Fortuita distracción
Narrador Bokuto
-¡¿Eh?!- No pude evitar soltar una exclamación de sorpresa al enterarme que el hombre que acababa de llegar era el padre de Akaashi. ¿Eso lo convertía en mi suegro? ¿Mi padre político? ¿Algo así como lo que Han Solo era para Darth Vader?
Mientras me debatía mentalmente entre como presentarme correctamente ante él, Akaashi se había levantado y lo miraba seriamente cómo queriendo transmitirle algo.
Por el rabillo del ojo vi que también había llegado al pasillo una mujer con vestimenta formal y rostro severo.
Sus facciones y color de cabello me dieron a entender que, probablemente, se trataba de la madre de Akaashi.
Hubo un ambiente de silencio por unos segundos que ni siquiera yo me atreví a romper al ver el leve destello en los ojos de mi novio y su mano no herida apretada. La última vez que lo había visto así fue en el incidente del año pasado en las nacionales.
Tuve el impulso de tomar su mano, sin embargo antes de cumplir con mi pensamiento, su padre ya había caminado hasta quedar en frente de él.
El golpe de la cachetada retumbó fuertemente en mis oídos y, probablemente, no logre olvidarlo nunca.
Akaashi simplemente se sujetó la mejilla enrojecida y le sostuvo la mirada.
-Realmente, pensar que te convertirías en esta clase de persona. Debería darte vergüenza, Keiji.- Su padre se le quedó mirando, en tanto su esposa se le acercaba pero parecía que, incluso, lo apoyaba.
Lo único que podía pensar era en qué clase de familia se había criado Akaashi y que ahora empezaba a entender mucho más el por qué de muchas cosas de su personalidad.
"No quería ser una molestia"
La imagen del padre que me había contado, aquel que le había enseñado a jugar volleyball, al que al ver sus ojos podía ver cuánto quería, quedó completamente destruida por aquel hombre que había golpeado a su propio hijo sin siquiera titubear.
-¡Keiji, no te quedes callado! ¿Tienes idea de los problemas que nos causaste al hacer que nos llamaran de la escuela porque nuestro hijo se metió en una pelea?- Su madre lo miraba con enojo contenido, en tanto Akaashi se dedicaba a bajar la mirada.
-Ese no es el problema ahora, Mizuha.- Su padre volvía a mirarlo con enfado, casi con decepción.- Keiji, ¿podrías explicarme qué se supone que estabas haciendo con este chico antes de que llegara?
Me dirigió una leve mirada cargada de odio y luego volvió a dirigirse a Akaashi que continuaba callado.
-Keiji
Vi los ojos de Akaashi destellar levemente y sus labios apretarse.
-¡Keiji!
Y ese fue el punto en que mi paciencia se acabó.
Tomé de la mano a mi novio y corrí junto con él por los pasillos.
Lejos de los gritos de sus padres.
Lejos de sus miradas de odio.
Lejos de las lágrimas que amenazaban por salir de los ojos vidriosos de la persona que amo.
•••••
-Bokuto-san, está bien, no tiene que preocuparse, volveré para hablar con mis padres.
Ambos estábamos sentados en los columpios del parque al lado del hospital.
Ya había pasado casi una hora desde lo ocurrido pero, aún así, no quería dejar que volviera.
No quería volver a ver cómo le hacían daño de esa manera.
-Bokuto-san.
-Lo sé, lo sé...pero...no quiero.- Mientras decía esto, me sujetaba más fuerte de las cuerdas del columpio.
Sabía que estaba siendo irracional pero no podía evitarlo, ¿tan malo es querer mantenerlo a mi lado y protegerlo de todo lo malo que lo amenace?
-Lo siento, Akaashi.- Sentía sus hermosos ojos puestos en mí con expresión confundida.- Soy un pésimo novio, ya sea estando lejos o cerca de ti, nunca logro protegerte de nada.
Sentí su mano sujetar la mía en la cuerdas del columpio y nos quedamos mirando a los ojos unos instantes hasta que Akaashi rompió el silencio.
