N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Tengo que aclarar que serán dos especiales del tiempo en que estuvieron separados y después continuare la historia como normalmente sería. Gracias.
Disclaimer:
The Prince Of Tennis no me pertenece.
Especial Marui - Japón
Sentía un dolor horrible en los pulmones, abrio lo ojos de golpe intentando respirar con normalidad cuando sintio algo sobre sus labios, comenzo a removerse al recordar todo, ella lo necesitaba, Sakuno y su bebé lo necesitaban, tenía que darse prisa en ir por ellos, un quejido quedo retenido por la máscara de oxígeno al sentir una punzada horrible en su costado derecho y en el hombro izquierdo, eso no estaba bien, destellos de lo sucedido llegaron como un golpe fuerte a su cabeza, todo paso tan rápido, sus gritos, tenía que salvarla, era la mujer que amaba así que tenía que darse prisa en ir por ellos dos, tenía que irse cuanto antes.
La puerta se abrio pero él solo intento levantarse sintiendo aún más dolor, necesitaba con desesperación buscarlos a los dos - Marui-kun, por favor no te muevas - una voz suave le hablo, la reconocio como una enfermera que intentaba detenerlo de que se removiera en la cama pero no podía, no iba a descansar hasta dar con ese maldito que se había atrevido a hacerle daño a la persona que más amaba - ¡Doctor! - algunos gritos se escucharon en el pasillo, movio su mano derecha para que desconectara los cables de la muñeca izquierda cuando más personas entraron en la sala, eran solo unos estorbos en ese momento.
- Escucha Marui, tienes que tranquilizarte o tendre que sedarte, se que no quieres eso pero me vere obligado a hacerlo - aseguro el que reconocio como el médico a su cargo así que solo se quedo quieto y este intercambio algunas palabras con la enfermera que no logro entender, se quejo cuando el aire limpio dio contra sus labios y nariz cuando la máscara fue quitada, sus pulmones ardieron un poco ante aquello así que lo primero que salio de sus labios fue un quejido que hizo sonreir al médico, lo había reconocido como el padre de Niou, un amigo de su infancia, quizo golpearlo con algo pero la puerta volvio a abrirse justo cuando gruño.
Observo a su padre que entro corriendo, se veía cansado, las ojeras que tenía en los ojos le demostraban eso, era raro verlo así, se sorprendio cuando este sin previo aviso corrio hasta donde se encontraba para abrazarlo, sinceramente no recordaba cuando había sido la última vez que lo había abrazado así que fue un shock sentir como lo estrechaba contra su cuerpo, su sorpresa crecio cuando este comenzo a sollozar en voz baja, su padre jamás había llorado, ni siquiera cuando su primera esposa, su madre biológica hubiera muerto durante el parto, mucho menos lloro cuando su segunda esposa se fue con algo de su fortuna.
No había visto a su padre como en ese momento - ¿P-Papá? - lo llamo sintiendo el ardor en su garganta puesto que la misma le dolía algo, seguro era por tener la máscara de oxígeno, se preguntaba el tiempo que había estado durmiendo en el hospital - S-Sentí que te perdía Marui... no vuelvas a darme un susto - miro con algo de confusión a su padre aunque una sonrisa estaba en sus labios, no era la mejor situación pero le alegraba darse cuenta que con todo y su aspecto frío cuando le hablaba su padre de verdad lo quería, la puerta se abrio y se quedo congelado cuando por la misma entraron sus suegros, tenía que disculparse.
- ¡Marui-kun! - su suegra corrio a abrazarlo mientras lloraba, su suegro solo le dedico una sonrisa, no entendía porque lloraba su suegra si él tenía la culpa de que Sakuno no estuviera con ellos, no la había protegido - Lo siento, fue mi culpa que ella no este - susurro sintiendo que iba a flaquear y no iba a poder con ello, esta negó con la cabeza a la vez que su esposo, con un gesto de cariño esta acaricio sus cabellos - No es tu culpa, la encontraremos - aseguro su suegro y él asintió, claro que lo iba a hacer, así le costara toda la vida la iba a encontrar... los iba a encontrar costara lo que costara.
Habían pasados tres meses ya, había dormido dos semanas después de que la secuestraran, las balas habían sido extraídas con éxito así que se sentía bien aunque aún la herida del costado derecho daba algunos leves problemas pero estaba bien, en esos momentos solo estaba concentrado en buscarla junto con su padre y su suegro, su hermano era solo una ayuda emocional según sus palabras pero le alegraba tenerlo a su lado porque le sacaba sonrisas aun cuando no se lo planteaba, estaba examinando algunos documentos que su suegro tenía de la primera investigación, eran solo dos hojas, no tenían más y lo entendía.
La policía era la que se quedaba con todo, algo llamo su atención, la tenía en Jeju, eso se le hacía además de un suicidio algo valiente, se estaba burlando de sus suegros la primera vez, era como decir "soy intocable para ustedes", incluso les había dicho donde estaban pero por la promesa de que la mataría no se acercaron, era una especie de carta agregada a un mini mapa de las islas Jeju, ¿y si la tenía ahí?, él había viajado en una ocasión con Yura como vacaciones, miro el mapa, la casa donde supuestamente la tenía estaba señalada pero lo reconocio de inmediato como un edificio en construcción, el mapa era de esa fecha.
Es decir, de la del primer secuestro - ¿Alguna vez verificaron el lugar dónde la tenía la primera vez? - pregunto a sus suegros que negaron con la cabeza, el secuestrador debio haber pensado lo mismo, no lo harían, no iban a revisar, miro de nueva cuenta el mapa, más allá estaba un complejo turístico de casas, ahí debio haberla tenido, era espacioso y eran casas de propiedades o rentadas para gente adinerada, ahí la tuvo la primera vez, algo se lo decía - Esta aquí... ella esta aquí - comento viendo la sorpresa en los ojos de sus suegros, de su padre y el de los policías y detectives que estaba ayundando con el encuentro de ellos dos.
- ¿C-Cómo lo sabes? - pregunto su suegra con un nudo en la garganta, más allá estaban revisando algunos mapas satélitales, camino hasta donde estaba ese equipo y tomo uno de Japón buscando una propiedad similar - Se burla de nosotros, cree que estaremos buscando en otros países pero no la sacaría, la primera vez lo hizo porque quería conocerla pero ya la conoce, no quiere asustarla primeramente - aseguro cuando sus ojos se detuvieron en lo que buscaba, un complejo de mansiones se estaba creando en el norte de Japón, tomo un plumón y marco ese lugar, ahí la tenía, ahí estaba ella, estaba cien por ciento seguro.
- Aquí esta, envíen un equipo ahora mismo, que registren casa por casa - los policías se movieron de inmediato mientras él solo respiraba un poco, escucho sirenas y tomo asiento, la cabeza le dolía mucho más, la herida del costado aún no estaba del todo cicatrizada, solo faltaba esperar... dos horas después la puerta se abrio y observo al detective que le sonreía un poco - Hay una mansión, tiene seguridad de último nivel, sin embargo, algunos de mis hombres pidieron entrar con una órden, el dueño se nego, es un señor mayor pero la estaremos vigilando - asintió un poco más tranquilo, él sabía que estaba ahí, lo sentía.
Las dos personas más importantes en su vida estaban ahí... ella sería fuerte por el bebé, no importaba cuanto tardara, los iba a econtrar.
