Te prometo...


Narrador Bokuto

Llevo aproximadamente dos semanas tratando de sobrevivir por mi cuenta en un pequeño apartamento ubicado en las cercanías de mi universidad. Es un barrio tranquilo y que no me presenta mayores complicaciones, después de todo, la mayoría de mis vecinos son personas mayores muy amables que (después de casi quemar el lugar por quinta vez) me llevan algo de comida y galletas a diario.

Iba caminando alegremente en el camino de vuelta mientras pensaba en la llamada que le llegaría a hacer a mi novio y que se me había echo costumbre hacer todas las tardes después de las clases.

Hablábamos de cosas triviales y sin importancia como los recorridos que hacía su gato malévolo todas las mañanas o qué clase de invento había creado para el almuerzo.

Pero eso estaba bien.

Con solo escuchar su voz sentía que toda la soledad y tristeza que a veces me carcomía el corazón se iba apagando poco a poco.

"Te extraño"

Era lo que pensaba cada vez que cortaba la llamada y empezaba otra cuenta regresiva hasta la tarde del día siguiente. Sin embargo, mis ánimos de la llamada de ese día quedaron amortiguados por la presencia de aquella persona en la puerta de mi actual hogar.

-¿Akaashi-san?- Dije tímidamente y tratando de entender el porqué mi futuro señor suegro se encontraba esperando mi llegada.

Él me observó con seriedad y ¡Oh, por dios! ¿Dónde están mis modales?

-A-Akaashi-san, adelante por favor.- Dije abriéndole la puerta de mi apartamento con una gran sonrisa y, de paso, tratando de apartar toda la ropa y cosas desparramadas por el suelo.

Él se acomodó en la silla del comedor y yo le ofrecí lo poco que tenía en mi refrigerador: una lámina de queso, una caja de jugo y un tazón de cereales.

-Yo de usted mejor no como el cereal, está un poco añejo.- Le dije sentándome en la silla enfrente de él y rascándome la nuca nervioso.

El Sr. Akaashi simplemente se aflojó un poco el nudo de su corbata y suspiró con cansancio. Abrió un bolsillo del maletín que tenía y sacó un sobre que puso sobre la mesa.

Yo lo miré confundido mientras él me hacía un gesto con la cabeza para que lo abriera.

Lo tomé temeroso entre mis dedos y cuando comencé a leer su contenido sentí como empezaba a sudar frío.

-Seré directo contigo.- Me dijo el hombre de ojos tan parecidos a la persona que amo pero que guardaban un brillo completamente diferente.- No quiero que te vuelvas a acercar a mi hijo. No sé que clase de motivos tengas para estar con él, pero ya fue suficiente de juegos inmaduros. Keiji tiene un gran futuro por delante que yo mismo me encargué de forjar y no puedo permitir que un amorío estúpido lo tire todo a la basura.

Yo apreté los labios tratando de contener las palabras que amenazaban con salir mientras sujetaba con fuerza el sobre con dinero y papeles de traslado.

-Yo...

-Déjame terminar.- Me dijo con severidad.- Tengo entendido que juegas voleibol y que incluso tienes buena reputación en ello, así que te ofrezco esto: una beca deportiva en una de las mejores universidades de Estados Unidos. Yo mismo me encargaré de financiar todos tus gastos allí, por lo que podrías vivir sin ninguna clase de complicación y todos felices ¿no te parece?

¿De qué está hablando esta persona?

¿Realmente piensa que abandonaría a la persona que más amo en este mundo por una beca deportiva?

¿De verdad lo hace pensando en su hijo?

Yo intenté reprimir toda la ira que estaba empezando a surgir en mí y me levanté del asiento.

-Akaashi-san, realmente lo siento, pero le voy a tener que pedir que se vaya.- Le dije tratando de ser lo más respetuoso posible, con un tono serio y mirándolo a los ojos.- Me puede ofrecer todo el dinero y el éxito que quiera, incluso puede ofrecerme el mundo entero, pero nada de eso se compara al amor que siento por su hijo.

Él me quedó mirando unos momentos con escepticismo y, luego, volvió a suspirar.

-Tanto tú como Keiji son igual de tercos. Tendrá que ser de la mala manera entonces.- Dijo sacando otro sobre de su maletín y abriéndolo él mismo esta vez.- Bokuto Kazuhiro, actualmente trabaja como doctor en el hospital central junto a su esposa Bokuto Nozomi.

Me miró de reojo mientras yo trataba de comprender el motivo del que empezara a nombrar a mis padres tan de repente.

Él pareció notar mi confusión, sin embargo, continuó leyendo.

-Kuroo Tetsurou, hace algunos meses empezó a estudiar bioquímica en una de las universidades de la región. Kozume Kenma, se encuentra cursando el tercer año en la preparatoria de Nekoma. Konoha Akinori, Shirofuku Yukie, Komi Haruki, Washio Tatsuki, Sarukui Yamato, Hinata Shoyo, Tsukishima Kei...¿quieres que continúe?

-N-no entiendo- Le dije bajando la mirada y temiendo lo que esté por decir.

-Es bastante simple, Bokuto Kotarou, o desapareces completamente de la vida de Keiji o yo, personalmente, me encargaré de destruir la vida de todas las personas que conoces.

Su tono autoritario hizo que me tambaleé levemente.

¿Podía una persona tener tanto poder?

Lo poco que sabía de los padres de Akaashi es que se dedicaban a los negocios y que tenían gran influencia en Japón y el extranjero (cortesía de los cotorreos de Konoha y Komi) pero ¿sería capaz?.

Las personas que nombró, también son grandes amigos de Akaashi y ¿aún así habla como si nada de destruirles la vida?

