Diplomacia

La situación en Equestria continuó, los precios seguían subiendo, los burgueses empezaban a realizar cualquier acción desesperada por salvar las pérdidas que habían tenido. Los más grandes que rentaban locales subieron sus rentas causando que algunos burgueses más pequeños cayeran en quiebra rápidamente. El impuesto estatal subía en un intento de rellenar al menos un poco las arcas, pero era inútil, si la situación continuaba en picada Twilight pronto tendría que declarar al reino entero en bancarrota.

Si esto sucedía las cosas no haría más que empeorar, sin embargo, también tenía que tratar con la escases de alimentos, en la frontera intentando tratar con la política externa con arabia equina Twilght organizo una reunión con su nuevo regente, un corcel hijo de los anteriores monarcas que había subido al trono poco después que Twilight. La reunión tendría la intención de convencerles de mantener ambos su apoyo militar y su flujo de alimentos. Spike había arreglado todo para el día de la reunión, por otro lado, a orden de Twilight había empezado una silenciosa investigación que incumbía también estas entregas de alimento.

Sí los rumores eran ciertos y se estaba cobrando extra por las entregas, Twilight tendría que detener esta práctica rápidamente. Sin embargo, mientras le llegaban noticias al respecto no le quedaba más que esperar paciente. No era como si fuera a aburrirse, sus preocupaciones eran demasiadas y tenía bastante que tratar, entre todo ello, la reunión ya mencionada con el nuevo gobernante de arabia equina, quien no debía tardar en llegar.

Con ayuda de Rarity y Coco Pommel Twilight se preparó para la reunión tomando un aspecto real, elegante y formal. Su vestido asemejaba bastante al que llevara el día de su coronación, con algunos detalles agregados, la cinta cian que ahora portaba como insignia Equestre, tenía además de su cutie mark, un escudo real Equestre, así como algunas medallas ocupaban la parte originalmente liza del vestido, medallas que representaban títulos que había adquirido al subir al trono y alguna otra que recibiera por sus pasadas hazañas. Abajo del vestido por el cuello asomaba ligeramente el cuello decorado de la blanca camisa que portara bajo el mismo.

El salón del trono fue preparado para el recibimiento, se colocaron estandartes Equestres a un lado del salón, y al otro estandartes de Arabia Equina. Al centro del salón sobre el trono el estandarte de Twilight, flanqueado por los clásicos estandartes del sol y de la luna. La princesa espero en el salón del trono, acompañada por Spike, Rarity y Coco se quedaron en las dependencias reales. Algunos de los miembros de la corte entraron al salón, principalmente los burgueses y nobles a los que Twilight había nombrado diplomáticos.

-Es la primera vez que vemos en persona al nuevo sultán. – dijo Twilight abriendo plática con Spike.

-Dicen que hasta ahora ha sido un buen gobernante, sin embargo, los diplomáticos y embajadores que tenemos en su patria dicen que el joven sultán es algo subido de si, dicen que pocas veces habla con cualquiera que no considere digno y solo considera dignos a miembros de la nobleza de su país.

-¿Eso dicen? – cuestionó Twilight.

-Aunado a que tiene una curiosa costumbre por llevar cortesanas a sus aposentos, dicen que siempre está acompañado por al menos dos a prácticamente todos lados. A pesar de todo esto, cuentan que cuando se trata de gobernar tiene la cabeza en su lugar, por lo que no debería costar tanto llegar a buenos términos. – explicó Spike.

-Eso, o tal vez nos costara más, está decidido a ganar beneficios y sabe no estamos en buena posición, si ve a su país como se ve a sí mismo dudo que piense que merecen menos de lo que piden. – dijo Twilight.

En ese momento, se abrió la puerta del salón y los trompetistas tocaron una fanfarrea que anunciaba la llegada del sultán. Seguido de una escolta de soldados entro el monarca, tras de él su estandarte y su comitiva, el joven sultán caminó hasta el centro del cuarto deteniéndose ahí, pasando su vista por el cuarto y deteniéndose en la alicornió frente a él.

-Princesa Twilight Sparkle, es un placer finalmente conocernos personalmente. Eh escuchado mucho de, su trágico gobierno. – dijo el sultán acercándose.

-Sultán, el estado actual del país no es más que problemas pasajeros que estamos prontos a solucionar, nada que quede fuera de nuestros cascos, por lo que me gustaría revisar los tratos que hemos hecho recientemente.

-¿Problemas pasajeros? Por favor princesa, no puede ocultar semejante crisis, desde su terrible derrota en el imperio de cristal, oh las historias que llegaron a mis tierras de ese funesto día para Equestria, y su todavía más trágica retirada del norte. Después si no fuera suficiente, una porción grande de su territorio se independiza, sé que la campiña del norte equestre está destruida, y claro cómo olvidar esas bestias salvajes del sur y sus saqueos.

-Veo ha estudiado la situación. – replicó Twilight.

-Claro que lo eh hecho, ¿qué clase de monarca no sabe lo que acontece en tierras vecinas? Pero, creo no me llamo aquí para hablar de mis conocimientos sobre el estado de su patria ¿O sí?

-No, es verdad, lo llamé, porque quiero hablar personalmente sobre los envíos de alimento y la protección de su ejército.

-Bueno creo que lo dejé suficientemente claro, aumenta el pago o elige uno de los dos beneficios solamente.