Habían pasado cuatro meses ya, el dueño de aquella similar casa que no era una mansión se había mudado, varios camiones habían salido de la propiedad, no sabía si era cierto o no, por desgracia no había manera de saberlo puesto que la casa había sido declarada patrimonio cultural del país debido a los diferentes tipos de flores que este tenía, era raro pero no podían hacer de momento nada, justo ahora estaba intentando entender lo que estaba sucediendo, el único dato que quedaba del secuestrador era aquella carta y el mapa de las islas Jeju que poseían, no había nada de nada, todo se había perdido de la noche a la mañana.
- Pues entonces no tenemos nada - las hojas se esparcieron por la mesa cuando las avento, la policía no tenía nada de nada del secuestrador, no habían datos, era como si hubiera sido borrado de la tierra - Les pedimos una disculpa, sin embargo, nosotros también nos sorprendimos cuando no encontramos algún dato, teníamos una investigación previa cuando sucedio el primer secuestro pero incluso eso ha sido borrado - miro al detective que venía en representación de la policía aunque su suegro quería la cabeza del comisionado de la misma y sinceramente no dudaba de que la tuviera en algún momento, era muy influyente en serio.
- ¿Alguna idea del por qué no hay nada de este sujeto? - pregunto encarnando una ceja viendo como este se removía algo en la silla - Creemos que alguien borro todo desde nuestra base principal - ¿una conspiración ahora?, eso iba de maravilla a cada momento sinceramente, no podía ser cierto, aunque una pregunta solo rondaba por su cabeza, ¿cuánto poder tenía el secuestrador de Sakuno para hacer algo como eso? - ¿No hay manera de recuperarlos? - le pregunto su suegro al detective que negó con la cabeza, él sabía que no, si los datos eran borrados desde la central se borraban en todos los servidores de la policía.
Se recargo con cuidado en el sillón cerrando brevemente los ojos, la cabeza le estaba doliendo un poco, solo quería una pista de su paradero, sabía que estaba bien, sabía cuidarse y confiaba ciegamente en que fuera fuerte - ¿Cómo la encontraron la primera vez? - le pregunto a su suegro que ladeo la cabeza viendo entrar a la sala a su esposa que con una sonrisa coloco algunos bocadillos en la mesa de centro - No la encontramos nosotros, la policía no dio con su ubicación, ibamos en el coche cuando otro impacto contra nosotros, en el mismo estaba ella, no había conductor ni nada - dio un leve suspiro, eso no estaba bien.
No respondía sus dudas, no recordaba nada que fuera de ayuda, la camioneta que se la había llevado claramente no tenía placas, era inteligente - Eran militares los que nos atacaron, tenían una puntería excepcional, ¿alguna idea de quiénes son? - pregunto al detective que deposito varias hojas en la mesa con una expresión seria, algo le decía que ese tipo debía ser un presidente o algo así como para tener tanto poder - El uniforme que usaban es de las fuerzas militares de E.U.A., lo que quiere decir que son soldados entrenados para cosas como secuestros, pueden ser algunos desertores - miro las fotos de posibles desertores en las hojas.
- Encontramos las huellas de uno de ellos a metros de donde te encontramos, mira a la persona - continuo el detective, tomo la hoja que este le señalaba y se sorprendio al ver a un tipo ruso, era sorpresa eso - Los cuerpos que dices que cayeron no estan, de su lado no había ningun cádaver, en cambio del nuestro si - asintió con la cabeza viendo la información del tipo, era una especie de soldado entrenado durante años, la idea de que el secuestrador de su prometida fuera un mafioso o algo no le resulto tan descabellada... esperaba verlos pronto.
Seis meses habían pasado ya, ¿cuántos momentos con su hijo se estaba perdiendo?, la respuesta era sencilla, muchos, su deber era abrazar a Sakuno cuando tuviera pensamientos de que no sería una buena madre, era besarla para sacarle sonrisas, acariciar su vientre abultado, contarle historias a su pequeño niño o niña, no sabía aún que era, fuera lo que fuera lo iba a amar, por la sencilla razón de que era una parte de Sakuno y una parte suya, una representación del amor que se tenían, así de sencillo - ¿Marui? - alzo la cabeza para ver a Yura que lo miraba preocupada pero no entendía porque, estaba en el campus, había ido.
Mejor dicho lo habían obligado a ir sus suegros, como un motivo para distraerse aunque en sus ratos libres leía una y otra vez la carta que hubiera mandado la primera vez, quería encontrar algo, el detective trabajaba en su casa con sus suegros y su padre, entendía el motivo por el cual le había pedido que fuera a la universidad, no querían que estuviera en la casa donde todo le recordaba a ella qusiera o no - ¿Mande? - pregunto sintiendo rasposa la garganta, esta tan solo paso el dorso de su mano por su mejilla, él estaba llorando aunque ni siquiera lo hubiera sentido, de verdad que no sabía que estaba llorando aunque no sería tan extraño.
Los extrañaba y más que nunca los necesitaba - E-Ella aparecera, los volveras a ver - aseguro esta y él le dedico una leve sonrisa, era lo que más deseaba, no podía esperar para verlos, necesitaba a su prometida a su lado, era su aire y más que nunca necesitaba tenerla durmiendo a su lado, despertar y verla por la mañanas - Gracias Yura, lo lamento pero tengo que irme - esta asintió para dejarlo marcharse, más allá vio la camioneta de su padre así que corrio con todas sus fuerzas con la esperanza de que tuvieran alguna pista, sentía dentro de si que la ojicaoba cuidaría a su bebé, no iba a permitir que nada le sucediera a este.
Pero, ¿qué precio tendría que pagar?, esperaba que nada que la lastimara, internamente le pedía al secuestrador que no le hiciera daño, que no la lastimara - ¿Alguna pista? - pregunto viendo a su padre que le sonreía con gentileza y cariño, aún era extraño ver esas expresiones en el rostro de su padre, nunca había estado acostumbrado siendo sincero pero le gustaba sentirse querido por este cuando siempre había pensado que no lo quería, se había hecho ideas de que no lo amaba como un padre a un hijo por ser la razón de la muerte de su madre, sin embargo, ahora veía que era todo lo contrario, el auto emprendio la marcha.
- No respondiste mi pregunta - acuso causando una ligera sonrisa en los labios de este que le extendio un sobre con preocupación evidente en el rostro, se daba una idea de lo que era por eso no tenía miedo, lo tomo entre sus manos para ver que no tenía nada escrito, lo abrio con cuidado y sonrió al ver las fotos que contenía, denotaba su embarazo mientras dormía, noto las leves ojeras en sus ojos, por la expresión de su rostro dormía tranquilamente aunque seguro lloraba la mayoría del tiempo, noto que no tenía marcas de golpes así que eso quería decir que no le estaba haciendo daño físico pero sabía que se lo iba a hacer y pronto.
- Esta hermosa - susurro mientras que con la yema de sus dedos acariciaba las fotografías, estaba siendo fuerte, lo sabía, una de sus manos estaba posado sobre su vientre, se estaba dando fuerza con su hermoso bebé, paso las demás fotografías, eran de ella paseando por un pasillo, no se veía nada así que no había una pista de su paradero, las apreto contra su pecho sintiendose un poco más ligero - ¿Estás bien? - pregunto su padre y asintió con la cabeza, estaba mucho mejor que antes... se sentía inmesamente feliz en ese momento y estaba llorando porque era feliz... lloraba de felicidad.
