Pequeños momentos
Narrador Akaashi
-Bokuto-san, no es necesario.
-No te preocupes, Akaashi. Es la labor de un gran novio el cocinar cuando el otro no puede.
-Bokuto-san, en serio, no es necesario.
-Ya verás cómo queda mi exquisito Nanohana sin Karashiae.
-Bokuto-san, está ardiendo.
-A-A-Akaashi, n-no pensé que fueras tan atrevido.
-No, Bokuto-san. La olla está ardiendo.
-...¡Oh dios! ¡Tienes razón!
Después de evitar incendiar la casa y erradicar la materia oscura que se había formado, intenté enseñarle a Bokuto-san a cocinar desde algo más simple como los onigiris, resultando una especie de extraña esfera de algo que no estoy 100% seguro de que sea arroz pero, finalmente, comestible.
Tanto sábado como domingo Bokuto-san ha llegado temprano a mi casa y me "ayuda" en los quehaceres diarios (aunque la mayoría termine con intentos de incendio e inundación), ya que debo evitar mover en exceso mi brazo. Aunque, ciertamente, a este punto estoy pensando seriamente hacerme ambidiestro.
Después de almorzar, Bokuto-san se encaminó felizmente a la cocina para traer una pequeña fuente con flan de vainilla que había mandado su madre.
-Muy bien, Akaashi, di "ah".- Me dijo acercando la cuchara a mi boca.
-Bokuto-san, puedo comer por mi mis- Me detuve al ver la decepción en sus ojos y el puchero en sus labios.- Está bien.
Sus ojos volvieron a iluminarse, mientras yo rodaba mis ojos y accedía a su petición.
-Muy bien, Akaashi, aquí viene el búho.- Dijo acercando la cuchara y, al momento de estar cerca de mi boca, la volteó.- ¡Curva!...oh.
Resulta que la curva hizo que el contenido de la fuente y la cuchara terminaran encima tanto mío como de Bokuto-san.
-Bokuto-san...
Él se sobresaltó y me miró nervioso.
-A-Akaashi, f-fue sin querer.- Dijo moviendo sus brazos como señalando el suceso y poniendo cara de cachorro arrepentido. Suspiré y le indiqué que podía usar el baño, en tanto yo le iba a buscar una muda de ropa.
Tomé una polera y un short que, lo más probable, es que le queden un poco pequeños pero para pasar el momento no era tan malo.
Le dejé la ropa y una toalla fuera mientras él terminaba de bañarse y yo me ponía a buscar un cambio de ropa para mí.
-Dime, Akaashi.- No noté cuando había llegado hasta mi habitación, se había puesto el short pero no la polera y llevaba la toalla alrededor de su cuello.
Me sonrojé sin poderlo evitar e intenté desviar la mirada de su bien entrenado cuerpo.
Era extraño, después de todo, ya lo había visto semidesnudo miles de veces en los vestuarios del equipo pero teniéndolo ahora, frente a mí, con su cabello húmedo y mirándome de esa forma tan penetrante...ciertamente era distinto.
-¿Q-qué es lo que pasa, Bokuto-san? Si ya terminó, yo también me iré a cambiar.- Le dije mientras intentaba pasar por su lado, siendo detenido por su brazo en el marco de la puerta y su mirada en mis ojos.
-Akaashi, el viernes en el hospital no pudimos terminar nuestra conversación.- Intenté desviar su mirada pero él hizo que lo viera de nuevo.- Prométeme que a partir de ahora me dirás todo lo te suceda, ya sea bueno o malo, por favor.
Noté un destello de tristeza en sus ojos.
Lo había preocupado.
No soportaba ver esa sensación de inseguridad que emitía.
-Lo prometo.- Y lo dije con completa sinceridad, porque si había alguien en quién podía confiar en este mundo era en él.
En el "por siempre" que nos habíamos prometido.
Movidos por las sensaciones del momento, nos comenzamos a besar pero de una forma completamente distinta a las de siempre. Esta vez era con una ferocidad y pasión como si buscáramos conocer cada rincón de la boca del otro.
Él me había apoyado en la pared y yo lo acercaba cada vez más a mí sosteniéndolo por los hombros.
Cuando empecé a sentir sus manos bajo mi playera, el sonido del timbre resonó por la casa. Ambos nos miramos entre que nos decidíamos en seguir, con lo que sea que estábamos llevando a cabo, o ir a abrir la puerta.
El segundo llamado nos hizo decidirnos por lo segundo, aún cuando Bokuto-san emitía a kilómetros de distancia un aura enfurruñada.
