La cruel realidad

Capitulo 23: La promesa de Tsubaki

.

.

.

TSUBAKI

. – Es que… él nunca fue así… hasta ese día.

Mire de reojo a Sasuke, frunció el ceño hacia arriba, lamentándose de mi estado.

. – ¿Por qué lo dices? – cuestiono Naruto sin voltearme a verme. Tan solo afirmo su agarre con delicadeza para evitar el sangrado.

Al escuchar su pregunta no pude evitar voltear de nuevo hacia Sasuke y luego a la katana que yacía colgada de su espalda.

De repente, el sonido de la katana al impactarse con otra, sonaba empíricamente por mi cabeza, una vibración que llevo escuchando desde los ocho años. El vaivén de la katana empezó a visualizarse dentro de mi cabeza, hasta ver a la mismísima portadora. Su silueta danzaba contra sus invisibles enemigos, tomaba la espada con tanta ligereza hasta después llevarla hacia la mano zurda y la paseaba de arriba hacia abajo y luego viceversa para después ir de izquierda a derecha.

Luego se detuvo y se quedo estática hasta que volteo a verme. – ¿Tsubaki? – musito con su suave voz. – Pequeña ¿Qué haces allí escondida? – dijo mientras se acercaba. Y luego, el espacio cobraba vida.

Me encontraba escondida detrás de la puerta que con llevaba al gran salón de prácticas de la instalación ANBU. Abrí la boca para responderle, pero fui silenciada al sentir una gran mano sobre mi cabeza.

. – Yo la envié.

. – ¿Orochimaru? Que sorpresa – comentó la mujer mientras enfundaba la katana. – ¿Qué te trae por aquí?

. – Yûhi, ya casi cumples los nueve meses de embarazo no deberías estar practicando, podrías lastimarte. – dijo Orochimaru mientras miraba la panza de la mencionada.

. – ¡Pff! ¡Estoy bien! – sonrió mientras le pasaba la katana a Orochimaru. – Mi Chiyo es fuerte – comento mientras se acariciaba la panza.

. – ¿Chiyo? – articulo Orochimaru levantando la ceja izquierda. – Que nombre tan feo.

. – ¡¿Qué?! ¡¿Tu también?! ¡Chiyo es un nombre hermoso! – defendió la alta mujer mientras tomaba de mi mano y nos íbamos del salón para después recorrer los pasillos de la instalación.

. – Es una niña, ¿verdad? Ponle algo más bonito – sugirió Orochimaru mientras observaba las instalaciones del cuartel apenas en construcción.

. – ¡Es bonito! …Mejor de lo que propuso Hiashi – musito con voz baja lo ultimo al ver como el mencionado se acercaba.

. – Te oí – dijo perspicazmente Hiashi mientras se colocaba a lado de su esposa y ambo observaban como ANBU cobraba vida. – Entonces, ¿Qué te parece? – cuestiono hacia Orochimaru.

. – Vayan que hablaban enserio – comento mientras observaba a un par de trabajadores levantando vigas metálicas.

. – Claro. Quiero que Chiyo crezca en un ambiente seguro – musito con un deje de alegría.

. – ¿Chiyo? Acordamos que así no se llamaría – se quejo Hiashi ante la necedad de su esposa.

. – ¡¿Por qué a nadie le gusta?! – cuestiono y frunció el ceño al mismo tiempo que inflaba los cachetes. – A Tsubaki le gusta, ¿verdad?

. – No – dije con sinceridad.

Y lo hombres rompieron a reír. Nunca olvidaría esas risas, realmente como hubiera deseado volver a escucharlos.

. – ¡Cállense! – grito Yûhi un poco avergonzada. – ¡Esta mejor que Natsuki o Yumiko! ¡Es más, la que la va a parir soy yo por lo tanto yo debo elegir!

. – Hikari también es un lindo nombre – agrego y defendió Hiashi divirtiéndose de ver los berrinches de su esposa. – Espera, ahora que recuerdo, Orochimaru una vez sugeriste un nombre, ¿lo recuerdas?