Ocho meses y sentía que se estaba muriendo en vida aunque no lo aparentara, su bebé, su hermoso bebé pronto iba a nacer y él ni siquiera estaría en el parto, era injusto en su totalidad y lo sabía, lo sentía de esa manera, no quería sentirse de esa manera porque sabía que estaba siendo fuerte, Sakuno, su Sakuno estaba siendo fuerte y él no podía perdonarse el no serlo lo suficiente, la policía cada vez tenía más problemas para seguir pistas, el rastro se estaba perdiendo y él no quería eso, no lo deseaba en lo absoluto, necesitaba que los encontraran pronto, era lo que más deseaba con desesperación, tenerlos a su lado, a ambos.
- Estoy segura de que ella esta pensando en ti Marui, tienes que ser fuerte - asintió ante las palabras de su suegra, todos estaban reunidos en el comedor intentando tener una comida agradable aunque para él era imposible, todo su cuerpo estaba pensando en ella, necesitaba tenerla a su lado, no fue lo suficientemente fuerte como para protegerla y se odiaba por ello - ¡Hey! Espavila ya, deja esa cara de zombie - el golpe en la cabeza de parte de su hermano lo hizo volver a la realidad, lo miro con instintos asesinos mientras este solo reía como un pequeño niño, lo iba a matar, eso iba a hacer en ese momento aunque fuera lo último.
- No te atrevas a pegarme, lo hice porque tienes esa cara que da miedo - encarno una ceja ante aquello, en verdad que su hermano era demasiado raro, ahora entendía el concepto de medio hermano, no en una manera cruel sino que solo lo decía porque era raro, él no acostumbraba a hacer acciones como aquella - ¿Esa cara? ¿Qué cara? - pregunto viendo a sus suegros que le sonreían con diversión, él no entendía porque sonreían si ella estaba alejada de su lado, no estaba con ellos, debía de dolerles, tenía que hacerlo aunque fuera un poco, él recordaba como estaban llorando la primera vez así que no entendía su comportamiento.
- Te preguntas algunas cosas, ¿cierto?, puedes preguntar lo que desees - aseguro su suegra tomando la mano de su esposo que asintió por igual, era tan confuso lo que estaba sucediendo, tomo valor bebiendo un poco de su malteada - Es solo que no los veo tristes o algo, ¡n-no quiero faltarles al respeto!, es solo que... ¿por qué no demuestran el dolor qué sienten? - pregunto bajando la mirada hacía su regazo, no quería escuchar que si les dolía y que era un desconsiderado, seguramente si le preguntaba aquello a Sakuno esta ya le hubiera lanzado toda la comida al rostro, sus cambios de humor los extrañaba demasiado.
- Porque sabemos que ella es fuerte, no te puedo decir que la educamos para ser valiente, tú mejor que nadie lo sabes, llora en muchas ocasiones pero aunque llore ella se mantiene fuerte, tiene un motivo para vivir Marui, el bebé que esta esperando contigo es motivo suficiente como para vivir, estara pensando en ti todo el tiempo, en nosotros igual, ella nos tiene en sus pensamientos y nosotros en nuestras oraciones, no mostraremos dolor porque confiamos en que la encontraremos - aseguro su suegra con una linda sonrisa llena de cariño mientras algunas lágrimas se acumulaban en sus ojos, ella de verdad no iba a llorar como él.
Mordio ligeramente su labio mientras bajaba la mirada, era un egoísta sinceramente, lo sentía así, ellos se estaban esforzando por no llorar, por mantenerse fuerte para él de alguna manera y él solo sentía que estaba muriendo, por el bien de Sakuno, de su bebé y de los demás tenía que alejar cuanto antes esos pensamientos pesimistas... los volvería a ver y serían felices, era una promesa.
Diez meses, su bebé ya había nacido, probablemente tuviera un mes y algunos días, no sabía que era pero esperaba que estuviera saludable y que no le diera problemas a su mamá aunque sabía más que nada que sería calmado o calmada como los dos lo eran, ladeo la cabeza viendo algunas fotos de ella cuando era niña, aún recordaba las travesuras que hacían, le encantaba demasiado jugar con ella aunque en muchas ocasiones siempre terminara herido o siendo regañado por su padre y los de ella pero le daba lo mismo, a él en verdad le gustaba corretear por todos lados con Sakuno, lo disfrutaba enteramente sin ser mentiroso.
También recordaba las ocasiones en las que la hizo llorar antes de vivir en casas separadas, había sido un completo animal al decirle cosas que no sentía, sin embargo, estaba celoso, demasiado celoso porque su padre se preocupaba por ella más no por él, ahora entendía todo en verdad, Sakuno de verdad era especial en todo el sentido de la palabra - Era muy linda, ¿cierto? - pregunto su suegra y él asintió con la cabeza, demasiado hermosa, había sido un completo estúpido al lastimarla, al ser tan cruel con ella, ahora lo entendía todo, él era afortunado de tenerla a su lado, ella no era la afortunada sino él, así de sencillo, lo sabía ahora.
- Es hermosa, apuesto a que nuestra o nuestro bebé tiene algo de ella, me inclino por su naricita o sus ojos - una suave risa broto de los labios de su suegra que asintió con la cabeza, la vio tomar asiento a su lado así que se quedo quieto cuando esta paso el albúm de fotografías para detenerse en una de un ultrasonido - Cuando me entere que estaba embarazada, sentí tanto miedo por lo que podría pasar, ¿sabes?, mi padre no quería hijos fuera del matrimonio y bueno... nosotros nos comimos el pastel antes de la boda - comento ella entre avergonzada y dichosa, entendía a la perfección aquello porque ellos habían hecho lo mismo.
- Pero, eso no tiene nada de malo - aseguro y la señora nego con la cabeza, bueno, eran otros tiempos si a eso se refería pero él creía que eso no importaba, cuando se siente amor se demuestra y punto - Mis padres eran demasiado estrictos, él era un militar retirado y ella era algo así como demasiado religiosa, cuando se lo dije a mi padre, él se volvio loco, esperaba gritos pero no golpes, me golpeo dos veces antes de lanzarse sobre mi cabello y arrastrarme por toda la sala hasta la puerta... me echo de casa en ese momento - un leve jadeo de sorpresa salio de sus labios, no creía que alguien pudiera hacerle eso a su hija, a su sangre.
- Puede que suene exagerado pero mis padres no querían una vergüenza así que por eso lo hizo, estaba temblando cuando me grito que me largara, que estaba muerta y que le deseaba la muerte al bastardo que estaba engendrando, recuerdo que en ese momento llego mi esposo, al verme ahí en el suello llorando no dudo en golpear a mi padre, le dio un puñetazo que le fracturo a él la muñeca, ¿sabes qué le dijo? - pregunto esta y él negó con la cabeza, obviamente no sabía pero se daba una idea de que pudiera haberlo maldecido, aunque el padre de su prometida no se veía como esa clase de personas pero uno nunca sabía.