Lo mandé a terminar de vestirse mientras yo me arreglaba la ropa y abría la puerta.
El nuevo invitado me dejó desconcertado.
-¿Kazunari?
Él me saludaba sonriente.
Llevaba algunas vendas en los brazos, probablemente, producto de lo sucedido el viernes cuando nos ayudó a Aoyama y a mi tras chocar con el ventanal.
-Hola, Akaashi. Veo que ya estás mejor.
Me iba a acercar a saludarlo hasta que noté que no estaba solo.
Mis pasos se detuvieron en seco.
-Aoyama.
Narrador Bokuto
Me dediqué a terminar de vestirme mientras Akaashi iba a abrirle la puerta al inoportuno invitado.
No era como si hubiera tenido esa intención al venir a la casa de Akaashi, pero ahora que tenía esa sensación...la sensación de su boca contra la mía, de sus manos en mi pecho y de la calidez de su piel...no estaba seguro de poder olvidarlo tan fácil.
Sin embargo, esos pensamientos se fueron a un lado cuando escuché los nombres de los recién llegados.
Movido por la ira me dirigí a la entrada ante la mirada sorprendida de mi novio y mis ex compañeros de equipo.
-¿Fueron ustedes?- Les pregunté apretando mis puños.
-Bokuto-san, tranquilo, por favor.- Sentí las suaves manos de Akaashi sosteniendo mi brazo.
Los dos de segundo me miraron y uno dio un paso adelante.
-Fui yo.
Estallé mi puño contra su mejilla con todo el resentimiento que había acumulado tras enterarme de lo que le hacían a mi amado armador a mi espalda.
Él cayó al suelo y se sujetó la mejilla.
-No te atrevas. Si te atreves a ponerle un dedo encima de nuevo no seré tan indulgente.
Él bajó la mirada ¿arrepentido?, mientras Akaashi llegaba junto a mi brazo de nuevo y me miraba preocupado con un leve sonrojo.
Una risa nos sacó completamente de contexto.
El del club de boxeo se retorcía de risa en tanto ayudaba al otro a levantarse de nuevo.
-Te lo dije, Aoyama. Que no te saldría fácil cuando Bokuto-san se enterara.
-Ya cállate, Kazunari.
Yo miré sorprendido a Akaashi sin entender la situación.
-No tiene de qué preocuparse, Bokuto-san . Aoyama vino a disculparse conmigo.- Dijo mi novio dándome una suave sonrisa tranquilizadora.
-¿Eh?- Yo alternaba la mirada entre los recién llegados y Akaashi.
-Así es, ahora es un hombre reformado ¿no es así, Aoyama?- Dijo ¿Kazu...yaki? mientras agachaba forzosamente la cabeza del otro, quien apartaba bruscamente su mano.
-Ay, ya déjame. Bien, ya me disculpé y...bueno...gracias por salvarme.- Dijo lo último casi susurrando y desviando la mirada.
-No es nada, me alegro que estés a salvo.- ¿Qué no es la persona más amable del mundo? Siento cómo que me enamoré por milésima vez de mi hermoso búho.
Ese pensamiento me llevó a uno que no había considerado antes, así que atraje a Akaashi más hacía mi.
-¿B-Bokuto-san, qué está haciendo?- Dijo mi novio ante mi repentina acción y ante la mirada confundida de los otros dos.
-"Del odio al amor hay un solo vuelo" eso dice el dicho, así que no puedo dejar que se enamoren de ti.- Dije inflando mis mejillas enfurruñado.
-Bokuto-san, eso solo pasa en las películas.- Me dijo Akaashi con un leve rubor en las mejillas.- Y es "Del odio al amor hay un solo paso".
-E-es lo mismo. Además ¡mira sus ojos! Estoy seguro que te desean con la mirada.- Le dije mientras apuntaba a los de segundo.- ¡Kazuyaki, confiesa de una vez!
-Bokuto-san, basta.- Dijo Akaashi poniendo la palma de su mano en su cara.- Es Kazunari y, no, él no tiene sentimientos por mí ¿verdad, Kazunari?
-No, bueno. Siendo sincero, la verdad es que si me gustabas.
-¿Lo ve?...¿eh?- Tanto yo como Akaashi nos volteamos desconcertados hacía el aludido.
-No tienen que mirarme así.- Dijo sonriendo apenado.- Además, no tienen de qué preocuparse, después de todo, eso fue el año pasado y ya asumí que la persona indicada para ti es otra.- Dijo mirando a los ojos a Akaashi, quien se sonrojó a lo último.
