Presente
Narrador Kuroo
-Kuroo ¿qué estás haciendo aquí? La hora de entrenamiento ya debió haber acabado. -Me dijo el capitán de Karasuno desde la puerta del lugar donde su equipo se quedaba.
-Sawamura, sé que será duro de escuchar pero, por favor, te pido que seas fuerte.- Dije cerrando los ojos con fuerza, a lo que varios del equipo llegaban a la entrada también.
-¿Qué pasa, Daichi?- Le preguntó el de cabellos platinados.
-No lo sé, pero presiento que será algo estúpido.- Dijo con un suspiro.
-Yo...yo...¡lo siento tanto!- Dije mostrándole los lentes rotos.- Yo...no pude salvarlo pero...su alma quedará siempre con nosotros.- Dije apretando los puños.
-¡Tsukki!- Gritó el de pecas sujetando los lentes.
-Tsukishima...nunca te olvidaremos.- Dijo Chibi-chan apretando las manos y cerrando los ojos, también.
-Podrían dejar de actuar como si estuviera muerto.- Dijo Megane-kun llegando desde la enfermería.
-Ah ¿ya estás mejor?- Dije sonriéndole.
-Kuroo-san no debería sonreírle así a una persona que por poco mata de verdad.- Dijo con una mirada de resentimiento y suspirando.- Supuse que haría algo como esto cuando se escapó de la enfermería con mis lentes rotos.
-Oh vamos, los accidentes pasan. Si lograste esquivar parte del balón es que tus reflejos están mejorando. Good job.- Dije levantando mi pulgar.
-¿Tsukki, de verdad estás bien?- Dijo el de pecas acercándose al rubio que me miraba entrecerrando los ojos.
-No te preocupes, Yamaguchi, estoy bien. Sólo tengo unas extrañas ganas de ahorcar a alguien.- Dijo y por reflejo me sujeté el cuello.
-Yo creo que eso es bastante normal en ti.- Dijo el pequeño pelirrojo riéndose.
Tsukishima levantó el brazo y el otro se alejó para esconderse detrás del armador de primero.
-Bueno, me alegro que Tsukishima esté vivo.- Dijo el capitán de los cuervos con otro suspiro.
-Muy bien, ahora que el escándalo pasó, es hora de que nos vayamos a dormir.- Dijo el de cabellos plomizos moviendo los brazos para que los demás se volvieran a acostar.
Yo también me iba a dirigir rumbo a el lugar de alojo de Nekoma, pero Tsukishima me detuvo.
-¿Qué pasa, Tsukki? ¿Quieres que me quede contigo?- Dije con una sonrisa coqueta a lo que él me miró con ¿asco? Sentí una punzada a mi orgullo.
-Kuroo-san, solo quería decirle que, a pesar de su intento de asesinato...- Le sonreí de forma inocente.- Quiero que sepa que estoy de acuerdo con lo que dijo Bokuto-san.
-¿Eh?- Dije sonrojándome levemente ante lo que insinuaba.
-No es de mi asunto pero...hay cosas de las que es mejor no arrepentirse.- Y tras eso, cerró la puerta.
Yo me quedé unos momentos afuera meditando todo lo sucedido hoy.
Akaashi, Tsukishima y, hasta el mismísimo Bokuto-dios-de-la-distracción, habían concordado en lo mismo.
¿Tal vez debería...?
-Kuro ¿qué estás haciendo aquí?
Y la razón de todas las vueltas de mi mente había llegado desde el pasillo y me miraba confundido.
-¿Kenma y tú consola?- Le pregunté, después de todo, era algo lógico asociar a mi armador con sus fieles videojuegos.
Él pareció darse cuenta en ese instante que no la tenía en sus manos y, luego, frunció el ceño.
-Es tu culpa, Kuro. No te desaparezcas de repente.- Fue lo único que dijo antes de empezar a caminar por el mismo pasillo por el que había llegado.
Y, tal como siempre pasaba, mi mente solo lo tenía a él.
A aquel que supuestamente tenía que olvidar por el bien de nuestra eterna amistad.
A aquel que, de vez en cuando, presentía que sentía algo por cierto pelirrojo.
A aquel que no importaba cuánto pasara, seguía amándolo igual que cuando éramos niños.
Vi su pequeña espalda alejarse y consideré, por primera vez en mi vida, el tomar en serio el consejo de Bokuto.
¿Siquiera "consejo" y "Bokuto" podían estar juntos en una oración?
