Mi otra mitad
Narrador Kuroo
Di un bostezo, en tanto me acomodaba mejor en la cama y tenía una mejor visión de mi novio mientras jugaba un videojuego de aventuras.
Kenma había sido el único al que le había contado (o más bien se había enterado por su cuenta al entrar a mi apartamento y ver al desaparecido en acción atragantándose con una tostada mientras veía telenovelas antiguas en la televisión) acerca de la situación de Bokuto y Akaashi. Al principio se había vuelto reacio a no contarle la verdad al actual capitán de Fukurodani, puesto que sabía tan bien como yo cuánto era el sufrimiento de éste, pero ni siquiera él pudo negarse a las lastimosas súplicas del mayor de los búhos tratando de hacerle entender que era por una buena razón y que las consecuencias serían muy grandes si se enteraba.
Habíamos durado 3 meses manteniendo el secreto, haciendo todo lo posible para que ambas partes puedan seguir adelante, sin embargo, ningún secreto dura para siempre y menos cuando involucra ver a tus personas más cercanas sufrir de esa manera.
-¿Así que se lo dijiste?- Dijo con un leve dejo de sorpresa mirándome de reojo tras lo que le acababa de contar
-Si...ya no soportaba verlo de esa manera y hablo de Bokuto también, ya casi no dormía y, además, ¿tienes idea del miedo que me daba levantarme en las noches mirando hacía todos los rincones con la angustia de encontrármelo de repente con esas ojeras y repitiendo: Akaashi, Akaashi, Akaashi, como si fuera un alma en pena?- Le dije con un escalofrío recordando las tantas noches en que lo había encontrado de esa forma.
-Es lo normal, después de todo es como si te hubieran arrancado una mitad, dolería y sufrirías porque ya nunca más estarías completo.- Dijo con un aire de reflexión que me hizo ponerme en esa situación por unos segundos.
Un mundo donde no puedes estar con la persona que más quieres, sin poder abrazarla, besarla, ni sentir su cálida presencia a tu lado...¿siquiera puede llamarse vida a un mundo así?
-Kenma...
-¿Qué pasa, Ku...por qué estás llorando?- Dijo mirándome con su típico rostro de extrañeza exagerada.
-¡Kenma!- Y lo abracé con energía antes de que pudiera reaccionar.
-No me digas que se te pegó la bipolaridad de Bokuto tras estar tanto tiempo junto a él- Dijo con sarcasmo, sin embargo, no me apartó.
-No es eso...sólo pensé que quiero estar junto a mi otra mitad siempre que tenga la oportunidad- Le dije tratando de sonar divertido pero, en el fondo, esas palabras tenían un deje de miedo que se había transformado en ansiedad cada vez que me imaginaba un día a día sin el pequeño y cálido cuerpo entre mis brazos.
-No seas idiota, Kuro- Dijo con un leve sonrojo sin un tono de ofensa- Es lo mismo para mí.- Agregó casi en un susurro pero que escuché claramente dándole a mi corazón la serenidad que necesitaba y que sólo él podía brindarme.
Narrador Bokuto
Lo besé con tanta pasión que teníamos que separarnos con el único objetivo de recuperar el aire, lo abrazaba con fuerza como si no fuera verdad que estuviera frente a mí, que se trataba de una cruel ilusión creada por la soledad que me había quedado tras haberlo dejado.
Escucharlo repetir mi nombre de sus suaves labios y dejarme absorber por el infinito de sus ojos era todo lo que deseaba en esos momentos.
-¿Estás seguro?- Le pregunté en voz baja mientras lo apartaba un poco de mí y sostenía su mano con temor- Yo te abandoné, rompí mis promesas y te hice sufrir...¿realmente quieres seguir permaneciendo al lado de una persona como yo?
Él me miró a los ojos unos momentos y luego me sujetó del cuello de la playera hasta caer encima del sofá.
-Yo nunca he sido bueno con las palabras, soy una persona fría, insegura y a veces un tanto testaruda...aunque solo a veces.- Dijo con una media sonrisa trayéndome los recuerdos de mi confesión en la escalera de la escuela hace ya casi un año.- Soy bueno para los estudios y también sé cocinar, sin embargo, me cuesta expresar lo que siento y sin los entrenamientos espartanos de mi capitán me cuesta ponerme al tanto en el volleyball...pero pienso que si eres tú el que está a mi lado, nada de eso importa.
Sentí mis ojos llenarse de lágrimas y pasé mis brazos alrededor de su cuerpo atrayéndolo más a mí, sumergiéndonos en una burbuja donde lo único que importa es la persona en frente nuestro.
"No quiero que te vuelvas a acercar a mi hijo"
Aparté la ropa que solo me estorbaba en el contacto con su tersa piel y roce mis labios por todos los rincones de su rostro y su cuello mientras él daba pequeñas risitas invitándome a continuar.
