Por siempre


Narrador Akaashi

Nos habíamos reunido en la entrada del gimnasio a modo de descanso, en tanto Kuroo se dedicaba a contarnos a Bokuto-san y a mí cómo fue que logró una cita con Kenma.

-No creo que eso cuente como una cita, es más bien un soborno.- Le dije, a lo que él mantuvo impasible su sonrisa orgullosa.

-Que le haya ofrecido comprarle un videojuego y muchos trozos de pie de manzana no quiere decir que sea un soborno.- Dijo mirándome con cara de que era algo obvio.

-Akaashi, no es justo, yo igual quiero una cita.- Agregó Bokuto-san haciendo gestos de tristeza.

-Nosotros ya hemos tenido citas, Bokuto-san.

-¡Las citas de estudio no cuentan!- Me dijo lagrimeando.

-¡Ah, Kenma! ¡No te escapes del entrenamiento!- Dijo Kuroo de repente corriendo para evitar que el armador de Nekoma se escape del gimnasio.

-No estaba escapando, solo me iba a jugar unos momentos.- Le dijo con pereza.

-¡Es lo mismo que escaparse del entrenamiento!- Le recriminó Kuroo.

-No lo es.

-Si lo es.

-Que no.

-Que si.

Mientras Kuroo le hacía una larga lista del porqué tenía que entrenar apropiadamente y no saltarse los entrenamientos, me pareció ver por unos segundos una leve sonrisa en los labios de Kenma.

Tal vez si era una cita, después de todo.

-D-disculpa...- Una tímida voz me sacó a mi de mis reflexiones y a Bokuto-san de sus miles de ideas de citas.

-¡Ah! Tú eres el pequeño de Karasuno, el de los remates ¡gwoa!- Dijo mi capitán haciendo énfasis en lo último.

El rostro del pelinaranja se iluminó por completo.

-¿H-ha visto mis remates?- Dijo con los ojos llenos de emoción.- Y-yo creo que sus remates son los increíbles, Bokuto-san. Son como ¡gyun! O ¡gwam!

-¡Oh! ¿Realmente crees que son como gyun?- Dijo Bokuto-san llenándose de energía y sonriendo con orgullo.- Si tanto te gustan puedo enseñarte algunos súper trucos secretos.

-Bokuto-san, si los dice ya no serían secretos.

-¡Akaashi, apóyame por una vez!

-¡Wow! ¿Realmente me va a enseñar sus súper trucos? ¡Deben ser geniales!- Dijo el de Karasuno con los ojos brillantes.

-¡Hey, hey, hey! ¡Cuenta conmigo! ¡Con mis súper trucos el balón rebotará hasta el espacio!

-¡Whoa! ¡Suena genial!

Yo suspiré mientras veía como el pequeño alimentaba aún más el ego de Bokuto-san quien sonreía con orgullo mal disimulado.

-¡Akaashi! ¡Mira, mira! ¡Deberíamos adoptarlo!- Dijo cargando al pelinaranja y mostrándomelo.

-Bokuto-san, no puede andar secuestrando personas por ahí.- Dije suspirando.- Además, él ya está en un equipo ¿no es así, Hinata?

Él me miró con unos grandes ojos que debo admitir que se me hicieron adorables.

-¡A-Akaashi-san sabe mi nombre! Kageyama morirá de envidia cuando le diga.

Y cómo llamado por su nombre, el armador de Karasuno llegó corriendo hasta nosotros.

-¡Hinata idiota! Sugawara-san te estaba buscando porque no dejaste tus frazadas ordenadas por la mañana.- Dijo aplastando su cabeza con la mano ante las réplicas del otro.

-P-pero es que no quería desaprovechar la oportunidad de practicar con Bokuto-san.- Dijo con un puchero, a lo que el otro pareció darse cuenta de nuestra presencia.

-A-Akaashi-san, e-es un honor, y-yo soy-

-Kageyama ¿no es así?- Dije recordando la conversación con Sugawara-san el día de ayer.

Él me miró con los ojos brillantes y luego agachó su cabeza.

-S-si no le molesta, m-me gustaría pedirle consejo sobre algunas jugadas.

-¡Ah, Kageyama! ¿Y las frazadas?- Dijo replicando el pequeño mientras el azabache lo agarraba de las mejillas.

-Será un honor.- Le dije.- Hinata también puede practicar unos momentos con Bokuto-san, yo puedo hablar con Sugawara-san después.

Y ambos se miraron emocionados.

Bokuto-san pasó un brazo por mi hombro con alegría.

-Akaashi es el mejor ¿no creen?- Dijo mirándome con orgullo, lo que me hizo sonrojar levemente.

-¡Por supuesto!- Dijeron los de primero a la vez.

Mientras practicábamos con los dos de Karasuno un pequeño pensamiento cruzó mi mente, no es que fueran mucho más jóvenes que nosotros pero Kageyama y Hinata me recordaban a dos pequeños niños que se la pasaban peleando.

Curiosamente Bokuto-san todo el tiempo que llevo conociéndolo siempre se ha llevado muy bien con las personas menores a él.

Recuerdo una ocasión en que habíamos salido juntos a comprar esas rodilleras que tanto le gustan y en el camino nos encontramos a un niño perdido.

