La forma en que dos idiotas se pueden entender

...

Sasuke despertó sin saber qué hora es, donde estaba parado y porqué le dolía el cuerpo. Lentamente comenzó a recordar las últimas horas, antes de notar que al menos su rostro había recibido tratamiento, que se encontraba en la enfermería y… nada más.

Y estaba solo en el lugar, a juzgar por el poco ruido del lugar.

Se enderezó y corrió la cortina para poder al menos ver la hora. 6 de la tarde. Se había ausentado su último periodo por estar noqueado. Lo último que recordó fue la cara de pocos amigos de la directora, antes de que moviera rápidamente su mano hacia su cuello… y nada.

Pareces estar mejor

Shizune, la enfermera, se encontraba sentada en su escritorio leyendo lo que parecía un libro de plantas. Sasuke asintió en silencio.

Te he puesto un parche para inhibir tu aroma y he curado tus heridas. Te recomiendo que lo uses durante un par de semanas, hasta consultar a un profesional

Porque había sido un descontrol hormonal, y no querían espantar a la población estudiantil con un omega loco. Sasuke no era tonto. Supuso que aquello terminaría con una charla con su hermano, a quien seguramente le habían avisado de su 'problema' más rápido de lo que podía conseguir una excusa para evitarlo. Suspiró.

¿Tendré que ir a la dirección?

Ella negó con la cabeza.

Naruto se encargó de eso. Sin embargo, no es correcto tener ese tipo de rencillas en el establecimiento o fuera de él. Ambos son adolescentes, pero deberían entender que pelearse así no es la solución

Ella señaló su labio partido. Sasuke asintió en silencio. Lo mejor era para estos casos quedarse callado. Ya estaban lo bastante jodidos como para encima, echarle más leña al fuego.

O al menos esa fue su perspectiva, antes de que la puerta de la enfermería se abriera… Y entrara Naruto, con más vendas de las que debería.

Ambos se miraron en silencio. Un incómodo silencio que fue roto por la mujer.

Voy y vuelvo un momento. Y espero que no se peleen en la enfermería –Les advirtió, antes de levantarse y salir del lugar. Shizune no era Tsunade Senju, pero tampoco tenía intenciones de tener que enfrentar a la directora y terminar noqueado otra vez.

Já, como si quisiera recibir otra paliza de la anciana –gruñó el rubio, caminando hacia la cama junto a la suya. Se sumieron en otro silencio que duró hasta que Naruto soltó un bufido y le miró directamente. –¿Estás controlado ahora?

Sasuke alzó una ceja. Y contó hasta diez antes de abrir la boca.

Ya sabes a lo que me refiero teme. La cosa hormonal

Me pusieron un inhibidor –respondió. Naruto asintió. No era tan difícil sumar dos más dos. Sasuke había descontrolado sus feromonas, había tenido un estallido emocional y era más sí que no, que terminaría yendo con algún especialista para poder manejarlo. No creía ser el primero en pasar por eso ni el último, pero le incomodó saber que era él. Que no estaba en su control completamente.

A mí me echó aerosol. La anciana me regañó por haber perdido la calma –él dijo. Sasuke ni siquiera recordaba haber olfateado sus feromonas. Quizá había estado demasiado enfadado como para verlo, o Naruto se había justificado por él. Hizo una mueca. Lo último no le agradaba en lo más mínimo. –Creo que… ¿Debemos hablar?

Optó por asentir, caminar en silencio y sentarse al otro lado de la cama. Naruto se rascó la nuca, como cada vez que estaba nervioso.

No me acerqué a ti por pena –sentenció. Y se quedó callado unos segundos que se le hicieron eternos. Sasuke alzó una ceja. ¿Solo era eso? ¿Una simple frase sin explicación? –¿Por qué lo haría? Solo un idiota te tendría lástima a ti, de todas las personas

Sasuke no respondió nada. No sabía que decir. ¿Gracias, pero no te creo? ¿Gracias, pero es incómodo? ¿Vete a la mierda?

