaba como un muñeco. Eso me encabrono. – Afile mi mirada – Esto no se quedaría así. – Déjala – le murmure más no me hizo caso. – ¡Déjala! – desamable mi katana de mi espalda y con rapidez, la mano del hombre salió volando por los aires. Tome a Ino por la espalda, para evitar que se estampara contra el suelo.

El hombre bramo maldiciones al mismo tiempo que Orochimaru se reía por lo que había hecho. Los cuatro hombres que estaban enfrente de mí, sacaron sus pistolas y me apuntaron con ellas. No me entumecí, a pesar de estar en desventaja. Pero ya no podía retroceder, si voy a morir. Sera por una causa.

– ¡Alto! – Orochimaru ordeno a sus hombres a que regresaran a la formación mientras se acercaba unos metros y de su bolsillo saco un cuchillo. Me sorprendí al ver como se lo arrojaba a la cabeza del hombre manco y este caí muerto. – Sorprendente. Simplemente sorprendente – articulo con euforia y luego nos examino de nuevo. Mire de reojo hacia atrás – ya que este – no le quitaba la mirada a Itachi. Mi hermano solo le devolvió la mirada.

Y luego volteo hacia Sasori quien era auxiliado por Sai. – Lo veo y no lo creo – musito con éxtasis. – ¡Lo veo y no lo creo! – alce la ceja ante su incoherente comportamientos. – Tsubaki, ven aquí – la mencionada se acerco confusa y se posiciono a lado de su padrastro. – ¿Lo ves? – La sirvienta negó – ¿No lo ves?

Orochimaru se posiciono detrás de ella y sin delicadeza alguna, la tomo de la nuca obligándola a verme, luego a Itachi y luego a Sasori. – ¡¿No lo ves?! – grito exasperado al ver que Tsubaki no veía lo que tenía que ver. – Tiene el virus E.

. – ¿Qué? – musitamos Tsubaki y yo al mismo tiempo.

. – Imposible – articulo Ren. – Se supone que solo es vial.

. – Lo es. ¡Pero mira bien! ¡Lo tienen! – Orochimaru ensancho su sonrisa ante su reciente descubrimiento. – Quizás… el patógeno de Hinata sea contagioso. – comento mientras nos veía con interés. – Y quizás sea a través del tacto.

. – Pero, ¿Cómo sabes que es el virus E? – cuestiono Tsubaki.

. – La fuerza de mis hombres es diez veces más alta que la de ellos y aun así, ellos se levantaron. – Observo a Itachi – El debió romperse el cuello al colisionar contra ese auto blindado y está de pie. – Sonrió y luego volteo a ver a Sasori – Y el, ya no debería ponerse de pie. Su cráneo debió haberse roto al verse estrellado contra el suelo. Pero aun así, está de pie. Y en cuanto a ti – volteo a verme con interés – Fuiste más rápido que mi subordinado, el debió ver venir ese movimiento. ¡Esto es sorpréndete! – aulló con júbilo. – ¡Hinata! ¡Sin duda alguna, eres el mejor espécimen que he tenido! ¡¿Dónde estás?! ¡Tus amigos están contagiados, por tu culpa! ¡Ja, ja, ja, ja!

El eco de la risa de Orochimaru resonó por mis oídos. Estaba atónico. Si eso es verdad, significa que todo aquel que tuvo contacto con Hinata, estará contagiando. – "Incluso su hermanita y… sus sirvientes" – apreté con fuerza la katana. – Entonces, también significa que estamos a la par – le articule con interés. Orochimaru volteo verme y su sonrisa se desvaneció.

Parecía pensativo.

. – ¿Por qué no lo comprobamos? – me reto mientras me miraba con intensidad. Como si fuera una clase de prueba.

Cargue a Ino sin dejar de ver a ese hombre y con lentitud me acerque a Yamato – quien estaba a unos metros de mí – y se la entregue. La mire por última vez y guarde esa imagen en mi mente. Jamás olvidaría lo que ella hizo por nosotros. Jamás.

Así que, dirigí de nuevo mi vista hacia Orochimaru y lo desafié con la mirada. – Cuando quieras – le solté con amargura.

Orochimaru se rió. – Ren – el mencionado asintió. – No lo vayas a matar, lo quiero para mi investigación. De hecho los quiero a todos… pero seamos justos. – Los lacayos observaron a su amo y guardaron toda arma de fuego.

. – Que generoso – le dije al ver como sus lacayos solo lucharían cuerpo a cuerpo.

. – Más bien… avaro.

En cuanto dijo eso, una explosión resonó a los lejos de la ciudad. El humo salía desde los limites de Konoha – otra explosión – voltee a ver como Orochimaru se reía en silencio. – Que inicie la guerra – anuncio con descaro. – ¡Tráiganmelos vivos! – Grito Orochimaru y los lacayos que nos rodeaban avanzaron hacia nosotros y los pocos ANBU que quedaban.

En tan solo unos segundos, la pelea se reinicio mientras yo esquivaba los kunai que me lanzaba Ren. A pesar de estar llevando un traje formal, se movía con agilidad y algo me dijo que no era una prenda común. Ya que de él, sacaba varios kunai y luego shurinkes. Al final, lo recibí de Katana vs Kunai. Atacábamos al mismo tiempo que nos defendíamos.

