La cruel realidad

Capitulo 25: Asimilación inédita

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SASUKE

. – ¿Estoy muerto?

. – No, no lo estas.

Abrí lentamente mis ojos. De nuevo esa pesadilla, el lugar era realmente oscuro y tan solo distinguía como varios hombres de Orochimaru me perseguían y después me mataban. Tras cerrar y abrir los ojos nuevamente me di cuenta que no estaba en mi cuarto.

. – Es solo un sueño. – me dijo la voz que se encontraba a lado mío. Voltee y no me sorprendí al ver a Ino con el cabello suelto y su traje de ANBU de color blanco. Estaba radiante e increíblemente… feliz. – No tienes que torturarte de esta manera – me dijo suavemente.

. – No puedo evitarlo – musite hacia mí mismo.

. – Claro que sí. Solo tienes que olvidarme, por eso estoy aquí, soy la fuente de tus pesadillas. – me comentó mientras me sonreía y me obligaba a verla. – Mírame. Estoy… más que bien.

Hice un mohín.

. – Solo sigue adelante. Hazlo por Hinata…

. – Ojala pudieras venir conmigo. – le dije y ella solo me sonrió.

. – Sí, "ojala" – se rio y luego con su mano derecha me dio un empujón hacia adelante. – Ya vete, tienes una vida por delante.

Voltee por última vez y guarde esa sonrisa, sabiendo que se encontraba en paz. – Adiós Ino.

Adiós Sasuke…

Sasuke

Sasuke

. – Despierta, Sasuke… – me susurraron.

Me removí entre las sabanas y me gire aun soñoliento para ver quien estaba a un lado de mí. – ¿Itachi? ¿Qué quieres?

. – Mamá quiere que bajes… tenemos una visita. – anunció mientras sonreía de lado.

. – ¿Quién? – pregunte y el solo sonrió con burla y se fue.

Tras escuchar la puerta cerrarse me reincorporé y me quede sentado en el borde de la cama. Ya habían pasado un mes, y durante ese mes, Hinata seguía en estado de coma junto con Kazuma. De igual modo, mis pesadillas persistían. Muerte por todos lados, incluso soñé con la muerte de Hinata y eso no era muy agradable. Sin embargo… esta vez fue la primera vez que soñé con Ino, sonriéndome y diciéndome algo que ahora misma se iba desvaneciendo. Suspire intranquilo, pero aun así me levante de la cama y me di una ducha rápida. En cuanto salí, me estire y por alguna razón, mi cuerpo había dejado de sentirse tenso. En cuanto me arregle, baje las escaleras y me topé con mi madre en el borde de las escaleras.

. – ¡Sasuke! Tenemos visitas, el hijo de Miko está aquí. – anuncio con cierta diversión en sus ojos y al final soltó una risita.

. – ¿Miko tiene un hijo? – cuestione confundido alzando la ceja mientras me dejaba llevar por mi madre hasta el comedor.

En el trascurso, percibí la voz de Itachi y la de mi padre, entonces me llego una muy familiar. – Debe ser una broma – me dije a mi mismo, en voz alta y todos me escucharon.

. – Quién lo diría hermanito – comento burlón Itachi.

. – ¿Kakashi? – articule mientras me acercaba a saludarlo. – Miko es tu madre…

. – Así es niño. – afirmo el hombre y luego me asalto una sospecha que sin duda alguna lo noto ágilmente. – Ni Hinata-sama lo sabe. Mi madre lleva trabajando por voluntad propia desde el accidente de Mikoto.

. – ¿Entonces…?

. – Hiashi – menciono mi padre. Su rostro mostraba cierto agradecimiento y añoranza.

. – Hiashi-sama me pidió que visitara a Mikoto-sama, en ese momento ella necesitaba a alguien con quien simpatizar. – articulo Miko mientras le sonreía a mi madre, quien llevo sus manos para evitar que lagrimas traicioneras cayeran por sus mejillas. – A pesar de que Hiashi-sama solo pidió que habláramos, tome la decisión de trabajar con ustedes. Soy una Co-fundadora de ANBU y prioricé el bienestar de Mikoto en cuanto me entere del accidente. Pero ahora, mi trabajo ha finalizado. – suspiro. – Ya es tiempo de que me jubile, además Mikoto-sama ya no necesita de mí – anuncio especialmente a ella.

Mi madre se conmovió, lloro y agradeció a Miko por todo lo que había hecho. Sabía que no quería que se fuera, pero mi madre se mantuvo fuerte y decidida. Con un largo abrazo, se despidieron y rezaron por verse de nuevo algún día. Mientras yo, agradecía a Kakashi por haberme enseñado el lado oscuro del mundo, y como sobrevivir a él.

. – ¿Y Hinata?

. – Yo nunca estuve. – contesto Kakashi mientras se ajustaba su tapa bocas. – Pero siempre estaré para servirle.

Asentí mientras veía como recogía su maleta y la de Miko, y, no pude evitar preguntarle. – ¿Por qué siempre te cubres la mitad de la cara?

Kakashi me miro con cierto cansancio. Quizás no es la primera vez que se lo preguntan. – ¿Quieres ver? – cuestionó mientras se llevaba un dedo sobre el tapabocas.

. – "¡Rayos, que tentación!" – pensé mientras asentía, ocultando mis nervios.

. – Muy bien. Aquí voy…

Se desliza muy lentamente. – "No puede hacerlo más rápido" – Ya casi veo su completa nariz…

. – ¡Kakashi, entra inmediatamente al carro! – ordeno Miko mientras agarraba la cara de su hijo con su grande y arrugada mano, tapándole y regresándole el tapa bocas a su lugar. – Nos vemos, Sasuke-dono.

Y el carro arrancó.

. – Que inoportuna.

. – Que inoportuna.

Me asuste al ver a Itachi detrás de mí, diciendo lo mismo que yo.

. – Yo también sentía curiosidad. – dijo con diversión mientras se adentraba a la casa.

Me aclare la garganta y no sé porque ahora tenía más curiosidad que antes. – "Demonios"

. – ¿Vas a salir? – se acerco mi padre y se posiciono a un costado mío.

. – Tengo que ir a ver a mi novia – aunque sonó algo pretensioso por mi parte. Era la verdad, Hinata me había aceptado – solo que no lo iba a recordar – por eso me aseguraba de ir todos los días, tenía que ser el primero en cuanto despertará y ver su primera reacción al verme.

. – Con que "novia" ¿Eh? – musito mi padre y vi como se mofaba de mí. Normalmente nunca muestra emociones, ¿Pero se estaba divirtiendo ante mi comentario? – Y ella lo sabe – "me leyó el pensamiento" y bufé.

. – Lo sabrá a su debido tiempo – le dije y me sorprendí de verlo sonriendo. Y me dejo atónico al darme cuenta que no se oponía ante mis intenciones de tener algo serio con Hinata.

. – Sasuke… solo asegúrate de hacerla feliz – me dijo y esta vez se me quedo viendo con seriedad. – Aun sí Hinata llegase a enamorarse de otra persona.

. – Ya… lo sé…

Era una de mis grandes inseguridades. Por eso quería que despertara, mi corazón se estrujaba con violencia ante la posibilidad de que Hinata llegará a olvidar sus sentimientos por mí. Así que por eso estaba aquí, dentro del ascensor que me llevaría hasta los pasillos donde residía Hinata. En cuanto las metálicas puertas se abrieron, el personal iba de un lado a otro – como de costumbre – y en la recepción, me sorprendí de ver a Sakura junto con Tsunade. Observe como Sakura asentía cada vez que la rubia la volteaba a ver y en esas miradas, vagamente se dio cuenta de mi presencia. Supe por Sasori, que le dio cierta amnesia pero nunca supe si los recupero o no. Por eso me inquietaba su presencia.