Él hizo que dejara de llorar con múltiples gestos y su extravagante repertorio de chistes, luego lo cargó en sus hombros y le compró tantos dulces y juguetes que el niño parecía hasta haber olvidado la razón de su llanto de no ser porque encontramos a sus padres en el camino.

Cuando nos casemos, te prometo que tendremos una hermosa familia! ¡Una donde pasemos muchos momentos divertidos juntos!"

No quiero que pase el tiempo porque no quiero ver cómo lo apartan de mi lado.

Si quiero pensar en el futuro, quiero que sea como él siempre hace que lo imagine.

Uno donde hagamos invitaciones de búhos para nuestra boda, donde tal vez podamos adoptar hijos, donde lo despida con un beso cada vez que vaya a trabajar...

Uno donde lo vea sonreír todos los días.

-¿Akaashi?- No había notado que me había perdido en mis pensamientos hasta que su rostro estuvo enfrente de mí.

-Lo siento, Bokuto-san. Estaba pensando algunas cosas.- Le dije algo avergonzado.

-Pues debían ser cosas muy bonitas.- Me dijo riendo mientras lo veía sin entender.- Después de todo, estabas sonriendo.

Poco a poco me percaté de la sonrisa que había estado adornando mi cara los últimos minutos, sin embargo, no la quité.

-Si...eran cosas muy bonitas.- Le dije sonriendo a lo que él se sonrojó completamente.

-¡B-Bokuto-san!- Dijo Hinata acercándose a mi capitán que se presionaba el pecho dramáticamente.

Luego, por supuesto, llegó Kuroo a incentivar el dramatismo sacudiéndolo por los hombros.

-¡Bro! ¡Bro! ¡Reacciona, por favor! ¡Akaashi, eso es un arma de destrucción masiva! ¿En qué pensabas?- Dijo fingiendo lágrimas en los ojos.

Yo me dediqué a rodar los ojos al igual que casi todos los del gimnasio pero, en el fondo, estaba disfrutándolo mucho.

El último campamento junto a los de tercero, terminó siendo un revoltijo de persecuciones por el gimnasio, pelotazos en el cara y un encuentro inolvidable en los vestuarios.

Pero cuando se trata de Bokuto Kotarou todo eso se queda corto.

¿Cuándo llegué a quererlo tanto?

¿Valía la pena siquiera hacerme esa pregunta?

Y es que yo ya lo había visto venir.

Desde el momento en que lo vi sonreír por primera vez, supe de inmediato que esa persona había entrado en mi corazón y que no se movería de ahí jamás.

"Que el tiempo se detenga"

Me decía mientras lo veía dormir plácidamente en el bus de vuelta a la academia.

"Que se quede por siempre así"

Mientras lo veía atiborrarse de comida durante el horario de almuerzo ante la risa de todos los del equipo.

"Déjame darte un pase más"

Cuando lo vi saltar a recibir la última armada que le haría en un partido.

"No llores"

Cuando me quedé fuera de la puerta de los vestuarios mientras escuchaba su llanto en el interior por nuestra derrota.

"Que la vida no nos cambie"

Cuando Kuroo nos invitó a celebrar su primera cita doble con Kenma como su novio.

"No te apartes de mi lado"

Mientras me contaba que se iría a estudiar a una universidad fuera de la ciudad.

"Te amo"

Mientras dejaba que me hiciera completamente suyo en aquella lluviosa noche que jamás olvidaría.

Y el día que lo vi recibir aquel diploma de las manos de su profesor, con su uniforme extrañamente impecable, ante las lágrimas de emoción de sus padres...

Lo único que tenía en mi cabeza ya no eran palabras, eran miles de recuerdos que habíamos formado desde el momento en que lo vi por primera vez.

Después de la ceremonia, él me tomó de la mano y me hizo recorrer todos los lugares en los que estuvimos alguna vez.

Eran tantos, tantos momentos.

Desde la azotea donde almorzábamos a diario hasta la escalera donde me declaró su amor vestido de Darth Vader.

Las paredes blancas de la enfermería que me hicieron asumir mis sentimientos por primera vez.

El patio de la escuela donde tuve el ingenuo pensamiento que podía vivir sin él.

La biblioteca que fue testigo de nuestras múltiples citas de estudio.

Y, por último, nuestro amado gimnasio, donde lo conocí, donde me enamoré y donde me despido junto a él en su último día en la academia.

Al principio eran solo risas y sonrisas, ni él ni yo nos dimos cuenta cuando se empezaron a transformar en lágrimas y besos desesperados.

Ese día todo el trayecto hasta mi casa lo hicimos tomados de la mano, como tratando en un vano intento de no separarnos.

Y cuando vi su espalda marcharse por el camino por el que siempre pasaba tras irme a dejar a mi casa...

"Por siempre"

Fue lo único que pensé mientras me aferraba con todas mis fuerzas al pequeño llavero de búhos que tenía en mis manos y escuchaba el auto de mis padres llegar.

Los seis meses se habían cumplido con la partida de mi amado búho hiperactivo.


Hola, hola! Espero les haya gustado el cap ❤️ Además temo informarles que ha partir de este capítulo comienza la recta final de este fanfic ❤️ No es que el otro capítulo sea el último sino que ya quedan poquitos.

Les agradezco de todo corazón el apoyo que le han dado a esta historia, con sus lecturitas y reviews ❤️

Saluditos y ¡nos vemos en el próximo cap!