Distancia cercana


Narrador Bokuto

Me encontraba en mi salón en clases de historia o, al menos eso creía, pues lo que menos tenía en mi cabeza era eso. Mi mente definitivamente se había quedado en la enfermería (antes de que la enfermera me arrastrara de vuelta a las clases).

¡Pero es que realmente no podía dejar a Akaashi solo y menos en ese estado!

¿Q-qué pasa si no era solo un resfriado y era el comienzo de una grave enfermedad terminal?

¿Qué pasa si mientras estoy fuera de la enfermería un secuestrador de armadores entra y se lleva a Akaashi?

¿Qué pasa si...

Doy un grito ahogado.

Dios, ¡¿qué pasa si la enfermedad de Akaashi es en castigo por todos los derechos de autor que pasé a llevar?!

Antes de seguir carcomiéndome la cabeza me paré de mi asiento y levanté la mano.

-¿Qué pasa, Bokuto?- Dijo mi profesor de historia con voz cansina.

-Sensei, debo ir de vuelta a la enfermería. Es un asunto de importancia nacional- Dije seriamente.

-¿Y cuál sería ese asunto de importancia nacional?...

-El cuerpo de Akaashi- Dije sin quitar mi cara seria.

El profesor solo se dedicó a suspirar, mientras todos en la clase comenzaban a reír.

-Sensei, ¿por qué no deja que vaya? Así dejará de distraer a la clase con su nerviosismo contenido.- Dijo Konoha aguantando la risa.

-Bien, supongo que Akinori tiene razón...¡pero con la condición de que después te pongas al tanto de la clase, Bokuto!

-Si, si.

Y tras eso, fui corriendo hasta la enfermería.

Para encontrarla completamente vacía al llegar.

-¿Akaashi?- Dije en tanto lo comenzaba a buscar por todo el lugar (cama, cortinas, estantes).

-¡Oh no! ¡Llegué tarde!

Me puse de rodillas en el suelo, mientras daba golpes en él.

-¡Maldito secuestrador de armadores! ¡Juro por la belleza de Akaashi que te encontraré!- Dije mientras apuntaba al techo con lágrimas en los ojos.

-¿No se supone que estabas en clases?

La enfermera acababa de llegar a la sala y me miraba un tanto exasperada.

-¡Enfermera!

La tiré del delantal para señalarle que Akaashi no estaba.

-Akaa...sniff...Akaashi...sniff sniff...¡fue secuestrado!

-¿Ah? Por supuesto que no, acabo de acompañarlo a la entrada para que pueda marcharse a su casa a descansar.

La miré con los ojos muy abiertos.

-¡¿Se marchó?! ¡¿En ese estado?! ¿Q-qué tal si tiene un accidente? ¿Y-y si se desmaya en el camino y uno de los secuestradores de armadores lo encuentra?- Dije desesperado mientras la agitaba por los hombros.

-C-cálmate por favor, eso no pasará. Su madre vino a buscarlo, además que ya le había bajado bastante la fiebre.

-¡¿Está segura que no era un secuestrador disfrazado?!

-¡Que no! ¡Vete a tu clase!

•••

Ya en mi clase de historia nuevamente, me dediqué a ver el paisaje por la ventana. Realmente había intentado prestar atención una vez llegué, pero era imposible.

Lo único que tenía mi mente era a Akaashi...

En si había llegado bien.

En si su resfriado ya estaba mejor.

En su respuesta...

Mis palmas empezaban a sudar frío solo de recordarlo.

En el momento había pensado que era lo mejor. Más bien, al ver sus ojos simplemente no pude evitar decirle lo que sentía, pero ahora que lo pienso más detenidamente, tal vez lo mejor hubiera sido esperar a saber que era lo que sentía Akaashi por mí.

¿Qué es lo que siente por mí?

Por primera vez esa pregunta apareció en mi cabeza.

¿Me ve como un simple amigo?

¿Un respetable sempai?

O tal vez...

Un mensaje llegado a mi celular interrumpió mis pensamientos. Lo saqué sigilosamente para que el profesor no lo descubriera y lo oculté tras mi estuche.

Mi corazón casi se sale de mi pecho al leerlo.

De: Mi pretty setter

Asunto:

Tenemos que hablar

El corazón me empezó a latir más rápido, puesto que sabía perfectamente a lo que se refería.

Para: Mi pretty setter

Asunto: :D

Claro ^•^ ¿mañana después de clases?

Bien, tengo por lo menos 24 horas para preparar mi corazón.

Y si la respuesta es positiva, tendré algo de tiempo para invitar algunas personas a la boda, organizar el viaje y comprar los trajes.

Y si es negativa...

Apreté los labios levemente.

Pero antes de poder seguir analizándolo otro mensaje llegó.

De: Mi pretty setter

Asunto:

No, tiene que ser hoy mismo.

Lo esperaré en la entrada del gimnasio a las 19.

Mi corazón volvió a acelerar aún más (si eso era posible)

¡Akaashi, ten algo de consideración con mi pobre corazón!

•••

Tras el conflicto que hubo en el equipo durante las nacionales, el entrenador nos impuso el castigo a mí y a los dos de primero de no poder jugar en ninguno de los partidos de la temporada.

Los de primero no le dieron importancia y terminaron por renunciar al equipo.

Recuerdo que uno de ellos se me acercó tras la reprimenda del entrenador y me pidió disculpas (era el que se había quedado discutiendo con Akaashi tras la pelea).