. – Hola muchacho. – me saludo la rubia mientras le daba a Sakura unos papeles. Me di cuenta que me evadía con la mirada. – Espera un rato, están aseando a Hinata. – anuncio sin preámbulos. – Sakura ve con ese paciente. – ordeno y la chica asintió con la cabeza y se fue del lado contrario.

Me acerque a Tsunade sin dejar de ver a la peli rosa y ella noto mi mutismo. – ¿Qué hace aquí? – pregunte y solo vi como la rubia, recibía y entregaba documentos a la recepcionista.

. – ¿Te molesta? – me pregunto mientras me encaminaba hacia el cuarto de Hinata. No le respondí. – Es mi aprendiz… – "creo que mi padre ya me lo había mencionado" –…Me ha ayudado mucho estas dos últimas semanas. – me informo mientras anotaba ciertas cosas en el portapapeles. – Es su primera vez en este piso. Espera aquí

Iba a protestar pero se adentro al cuarto de Kazuma y monitoreo las señales de su cerebro y del corazón. Vi como le administraba otra bolsa de suero y antes de salir se aseguro de ambientar el cuarto. A pesar de estar en el contorno de la puerta me di cuenta que había bajado un poco de peso.

. – ¿Cómo esta?

. – Estable. Al igual que Hinata – me informo por adelantado. Nos encaminamos al cuarto de Hinata y me hizo esperar unos minutos más y luego las enfermeras junto con Tsunade salieron. – Ya puedes entrar y…

. –…y conozca las reglas – continúe con frustración. No soy un niño.

Tsunade me sonrió con arrogancia y antes de cerrar la puerta. – Por cierto, Naruto está aquí… – voltee enseguida. –… Tsubaki despertó hace una hora.

Mis ojos se agrandaron y regrese mi mirada hacia Hinata, su cabello olía a jabón neutro combinándose con el típico aroma de los hospitales. Tome su mano derecha y deposite un beso. – Escuchaste Hinata, Tsubaki está despierta… – le reitere mientras dejaba su mano en su lugar y la arropaba con las sabanas. – Enseguida vuelvo.

Sin poder sentarme como los días anteriores, mejor me dispuse a ver como se encontraba Naruto y por supuesto, Tsubaki. Nunca supe cual fue el veredicto de Ren tras ser arrestado, solo sé que Minato se encargo de su situación, claro que a petición de su hijo. Al salir del cuarto, me dirigí a terapia intensiva que estaba a un piso más arriba. Oprimí el botón del ascensor y en uno segundos se abrió y me tope con Sasori junto con Deidara.

. – ¡Oh! – musito Sasori.

. – ¡¿Oh, Sasuke?! ¿Vienes de visita? – me pregunto Deidara al mismo tiempo que salían del ascensor. – Hinata sigue sin despertar – comentó más que formularla como una pregunta.

. – Bueno solo vinimos a dejarle algunas flores – dijo Sasori. – Naruto nos llamó, dijo que…

. – Si lo sé. A eso iba. – le interrumpí mientras detenía la puerta del ascensor con mi mano y luego me adentraba a la cabina.

. – Oh, bueno te vemos en un rato – dijo Deidara al mismo tiempo que las puertas se cerraban sin dejarme tiempo de asentir.

Cuando se cerraron, pude ver mi reflejo en la puerta metálica. Por alguna razón, ese encuentro fue algo extraño, desde que Hinata cayó en un sueño indefinido, sentí que nos habíamos distanciado. Y era demasiado notorio, incluso entre nosotros. Sai fue el primero en alejarse, su familia se había mudado a Francia y no nos ha contactado desde la última vez que vio a Hinata. Por otro lado, Shikamaru conoció a Chouji en una cena familiar y desde ese encuentro se frecuentaban más seguido. Aclarando y dejando atrás el pasado, y solo seguía en contacto gracias a Naruto. Después de que se graduaran Itachi y Hidan, este último fue hacer servicio militar prometiendo que volvería en cuanto Hinata despertara. Mientras mi hermano se prepara para ir a la universidad de mañana y al trabajo por la tarde junto con mi padre. De igual modo, Deidara y Sasori pasaban más tiempo haciendo diseños en la casa de este ultimo y solo nos saludaban en encuentros casuales. Y los únicos que seguimos juntándonos – apetición de Naruto – Eran Gaara, Kiba y yo.

". – ¡Solo es la escuela! Cuando salgas ya nadie te va recordar y le importara un combino si fuiste o el más guapo o el más popular de tu jodida escuela. A nadie le va a importar…

Esas palabras resonaron en mi mente, recordando como Hinata nos había gritado por primera vez. Esto era a lo que se refería.

". – ¿Por qué? Porque esa es la cruel realidad. Lo siento pero así es. Lo siento por despertarte de tu estúpida burbuja pero solo es la maldita verdad.

Nada dura para siempre.

Al llegar al contorno de la puerta, me detuve al oír un sollozo.

. – ¡Solo déjame en paz! – bramo con aflicción Tsubaki mientras se tapa su rostro con ambas manos. – ¡Quiero ver a mi hermano! ¡¿Dónde está mi hermano?!

. – No te lo voy a decir – respondió Naruto y jamás lo había visto tan molesto, fingiendo a la vez que se encontraba tranquilo. – Dime… esa noche, en la pijamada en la casa de Hinata, yo lo vi…

Fruncí el ceño al no entender a que se referían pero si evocaba el momento, y de igual modo recordar cuando Naruto fue al baño, se había tardado mucho solo para ir al sanitario. Me sentí algo apenado por estar espiando, pero la curiosidad por saber me inundo todo el cuerpo porque sentía que estaba relacionado con Hinata.

. – Por favor Tsubaki… – imploro Naruto mientras se acercaba a ella y tomaba sus manos para alejarlas de su rostro y pudiera verla directamente. – Si me dice… te prometo que te traeré a tu hermano, ¿sí?

Tsubaki dudo, apretó los labios y luego lentamente asintió. – Tan solo dime… ¿Por qué te importa tanto?

Naruto dejo sus manos, se alejo y se estiro sobre su asiento. Soltó una risita con un deje de tristeza. – A pesar de todo, no sabes el por qué. – comentó haciendo que la joven se le tiñeran las mejillas y volteara hacia otro lado.

Tan solo hice una mueca divertida por la indirecta de Naruto.

. – Lo que viste… fue un video sobre la madre de Hinata, aunque sé que ya lo sospechabas. – musito Tsubaki viendo a través de la ventana. – Eran unos viejos videos de seguridad… del día en que murió Hyuga Yûhi. – Naruto se impresiono al igual que yo. – Era como un recordatorio… creo. – deslizo sus dedos debajo de su ojo derecho, escondiendo sus lagrimas. – Tú no sabes cómo fue criar a Hinata… creciendo sin su madre y para el colmo sabiendo quien era el asesino. Así que… sin que Hinata se diera cuenta, todas las noches veía el descenso de Yûhi. Escuchando de su propia voz que el responsable de su muerte fue mi padre. – finalizo mientras volteaba a mirar de nuevo a Naruto. – Y luego me viste en ropa interior… satisfecho.

Naruto desvió su mirada, sonrojado y luego volteo de nuevo hacia Tsubaki. – Dime la verdad Naruto, ¿Por qué es relevante mi opinión?

Naruto sonrió y sacó su celular de su pantalón. – Hola papá, ya puedes dejar ir a Ren. Tsubaki quiere verlo. ¡Ah, por cierto! Te lo dije – se carcajeo al final, entablo una leve conversación y después colgó.

