La incertidumbre de un corazón herido
Narrador Akaashi
Ya habían pasado más de dos meses desde que Bokuto-san me había prometido convertirme en el armador oficial, y junto con ello, un entrenamiento infernal todas las tardes.
Había días que pensaba que realmente moriría del agotamiento pero Bokuto-san no me permitía ni un minuto de descanso. Contrario a su apariencia, resultó ser un jodido espartano cuando se trata de volleyball.
Sin embargo, el día en que me llamaron como titular para uno de los partidos más importantes de las preliminares, lo único que podía sentir por él era profunda admiración y agradecimiento.
La sensación de la pelota en mis manos, los gritos de ánimo, el sonido de los remates impactar el suelo...
Todo eso se lo tenía que agradecer a él.
Era irónico porque en el momento en que pensé eso, Bokuto-san acababa de dar un gran salto para golpear el pase que le lancé.
"Como un verdadero ángel"
Ganamos ese partido por una gran brecha y Fukurodani pudo hacerse de un puesto en las nacionales por segundo año consecutivo.
Todo gracias a Bokuto-san.
Antes de que me diera cuenta, estaba sonriendo con orgullo.
Puede comportarse como un idiota el 90% de las veces pero nadie puede negar que tiene un increíble talento. Realmente me gustaría que el resto de las personas se diera cuenta...
De repente, una idea surcó mi mente y la dejé salir cuando nos estábamos devolviendo a la academia tras el partido.
-Bokuto-san.
-¿Qué pasa, Akaashi?- Me dijo somnoliento en el asiento a mi lado de la furgoneta.
-¿No le gustaría empezar a practicar más los rectos?
Él me miró confundido por algunos segundos.
-¿Por qué lo dices?
-Pues debería considerarlo, hoy el bloqueador del equipo contrario pudo bloquearle varios de sus cruzados...
-¡No fueron tantos!
-A lo que iba...es que sólo piénselo, ¿no sería genial burlar los bloqueos confundiendo al otro equipo con cruzados y rectos?
Él me miró aún sin comprender.
-¿Se imagina la cara de sorpresa de los bloqueadores al ver que en vez de un cruzado hace un recto?
Sus ojos empezaron a iluminarse.
-Pienso que se verá realmente genial...
-¡Whoa! ¡Realmente sería genial! ¡Hey, hey, hey!
Todos los de la furgoneta dieron un brinco tras los gritos de Bokuto-san y comenzaron a quejarse todos juntos.
Yo sólo miré a Bokuto-san de nuevo, que seguía jactándose de lo genial que sería.
Sonreí para mí.
-Lo convertiré en uno de los mejores rematadores del país, Bokuto-san- Dije para mí mismo- Es una promesa.
•••
Después de algunas semanas de intensiva práctica con Bokuto-san, por fin en uno de los primeros partidos de las nacionales, pudimos poner en práctica la táctica que habíamos creado.
El bloqueador realmente no pudo ni rozar el remate.
Antes de que pudiera meditarlo, ya estaba corriendo hasta los brazos de Bokuto-san con un grito emocionado. Pero no fui solo yo, todo el equipo lo rodeó festejando el logro.
Una vez hubo finalizado el partido, con una victoria aplastante por parte del Fukurodani, el equipo se dedicó a darle halagos a Bokuto-san por sus increíbles remates. Probablemente vaya para largo, por lo que me dirigí a los vestuarios para adelantarme.
-¿No crees que es realmente injusto?
Unas voces dentro del vestuario me detuvieron antes de mover la manija de la puerta. No me costó identificar que se trataba de mis compañeros de primer año.
-Yo también lo pienso, es de primer año como nosotros pero ya anda de arrogante con los sempais.
-¿Verdad? Además que es muy extraño que lleve tan poco en el equipo y ya sea uno de los titulares.
-Apuesto que es porque anda siempre pegado a Bokuto-san, es patético.
-Tal vez quién sabe y anda haciendo "trabajitos extra" para conseguirlo jajaja.
Antes de seguir escuchando me largué hacía fuera del gimnasio.
Una vez allí, me compré una lata de té helado y me apoyé contra la pared, bebiéndola a sorbos lentos.
Sentía como algo dentro de mí se retorcía.
¿Ira tal vez?
No podía saberlo con certeza, pero me dolía.
Me dolía que pensaran que Bokuto-san fuera la clase de persona que convierta a cualquiera en armador oficial a cambio de acciones obscenas.
No tienen idea de nada, me dije más molesto de lo que creía.
-¡Ah, Akaashi! ¡Conque aquí estabas!
Konoha había llegado corriendo desde dentro del gimnasio.
Lucía ¿desesperado?
-¿Pasa algo?
-T-tienes que venir adentro- Dijo tratando de recuperar el aliento y jalándome dentro.- Es Bokuto.
-¿Le pasó algo a Bokuto-san?- Dije con un tono más preocupado del que pretendía.
-Ya lo verás cuando entres.
Cuando llegué al sitio al que me guió Konoha, comprendí perfectamente el motivo de su desesperación.
Entre 3 personas intentaban frenar a un Bokuto-san completamente encabritado que batallaba para liberarse e ir a golpear a dos de primer año (los mismos del vestuario) que se sujetaban diversos moretones en la cara.