Me dijo que estaba realmente arrepentido por todo lo que había dicho y que a partir de ese momento se iba a tomar en serio lo que realmente le apasionaba, que resultó ser el boxeo (curioso ¿no?).

Le dije que mientras Akaashi le perdonara no había problema para mí y le deseé la mejor de las suertes en el cumplimiento de su sueño.

Él me sonrió realmente aliviado.

Ese año perdimos en el siguiente partido.

Me recuerdo apretando los puños al ver como la brecha crecía y crecía.

Como todos daban su mejor esfuerzo en recibir y bloquear esos potentes remates.

Como Akaashi intentaba hacer los pases cada vez más exactos.

Y, por último, recuerdo a los de Itachiyama celebrando mientras mi equipo bajaba la cabeza.

Tomé una gran bocanada de aire y puse una toalla encima de la cabeza de Akaashi. Me prometí a mí mismo que nunca más quería verlo así, que mientras dependa de mí jamás permitiría que sus lágrimas salieran de nuevo.

-¡Fukurodani, levanten la cabeza!

Y tras eso, nos fuimos de vuelta a la academia.

Recuerdo que no llevábamos casi nada de viaje, cuando la cabeza de Akaashi cayó en mi hombro completamente dormido.

Sonreí.

Realmente se esforzó demasiado.

Recuerdo a Konoha acercándose a nosotros para tomar una fotografía, mientras yo le hacía una señal de silencio.

Era curioso, acabábamos de perder pero no podía quitar la sonrisa de mi rostro.

Si estaba a su lado, ni la peor de las derrotas sonaba tan mala.

•••

Eso era lo que siempre pensaba.

Pero ¿qué podía hacer si una de esas derrotas lo apartaba de mi lado?

-Lo siento, Bokuto-san. Yo...no puedo corresponder a sus sentimientos.

Akaashi se encontraba inclinado frente a mí y mantenía los ojos cerrados.

En el fondo se lo agradecía, realmente no quería que viera el rostro dolido que tenía en esos momentos.

Reuní fuerzas para forzar una sonrisa.

-Y-ya veo, no te preocupes Akaashi. Entonces, simplemente seguiremos como antes jejeje.- Dije mientras ponía mi mano en la nuca y evitaba su mirada.

Como antes...

Si claro, ni él ni yo nos creemos esa mentira, sabemos perfectamente que ya nada puede volver atrás, aún así hacemos el esfuerzo de mantener esa ilusión.

-Tiene razón, Bokuto-san. Entonces, nos vemos mañana.

Él también rehuía mi mirada.

-Si...

Él ya se estaba dando la vuelta para irse pero lo detuve con mis palabras.

-¿Akaashi?

-¿Si, Bokuto-san?

-Muchas gracias, por soportarme todo este tiempo.

Por primera vez durante toda nuestra conversación, él me miró a los ojos.

La luz del atardecer los hacía ver aún más hermosos de lo que eran.

De no ser por la infinita tristeza que irradiaban.

Narrador Akaashi

Después de rechazar a Bokuto-san, como cabía esperar, ya nada fue como antes.

Aunque fuera inconscientemente siempre evitábamos toparnos en algún lugar.

Ya no me iba a buscar a mi clase.

Ya no almorzábamos juntos.

Ya no me pedía que lo ayudara a estudiar.

Ya no practicábamos pases juntos.

Ya no...

Recuerdo que varios del equipo me preguntaban si había pasado algo pero yo simplemente huía de las respuestas cambiando de tema.

De seguro ellos también estaban enterados de los sentimientos de Bokuto-san...

Y probablemente de los míos también...

Así pasaron dos semanas.

Las dos semanas más largas y amargas de mi vida, y eso que tenían mucha competencia.

Ya prácticamente no hablaba con Bokuto-san, si no eran cosas importantes del equipo.

Era como si todo fuera normal, pero tanto yo como todos los demás, sabíamos que no era así.

Mi mente no dejaba de pensar en él ni mientras dormía.

Seguía persiguiéndolo con la mirada.

Mis latidos seguían aumentado cuando estaba cerca de él.

Seguía amando a Bokuto-san cada día más.

En el viernes que cumplía la segunda semana, pensaba que ya no podía seguir conteniendo todos esos sentimientos.

Pensaba que apenas viera a Bokuto-san no iba a poder evitar que todos esos pensamientos explotaran.

Pero él no llegó a la práctica ese día.

Me pareció extraño por lo que, antes de poderlo evitar, ya estaba buscándolo por toda la academia.

Lo encontré durmiendo en el pupitre de su salón con la cara marcada de cosas como: "matemáticas no es para dormir"y "Búho cornudo".

Reí para mí.

Si mal no recordaba, Bokuto-san dijo que le había pasado algo parecido cuando nos conocimos de forma más cercana.

De repente empezó a moverse levemente y noté que empezaba a susurrar algo.

"Akaashi"

Mi corazón se apretó y unas lágrimas amenazaron con salir.

Realmente soy lo peor, haciéndolo sufrir de esta manera.

Pero si no lo hago, si él se queda conmigo, entonces jamás podrá avanzar.

No podrá formar una familia, no podrá salir conmigo sin las miradas prejuiciosas de la gente, no podrá estar en un equipo profesional sin ser discriminado.

Apreté los puños y me armé de valor de nuevo.

No podía permitir que Bokuto-san sufriera de esos daños por mi culpa.

Porque él se merece lo mejor.

Volteé mi vista nuevamente a su rostro dormido.

Y antes de ponerme a pensar seriamente en lo que hacía...

lo besé.