-¡Ah! ¡Eso está prohibido! ¡Sólo yo puedo ver tu rostro sonrojado, Akaashi!- Dije mientras escondía su rostro en mi pecho y le sacaba la lengua a Kazunari.
-Ah...creo que no llegamos en buen momento.
Llegando por la calle estaban todos los del equipo de volleyball con pequeños regalos y nos miraban confundidos ante la curiosa escena.
-¿Eh? ¿Qué hacen aquí, chicos?- Les pregunté mientras soltaba un poco a Akaashi.
-¡Akaashi!
De repente mi novio ya estaba siendo rodeado por todos los recién llegados en un gran abrazo.
-¡Akaashi, me alegro que estés bien!- Komi lo abrazaba fuertemente con los ojos brillantes.
-Komi-yan se vino lagrimeando todo el camino.- Se escuchó la risa burlona de Konoha.
-Tú también, Konoha. Hasta tuvimos que pasar a comprar pañuelos porque no parabas de sollozar.- Le dijo Yukie con una risita, en tanto Konoha le reclamaba que no fue así con un gran sonrojo.
-Pero ahora que lo pienso ¿por qué están ustedes acá?- Dijo Saru apuntando a los únicos dos de segundo sin contar a Akaashi.
-¡Ah! Yo te conozco, tú fuiste el tipo que se hizo boxeador tras darle una paliza a Bokuto.- Dijo Konoha acercándose a Kazunari, quien solo sonreía.
-¡No me dio una paliza! ¡Fue empate!- Dije con un berrinche.
-Excusas de perdedor.- Dijo Komi uniéndosele a la conversación.
-¿Y tú?- Dijo Konoha apuntando al otro que estaba intentando escaparse sigilosamente de la escena.- ¿No eres Aoyama? ¿Qué estás haciendo aquí?
El aludido se dio la vuelta y levantó la mirada a los demás.
-Bien, pues...yo fui quien estuvo molestando a Akaashi la semana pasada.
El silencio se hizo en el ambiente para, luego, dejar paso a un Konoha que se arremangaba las mangas y miraba con rencor al otro.
-Así que fuiste tú.
Ya se preparaba para golpearlo pero Akaashi fue a detenerlo.
-Konoha-san, está bien. Él vino a disculparse.
-¿Y a ti te basta con una disculpa? Akaashi estás siendo demasiado amable.- Le dijo Konoha, mas le hizo caso y no golpeó al otro.
-A mi no me basta.- Dijo Yukie dándole un golpe en la cara a Aoyama que estoy seguro le dolerá por mínimo una semana.- Ahora sí.- Dijo con una suave sonrisa mientras estiraba su mano.
-Golpea más fuerte que Bokuto- Susurró Aoyama y todos los del equipo asintieron.
Y tras arreglar malentendidos, Akaashi los invitó a todos a cenar en su casa, aunque no me dejaron ni asomarme en la cocina.
Fue extraño, no nos habíamos dado cuenta de la tensión que estaba en el equipo durante los hechos de la semana pasada hasta hoy cuando todo se pudo solucionar.
Konoha y Komi molestaban a Aoyama con diversas bromas con la risa de Kazunari de fondo, en tanto Yukie y Saru se dedicaban a comer las cosas que iba poniendo en la mesa Onaga y que cocinaban Suzumeda y Washio.
Sin embargo, no encontraba a mi búho.
Cuando me puse a buscarlo, lo terminé encontrando en la puerta que daba a su patio mientras miraba el atardecer que se estaba formando.
Yo me acerqué lentamente y le tomé su mano buena.
-Hace mucho que mi casa no era tan ruidosa.- Dijo levantando levemente la comisura de sus labios.- No creo que me desagrade.
-Me alegro.- Dije brindándole una de mis más grandes sonrisas.- Porque cuando vivamos juntos todos los días serán así de ruidosos y alegres.
-Creo que lo estoy empezando a reconsiderar.
-¡Akaashi!- Le dije con un puchero provocando su risa.
"Si, definitivamente quiero que todos nuestros días sean así"
Y ambos nos quedamos viendo el atardecer por unos momentos más.
Hola, hola! Fin de semana largo! ❤️ ¿Quién no ama los fin de semana largos? XD
Como siempre les agradezco sus lecturas y siempre recibiré con los brazos abiertos sus reviews ❤️
Nos estamos acercando a la última actualización de Wattpad:S xD
¡Nos vemos en el próximo cap! ❤️
