¿Por qué no confiaste en mí?
Narrador Bokuto
-Kotarou ¿ya no compras más búhos de chocolate?- La voz de mi mamá me detuvo cuando ya estaba saliendo rumbo a la academia.
Su pregunta me hizo recordar la lejanía con Akaashi durante esta semana, lo que al parecer se reflejó en mi rostro ya que puso cara de preocupación.
Dejó los papeles que estaba revisando y se acercó a mí.
-¿Las cosas con Akaashi-kun no van bien?- Dijo en tanto se ponía a acariciar mi cabeza.
-No es que vayan mal, es solo que...Akaashi no me deja estar tanto a su lado como antes.- Dije con evidente tristeza.
Ella me miró unos momentos cómo analizando lo que dije. Me pareció ver un tinte de tristeza en sus ojos pero esperé a que hablara.
-Estoy segura que Akaashi-kun tiene sus razones, así que tienes que confiar en él. Pero tampoco tienes que dejarlo solo ¿de acuerdo?. Es lo que hace la gente que se quiere, confían uno en el otro y se apoyan entre sí.
Su palabras me dieron la energía que me faltaba y sonreí con ánimo.
-Tienes razón, mamá.- Ella me miró con una sonrisa y me revolvió el cabello.
-Kotarou ¿hoy también tienes entrenamiento?- Mi papá se había asomado desde la puerta mientras se arreglaba su corbata.
-¡Así es! Como el gran club de volleyball que somos no podemos descansar ni los viernes.- Dije con aires de suficiencia, lo que hizo sonreír a mis padres.
-Vaya, ¿entonces será después del entrenamiento que celebres con Akaashi-kun?- Dijo mi mamá aún sonriendo.
Su pregunta me desconcertó.
¿Había algo que celebrar hoy?
¿El séptimo cumpledía?
Espera...¿el séptimo?...7...
-¡La cumplesemana!- Dije con un grito.
-No puedo creer que lo hayas olvidado siendo que ayer te quedaste hasta tarde diciéndonos cuánto le iba a gustar tu regalo.- Dijo mi papá suspirando.
Yo me dediqué a ir a buscar el regalo que había dejado en el living y sonreí al verlo.
-¡Es que estoy seguro que le va a gustar! Después de todo es el regalo perfecto.- Dije mientras lo guardaba en la mochila y me despedía de mis padres que sólo se sonreían entre sí.
Yo me fui todo el camino tarareando canciones felizmente en tanto iba imaginando las hermosas reacciones de mi novio al ver la sorpresa que le tenía preparada.
•••
Fue a finales de mi segundo año de preparatoria que viví una de las experiencias que nunca podría olvidar.
Era el día de la celebración al nuevo curso y todos estaban muy emocionados al respecto, incluyéndome.
Recuerdo que me fui todo el camino sonriendo a la academia y que, incluso, había puesto el despertador más temprano para disfrutar completamente el día.
Al llegar me pareció ver por el rabillo del ojo al que, a partir del otro año, sería mi querido vice-capitán. Aún no empezaba la ceremonia por lo que me decidí a seguirlo.
Al llegar a donde estaba pensé en ir a saludarlo pero unos brazos me detuvieron y me tiraron hacía atrás.
Al mirar alrededor estaban Konoha y Komi haciéndome gestos para que guardara silencio. En un principio no les entendí, hasta que noté que Akaashi no estaba solo.
Una chica (que si no mal recordaba estaba en su clase) lo miraba completamente roja y tartamudeando.
-¡A-Akaashi-kun! ¡M-me gustas, por favor sal conmigo!
Sentí como algo dentro de mí se retorcía. No lo entendía, después de todo esa mañana había tomado un buen desayuno y no recordaba haber comido nada en descomposición.
Fue hasta que escuché su respuesta que esa molesta sensación se fue.
-Lo siento mucho, pero no puedo corresponder a tus sentimientos.- Dijo educadamente mi armador mientras la chica lo miraba con lágrimas en los ojos y salía corriendo.
-Oh vaya, y yo que creía que se pondría más interesante.- Dijo Konoha ya saliendo de su escondite.
-Te dije que la rechazaría, así que dame los 500 yenes de la apuesta.- Dijo Komi sonriendo, mientras recibía el dinero.
Akaashi nos miró con sorpresa y luego suspiró.
-No es bueno espiar a la gente.- Aunque no lucía realmente enojado.-¿Pasa algo, Bokuto-san? Tiene una cara extraña.
No me di cuenta de que estaba sujetando mi corazón con el ceño fruncido.
Todos me miraban extrañados.
-¿Ah?...no, no es nada. Debe haber sido algo que comí.- Dije con una sonrisa tranquilizadora hacía mi armador.
Noté como los demás me miraban con una sonrisa parecida a las de Kuroo pero lo ignoré.
-Ya veo.- Dijo Akaashi no muy convencido por la respuesta.
La verdad es que yo tampoco estaba muy seguro de ella.
-¡Oh, Akaashi! ¡Eso me recuerda!- Dije recuperando el ánimo de antes.- ¿Te parece si tras la ceremonia nos juntamos en el gimnasio a hacer algunos pases?
-Y volvió a ser el maniático del Volleyball de siempre...- Dijo Konoha suspirando.
-¡¿Ah?! ¿Quién es un maniático del volleyball?
-Tú.- Dijeron todos a la vez, incluido Akaashi.
-¡Akaashi, no los apoyes!- Dije alegándole con mis brazos en alto, mientras él se ponía a reír.