. – ¿Qué fue eso? – pregunto Tsubaki mientras se reincorporaba sobre su cama con la ayuda de Naruto.

. – Le dije a mi papá y a los demás de que Ren y tu eran inocentes. Y que todo lo que hicieron fue por el bien de Hinata. – respondió con sinceridad el rubio y solo pude ver por el rabillo del ojo como Tsubaki se mordía los labios ante esa declaración.

Por alguna razón me sentía tranquilo y creo que gracias a la intervención de Naruto, quizás no llegue a odiar a ese par de hermanos, pero ahora, creo que mi presencia no ayudará mucho. Así que me fui por donde vine. Y esta vez sin toparme con nadie, me fui del hospital y al salir solo voltee hacia cierta habitación.

Por alguna razón, sentí la necesidad de ir por mi cámara e ir a tomar fotos.

CUATRO MESES DESPUÉS

. – Sasuke, te espero afuera. – anuncio Naruto mientras salía por la puerta del salón del clase.

. – No tardaré… – le dije mientras guardaba mis cosas en la mochila.

Las vacaciones de verano habían terminado, y ya llevaba dos meses en clase. Era mi tercer y último año, y desde un principio los maestros ya nos hacían un cuestionario sobre nuestros intereses laborales y que carrera ejerceríamos para llevarlo a cabo. Me quede con el lápiz en la mano y tan solo recordaba las palabras de Itachi:

. – Solo haz lo que más te guste… es tu vida. Con el tiempo, sabrás con detenimiento que será lo mejor para ti.

Con el tiempo, ¿eh?

No era algo sencillo de decidir.

Imaginarte que carrera ejercer y como sacarle provecho, es un tema que – imagino – que toda persona duda. Y realmente en estos momentos me gustaría ser como Naruto, que grito a todo pulmón que él sería el mejor chef del mundo y luego Kiba como broma le dijo que porque mejor no se hacía presidente de la nación y creo que se lo tomo muy enserio, diciendo "¿Por qué no?"

Y así su sueño cambio de la nada. No creo que haya cambiado así como así, algo se traía Naruto.

. – ¿Sasuke-kun?

Alcé mi vista hacia la puerta y me encontré con Sakura con un buen de papeles en sus brazos. Se adentro al salón y dejo todo en el banco, y me di cuenta que se encontraba allí para recoger los informes.

. – ¿No has terminado? Puedo regresar…

. – No… solo revisaba… algo – le dije mientras pasaba al frente y agarraba los informes del salón y entre la mitad metía el mío. Los acomodé y se los entregue a Sakura, quien los recibió con gratitud.

La vi apuntar en la primera hoja el salón a que pertenecía y luego la acomodo con las demás. – Y… ¿Cómo has estado? – se aventuró a preguntar por el titubeo.

. – Bien… ¿Y tú? – pregunte por cortesía.

. – Bien. Gracias por preguntar. – respondió mientras tomaba de nuevo esa columna de papeles. – Bueno tengo que ir a entregar esto, adiós.

. – Déjame ayudarte.

Ambos caminamos hacia la sala de maestro en completo silencio y en cuanto llegamos, dejamos los formularios y nos retiramos.

. – Gracias. Por cierto… – Sakura se apretaba las manos. – Desde hace mucho tiempo… he querido… disculparme contigo – me dijo mientras hacia una reverencia y eso me sorprendió.

. – ¿Qué? – no entendía a que se refería. La he visto en el hospital cada vez que visitaba a Hinata y ella solo me saludaba – la cual solo asentía – y jamás entablamos una conversación.

. – Yo creo que debí decírtelo… pero recuerdo muy bien "ese día" de la fiesta. – confeso apenada. – Incluso recuerdo nuestro arreglo matrimonial… lo había olvidado hasta que entre al cuarto de Hinata. Me sorprendí mucho al verla… y entendí muy bien porque Tsunade-sama no me dejaba entrar… ¡no creas que fue mi curiosidad! – me aclaro mientras se erguía poco a poco pero aun con la cabeza agachada. – Una enfermera necesitaba ayuda y su compañera no había ido y me ofrecí, y cuando entre… bueno… lo recordé todo.

. – ¿Desde cuándo?

. – Hace tres semanas. Y la verdad aunque tenga mis preguntas… creo que al final no quiero saber cómo fue que Hinata termino en ese estado, o como yo termine... bueno, como sea. Se lo comenté a Tsunade-sama y me dijo que no pasaba nada y luego me encargó de supervisar el monitoreo de Hinata… y eso he estado haciendo, por eso, me di cuenta de algo…

En cuanto Sakura pronuncio esas palabras, mi cuerpo tembló y no pude dejar salir un suspiro de sorpresa. Tan solo me fui corriendo por los pasillos, ignorando los llamados de Sakura pero pude sentirla detrás de mí. Al llegar a la entrada de la escuela, evadí a Gaara y a Naruto, tan solo seguí corriendo hacia el hospital.

Sabía que estaba lejos y no me detuve a tomar un taxi tan solo seguí corriendo, sentía tanta adrenalina, tanta euforia y no me detendría hasta estar en su habitación.

"Me di cuenta de algo… no soy una profesional en medicina pero el monitoreo de estas dos últimas semanas me di cuenta que Hinata estaba despertando, y hace tres días despertó… el paciente del cuarto izquierdo."

Me impaciente por la tardanza del ascensor y luego por la lentitud en llegar al tercer piso, pero en cierta manera agradecí su lentitud y me relaje, me acomode el uniforme y me seque el sudor de mi frente y cuello, no quería parecer desesperado por el temor a que no me dejaran entrar. Pero en cuanto las puertas se abrieron, ni si quiera fui directamente con la recepcionista – bueno más bien no me noto al estar con el teléfono en la mano – así que me acerque hacia su cuarto. Pude percibir la voz de Tsunade dentro del cuarto de Kazuma y efectivamente estaba adentro, observe como le hacía varias preguntas y este asentía como si nada.

Así que me escabullí, para que no me notara y llegue a la puerta de Hinata, estaba nervioso. Era tanta mi desesperación por verla, a pesar de haberla visitado hace una semana, sin embargo era tanta mi desesperación verla despierta. Por lo tanto, gire la perilla y mis ojos se agrandaron al ver la cama vacía… ¡Realmente estaba vacía! Y trate de evadir esos pensamientos negativos que comenzaron a inundarme, tras ver lo despejado que se encontraba la habitación. Parecía una habitación en la cual nadie ha estado… pero entonces escuche detrás de la puerta del baño lo que parecía el grifo del lavamanos.

Me encamine hacia la puerta y sin más preámbulos gire la perilla y abrí la puerta con tanta impaciencia.

. – ¡Ay!

Escuche su voz…

Y luego como su cuerpo se impactaba con el mío por haber tirado de la puerta con tanta vehemencia. Realmente esto estaba pasando…

Entonces vi como la joven levantaba su cabeza y me encaraba, y allí estaban, esos ojos color perla que tanto he añorado por ver durante estos últimos meses. Su cabello azulino estaba más largo junto con su flequillo. – Eres tú… – No pude contenerme y la abracé temiendo de que fuera un sueño, pero al sentir su calor en mi me provoco un alivio que nunca pensé que llegaría a sentir.

. – D…Dis…Disculpé…

. – Santos cielos… eres tú, ¿de verdad? – pronuncie sutilmente para no asustarla pero me encanto como se removía al sentir mi respiración sobre su cuello.