"No sé que clase de motivos tengas para estar con él, pero ya fue suficiente de juegos inmaduros"
Lo besé y acaricie con suma delicadeza, tratando de transmitirle todo el amor que siento por él, pero cada pequeño gesto se quedaba corto ante la inmensidad de mis sentimientos.
"Keiji tiene un gran futuro por delante que yo mismo me encargué de forjar y no puedo permitir que un amorío estúpido lo tire todo a la basura"
No lo volveré a dejar.
Si es necesario viviré toda mi vida tratando de pagarle a mis seres queridos todo el daño que les causaré pero no puedo volver a intentar separarme de él.
No importa lo que me cueste haré todo lo que esté a mi alcance para darle el futuro que se merece...pero lo haremos juntos.
Como siempre lo hemos hecho.
-Te amo- Le susurré sintiendo su respiración agitada junto a mi cuello y una leve sonrisa formándose en la comisura de sus labios.
-Yo también- Me respondió con suavidad y poniendo sus sentimientos en cada palabra- Te amo y eso nunca nada ni nadie lo cambiará.
Ese día por fin pude volver a dormir tranquilo, sin las pesadillas y los remordimientos que me habían atormentado los últimos meses. Cerré los ojos con la vista que más había anhelado y que esperaba poseer por siempre, con la calidez en cada poro de mi piel y la mente en un futuro que aún no perdía la esperanza de cumplir.
Narrador Akaashi
El ambiente era frío e irradiaba monotonía en cada rincón, completamente contrario de dónde había estado algunas horas antes en compañía de mi ¿novio? ¿Ex novio? ¿Amigo con beneficios? Supongo que el título no es lo importante, sino solo que había estado junto a la persona que amaba y que lamentaba haber dejado sola tan abruptamente y sin siquiera esperar a que despertara.
Apreté los nudillos de las manos recordando la razón por la que había tenido que abandonar el apartamento de Kuroo-san momentos atrás y que también era el motivo por el que ahora me encontraba aguardando en la sala de espera de la oficina de mi padre rodeado por un par de bolsos y maletas.
•••••
Tras el acalorado reencuentro con Bokuto-san, al ser el primero en despertar, me dirigí hasta la cocina con el objetivo de preparar algo para comer en tanto mi pareja despertaba, sin embargo, no contaba con que el apartamento de cierto gato tuviera todo desparramado por todas partes teniendo que comenzar una verdadera búsqueda del tesoro por todo el lugar para encontrar algunos sartenes y huevos.
Al final, cuando por fin logré encontrar el sartén perdido entre los cojines del sillón, unos sobres llamaron mi atención. Nunca he sido propenso a ser intruso en cosas ajenas pero, en esa ocasión, no pude evitarlo siendo que el nombre de la compañía de mi padre destacaba en la orilla de aquellos papeles.
Al tomarlos no me percaté que éstos estaban abiertos y el contenido de uno de ellos cayó completamente en el suelo. Se trataba de las fotos de múltiples personas entre ellas los padres de Bokuto-san, los integrantes del equipo de volleyball de Fukurodani del año pasado y miembros de otros equipos como Nekoma y Karasuno.
Bokuto-san siempre ha sido alguien que atesora los recuerdos, pero éstos eran extraños, puesto que guardaban información personal de cada uno y, a no ser que mi novio tuviera una vida secreta de espía (lo que dudaba mucho producto de su extrovertida forma de ser) no encontraba un motivo por el que tuviera algo así.
La respuesta llegó por parte del otro sobre que guardaba una gran suma de dinero junto a unos papeles firmados...firmados por la persona de la que intenté autoconvencerme que jamás haría algo como eso.
Esperanza que se fue destajando al comprobar que los papeles coincidían con la fecha en la que Bokuto-san terminó conmigo y que mi padre había decidido empezar a trabajar en Japón.
No podía decir que nunca lo hubiera sospechado, tenía que admitir que una que otra vez había cruzado mi mente en forma de un vago "mal presentimiento" pero dicen que uno siempre se ciega a la verdad cuando le duele admitirla.
Reuní todo el valor que se había acumulado en silencios y dolorosa obediencia durante todos estos años y tomé una decisión mientras dejaba aquella carta encima de la mesa del apartamento y tomaba rumbo a mi fría casa en busca de mis pertenencias.
•••••
-Akaashi Keiji, puede pasar- Le escuché decir a la secretaria, sacándome de mis reflexiones.
Me levanté de mi asiento dejando las maletas en el lugar y avancé sintiendo el palpitar de mi corazón en la garganta y mis palmas sudadas, aún así, fui a paso firme hasta la puerta de la oficina, abriéndola al compás de mi respiración y, luego, cerrándola tras de mí.
-Keiji, te he dicho que no me molestes durante el horario de trabajo ¿qué es lo que quieres?- Me dijo sin mirarme a los ojos concentrado en los tantos papeles que tenía sobre su escritorio.
Me dediqué a observar por unos momentos los rasgos de su cara, las pequeñas arrugas alrededor de sus ojos, la marca permanente que se le había formado en su entrecejo y no pude evitar dejar mi mente divagar al compararlos con unos años antes donde aún sonreía y disfrutaba pasar el tiempo conmigo.