Me puse en guardia versátil para esquivar su golpe directo a mi estomago y luego alce mi katana para poder contraatacar. Lleve mi pie izquierdo al frente al mismo tiempo que mi espada agarraba velocidad y de un tirón lo desarme. El kunai salió volando al mismo tiempo que un hilo de sangre salía de la mejilla de Ren. Pero él ni se inmuto por mi corte tan solo mantuvo su vista fija en mi. – Creo haberte dicho que no era bueno con las armas. – me comente al mismo tiempo que se quitaba su saco de vestir. – Mi especialidad es… la fuerza bruta.

Lo encare al ver como planeaba atacarme solo con su cuerpo. Posicione mi espada al frente para protegerme y con un rápido movimiento, acabar con él. Ren corrió hacia mí y cuando mi espada agarro vuelo para darle a uno de sus puntos débiles, el simplemente lo esquivo mientras daba una vuelta al mismo tiempo que tomaba mi katana sin impórtale que tan filosa se encontraba y con un golpe certero en el estomago, me hizo caer de rodillas.

Esto dolía. No era un golpe normal – no como los que a veces había recibido de cuatreros – este porrazo solido hizo que sintiera como una de mis costillas bajas se moviera unos centímetros – sin romperse – pero aun así, era bastante doloroso. La sangre me llego por la boca y la saboree al mismo tiempo que esquivaba uno de los golpes de Ren, me sorprendí al ver como había dejado una grieta en el pavimento. – El virus E – articule con dificultad.

. – No – susurro y luego volteo a verme con superioridad. – Entrenamiento riguroso. En tu caso el virus es pasivo. Solo los hizo resistentes. – Señalo a su alrededor y pude ver como Deidara salía volando para luego – con dificultad – ponerse de pie.

Me erguí con más firmeza y lo desafié de nuevo. – Entonces, veamos quien dura más…

. – Creo que ambo sabemos…

. – Lo sé. – Me adelante, sorprendiéndolo en el acto. – Pero yo tampoco vengo solo – le dije con orgullo al mismo tiempo que volteaba hacia sus espaldas. Yo sabía mis propios límites, Ren era fuerte, pero necesitaba guardar mis energías para alguien más. Por eso el oponente perfecto para él es… – Hidan – susurre al mismo tiempo que veía como Ren era golpeado por la fuerza colosal del peli blanco.

. – ¡Eso, eso! ¡Ahora métanse todos conmigo! ¡No son más que unos infieles e ignorantes ateos!(1) – grito eufórico Hidan al ver como Ren se limpiaba la sangre que salía de su boca, tras recibir un certero porrazo en su mejilla.

. – Yo no soy ateo – le dijo Ren mientras se ponía de pie y se enfrentaba a su nuevo contrincante.

. – ¡Qué me importa! ¡De todas maneras, mi religión me impide medio matar a alguien, así que, ¿te podrías rendir, por favor?!(2) – pidió Hidan con altanería.

. – Pero ya has matado a muchos de nuestros hombres – comento Ren – Eso no te convierte en un ignorante pecador.

. – Es que ellos no era hombres, son bestias que están en contra de la grandeza de…

. – ¡Ya cállate Hidan! – le brame irritado por toda esta controversial platica. – Te lo encargo – dije al ver como Orochimaru seguía en su lugar, viendo toda la matanza con euforia, mientras que Tsubaki lo defendía si uno de los nuestro quería atacarlo. Pero con su hombro herido, muy apenas y podía mantener la respiración.

. – ¡Ve, mini Itachi! – grito Hidan al mismo tiempo que se interponía entre Ren y yo, dejándome el paso libre hacia Orochimaru.

Tenía que acabarlo, así toda esta guerra terminaría. Tsubaki se dio cuenta que me dirigía hacia su padrastro. Y se puso enfrente de mí, esperando mi llegada. Lo cual nunca llego.

Un destello amarillo – muy reconocible para mí – paso de largo entre todos los lacayos de Orochimaru y se abalanzo sobre Tsubaki. Naruto rodo junto con ella al mismo tiempo que evitaba los coléricos golpes de la sirvienta.

. – ¡Quítate! – bramo Tsubaki con ira mientras trataba por todo los medios de quitarse a Naruto y este simplemente presiono la herida del hombro para hacerla callar y apaciguarse.

. – ¡Tsubaki! – escuche el grito de Ren y pude ver como este trataba de socorrerla pero Hidan no se lo permitía.

Ignorando todo eso, al final estuve frente a frente con Orochimaru. – ¿Este es el resultado que esperabas? – cuestione al ver como mi hermano se deshacía de un vándalo y se acercaba para auxiliarme.

. – No… – contesto Orochimaru mientras sonreía con satisfacción. – Es mejor de lo que me había imaginado. – sonrió mostrándome sus afilados dientes mientras volteaba hacia otra dirección. – La vengo escuchando desde hace unos minutos – musito y no entendí a que se refería.

Otra explosión se escucho de nuevo al mismo tiempo que una extensa capa de humo se dispersaba por todo la zona. – Es simplemente… perfecta – anuncio Orochimaru dándole la bienvenida a otra persona.

Me quede estático al escuchar pasos acercándose a nuestra dirección, luego los pasos se desvanecieron. A penas podía mantenerle la vista, su cabello danzaba cada vez que se movía – y en un parpadeo – varios hombres de Orochimaru caían. Mi piel se erizo, a los pocos segundos, en la que la veía asesinar a todas esos vándalos. Corría como un jaguar alrededor de nosotros eliminando a toda persona que no fuera ANBU. Se acerco hacia Kakashi y con un ágil movimiento, termino con su oponente. Después corrió en zigzag esquivando los disparos desesperados de los lacayos de Orochimaru.