- Le dijo que era un mal padre, que no debía tratar así a su sangre y que nunca, nunca se atreviera a volver a alzarle la mano a su familia porque entonces iba a terminar mal, le dijo que ella o él nunca lo iban a conocer, que no iba a saber de su existencia... mi esposo no cumplio esa promesa, si le contamos a Sakuno de sus abuelos aunque le dijimos lo sucedido, ese día mi esposo iba a ir por mí para presentarse a mis padres, quería pedir mi mano en matrimonio pero yo no sabía que lo haría y les dije lo del embarazo - eso si que era una sorpresa, un juego del destino como siempre, el destino de verdad algunas veces era complicado.
- ¿Fue un error? - le pregunto a su suegra que negó con la cabeza de inmediato, se imaginaba que diría eso - No porque me di cuenta la clase de padre que tenía, mi madre no me defendio y creo que eso fue lo que más me dolio, creo que si hubieran conocido a Sakuno la amarían pero ellos no quisieron hacerlo, se que la extrañas demasiado, que la amas y es por eso que se que la volveremos a ver, los veremos a los dos - asintió con la cabeza cien por ciento convencido, claro que lo harían - Pense que me odiaría por no poder protegerla - susurro y sin esperarlo esta estrello la palma de su mano contra su cabeza dandole un golpe.
- No digas esas cosas, Dios Santo, ni se te ocurra decirlo, seguro que Sakuno ya te hubiera arrastrado por toda la casa si te escucha decir eso, no te des ideas tontas, tú la protegiste, hiciste lo posible y punto, ni se te ocurra volver a decir eso - asintió de inmediato cuando vio la mueca de molestia en los ojos de esta... su suegra tenía razón, cuando la encontrara la iba a proteger de todo lo malo e iba hacer pagar al infeliz que se había atrevido a apartarlos de su lado.
Un año, las camionetas derraparon entre los prados, los había encontrado, había sucedido por fin, tenía la esperanza de que estuvieran ahí, tenían que estar ahí, bajaron de inmediato, siguio a su suegro que corría junto con el equipo principal de la policía, todos estaban revisando las habitaciones pero él solo quería ir donde estaba ella - Ustedes quedense aquí - los dos asintieron mientras se escuchaban ruidos por toda la casa, los perros guías comenzaron a ladrar y él solo apreto los puños, tenía que encontrarla, ahí tenían que estar, ladeo la cabeza para ver a policías que negaban con la cabeza entre sí... no, no estaban ahí.
- No hay nadie, hay signos de que las personas que vivían aquí se fueron hace poco, aquí la tenían - aseguro el detective y él solo quería ver en donde había estado, este lo comprendio y de inmediato su suegro y él comenzaron a seguirlo, subieron por las enormes escaleras en onda, pasaron por pasillos hasta que se detuvo en una habitación - Entren - la puerta fue abierta y de inmediato lo recibio el olor de Sakuno, olía a ella por todos lados, camino hasta la cama y la encontro destendida - Ella estuvo aquí - susurro viendo la cuna a un lado, ahí debio haber estado su bebé, ella o él dormía ahí, sentía que lloraría, iba a llorar.
- Hay que revisar las cosas - asintió caminando hasta la cama, su fragancia podía sentirla, ladeo la cabeza viendo algunas cosas en la mesita de noche, camino hasta estos y vio libros, había libros, miro el primero, Tolstoi, su autor favorito, de verdad que su secuestrador la había consentido en todo, tenía la sensación de que estaba bien aunque por dentro aún se sentía confuso, ella no estaba del todo bien, estaba sufriendo y sentía una ligera opresión en el pecho de que le iba a suceder algo, ese tipo le iba a hacer daño y no lo deseaba, era la mujer de su vida, su persona especial y tenía que darse prisa en encontrarla, a los dos.
- La cuida demasiado - murmuro recibiendo un asentimiento de parte de su suegro que miraba el ropero, no había ropa, seguro se la había llevado o algo así - ¡Señor! - un grito de alguien se dejo escuchar, salieron de inmediato de la habitación, corrieron por el pasillo hasta detenerse donde estaba uno de los policías que parecía haber encontrado un secreto - Es una pared secreta - dictamino este deslizando un cuadro que dejo ver como una polea giraba dejando ver que la pared se deslizaba, se escucho un chasquido y después un tipo de pasadizo que se ilumino de inmediato, el policía entro primero y ellos lo siguieron con calma.
Caminaron al rededor de unos dos minutos hasta detenerse dentro de una sala que tenía algunas aparatos de hospital, había una cama la cual estaba cubierta de sangre - Aquí hay algo - seguro ahí había sido atendida por eso cuando llevaron a cabo la investigación de hospitales públicos y privados cuando penso que sería su parto no habían encontrado nada, ahora entendía porque, de pronto un holor horrible envolvio el ambiente, se cubrio la nariz al igual que todos los presentes cuando una puerta lateral fue abierta, era como un congelador, giro la cabeza de inmediato al ver a cuatro personas ahí muertas, eran doctores y enfermeras.
Al parecer el secuestrador de su esposa los había matado para que no dijeran nada, él por dentro pensaba que estos no iban a decir nada, seguro el secuestrador quería que no quedaran cabos sueltos pero no creía que pudiera tomar aquellas medidas - No hay nada más señor - anuncio el policía y el detective asintió con la cabeza para hacerles una señal de que debían irse así que comenzaron con el camino de regreso... no estaban ahí pero sentía que pronto los iba a ver, deseaba con todas sus fuerzas que pronto estuvieran juntos como una familia.
Un año con dos meses ya, el tiempo si que pasaba algo rápido, la policía estaba llevando a cabo la investigación de momento y ellos no podían estar en medio así que por eso seguía asistiendo a la universidad aunque no deseaba ir, las miradas de pena que le mandaban solo lo lastimaban, detestaba aquello, Yura había intentado acercarse pero era más que obvio que no la quería cerca así que de la manera más atenta en la que hubiera podido hablarle, le había dejado en claro que no la quería cerca, que no pensara que porque lo estaba ayudando en esos momentos tenía una oportunidad de regresar con él, no había tal oportunidad.
Miro el agua de la piscina que se movía lentamente, estaba en la casa de sus suegros, en el mismo lugar en el que le había pedido matrimonio, la necesitaba demasiado, la extrañaba, al bebé y a ella, era capaz de venderle su alma al mismisimo diablo si con eso la traía de vuelta - ¿En qué piensas? - ladeo la cabeza viendo a su padre, aún era algo incómodo tenerlo tan cerca cuando antes ni siquiera se veían días seguidos, sin embargo, le gustaba, era extraño porque no estaba acostumbrado pero lo estaría en un tiempo, su relación con su padre era buena ahora, con lo sucedido se estaban llevando bien, eran ahora si padre e hijo.
No podía decir que no se alegraba de ello pero quiza pensaba que no eran los momentos precisos para sentirse feliz con esto - Aquí le pedí matrimonio... - susurro mientras metía los pies dentro del agua clara que estaba levemente tibia debido al sol que estaba haciendo puesto que su pequeño techo se encontraba abierto desde la madrugada que era cuando había decidido tomar asiento ahí - Creo que incluso si no hubieras planeado algo lindo, ella te hubiera dicho que si, ella es la clase de persona que se conforma con lo más sencillo - solto una suave risa, claro que sabía eso, lo sabía de memoria, era tan especial en todo el sentido.