Orochimaru volteo de improviso al sentir la mirada de los dos. – Yo lo recuerdo – comente divertida y me deshice del agarre de Yûhi para ir hacia Orochimaru, mi padre adoptivo. El me recibió y me cargo mientras yo lo rodeaba con mis brazos. – Era el nombre que una vez quisiste ponerme, ¿no es así?

Orochimaru asintió mientras sonreía de lado. – Hinata…

. – "Deberíamos llevarla al Hospital" – escuche dentro de mi cabeza.

Me sentía pesada y tenía mucho frio. Abrí los ojos con dificultad y ya no estaba en la espalda de Naruto sino recargada sobre el tronco de un árbol. Sentí una punzada en mi abdomen y vi como tenía más vendas de lo que tenía antes de desmayarme.

Observe como Naruto discutía con Yamato y Sasuke, mientras Gaara e Itachi hablaban a través del transmisor.

. – ¿Estás bien? – vire diestra mi cabeza hacia la voz de Sasori y vi su rostro sucio, el niño rico ahora parecía todo un soldado. – ¿Te duele?

Lo ignore por un rato y vire mi cabeza de nuevo hacia el frente observando a Naruto. – Estoy bien – le conteste. – ¿Qué paso?

Sasori se mofo de mi pregunta en silencio y lo imite porque realmente fue una pregunta estúpida. – Te desmayaste, eso fue lo que paso – me contesto de todas formas. – Estas muy pálida. ¿Por qué te niegas a ir a un hospital? – me cuestiono mientras ambos recibíamos la mirada de todos, confirmando que estaba despierta.

. – Necesito encontrar a mi hermano – musite mientras me ponía de pie con la ayuda de Sasori.

. – ¿Por qué? – cuestiono Sasuke entrometiéndose en todo. Como me irritaba su altanería. Me erguí y lo mire a los ojos respondiéndole con la misma vanidad que el mismo me mostraba.

. – Porque hicimos una promesa – le conteste mientras continuaba mi andar. – Por aquí…

. – ¿Cómo lo sabes? – pregunto Yamato.

. – La frecuencia se detecta de este lado, ¿no es así? Además, temo que ya sé donde se transmite. Yo vivía cerca de aquí – le dije sin voltear a verlo, tan solo observe hacia el frente donde Naruto me esperaba y me miraba con sus hermosos ojos azules.

Tan azules como el cielo de aquella vez. Lo recuerdo y hasta lo siento, la mejor decisión que hemos tomado.

. – ¡Ren! – Grite su nombre por cuarta vez mientras caminaba por el prado de un bosque, tenia once años, vestía un pantalón de mezclilla y una blusa de color naranja con destellos negro acompañados con unos tenis blancos.

Camine por unos metros más hasta que lo vi sentando sobre un tronco torcido mientras le daba de comer a una manada de zorros. – ¿Ren? ¿Qué haces? Padre espera por nosotros.

. – Ya voy – Ren se puso de pie y vi lo alto que se ponía a sus trece años.

. – ¿Qué tanto hacías? – le cuestione mientras extendía mi brazo y rodeaba el suyo, para caminar juntos.

. – Me despedía de mis bebes – musito mientras echaba una última mirada hacía sus zorros.

Caminamos hasta llegar a una cabaña de dos pisos rodeado de flores y un huerto de tomates. En la entrada estaba una limosina negra y mi padre hablaba con un señor de estatura alta y escuálida, nos dio una última mirada y se adentro a su limosina.

. – ¿Quién era? – cuestiono Ren mientras nos adentrábamos a la cabaña.

El lugar era espacioso y tenía una ventana en las cuatro paredes, a mi izquierda tenia la cocina y el comedor y a mi derecha estaba la sala de estar con dos sillones de color marrón, una alfombra cuadrada rodeaba la mesa cristal que se encontraba en medio de los dos sillones y enfrente una chimenea.

. – Era el manager del alcalde de la ciudad del sonido – nos dijo Orochimaru mientras nos indicaba que nos sentáramos en el comedor.