-Bokuto-san, puede que no lo hayas notado pero tú siempre haces demasiado por mí. Lograste que amara el volleyball de nuevo, que hiciera unos grandes amigos como lo son los del equipo, incluso Kuroo-san y Kenma, así que no digas que no has podido protegerme, tú me protegiste de aquel que más daño me hacía...tu me protegiste de mi mismo.- Y después se acercó a mi para besarme.
Fue un beso suave pero cargado de emoción, de esos que te transmiten todo lo que te falta con las palabras.
Tras eso, se despidió de mi y se encaminó hacía su habitación del hospital.
Mientras lo veía marchar recordé fugazmente el calendario que tenía en mi casa y me levanté del columpio.
-¡Akaashi!- Él se volteó sorprendido al igual que algunas personas de los alrededores.- ¡Cuando nos casemos, te prometo que tendremos una hermosa familia! ¡Una donde pasemos muchos momentos divertidos juntos!
Él se sonrojó completamente pidiéndome con la mano que bajara la voz.
Cuando volvió a encaminarse hacía el hospital, me pareció ver un atisbo de su hermosa sonrisa.
Narrador Akaashi
-¿Qué acabas de decir?- Su padre lo miraba como rogando que hubiera sido una broma lo que acababa de escuchar.
Yo tomé aire de nuevo y solté las palabras que ya no servía de nada seguir reteniendo.
-Lo que acabas de escuchar, padre. La persona con la que estaba es mi novio, su nombre es Bokuto Kotarou y estoy enamorado de él.
Se hizo silencio en la sala de la casa.
Después de que llegara con mis padres al hospital, éstos ya habían hecho todos los trámites necesarios para que me dieran de alta ese mismo día.
Y aquí estábamos.
Mi madre jugaba con sus dedos como siempre hacía cuando estaba nerviosa mientras que mi padre se dedicaba a observarme incrédulo.
-Keiji, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Estás dispuesto a echar todo tu futuro por la borda por algo como esto?
-Soy plenamente consciente de mis palabras y no considero que esté arruinando mi futuro, sino todo lo contrario.- Dije dejando asomar una leve sonrisa recordando lo dicho por Bokuto-san momentos atrás, pero eso no hizo más que acentuar el enojo de mis padres.
-Keiji, tú- Fue interrumpido por el sonido de su celular, me quedó mirando unos segundos y, luego, al igual que siempre ignoró todo a su alrededor y contestó.
Pasó un buen rato hablando en la cocina y cuando volvió empezó a arreglar sus cosas del trabajo junto a mi madre.
Desde el principio supuse que no se quedarían mucho tiempo, ya que había sido un viaje de improviso, después de todo. Pero supongo que una parte de mi, a pesar de todos los problemas, quería que se quedaran.
Esa pequeña parte que se había alegrado al ver que se habían tomado el tiempo para ir a ver a su único hijo al hospital.
En el momento en que ya estaba listo, se dirigió nuevamente a mí.
-Seis meses.- Lo miré sin entender.- Te daré seis meses para que te retractes de tu decisión, Keiji. Si para ese tiempo sigues pensando lo mismo, puedes irte olvidando de ser mi hijo.
Él y mi madre cerraron la puerta tras ellos.
Y el silencio se hizo en la habitación.
Sentí mi corazón pesado, pero evité pensar en las palabras de mi padre.
Por una vez ignoré todo lo que estaba pasando a mi alrededor y me recosté en mi cama.
Una imagen de mi padre jugando junto a mí y de Bokuto-san riendo vinieron a mi mente.
Me dejé vencer por el sueño, en el momento en que la ansiedad ya estaba empezando a escalar por mi garganta.
•••••
Me desperté con el murmullo de una voz al otro lado de la ventana.
Me llamó la atención puesto que ya era bastante noche y no debiera de andar nadie por la calle.
Me asomé levemente por la ventana y al distinguir al culpable (o más bien a los culpables) bajé a la entrada para escuchar mejor.
