Ironías
Narrador Bokuto
Extraño.
-Lo siento, Bokuto-san pero por favor evite venir a buscarme a mi salón.
Sospechoso.
-Bokuto-san, lo mejor será que vayamos a almorzar a un lugar sin mucha gente.
Muy muy extraño.
-Bokuto-san, de verdad, no es necesario que me traiga un regalo por cada día que cumplimos de noviazgo.
-Aaaaaaahhhh- Me desparramé por el piso del gimnasio, ya sin ningún ánimo para seguir golpeando el balón contra la pared.
Realmente no entiendo qué está pasando. El lunes todo iba bien: salimos en nuestra pseudo-cita en la biblioteca y Akaashi aceptó casarse conmigo (el tiempo es un detalle). Incluso a la mañana después de eso estaba todo como siempre. El típico abrazo por la mañana al llegar a clases y los típicos giros con él en mis brazos.
Las actitudes extrañas llegaron tras la primera hora de clases y, ahora, hasta rehuía mi presencia cada vez que me lo encontraba por los pasillos.
Era como si ya no quisiera estar conmigo.
-Hey, Bokuto. Si estás ahí tirado no podemos practicar.- La voz de Konoha se escuchaba a lo lejos.
Tal vez le avergüence estar conmigo.
O tal vez ya se haya arrepentido de aceptar ser mi novio.
-Vamos Bokuto, te daré algunas galletas si te levantas.- Ahora era Suzumeda la que hablaba.
Ni siquiera alcanzamos a cumplir una semana como novios ¿qué haré con los regalos que le había comprado para cada cumpledía que tuviéramos?
-Debes levantarte.- Escuchaba la voz forzada de Saru mientras intentaba arrastrarme por las piernas.
¿Y los de las cumplesemanas?
-Ah, no hay caso. ¡Hey Yukie! ¡Es hora de llamar al comodín!- Al parecer se habían rendido de arrastrarme y se habían alejado.
Ya hasta tenía los diseños de nuestras invitaciones de boda listos.
-Bokuto-san, si sigue tirado en el suelo no vamos a poder empezar la práctica.- Di un respingo al escuchar la melodiosa voz de la persona que me tenía sumido en reflexiones tan profundas.
Levanté la mirada y encontré sus ojos cerca mío, ya que se había agachado para hablarme mejor. Me quedé un rato mirándolo fijamente a sus hermosos ojos intentando descifrar sus pensamientos, pero al final no descubrí nada, solo terminaba más enamorado de él.
-Akaashi, está bien, no te puedo obligar a nada.- Dije abrazando mis rodillas y volteando mi vista hacía otra parte.
-Bokuto-san ¿de qué está hablando?
-¡Está bien! ¡No sientas lástima por mí y se feliz!- Dije estirando mi brazo hacía él y con los ojos lagrimosos.
-Oh, vaya. Hace tiempo no veíamos los shows de Bokuto-reina-del-drama en un entrenamiento.- Dijo Konoha al rato que recibía una mirada severa de Akaashi y un puntapié de Yukie.
-Bokuto-san, si no me explica no puedo responderle correctamente.- Dijo mi hermoso búho a la vez que ponía su mano en mi hombro y me miraba con auténtica preocupación.
-Akaashi...tú...¿te avergüenzas de tenerme como novio?- Dije susurrando apenado y juntando las puntas de mis dedos.
Él me miró con sorpresa y después levantó la comisura de sus labios levemente.
-Por supuesto que no, Bokuto-san. No podría estar más orgulloso de tenerte a ti como mi nov-
No alcanzó a terminar la frase porque yo ya estaba abrazándolo fuertemente, conmovido por lo que dijo.
-¡Akaaaashiii!
-Bokuto-san, me está asfixiando.
Al darme cuenta que tenía razón lo solté y, ya con energías renovadas, me levanté del suelo.
-¡Bien! Pues ¿qué estamos esperando? ¡A practicar! ¡Hey, hey, hey!
Todos los del equipo tenían la palma de la mano en la cara y moviendo la cabeza.
La verdad es que aún tenía algo de preocupación por el extraño comportamiento de Akaashi pero si él decía que todo estaba bien, supongo que no tengo de qué preocuparme.
