Déjame creer


Narrador Bokuto

No sabía qué pensar en ese momento, lo único que tenía como certeza era que aunque me llevaran al mismo satanás a ese parque yo no me movería de éste hasta que llegara Akaashi junto a todas sus cosas como había dicho en la carta.

-¡Si crees que 5 horas me harán cambiar de decisión, estás subestimando mi poder tiempo!- Dije apuntando hacía la hora marcada por mi celular en ese instante.

De repente comenzó a sonar lo que hizo que se resbalara entre mis dedos y por poco cayera al suelo. Esa llamada y mi amenaza estaban demasiado sincronizadas, así que tragué pesado y contesté dudoso.

-¿Hola? ¿T-Tiempo-san?

-¡Kotarou!

-¡Mamá! Oh vaya, que susto que me diste.

-¡No hay tiempo para eso! ¡Necesito que vengas al hospital en este momento!- Su voz sonaba desesperada, en tanto yo intentaba entender el por qué, ya que había muchas razones por las que podría estar molesta, empezando por el hecho de que estaba esperando a mi novio para escaparme junto a él.

-Lo siento mamá, es que Akaashi vendrá y yo...

-Kotarou, Akaashi-kun no irá...-Escuché, sin entender muy bien a lo que iba, mientras un mal presentimiento se empezaba a formar- Él...Akaashi-kun tuvo un accidente, ahora está tratando de ser reanimado en urgencias...no está bien...Kotarou, ven.

Por más que intento recordar los detalles de aquel día, es imposible, es como si mi propia mente los hubiera reprimido para mantenerme cuerdo, para tratar de eliminar el inmenso dolor que sentí al verlo en aquella camilla, cubierto de sangre y respirando forzosamente para sobrevivir.

Ni siquiera recuerdo lo que hice al verlo, solo tengo en mi memoria el frío pasillo, el jugueteo con mis dedos y ¿lágrimas? Si, ese día no había parado de llorar desde la llamada.

También estaban Kuroo, Kenma y Konoha, habían más...si, recuerdo que habían muchas más personas, ninguna se atrevía a mirarse a los ojos, como con temor a verse reflejadas en ellos. Kuroo había intentado hablarme ¿qué había dicho? Algo de que todo estaría bien...él siempre desvía la vista cuando miente.

Mis padres igual estaban, no habían podido tomar parte en la cirugía pero nos entregaban información cada vez que podían.

Ni siquiera me di cuenta para cuando ya era de día, solo recuerdo al doctor saliendo con la cabeza gacha, haciendo que mi corazón se detenga por el miedo a perder a su razón para seguir latiendo.

"Los daños que recibió fueron demasiados, tiene fracturas por casi todo el cuerpo que, lo más probable es que nunca se recuperen del todo, aún así logró sobrevivir, sin embargo..."

No despertabas.

Los primeros días no dejaba que nadie me apartara de tu lado, casi no comía y mucho menos dormía. Lo único que hacía era ver tu rostro inconsciente mientras trataba de mantener el cálido brillo de tus ojos en mi memoria.

Recuerdo que el golpe de Kuroo me hizo abrir los ojos y empezar a ver la realidad sin el fieltro monocromático que le había puesto. Pude ver los rostros de sufrimiento de los demás y me dije a mí mismo que me encargaría de que cuando despiertes veas ese mundo que tanto te gustaba, con las sonrisas y la diversión caracterizando todos los días.

Me topé con tus padres unos días después de eso, no me había dado cuenta que tu padre se había quedado fuera de la puerta durante todos esos días hasta que tu madre me lo dijo en la cafetería del hospital. Ella me explico que tu padre siempre había sido muy sobreprotector contigo y que, cada vez que sentía que algo te hacía sufrir, hacía todo a su alcance para erradicarlo.

"Un hombre terco y torpe" lo llamó, pero que no tenía un mal corazón.

Akaashi, tu madre puede lucir severa pero ahora entiendo de donde sacaste esa sonrisa tan sincera que de vez en cuando me encandilaba.

Fui con una extraña sensación de valor hasta el puesto libre en aquella banca fuera de tu habitación ante la expresión confundida de quién tantos problemas nos causó. Sin embargo, lo curioso era que en ese momento lo único que podía ver era a un padre con el rostro demacrado por la preocupación que no le importó que lo despidieran de su trabajo con tal de estar cerca de su hijo como tantas veces cometió el error de no hacer.