. – ¡Uchiha! ¡¿Quién demonios crees que eres?! – bramo con cólera la vieja bruja rubia y solo voltee a retarla con la mirada mientras estrujaba más a Hinata contra mi cuerpo, siendo consciente de mis acciones.

. – ¡Tsunade-sama! No grite – escuche la voz agitada de Sakura por el pasillo.

. – ¡Suéltala inmediatamente! – bramo la rubia, convirtiéndose en el demonio que suele ser y no supe si asustarme o alegrarme por el hecho de que también espanto a Hinata quien correspondió mi abrazo. – ¡Oh, pequeña, los siento tanto! – Tsunade modifico su voz a una más agradable al ver el temor que le provoco.

Me burle de ella y solo aspire de nuevo su aroma. Diciéndome de nuevo que esto no era una sueño. – Por favor, mocoso Uchiha… necesito revisarla.

Sin muchas ganas de hacerlo se la encomendé a Tsunade para después recibir un "tierno" golpee en la cabeza por haberme revelado contra ella. Al salir del pasillo, Naruto y Gaara andaban con el teléfono pegado, esparciendo la noticia. Jamás lo admitiría abiertamente porque sonaría muy cursi, pero sentí que mis días comenzaban a tener lógica, el ir a la escuela, luego visitarla e ir a mi casa, cobraban sentido. Solo para obtener este día tan esperado. El que ella me viera con sorpresa y sin una pisca de temor, fue un gran comienzo.

La noticia se esparció rápidamente. A tan solo una hora llego la pequeña Hyuga junto con su primo, tras recibir una llamada por parte nuestra. – Está pasando, ¿de verdad? – se decía así misma mientras hacía fricción con sus labios y aguantaba las ganas de llorar mientras Neji agradecía a Naruto por la llamada. Y más tarde fueron llegando un por un, los primeros en llegar fueron Deidara junto Sasori, después Kiba, luego Shikamaru junto con su padre, Shikaku. Mientras en el servicio militar, Hidan anuncio que estaría a primera hora del día de mañana, y, Sai, solo se le dejo un mensaje, ya que no contesto.

. – ¿Estará bien si vamos a ver a Kazuma? – pregunto Hanabi a Neji y este solo dudo.

. – Quizás… pero esperemos a que llegue Tsunade-sama, tenga paciencia. – vocifero con su neutral voz.

Observe como hacia una mueca desesperada y luego se sentaba a lado de su primo, mientras jugaba con sus pies. Entonces me di cuenta, de que Sakura se acercaba con rostro serio y se dirigía hacia el cuarto de Hinata. Me levante preocupado, y solo vi como se quedaba en el contorno de la puerta, poco después, la rubia salió y pidió que Haruno se adentrara para cuidar de Hinata.

Tsunade me apuntó con el dedo y me pidió que lo siguiera, sabía que no me necesitaba y solo era un vil truco para que no allanara el cuarto de Hyuga. – ¿Ocurre algo?

. – Quizás – respondió. – ¿Tu familia esta aquí?

Y antes de poder contestarle, el ascensor se abrió y mi familia salió de allí. Enhorabuena. – Tengo malas noticias – anuncio Tsunade y fue allí donde llamo mi atención.

. – Despertó esta mañana, al mismo tiempo que Hinata. Sin embargo… ella si recuerda – informo mientras mirábamos a la mujer que se hacía llamar Kujaku, atada de manos y piernas sobre una cama blanca y con unas intravenosas en su brazo izquierdo. – Intento matarse… hace diez minutos.

. – ¿Cómo es posible que recuerde? – cuestionó Itachi viendo a través del ventanal al igual que mi padre y mi madre.

. – No lo sé…

. – Quizás… era porque no quería olvidar. – Hablo mi madre con un tono de voz que no supe catalogarla como tristeza o angustia.

. – Para que nos trajiste aquí, Tsunade-sama – pregunto mi padre mientras afianzaba el brazo de su esposa.

. – Hinata pidió que ustedes decidieran que hacer con ella. Si así lo deseaban… sino, la misma Hinata solicitud que cuando despertara la catalogaran como una pariente lejana. – dijo Tsunade, sorprendiéndome, ¿Por qué rayos Hinata pediría eso? – Pero como nadie esperaba que recordara, supongo que la decisión recae en ustedes. Y si me lo dejan a mí, me temo que tendré que llevarla con el presidente Hiruzen y que la custodien.

El silencio y la tensión invadieron el espacio entre nosotros, y solo escuchábamos los movimientos bruscos y los delirios de la mujer del otro lado de la puerta.

. – ¡SE QUE ESTÁN ALLI! – bramo la mujer mientras sacudía sus pies con la esperanza de zafarse. – ¡YO NO LES PEDÍ QUE ME SALVARAN, MALDITOS IDIOTAS!

Me le quede viendo a la colérica mujer quien después se rindió y se dejo caer en la cama al mismo tiempo que mi madre dejo salir un suspiro – como si hubiera dejado de respirar – para luego observar a mi padre y aferrarse a su brazo.

. – Tsunade-sama – vocifero mi padre con voz autoritaria. – Haga lo que es mejor para ella… pero quiero que le diga que a pesar de sus delitos, la familia Uchiha está dispuesta a responder por ella, incluso a que no lo desee.

. – En pocas palabras… – intervino mi madre observando a través del ventanal. – Su vida nos pertenece.

. – Mamá, Papá… ¿Están seguros? – pregunto Itachi, igual de inseguro que yo.

. – Itachi, Sasuke. Creo que ustedes son los que más entienden esta situación. Sin embargo… a veces el perdón… abre puertas hacia nuevas esperanzas. – Hablo mi madre mientras se soltaba del brazo de su esposo y la llevaba hacia el cristal, viendo fijamente a Kujaku. – Creo que me gustaría hacer lo mismo que Miko hizo por mí tiempo atrás. Ella no podrá hacerlo sola. – Nos sonrió con dulzura y le pidió a Tsunade que la dejara entrar.

Poco después tan solo vi como la mujer se asustaba ante la presencia de mi madre, ¿por qué se asustaba? Se supone que mi madre es la que debería estar aterrada. Pero al verlas hablar me di cuenta que mi madre había tomado las riendas antes de Kujaku soltara alguna palabra. Y realmente me recordaron a Miko.

. – Sasuke – hablo mi hermano mientras posicionaba su mano derecha en mi hombro izquierdo. – Vamos a ver como sigue Hinata.

. – Si claro… – intervino Tsunade con molestia. – Primero tengo que terminar de revisarla…

Le tomo dos horas en terminar de revisarla, al final salió con una tenue sonrisa. Espero que al menos tuviera buenas noticias. Vi como Sakura cerraba la puerta y avanzaba a lado de su maestra y esta misma le entregaba varios informes. Escuche que musitaba que el tal paciente, Toneri, estaba consciente y estable.

. – ¿Y bien? – pregunto Naruto al mismo tiempo que Tsunade se detenía a tres metros de distancia y nos miraba fijamente y con cansancio.

. – Bueno si no fuera por mi pequeña aprendiz – Sakura se avergonzó y agacho la cabeza – Quizás no tendría este alboroto en mi hospital. – anunció la rubia con cierta irritación y luego dejo salir un quejido de desesperación. – Y debo…

. – ¡Yaaaaaa! ¡Solo háblenos de Hinata! – exclamo impacientado este Deidara y agradecía que él fuera el primero en gritarlo, ya me estaba doliendo los nudillos de tanto fuerza que ejercía para controlarme a mí mismo.

La rubia fulmino a Deidara – poniéndolo en su lugar – y cuando dio un paso, creo que imagine que el piso se agrieto. Sacudí la cabeza, el piso estaba bien.

