Es una promesa


Narrador Bokuto

-Pañuelo listo; carpeta de dibujo lista; pelota de voleyball lista; pelota de basketball lista; imagen de bicicleta lista; máscara de Darth Vader lista; guante de be-

-Kotarou, ¿qué estás haciendo?

Fui interrumpido en mi labor por mi mamá que acababa de entrar en la habitación y me miraba entre curiosa y confundida.

Terminé de guardar todas las cosas en la mochila y puse mis manos en las caderas, satisfecho conmigo mismo.

-Son los implementos necesarios para mi plan CBMHT1- Dije mientras leía lo último en mi mano puesto que siempre se me olvidaba.

-Eh, ya veo...bueno, el desayuno está listo así que baja rápido- Cerró la puerta y comenzó a bajar con destino al comedor.

-¿Eh?...¡¿EH?!

Bajé corriendo las escaleras y le tiré el delantal de cocina a mi mamá.

-¡Se supone que preguntes de qué se trata!- Dije mientras soltaba lagrimitas.

-Bien...¿de qué se trata, Kotarou?-Dijo rodando los ojos, pero eso no me quitó mi motivación.

Me subí a una silla riendo como alguien que tiene una maravillosa idea (porque después de todo lo es).

-Ja ja ja, me alegro que preguntes, supongo que eres digna de escuchar tan perfecto plan...verás-

-Kotarou, bájate de la silla, te vas a caer como la última vez.- Mi papá había llegado al comedor ya preparado para ir a su trabajo.

-¡Pero Papá! Le estaba contando mi maravilloso plan...

-Nada de peros, Kotarou. Le puedes contar tu plan mientras tomamos desayuno.

-Pero no es lo mismo- dije en voz baja mientras me bajaba de la silla y mi mamá iba a la cocina a buscar las tostadas.

Una vez todos hubieron terminado de desayunar, me levanté del asiento imitando la misma risa de antes. Mis padres sólo suspiraban mientras terminaban de beber su café.

-Ja ja ja, creo que ha llegado el momento de revelar mis planes...¡el verdadero significado del plan CBM...T...-Me acerqué la mano en que tenía escrita todas las siglas pero ya habían desaparecido la mitad.

-Mmmm...Bueno, el nombre no es lo importante...

-Era CBMHT1, ¿no?

-¡Si, eso!...quiero decir, gracias por su colaboración agente Madre- Dije cambiando tonos de voz para agregar dramatismo y poniéndome unas gafas oscuras que estaban cerca.

-Bien, como decía, el verdadero propósito del plan es poner en acción diversas formas de conquista y declaraciones románticas reunidas a través de múltiples películas y animes ¡Todo con el fin de conquistar a cierta persona!Persona de la cual no diré el nombre para guardar la confidencialidad...

-Apuesto que es Akaashi-kun- dijo mi mamá sonriendo.

Se me cayeron las gafas de sol y mi cara se puso completamente roja.

-¿C-c-c-cómo lo sabes?...Q-quiero decir...noo, por supuesto que no.

-Oh, por favor, Kotarou. Soy tu madre, por supuesto que me daría cuenta de quién está enamorado mi hijo. Lo que de verdad me sorprende es que te diste cuenta de tus sentimientos más pronto de lo que esperaba.

-Bueno, supongo que obtuve ayuda- Dije mientras juntaba mis dedos avergonzado- ¡Espera! ¿Eso significa que siempre lo supiste?

-Pues claro, si lo piensas era bastante obvio. Desde la primera vez que nos hablaste de él me di cuenta y cuando lo trajiste a la casa para que te ayudara a estudiar lo confirmé.

-Whoa, el instinto de madre realmente supera al de búho y al de gato...

-Pues yo no estoy de acuerdo.

Miré a mi papá entre apenado y confundido por lo que dijo.

-¿Por qué, papá?...¿T-te molesta que a tu hijo le g-guste un hombre?...-dije bajando la cabeza.

-¡¿Ah?! Por supuesto que no, yo sólo pensaba en el pobre Akaashi-kun, ese chico debe tener una paciencia enorme si ha podido soportar la amistad de Kotarou por más de un año, pensar en que ahora tendrá que soportar su amor...pobrecito.

-¡Papaaaa!

Ambos se comenzaron a reír, mientras que yo me volvía a sentar y empezaba a hacer pucheros.

-Es una broma Kotarou, por supuesto que voy a apoyar tus sentimientos, y más si se trata de Akaashi-kun. Es un buen chico.

Mis ojos comenzaron a brillar.

-¡¿Verdad?! Akaashi es increíble.- Dije con una amplia sonrisa.

-Si, además que tiene muy buenas notas.-Dijo mi mamá.

-Y es bueno en el Volleyball.- Añadió mi papá.

Yo afirmaba con mi cabeza todo lo que decían y me enorgullecía por mi pequeño búho.

De repente ambos me miraron y dijeron a la vez:

-Pobre...

-Así es...esperen...¿qué?

Me hallaba en la entrada de la academia Fukurodani, ya con todos los implementos necesarios para llevar a cabo mi fabuloso plan.

Me puse mis gafas oscuras y apoye mis manos en mi cadera.