. – ¿Qué quería? – pregunte mientras me sentaba a lado de mi hermano y enfrente Orochimaru nos extendía unos legajos.

. – Programar una junta. – Dijo. Y por alguna razón no le creí, en ese momento algo pasaba por la cabeza de mi padre y no pude ver qué era lo que le preocupaba. Ni aunque se le preguntara.

. – ¿Qué es esto? – pregunto Ren mientras abría el legajo y observe su contenido.

. – ¿Es… un testamento? – cuestione dudosa mientras observaba a Orochimaru. – ¿Por qué?

. – No lo vean de esa forma – comento. – Estaré fuera un año… Yûhi los cuidara por mí, esto es lo único que puedo darles por ahora, regresare. – Callo por un momento, suspirando, como si lo que fuera a decir a continuación, perjudicaría en un futuro. – Prométanme algo…

Ren y yo asentimos algo confundidos, no era muy común ver a mi padre en ese estado.

. – Cuídense uno al otro.

. – ¡CUIDADO!

Desperté de nuevo de mi ensoñación, no recuerdo haber subido de nuevo a la espalda de Naruto, tan solo observe como corríamos en diferentes direcciones. – ¿Qué ocurre? – musite débilmente.

. – ¡Kazuma! – me contesto Yamato mientras corría agitadamente. Entonces me erguí y observe el prado que nos rodeaba, ya habíamos llegado.

. – ¡¿Qué demonios haces?! – Me gritó Naruto al ver como bajaba de su espalda. Hice un movimiento estúpido hacia mi espalda reparando que no tenía armas.

Entonces escuche el sonido de dos katanas impactándose. – ¿Por qué nos alejamos de la cabaña? – le cuestione a Yamato.

Mi pregunta fue contestada al ver cómo salía humo donde se encontraba la cabaña. – ¡Tsubaki! –Dirigí mi vista hacia los grandes árboles del bosque donde alguien gritaba mi nombre.

. – Tsubaki – otro llamado, pero ahora de Naruto quien se acercaba y me rogaba con la mirada de que no hiciera algo estúpido. – Por favor… – me pidió mientras extendía su mano derecha hacia mí.

. – Naruto… – suspire. – Eres increíblemente amable… pero tú más que nadie sabes mi respuesta. – Lo mire directamente y como única oportunidad tome su mano pero mantuve mi distancia. – Recuerdas… esa vez que te perdiste el día que te quedaste en la casa de Hinata-sama…

Naruto se sonrojo.

. – Lo que viste es la prueba más clara de que tengo que cumplir mi promesa. – Le dije mientras entrelazaba mis dedos con los suyos.

. – Es ella

No pude evitar sonreír. Estaba tan pequeña con su cabello cortito y sus tiernos ojos la hacían ver adorable con ese kimono azul.

. – Hinata, ella es Tsubaki – presento Yûhi mientras le ayudaba a dar unos pasitos hacia mí.

. – Hola, pequeña Hinata – la tome de su bracitos para evitar que se cayera.

. – ¿Otro? – cuestiono Orochimaru y eso atrajo mi atención. – Cada vez que te veo siempre tienes algo en la panza. – Comento sacando una pequeña risa de la mencionada.

. – Quiero que Hinata tenga una hermanita – dijo con simpleza mientras se acariciaba la panza de siete meses.

. – ¿Hermanita? ¿Otra niña? – cuestione mientras cargaba a Hinata.

. – ¿Cómo se llamará? – cuestiono curioso Ren mientras adentraba nuestra maletas al recibidor.

. – Espero que sea bueno – se mofo Orochimaru ganándose una mirada severa de Yûhi. – ¿Quieres que lo escoja yo de nuevo?

. – ¡No! ¡Esta vez no! – comento divertida. – Te gustara, se llamara Hanabi.

. – Me agrada – le dije mientras arrullaba a Hinata en mis brazos.

. – ¡Verdad que es lindo!

. – Si que te esforzaste esta vez – se burlo de nuevo Orochimaru. – Puedo preguntar de donde salió la inspiración.