-Con todo respeto sultán, esos no eran los términos originales que acordamos, se suponía que cooperaríamos para defendernos mutuamente de la invasión del sur. La compra de alimentos era un negoció aparte del tratado de mutua defensa. – alegó Twilight.

-Las cosas cambiaron Princesa, mi ejercito es caro y tengo que mantenerlo bien equipado y alimentado para que puedan hacer su labor adecuadamente, si esto no sucede puede que su puesto de guardia no sea igual de efectivo. Además para un tratado de defensa, no eh visto al ejercito equestre ocupando ninguna posición en nuestra frontera con los salvajes, sin embargo, mis corceles si han estado guardando la frontera sur Equestre. Tal vez si abandonara su empeño por defender la vía del tren hasta Monte Aris podrías tener regimientos sobrantes que mandar a defender mi patria y así cumplir adecuadamente con el tratado de defensa.

Al fin y al cabo, seguro que no necesita a esos hipogrifos cuando puede negociar por las más exóticas especias y los más finos y lujosos artilugios, que mi patria puede ofrecer. – terminó El sultán mientras su comitiva hacía pasar tres cofres abarrotados de joyería y uno más de especias. - ¿Comparado con esto que le pueden ofrecer los hipogrifos? ¿Unas conchas de mar?

La nobleza equestre quedo anonadada ante la fina joyería arábiga, pero Twilight por su parte solo vio la jugada que el sultán pretendía con tal fanfarrea. La alicornio negó con la cabeza al tiempo que respondía:

-No puedo mancillar la alianza que tengo con la reina Novo y su pueblo, han sufrido mucho como nosotros y no les planeo abandonar a su suerte, su tierra tiene sin duda incontables riquezas sultán, pero no intente comprar mi lealtad.

La sonrisa del sultán desapareció ante la respuesta de la alicornió, su mirada se volvió severa por un momento pero luego volvió a su sonrisa y sus ojos reflejaron nada más que seguridad y confianza.

-Cómo quiera princesa, pero entonces volvemos al mismo problema, necesitare más dinero para mantener el flujo de alimentos y a mi ejercito defendiendo su frontera, si no, tendrá que elegir uno de los dos. – reafirmó el sultán.

-Creo que podríamos llegar a mejores términos, algo que beneficie a ambas naciones. – alegó Twilight.

-¿Qué beneficie a ambas naciones? – cuestionó el sultán soltando una risa – Princesa es muy simple, usted me paga más, yo le doy lo que busca, la otra opción, abandone a los Hipogrifos, comercie solo con Arabia Equina, nuestros tratos le serán tan jugosos que solventara su deuda con el imperio en poco tiempo. Sí ninguna de estas opciones le gusta, elija ¿Protejo su frontera o mando alimentos a su pueblo? Le daré hasta fin de mes, le dejare los regalos para que considere mí generosidad, elija bien, si para fin de mes no tengo una respuesta, retirare ambas cosas a mi ejército y mis envíos de alimentos. – terminó el Sultán reuniendo a su comitiva y dirigiéndose a la puerta. – Hasta pronto Princesa Twilight, la veré muy pronto.

Dicho el ultimátum el sultán se retiró, las puertas del gran salón se cerraron, Twilight, se sobo la cabeza con un casco, volteó a ver a uno de los guardias y dijo:

-Quiero al joyero real y al tesorero, evalúen el valor de los tres cofres de tesoros, el de especias llévenlo a los barrios bajos de la ciudad y repártanlas. Cuando tengan el valor aproximado de los otros tres cofres que se me informe directamente, uno de estos ira al imperio como parte del pago de la deuda, los otros dos decidiré en que reinvertirlos cuando el joyero evalué el valor de estos.

-Así se hará alteza- respondió el guardia retirándose en busca del joyero y mandando a otro de los guardias a reunir una tropa para llevar las especias al pueblo.

-¿Qué haremos alteza? – cuestionó uno de los nobles presentes.

-Si los corceles de arabia equina pueden traernos más tesoros como estos, creo deberíamos considerar su oferta. – Dijo uno de los burgueses presentes

-¿Y permitirles tener un monopolio comercial en Equestria? No, eso no pasará, tenemos que motivar la repoblación de la campiña y la empresa minera nacional, será lo que nos traerá beneficios más rápido. Hay que comenzar a producir de nuevo si aceptamos ahorita la importación de producto extranjero, nuestra producción podría estancarse. – explicó Twilight en su rail de pensamiento.

-¿Qué haremos en cuanto al tratado?

-El pueblo necesita el alimento, que el ejército del sultán se retire, no los necesitamos. – sentenció un noble.

Twilight aún no tenía respuesta para eso, era verdad que la hambruna era grave, pero el ejército Equestre en su estado actual, saliendo de dos guerras, no tenía los números para montar una efectiva defensa de la frontera, si el ejército árabe se retiraba, tendría que mover regimientos que ocuparan sus lugares, esto significaría debilitar la defensa en otros lados tendría que elegir entre priorizar defender su propia tierra o su ruta comercial entre Equestria y Monte Aris, eligiera lo que eligiera perdería un suministro de alimento. Pero, solo en una opción perdería un aliado y se arriesgaba a tener que abandonar una porción de territorio Equestre para reformar la defensa en un punto más estrecho.

La respuesta, aunque no le agradaba, había aparecido ya en su mente, sacrificaría el suministro de alimento y conservaría la defensa del ejército de Arabia Equina ¿De qué le iban a servir los alimentos si no tendría pueblo al que alimentar?