-Él...Keiji no dejaba de repetir tu nombre- Sus palabras hicieron que mis ojos destellen en un intento de frenar las lágrimas al imaginarme esa escena.

Él tenía la mirada en dirección hacía el suelo mientras jugaba con algo entre sus dedos. De repente frenó en su labor y tomó aire.

-Fue mi culpa...todo, jamás debí intentar separarlos...realmente lo decepcioné, nunca lo había visto mirarme de esa manera tan decidida, pensé que hacía bien al darle todos los recursos y la independencia que requería para hacerse una persona fuerte pero no fue así...fue gracias a ti que pudo convertirse en la clase de persona amable que es, volviendo a mostrar esa alegre sonrisa que pensé que había perdido por mi culpa...nunca podré saldar correctamente esa deuda contigo, sin embargo ahora por culpa de mis errores, condené a Keiji a sufrir de esta manera...ya no tengo el derecho a llamarme su padre- Su voz se quebraba durante segundos que me hacían pensar que en cualquier momento se echaría a llorar.

Me quedé callado por unos instantes pensando en sus palabras y recordando la carta que había recibido horas antes de que todo se esfumara.

-No hay un manual para ser padres o eso es lo que me dicen los míos cada vez que sienten que se equivocaron en algo y me piden perdón- Dije con una media sonrisa ante su mirada confundida.- Akaashi-san dudo mucho que su hijo le guarde rencor por lo sucedido, él es la persona más amable y compasiva que conozco después de todo, capaz de salir en playera a la nieve por el bien de otro y de perdonar a alguien que intenta atacarlo con una navaja.

Él me miró con una mezcla de espanto y sorpresa al imaginarse la escena cuando, de repente, se echó a reír.

-Eso suena como algo que Keiji haría- Dijo con una sonrisa y levantando la mirada- Es como aquella ocasión en la que llegó a casa con un gato herido que lo tenía todo rasguñado pero que al curarlo se encariñó con él y ahora no deja de esperarlo fuera de la casa.

-¡Ah! ¡El gato pandillero!- Dije recordando el salvajismo de Yakiniku.

-Si, ese gato solo le tiene cariño a Keiji, en cambio a mí pareciera que me mirara con odio.

-No se preocupe Akaashi-san, es lo mismo conmigo- Dije mostrándole los rasguños que aún quedaban de la última vez que lo había visto.

-Si crees que eso es demasiado, mira esto- Dijo arremangándose la camisa y mostrando los rasguños en su brazo.

-¡Ja! Pues hubo una vez en que ese gato saltó desde el muro hasta mi cara- Dije con suficiencia.

-Pues también hubo una vez en que el gato me esperó escondido en la escalera para saltar a atacarme de sorpresa.

-¡Eso no es nada! Una vez el gato me dijo que me odiaba con una mirada malvada en su rostro.

-¿De verdad?

-De acuerdo no ¡pero estuvo cerca de hacerlo!

Ambos nos quedamos en silencio unos momentos y después nos largamos a reír ante la mirada confundida de las personas que pasaban por el pasillo.

-Realmente...Keiji si que se enamoró de una persona extraña- Dijo con una media sonrisa, levantándose de su asiento- Él aún está luchando ahí dentro así que no puedo echarme abajo de esta manera. Aquí tienes- Y me lanzó lo que tenía entre las manos mientras lo veía confundido.

-Esto...- Dije sujetando frente a mi rostro el pequeño llavero de búhos que estaba algo desgastado pero tenía un brillo que hacía notar que había tratado de ser limpiado lo mejor que pudo.

-Dejo a Keiji a tu cuidado, Bokuto Kotarou. Sé que está en buenas manos- Dijo sonriendo, en tanto se encontraba con su esposa en el camino e se iban a la cafetería tomados de la mano.

Me quedé fuera unos momentos asumiendo lo que acababa de pasar y luego entré alegremente hasta la habitación.

-Akaashi, logré obtener la aprobación de tu padre- Dije sosteniendo su mano y poniendo en ella el objeto que tanto nos había seguido desde que empezamos a salir juntos- Así que, una vez que despiertes, podremos estar juntos sin nada que nos quiera separar. Por mientras buscaré el parque para nuestro matrimonio ¡ya verás que encuentro uno con búhos!, haré unas lindas invitaciones y si mi técnica de que las vayan a dejar a cada invitado no funciona supongo que siempre servirá el vestir a Kuroo de búho y mandarlo a entregarlas. Tú no te preocupes por nada que tu súper novio se encargará de todo...así que tienes que despertar ¿de acuerdo?...es una promesa.