. – Simplemente… ¡Perfecta! – grito y rió Orochimaru al mismo tiempo que veía como Hinata acababa con sus compinches.

Los hombres de Orochimaru se veían asustados al ver como Hinata seguía matando sin inmutarse y sin descanso alguno. No parecía cansada, no había ni un gesto al ver como apuñalaba a otros. Ella simplemente mataba.

Mi corazón se prenso. El verla haciendo eso – en un estado inconsciente – me hacia volver a recordar cuando era niño. El cómo me quería eliminar sin su autocontrol, sin saber que estaba bien o mal. No me gustaba verla en ese estado, perecía que estaba sufriendo. – Hinata – susurre su nombre y ella paro en cuanto termino con el último hombre de Orochimaru. Enterró con frialdad su katana en el estomago del individuo al mismo tiempo que un relámpago resonó por toda la ciudad de Konoha.

. – ¡Sasuke! – me grito Itachi al mismo tiempo que me empujaba hacia el pavimento. Una detonación se escucho y paso rozando el brazo izquierdo de mi hermano.

Fruncí el ceño al ver como Orochimaru había intentado matarme y me irrite al ver cómo me había distraído. A causa de eso, Itachi estaba herido. Otra vez, era salvado.

. – ¡Tsubaki! – Grito Orochimaru hacia su hijastra quien seguía aprendida por Naruto.

. – ¡No te dejare! – chillo Naruto mientras trataba a toda costa mantener a la sirvienta quieta.

. – ¡Quítate, maldición! – bramo con enojo Tsubaki mientras volvía a rodar sobre Naruto.

. – ¡Agh! – un quejido de dolor me hizo voltear hacia Hidan. Ren se volcó sobre él y le dio un fuerte golpe en el estomago y luego en el rostro, para después salir a corriendo en dirección hacia su hermana.

. – Itachi – sostuve a mi hermano mientras él se cubría la herida con su mano izquierda.

. – Estaré bien, ve – me dijo con seriedad.

Ren se aproximo hacia Naruto y lo derribo con su fuerza brutal. No me dio tiempo de llegar, Tsubaki saco un aparato de sus botas y presiono uno de los botones. Al hacerlo, una serie de explosiones retumbaron por toda la zona.

Teníamos que salir de allí, todo lo que estaba a nuestro alrededor colapsaría en cuestión de segundo. Corrí hacia Naruto y de un golpe lo aleje de Ren.

. – ¡Corran! – Grito Yamato mientras cargaba a Ino a sus espaldas.

Otra explosión resonó cerca de la empresa Uzumaki, ocasionando que los cristales se rompieran ante la sacudida. Mi hermano, Naruto y yo corrimos hacia la otra avenida, evitando todo escombro que salía disparado de los edificios. – Espera, ¡¿Dónde está Hinata?! – me detuve en seco al ver como ella no se había movido de su lugar, ni si quiera Orochimaru.

. – ¡Rápido! – nos ordeno Kakashi a lo lejos.

. – ¡Muévete, Sasuke! – Mi hermano me tomo de la muñeca y junto con Naruto me obligaron a salir, algo no andaba bien y no quería dejarla sola. – Ella estará bien – me dijo mi hermano mientras me alojaba en un lugar seguro.

. – "Ella estará bien, Ella estará bien" – pensé ¿Cuándo ella ha estado bien? No importa que camino tome al final Hinata era la que siempre hacia todo.

Los escombros cayeron en el centro de la zona donde hace poco estábamos. El humo inundo el lugar y nublo nuestras vistas por varios minutos. Era un silencio total, estaba agitado y sin poder ver nada, dirigí mi vista hacia los que habíamos logrado salir. Itachi se encontraba recargado junto a Hidan, ambos con heridas de menor grado; por otro lado, Naruto mantenía una mirada seria hacia el terreno donde hace poco estaba con Tsubaki. Vire un poco más y me di cuenta que Sai atendía las heridas de Deidara, tal parece que estuvo cerca de una explosión y parte de su pierna derecha se encontraba quemada. Dejo salir un alarido al ver como un chico ANBU – de parte médica – lo trataba de curar con agua oxigenada y vendas. Después estaba Sasori y Yamato junto a Ino, ambos la recostaban sobre la pared. El primero parecía aturdido sin darse cuenta que su cabeza goteaba sangre y el segundo, removió un poco los cabello de la rubia, como si esperara una reacción. A lado de ellos, Kiba y Gaara ayudaban a otros ANBU con heridas de primer grado. Busque a Shikamaru y lo vi platicando junto a Kakashi. Por la seria mirada del segundo, algo me dijo que era importante.

Me puse de pie y me encamine hacia ellos, quería saber de que estaban hablando. En cuanto llegue me percate de que Shikamaru, estaba lesionado, su tobillo estaba roto, lo cual no le permitía ponerse de pie. – Los vio, ¿no es así? Entonces eso lo confirma.

. – ¿Qué está confirmado? – me metí en la conversación si importarme que tan metiche me veía.

Shikamaru me vio con desgano y luego hablo. – Observaste como Hinata y Orochimaru permanecieron quietos. Eso quiere decir, que la explosión fue un engaño. Lo único que hicieron fue armar una especie de "muro" para quedar ellos solos.

. – ¿Qué? – musite atónico mientras viraba mi cabeza y observaba la pila de escombros que yacían en el pavimento. – Entonces Hinata…

. – Sigue ahí. – continuo Shikamaru mientras miraba hacia la pila de escombros.

. – No logro hacer contacto con el cuartel – menciono Kakashi mientras trataba de ajustar el radio para ver si recibía alguna señal.