- Siento que si fue niño se llama Kaein, discutimos ese nombre mucho pero nunca encontramos uno de mujer, ella quería que se llamara como mamá pero le dije que no, que no era necesario, estaba furiosa, creo que debí aceptar - comento viendo que su padre negaba con la cabeza, por lo general le hubiera dicho que si, que no era bueno negarle algo a la cobriza - Yo si ame a tu madre Bunta pero ella a mí no... ella solo estuvo conmigo porque quedo embarazada de ti - levanto de inmediato la cabeza buscando los ojos de su padre que parecían meláncolicos, eso tenía que ser una broma o algo así, él pensaba que la historia era otra.
- No, no fuiste un error, para mí no, ella solo quería abortarte, dos veces detuve sus intentos de aborto y por eso su odio crecio hacía mi, ella en ese entonces era una modelo famosa, no quería para nada engordar y esas cosas así que me dejo en claro que no quería tenerlo, yo no quería eso, la amaba a ella y tener un hijo nuestro me hizo ilusión así que... negocie con ella - continuo su padre mientras se despojaba de las sandalias que usaba, era raro no verlo en los trajes de oficina - ¿E-Ella esta viva verdad? - pregunto sintiendo un nudo en la garganta, su padre asintió, extrañamente no quería conocerla, sentía que no debía.
- Le ofrecí que te tuviera, que yo me haría cargo y durante su embarazo intente por todos los medios convencerla de que podíamos formar una familia pero no lo logre del todo, ella no lo deseaba, una ocasión me lanzo algo a la cabeza cuando intente besarla, ella no me amaba, simplemente había visto una buena oportunidad de ganar dinero conmigo - eso debía doler, ahora entendía un poco la sensación puesto que Yura en primer instancia estuvo con él por su dinero - ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué me ocultaste la verdad? - pregunto viendo que este solo se encogía de hombros aunque sabía que esa no era la respuesta.
- Cuando naciste de inmediato se fue al día siguiente, yo llegue en la mañana después de hablar con ella, tu madre me había dicho que si quería intentar formar una familia pero mintio, llegue y ella no estaba, decidí no decirte nada, no quería que pensaras que ella no te amaba y yo cometí el error de no demostrarte cuanto te amaba, las aventuras que he tenido no son aventuras Marui, las llevo a casa pero en cuanto te marchas tú ellas se van... desde mi segundo matrimonio no he estado con otra mujer - era mucha la información que le estaba dando en esos momentos, sin embargo, una parte de él comprendía a su padre de verdad.
- ¿Qué es de ella? ¿Vive aún? - pregunto recibiendo un asentimiento de parte de su padre que jugueteaba como un niño en el agua, sentía un poco de curiosidad por lo sucedido con su madre pero eso no quería decir que quisiera conocerla - Vieve en Portugal, tiene un esposo desde hace 12 años y tiene dos hijos, son gemelos - solto una risilla mientras meneaba la cabeza, su padre solo se sonrojo un poco mientras ladeaba la cabeza para no verlo, no había sido atrapado porque sabía que había olvidado a su madre, lo sabía porque su matrimonio con su segunda esposa si había sido verdadero aunque esta solo quisiera su dinero.
- Tranquilo, no pensaba decir nada, cuando vuelva a verla me asegurare de no perderla de vista nunca más, yo de verdad la amo y amo a mi hijo o hija así que soy plenamente consciente de que no dejare que ese tipo vuelva a hacerles daño, en cuanto los encuentre jamás los perdere de vista, es una promesa - aseguro mirando el hermoso cielo... encontrarlos era una promesa que cumpliría pronto costara lo que costara.
Un año con cuatro meses y aún estaba intentando entender como es que ese infeliz se había atrevido a hacer lo que estaba viendo en ese momento, en todas las computadoras de la policía aparecía una foto de Sakuno durmiendo pero el problema no era ese, o no, claro que no, el problema era que debajo de la fotografía decía; "¿Es hermosa? Aprieta su fotografía Marui, solo tú... te estoy observando"... ese infeliz se había atrevido a hacerle algo, lo sentía, esa sensación de pánico, de malestar lo estaba consumiendo por completo, no quería sentirse así pero no podía evitarlo del todo, estaba en ese momento de pie junto a su padre.
Sus suegros estaban ahí, su hermano igual y todos estaban como en una especie de transe porque no sabían que se podía encontrar, él sentía que no sería bueno - ¿Cómo qué lo esta observando? ¡¿Qué diablos quiere decir eso?! - pregunto fuera de sus casillas su suegro mientras él intentaba no ponerse a llorar porque así se sentía, iba a llorar en cualquier momento por lo que estaba sucediendo, si se había atrevido a hacerle algo malo a ella y a su hijo no iba a haber un lugar donde pudiera esconderse porque lo iba a encontrar, eso iba a hacer, su suegro fue separado del detective al que estaba intentando golpear, estaba llorando.
Su suegro, la persona que siempre se había mantenido fuerte estaba llorando, su suegra igual - Señor, entendemos que esta pasando un duro momento pero por favor intente calmarse - pidio con calma uno de los tantos detectives a su suegro que solo gruño pero termino accediendo de igual manera, camino hasta la computadora que estaba siendo representada en una enorme pantalla, movio el mousse y dio click sobre la foto, comenzaron a pasar algunas imágenes de Sakuno, como las fotografías que el secuestrador le había hecho llegar, al final solo quedo una fotografía, la de su hijo, había sido niño, estaba abrazado por ella.
Su hermoso cabello cobrizo había crecido más, estaba jugando con su hijo, no podía verlo bien porque estaba de frente a su mamá así que ella tapaba la vista pero noto algunos mechones de cabello pelirrojo, había sacado eso de él, la computadora hizo un ruido sordo que hizo sobresaltar a todos y entonces aparecio un video, los primeros diez segundos eran solo un ruido molesto... las piernas le temblaron y fue sujetado por su hermano de inmediato, ese hijo de... lo iba a matar cuando lo tuviera enfrente, eso iba a hacer, más le valía ni siquiera aparecer cuando la encontrara porque lo matarían con sus propias manos al infeliz.
Intento no caerse pero era demasiado lo que estaba viendo, estaba abusando de ella, podía ver la imágen claramente de Sakuno luchando, pidiendo que se detuviera y como este abusaba sin piedad de ella - Q-Quitalo - le indico al programador que estaba delante de la computadora, este intento hacerlo pero al parecer no podía, lo empujo a un lado moviendo los botones pero no se podía - Viene de la central - aseguro uno de los detectives y él se volvio furibundo hacía este, iba a matar a alguien en ese momento si no quitaban el maldito video - ¡Entonces ve y arreglalo maldita sea! ¡Quitenlo ahora! - exigio escuchando sus gritos.
Estaba llorando, estaba llorando - Envíen un equipo ahora - dictamino uno de los oficiales, escucho movimiento fuera mientras él intentaba no caerse, era demasiada la presión que ese infeliz le había puesto en ese momento para encontrarla, era un claro mensaje de que no podía protegerla, de que no podía hacer nada para salvarla, dolía como los mil infiernos - Marui - su padre lo llamo y él negó con la cabeza, sus gritos aún se escuchaban, quería que se detuviera cuanto antes - ¡Apaga la maldita computadora! - le grito a alguien pero no podían, en un ataque rabioso tomo la silla y la avento contra la pantalla conectada a la pared.
Todo se detuvo y él solo contuvo el aliento sintiendose mareado - ¡Bunta! - todo se volvio oscuro en cuestión de segundos... no había podido protegerla, no había podido hacerlo... no servía para nada.