Sentí como mis mejillas se tornaban rosáceas.
¿Qué rayos le estaba pasando a mi cuerpo?
Recuerdo que, tras la ceremonia, el entrenador me llamó a su oficina. La noticia hizo que mi felicidad subiera a mil: ¡Me habían catalogado como uno de los cuatro mejores rematadores del país!
Iba a gritarlo por la ventana en ese mismo instante pero el entrenador me detuvo.
Aguafiestas.
Aún así eso no detuvo mi alegría y se lo dije a todo el que encontraba en los pasillos mientras me dirigía al gimnasio a decírselo a la persona que más quería que me felicitara.
Cuando llegué, lo encontré durmiendo en una de las bancas ya con su ropa de entrenamiento puesta. Ahí me percaté que había pasado un buen trecho de tiempo en la oficina del entrenador y que, probablemente, había estado esperándome todo ese rato.
Me senté a su lado aguardando a que despertara. No me había dado cuenta hasta entonces de los pequeños detalles de su rostro.
Sus largas pestañas.
Su delicada nariz.
Su respiración tan calma al dormir.
"Como un ángel"
Mi corazón empezó a latir más fuerte.
¿Tal vez estoy enfermo?
Y ese fue el comienzo de todo.
•••
Entré felizmente al salón de clases ante la mirada de Konoha, Komi y Yukie.
-Pareces condenadamente feliz, ¿pasó algo? ¿Akaashi aprobó el diseño de la invitación de bodas?- Dijo Konoha burlón.
-No, pero lo convenceré.- Dije sin quitar mi sonrisa.
-Sigo insistiendo en que no lograras que un búho vaya a dejar la invitación a todos los invitados.- Dijo Komi siendo apoyado con un gesto de cabeza de los demás.
-¡Por supuesto que sí! ¿Qué no has visto Harry Potter?
-Eso es una lechuza.- Dijo Yukie, terminando de comer el pastelillo que tenía.
-Por no mencionar que son magos.- Dijo Konoha complementando lo anterior.
-Bueno...¡eso no es de lo que les quería hablar!- Dije cambiando rápidamente de tema.- Adivinen quienes cumplen una semana como novios el día de hoy.- Dije sonriendo con triunfo.
-Una semana ya ¿eh? Akaashi debería considerar hacerse monje budista, tiene el potencial.- Dijo Komi mientras se largaba a reír con Konoha.
-¡Hey!
Antes de poder replicarle nos llamó la atención que un grupo de gente se había aglomerado en las ventanas.
Nos miramos extrañados entre sí y nos acercamos pero no alcanzábamos a ver nada, así que Yukie le preguntó a uno de los que estaban más adelante.
-¿Qué? ¿No lo saben? Hubo un gran alboroto hoy en la mañana por eso.
Lo miramos sin comprender.
-Lo sentimos, estamos un poco desinformados, ya que hemos estado dedicados las 24 horas a ver si cierto búho llega sano y salvo a las clases.-Dijo excusándose Konoha.
¿Hablaba de mí?
Pero si no soy tan distraído como para tener problemas para llegar a la academia.
-Pues de lo que se han perdido. Al parecer hoy en la mañana hubo un altercado entre estudiantes de segundo y dicen que incluso había uno con una navaja.
Sentí como mis manos empezaban a sudar frío.
Los del equipo empezaron a mirarse preocupados.
¿Sabían algo que yo no?
-Pero eso no es todo, dicen que uno terminó gravemente herido al intentar ayudar a su atacante, qué persona más extraña ¿no?
Cada vez me ponía más y más nervioso.
No podía ser él ¿verdad?
Él estaba perfectamente bien en su clase en estos momentos.
O eso es lo que me gustaría pensar.
-¡Miren! ¡Ahí llegó la ambulancia!
Todos se acercaron aún más a la ventana.
Mi mente me decía que lo mejor era que no me asomara sin embargo, como siempre, mi cuerpo no le hizo caso.
Escuchaba lejanas las quejas de los demás mientras los apartaba.
Sentía mi espalda helada y un nudo en la garganta que aumentaba a medida que me acercaba a la ventana.
Ahí estaba.
Un zumbido en mis oídos me impedía escuchar lo que me decían los del equipo.
Sólo podía verlo a él.
Se lo llevaban rápidamente en una camilla, y aún a la lejanía, podía ver la sangre que cubría su cuerpo.
Sentí mi mundo derrumbarse.
Antes de que nadie me dijera nada, ya estaba corriendo a todo lo que me dieran mis piernas para alcanzarlo.
"Estoy segura que Akaashi-kun tiene sus razones, así que tienes que confiar en él"
¿Por qué no me lo dijiste?
"Pero tampoco tienes que dejarlo solo ¿de acuerdo?"
¿Por qué siempre te empeñas en cargar con todo tú solo?
"Es lo que hace la gente que se quiere"
Se supone que soy tu novio.
"Confían uno en el otro..."
¿Por qué no confiaste en mi?
"Y se apoyan entre sí"
-¡Akaashi!- Grité con desesperación y ya sin aliento, mientras veía como la ambulancia se iba junto a la persona que más amaba y que no fui capaz de ayudar cuando más lo necesitaba.
(Reaparece entre su montaña de libros)
Hola, hola! Espero les haya gustado el capítulo:D les agradezco por todas sus lecturas y reviews y espero sigan leyendo esta historia ❤️
Los quiero con todo mi corazoncillo y espero tengan un lindo fin de semana ❤️.
(Desaparece de nuevo entre su montaña de libros)