La densa nube de cenizas seguía nublándonos la vista y lo que más me angustiaba era que todo estaba en silencio – pero no por mucho – mi oído se afino y por instinto mire hacia arriba. Parecían las aspas metálicas de un helicóptero cortando la brisa de una posible tormenta. – Los reporteros – articule un poco turbado.

. – No lo creo – dijo Kakashi atento al cielo y luego todos nos cubrimos los ojos, al ver como las alas del helicóptero despejaba el área donde hace poco estábamos. – ¡Maldición! – el peli plateado corrió hacia los escombros y los brincaba con agilidad, después dio un gran salto y lo perdí de vista.

Me acerque rápidamente y solo vi como el helicóptero baja cada vez más hasta que alguien dejo salir una escalera hecha de sogas. Escale los escombros y después salte junto con Naruto hacia la gran excavación que nos rodeaba. Me quede quieto al ver como Kakashi peleaba con Ren y este le impedía ir tras Orochimaru y Tsubaki quienes se encaminaban hacia la escalera y trepar.

. – Están escapando, ¿Por qué? – articulo Naruto un poco molesto ya que después corrió hacia Tsubaki mientras yo buscaba a Hinata.

. – ¡Allí esta, dispara idiota! – grito Orochimaru mientras apuntaba hacia Hinata. Un corpulento hombre apareció sobre la cabina del helicóptero, sacando una gran cañón y de allí disparo una gran red de captura – ¡Corre Hinata! – le grite al ver que no era una red común, estaba hecha de hierro.

Hinata pensó que podría cortarle – pero fallo – la red abrazo violentamente su cuerpo y la hizo caer hacia el suelo junto con su arma. Aun así se removió de su lugar he intento abrir una brecha al mismo tiempo que era jalada por los aires.

Sin pensarlo dos veces, tome un kunai de mis bolsillos y observe con detenimiento al lacayo de Orochimaru, quien sostenía la cuerda con fuerza – como si estuviera pescando – Tome ventaja de su distracción y me acerque corriendo, apunté con firmeza y se lo lance una vez que se dio cuenta de mi presencia.

. – ¡Idiota! – bramo Orochimaru con ira mientras veía como su hombre caí del helicóptero y se estrellaba contra el pavimentos. Dejando así, libre a Hinata. Voltee hacia ella para ir auxiliarla pero para mi sorpresa, ella ya estaba libre.

Poco después, me di cuenta como los demás se unían a la batalla – a excepción de Shikamaru y Deidara – pero al mismo tiempo un hombre armado salió y comenzó a disparar como loco, me agache para protegerme al igual que todos pero sin quitarle la vista a Hinata. No pude evitar abrir mis ojos al ver como repelaba las balas con su katana una vez que el hombre le apuntaba y tiraba todo lo que tenia.

. – ¡No la vayas a matar! – le grito Orochimaru un vez montado en el helicóptero y me di cuenta que Tsubaki yacía de nuevo en el suelo con Naruto. Este último le gritaba con desesperación de que se rindiera pero ella no cedía.

Otra detonación surgió por parte de Yamato y el otro hombre de Orochimaru cayo. Yamato siguió disparando hacia Orochimaru pero este logro ocultarse dentro del helicóptero. – ¡Ren, Tsubaki! – llamo Orochimaru y en eso saco un artefacto redondo y lo lanzo hacia nosotros. Me altere al pensar que era una bomba – pero no fue así – en cuanto toco el suelo, otra densa capa de humo de color morado nos cubrió.

En cuanto la inhale, me di cuenta que no era un humo cualquiera. Mi cuerpo se entumeció y poco a poco empezaba a sentir mi cuerpo débil. Caí de rodillas sin dejar de ver como los demás se desplomaban por el suelo. – Hinata – murmure al verla aun de pie viendo fijamente hacia Orochimaru.

. – ¡Vamos! – Ordeno Orochimaru – ¡Suban maldita sea!

Observe como Ren y Tsubaki cubrían su nariz mientras se dirigían hacia las escaleras del helicóptero. La sirvienta obligo a Ren a subir primero al percibir como se estaba entumeciendo por el mismo gas. Al mismo tiempo Naruto la tomo por el tobillo, evitando su ida. Pero estando tan débil, una sola patada basto para quitárselo.

. – ¡Tsubaki! – grito Ren mientras estabilizaba las escaleras. La sirvienta subió osadamente y cuando ya iba a la mitad de la escalera, la katana de Hinata voló directamente hacia ella. – ¡Agáchate! – grito su hermano y esta obedeció.

La katana giro y giro hasta soslayar la cabeza de Tsubaki pero no una de las cuerdas de la escalera. En cuanto se rompió, la escalera se desequilibro y Tsubaki quedo a la intemperie. Rápidamente Ren la tomo de un brazo pero como aun seguía entumido por el mismo gas, le resulto difícil sostenerla.

. – ¡Tsubaki! – grito Naruto mientras trataba por todos los medios de ponerse de pie, pero muy apenas podía mantener la vista alzada.

. – ¡No me sueltes! – grito Tsubaki asustada con el hecho de caer una vez que el helicóptero empezaba a elevarse.

. – ¡Sujétate! – chillo Ren utilizando todas su fuerzas por subir a su hermana.

Lo que vi después, no pude ni creerlo. Orochimaru sujeto el hombro izquierdo de Ren – y pensé que lo ayudaría – pero en cuanto el helicóptero dio vuelta para irse, Orochimaru jalo con rudeza a Ren ocasionado que soltara a su hermana.

