Instinto de gato
Narrador Bokuto
Llegué corriendo lo más rápido que pude hasta mi casa.
No pude visualizar a Kuroo a simple vista y ya empezaba a pensar que se había largado, hasta que distinguí un gran bulto envuelto en mantas en la entrada.
Al acercarme un poco logré ver los mechones de pelo característicos de mi bro.
-Bro, ¿estás ahí?- empecé susurrando, sin embargo no hubo respuesta- ¡BRO, ¿ESTÁS AHÍ?!
Un fuerte salto de parte de Kuroo hizo que ambos termináramos chocando.
-¡Ay, eso dolió!- Kuroo me miró con resentimiento- ¿oya, oya? ¿Que acaso no es el búho traidor que me dijo que nos juntáramos en su casa y se dignó a llegar con 5 horas de retraso?
-¡¿Qué?! ¡¿Dónde?!- miré por todos lados buscando a quién se refería Kuroo pero solo estábamos los dos.
-Lo que me faltaba- dijo mi bro mientras se ponía la mano en la cara- al parecer el golpe te mató la última neurona que te quedaba.
-¡Hey! Mi neurona no es tan débil como para morir por ese golpecito.
-Así que admites que sólo tienes una.
-Si...quiero decir no...espera ¿qué?- me rasqué la cabeza realmente confundido.
-Olvídalo.
Kuroo dio un gran bostezo, siempre que lo hace no puedo evitar pensar que es idéntico a un gato
-¿A qué esperas? Abre la puerta, mira que si me muero de hipotermia dejaré escrito en mi testamento que fue por tu culpa, lechuza idiota.- Me dio un leve golpecito en el brazo al decir lo último.
-No es lechuza, es búho y además estás más abrigado que yo, ¿cómo es que tienes tantas mantas?
Le pregunté mientras abría la puerta y el me seguía detrás completamente envuelto en sus mantas, lo que le daba un aspecto de una oruga realmente grande.
-Digamos que mi instinto de gato me advirtió que llegarías tarde porque te quedarías practicando con Akaashi o algo así.
-¡Wow! Tu instinto de gato es impresionante, bro.- Dije realmente sorprendido de la habilidad de mi amigo para acertar tan fácilmente.
Él simplemente levantó sus hombros con aires de suficiencia.
Después de un rato ya estábamos los dos acomodados en los cojines alrededor de la pequeña mesita de mi habitación, la cual tenía encima las galletitas con forma de animales que mi gatuno amigo había traído y que era lo único de comida que teníamos, puesto que se me había olvidado completamente pasar a la tienda a comprar, pero eso era mejor no sacarlo a colación de nuevo ya que Kuroo por poco me mata a almohadazos cuando se enteró.
-¿Y bien? ¿Ya lo hiciste con Akaashi o no?
-¿Hacer qué?- Dije mientras elegía un animalito para comer.
-Tú sabes- Dijo calmadamente mientras terminaba de comerse su galleta- sexo.
Por poco y si me muero atragantado por la galletita de búho que había elegido.
-¡¿P-pero qué dices?!- le dije mientras aún tosía y me servía algo de jugo para que el búho de galleta siga su camino.
-¿Por qué, qué tiene de malo?- Kuroo no mostraba rastro alguno de estar avergonzado, es más, seguía comiendo galletas como si nada, ahora seguía con una de elefante.
Wow, realmente es el experto...
Quiero decir, ¡No es eso!
-¡Te equivocas, bro! ¡No es eso de lo que quería hablar!- negué con mi cabeza energéticamente, intentando también de sacar de mi mente los pensamientos extraños que llegaron tras la pregunta del de Nekoma.
-¿Qué, no era de eso?, entonces ¿de qué se trata?- dijo realmente confundido.
-Bueno, no es nada grave, es sólo que ¡ME ESTOY MURIENDO!- Dije levantando los brazos para agregar más dramatismo, cosa que solo funcionó para que Kuroo por poco y se cayera de espalda tras mi exaltación.
-¡¿Ah?! ¿De qué hablas? ¿Qué enfermedad tienes?- me dijo mientras se volvía a acomodar en el cojín.
-Pues eso era lo que quería preguntarte.- dije tratando de decirle que era lo obvio.
-Bro, me halagas, pero por más que me vaya mejor que tú en ciencias, cosa que tampoco es muy difícil.
-¡Hey!- no puedo dejar mancillar mi orgullo científico así, aunque tenga 90% de razón...bueno, 98.
-Lo que quiero decir- Al parecer hizo nula atención de mi réplica, lo que provocó un leve puchero de mi parte.- es que para eso están los médicos ¿no?, que no está para más agregar que tu padre es uno, mientras que tu madre es enfermera.
-Créeme que ya intenté preguntarles a ellos y a muchas otras personas más, pero la mayoría termina diciendo cosas como: "Deberías descubrir tú lo que es", "Ah, la juventud", "Es la peor enfermedad que podrías contraer, jajaja" y "Eso está fuera de mi jurisdicción como vendedor de muebles"-dije todo esto imitando los tonos que cada uno empleó para que se entienda mejor la difícil situación en la que estoy.
-Creo que estoy entendiendo un poco mejor a dónde va todo esto- Dijo mi bro mientras mostraba una sonrisa parecida a la del gato de Cheshire.- ¿Me podrías repetir los síntomas que tenías?
-Bueno, básicamente eran latidos demasiado rápidos, una sensación como de búhos en el estómago y que mi cara se ponga roja como tu uniforme de voleibol sin que pueda controlarlo- Le decía seriamente mientras Kuroo no hacía más que ensanchar su sonrisa.