Yûhi rio nerviosa y algo sonrojando. – ¡No te lo diré enfrente de los niños! – expreso sonrojada.

Orochimaru gruño algo recio. – ¡Dios, acabas de hacerlo!

Ren solo suspiro mientras yo reía entre dientes. Al momento, Orochimaru se despidió de nosotros, prometiendo que volvería dentro de un año: En la inauguración ANBU.

Al principio recibíamos llamadas de nuestro padre confirmando que todo seguía de acuerdo al plan, contraría a unos soldados de la ciudad del sonido, cerrarían el trato y luego volvería. Pasaron meses hasta cumplir el año prometido y tan solo observaba el crecimiento de Hinata y de la panza de Yûhi, faltaba un mes para que cumpliera los nueve meses mientras Hinata celebraba su tercer cumple años con un pastel que yo misma le prepare.

Pero no fue lo único que celebramos, la inauguración de ANBU por fin abría su puertas – metafóricamente hablando – el lugar era un panel debajo de la empresa Hyuga. En ese entonces tan solo conocía acerca de su existencia pero a petición de Yûhi y Hiashi, Ren y yo nos quedamos a cuidar de Hinata.

ANBU inicio.

Al igual que un nuevo nacimiento – literal – Hanabi nació ese día.

Mi padre volvió ese día y así como llego se fue de nuevo pero hacia otra ciudad. Lamentablemente, nunca supe la verdadera respuesta de la ciudad del sonido, pero desde que volvió algo dentro de él había cambiado.

Ren y yo lo notamos. Incluso Yûhi quien era la que más trataba de que se comunicara con nosotros, pero el siempre contestaba lo mismo:

. – No tengo tiempo

Murmure captando la atención Naruto. Deshice el contacto y tan solo corrí en dirección a la cabaña donde solía ser mi antigua casa. Cada paso que daba era un terrible dolor, sentía la sangre tibia y humedad en mi mano.

Igual como aquella vez.

. – ¡Yûhi-sama! ¡Yûhi-sama! ¡Ren! ¡Ren necesito tu ayuda!

Mi llanto, mis gritos, mis lagrimas, todo era un caos. Parecía que era la única en la casa en aquella fría noche de invierno. La alarma no se había activado, pero eso no evito que escuchara quejidos y un ruido en el primer piso, baje exasperada una vez que confirmara que Hanabi y Hinata continuara dormidas.

Al bajar por las escaleras me di cuenta de cómo la ventisca con nieve se adentraba por la puerta corrediza que daba al jardín y no pude sostener un suspiro ahogado cuando vi rastro de sangre en el camino. Seguí el rastro desde la puerta, la sala, luego el pasillo y vi como la luz del baño se prendía y de nuevo el sonido de un cuerpo cayendo.

Me acerque a paso lento y cuando estuve en el contorno de la puerta, mire. Lo que vino después fue mi llamada de auxilio al ver a Yûhi recargada contra la ducha y todas la toallas alrededor de su estomago.

. – ¡¿Q…Qué pasó?! – farfulle al llevar mis manos hacia la herida y evitar que su sangre siguiera saliendo de su cuerpo. Al poco tiempo mi hermano llego y después fue en busca de ayuda. – ¡Yûhi-sama, no se duerma, por favor!

Le suplique mientras toma su mentón con mi mano derecha y la obliga a que volteara a verme, llore al ver como sonreía a pesar de su estado. – Hinata… Hanabi… – musito suavemente.

. – Están bien, están bien…

Yûhi sonrió.

Con dificultada dejo de tocar su herida y la llevo hacia mi mejilla derecha. – P…por favor…

Me miro con mucha intensidad y luego vi como sus ojos ya no me observaban sino a Ren quien se acercaba a paso lento con el teléfono en la mano, se arrodillo junto a nosotras y su rostro tan solo expresaba el dolor que sentía al verla en ese estado.

. – ¿Quién te hizo esto? – bramo entre dientes Ren auto controlando su ira que poco después se tornaban en gruesas lagrimas.