Realmente no lo sé, pero hay cosas de las que es mejor no arrepentirse ¿verdad?
Narrador Akaashi
-¡Ayudaaa! ¡Ambulancia! ¡Médico! ¡3312! ¡Tenemos un 3312!
-Bokuto-san, cálmese por favor, solo me está sangrando la nariz.
Pero yo sabía que de nada servía, después de todo sólo bastó que viera una gota de sangre para que me cargara en brazos y me llevara alrededor de todo Nekoma buscando un médico.
-¿Bokuto, qué pasa con este escándalo?- Dijo Yukie bostezando mientras abría la puerta que daba a la habitación de las managers.
-¡Yukie! ¡Aka-gol-ba-acci-cul-maldito Kuroo!- Dijo Bokuto-san tratando de expresarse con lágrimas en los ojos.
Shirofuku me miró buscando una traducción.
-Asumo que quiso decir algo como: "Akaashi fue golpeado por un balón en un accidente por culpa del maldito Kuroo"- Dije, aún con un pañuelo en la nariz, en tanto Bokuto-san asentía con energía apoyando mi traducción.
-Ya veo.- Dijo nuestra manager suspirando.- Si mal no recuerdo, dejé nuestro botiquín de emergencias en el vestua-
Sin embargo, no alcanzó a terminar, ya que Bokuto-san ya corría a toda marcha en busca del botiquín de primeros auxilios.
Podría sonar egoísta, pero el verlo así de preocupado por tan poco, además de que fuera capaz de mantenerme en sus brazos todo este tiempo, me hacía pensar que quizás ser golpeado por su súper tiro del búho dragón de acero...no fuera tan malo después de todo.
¿Eso me vuelve un masoquista?
•••••
Una vez en los vestuarios, Bokuto-san se dedicó a curar torpemente las rasmilladuras en mi cara.
Era divertido de cierta forma el ver como dejaba asomar su lengua levemente en un claro intento de concentración.
-Es cómo aquella vez.- De repente me dijo con una sonrisa.
Estaba tan centrado en ver su rostro que me costó un poco saber de qué estaba hablando, hasta que los recuerdos de mi primer nacional empezaron a volver.
-Aunque en esa oportunidad fue al revés.- Dijo con un leve rubor en sus mejillas y poniendo su mano tras su nuca.- Me alegra.
-¿Le alegra haberme golpeado con un balón?- Dije, a pesar de que sabía que no era así.
-Dioses, no.- Dijo moviendo sus manos exageradamente como siempre hace.- Me refería a que me alegra que ahora yo también pueda cuidar de ti.
Siempre hace lo mismo.
Cuando menos lo espero siempre me da esa hermosa sonrisa que logra calmar todos mis pensamientos.
Sólo que esta vez no era así...
¿Cuánto más?
¿Cuánto tiempo más me queda a su lado?
Soy consciente de que cuando él me dijo que me amaría por siempre estaba siendo sincero, hablamos de Bokuto-san después de todo.
Pero...
"Te daré seis meses para que te retractes de tu decisión"
-Un año ya ¿eh? El tiempo pasa volando...- Dijo con semblante melancólico.
Detente.
-Ni siquiera me daré cuenta cuando ya tenga que graduarme...
Por favor, detente.
-Pero estoy seguro de que serás uno de los mejores capitanes que podría tener el Fukurodani.
No quiero.
Sin ti, yo no...
-¿Akaashi?- Me miraba realmente preocupado.
Al acercarme la mano a la cara para comprobar si seguía sangrando me topé con algo completamente distinto.
-¿Akaashi, por qué estás llorando?
No había notado el punto en que mis pensamientos habían tomado el control de mi cuerpo, pero eso ya no importaba.
Ya no quería pensar en el futuro que me quería apartar de su lado.
Sólo quería pensar en el presente en que lo tengo junto a mí.
Narrador Bokuto
-¿Akaashi?- Le pregunté tímidamente y tratando de limpiarle las lágrimas con la manga de mi chaqueta.
¿Habré sido muy poco delicado al curarle sus heridas?
Tal vez el golpe del balón le siga doliendo...es el súper tiro del búho dragón de acero, después de todo.
-Bokuto-san...- Dijo levantando levemente la mirada con sus ojos aún brillando por las lágrimas.
Y me besó.
No puedo explicarlo con claridad pero sentí como me transmitió todas sus emociones con ese beso.
Tristeza, nostalgia y miedo.