-Ja ja ja, hoy será el día Akaashi- Dije apuntando hacía la escuela e ignorando las miradas extrañas que me dirigían- Después de superar la letal enfermedad de ayer, hoy cumpliré mi misión. ¡Tu corazón será mío, pequeño búho! ¡Es una promesa! Ja ja ja ja.


Narrador Akaashi

-Achú- Mi estornudo hizo que Yakiniku diera un brinco sobresaltado, mientras yo me levantaba de la mesa para ir a buscar pañuelos.

Realmente espero no haberme resfriado, aunque después de haber estado cuidando a Bokuto-san ayer, es lo más probable.

Mis mejillas se colorearon rosáceo sin que pudiera evitarlo.

Doy un suspiro.

Si me pongo así solo por pensar en él, no me imagino los problemas que tendré hoy estando con él en persona.

Me tomé un tiempo para tomarme la temperatura, para más tarde confirmar lo que ya suponía: tenía fiebre. Aún así, no era lo suficientemente alta como para quedarme en casa, por lo que decidí ir de igual forma a la escuela.

Le dejé algo de comida a Yakiniku y fui a ver si mis padres estaban en su habitación.

Solo había una figura en la cama por lo que supuse sería mi madre, puesto que mi padre había dicho que en esta ocasión su viaje de negocios duraría un poco más.

Dejé algunas cosas que había preparado para el desayuno al lado de su cama y luego me encaminé hacía la escuela.

En el camino hacía ella, mi mente nuevamente se puso a pensar en Bokuto-san...

•••

-Bokuto-san, no creo que sea apropiado estar practicando ahora.

-Oh, vamos Akaashi, no seas aguafiestas. Además a esta hora no tienes clases.- Me dijo dándome una radiante sonrisa que no me convenció del todo y se lo hice saber con un suspiro.

-Recuerde que no estamos en las mismas clases y sus horarios no son los mismos que los míos.

-Por supuesto que lo sé, Akaashi. ¿Por quién me tomas?- Me ahorré el comentario que tenía.- Lo sé perfectamente, puesto que a esta hora tengo matemáticas y tú tienes horario de estudio.- lo dijo como si fuera lo más normal del mundo el saltarse las clases.

-Aún así, ¿por qué me lo pide a mí?. Soy de primer año y ni siquiera soy el armador oficial.- Le dije bajando la mirada, a veces sus ojos me hacían sentir algo incómodo, como si pudiera ver a través de mí.

-Pues...si me lo preguntas así...la verdad es que...no lo sé.- Dijo riéndose.

-¿Ah?

-Pues eso, que realmente no lo sé. Sin embargo, Akaashi Keiji-kun hay algo que sé con profunda certeza.- Se puso tan serio de repente que fue inevitable prestarle más atención.- Y eso es que realmente me gustan tus pases, creo que son de los mejores que he rematado y eso que dices de que solo eres de primer año es algo que te hace ¡aún más genial!.

No pude evitar que mis mejillas se tornaran rojas. Nadie nunca me había elogiado de esa manera. Y él lo decía de esa forma tan natural...

-Está bien, Bokuto-san. S-Supongo que lo ayudaré con algunos pases.

Su cara era la imagen viva de la alegría.

-¡Hey, hey, hey, Akaashi! ¡Realmente eres el mejor!

Lo dijo en un tono tan elevado que temí que toda la escuela lo hubiera escuchado.

-Bokuto-san, shh

-Oh, tienes razón. Lo siento- Me dijo con una sonrisa apenada.

Ya nos estábamos acomodando para empezar a practicar cuando se me quedó mirando fijamente. Antes de que pudiera preguntarle si pasaba algo, sonrió con esa sonrisa que, no importa cuantas veces la viera, nunca dejaba de sorprenderme.

-Akaashi, yo creo que realmente eres increíble y haré que todo el país lo vea.

-¿Eh?- Fue lo único que atiné a decir.

-Definitivamente haré que te conviertas en el armador oficial- Dijo mientras corría para recibir un pase y, al lanzárselo, lo remataba con toda su energía. Luego me miró aún sonriente- Es una promesa.

•••

Observé de reojo mi bolso deportivo que tenía dentro mi uniforme con el número 5 del Fukurodani y sonreí.

-Yo pienso que tú eres el increíble, Bokuto-san.

Y luego aceleré el paso para llegar a tiempo a la academia.

Desde que conozco a Bokuto-san es que lo puedo describir con el título de "Impredecible", y es por eso también que, ya sea por el bien del equipo o de mi salud mental, es que me auto-impuse la misión de observarlo a diario y, así, poder predecir sus, ya acostumbrados, cambios de humor y, con eso, poder establecer las soluciones más eficaces, construyendo la "Lista de debilidades de Bokuto-san".

¿Por qué saco el tema a colación de repente?

Porque tener a Bokuto-san enfrente mío vestido con ropa inglesa antigua, usando los rociadores como lluvia y recitándome frases del libro "Orgullo y prejuicio", me hace recordar que nunca fui capaz de predecirlo realmente y que cuando uno menos lo espera te recalca su título de "Impredecible".

Hoy será un largo día, me digo mientras doy un suspiro cansino.