Yûhi se estremeció, vi como cerraba los ojos por un momento, frunciendo su ceja en el acto.

. – Orochimaru

Lo llame una vez al llegar al centro de la batalla.

La cabaña estaba destruida, el techo se había caído encima de lo que antes era mi cocina. El huerto estaba muerto, tan solo un cadáver yacía encima de él. Me concentre en mi alrededor y observe a mi izquierda como se encontraba los hombres de mi padre y del lado contrario, Kakashi junto con algunos ANBU y los chicos, entre ellos Sasuke ayudaba a levantar a Hinata del suelo. Y yo, tenía a mi lado a Kazuma.

. – ¿Ren? – murmure buscando con la mirada y no lo vi en ninguna parte.

. – Naruto.

Voltee al ver como Yamato y el rubio se juntaba con su grupo. Observe como hubo un alto fuego al llegar junto con Kazuma.

Era ahora o nunca.

. – ¡Padre! Te tengo los primeros códigos de seguridad – Grite al mismo tiempo que corría hacia la cabaña destrozada y la batalla recomenzaba. – ¡Kazuma, no dejes que se me acerquen! – le orden al ver como Kakashi e Itachi pasaban a sus enemigos y se dirigían hacia mí.

Hinata se abrió entre la multitud pero al instante Kazuma la retuvo, una vez en la puerta de la cabaña me adentre hacia el lugar, estaba oscuro y sucio. El olor de muerto inundo mis fosas nasales y respingue, después seguí el mal oliente rastro y vi la escotilla que estaba debajo de una maderas caídas.

La escotilla se abrió, recibiéndome con unas escaleras metálicas subterráneas. Al momento de pisar el primer escalón unas pequeñas luces empotradas en las esquinas me indicaron el camino. Baje con dificultad y luego escuche la voz de mi hermano.

. – ¡¿Ren?! – vocifere mientras apresuraba mi paso y al momento de tocar el suelo firme, unos brazos me recibieron con delicadeza.

. – ¡Tsubaki! – mi hermano me estrecho y unas lagrimas salieron al volver a verlo. – ¡Dios, estas sangrando!

. – Estoy bien – lo detuve al ver como quería curar mis heridas. – No hay tiempo…

. – ¡Tsubaki, querida! – voltee ante el llamado de Orochimaru. – Me alegra verte de nuevo – se acerco y me abrazo. Mi corazón palpito al ver cómo era cuidadoso ante mi herida. – Hija yo…

. – No digas nada… – lo callé. – Haría cualquier cosa por ti, yo entiendo.

Orochimaru toco mi mejilla y acariciaba mis cabellos como cuando era niña. Cerré mis ojos ante el acto y trate de no llorar. – Ven – tomo de mi mano y me llevo hacia su escritorio donde estaba su computadora. – Te curare mientas ingresamos los códigos, ¿está bien? – asentí mientras veía como tomaba el botiquín que Ren le extendía.

Ren tomo la computadora entre sus brazos y le dije los primeros tres dígitos. – Siete, Pacto, Invierno

Orochimaru sonrió mientras retiraba mis vendas con una tijera de disección. – Esa es mi niña…

Apreté mis labios.

. – ¿Por qué lloras? Te duele mucho…

. – B…bastante…

. – Ya termine – Dijo Ren mientras le enseñaba a Orochimaru la pantalla donde decía: "procesando".

. – Padre, recuerdas esa vez cuando llegaste al orfanato y nos adoptaste – le comente mientras atraía su atención. – Siempre te pregunte la razón de nuestra adopción al ver que no tenías novia o esposa, ¿recuerdas?

. – Como olvidarlo – murmuro mientras sacaba una aguja y un hilo para sellar mi herida pero siempre atento a la pantalla de la computadora. – Te respondí porque…

. –… te sentías solo – complete mientras detenía su mano con la aguja. – ¿Ya no te sientes solo? – cuestione mirándolo con nostalgia y tristeza.

. – No – contesto con sinceridad y no pude evitar abrazarlo.