Me dedicaré a gozar de un nuevo cumpledía a su lado.
Narrador Akaashi
Sabía que habría problemas cuando empezara a salir con Bokuto-san.
Lamentablemente, no todas las personas eran como el equipo de Fukurodani y aceptarían tan fácilmente una relación entre personas del mismo sexo.
Eso lo sabía perfectamente.
Pero aún así no pude evitar sorprenderme al ver esos mensajes con insultos en mi casillero o encontrar mi pupitre todo rayado y a maltraer al llegar el día martes.
Sin embargo, si pensaban que eso influiría en algo en la decisión que había tomado, estaban muy equivocados.
Me dediqué a romper todos los mensajes que me habían puesto y limpié lo mejor que pude mi pupitre, en tanto los susurros y las miradas de mi clase me tenían de protagonista.
Por suerte no tenía que preocuparme por Bokuto-san, ya que la mayoría del equipo de volleyball estaba en su clase y estaba seguro que no permitirían que le hicieran daño alguno (o sino tendrían que arreglárselas con la ira de Shirofuku, cosa que no le recomendaba a nadie). A pesar de eso, preferí impedir cualquier situación que lo pusiera en riesgo, evitando que fuera a mi salón de clases o que nos vean juntos en el almuerzo o los pasillos (por no mencionar que le dije que deje de darme regalos cada día o terminaría con mi habitación repleta de búhos de chocolate).
Podía parecer poco, pero el horario del entrenamiento era el único donde podíamos actuar de verdad como novios.
Así que aprovechaba cada minuto a su lado.
El día miércoles las complicaciones aumentaron.
Ya no eran solo insultos y amenazas, sino que también se habían empeñado en esconder mis cuadernos y lápices.
Los senpais del equipo, que ya habían empezado a sospechar de lo que pasaba, me ayudaron a encontrar mis cosas.
-Esos cabrones, tienen agallas para meterse con uno de nosotros. Si se meten con un búho se meten con todos.- Konoha ya se estaba preparando para ir a arremeter con los de mi clase, pero lo detuve.
-Konoha-san, la violencia no va a resolver nada.- Dije, en tanto limpiaba mis cuadernos del polvo, puesto que estos habían sido enterrados en el patio de la escuela.
-No me gusta admitirlo pero Akaashi tiene razón. Por no mencionar que en unas semanas más ya será el campamento de entrenamiento y no podemos arriesgarnos a una sanción.- Dijo Komi suspirando.
-No te preocupes, no dejaré huellas.- Una parte de mi se tentó ante lo que dijo pero la respuesta seguía siendo negativa.
-Akaashi tiene razón, Konoha.- Shirofuku lo miraba con seriedad.- Las huellas no son importantes si acabas con los testigos también.
Suspiré, aunque en el fondo estaba verdaderamente agradecido por las personas que tengo como amigos.
-Ignorando las propuestas homicidas.- Komi se había acercado a mí.- ¿Estás seguro de no decirle a Bokuto lo que pasa?
-Conociendo a Bokuto-san, ¿quién sabe de qué sería capaz si se entera?- Dije con otro suspiro. Pero yo sabía que, más que eso, era porque no quería que Bokuto-san se enterara de esta forma de lo cruel que pueden ser las personas. No quería preocuparlo.- Así está bien, con que siga haciendo el tonto como siempre, todo estará bien...
Mientras su sonrisa siga en su rostro.
Los del equipo me miraron no muy convencidos pero no replicaron nada y continuaron ayudándome.
El día viernes me di cuenta que las cosas no podían seguir así.
Sujeté con una mezcla de tristeza e ira mi uniforme de volleyball que ahora se encontraba todo destrozado y tirado en la parte trasera de la academia.
-Aquí tienes.- Levanté la vista para darme cuenta que no estaba solo y que un rostro conocido me tendía uno de mis cuadernos.
-Muchas gracias...esto...
-Kazunari.- Me dijo sonriendo.
-Kazunari-san. Lo siento, por lo general no tiendo a olvidarme de los nombres de las personas pero, como te habrás dado cuenta, son tiempos complicados.