-Y-yo...- Me fallaba la voz, por primera vez en mi vida no tenía palabras para responder.

Tenía miedo.

Miedo a lo que ese hombre era capaz de hacer con el falso título que es por el bien de su hijo y, también, una profunda tristeza al imaginarme la clase de vida que tuvo que llevar Akaashi con él como padre.

Había muchas cosas que quería decirle.

Insultos, súplicas, protestas.

Aún así, lo único que tenía en mi mente era la sonrisa de Akaashi y todas las promesas que le había hecho tanto a él como a mi mismo.

-Pero yo lo amo.- Fue todo lo que salió de mis temblorosos labios.

Él mantuvo su rostro impasible y comenzó a recoger sus cosas, dejando los sobres encima de la mesa. Luego se levantó y se encaminó a la puerta.

-Este será el último día.- Dijo, ya instalado en la entrada.- Si mañana me entero que sigues en contacto con él, me encargaré de que tus padres pierdan su empleo y reputación, más adelante también haré que expulsen a tus amigos de la universidad y la escuela. Al contrario, si me haces caso, la beca deportiva continuará vigente y podrás marcharte cuando quieras. Tú decides.

El eco de la puerta al cerrarse retumbó por todo el apartamento.

Mis piernas flaquearon, por lo que tuve que volver a sentarme. De repente, comenzó a vibrar el celular haciendo que la habitación se llene de ruido nuevamente.

Yo sabía perfectamente quién era.

Después de todo, ya era la hora acordada para nuestra llamada de todos los días y le había puesto un tono especial para cuando sea él quien me llame.

Con lentitud acerqué el celular y me quedé viendo el remitente unos segundos. La primera llamada se perdió, pero no tardó en comenzar otra en su lugar.

De seguro estaba preocupado, a fin de cuentas, yo siempre contesto de inmediato cuando se trata de él.

Lentamente acerqué el celular a mi oreja.

[¿Bokuto-san?]- Solo escuchar su melodiosa voz hizo que las lágrimas se empezaran a acumular en mis ojos, pero, aún así, intenté sonar igual que siempre.

-H-hola, Akaashi ¿q-qué tal estuvo tu día?

[¿Bokuto-san, le sucede algo?]- Bien, supongo que mi objetivo no se cumplió del todo o mi novio me conoce demasiado bien.

Yo bajé la vista a los sobres que estaban encima de la mesa y luego al pequeño dibujo enmarcado que había hecho Akaashi en mi intento de declarármele al estilo Titanic.

-Akaa...Keiji.- Dije sopesando mis palabras, lo que hizo que hubiera silencio del otro lado.

[¿Qué pasa, Kotarou?]- Me respondió mi astuto búho que, con su maravillosa percepción, estoy seguro que ya se dio cuenta que estaba pasándome algo.

Yo sonreí con melancolía, tratando en vano de volver a unos meses antes.

De haber aprovechado mi tiempo junto a él todavía más.

Que ingenuo de mi parte fue pensar que podía ganarle al paso del tiempo y a las circunstancias de la vida.

"Este será el último día"

-Keiji, tengamos una cita.

•••••

Me fui todo el viaje camino a la ciudad mirando por el vidrio el paisaje pasar, pensando en lo rápido del tiempo y lo que acarrea consigo.

Una vez llegué, me fui directo al lugar de encuentro que habíamos concertado. A pesar de que se había vestido casual, para mí no había nada más hermoso que verlo con aquella chaqueta oscura y una bufanda que hacía contraste con el electrizante color de sus ojos.

Al verme, sentí como el brillo de sus ojos aumentaba y corrí a su encuentro como siempre lo hacía en los días en la academia. Nos quedamos unos momentos abrazados hasta que decidimos empezar con nuestra, técnicamente, primera cita oficial no de estudio.

Y la última también.

Lo tomé de la mano y lo llevé a todos los lugares que había querido visitar junto a él. Pasamos un rato en el parque de atracciones, luego fuimos a comer pasteles a un café, caminamos por la plaza y compramos helado.

Quería llevarlo a la playa, al cine, a comprar rodilleras, a comer búhos de chocolate, a bailar, a cantar a algún karaoke. Eran tantos lugares que aún quería visitar junto a él, pero el tiempo siempre volvía a pisarme los talones.

Cuando ya estaba anocheciendo, le pedí que me acompañara al parque. Él me miró extrañado pero me siguió sin rechistar.

"Te prometo que, cuando nos casemos, te daré una hermosa familia. Una donde pasemos muchos momentos divertidos juntos."

Cuando llegamos el parque estaba vacío, por lo que nos sentamos en una de las tantas bancas libres que habían.

Sentía el ritmo de mi corazón aumentar y mi respiración volverse irregular.

"Te prometo que, mientras dependa de mí, jamás permitiré que tus lágrimas salgan de nuevo."

Sentí sus manos posarse en las mías y sus ojos mirarme con la profundidad que siempre los caracterizaba.

Yo sujeté sus manos con fuerza tratando de grabar su tacto en mi piel. Tratando de que los sinceros ojos que tanto me enamoraron no desaparezcan jamás de mi mente.

"Te prometo por todos los dioses que te pusieron en mi camino...que te haré el hombre más feliz del mundo."

Vi de reojo en su bolsillo el destello del llavero que le había regalado y mi corazón se apretó.

Respiré profundo y empecé a decir las palabras que me estaban rompiendo por dentro.

-Akaashi...yo...quiero terminar contigo.

"Te prometo que te seguiré amando por siempre."


¡Nuevo cap! Hola, hola! Espero les haya gustado ❤️

Le envío saluditos y ¡nos leemos en el próximo cap! :D