-Muy bien, escucha. Sé que tú y yo llevamos una relación complicada desde el principio, pero hay momentos en que tenemos que dejar las diferencias de lado para lograr un objetivo en común.
-Miau.
-Bien, veo que me vas entendiendo. Ahora dame esa pata para celebrar nuestra alian- ¡ay! ¡Maldito gato, pensé que teníamos un trato! ¡Ven acá, te llevaré con los gatos pandilleros de mi calle a ver si sigues siendo tan arrogante!
-Bokuto-san ¿qué está haciendo?
Es que otra pregunta no podía hacer cuando mi novio estaba peleando con mi gato en el ante jardín de mi casa y cuando son más de las 2 de la madrugada.
-Akaashi...¡espera!- Como si se hubiera dado cuenta de algo, me tomó de la mano y me escondió en los arbustos de la entrada.
Después empezó a asomar levemente su cabeza por sobre los arbustos y haciendo movimientos ninja.
-Bokuto-san, mis padres volvieron a irse, si eso es de lo que se está escondiendo.
Él me miró confundido.
-¿Se fueron? P-pero si estás herido.- Al parecer en su cabeza no podía calzar algo como eso y no me extrañaba, conociendo la cálida familia que tiene.
-No se preocupe, estoy acostumbrado.- Dije bajando la mirada. No era exactamente una mentira, después de todo.- Pero, más importante ¿qué está haciendo hablando con Yakiniku en frente de mi casa en la madrugada?
Como llamado por su nombre, el gato se acomodó entre mis piernas y empezó a ronronear.
-Maldito gato dos caras.- Me pareció escucharle susurrar a Bokuto-san, mientras miraba con rencor al gato. Luego me observó dudoso y sacó algo de su bolsillo.
-¿Y esto?- Dije en tanto no me decidía si abrir el paquete que me entregó o no.
-No tuve la oportunidad de dártelo durante el día, así que...- Dijo, en tanto se sonrojaba levemente y juntaba la punta de sus dedos.
Supuse que hablaba de la aclamada Cumplesemana.
Sonreí levemente, en tanto abría el pequeño paquete.
No eran búhos de chocolate, como yo pensaba, sino de algo mucho más significativo (o al menos para mí).
Sostuve el pequeño llavero en frente de mi cara para apreciar mejor sus detalles.
Se trataba de dos pequeños búhos abrazados, uno con el cabello levantado y agitando las alas con energía, mientras que el otro se notaba más tranquilo pero apoyándose levemente en el otro.
-Me encanta.- Dije con una ligera sonrisa que hizo que lo ojos de Bokuto-san se iluminen.
-¡Lo sabía!- Dijo con expresión de orgullo.
-Pero, lo siento mucho Bokuto-san. Yo no le preparé ningún regalo, ¿quiere algo en especial?
Él me siguió observando con una sonrisa y levantó su dedo como quién expone una idea.
-A decir verdad, tengo un pequeño deseo que quiero que cumplas.- Dijo aún con su sonrisa que me hizo desconfiar de qué clase de deseo sería.- Pero para eso habrá que esperar al campamento de entrenamiento.
Eso era peor.
Ahora llenaría mi mente de posibles planes de Bokuto-san.
¿Que lleve un disfraz de búho?
¿Que tenga que terminar con "hoot" todas mis frases"
Había un sinmundo de ideas que podían pasar por la cabeza de ese hombre.
Su mano sobre la mía me hizo desviar mis pensamientos y nos quedamos mirando a los ojos.
-Akaashi.- Me miró sonriente.- Feliz Cumplesemana.
Nunca he sido una persona que evade los problemas pero, por esta vez, quiero dejar de pensar en las complicaciones y dejarme llevar por esa sonrisa y esos cálidos orbes ámbar.
Ya sea por 6 meses o por toda mi vida.
Hola, hola! Ayer me he liberado de mi exámen más difícil así que estos días me dedicaré a gozar de mi fortuita libertad escribiendo xD
Gracias a todos los que leen y me dejan sus lindos reviews ❤️
Saludos y ¡nos vemos en el próximo cap!