-Está bien, después de todo, no habíamos hablado desde el incidente en las nacionales del año pasado.- Dijo, en tanto me ayudaba a recoger mi uniforme.- Es terrible. Supuse que algo malo pasaba al encontrar tu cuaderno enterrado a las afueras del club de boxeo, pero pensar que llegarían a este punto...
-Si, yo también estoy sorprendido. Pensé que después de un día o dos se aburrirían de molestarme pero veo que no será tan fácil.- Dije suspirando, cuando de repente lo escuché reír.
-Lo siento, sé que esta situación no es para nada divertida, sin embargo no pude evitar alegrarme al ver que, a pesar de todo, no pareces capaz de dejarte vencer por ellos.
-Bueno...mi novio es realmente sensible.- Dije un tanto sonrojado y desviando mi vista a otro lado.- Supongo que prefiero soportar una que otra broma pesada antes de sus escenas de dramatismo.
-Jajaja Te creo completamente.
Qué irónica es la vida ¿no?
¿Quién diría que quién me criticaba por tener una relación cercana con Bokuto-san hace un año, ahora sería de los pocos que me apoyaran en una relación con el mismo?
-Vaya con que aquí estabas.
La voz del recién llegado nos hizo voltear la mirada hacía la pared dónde estaba apoyado junto a otros de segundo año.
Al ver su rostro me hizo repetirme la misma oración de antes.
Qué irónica es la vida ¿no?
-¿Cómo era que habías dicho el año pasado? ¿Qué era solo por tus esfuerzos que habías logrado ser titular?
Me levanté con la intención de irme, sin embargo el grupo se había encargado de bloquearme el paso.
-Ya fue suficiente de tus actitudes de niño pequeño, Aoyama. ¿Aún no superas lo sucedido el año pasado?- Kazunari también se había levantado y miraba desafiante al otro.
-Tú eres el que no actúa como debería. Fue por culpa de este embaucador que nos tuvimos que salir del equipo.
-No recuerdo haberte obligado a nada, tanto tú como Kazunari lo decidieron por su cuenta.- Si pensaba que me iba a quedar en silencio mientras decía lo que se le venga en gana, estaba muy equivocado.
-Estás actuando muy arrogante para la situación en la que te encuentras. Te recuerdo que tu noviecito no está aquí para defenderte.- Me dijo con una sonrisa torcida.
-No recuerdo necesitar a nadie para que me defienda y mucho menos de cobardes que se dedican a hacer bromas pesadas y acorralar a otros con ventaja numérica.- Mis palabras hicieron reír a Kazunari y enfadar, aún más, a Aoyama.
-Vamos a ver si después que te marque esa cara bonita sigas diciendo lo mismo.
Bien, no me esperaba para nada la navaja.
¿Se vería muy poco genial salir corriendo ahora?
-Akaashi, yo lo distraeré. Así que tú ve a por algo de ayuda.- Me susurró Kazunari, en tanto se ponía en posición de pelea.
-Lo siento, pero yo te metí en esto. Debo tomar parte de la responsabilidad.- Dije con el tono más sereno que pude.
Parecía que iba a replicar algo pero, antes de que cualquiera de los dos pudiera hacer algo, Aoyama ya venía corriendo hacía mi con la navaja en la mano.
Supongo que debo agradecer a mis instintos que he ganado gracias al voleyball, ya que pude evadir su ataque.
Cuando observé a los alrededores a ver si alguien más arremetía contra mí, me topé con la sorpresa de que Kazunari ya había acabado con todos.
El boxeo realmente era mejor para él que el voleyball.
-¡Akaashi, cuidado!
Todo pasó muy rápido.
Había alcanzado a evadir por los pelos su segunda arremetida.
Pero ni siquiera yo sé porque lo detuve cuando vi que se iba a estrellar con aquella ventana.
Cuando abrí los ojos estaban todos lo vidrios desperdigados por todo el suelo.
Había empezado a pensar que había logrado salir ileso...
Hasta que vi la sangre.
Hola, hola! Me tomé unos pequeños momentos en la montaña de estudios que tengo para subir el nuevo capítulo xD espero les haya gustado y ustedes saben que cualquier comentario será bien recibido ❤
Esperando tengan una linda semana, me despido y hasta el próximo cap ❤