. – Ha eso iba. – masculló Tsunade. – Tengo buenas noticias… y mejores resultados de lo que hubiera imaginado. Le preguntamos a Hinata si era consciente de saber su identidad y respondió afirmativamente, incluyendo recordar a su hermana Hanabi y a Neji – les dijo principalmente a ellos, ocasionado una gran alivio. – También recuerda su padre y su tío, solo que aun no sabe que fallecieron los dos. De igual modo sabe de Tsubaki y Ren e Incluso… reconoció a Sakura y a Sasuke.

Me quede pasmado y antes de poder abrir la boca, Hanabi interrumpió – ¿Y Kazuma? – cuestionó y al recibir una negatividad por parte de la rubia, se entristeció. Tal parecía que ni si quiera recordaba su primer encuentro.

". – ¿Debería conocerlo? – cuestión Hinata más no recibió respuesta. – Solo otra pregunta ¿Qué me dices de Uchiha Sasuke?

". – Como no conocerlo. Es muy popular en la escuela, ¿no es así, Sakura? – respondió mientras observaba a la joven de cabellos rosados y esta misma asentía.

". – Si, demasiado… – Contesto Haruno con algo de duda pero estando atenta ante las indirectas de Tsunade.

. – Entonces ¿quieres decir que ella también nos recuerda? – pregunto esperanzado Kiba.

Tsunade nos vio con cierta pena. – Si pero no de la manera que ustedes cree. Ya que después le pregunte qué fue lo último que recuerda…

". – ¿Por qué? ¿Qué me paso? – preguntó Hinata un poco alterada al percatarse como su aspecto había cambiado un poco.

". – Un paso a la vez, pequeña. – Le sonrió Tsunade ganándose su confianza. – Así que, ¿Qué es lo último que recuerdas?

. – Ella dijo que lo último que recuerda es haber entrado a primero de preparatoria. – Comentó sin una pisca de broma, ocasionado un enorme pasmo entre todos nosotros.

. – ¿Quiere decir… que mi hermana piensa que tiene 15 años? – cuestiono Hanabi, oculta detrás de todos nosotros. Su emoción se había esfumado y ahora la angustia gobernaba su ser.

. – Eso parece. – le contesto Tsunade.

. – Además… le comenté a Tsunade-sama que yo conocí a Hinata en segundo año y creo que ustedes también. – agrego Sakura con el permiso debido.

. – De alguna manera eso es lo que le hace creer su cerebro. – hablo de nuevo la rubia sin entrar en detalles y solo nos miro de nuevo. Esperando que alguien dijera algo, la cual no sucedió. – Chicos, se que se mueren por entablar una conversación con ella, pero debo prepararme para recrear sus memorias de nuevo. Y hablamos de un año entero, y, no sé cuánto tiempo me tomará.

Sabía a donde quería llegar y me irrito que tuviera cierta razón, por eso sin esperar a que lo dijera, retrocedí unos pasos y me di la vuelta para irme.

. – Sasuke – musitó Hanabi mientras me detenía a mitad de mi camino. – No te sientas así… Te aseguro que para el día de mañana mi hermana ya sabrá de ustedes. – comentó hacia todos nosotros. Ganándose una sonrisa por parte de todos. – Solo… sean pacientes una vez más.

Hanabi tenía razón. Sin importar que tan deseosos estemos de verla y aunque le llegáramos por sorpresa, sería demasiado para ella. Además, aun tienen que decirles las malas noticias y seguir las instrucciones que ella misma había dejado para todos y para ella misma.

HINATA

. – ¡¿Qué?! – gemí ante lo que me decía Hanabi ante la presencia de la doctora Tsunade y mi primo Neji.

. – Tranquila hermana… – vocifero dulcemente Hanabi mientras tomaba una de mis manos. – Incluso Tsunade es la directora de la escuela, ¿no te acuerdas? – negué con la cabeza. Era la primera vez que la veía, y yo recordaba la ceremonia de iniciación, pero, no sé.

. – No me acuerdo. ¿Estaba allí? – le pregunte para confirmarlo de nuevo y ella solo asintió. – Entonces estoy en segundo de preparatoria, pero, ¿Cómo es posible que no la reconozca? – me estaba alterando y ellos se dieron cuenta. Me sorprendí como la alta mujer se acercaba a mí y dejaba salir una ligera risita.

. – Bueno no te culpo… casi ni me presentaba en la escuela por estar atendiendo el hospital. Por eso dejaba la escuela a cargo de mi asistente y los maestros. – me dijo y logró calmarme. Ya qué tenía razón, jamás la había visto rondar por los pasillos.

. – Y…ya veo. – le sonreí y acepte con gusto el vaso con agua que me ofreció segundos después. – ¿Y mamá y papá?

Todos se me quedaron viendo con cierto pasmo y temí lo peor. – Hinata… – se acerco mi primo y se posiciono del lado izquierdo de mi cama. – Usted sabe que su madre falleció cuando usted tenía 5 años – afirmo. No era una pregunta era un alegato y eso me volvió alterar.

Entonces me vino un recuerdo, algo fugaz, pero Neji no mentía. – Es cierto… no sé porque lo dije. – musite tras recordar exactamente la ubicación de la tumba de mi madre. Me toque la cabeza y me sentía mareada pero tenía que saber, había algo más que no me han dicho y eso me comía viva por dentro. – ¿Y papá?

Por alguna razón cuando pronuncie esa pregunta, mi corazón se contrajo de antemano. Como si ya lo supiera. Y en cuanto vi a mi hermana llorar desesperadamente, mi corazón se oprimió demasiado y comencé a sollozar.

. – Dejare que tú misma te contestes – exclamo Tsunade mientras se acercaba al cajón que se encontraba a lado de mi cama. Lo abrió y me entregó un cuaderno de color blanco. Y en la portada decía:

Para Hinata

De: la antigua Hinata

. – Tú lo escribiste – me confirmo Neji mientras acariciaba la cabeza y me decía seriamente. – Todo lo que dice allí fue algo que decidiste dejar atrás por el bien de tu futuro.

En cuanto me dijo eso, abrí el cuaderno y comencé a leer rápido todo, confirmando en el acto que era mi letra.

Hola, nueva Hinata

Si estás leyendo esto es porque por fin despertaste de una fea pesadilla. No tengo mucho tiempo para explicarte cómo fue que llegamos a terminar en esta condición, y la verdad, espero que no preguntes, aunque sé que lo harás. Estamos o estabas enferma, no como un resfriado, sino de algo más letal y está era la única manera de sobrevivir. No creo que lo recuerdes, por más que lo intentes, pero quiero que sepas que hubo gente que lucho por nosotras hasta el final, mamá lo hizo e incluso papá… pero él ya no se encuentra con nosotros, murió, al igual que nuestro querido tío…

. – Fa…Fallecieron – farfulle con dificultad mientras volteaba a ver a mi primo quien tenía el dolor impregnado en su rostro. – ¡Pero… mi tío y tú estaban en Inglaterra! ¿O, no? – pregunte y el solo negó con la cabeza.

. – Y mi papá… ¡¿Cómo es que no me acuerdo?! – le grite a la doctora y ella solo apretó los labios al mismo tiempo que fruncía el ceño hacia arriba.

. – Hinata… estuviste en coma cinco meses – me soltó con seriedad sin titubeos. Me quede con la boca abierta al mismo tiempo trataba de relajar mi respiración. – Hubo cierto accidente… o más bien un atentado terrorista cerca del centro de la ciudad. Hubo mucha destrucción y el edificio que sufrió más daño fue el de los Hyuga.