Un año con cuatro meses... - Tienes que comer algo - sentencio su hermano y él solo rodo sobre la cama para taparse con los edredones, escucho el suspiro frustrado del mismo para a continuación cerrar la puerta de un portazo, solo no había probado bocado en una semana, no como habitualmente lo hacía porque si comía pero nadie parecía contento con que se estuviera dejando morir de hambre en palabras textuales de su hermano, abrazo un enorme almohada de plumas pensando que era ella, necesitaba su calor, sus sonrojos al despertar, era injusto lo que les estaba pasando, había conocido un poco a su hijo y lo quería.
Los necesitaba a ambos más que nunca, en serio, el grito se quedo ahogado en su garganta cuando la puerta se abrio sonaramente, ladeo la cabeza de inmediato viendo el aura asesina de su suegra - ¡Vas a comerte todo lo que hay en ese plato o habran consecuencias Marui Bunta! - le grito esta y él asintió de inmediato viendo como una mucama entraba con una enorme bandeja de carnes, verduras y frutas, una jarra de leche y una de jugo, algunas galletas, eso era mucho y su suegra había dicho que era un plato solamente, había mentido, esta le señalo la mesa así que se levanto aunque no quería hacerlo, solo quería dormir.
Tomo asiento en el pequeño sófa que estaba junto a la mesa, miro la comida, olía deliciosa, aún en su mente estaban los recuerdos de lo que ese infeliz le había hecho a Sakuno, si se había atrevido a hacerle algo a su hijo no iba a salir vivo - Deja de pensar en eso - se quejo cuando su suegra golpeo su frente, la miro con reproche y esta solo solto una carcajada limpia mientras movía la mano en señal de que no tenía nada de importancia, seguro para ella no - No estoy pensando en nada - mintió viendo como esta solo bufaba levemente tomando asiento en uno de los sófas para servirse algo de leche y tomar algunas galletas.
- Ella es fuerte, puede con eso y más, claro que sentira que no puede más pero tiene a un hijo que tiene que cuidar, estara bien, pienso que su deseo más grande es que tú lo conozcas y que nosotros también... ella estara bien - por primera vez noto como esa frase parecía más para que ellos se dieran fuerzas pero al mismo tiempo también era para él, sin embargo, no podía, se había dado cuenta de que ella sufría y él no podía hacer nada para protegerla - No te va a odiar si es lo que piensas, no tengas miedo, ella jamás te odiara, no es culpa de ninguno - aseguro su suegra y asintió con la cabeza mientras tomaba el tenedor.
Sabía que no lo iba a odiar pero él si lo haría consigo mismo - Esta sufriendo y no puedo hacer nada... ellos estan sufriendo y yo estoy aquí - murmuro sintiendo un nudo en la garganta creciendo, sabía que no podía llorar pero se sentía demasiado impotente, sentía como si no valiera nada para ayudarla, era tan débil que lo único que podía hacer era llorar, él que jamás había llorado o como mínimo no demasiado parecía últimamente un pequeño niño perdido, sintio los cálidos brazos de su suegra rodearlo para acunarse en su pecho, le dolía mucho, era una sensación horrible sentirse un inútil porque eso era, solo un inútil.
- Shhh, tranquilo, llora lo que tengas que llorar - susurro esta mientras acariciaba su espalda y él solo comenzaba a llorar más fuerte, no sería un buen padre ni un buen esposo porque no podía protegerlos... no podía protegerlos si solo lloraba como un pequeño niño, tenía que ser fuerte, tenía que serlo antes de que los volviera a ver.
Un año con seis meses y él estaba intentando por todos los medios no golpear al detective que estaba delante de ellos - Entonces, ¿lo tienen o no lo tienen? - pregunto puesto que ya sabían quien había sido la persona que se había atrevido a borrar los datos del primer secuestro y que había subido el video a las computadoras de la policía - Lo tenemos... esta muerto - bien, eso si que no podía aceptarlo y todo mundo lo sabía, el padre de su prometida se levanto furioso, estaba dispuesto a arrancarle la cabeza al detective pero su esposa lo sujeto para que no se moviera más, eso no le estaba gustado para nada, era demasiado ya.
- Nosotros no lo matamos, nos llego una carta que decía quien era el infiltrado y cuando comenzamos la búsqueda simplemente lo encontramos en su departamento muerto, tenía tres tiros en la cabeza - suspiro frustrado, eso ya era demasiado, cada nueva pista que podían tener terminaba de alguna u otra manera esfumandose frente a sus ojos, eso era demasiado hablando en serio - En pocas palabras me estas diciendo que ustedes no han encontrado absolutamente nada sino que ha sido el mismo secuestrador quien les ha dado todo, no sirven para nada - sentencio su padre mirando a los detectives que parecían enojados.
No tenían derecho a estar enojados cuando ellos eran quienes no demostraban su efectividad o al menos eso pensaba él pero confiaba en que los iban a encontrar, sentía que lo harían - Puede que mi padre tenga razón pero espero que puedan encontrar un dato que nos lleve a ellos, es lo único que les pido - dicho esto se levanto sintiendose un poco mareado para caminar con dirección a su habitación, la cabeza le daba demasiadas vueltas, tenía una ligera sensación en el pecho de que algo estaba mal, se sostuvo de la escalera sintiendo las arcadas, era extraño lo que le estaba sucediendo, se sentía como... drogado.
- ¿Bunta? - su vista se nublo levemente y un pinchazo de dolor recorrio su cabeza por completo, sintio las manos de su padre abrazarlo antes de caerse, sentía todo el rostro ardiendo, eso no estaba bien para nada - ¡Llamen a un médico! - escucho la voz de su suegro que corrio junto a su cuerpo para cargarlo con su padre hasta uno de los sillones de la sala, el vómito había desaparecido pero sentía que un ligero temblor lo recorría por completo, eso no estaba bien, para nada bien - Tranquilo, todo esta bien - aseguro su suegra y él solo la miro pero sus ojos cerraron cuando su estómago le dolio, algo no estaba bien, nada bien.
Escucho pasos apresurados, susurros pero él solo sentía un repiqueteo en la cabeza, eso no estaba para nada bien - Tranquilo, vamos a ver que tienes - no se sorprendio de que el médico estuviera tan rápido ahí puesto que había ido con los detectives por si sufrían un ataque o algo, una luz cego levemente sus ojos así que se removio intentando que se apartara aquello, le dolían mucho los ojos - Es una potente droga, no es alguna sustancia que se inyecte o tome, es más como un líquido, es una droga que generalmente se usa para calmar a los animales más no un tranquilizante - ¿así qué ahora lo confundían con un animal?.
De verdad que ese sujeto se las iba a ver negras cuando lo encontrara - Dormira mucho, estare al pendiente de su estado - sintio que alguien lo cargaba y lo llevaba hasta su habitación o eso suponía... nada bueno estaba pasando y sentía cada vez más lejos la oportunidad de encontrarlos.
Un año con ocho meses y él solo solto un leve suspiro, que alguien le dijera que eso no estaba pasando en lo absoluto - ¿Tanto te molesta mi prescencia Bunta-kun? - pregunto una pelirroja de ojos café un poco indignada o al menos intentando aparentarlo porque él no lo sentía así - Por supuesto, ¿qué quieres de mí? - solo sabía que su nombre era Catalina, esta no le había dicho algo más, solo había tocado a su puerta y había dicho "soy amiga de quien secuestro a tu prometida", eso no se lo esperaba para nada, tuvo que contener a su suegra que pedía su cabeza pero sabía que tenían trucos los infelices así que no era sencillo.