Sus manos trataron de mantenerse unidas pero al final fueron desviadas. Ren grito el nombre de su hermana desesperadamente al verla caer de unos siete metros. Sabía que ponerme de pie resultaría inútil, pero no pude evitarlo, al igual que Naruto.

Naruto se levanto torpemente y trato de no caer debido al efecto del gas. Pero estando así, no creo que llegara a tiempo. Tsubaki seguía cayendo.

. – ¡Tsubaki! – chillo Naruto al caer por tercera vez.

No quise ver y tan solo escuche como caí estrepitosamente hacia los cimientos de un edificio. El silencio retomo su lugar y sin remedio alguno, alce mi vista de nuevo. Tsubaki no estaba donde debía caer, así que voltee hacia mi lado izquierdo y vi como Hinata era la que se había estrellado sobre los escombros, sosteniendo a Tsubaki por la cintura.

. – ¡Hinata! – Grito Kakashi quien estaba más cerca de ella. Con dificultad trato de ponerse de pie pero no lo logro.

Al poco tiempo, Hinata se puso de pie, levantándose como si nada y por primera vez agradecía el virus que tenia. Eso la había salvado de lesiones graves al rescatar de esa manera a su sirvienta. Tsubaki estaba agitada y a la vez sorprendida. Me di cuenta que no se resistió ante su arrastro y dejo que Hinata la esposara con la misma cuerdas de la escalera. La obliga a caminar hacia nosotros y se detuvo en Kakashi.

Posteriormente, Hinata alzo un poco la cabeza al escuchar varias sirenas de ambulancias acercándose a nosotros y luego fuertes zancadas de personas aproximándose. – ¡Aquí están! – grito una voz muy reconocida y voltee hacia atrás al ver como mi padre se asomaba por los escombros y bajaba con cautela hasta llegar a nosotros. – ¡Rápido, equipo médico! – demando al llegar junto a mí.

. – ¿Papá? – musite un poco aliviado al tenerlo cerca de mí.

. – Tranquilo, no te muevas mucho. ¿Dónde está Itachi? – cuestiono mientras volteaba por todos lados.

. – Aquí estoy – se escucho la voz de Itachi a lo lejos, gire un poco mi cabeza al ver como se había quedado inmóvil cerca de los escombros.

. – ¡¿Sai?! ¿Dónde está Sai? – los alaridos de angustia de la madre del mencionado resonaron por toda la zona. Lika bajo con ayuda del equipo médico y después me di cuenta que no venia sola.

. – ¡¿Mamá?! – alzo la voz Sai entumido en el suelo. – ¡¿Papá?!

. – ¡Sai! – Lika sonrió de alivio al ver a su hijo y prácticamente arrastro a un paramédico para que checaran primero a su hijo. Shima solo dejo salir un suspiro y se acerco hacia Sai.

Y así se fueron asomando los padres de mis amigos. Rasa ayudo a Gaara reincorporarse y dejarse inyectar un antídoto. Minato corrió hacia su hijo y lo abrazo con cariño, y lo checo de arriba hacia abajo para ver si no tenía una herida grave.

. – ¡Ouch! ¡Mamá, eso duele! – grito Kiba con dolor al sentir la ruda inyección de su madre en su pierna. Después un ANBU médico lo estabilizo y empezó darle primeros auxilios de un posible brazo roto.

. – ¡Hidan, bebe, resiste! – sollozo Erma al ver su hijo sangrar. Voltee con angustia al ver como Hidan era atendido por tres médicos. Tal parece que recibió dos balazos de ese hombre loco.

. – Y…ya mamá. Estoy bien – tranquilizo Hidan con dificultad.

. – ¡No hables! – le recrimino la mujer paramédico. – ¡Rápido hay que llevarlo a un hospital, las balas no tocaron sus signos vitales pero está perdiendo mucha sangre!

. – ¡Yo tengo su misma sangre! ¡Tomen la mía, por favor! – rogó con angustia Erma mientras veía como los médicos sacaban una camilla para llevarlo a la ambulancia.

Por otro lado, el padre de Sasori abrazo a su hijo al ver como tenía la vista perdida – seguramente por la muerte de Ino – Ahora sabes porque siempre trato de protegerte – le dijo con suavidad Yue. Poco después se asomo Tsunade y ayudo atender a los heridos. Entre ellos Shikamaru y Deidara, quienes ya no podían moverse con facilidad.

Con la ayuda de mi padre y de Itachi, me puse de pie. Un poco mareado debido a los efectos del gas. Automáticamente voltee hacia Hinata y esta seguía custodiando a Tsubaki – ¿Qué pasara con ella? – le pregunte a mi padre. Pero su rostro serio supe que ni el mismo sabía.

Tsunade dio algunos mandatos mientras se acercaba hacia Hinata y Tsubaki. Sin importancia, me acerque hacia ellas y después Naruto se unió a mí. Teníamos que saber, que mierda planeaba Orochimaru. – No vas hablar – articulo Tsunade con mesura.

Tsubaki alzo su cabeza, observando mi llegada y luego viro sus ojos hacia Naruto – donde sus ojos brillaron – para después volverse opacos. Posteriormente se enderezo y confronto a Tsunade.

. – Libérenme y los llevare hacia el verdadero escondite de Orochimaru – articulo con sensatez.

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Tomaron a Tsubaki en custodia, obviamente Tsunade se encontraba molesta por todas la idioteces que había hecho Suzuki. La rubia no sabía qué hacer por eso opto por hablar con Shikaku, Kakashi, Minato y Fugaku. Se alejaron un poco de nosotros y eso me irrito, tal parece que no quería incluirnos en la misión.