Me quede en silencio mientras acariciaba los cabellos de mi hermana quien reprimía su dolor sobre mi regazo a la vez que mis lágrimas salían sin parar. – Continúe Hinata… – me dijo amablemente Neji.

… sé que es muy difícil pero ten por seguro que ellos nos amaban y puedo decirte algo con seguridad: Su muerte no fue en vano. Hónralos cada día y agradece que estés viva porque ellos así lo desearon. Sé que suena duro y quizás no lo comprendas a la perfección, pero te lo digo para que no te lamentes por el resto de tus días. Ya que después de todos vivirás por Hanabi, Neji, el abuelo y el tío Shin.

. – ¿Abuelo? – musité impactada atrayendo la atención de Hanabi.

. – Y el tío Shin – completo mi hermana mientras me miraba con nostalgia. – Nuestra familia.

No estás sola. Ellos nos cuidaran.

PD: Se que con esto no te aclaro muchas cosas por eso dejare que ellos te cuente el resto. Y todo lo que digan es verdad, pero, a pesar de esa verdad no te dejes llevar por la tristeza o el odio hacia ti misma.

Al terminar la primera página, mi sollozo se detuvo y tal como me decía, la curiosidad me embargo. No entendía y eso me aterraba. ¿Qué era lo que no me decían? Y les exigí las respuestas a través de mi inquietud, ya que no podía pronunciar una buena pregunta. ¿Qué podría preguntar si no recordaba nada?

Tsunade miro a Neji y este le asintió. – ¿Por qué esa mirada? ¿Me van a decir?

. – Hinata… tienes una visita. El te dirá todo. – me comentó Tsunade mientras se erguía y se dirigía hacia la puerta. Cuando la abrió, escuche que le indicaba que pasará, voltee a ver a mi hermana y ella se fue con Neji, diciéndome que volvería y me traerían algo de comer.

La habitación quedo sola, al igual que mis pensamientos. Entro un hombre alto, de buen porte y de cabellos rubios, me sonrió y sentí de alguna manera que ya lo conocía. – Hola, mi nombre es Uzumaki Minato. – se presentó mientras se quitaba el sacó y acercaba una silla hacia mi cama. – ¿Cómo te sientes?

. – Bien… supongo. – murmuré mientras jugueteaba con mi dedos. – Me acabo de enterar que mi padre y mi tío fallecieron…

. – Lo siento mucho…

. – ¿Nos conocemos? Su rostro… siento que ya lo he visto antes – conformé decía mi voz se hacía más baja.

. – Sí, aunque nos veíamos muy poco, y… quizás recuerdes a mi hijo. Ustedes van a la misma escuela. – comentó mientras sacaba de su pantalón una cartera de cuero negro y me enseñaba a su hijo, y era muy similar a él. – Su nombre es Naruto.

Observe ese rostro jovial y alegre, quien abrazaba con tanto cariño a lo que parecía ser su madre de cabello de color rojo. – Se parecen mucho. – comente y creo que con ese hecho le deje en claro que no conocía a su hijo pero no negaba que se me hacia familiar. Quizás lo había visto en la escuela. – ¿Y qué hace aquí?

. – Pensé que tu gustaría saber la verdad sobre ti. – me dijo mientras saca un papel doblado de la misma cartera. – Arrancaste una hoja de tu cuaderno blanco y me escribiste una nota – abrí mis ojos ante ese hecho. – ¿Te gustaría leerla?

Me ofreció el papel y lo tome mientras lo desdoblaba en el acto. Y si, era mi letra, ¿Por qué no fuiste más clara antigua Hinata? Cada segundo que paso, no entiendo nada.

Para U. Minato

Hola Minato, sé que es muy extraño que le deje una nota, pero me gustaría pedirle un favor. Debo admitir que usted es uno de los padres de familia que más llegue a admirar. Por eso, me gustaría que usted me visitara cuando yo llegue a despertar, quizás en esos momentos cuando me entere de que mi padre ya no está, realmente creo que necesitara una figura paterna para sobrellevar la verdad, si es que decidieron decirme la verdad. Si no, aun me gustaría que fuera usted, si no es mucho problema.

Atte: Hyuga Hinata

Antes de poder articular una palabra, Minato se adelanto mientras se acomodaba en su asiento y me veía fijamente. – Muchos estuvimos en contra de decirte la verdad y estuvimos a favor de contarte otra historia, puesto que no ibas a recordar nada, pero, de alguna manera sentimos que mentir no solucionaría nada. Puesto que vivirías dentro de una mentira…

Y entonces me contó la verdad.

Una verdad que parecía mentira y a la vez no. Me costaba demasiado imaginármelo, pero por alguna razón comencé a creerle. – "el atentado terrorista"– eso había dicho la doctora. Eso sonaba muy poco a lo que me decía Minato. La muerte de mi tío y el de mi padre – "no fue vano" – hasta mis propias palabras cobraban sentido. Conforme me iba relatando, me señalo la cicatriz de la panza que yo misma ignoraba, me hablo sobre ANBU, Orochimaru, Kazuma, y como estas se involucraban con las familias de ciertas empresas a las cuales yo ciertamente ignoraba.

Negué varias veces…

Pero Minato me aplastaba contra nuevo hechos. Me ofreció a enseñármelos, llevándome al cuarto de Tsubaki – ¡mi sirvienta! – ella no nunca haría eso. Traicionarme por mi bienestar y luego matar a su propio padre.

Comencé a llorar de nuevo. Pidiéndole que se detuviera… pero no lo hizo.

Tocó suavemente mi cabeza mientras lloraba y me reconfortaba diciéndome que era mejor saberlo ahora mismo que a palabras de personas ajenas que solo alegan haber visto sin conocer los verdaderos hechos. Y que para sus ojos y el de los demás, yo era una persona valiente, quien arriesgo todo por la felicidad de otros.

. – ¿Cómo puede estar aquí sabiendo el daño que he provocado? – solté de la nada, atrayendo su atención.

Minato se puso de pie y se puso su saco. Me miro y espere una mirada de resentimiento, una mueca o algo. Pero tan solo me sonrió y me dijo. – Porque tú te quedaste con la mayor parte del daño, como esperas que no venga si ahora mismo ni siquiera soy capaz de decirte con palabras lo mucho que estoy agradecido contigo. Lo que viviste fue una pesadilla que no se la deseo ni a mi peor enemigo y me alegra mucho que tu hayas sobrevivido.

Negué en cuanto se fue.

¿Cómo…?

¿Cómo lo hace?

Perdonar de esa manera.

¿Yo lo habría hecho?

. – Hinata-neesan, aquí te dejo tu ropa. – me aviso mi hermana entrando al baño mientras dejaba el nuevo cambio, el cual solo era ropa interior y la bata blanca del hospital. – Tengo los ojos cerrado – canturreo mi hermana mientras escuchaba el cerrar de la puerta.

Me quede por cinco minutos más bajo el agua caliente de la ducha y el vapor se iba acumulando tanto que no llegue a respirar. Pero no quería irme, aquí estaba tranquilo como si el agua se llevara todo lo que dijo Minato.

. – Pues… tú querrías saber, ¿o no? – me dijo mi hermana. Amabas estábamos sobre la cama y cenábamos lo que el hospital me ofrecía – algo fácil de digerir – mientras que ella había ido por un hamburguesa a la cafetería.

. – Supongo… – musite un poco dudosa. – Hanabi… me gustaría que me lo dijeras tú y te voy a creer. – le dije mientras dejaba de comer esa cosa liquida que fingía decirse caldo de pollo.