. – Tsubaki, tu herida…

. – Ya no importa – le dije. – Siempre… siempre… te agradeceré por todo los bellos momentos que me diste…

. – ¿Tsubaki?...

. – ¡Te amo!

. – ¿Por qué me dices eso? – pregunto Orochimaru al mismo tiempo que tragaba saliva.

. – ¡Te amamos Ren y yo! ¡Por eso…! Espero que puedas perdonarnos…

Error

Error

Código incorrecto

Error

Error

Mi hermano soltó la computadora al mismo tiempo que yo me aferraba a mi padre, evitando que deshiciera el abrazo. – Todo estará bien – le dije mientras pesadas lagrimas salían y deslizaban por mis ojos.

Ren tomo la tijera del escritorio y con el mismo sufrimiento, los dientes apretados y el dolor cayendo en lágrimas. Dirigió la punta afilada hacia el cuello de Orochimaru y por un momento dejo de forcejear y correspondió mi abrazo al poco tiempo que el impacto llegaba y atravesaba fácilmente su piel.

. – ¡TENÍAMOS QUE HACERLO! – Exaspero Ren. – ¡NO SABES LO MUCHO QUE NOS DOLIA VERTE EN ESE ESTADO! ¡MATASTE A YÛHI, TU AMIGA! ¡MATASTE A HIASHI, TU AMIGO! ¡MATASTE Y LASTIMASTE A MUCHA GENTE! ¡¿CÓMO PODIAMOS PERMITIR QUE SIGUIERAS DE ESA FORMA?! ¡¿CÓMO?!

Al no soportar más el peso de mi padre, me arrodille junto con él sin dejar de abrazarlo. – Eres nuestro padre… – musité a su oído. – ¿Recuerdas la promesa? – Gimoteé – Tuve que cambiarla…

. – Y…Yû…hi – farfullo mi padre mientras se atragantaba con su propia sangre.

. – Si… nosotros te detendríamos. Somos familia, ¿Recuerdas? – cerré los ojos al no sentir más sus brazos alrededor de mi cintura. – Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…

Adiós.

Ren retiro la filosa tijera para después colocarlo en el suelo, me quede a su lado sin soltar su fría y pálida mano, acerque mis labios hacia su frente y le deposite un beso. – Tsubaki…

. – Ya sé. – me puse de pie con ayuda de mi hermano. – Tienes que ayudarlos – le pedí mientras volteaba hacia la computadora que yacía tirada en el suelo con la pantalla rota pero aun visible. – Por Hinata.

. – Por Hinata – musito Ren mientras me indicaba que siguiera presionando la herida.

Ren tomo la computadora y deshizo la frecuencia que mantenía aturdido a Kazuma y posiblemente a Hinata. Paso un momento para poder escucharlos abriendo la escotilla y bajar por las escaleras metálicas. Mi hermano dejo la computadora en el escritorio y levanto las manos al recibir la indicación de Kakashi. Yamato se acerco he inspecciono el lugar junto con otros dos ANBU, después salió Sasuke junto con Naruto e Itachi quienes se acercaron y vieron como seguía arrodillada sin soltar la mano de Orochimaru.

Al poco tiempo bajo Hinata junto con Gaara y fue ahí cuando me levante con dificultad, camine hacia ella ignorando las advertencia de Kakashi. Observe como ella hacía lo mismo para después apuntarme con su katana impidiendo que avanzara. Sonreí. – Mi pequeña… lo siento mucho. Pero tuve que adelantarme. Era mi padre después de todo…

Cof Cof

Tosí con dolor al sentir la sangre en mi garganta, ignorando la preocupación de Ren y de Naruto. – Mi niña… tu misión no ha acabado – le dije viéndola a los ojos. – Tu verdadero enemigo se encuentra en la aldea del sonido, el acalde Osamu Sanj o

De pronto ya no me sentía tan pesada como antes, tan solo quería dormir…

Tsubaki-neesan

Tsubaki-neesan

. – Tsubaki-neesan.

. – Si, pequeña – respondí al llamado de la niña que tomaba mi mano enfrente de la tumba de su difunta madre.