. – Hermanito – mi hermano llego por detrás y sacudió un poco mi hombre derecho. – ¿Todo bien?

No le conteste. Creo que mi mirada decía mucho. Tan solo veía pasar varios equipos, recogiendo cuerpos y atendiendo más heridos. Vire mi cabeza, buscándola de nuevo. Ahora me resultaba más difícil seguirla con la vista, casi ni sentía su presencia ni su aroma.

. – Sasuke. Ya se van a llevar a Ino, ¿no quieres despedirte? – dijo Itachi mientras volteaba hacia un extremo donde despejaban parte de los escombros, para que más equipos médicos entraran y ayudaran a los heridos. – Todos están allí. Claro que… a excepción de Hidan y Deidara.

. – Y también… – voltee hacia Hinata. Parecía una estatua, estaba demasiado quieta y su vista seguía viendo una pila de escombros. – Ahora voy – le dije a mi hermano al mismo tiempo que iba por Hyuga. Camine hasta ella y la tome de la mano – ella reacciono a la defensiva – más no hizo nada. – Ven – no quería ordenarle pero era la única forma en la que me obedecería.

Afirme mi mano, entre lazando mis dedos con la suya y la lleve hacia donde se encontraba todos; Kiba, Naruto, Sai y Gaara; se encontraban de lado izquierdo, mientras, Itachi, Sasori y Shikamaru estaba distribuidos por el lado derecho.

. – ¿Sasuke? – ignore el llamado de mi padre y seguí arrastrando a Hinata hacia la ambulancia donde se llevarían a Ino y varios muertos.

Una vez que llegamos allí, Sasori mantenía su frente pegada a la de la rubia. Shikamaru camino con sus muletas y tomo la mano derecha de la rubia. Su mirada estaba ausente y luego recordé que ellos dos eran amigos de la infancia. Lo menciono pero nunca dio mucho detalle. – Lo siento – le dije sin querer.

El Nara volteo a verme y sonrió. Entre tanto, Sai se acerco y en cuanto vio a la rubia, su rostro se torno triste. Tal vez el estaba sufriendo más que nada, el era con quien más hablaba con Ino. – Yo sabía que era Yami – confeso el azabache. – Ella me lo dijo y me pidió que no le dijera a nadie, lo siento – dijo con deje de culpabilidad.

Naruto tan solo le presiono su hombro y le dio consuelo. Al final, se la llevaron y mi cerebro grabo otra imagen que nunca olvidaría – el cómo la bolsa negra se cerraba poco a poco hasta ocultar su placido rostro – El equipo médico se la llevo y no pude quitar mi vista de ella hasta que la ambulancia partió.

En eso sentí como los dedos de Hinata se estremecían y voltee a verla. No pude evitar voltear a verla – ¿Hinata? – farfulle su nombre al ver como una lagrima se deslizaba por su mejilla.

. – Hinata – murmuro Itachi volteando sorprendido. Después se unieron los demás. Estaba en shock al ver como su vista se mantenía en la partida de la ambulancia. Eso quiere decir que estaba recordando o quizás…

. – Tranquila – la acerque hacia mí y le di un abrazo sin dejar de estrechar nuestras manos. Pero al poco tiempo ella se removió de su lugar y me aleje de ella. Se notaba tensa y la lágrima ya se había secado.

. – ¿Qué le pasa? – cuestiono Shikamaru al ver su cambio de comportamiento.

. – Iré por Tsunade – articulo Itachi mientras corría en dirección hacia la rubia.

. – ¡Hinata, ¿Qué tienes?! – articulo preocupado Gaara mientras se acercaba a ella y la examinaba.

. – ¡AGHHH!

Hinata se retorcijo y soltó mi mano con rudeza, para después llevar ambas manos a su cabeza. – ¡Hinata! – llego Tsunade y tomo su manos para evitar que se golpeara ella misma.

. – ¡AGHHH! ¡No! – se quejaba con dolor al mismo tiempo que caía de rodillas.

. – ¡Rápido un sedante! – ordeno Tsunade.

Un ANBU médico se acerco y le lanzo la jeringa. Tsunade tomo con facilidad la cánula pero Hinata no se dejaba de moverse. – Sosténgala – demando al ver como Hinata movía su cabeza de un lado a otro.

. – ¡NO! – Hinata se negó a que la tocáramos y bruscamente abofeteo la mano de Tsunade para que la jeringa saliera volando por los aires. – ¡Sal de mi cabeza! – chillo Hinata mientras tocaba con insistencia su cabeza.

Me acuclille cerca de ella, rodeándola con mis brazos y aprensionando sus manos, para evitar que se golpeara. – Tranquila Hinata, todo está bien – le murmure cerca de su oído al mismo tiempo que retorcía su cuerpo para que la liberara. – Yo estoy aquí

Al poco tiempo, su cuerpo empezó a relajarse hasta dejar caer su cabeza hacia adelante. La contraje hacia mí para evitar que cayera hacia adelante y me angustie al ver como seguía consiente, pero sin moverse. Y luego empezó a farfullar con rapidez que no llegue a entenderle, sentí como intentaba ponerse de pie y lo ayude sin soltarla.

Tsunade tomo de su mejilla para alzar su rostro pero ella misma alzo su mirada y volvió a la normalidad, como si nada hubiera pasado. De un rápido meneo se deshizo de mi agarre y voltee hacia su izquierda. Su entrecejo se frunció al mismo tiempo que hacia una mueca desagradable hacia esa dirección. Sin tiempo de sujetarla – y solo rozar su brazo – Hinata emprendió una carrera en dirección hacia los límites de Konoha.