-¡Ah! ¡Eso me recuerda! Hoy aparecieron más síntomas: Sonrisas involuntarias, extrañas punzadas en el pecho y, ahora último, visiones.- dije mientras trataba de enumerarlas, sin éxito.
-Y todo esto sucede cuando tiene que ver con Akaashi, ¿me equivoco?
-Whoa bro, tu instinto gatuno es realmente asombroso.
-Si bueno, es que también lo dijiste en la mañana, por eso te pregunté si ya lo habías hecho con Akaashi.
-¿Qué? ¿Y como llegaste a esa idea?- dije aún sonrojándome por el tema- ¿Acaso mi enfermedad tiene que ver con eso?...¡¿No me digas que es como una ET- No pude terminar antes de ser golpeado por una almohada en la cara, cortesía de Kuroo.
-¡No seas idiota, por supuesto que no! Aunque no puedo negar que el sexo está implicado- Dijo dando una sonrisa insinuadora- Sin embargo, realmente no puedo creer que no sepas que es lo que te está pasando, para mí es bastante obvio- Agregó lo último mientras se apoyaba en su brazo.
Una vez me recompuse del ataque, lo miré con ilusión.
- ¡¿Entonces sabes lo que es?! ¡Oh dios, si estás ahí lamento haber dudado de ti!- dije juntando mis palmas en señal de agradecimiento, los ojos de Kuroo parecían decir "Qué idiota" pero debió ser mi imaginación.
-¿Y bien?- dije aún sonriendo.
-¿Y bien, qué?
-Tú sabes, mi diagnóstico y la cura- dije como si fuera lo más obvio del mundo, porque para mi lo era.
Kuroo simplemente se largó a reír con esa risa tan característica de él, yo lo miraba confundido.
-Wow bro, a veces realmente me sorprendes- dijo mientras se limpiaba una lágrima que le había salido tras reírse tanto.- Temo decirte que lo que tienes no se puede curar tan fácilmente, es más, se podría decir que es algo crónico.
-¡¿Crónico dices?! ¡Entonces si moriré!- dije mientras apoyaba todo mi cuerpo en la mesita y comenzaba a sollozar- ¡Yo quería ganar las nacionales esté año!...sniff, sniff...¡Quería graduarme!...sniff ...y ver a Akaashi como capitán!...sniff
-Oh vamos, no llores. Esto no te va a matar, aunque no te puedo negar que probablemente haya momentos dolorosos...
Yo lo miraba con atención mientras me secaba las lágrimas, me pareció ver un destello de melancolía en los ojos de Kuroo pero desapareció antes de que pudiera descifrarlo mejor.
-Sin embargo, habrá un momento que pensarás que todos esos sentimientos dolorosos habrán valido la pena solo por ver la sonrisa de la otra persona.
-Whoa bro, que profundo.- Dije realmente conmovido.
-Si bueno, regresando a donde iba- Dijo mientras se secaba unas discretas lágrimas de las que preferí no preguntarle- Tu diagnóstico es una enfermedad que probablemente la mayoría de la gente a tenido por lo menos una vez en su vida, es aquella que comienza con "A" y termina con "or".
-¿La enfermedad del Armador?- El de Nekoma puso la palma de su mano en la cara.
-¡AMOR, búho idiota, amor!- Dijo mientras me zamarreaba por los hombros.
¿Amor? ¿Lo que tengo es la enfermedad del amor? ¿Yo? ¿Entonces lo que siento por Akaashi es...
-¡¿AMOR?!- Kuroo dio un suspiro que parecía decir "por fin", pero yo aún estaba seriamente confundido- ¿e-e-eso quiere decir q-que yo hacía Akasshi...?
-Así es, estás enamorado de Akaashi.
De alguna manera fue como si todas las piezas del rompecabezas empezaran a encajar perfectamente en mi cerebro, el por qué de todo lo que había sentido en el último tiempo...aunque ahora que lo pienso...
¿Fue realmente hace poco?
Una imagen del Akaashi de primer año llegó a mi mente, entrando al gimnasio con ese porte tan elegante que parecía como si un ángel fuera el que había cruzado por ese umbral.
-Mi nombre es Akaashi Keiji y soy armador.
Esa fue la primera vez, el primero de muchos síntomas (que ahora ya no sé si llamarlos así), la primera vez que mi corazón dio un vuelco completo y que mi mente lo único que decía era que quería estar al lado de esa hermosa persona.
Si lo miraba desde esa perspectiva, lo que decía Kuroo no sonaba para nada descabellado.
Así que era eso.
De alguna manera, mis mejillas se sonrojaban sólo de pensarlo.
La razón de todas esas extrañas sensaciones es porque estoy enamorado perdidamente de mi armador y mejor amigo...
Es porque estoy perdida e irremediablemente enamorado de Akaashi.
Narrador Kuroo
-Vaya, parece que por fin se dio cuenta- dije más para mi mismo que para mi compañero, el cual probablemente tampoco me hubiera escuchado, puesto que ya llevaba un buen rato perdido en sus pensamientos.
Tomé un puñado de galletitas y me recosté en el piso.
Nunca fui bueno para dar consejos de amor, no sé porque lo estoy haciendo.
Probablemente una de las razones sea para que su bro no termine sufriendo por amor como él alguna vez lo hizo.
Miré nuevamente a mi alocado amigo, el cual al parecer, seguía reflexionando consigo mismo.
-Que todo termine bien- dije en un susurro como si estuviera pidiéndoselo a una estrella.
