Sinsentidos del corazón


Narrador Akaashi

Si me preguntaran por qué me enamoré de Bokuto-san, la verdad es que no sabría responder.

No porque no hubiera razones, sino porque son demasiadas.

Sus ojos siempre tan sinceros, su gran pasión por el volleyball, hasta su forma de ser tan melodramática.

Me enamoré de todo de él.

Pero si tuviera que destacar algo en particular, eso sería su sonrisa. Aquella que puede cambiar tu forma de ver el mundo en menos de un segundo y que ahora tengo miedo de perder para siempre...

Ya ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba corriendo y tampoco me importaba, lo único que quería era llegar rápido al hospital.

Ya no importaban las fachadas y el intentar mostrar indiferencia ante todo.

Lo único que importaba era Bokuto-san.

Tras la derrota en las nacionales, el ánimo del equipo estaba por los suelos. Todos sabían que había que mejorar y seguir adelante, pero siempre es más fácil decirlo que hacerlo.

Lo curioso del caso es que la persona que siempre hay que estar animando y la que se deprime con mayor facilidad, era la que le estaba dando ánimos al equipo en estos momentos.

Bokuto-san se dedicaba a vigilar que todos llegaran a los entrenamientos y siempre que el ánimo estaba bajo empezaba a hacer chistes con búhos.

-Konoha, alguien me dijo que te encontraba parecido a un búho.- Esta vez su víctima era Konoha.

-¿Quién?

-¡Tienes que decirlo en inglés para que funcione!- Le dijo Bokuto-san con un berrinche, mientras Konoha lo veía con una mezcla de confusión y ganas de golpearlo.

-¿Ah? No quiero.

-¡Vamos solo tienes que decir "who"!

-No quiero.

Mientras Bokuto-san intentaba hacer funcionar su chiste, yo salí a tomar algo de aire.

Desde afuera aún se escuchaban las súplicas de Bokuto-san.

Sonreí para mí.

En estos momentos parecía un niño pequeño queriendo que todo salga como él quiere, pero sin él, al equipo le costaría el triple poder seguir adelante.

"Será un gran capitán"

Me dije recordando cuando los senpais de tercero lo eligieron para el cargo.

De repente sentí a alguien acercarse a mí. Al principio lo miré con desconfianza pero al ver su rostro apenado me di cuenta que no tenía motivos para desconfiar.

-Hola- Me dijo el de mi año con el que había discutido en las nacionales.

-Hola.- Le respondí desviando la vista, de alguna forma sentí que le debía una disculpa por haberme exaltado demasiado en la discusión del otro día, pero él se me adelantó. Había inclinado su cabeza frente a mí en signo de disculpa.

-Realmente lo siento, por todo lo que dije...y también por el partido. De no haberme peleado con Bokuto-san, probablemente hubiéramos ganado.- Dijo verdaderamente arrepentido.

-Tú lo dijiste "probablemente", no es nada seguro, así que no te sientas culpable. En cuanto a la pelea, yo igual quiero disculparme, me dejé llevar por las emociones del momento.

-¿Qué? No, tú no hiciste nada malo, fue culpa mía por decir cosas que no son.

-Está bien, yo también sé cuando debo disculparme y siento que es mi culpa que renunciaras al equipo.

-¿Eh? No, no, no es por eso- Se excusó con una sonrisa- La verdad es que nunca me gustó mucho el volleyball, lo que yo realmente quiero hacer es boxeo.

-Vaya- Dije ante la ironía del asunto- Pues en ese caso te deseo mucha suerte y no te sigas preocupando por el asunto de las nacionales, después de todo si Bokuto-san te perdona, por mi no hay problema.

Él me quedó mirando sorprendido unos momentos y luego se largó a reír.

-Puede que no tengan una relación romántica, pero se complementan muy bien.- Me dijo dándome una sonrisa.

Tras despedirme de él, me quedé pensando unos momentos en lo que dijo.

No tenía muy claro el por qué, pero de cierta manera me gustaba pensar que me complementaba bien con Bokuto-san.