. – ¡Hinata! – corrí tras ella junto con Kakashi, Naruto e Itachi. Pero me detuve en seco al escuchar un disparo en la zona donde hace poco estábamos.

. – ¡Tsunade-sama! – llamó un ANBU. – ¡Tsubaki ha escapado!

. – ¡¿Qué?! – vocifero la rubia con incredulidad.

. – ¡Tsunade-sama! – grito una mujer ANBU.

. – ¡¿Y ahora qué?! – bramo Tsunade un poco inquieta ante el repentino caos que se formaba.

. – Tenemos una llamada del cuartel y de la presidencia. – se acerco la mujer ANBU hacia Tsunade con una laptop en sus manos. – Se ha detectado una extraña frecuencia cerca de los límites del valle del final. Y no solo eso…

. – ¿Qué ocurre? – musito Fugaku mientras se acercaba a ver la pantalla.

. – Kazuma ha escapado y se dirige hacía el punto más fuerte de la frecuencia. – informo la ANBU.

. – ¿Cómo? – musite mientras miraba hacia la dirección donde Hinata se había ido.

Una frecuencia que solo ellos pueden sentir. Entonces en ese lugar se encontraba Orochimaru. – ¡Kakashi! – le grite en espera de que dijera o hiciéramos algo.

. – ¡Vayan! – ordeno Tsunade a varios ANBU que quedaban. Entre ellos se nos unió Gaara, Sasori y Sai, quienes aun podían y quería seguir peleado. Tan solo se despidieron de sus padres al igual que Itachi y yo, para después seguir a Kakashi. Tomamos algunas armas y corrimos entre la ciudad hasta llegar a los principios del bosque.

. – Kakashi, ¿Nos escucha? – la frecuencia de radio se reactivo y pude escuchar la voz de Tsunade en mi oído.

. – Claro y fuerte – musito el peli plateado.

. – Tsubaki probablemente también vaya en esa dirección. Que un equipo la busque…. Tiene una herida de bala, sigan su sangre. – informo con importancia.

Automáticamente mire a Naruto, su rostro era un enigma.

. – Entendido – la transmisión se termino y Kakashi separo el equipo en dos, uno de 10 y el otro de 15.

Me puso junto con mi hermano y los demás en el equipo de búsqueda, alejándonos de Hinata. Yamato lidero el equipo de búsqueda de Tsubaki y nos obligó a obedecerlo – era eso o retirarme por insubordinación – chiste de frustración al ver como Kakashi se llevaba a los 15 ANBU con él, siguiendo a Hinata.

. – ¿Por qué demonios no podemos ir con él? – cuestione con indignación.

. – Son órdenes – comento Yamato mientras corríamos en diagonal para así toparnos con Tsubaki. – Si la atrapamos, te unirás a ellos. – puntualizo con tentación en su boca.

. – Bien – farfulle – "Encontremos a esa malagradecida"

Debido a que eran las tres de la madrugada, la oscuridad nos impedía ver con claridad. Así que sacamos una lamparita de bolsillo y empezó a alumbrar toda zona del suelo, en busca de sangre. Me irritaba hacer esto, parecía un maldito juego de campamento – esto comenzaba a tomar mucho tiempo – a este paso nunca alcanzaríamos al equipo de Kakashi.

. – ¡Por aquí! – grito Yamato y todos nos acercamos y vimos como había sangre en el tronco de árbol. – Sigue fresca

Caminamos siguiendo el rastro de sangre al mismo tiempo que virábamos nuestras miradas en busca de la sirvienta. Entonces, afile mi mirada para enfocar entre la oscuridad y lo que parecía ser raíces arboles no era más que las piernas de Tsubaki. Me aleje de la formación y me encamine hasta un gran tronco.

Una vez que llegue, esquive el kunai de Tsubaki y enseguida desenfunde mi katana y la acerque a su cuello. – Te encontré maldita – musite con enojo y luego vi como sangraba de cerca de su oblicuo derecho. Me le quede viendo con frialdad – sin sabe que hacer – tenía tantas ganas de matarla pero Naruto no me lo perdonaría. Pero tampoco me importaba mucho, ella merecía estar así.

. – ¿Qué estas esperando? – hablo Tsubaki burlándose de mis indecisiones. – Ya no eres un niño, ¿Por qué no me matas? Acaso tienes miedo – enfatizo mientras se reía en silencio.

La mire taciturno, sin dejar que me perturbara sus palabras. Me agache un poco y tomando fuerza en mi mano, le di una cacheta. Tsubaki ladeo su cabeza por el impacto sin creer lo que había hecho. – ¡Eres un idiota! – su grito resonó por todo el bosque – atrayendo a los demás – Quiso golpearme pero no la deje, tome de su brazo y sin delicadeza alguna la levante para que caminara.

. – Ahora me llevaras con Orochimaru – le ordene indiferentemente.

. – ¡Tsubaki! – la voz preocupada de Naruto, me saca de quicio. En cuanto la vio sangrando, enseguida comenzó a curarla con vendas. – Tenemos que llevarte…

. – ¡No! – sentencie mientras la empujaba hacia adelante. – Nos llevara hacia Orochimaru – apunte mi arma hacia su espalda.

. – ¡Sasuke! – me grito Naruto al mismo tiempo que alejaba mi arma de la espalda de Tsubaki. – ¡Esta perdiendo mucha sangre!