. – Con una condición hermana. – me aviso y yo asentí. – Si te voy a decir, quiero que este tema quede olvidado… ¡para siempre! ¿Entendido?

Y volví asentir.

Hanabi se quedo pensativa y luego se me quedo viendo. – Es la verdad, hermana. – me dijo sin ningún titubeo, sin una pisca de mentira y yo solo volví asentir. – Y te aseguro, que ellos te quieren aun así – confirmo mientras me regalaba una sonrisa.

. – ¿Te refieres a mis… amigos? – murmure algo apenada.

. – Ellos te perdonaron – vocifero mi hermana. – Y te quieren más de lo que piensas… ¿Qué no leíste lo que escribiste?

. – Si lo leí… pero…

. – Sin peros… ¡Lo prometiste! – me alzo la voz, callándome en el acto y después volví asentir, dando por sentado: caso cerrado.

. – Y nos es por nada… pero deja de asentir de esa manera, te dolerá el cuello… y deja de ver a la hamburguesa de esa forma. – se mofo de mi mientras me sonrojaba en el acto.

. – Deberías probar esto… es un asco…

Al día siguiente desperté más tranquila. Los primeros rayos del sol me llegaron a través de la cortina. Me voltee hacia ese lado, y ansiosa me levante para despejar y ver a través de esa ventana. Realmente estaba un poco sorprendida al ver como algunos edificios estaban en reparación, confirmando una vez más que lo que había dicho Minato no era broma.

Eso era una pena, pero Hanabi tenía razón. Tenía que seguir adelante.

. – ¿Crees que quiera verme? – cuestione mientras caminaba a lado de Tsunade. Tras haberla llamado, le pedí que me llevará a ver a Tsubaki, se veía un poco dudosa, pero al final acepto y me guio hasta ella. – En el cuaderno no había nada escrito sobre ellos.

. – Cuanto te contamos lo que ellos hicieron, debo decir que realmente no lucias afecta. – se detuvo Tsunade frente a una habitación y pude leer en el marco de la puerta "Suzuki Tsubaki" – Como si no te importara… o… más bien como si nunca fueran culpables de algo.

Tsunade abrió la puerta por mí y me adentre yo sola. Camine unos metros y la mire dormir plácidamente. Aun tenía puesto el suero, en señal de seguir recibiendo medicamentos.

En cuanto llegue a su lado, puse mi mano en su mejilla izquierda para despertarla sin asustarla. La vi parpadear y luego en cuanto me enfoco, abrió los ojos con sorpresa. Tuve que detener su levantamiento impulsivo, diciéndole que su herida podría abrirse y se calmo. Sin embargo, no dejaba de llorar y parloteaba un millar de disculpas y luego un razón del por qué de sus actos. Por más que intentaba calmarla y decirle algo – simplemente no me dejaba – como si estuviera temerosa a que dijera algo malo.

. – Hinata-sama… realmente no merezco su compasión – musito angustiada incomoda ante mi presencia. Y era una lástima, puesto que aun yo la estimaba demasiado.

. – Tsubaki… de todo lo que dijiste… esta consciente de que no recuerdo nada. – le comente un poco divertida al ver su expresión, dándose cuenta de su error. Tal parecer, ella había olvidado que estuve en coma y que apenas había despertado. Me trataba como a la antigua Hinata y no pude evitar sonreír ante su acción. – Mi corazón se estrujo de la emoción al notar que me tratabas como en los viejos tiempos. Hasta ahora todo el mundo se comporta gentilmente como si temiera que me volviera loca en unos instantes… pero tú… me trataste como siempre.

Tsubaki se cubrió con su cabello al momento que agacho la cabeza y apretaba con insistencia las sabanas que la cubrían. – Porque tú eres después de todo mi pequeña Hinata – murmuro con un deje de nostalgia.

Poco después, llegó Ren y se sorprendió de verme allí. Y fue como un déjà vu, hizo lo mismo que Tsubaki. Estuvimos un rato platicando, dejando a un lado el tema del "atentado" y para mí fue algo normal, pero me di cuenta que para ellos era muy difícil estar conmigo. Ya que de algún modo, les hacia recordar sus errores.

Entonces fue tan claro como el agua, aunque no lo hubiéramos dicho ni expresado, está seria la ultima charla que tendríamos y me aseguré de atesorarla, por si algún día nos volviéramos a ver.

Al regresar a mi cuarto, hojee la libreta hasta llegar hasta ciertas notas. Y las volví a releer:

Quizás te preguntes porque no te explique varias cosas sobre nuestra enfermedad, y tal vez te parece una locura pero preferí priorizar a mis queridos amigos. Los conocerás muy pronto y quizás te den un poco de miedo –alguno de ellos – pero son buenas personas, las más gentiles que he conocido y al escribirte esto es porque realmente me gustaría que te siguieras llevando bien con ellos. Por eso te dejare una breve explicación de cómo son…

Un golpeteo hizo que dirigiera mi vista hacia la puerta, la doctora Tsunade se asomó con una sonrisa en sus labios.

. – Hinata, tienes visitas… tus amigos están aquí. – pronunció con alegría mientras me giñaba el ojo, poniéndome un poco nerviosa, pero aun así le asentí para que los dejara pasar.

La rubia se alejó del contorno de la puerta y vi como les hacía señas con la mano derecha de que pasara. Apreté los labios, ya que los pasos sonaron con insistencias y luego murmullos…

. – Estoy nervioso…

. – Cállate Naruto…

. – ¿Y quién va a pasar primero?

. – …

. – Después de ti…

. – Que amable, mejor después de ti…

Observe como Tsunade comenzaba a irritarse.

. – No, insisto…

. – ¡¿Qué están haciendo?!

Murmullos. ¿Por qué no querían pasar?

Y me preocupe más por la fría mirada de Tsunade que les estaba dedicando.

. – ¡¿Y por qué vas a pasar tu primero, eh?!

. – Maldita sea, entonces ve Kiba…

Me le quede viendo a Tsunade con mucha preocupación, entonces ella me sonrió, me musito que enseguida volvía y luego cerró la puerta – como si realmente eso fuera a aminorar los gritos que se escucharon segundos después.

Poco después de un mutismo que por poco hizo que me levantara para ir a ver, la puerta se deslizo hacia adelante, dejando ver al primer individuo.

. – Hola… Soy Itachi…

Es algo engreído. Pero gracias a él pude conocer a todos ellos. Con el tiempo llegue a llevarme bien con él, tanto que me considero como alguien amable y una amiga. Y puedo ver que su máxima prioridad siempre fue su hermano menor, algo que teníamos mucho en común.

. – Soy Gaara…

El compone música. Asegúrate de que seguir su trabajo, su tipo de música es la misma que la nuestra. Es algo callado, pero cuando estés solo con él cambiara su forma de ser, si eso pasa es que te ha entrado en confianza con nosotras.

. – Naruto…

El es muy hiperactivo y la persona más gentil que he conocido. Su entusiasmo contagia incluso al más serio del grupo, nunca abandona y siempre mantiene esa sonrisa a pesar de las circunstancias.

. – Me llamo Deidara…

. – Sasori…

Son como hermanos, es raro verlos separados pero su gusto por el arte de seguro es algo que los mantiene unidos. Se conocen desde niños y cuando nos conocimos, bueno, debo decir que fue algo extraño pero al final me consideraron como una hermana pequeña, quien era admiradora de sus trabajos, al primero le gusta hacer escultor de arcillas y al segundo diseñar vestidos para dama. Ambos con un gran talento que es incluso envidiable.