Miedo como el que yo sentía cada noche al saber que el tiempo podría apartarlo de mi lado.
Le devolví el beso atrayéndolo cada vez más hacía mí. Los únicos momentos en que nos separábamos era únicamente por falta de aire.
Quería tenerlo cerca, cada vez más cerca, sentir su piel en la palma de mis manos y su sabor en mis labios.
Quería que el mundo y el tiempo supieran que Akaashi Keiji me pertenecía y no importaba nada de lo que pusieran en mi camino porque no dejaría que lo apartasen de mí.
-Bokuto-san, estamos en los vestuarios de un campamento de entrenamiento.- Me dijo susurrando en mi oído, sin que ni siquiera me haya dado cuenta cuando lo había apoyado sobre una de las bancas.
Yo estaba encima de él y continué besándole el cuello.
-Si quieres me detengo.- Dije aunque sabía que me costaría un 120% de mi fuerza de voluntad el cumplirlo.
Para mi sorpresa él sonrió.
Comparado con sus lágrimas, sus sonrisas eran mucho más brillantes y hermosas.
Si fuera por mí tendría mi propio álbum de todas las veces que lo he visto sonreír para observarlo diariamente.
-Yo tampoco quiero detenerme.- Dijo dándome un suave beso en los labios para luego abrazarme.- Mi amado, Bokuto-senpai.
Oh, dios.
Si alguna vez tuve algo llamado autocontrol, definitivamente se rompió al escucharlo decir eso.
-Akaashi, yo...
El estruendo de la puerta al abrirse nos sobresaltó.
-¡Bro! ¡A qué no adivinas...- Kuroo nos quedó observando unos momentos y luego comenzó a cerrar la puerta de nuevo.
-Bokuto-san...
-Lo sé.- Dije levantándome y yendo con todas mis energías reprimidas a perseguir a Kuroo.
•••••
-¡E-espera, cómo iba yo a saber que tomarías en serio mis consejos!- Dijo el capitán de Nekoma retorciéndose en la malla de volleyball en que Akaashi y yo lo habíamos atrapado.
-Kuroo, hay algo llamado tiempo y lugar adecuado ¿sabes?- Dije seriamente.
-¡No me digas seriamente algo como eso! ¡Yo no soy el que estuvo a punto de tener sexo en los vestuarios de un campamento de entrenamiento!
-Akaashi, la pluma.- Dije extendiendo mi mano y recibiendo de mi novio mi pedido.
-E-espera, Bokuto, p-piedad.- Dijo cada vez más nervioso a medida que iba acercando la pluma a su cuello.- ¡E-es cierto! ¡Yo venía a contarles algo! ¡Por eso le pregunté a su manager donde estaban!
-Esa excusa no servirá hoy, Kuroo.- Dije ya comenzando con la sesión de tortura con cosquillas.
-Jajajajajjaa n-no, e-espera ajajajaja e-es verdad.- Dijo a duras penas entre la risa.
-Bokuto-san, tal vez debería dejarlo hablar.- Dijo mi búho ya mirándolo con compasión.
-Bien, esta vez has sido salvado por Akaashi.- Dije guardando la pluma al estilo de sable láser.- Entonces ¿qué es lo que nos querías decir?
Kuroo se recompuso de la tortura y nos miró con una sonrisa mal disimulada.
-Kenma aceptó salir en una cita conmigo.
Tanto Akaashi como yo nos miramos sorprendidos.
-¿Una cita, cita o una cita?- Dije tomando mi barbilla pensativo.
-Una cita, cita.- Dijo Kuroo con una sonrisa infantil.
-Espera ¿cuál era la cita, cita y cuál la cita?- Dije confundido.
-Pues la cita es la cita y la otra es la cita de las citas.- Dijo Kuroo seriamente.
Akaashi sólo rodó los ojos.
-Bueno, eso no importa.- Dije ya demasiado enredado.- Realmente me alegro por ti, bro.
Él me sonrió y, probablemente, ambos llegamos al acuerdo mental de que, a pesar de todo, el tener la enfermedad del armador era de las mejores cosas que nos había pasado...aún cuando el tiempo juegue en nuestra contra.
¡Nuevo cap! (Aparta su montaña de libros) XD como siempre aprovecho que es fin de semana para que puedan disfrutar de la actualización ❤️
Espero les haya gustado y les agradezco sus lindos reviews y lecturitas ❤️
Saluditos y ¡nos vemos en el próximo cap! ❤️