. – No importa

. – ¡Sasuke!

. – ¡Oye, ¿A dónde vas?! – cuestiono mi hermano mientras la veía avanzar, ignorándonos en el acto.

Tsubaki voltee y nos sonrió como siempre lo hacía cada vez que íbamos a la casa de Hinata. – Los guiare hacia él – musito mientras retomaba su caminata.

. – ¡Pero…Tsubaki! – farfullo Naruto.

. – Esta bien Naruto. De todos modos, aunque me llevaras al hospital volvería a escaparme. – dijo con altanería. – ¿O es que Hinata ya no es importante para ti?

Naruto se quedo pasmado, no supo que decirle y me dio lastima verlo en ese estado. Palmee su espalda y me fui detrás de Tsubaki. Yamato no se opuso, pero aun así, su cara mostraba preocupación al ver como su sangre seguía saliendo.

Se estaba poniendo pálida. Naruto apretó los dientes al darse cuenta y se acerco a ella, obligándola a que subiera a su espalda. – Ha este paso nunca llegaremos – dijo fríamente. – ¿Por dónde?

. – Todo derecho – musito débilmente la sirvienta mientras se sujetaba al cuello de Naruto.

De este modo, se nos facilito correr y seguir la dirección que nos indicaba Tsubaki. Naruto se veía realmente enojado y no pude evitar escuchar sus murmullos. – Sigo sin entender por qué mierdas haces esto – farfullo el rubio mientras sujetaba las piernas de la sirvienta con más firmeza. – El prácticamente te dejo caer… ni si quiera le importas…

Me di cuenta que Tsubaki se tenso por esa afirmación y tan solo murmuro:

. – Es que… él nunca fue así… hasta ese día

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Fin de capitulo 22

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Hola. Queridos lectores, les traje este emocionante capitulo antes de entrar a la universidad. Realmente me estoy emocionado y por eso creo que lo escribí muy rápido. Reitero y lo digo en todas mis publicaciones, gracias por el apoyo y espero que este capítulo, sea de su agrado.

Solo por si querían saber: 1,2 Frase real dicha por Hidan en Naruto. Lo tome prestado de nuestro querido Kishimoto, por lo tanto esa frases no me pertenece.

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COMENTARIOS

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Zumekqi: Hola, gracias por comentar. Si lo sé hasta mi me dolió la muerte de Ino, pero tienes razón esto es la guerra, la muerte siempre abundara hasta la persona menos esperada. Y cuanto a los hermanos que te diré… mmm… no sé qué decirte jaja… mejor sigue leyendo o si no te quito toda esta intriga. Espero que estés bien y te vaya bien. Saludos.

Holy24: Hola, me alegra saber que estés emocionada igual que yo. Yo comparto tu dolor, a mi también me dolió mucho escribir la muerte de Ino. Era tan buena. Pobrecita, y ese Orochimaru pagara te lo aseguro T.T y también me asegurare de que tenga un buen funeral (sonriendo malvadamente) Gracias por el apoyo y espero que este capítulo te haya emocionado más. Saludos, cuídate.

Tsuki-shin: Hola, gracias por comentar. Nuestra Ino fue realmente alguien…knif, knif (llorando) disculpa. Espero que este capítulo te haya gustado y haberte dejado con más intriga. Lo siento, es un hábito que tengo. Espero, leerte pronto. Bye.

NN-chan: Hola. Te traje un capitulo nuevo. Muy emocionante, en mi opinión. Espero haberte contagiado mi emoción. Gracias por leer y nos vemos en la siguiente publicación. Saludos y cuídate mucho.

Suki: Hola, muchas gracias por leer y dejarme un lindo comentario. Estoy tan emocionada que cuando escribo estoy con una boba sonrisa y luego lloro cuando escribo cosas tristes. Si pobrecito Sasuke me da cosa pero ni modo así son las cosas. Espero que lo hayas disfrutado y nos vemos en la siguiente publicación.

Guest (19 de julio): Hola. Gracias por dejar tu hermoso comentario. Nuestra Ino se fue al cielo, pero la recordaremos por siempre. Yo también creo eso, que los chicos jamás olvidarían eso. Pero ni modo eso implica la guerra. Y todo ahora da vuelta y vueltas y me pregunto cómo terminara. ¿Y tú? Jajaja, bueno, espero que lo hayas disfrutado, los escribí lo más rápido que pude. Nos leemos a la próxima, vale.

Fran. Sanchez: Hola, siento tu emoción en tu último comentario (chócalas) ya que estamos en la mismas, sentí la muerte de Ino y ahora Orochimaru, nos da un infarto. Y luego aparece Hinata, estoy en el hospital XD Gracias por leer y por tu inmenso apoyo, te dejo este capítulo y espero no verte en el hospital. XD Igual si nos vemos, chocamos de nuevo las manos.

Danisanchez .Uchiha18: Hola, si, todos lamentamos la muerte de Ino. ¿Por qué murió? Que te diré… fue culpa de Orochimaru, es un desgraciado. ¿Qué te parece si lo matamos juntas? Yo aporto la silla eléctrica XD. Bueno, espero que estés bien. Gracias por leer y nos leemos a la próxima. Saludos.

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GRACIAS A LOS QUE DAN CLIC EN FAVORITOS/SEGUIDORES EN LA DEMAS HISTORIAS Y EN ESTA. LOS QUIERO Y ESPERO QUE LE VAYA BIEN EN LA VIDA.

Yeii-chan dice GOODBYE.