Miré hacía dentro del gimnasio donde el equipo intentaba animar (en vano) a un Bokuto que abrazaba sus rodillas y que, probablemente, estaba deprimido porque su chiste no funcionó.

-Bokuto-san, ¿who?- Dije acercándome a él mientras los del equipo me miraban con alivio.

Él levantó su cara de sus rodillas y me miró con una gran sonrisa.

-Jajajaja ¡Akaashi, acabas de sonar como un búho!

Yo me dedicaba a escucharlo reír.

"Realmente me gusta su sonrisa".

Llegué corriendo al hospital y empecé a buscar con la mirada cualquier rastro de mi capitán. Le pregunté a todas las personas que se me cruzaban por el camino si habían visto a un joven de cabello bicolor y ojos ámbar pero nadie sabía nada.

A medida que pasaban los segundos mi angustia no hacía más que aumentar y, cuando ya estaba empezando a colapsar, me pareció ver por el rabillo del ojo el color de cabello característico de Bokuto-san.

Lo seguí lo más rápido que pude pero al doblar el pasillo lo perdí de vista.

Me senté en el suelo ante la mirada curiosa de algunos, sin embargo en estos momentos lo único que tenía en mi mente era desesperación.

-Bokuto-san...- Susurré su nombre mientras las lágrimas que ya hace mucho estaba conteniendo empezaban a caer.

-¿Akaashi?

Esa voz...la reconocería en cualquier lugar.

Sentí mi corazón latir de nuevo, mientras volteaba mi mirada a la única persona que quería ver hoy y siempre.

Me miraba con sorpresa, en tanto movía sus manos como pensando que hacer. Tenía algunos parches en la cara, pero estaba bien...estaba bien.

Lo escuché decir algo acerca de si me pasaba algo y de por qué llevaba la chaqueta de Nekoma, no obstante no le di tiempo a seguir hablando, puesto que lo callé con un beso.


Narrador Bokuto

"No entiendo nada"

Muchas veces he pensado esa frase: clases de matemáticas, cuando veo el capítulo de una novela después de mucho tiempo, al leer libros de cocina...en fin, ustedes me entienden.

Pero realmente el día de hoy está jugando mucho con mi sentido del entendimiento.

Empezó con la clase de matemáticas (que para mí nunca tiene sentido), luego al ver a cierto gato robándose a mi búho y, hace poco, el lío con las espadas láser.

Fue todo tan confuso que lo único que recuerdo es enfrentarme a Kuroo con la espada láser que había comprado en oferta con la máscara de Darth Vader, para más tarde resbalarme con la nieve del suelo y terminar rompiendo el ventanal del café.

Por suerte nadie salió gravemente herido y yo solo obtuve uno que otro pequeño corte en la cara, sin embargo el dueño del local empezó a hacer un escándalo, por lo que Kuroo (ahora gato playboy) propuso ir a solucionar las cosas al hospital ya que mis padres estaban allá y de paso podría curarme las heridas.

Ya en el hospital, el dueño del café se quedó hablando con mi papá mientras yo me iba a curación con mi mamá. Me pareció como que Kuroo hacía una llamada pero no escuché muy bien y solo pude ver una especie de sonrisa maliciosa en su rostro.

Tras el sermón de mamá, fui a buscar al dueño para pedirle una disculpa, cuando de repente me pareció ver corriendo por los pasillos a aquella figura que reconocería ahí donde fuera.

Me decidí a seguirlo y, cuando llegué hasta él, lo vi sentado en el suelo ¿llorando?

Podía soportar perder un partido, no quedarme con mi ración favorita de comida o incluso ver que el zorro le quite las cosas a Dora, pero ver a Akaashi llorar...eso no podía soportarlo por nada del mundo.

Mientras intentaba conectar mis pensamientos con mis palabras, mi armador se acercó a mí y, antes de que pudiera seguir hablando, ocurrió el mayor sinsentido del día y por mucho:

¡AKAASHI ME ESTABA BESANDO!