Estás loco, tienes un genio de mierda y pese a lo que digan esas chicas locas que tu cara bonita lo justifica todo; estás lleno de malicia y ni siquiera te importa –él bufó. Naruto sonrió un poco. Sasuke se cruzó de brazos. Si quería disculparse, lo estaba haciendo terriblemente mal –Eres terriblemente competitivo y un engreído de lo peor

¿Qué es toda esta mierda? ¿Quieres pelear nuevamente? –No se sentía capacitado para irse a los golpes nuevamente, se encontraba emocionalmente agotado. Pero no era como si eso lo fuera detener si el rubio lo hacía perder los papeles.

Lo que quiero decir es que… pese a todo eso, pocas veces te he visto mostrar debilidad. ¿Por qué ibas a causarme compasión tebayo? –No lo admitió en el momento, ni lo admitiría nunca ante él, pero su intento torpe y estúpido por dar a entender que su amistad era genuina llegó a él de alguna manera. No se sentía listo para olvidar todo el incidente, pero tampoco quería mantener una distancia de él. No podía oler las feromonas de Naruto, pero Sasuke lo conocía lo suficiente como para saber que no estaba alterado ni enfadado.

Se dio sus minutos para pensarlo. Y aprovechar de poner nervioso al rubio de pasada.

¿Teme, no vas a…?

Entiendo

Naruto lo miró con el entrecejo fruncido. Claramente esperaba algo más de él que un entiendo, pero Sasuke no era así. ¿Qué esperaba, que empezara a llorar?

No estás cooperando bastardo. ¡Te estoy abriendo mi corazón y parece que no te importara tebayo!

¿Cuándo he dicho que no me importa, dobe? Sólo dije 'entiendo' porque entiendo tus sentimientos. ¿No puede ser feliz sólo con eso? –Se defendió. Tampoco es que pudiera colocar una expresión más suave. Su rostro era así. Estaba escuchando su cháchara y podía empatizar con ella, punto. No había más vuelta que darle. Quizá una chica habría sido más comprensiva con él, o alguien con mayor sensibilidad. No era que Sasuke no la tuviera, pero se habían agarrado a golpes hacia un buen rato, tampoco tenía mucha compasión para dar.

Tu si que eres emocionalmente torpe, teme –Él rodó los ojos, Naruto sonrió un poco. ¿Y lo decía alguien que para disculparse le enumeraba los defectos?

Dime algo que no sepa, idiota

Lo que dije frente a esas chicas… lo escuchaste ¿Verdad? –Dudo un momento, pero asintió. El rubio suspiró, estirándose hacia atrás, hasta quedar semi acostado con los brazos detrás de su cabeza –Ya decía yo que todo ese mal humor no podía salir de la nada

No necesito que un idiota me recuerde que moriré solo o algo así –replicó, aún ofendido por sus palabras. Naruto se rio un poco.

No creo que tengas tanta suerte, pero si te hace sentir mejor no dije nada que no fuera cierto. Pero lo siento si te molestó –Sasuke se volteó, fulminándolo con la mirada. El idiota frente a él se rio un poco más. No parecía sentirlo ni un poco –Esas chicas difícilmente conocían palabras del diccionario. No creo que fueses a aguantar con alguna de ellas más allá de diez minutos

Eso no te da derecho a gritar a diestra y siniestra que nadie puede aguantarme

Nunca dije que yo no podía hacerlo, tebayo

Se sumieron en un silencio cómodo. Sasuke, sin saber que responder y un poco ofendido por haber sido convencido tan fácilmente y Naruto, con una expresión de estar bastante pagado de si mismo con su justificación. Se le antojó darle un almohadazo. Lentamente un aroma conocido llegó a sus narices y lo sacó de aquellos sentimientos mixtos. Estaba claro que ya no estaba molesto con él. Y eso le molestaba aún. Sasuke olfateó sin disimularlo. Naruto se enderezó.

¿El aerosol dejó de funcionar? –Él asintió. Naruto se sentó correctamente, rascándose un poco la nuca. –Creo que debería conseguir más…

No, espera. Estás expulsando feromonas –cuchicheó de pronto, olfateando el aire. Naruto abrió la boca con sorpresa ante su declaración. Olía a sudor y a suciedad, pero había algo más. Como un olor picante, que no le era desagradable. No era tan distinto al olor que emanó en la interescolar de Kyudo, cuando tomaron sus manos en secreto.