La respuesta a eso era que esta simplemente había añadido un sútil; "si me tocas entonces él terminara con ella y con su hijo", con solo eso la amenaza si que resulto efectiva, se llevo a los labios la taza de té que había pedido viendo como esta conducía la cuchara con una porción de pastel a sus labios - Esa es una buena pregunta, ¿sabes?, pero no quiero nada de ti, quiero todo de la persona que tiene cautiva a tu familia pero no creas que estoy aquí por mi bien... estoy por el suyo - no, eso si que resolvía el crucigrama en el que se encontraba, todo cada vez más perfecto en serio y que alguien notara el sarcasmo por favor.
- ¿Qué quieres? - volvio a preguntar viendo un destello de sonrisa en sus labios, esa mujer era peligrosa, lo notaba desde cerca, sus ojos tenían ese brillo algo diabólico pero a la misma vez un brillo de paz, la mujer parecía hecha del pecado - Eso es más fácil, quiero tener sexo contigo - la taza de té temblo en sus manos, le iba a arrancar la cabeza a la pelirroja en ese mismo momentos pero se contuvo cuando esta solto una carcajada limpia, estaba jugando con él - A mí me gusta un poco esa idea - confirmo sonriendo como solía hacerlo, esta se quedo callada y lo miro como si le hubiera salido otra cabeza, estaba jugando.
- Por un momento me lo creí - murmuro Catalina y él solo se inclino sobre la mesa viendo su sorpresa en el rostro, nadie podía decirle que alguien no estaba viendo eso, lo sentía así que sin previo aviso sujeto el cabello con fuerza de la pelirroja que se quejo del agarre - Vas a escuchar muy bien, dile que no va a haber poder humano que lo salve de mis garras cuando lo encuentre, que le cobrare todo el dolor que le hizo a mi familia, si te manda de nueva cuenta la que terminara violada seras tu - sentencio con la voz fría soltando su cabello escuchando un respingo de parte de esta que parecía levemente aturdida o puede que mucho.
Sujeto en sus manos la taza de té y se la arrojo al rostro viendo como esta lo miraba con los ojos hechos una furia - También dale ese recado - y dicho esto salio de ahí con paso calmado... era una clara sentencia al sujeto que los tenía y esperaba que funcionara a su manera porque algo le decía que Catalina se las cobraría a su amigo no de una manera buena, lo presentía.
Un año con diez meses... - Largo - sentencio a la pelirroja que negó con la cabeza de manera juguetona, se había vuelto una verdadera molestia, para su desgracia no podía tocarla o habría consecuencias y lo sabía muy bien, la pelirroja solo lo miro con unos ojos brillosos para inclinarse sobre él, gruño para apartarla provocando que esta cayera a la piscina, detestaba a las mujeres cerca y más si era alguien que estaba con ese sujeto - ¡Eres un imbécil! - le grito esta furiosa y él solo la miro como si nada, sus suegros no podían hacer nada cuando esta llegaba porque sabían que algo podría pasarles a Sakuno y a su hijo.
- ¿Lo soy? ¿En serio? ¿Qué quieres? - pregunto de pie sintiendo los rayos del sol calentar un poco su cuerpo, esta solo mordio su labio y nado un poco hasta estar en el borde de la piscina, eso no le gustaba un poco - ¿Tanto la amas? ¡¿Qué tiene qué a todo el mundo le gusta?! - grito esta saliendo de la piscina hecha una furia, le alzo la mano pero fue más rápido al sujetarla para que no lo golpeara, apreto su muñeca escuchandola quejarse - No me vas a golpear, no entiendo que relación tienes con ese sujeto pero no la vas a ofender - sentencio viendo como esta lo miraba asombrada y dolida al mismo tiempo, era bipolar o algo.
- Sueltame - ordeno esta y él acato la órden, ya la había provocado un poco, solo quedaba esperar que pasaba, era momento de empezar con preguntas - ¿Qué relación tienes con ese sujeto? - le pregunto y vio que esta solo ladeaba la cabeza y colocaba una mueca de altanería, no le iba a decir nada o quiza si, los resultados los vería justo en ese momento - ¿Te importa? Ambos sabemos que lo único que quieres es que te diga donde esta y eso no va a suceder - espeto esta rabiosa, sin previo avisto se acerco hasta donde ella para empujarla de vuelta a la piscina escuchando sus gritos de furia, le sonrió desde afuera.
- Creo que él debe gustarte tanto, oh no, no, perdón, creo que debes amarlo lo suficiente como para permitir que toque a alguien más aunque me inclino a que este jamás te amara, solo te ve como una amiga y a ti te encanta eso... Catalina, te encanta que él te pisoteé, me alegro que te guste esa sensación porque una vez los encuentre terminaras siendo pisoteada gracias a mí - sentencio girando el cuerpo comenzando con su camino, no, no era una amenaza... era una advertencia.
Dos años, dos años habían pasado y él solo miraba a la pelirroja delante de él - Si es una broma, te voy a arrancar la cabeza - aseguro viendo que esta solo negaba con la misma, no era una broma, lo veía en sus ojos, sin embargo, nada le aseguraba que no fuera una trampa de parte de esos dos - No, no es una broma, en unos días me ire a vivir con él a donde la tiene - apreto más el vaso de café en sus manos, es no se lo esperaba en lo absoluto, era demasiada información en esos momentos - ¿Por qué? ¿Cómo lo conseguiste? - pregunto, la curiosidad de verdad lo estaba matando puesto que eso sería bueno, era bueno.
- Hable con él, le dije que necesitaba un lugar donde quedarme y él me contesto que estaba viviendo con alguien importante... con su muñeca favorita - murmuro esta bajando la cabeza, encarno una ceja ante aquello, ¿de qué rayos hablaba?, no entendía lo último - ¿Muñeca? - pregunto y esta solo solto un bufido mientras se acomodaba algunos mechones de cabello con estilo según ella - Para él son muñecas, es decir, son las mujeres perfectas según él pero ella tiene un defecto - entendía menos cada vez más, si era lo que pensaba ese sujeto de verdad era un enfermo mental por pensar en las mujeres como juguetes, no lo eran.
- ¿Qué defecto tiene? Me refiero que si él en verdad busca mujeres perfectas... ¿por qué tiene una defectuosa? - Catalina solo gruño bajando la mirada, algo le decía que ella no estaba involucrada en esas cosas pero saberlo la hacía una cómplice por lo que entendía de ley - Eso es lo que le gusta de ella, tu prometida es fuerte pero al mismo tiempo débil, eso le llama mucho la atención, las otras solo hacían lo que él quería, por eso... - dejo inconclusa la frase y él se desespero, esta solo comenzo a jugar con sus manos, necesitaba que le dijera todo, así podría encontrarla, neceistaba verlos cuanto antes, la espera lo mataba.
- No las mataba pero abusaba de ellas hasta el cansancio, después las dejaba libres, el problema era que estas terminaban muertas de alguna u otra manera, ya sabes, suicidio por lo general - comento esta bebiendo un poco de la malteada que había pedido, parecía una niña cuando ordenaba cosas como esas - Tu sabías todo eso y no dijiste nada, eres mujer, debio haberte parecido un acto cruel, ¿por qué te quedaste callada? - pregunto furioso viendo como esta solo alborotaba su cabello y jugaba con el mismo en un gesto nervioso, noto su mirada afilada pero acuosa, eso no estaba bien, quiza había algo que no sabía de ella.