•••••

Lo único que sentía en ese momento era el viento pasearse por entre mi rostro, el ruido de las hojas caer y un zumbido que me impedía escuchar con claridad las voces de los que me rodeaban.

Frío.

Sentía mi cuerpo tan helado que me costaba darme cuenta que mi corazón seguía latiendo y que la sangre seguía pasando por mis venas.

Ya ni siquiera sabía cuantos días habían pasado, solo sé que desde que sus ojos se apagaron mi vida también lo hizo.

Mis mejillas se comenzaron a humeder como no habían parado de hacerlo desde que tomé su delicada mano entre las mías por última vez y mis cuerdas vocales se desgarraban junto a mi mente mientras suplicaba al cielo por otra oportunidad. Sentí los brazos de Kuroo sujetándome con su rostro en una mueca de dolor, en tanto todas las personas que alguna vez vieron el brillo de su sonrisa dejaban de aparentar y hacían que sus emociones tomaran el control.

Todo se estaba yendo a negro, todos los colores con los que estábamos empezando a pintar nuestro mundo se estaban empezando a desteñir mientras no tenía más remedio que seguir viendo su hermoso nombre tallado en aquella fría lápida durante toda la eternidad.

•••••

Abrí los ojos sobresaltado y tratando de normalizar mi pulso. Reconocí el escenario a mi alrededor con sus blancas paredes y el sonido de los artefactos emitiendo la melodía que me hacía saber que aún permanecía a mi lado y que solamente se había tratado de una horrenda pesadilla, una de las miles que ya llevaba teniendo desde que la vida intentó arrebatármelo de mis brazos de nuevo.

Me sequé las lágrimas que habían brotado inconscientemente y me intenté acomodar mejor en la dura silla que estaba junto a la cama.

Los pocos momentos de sueño que había logrado conciliar se fueron a la deriva mientras asumía que probablemente aquella noche tampoco podría dormir. Suspiré pesadamente al recordarlo, según Kuroo últimamente se me había dado mucho por suspirar, lo que me había hecho sonreír con ironía al pensar que tal vez estuviera destronando a Akaashi de su título como el maestro de los suspiros.

El vibrador de mi celular me hizo sobresaltar mientras trataba de encontrarlo entre las pocas frazadas con las que probablemente me había tapado mi mamá como hacía todas las noches al terminar su turno y venir a supervisar alguna mejoría en la condición de quien parecía plácidamente dormido ajeno a todo.

Alcancé a sujetar mi celular justo en el momento en que lo había empujado con la manta en dirección al suelo. Suspiré con alivio y me dispuse a leer el mensaje que brillaba en la pantalla.

De: Súper Kuroo bros

Más te vale que esta noche si puedas dormir, recuerda que mañana me acompañarás a elegir el traje para mi titulación y no quiero que te quedes roncando entre la ropa como la última vez (=TェT=)...

Sé que estás despierto en este momento leyendo este mensaje maldición ¡no te quejes cuando te lleve a rastras a la tienda mañana!

El mensaje de Kuroo me hizo sacar una leve sonrisa, ya que el sabía tan bien como yo que desde el accidente algo como dormir tranquilamente era mera utopía.

Vi el borde de la pantalla del mensaje con pesadez al recordar la fecha de hoy.

-Su titulación ¿eh? Akaashi, el tiempo pasa volando ¿no crees?- Dije acomodándome a su lado en la camilla como ya había hecho en múltiples ocasiones tratando en vano de apaciguar las dolorosas sensaciones traídas por las pesadillas.- ¿Cuánto más me harás esperar? Yo creo que cinco años es más que suficiente...

Entre la oscuridad de la habitación, tomé su mano con delicadeza como con temor a que en cualquier momento pudiera desvanecerse entre mis dedos. Cerré los ojos con el leve y tranquilizador sonido de su respiración de fondo mientras dejaba a mi mente divagar en recuerdos y posibilidades.


Hola, hola! Nuevo cap! Espero les haya gustado ❤️ Lo más probable es que el próximo sea el último y tal vez agregue un epílogo :D aprovecho de agradeceles a todos por su apoyo y lecturitas, realmente muchas gracias ❤️

Saluditos y ¡nos leemos en el próximo cap! ❤️