-Será rápido- Dije acercándome a su escritorio e intentando que mi voz sonara firme- Tú dijiste hace un tiempo que me dabas seis meses para retractarme de mi decisión y que si seguía pensando lo mismo me olvidara de ser tu hijo.
Mis palabras parecieron llamarle la atención, puesto que levantó la mirada hasta mi rostro.
-Si, eso fue lo que dije- Habló con severidad, haciendo que trague pesado, pero no bajando la mirada.
-Pues...nunca me preguntaste la respuesta- Dije aún rogando en mi interior que la persona al frente mío volviera a ser el padre cariñoso que tanto respetaba y que el dinero y la ambición me habían arrebatado.
-Keiji, no tengo tiempo para tus dramas adolescentes, vuelve a ca-
-No, padre- Dije con seriedad y haciendo que ponga toda su atención en mí con ojos sorprendidos.- Yo ya tomé una decisión y lo hice hace mucho tiempo, aún así jamás hubiera renunciado a mi familia, hubiera buscado la manera en que no tuviera que abandonar a ninguna de las dos partes, pero tú hiciste lo que te dio la gana sin siquiera pararte a pensar en lo que yo sentía.
-¿De qué estás hablando? Yo- Hice que parara de hablar arrojando los sobres que había encontrado sobre su escritorio.
-Ya estoy harto de esto- Dije sin poder evitar que se me quebrara la voz- Estoy harto de tener que obedecer siempre sin rechistar, de pasármela solo en casa y escuchar discursos de personas que se dicen ser mi familia pero que ni siquiera me conocen...ya estoy harto de ser tu hijo.
Vi el dolor posicionarse en sus ojos pero fingí indiferencia y me volteé en un vano intento de ocultar las lágrimas.
Hice caso omiso a sus palabras mientras caminaba a paso firme fuera de ese asfixiante lugar, tomaba mis maletas y me dirigía hacía las escaleras.
"Bokuto-san, probablemente está recién despertando, así que le dejé algo de comida en el comedor para que pueda leer esta carta mientras come..."
Bajé las escaleras con rapidez sintiendo sus pasos desesperados detrás mío.
"Realmente lamento todos los problemas que le ha causado mi familia y haber dudado de ti en los días después de que terminamos, ahora entiendo que su naturaleza bondadosa fue la que lo arrinconó en ese momento..."
-Keiji, por favor- Sentí su brazo sujetarme del hombro, sin embargo, me negaba a mirarlo a los ojos- Puede ser que me haya equivocado, pero necesito que me entiendas, yo todo lo hago por el bien tuyo y de tu madre.
"...y entiendo que será egoísta de mi parte pedirle esto pero, por favor, no le guarde rencor a mi padre, puede mostrarse como una persona fría y apática, sin embargo, me gustaría que algún día llegaran a entenderse...estoy seguro de que se llevarían verdaderamente bien..."
-Debiste pensar eso cuando obligaste a la persona que amo a abandonarme y desaparecer de mi vida...cuando me veías sufrir durante estos tres meses pero no me decías nada...cuando debiste actuar como un padre.- E hice que soltara su agarre para seguir caminando fuera del edificio.
"Aunque supongo que decir esto es contradictorio considerando lo que voy a hacer en estos momentos.
Déjame pedirte otro egoísta favor..."
-¡Keiji!
No alcancé a reaccionar antes de ver los ojos de desesperación de mi padre y el ruido de las ruedas ya demasiado cerca haciéndome consciente del lugar en donde estaba.
"Espérame esta noche en el parque que nos separó, toma mi mano y, esta vez, huyamos juntos..."
Sentía un zumbido en mis oídos y lo único que mis ojos veían era un paisaje carmesí.
Había una persona sujetándome, pidiendo con desesperación y lágrimas en los ojos por ayuda.
Era la primera vez que veía a mi padre de esa manera...supongo que nunca dejé de ser una molestia para él.
"... a un lugar donde podamos casarnos en un gran parque con muchos búhos volando, donde Bokuto Junior pueda tener el juguete de búho que tanto quiso y donde el por siempre dure para toda la eternidad..."
Escuché el ruido de una ambulancia acercarse y por el rabillo del ojo vi un leve destello brillando en el pavimento.
Con todas las fuerzas que pude reunir alargué mi brazo hacía los búhos abrazados, pero era en vano, sin poder alcanzarlos mi mano cayó en el frío suelo y mi consciencia volvió a unas horas antes donde sentía la calidez de su cuerpo a mi lado y su sonrisa brillar en la densa oscuridad.
"Te ama por siempre, Akaashi Keiji."
Hola, hola! Espero les haya gustado el cap :D el final está solo a unos cuantos caps más y como siempre les agradezco su apoyo y cariños con este fanfic que escribo desde el fondo de mi corazoncito ❤️
Saluditos y ¡nos leemos!
