¿Cuánto es para siempre?


Narrador Akaashi

Tras el intercambio de chaquetas que tuvimos que hacer, le devolví la suya a Kuroo-san (aunque no sin intentar ahorcarlo con ella en el proceso), Bokuto-san se quedó con la mía y él me pasó la suya, la cual al parecer había traído desde la escuela para pasármela.

Una vez me la puse, como cabía esperar, me quedaba más grande de lo normal. Aunque según Bokuto-san estaba bien, ya que era "La chaqueta del novio", cosa que probablemente sacó de un manga shojo.

Sin embargo, no me molestaba, después de todo tenía impregnado su aroma. Era como si lo tuviera abrazándome todo el tiempo, si bien eso nunca lo diría frente a él, ya que es capaz de ponerse celoso de su propia chaqueta y ser él el que se quede pegado a mi todo el día.

Sonreí para mí al verlo aún llevar mi chaqueta puesta. Era más que obvio que le quedaba pequeña, puesto que soy tanto más bajo que él pero no parecía ser problema para mi capitán, el cual llevaba ya un buen rato tratando de desenredar el nudo en el cuello que le hice con su chaqueta a Kuroo-san.

"Realmente somos novios"

Una extraña dicha surgía en mí al pensarlo.

Había roto la promesa que me había hecho a mi mismo de no decirle mis verdaderos sentimientos a Bokuto-san, pero la verdad es que nunca había sido tan feliz.

Porque no importa si nos miran mal o si no puedo darle una familia normal, porque sólo al mirarlo a los ojos me doy cuenta que nada de eso importa...que si él está a mi lado todo estará bien.

-¿Kotarou?- El padre y la madre de Bokuto-san llegaron hacía nosotros desde otro pasillo. Al ver al Sr. Bokuto me di cuenta que probablemente el cabello que había visto hace poco cuando estaba en busca de Bokuto-san haya sido de él.

-Oh papá, ¿cómo te fue con el dueño del negocio?- Dijo Bokuto-san con su típica cara despreocupada.

Yo ya había escuchado del lío del café con las espadas láser de Kuroo-san mientras le ataba la chaqueta al cuello.

Tanto su madre como su padre suspiraron.

En cierto sentido, los comprendo.

-Pude arreglar el conflicto con una compensación monetaria, aún así Kotarou la próxima vez debes tener más cuidado, ¿de acuerdo?- Dijo con tono severo su padre, a lo que Bokuto-san solo bajó la mirada y juntaba las puntas de los dedos en pose apenada.

Parecía un cachorrito siendo regañado.

Sonreí sin poderlo evitar.

-Oh, Akaashi-kun ¿tú que estás haciendo aquí? ¿Estás herido en alguna parte?- Dijo la Sra. Bokuto viéndome con preocupación.

-No, no tiene nada de lo que preocuparse. No estoy herido.- Dije en un tono conciliador.

-Vaya, me alegro. Pero entonces ¿qué haces en el hospital?- Me miraba curiosa, mientras yo me sonrojaba involuntariamente recordando lo de hace unos momentos.

-¿Realmente quiere saberlo?- Dijo Kuroo-san con su típica sonrisa maliciosa entretanto se afirmaba de mi hombro. Al parecer se había logrado zafar del nudo que le había hecho (Tsk).

-¡Ah Kuroo! ¡No te tomes tantas confianzas con mi novio!- Sentí como el grito de Bokuto-san hacía eco por todo el pasillo.

Ah...y lo dijo así sin más.

Habiendo tantas maneras posibles, lo suelta de esta forma; En el pasillo de un hospital, con sus dos padres delante...

Tanto el Sr como la Sra Bokuto nos miraban con una mezcla de sorpresa y confusión, mientras Bokuto-san me abrazaba apartando con su pierna a Kuroo-san quien no paraba de reír y yo me dedicaba a pensar cosas bonitas para evitar golpear a su hijo en frente de ellos.

De repente sentí otro par de brazos aparte de los de Bokuto-san rodear mi cuerpo.

Era su madre.