Le avergonzó recordarlo.

¿Qué?

Si, es como pican…

Espera, espera teme–Lo interrumpió el rubio, levantándose rápidamente y acercándose a Sasuke como si no se hubiesen golpeado hace unas horas y él hubiese perdido el control. Sasuke olfateó un poco más. Naruto le tapó la cara con una de sus manos –¡No huelas!

Por supuesto, Sasuke le dio un doloroso manotazo. Naruto hizo un sonido de queja, el cual ignoró y volvió a olfatear, obligándolo a sentarse junto a él. Estaba tan cerca que podía distinguirlo mucho mejor. El aroma que el rubio desprendía seguía siendo picante, pero comenzaba a disminuir a medida que pasaban los minutos.

Pero seguía la pregunta. ¿A que olía exactamente Naruto?

Naruto jadeaba de vez en cuando, resignado a la situación. Sasuke reparó que simplemente podía haberse movido, tomar distancia, pero no lo hizo. Tampoco era como si él pudiera detenerlo. ¿O si podía? ¿Qué pasaría si se acercaba más, mucho más? ¿Qué pasaría si…?

Sin darse cuenta, Sasuke había tomado su mano. Y Naruto no lo había alejado.

Teme…

Cállate –Dijo él, sonando más duro de lo que pretendía. Lo miró con confusión, esperando un rechazo. Pero Naruto, solamente suspiró. Por más que lo intentaba, no podía recordar a que olía exactamente. Y mientras más intentaba resolver el misterio sobre que había debajo del olor a ramen, más se acercaba. Sin darse cuenta, había terminado olfateando directamente en su cuello. Como si toda la vida hubieran tenido esa cercanía. Sin embargo y lastimosamente para él, sólo olfateó una vez antes de que Naruto lo alejara.

¡No! –Gritó, empujándolo de los hombros. Sasuke tragó saliva –¡E-Es personal! –Chilló. Sasuke puso mala cara. Ya sabía eso, pero no podía dejar de intentar saberlo.

Lo atraía. Demasiado para su gusto.

¡No me grites a la cara, dobe! ¡Me estás escupiendo! –Se defendió.

¡E-es que tu-u! –Sasuke volvió a olfatear. Y las orejas de Naruto, rojas en aquel momento, alcanzaron sus mejillas –¡¿Por qué haces eso?!

¡Necesito saber a que hueles! ¡Quédate quieto y déjame averiguarlo de una vez! – Naruto abrió la boca con sorpresa y se quedó así. Sasuke soltó un bufido al escuchar un grito bajo que no tenía ninguna relación con algo que Naruto hubiese hecho antes.

Bah, que más daba.

B-bien, entonces yo también lo haré teme–Dijo de pronto. Sasuke no entendía por qué tartamudeaba tanto, pero hizo un gesto de sin importancia ¿No lo había hecho cuando su celo había empezado? Recordaba la vergüenza y la humillación que había sentido, pero ahora estaban solos.

Bien

Bien –replicó el chico. Sasuke rodó los ojos. –Ahora voy

Y se acercó a él.

Si antes no hubiese sentido empatía con él, ahora lo estaba sintiendo. Un sonrojado rubio, se había acercado como si fuese a bes… a él, tan lento que le dio tiempo para procesar lo que estaban haciendo. Solos. En la enfermería, donde casi nadie iba. Y estaban oliéndose. ¿Esa extraña mezcla de sentimientos entre incomodidad y expectativa era lo que sentía cada vez que se acercaba? ¿Por eso era que sus mejillas se habían coloreado, como sentía que se coloreaban las suyas?

Cuando el aliento de Naruto llegó a su cuello, Sasuke saltó un poco y sintió como un escalofrío recorrió su columna. Era agradable, pero desconocido. Aún así no tomó distancia.

Ni siquiera cuando sintió algo como un beso en aquel lugar.

Bien, no esperaba que volvieran a pelearse –Escucharon justo en aquel momento– Pero tampoco una reconciliación como esa, chicos

Mierda.