- Te lo dire después, tengo que irme... - asintió de mala gana viendo como esta se levantaba de su asiento con calma... la vio partir, solo le quedaba confiar en que ella hiciera algo porque la policía no tenía nada, algo le decía que no faltaba mucho y él quería creer en eso.
Dos años con dos meses... - Catalina - la llamo en un susurro pero esta negó con la cabeza mientras las lágrimas salían de sus ojos cafés, no le estaba gustando lo que estaba viendo, la pelirroja había llegado a su casa hecha un mar de lágrimas, agradecía que no estuvieran sus suegros y los demás porque de lo contrario ya se hubieran alarmado, tenía el labio sangrando y la mejilla levemente morada, eso no estaba para nada bien - Si no me dices que te sucedio no puedo entenderte y menos consolarte - aseguro viendo como esta solo bajaba la mirada negando con la cabeza, si no hablaba del tema no sabía como ayudarla.
Quería ayudarla de verdad aunque no la conociera - M-M-Me... violo - le había hecho lo mismo que a Sakuno, ese infeliz desgraciado le había hecho lo mismo que a la mujer que amaba, ¿cómo podía hacerle eso? - Si lo hizo, ¿por qué sigues con él? - pregunto tomando asiento a su lado para hacer que se levantara y poder abrazarla con cuidado, esta solo se sujeto a su pecho llorando con un poco más de fuerza - Mi padre abusaba de mí desde que tenía seis años, nunca dejo de hacerlo, a los once me escape de casa y lo conocí... él me ayudo sin pedir nada a cambio - comenzo esta con la que suponía era su historia.
Catalina se separo de su cuerpo para sentarse en el sófa y abrazar sus rodillas, era como una niña asustada que le causo ternura, una ternura irreparable, un cariño que se le tiene a una amiga - ¿Cuántos años tienes? - pregunto y ella solo rió levemente para dibujar el número en el sófa, 24 años, no se veía de esa edad sinceramente - Me enamore de él antes de darme cuenta, el Síndrome de Estocolmo, jamás me beso o toco, solo me cuidaba como a una pequeña, viajes, ropa, caprichos pero nunca él, por ese entonces yo no sabía de las muñecas - la hizo ladear la cabeza para ver sus ojos, eran sinceros, lo notaba.
Tenía la misma mirada que Sakuno en ese momento - Lo descubrí por accidente, la primera niña fue una chica castaña de ojos avellanas, entraba a casa después de viajar a España y la estaba intentando violar, me quede congelada y antes de darme cuenta él me había golpeado por interrumpir su momento, fue mucho para mí, me dijo que si hablaba me haría lo que mi padre me hizo... tenía miedo - asintió con la cabeza para sonreirle un poco, la entendía, una niña abusada que se enamoro de la persona que la ayudo, solo que no entendía como es que soportaba ver todo eso, como soporto ver el dolor de las niñas que llevaba.
- Nunca vi a las muñecas si es lo que quieres saber, jamás me dejo verlas, una vez la vi a ella, me saco ténicamente de la casa, desde entonces he estado viajando y quedandome en casas que él posee, hace un año volví pero no logre ponerme en contacto con él, hasta hace poco, tome la decisión de ayudarte porque me canse de ser siempre la última, no es por mí sino por él... solo quiero que sea feliz y las muñecas no son su felicidad - aseguro viendo que sonreía un poco, se le notaba la seguridad en la mirada y eso era lo que quería, con la ayuda de Catalina estaría cerca de ambos... solo un poco más, solo un poco más.
Dos años con cuatro meses... la sensación de que estaba cerca lo estaba matando, corrieron por el punte del lago, los demás equipos estaban revisando las casas cercanas, Catalina le había mandado la dirección de donde la tenía, estaba igualmente preocupado por ella, la puerta fue derriba, habían marcas de neumáticos, ese infeliz se había ido y esperaba que no con ellos, miro en todas direcciones, era un living, parecía de un hotel - ¡Aquí hay algo! - corrieron ante el primer grito de uno de los policías, pasaron por las escaleras hasta una de las habitaciones, la misma fue abierta, era una enorme cama con dosel.
Caminaron hasta la misma y abrio los ojos al ver a Catalina, estaba atada con cadenas de puás, tenía heridas en los tobilos, el ojo morado y había sangre entre sus piernas - ¡Llamen a una ambulancia! - grito el detective mientras veía como Catalina se removía un poco en la cama gimiendo de dolor, no entendía como es que le había hecho aquello - ¡La encontramos! ¡Aquí! - salio de inmediato de la habitación dejando a su padre al cuidado de Catalina, su suegro no había ido con ellos, se había quedado con su suegra para poder recibir a Sakuno, corrio por el pasillo pero se tropezo con las escaleras, gimio de dolor un poco.
- ¡Sakuno! - la llamo desesperado, quería verlos cuanto antes, paso por miles de puertas y corrio muchas escaleras, le daba lo mismo, solo necesitaba verlos, encontro al equipo que había gritado en el marco de la puerta - Un equipo de médicos viene para acá - no supo si asintió o no, tan solo entro a la habitación viendo una cama con dosel de color blanco, en la inmensa cama habían tres personas, se acerco sintiendo el nudo en la garganta, reprimio el primer sollozo, se inclino para acariciar su mejilla viendo las heridas que ese infeliz le había hecho, su hermoso rostro estaba magullado, miro los golpes que tenía.
- Princesa - susurro inclinandose de manera que quedo de rodillas del lado de su cama, miro a dos niños en la cama dormidos, reconocio de inmediato a su hijo, su pequeño niño, su tesoro, el increíble regalo que constataba el amor que se tenían, sus ojos se llenaron de lágrimas cuando miro al otro pequeño niño rubio, sintio aún más felicidad aunque no era su hijo pero era una parte de ella, lo sabía por las facciones que poseía de su madre, tenía las facciones de Sakuno, era una hermosura su niño, no importaba que no fuera su bebé él se iba a asegurar de cuidarlo porque era una parte de la mujer que más amaba en la vida.
- B-B-Bunta... - murmuro esta, lo había reconocido, lo reconocía, lo estaba llamando, su hermosa voz salía algo rasposa, su hermosa niña había sufrido demasiado a manos de ese infeliz - Te amo tanto Sakuno - aseguro mientras besaba su frente con cariño, quizo quedarse a su lado pero el equipo médico lo aparto, ella respiraba con más calma, estaba dormida, rodeo la cama para ver a sus dos angelitos, estaba seguro de que sus abuelos los iban amar a los dos por igual - Los niños pueden irse con usted, sin embargo, ella sera hospitalizada de emergencia - asintió ante la orden mientras veía como la subían a una camilla.
Se apresuro a tomar a los dos niños en sus brazos intentando no fallar en el intento porque no era bueno en eso, vio como se la llevaba y él los siguio... eran felices por fin, por fin estaban juntos y esta vez nada ni nadie los iba a separar, claro que se iba a encargar del secuestrador y con mucho gusto pero por el momento lo más importante era... estar de nuevo con su familia y superar lo sucedido, lo harían juntos, era una promesa.
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Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