-¡Me alegro mucho! Akaashi-kun, sé que será complicado pero por favor cuida muy bien de Kotarou.- Su abrazo irradiaba cariño y calidez, al contrario del mío que era tímido e inexperto.

-¡Mamá eso es injusto! ¡Yo lo estaba abrazando primero!- Bokuto-san empezaba a tironear del brazo de su madre con un puchero.

-Pero ahora es parte de nuestra familia así que yo también tengo derecho a abrazarlo, ¿cierto, cielo?- Dijo su madre sonriendo a su marido, el cual sólo reía ante la extraña escena, para más tarde acercarse a mí y revolverme el cabello.

-Realmente te lo encargamos, Akaashi-kun. Es un chico con mucha energía, distraído, melodramático, con muchos cambios de humor...

-Sigo aquí ¿saben?- La intervención de Bokuto-san me hizo sonreír.

- Pero es una persona con un gran corazón- Finalizó su padre, en tanto unía a Bokuto-san al abrazo.

"Lo sé"

Me dije mientras me dejaba absorber por esa aura tan cálida y familiar.

Me pregunté a mí mismo cuando había sido la última vez que me había sentido como en familia...

y la respuesta no llegó.

•••

"Eres como un robot"

Esa eran las palabras que siempre usaban mis compañeros del jardín de infancia para alejarse de mí.

Nunca fui una persona de muchos amigos y no me llevaba muy bien con los demás, por lo que tuve que acostumbrarme a estar solo.

Solo en la escuela.

Solo en mi casa.

Solo...

Recuerdo que mis padres siempre fueron de los que trabajaban mucho, así que casi nunca estaban en casa.

Recuerdo tener que aprender a cocinar y hacer las tareas del hogar desde corta edad.

Me decía a mi mismo que estaba bien, que mis padres trabajaban para poder darme una buena vida, pero las noches solitarias de tormenta o los apagones me hacían reconsiderarlo.

Un día me armé de valor para pedirles que no se vayan. La razón era que había logrado obtener una gratificación de la profesora por buen comportamiento, pero el verdadero motivo era que quería estar con ellos; Como una familia.

"No hay nada que celebrar, debería ser obvio que tengas esos logros, de lo contrario no valdría la pena tenerte por hijo".

Esa noche fue más solitaria de lo usual.

A la corta edad de 12 años comprendí que la familia y la felicidad no eran más que ilusiones a las que podía aspirar pero nunca conseguir.

A los 17 años, mientras era abrazado por la persona que amo y su familia (además de un gato entrometido) me di cuenta que hasta una persona como yo, un "robot", podía obtener algo tan hermoso como eso.

Todo gracias a Bokuto-san.

•••

-¡Auch! ¡Jodido gato, ya verás!- Los gritos de Bokuto-san me devolvieron a la realidad.

Hace unos momentos habíamos salido del hospital y, como ya era bastante noche, Bokuto-san se ofreció a acompañarme a casa.

Al principio pensé en negarme, pero conociéndolo supuse que no aceptaría un no por respuesta.

Ni siquiera me di cuenta para cuando habíamos llegado a mi casa. Bokuto-san corría por la calle persiguiendo a Yakiniku que al parecer lo había rasguñado de nuevo.

Frené la batalla búho vs gato cargando a Yakiniku en mis brazos, ante la cara de protesta de mi novio.

-¡Ah Akaashi! ¡Eso es injusto!

-Bokuto-san, no debería ponerse celoso de un gato...

-¡No son celos! Estoy seguro que ese gato planea algo en mi contra.

Me ahorré el comentario que tenía y suspiré.

-Bueno, si me permite.- Dije moviéndome para entrar a mi casa y siendo detenido por el brazo.

-¿Bokuto-sa-

No terminé de decir su nombre antes de ser callado por sus labios.

Fue un beso suave y calmado, que es bastante extraño, ya que siendo de parte del búho hiperactivo que conozco debiera ser todo lo contrario. Sin embargo, eso no significa que no me gustara. Si eran sus labios junto a los míos, sea un beso salvaje o tranquilo, lo amaría tanto como todo lo que provenga de él.

Tras el beso, me sonrió con esa sonrisa que desde el principio me cautivó.