Por unos instantes pensé que seguía soñando, que aún dormía en la clase de matemáticas, sin embargo la sensación de los labios de Akaashi sobre los míos y sus delicadas manos sujetándome suavemente de mi chaqueta me hicieron confirmar que se trataba de la realidad.

Pero entonces ¿por qué?

¿El beso de la muerte?

¿Respiración boca a boca?

Ninguna parecía calzar muy bien con la situación.

Una pequeña esperanza surgió cuando pensaba que ya la había enterrado.

¿Está mal confiar en esa pequeña esperanza aunque sea un poco?

Sin seguir meditándolo, le devolví el beso mientras lo acercaba aún más a mí.

Ya había perdido la cuenta de cuántas veces había soñado con eso. Abrazarlo, besarlo, tenerlo entre mis brazos y nunca dejarlo ir.

Unos vítores nos sacaron de nuestro mundo y ambos fuimos conscientes de que seguíamos en el pasillo del hospital.

Nos separamos un poco pero no demasiado, como aún manteniendo la ilusión del momento.

-Vaya, ¿quién necesita ver películas románticas cuando los tengo a ustedes dos?- Kuroo nos miraba con una sonrisa que no sabía si interpretar como de burla o de auténtica felicidad.

-Bokuto-san, si me permite tengo que ir a golpear a cierto gato mentiroso.- Dijo Akaashi mientras se alejaba en dirección a Kuroo.

-Oh vamos Akaashi-kun, no lo tomes a mal. Después de todo un pequeño empujoncito no le hace mal a nadie. ¡Espera Akaashi, con la silla no!

Yo me dedicaba a observar la escena, en tanto asumía lo que realmente acababa de pasar.

Nos besamos.

Akaashi si tiene sentimientos por mí.

En esos momentos, lo único que quería era tomar a mi hermoso armador en brazos y gritar a los cuatro vientos que ahora era mi novio (aunque me cueste un sillazo como a Kuroo). Porque eso era, ¿verdad?

Mi novio...

La palabra me sonaba extraña, demasiado hermosa para ser cierta.

-¡Bokuto deja de estar embobado y controla a tu novio!- Dijo Kuroo oculto debajo de una camilla.

Tanto Akaashi como yo nos sonrojamos ante esa palabra. Pero ninguno la contradijo.

-No te preocupes, bro. Tienes siete vidas, una más, una menos, no se va a notar- Dije con una gran sonrisa que reflejaba parte de la gran felicidad que tenía en esos momentos.

-Dios, ahora me asusta más estar contigo que con Akaashi enfadado.- Dijo el de Nekoma mientras se ponía la mano en la cara y sacudía la cabeza.

-¿Está seguro de eso, Kuroo-san?- Dijo mi novio (¿cierto que suena hermoso?) mientras levantaba la silla de nuevo y Kuroo recurría a su llamada SOS: Kenma (quién por cierto apoyo a Akaashi por el teléfono)

Inconscientemente levanté mis dedos hasta mis labios y recordé la promesa que me hice antes de los problemas con la confesión.

Logré que Akaashi se enamorara de mí, así que solo queda cumplir con la segunda parte de la promesa.

"Y cuando eso pase, prometo por todos los dioses que te pusieron en mi camino... que te haré el hombre más feliz del mundo"

Levanté la vista a mi búho favorito y me percaté de un detalle que no podía dejar pasar y menos ahora.

-¡Hey, hey, hey! ¡Akaashi, llevar la chaqueta de Kuroo es infidelidad!- Dije mientras me acercaba haciendo un puchero con mis labios.

Él me miró con un hermoso rubor en las mejillas y sonrió.


Hola, hola! Nuevo capítulo:D he visto a algunos que se pasaron por Wattpad también y les agradezco sus reviews y corazoncitos ❤

También, por supuesto, agradezco a los que siguen la historia desde esta plataforma y espero puedan seguir leyendo y dejándome esos lindos reviews ❤ intentaré subir rápido los capítulos por aquí para que esté al día :D

Y sin más que decir, ¡nos vemos en el próximo capítulo!