. – Shikamaru…

El más tranquilo del grupo. Una persona lista y agradable compañía cuando quieres perder el tiempo. Nos gusta jugar Shōgi y juegos de destreza, aunque el siempre gané.

. – Kiba…

Es un poco travieso cuando esta junto con Naruto, y aunque no lo admita le gusta estar en compañía de todos. Pero su amor por los animales es algo inigualable, cierto día lo vi rescatar a tres gatitos que estaba dentro de una caja de cartón y a pesar de que su amor por lo perros era mayor, cuando lo vi haciéndoles mimos, realmente conmovió mi corazón. Aunque nunca se lo dije.

. – ¡Ya llegue! ¡Ya llegue! – un joven de gran estatura con traje militar se dejo ver por la puerta. Y en cuanto me visualizo, su boca se intensifico en una gran sonrisa. – ¡Mi hermosa Hinata! – grito mientras dejaba la pesada maleta y a pasos largos se adelantaba a saludarme. – ¡Soy Hidan preciosa!

A pesar de su apariencia de matón, su comportamiento puede llegar a ser un poco infantil. Es muy confianzudo y no teme decir o hacer lo piensa. Es una persona muy valiente y se nota que le gusta cuidar a la personas.

. – ¡Hidan, ¿Cuándo llegaste?! – exclamo con sorpresa uno de ellos – cheque el cuaderno – su nombre era… Deidara. Entonces me di cuenta que faltaban dos personas más.

. – Ayer por la noche, además ya deseaba verte – se dirigió hacia mí con un deje de nostalgia.

No supe que decir, tan solo le sonreí.

. – Hinata, ¿Estás bien? – cuestiono Kiba mientras acercaba una silla hacia la orilla de mis pies.

. – Si… solo es que muy raro. – confesé, puesto que era la verdad. Podía ver en sus caras que estaban de igual modo. – Me contaron todo lo que hice…

. – ¡¿Qué?!

Todos volteamos hacia la puerta y no pude evitar sonrojarme ante su presencia, tanto que agache la mirada.

. – ¡Sasuke, ¿por qué tardaste?! – cuestiono su hermano mayor, se parecían mucho.

. – ¿Te contaron lo que hiciste? – ignoro completamente a los demás y se acerco hacia mí con cierta angustia y tan solo asentí ante todos.

. – No quise creerlo… pero Minato fue muy explicito. – les conté y a cambio recibí una mirada de sorpresa por parte todos. Y eso me confundió. – ¿Acaso no sabían?

Por sus caras supuse que no y más la de Naruto, estaba asombrado. Y poco después todos lucían algo afectados por esos. ¿Por qué están tristes? Soy yo la que debería estarlo, ¿oh, no? Entonces mire el cuaderno donde estaba escrito Sasuke y Sai, en este último tan solo apreté mis labios.

. – Yo no quería vivir dentro de una mentira – dije rompiendo el silencio y atrayendo la atención de todos. Cerré los ojos y no pude evitar mostrarles mi sufrimiento a través de mi rostro. – Y por más que trato de recordar, no puedo… no puedo…

. – No tienes por qué recordar – articulo Sasuke y no pude evitar verlo a los ojos. Su rostro mostraba muchas emociones encontradas, era como si estuviera triste a la vez que ocultaba su angustia y cólera. – Así estas más que bien…

Mi corazón se oprimió y no pude evitar soltar una ligera sonrisa, al mismo tiempo que acariciaba una hoja del cuaderno, donde venia su nombre.

El es como una sombra, a veces llega en el momento en que menos esperas y eso es porque siempre nos vigila, nos protege. Puede llegar hacer un poco posesivo y algo anti social, pero es una persona de buen corazón. Mostros sus más sinceros sentimientos hacía mi, nos enojamos, nos divertidos e incluso llegamos a amarnos. Por eso…

. – ¡Miren que tenemos aquí! – exclamo con júbilo este Naruto, al mismo tiempo que se arrojaba hacia la puerta para recibir al nuevo invitado.

¡Sai!

¡Sai! ¡Sai!

. – Pequeño enano, ¿dónde diablos te habías metido? – comento Hidan mientras lo tomaba de cuello y lo castigaba apretando su cuello mientras que los demás reían.

. – Lo siento – murmuro Sai dejando salir una mueca de felicidad.

. – Desapareciste viejo – comentó divertido Kiba mientras le palmeaba el hombro derecho.

. – Lo siento…

. – ¿Por qué te fuiste de esa manera? – cuestiono Deidara mientras lo torturaba al igual que Hidan.

. – Estaba cumpliendo una promesa – soltó de la nada, se separo del rubio y se acerco a mí con una sonrisa. – Una promesa a mi hermanita…

. – ¿Eh?

No entendía nada. Hasta que me entrego una hoja similar a la de mi cuaderno, significa que le había escrito una carta. Lo tome con cierto nerviosismo y comencé a leer su contenido:

Para: Sai

Hola, Sai. Para cuando estés leyendo esto probamente yo ya este en estado de coma y poco a poco terminare olvidándome de ti. Por eso te dejo esto, como un regalo. Cuídala mucho, es la única que tengo. Promete que te cuidaras y seguirás pintando hasta que tus dedos no puedan más, por cada pincelada que des será como un reflejo de tu alma y tus más sinceros pensamientos. Si llegas a pintar esto, espero que un día pueda verlo. Aunque no sepa quién eres… pero ten por seguro que llegare a admirar tu arte.

Adiós Sai,

Con cariño Hinata

En cuanto termine de leer tan solo vi como de nuevo se acercaba Sai hacia mí pero esta vez con una enorme bastidor de tela y de ella me mostraba una pintura mía con una chica de cabellos dorados. La rubia sonreía al mismo tiempo que me abrazaba por el cuello, ambas con el uniforme de la escuela y sin embargo, no me acordaba de ella.

Entonces mire hacia el cuaderno, donde estaba el nombre de Sai y tan solo venia una línea.

. – Me contaras sobre Ino, ¿verdad? – dije en voz alta al mismo tiempo que dos pesadas lagrimas salían y se resbalan por mis mejillas. El solo saber que Ino era esa muchacha alegre, mi corazón una vez más respingo, como si el supiera lo que yo ignoro.

. – Por supuesto. – respondió y poco después todo lo empezaron a bombardear con preguntas de su vida en Francia.

Realmente era una lástima que mi corazón era "mudo" puesto que no podía decirme lo que mi cerebro no podía recordar. Pero me alegra por lo menos a que reaccione ante lo que yo he olvidado, por lo menos me daba ciertas señales, cuando se conmueve o sufre por algo.

Al final volví a leer cierta parte que me hacia sonrojar pero a que mi corazón a veces se alegraba por eso. Estaba en el apartado de Sasuke y por más que lo releyera no podía calmar este hormigueo que llegaba por mi cuerpo.

Por eso espero que mis sentimientos sean los mismos cuando despierte. En este momento, lo amo tanto que estoy dispuesta a morir por tal de recordarlo.

Así terminaba. Lo había dejado un poco inconcluso por eso me alteraba un poco y cuando me di cuenta que era Sasuke, el chico más popular de la escuela. Realmente se me hacia una mentira, pero al verlo aquí, lo hacía demasiado real.

Sentí como una mano acariciaba mi cabeza y luego tomaba uno de mis mechones. Voltee un poco sonrojada al ver que era el azabache que hacía que mis pensamientos fueran un revoltijo.

. – Bienvenida Hinata – musito suavemente y me dedico una sonrisa ajeno a los demás. Suspire su aroma tan varonil y realmente me estremeció hasta los pies.

Un aroma ciertamente nostálgico.

Fin del capitulo

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Continua con el epilogó