. – ¿Por qué mi mamá se ha ido? – pregunto tristemente mientras observa el pavimento.

. – Hinata-sama… – suspire e inhale. – Ella no se ha ido – le dije mientras me arrodillaba junto a ella. – Ella siempre estará aquí, en el corazón – musite mientras llevaba su pequeña mano a su pecho. – Además ella me encomendó una misión, ¿Quieres saber?

Hinata me miro con ansias y trago saliva ante mi pequeña seriedad.

. – Yo siempre estaré a su lado. – Musite débilmente y con todo la fuerza levante mi rostro para verla. – Porque tú eres… después de todo… mi pequeña… H…Hinata.

.

.

.

Fin de capitulo.

.

.

.

¡He vuelto!

Me extrañaron yo sí, tanto estrés pero por fin estoy de vacaciones. Les traigo este capítulo espero que lo hayan disfrutado ¿Se lo esperaban?, llore ¿Alguien más lloró? No sé a lo mejor andaba sensible XD Se que es corto el capitulo pero tenía que dejar rastro de mi existencia. Espero tener el otro capítulo terminado para la otra semana, ya que a pesar de que estoy en vacaciones aun sigo dando mis vueltas de trabajo.

COMENTARIOS

Fran Sanchez: Holi! Estoy tan emociona de haber vuelto, siento mucho que los paramédicos te enviaran al hospital espero que te hayan dado de alta XD envíame el recibo yo pago por que ahorita mismo recaí en depre por Tsubaki, por alguna razón me dolió mucho lo que hicieron. Pobrecilla. Y añadiendo la muerte de Ino creo que quede como Sasori, me quede en shock. Espero que lo hayas disfrutado y espero leerte en mi próxima publicación. (Dame esos cinco) Bye.

Tsuki-shin: Hola muchas gracias por leer y me dio gusto que te gustara el capitulo anterior, pues todo tiene un inicio y esta es una parte, ahora iremos hacia el centro del mal. Espero que hayas disfrutado el capitulo. Te veo hasta la próxima actualización.

Suki: Hola, Gracias por tu lindo mensaje. Me agrada saber que mi fic es bien recibido. Y también saludos a EMA, (Hola, Ema. Gracias por recordarle a tu amiga suki sobre la actualización) Espero que a ambas les haya gustado este capítulo. Y espero leerte muy pronto. Besos.

Sexykittydarxs (Guest 19 julio): Hola, muchas gracias por haber comentado. Me agrado que dijera que sintieras la impotencia y todos esos sentimientos de desesperación. Espero que este capítulo sea de tu agrado. Espero leerte pronto, besos.

Ema: Hola, espero no confundirlas pero eres la amiga de Suki. Yo espero que sí, XD sino que vergüenza. Da igual, gracias por comentar espero que te haya gustado este capítulo, está escrito con lagrimas porque llore T.T. No sé porque me dolió mucho al momento de escribirlo quizás andaba sensible. Si lloras, llora conmigo. Te mando besos, cuidate.

Knicky Ouji: Hola. Gracia por comentar espero que mi este capítulo sea de tu agrado. Si tienes razón es la actitud de RTN y de Shippuden es que ambas me gustan y siempre trato de combinarlas porque se me hace divertido. Espero leerte pronto, cuídate.

Danisanchez Uchiha18: Hola, me da gusto saber que el capitulo anterior fue de tu agrado. Espero que este sea de tu agrado y continúes leyendo hasta el final. Saludos.

Guest del 20 de agosto: Hola muchas gracias por tu expresivo corazón, ¿no has muerto verdad? ¿Tu corazón anda bien? O quizás ya esta también en el hospital XD Espero que no, ya he enviado muchos lectores al hospital. Jajaja, espero que este capítulo te haya gustado y espero leerte pronto.

¡Muchas Gracias por leer!

Aviso: Dentro de unos días Yeii-chan cambiara su nombre a "KatarlizRose"

He sido bautizada, ¿les gusta? Pueden llamarme como quieran.

Yeii-chan o KatarlizRose se despide.

Bye.