-¡Suéltenme! ¡Haré que se arrepientan de todo lo que dijeron!
Nunca había visto a Bokuto-san tan molesto, lo máximo había sido una vez que el pan que quería se había agotado y le hizo una rabieta a la vendedora.
Completamente distinto al nivel de ahora.
-¡Bokuto-san, cálmese por favor!
Al parecer mi voz lo hizo reaccionar, puesto que me miró sorprendido y luego fue relajando sus músculos. Cuando me acerqué a él, noté que también tenía unos cuantos moretones en la mejilla.
-Venga conmigo, le curaré eso.
-Mmm...
Asintió levemente y los miembros del club pudieron soltarlo.
-Miren nada más, si la princesa vino a calmar a la bestia, ¿no les parece lindo?.
Uno de los de primer año se levantó y nos miró con odio. Kazunari Rei, si no mal recordaba.
Noté los músculos de Bokuto-san tensarse de nuevo, por lo que lo sujeté del brazo.
-¡Oh vamos! ¿Cómo pueden ser todos tan ciegos? Es obvio que él solo es titular por su cara bonita y porque llamó la atención del as. Debes ser bien cara dura como para no avergonzarte de lo que estás haciendo.
Dijo lo último mirándome fijamente.
-¡¿Qué fue lo que dijiste infeliz?!
Bokuto-san se preparaba para saltar a golpearlo de nuevo pero lo detuve. No porque no quisiera que el otro fuera golpeado, sino para evitar que Bokuto-san se metiera en más problemas de los que probablemente ya tenía.
Tomé una gran bocanada de aire y miré fijamente al que hace poco era un compañero más...ahora no era más que un infeliz.
-No voy a contradecir tus palabras, después de todo puede que tengas razón cuando dijiste que era por Bokuto-san que puedo ser titular. Sin embargo, también es por el esfuerzo que hago a diario, porque mientras yo me hago pedazos mis brazos practicando todas las tardes después de clases tú estás muy ocupado esparciendo rumores sin fundamento.
Él me miró algo pasmado y bajó la mirada.
Tras eso, me llevé del brazo a Bokuto-san hasta la enfermería.
Mientras le curaba las heridas de la cara, Bokuto-san mantenía la mirada baja.
-Ellos estaban hablando mal de ti.
Frené en mi labor por unos momentos y después continué más lentamente.
-Lo sé.
-No me gusta cuando hablan mal de ti, ellos no te conocen como yo lo hago.
Hice una media sonrisa al escuchar eso, puesto que curiosamente eso era lo que yo estaba pensando hace unos momentos pero respecto a él.
-Bokuto-san...
-¿Mm?
-Es un idiota.
-¡¿Ah?!
Y tras su cara ofendida, me largué a reír.
•••
"Eres una molestia"
Por más que el tiempo pasó nunca pude sacarme esas palabras de mi padre de mi cabeza.
Recuerdo que aquel día también tenía fiebre.
Mis padres tuvieron que salir del trabajo para ir a buscarme a la escuela y llevarme a casa.
Los recuerdo discutiendo en el pasillo sobre quién se haría cargo de mi y echándose la culpa de criar un niño tan débil.
Al final mi padre abrió mi puerta enfadado y me miró con una cara de odio que se quedó grabada para siempre en mi mente.
"Eres una molestia, Keiji. Nadie sería feliz al estar contigo, jodido niño inútil"
•••
Abrí los ojos despacio y miré alrededor.
Me encontraba en la enfermería de la academia.
Busqué a mis lados en busca de alguien y ¿para qué engañarme? Al único que quería ver realmente era a Bokuto-san. Pero no había rastro de él por ninguna parte, a excepción de la máscara de Darth Vader que se encontraba en la mesita a mi lado.
Al ver el reloj me hice una idea de lo que había pasado.
Probablemente, después de desmayarme Bokuto-san me haya traído hasta la enfermería y se quedó conmigo largo rato. Me imagino que la enfermera no pudo permitir que se saltara tantas clases así que tuvo que arrastrarlo de vuelta a su clase.
Una imagen de Bokuto-san con un berrinche y siendo arrastrado por la enfermera a través de los pasillos me hizo sonreír.
"Te amo"
Eso fue lo último que escuché de su boca.
Una parte de mí quería correr en ese mismo instante hasta su aula y gritarle a los cuatro vientos que también lo amaba.
Por que así era...
Estaba perdida e irremediablemente enamorado de Bokuto Kotarou.
Aquel que hace berrinches cuando no obtiene lo que quiere, que se pone nervioso cuando aparece el zorro de Dora la exploradora, que cada vez que está aburrido hace chistes con "owl"...aquel que siempre anima al equipo cuando está en problemas, que parece un verdadero ángel cuando salta a rematar, que llega tarde el 80% de las veces porque se queda ayudando gente en el camino...
Aquel que, por más que ame con todo mi corazón, no puedo estar con él.
Y ahí estaba la otra parte que me retenía.
La que no puede olvidarse de las palabras de su padre.
La que solo quiere que Bokuto-san sea feliz...
aunque no sea conmigo.