-Ahora que somos novios, no puedo dejar que te vayas sin un beso de despedida.- Dijo manteniendo su sonrisa con un suave rubor en sus mejillas.- Así que ahora podrás soñar con lindos búhos, Akaashi. Buenas noches.

Mientras lo veía alejarse una sensación de inquietud surgió en mi corazón, así que simplemente lo solté en palabras.

-¡Bokuto-san!- Él volteó sorprendido a verme- ¡Te amo!

Fui testigo de como sus caras fueron cambiando hasta quedar completamente rojo hasta las orejas.

Sonreí y me prometí guardar esa imagen en mi mente.

-¡Yo también!- Ahora era yo el que se había sonrojado completamente.- ¡Y lo seguiré haciendo por siempre!.

Su sonrisa me hizo creerle inmediatamente. Pero una parte de mí, en el fondo de la felicidad, se empezó a preguntar:

¿Cuánto es para siempre?


Narrador Bokuto

[-¿Hola?]- Sonó la somnolienta voz de Kuroo desde el otro lado de la línea.

-¡Ah bro! ¿Por qué te demoras tanto en contestar? Tienes que aprender a ser más responsable en esas cosas. ¿Qué harás si resulta que era una llamada importante como del presidente o de los power rangers cats?

[-Si, bueno, es que la gente normal no anda pendiente del teléfono a las 5:30 de la mañana, anda pendiente de cosas como, no sé, ¿dormir?. Además ¿qué es eso de los power rangers cats?]

-Bueno, verás-

[-No, olvídalo, prefiero no escucharlo.]

-¡Hey!

[-¿Y bien? ¿Tienes algo importante que decirme?]- Dijo mientras se escuchaba un bostezo del otro lado.

Yo me acomode mejor en mi cama y sonreí aún recordando lo que había pasado frente a la casa de Akaashi.

-Pues, verás-

[-Déjame adivinar: ¡Akaashi es tan lindo! ¡Es el mejor setter! ¡Quiero hacérselo en los vestuarios! ¿Algo así?]- Dijo tratando de imitar mi tono de voz.

-¡Yo no hablo así! ¡Y-y ¿qué quieres decir con lo último gato pervertido?!

[-¿Me equivoco?]

-¡Ah! ¡Deja de perturbar mi mente cuando solo llevamos un día saliendo!

[-Menos de un día en realidad.]

-¡Pues mañana se cumplirá un día! ¡OH!- Dije dando un grito ahogado por el teléfono.

[-¿Qué pasa?]- Dijo mi bro con voz curiosa.

-¡Oh, dios, Kuroo! ¡Soy un pésimo novio! ¡Mañana es mi cumpledía con Akaashi y no le hice ningún regalo!- Dije mientras golpeaba el colchón de la cama con mis puños, a lo que mi papá gritó que me durmiera de una vez.

Kuroo solo suspiró del otro lado.

[-Bien, colgaré...]

-¡Espera Kuroo! ¡Es importante!

[-Si si, claro. Te deseo suerte.]

-¡Espera, espera! Si tengo algo importante que decir.- Dije poniendo un tono serio, lo que al parecer llamó la atención del de Nekoma.

[-¿Y eso sería?...]

-¿No crees que "novio" rima con "pollo"?

El sonido del tono del otro lado me hizo percatarme que la llamada había finalizado.

Ya sin nada que hacer me resigné a tener que dormir. Sin embargo serían unos días largos, ya que no vería a mi querido y ultra hermoso novio hasta el lunes, puesto que me dijo por teléfono (lo llamé 10 minutos después de separarnos porque extrañaba su voz) que no íbamos a poder vernos el fin de semana debido a sus exámenes.

Bueno, le tendría que dar los regalos de los dos cumpledías perdidos el lunes.

Antes de caer rendido por el sueño, recordé nuevamente todo lo sucedido el día de hoy y sonreí como por milésima vez durante el día.

-Por siempre...-Susurré antes de dormirme completamente.


Hola, hola! Aquí aprovechando los feriados para subir nuevos capítulos xD espero les haya gustado y ¡nos vemos en el próximo cap!

¡Feliz semana santa! ❤