N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Capítulo II

La cobriza tomo aire, nunca había sido especialmente buena en pruebas de esa manera, era algo torpe según su hermano Momo pero eso en realidad no era lo que importaba en ese momento, lo que importaba en realidad en ese momento era que tenía que usar una especie de traje de baño, su hermano la iba a matar cuando la viera de esa manera.

- Te verás bien Riuzaky - señalo con un deje de burla Echizen quien se encontraba detrás de ella, un sonrojo acudio a sus mejillas mientras intentaba no golpearlo con algo por decir cosas como esas - Ve a tu lugar Echizen - contesto de manera calmada desviando la mirada por la simple razón de que él no se encontraba precisamente vestido puesto que su torso estaba descubierto además de que solo usaba unas bermudas en conjunto con su típica gorra blanca, se veía demasiado bien pero no era momento de pensar en ello.

- Vamos Riuzaky, no creo que quieras llegar tarde - señalo este dando media vuelta, dio un profundo suspiro para caminar hasta los vestidores cuando el segundo toque se hizo presente, de verdad esperaba que el ganar lo valiera porque ahora que lo pensaba no le apetecía salir tanto con el peliverde, se encamino con grandes prisas, la primera prueba consistía en una carrera de obstáculos, desde correr, saltar vallas, pasar por obstáculos en la piscina de la escuela y demás cosas.

Solo esperaba no caerse porque si perdía sería más que obvio que tendría que salir con Echizen, se coloco el short de color azul además de los tenis, dejo su chaleco escolar sobre una banca para despojarse de la blusa, miro el top azul igualmente y suspiro, su hermano de verdad la iba a matar por vestirse de esa manera pero era por una buena causa, ganar y no perder para salir con el peliverde.

Guardo sus cosas para correr hasta su posición, miro desde lejos a su amiga que la saludaba con la mano y le hacía la señal de la victoria, le sonrió mientras caminaba a donde los demás se encontraban, miro a las chicas que se veían calmadas, ella lo estaba o al menos eso pensaba - Wow - ladeo la cabeza viendo a la persona que menos deseaba ver en ese momento, la miraba con una sonrisa coqueta mientras la recorría con la mirada, eso de verdad que no estaba en sus planes.

- V-Vete a tu lugar - le señalo y este solo se encogio de hombros caminando a donde pertenecía, se coloco en posición y tomo aire, era momento de demostrar que ella merecía de verdad ganar ese concurso, miro de lado a Ryoma que estaba como si nada, se veía tan calmado que sintio envidia de sus nervios de acero, miro al frente observando la pista de carreras que desencadenaría hasta la piscina, eran como mínimo 1000 metros además de bajar escaleras y girar sobre pasillos.

En la primera etapa quedarían descalificadas diez personas - ¡A sus posiciones! - el grito del profesor de natación la saco de sus cavilaciones, tomo aire para mirar de nueva cuenta al peliverde que estaba como si nada, pues era más que obvio puesto que era por nacimiento un deportista, el disparo resonó en todo el campus, todos los concursantes salieron, entonces recordo que la etapa final de la primera prueba era encontrar entre los estudiantes lo que tomara en el muro de peticiones, solo esperaba que nada malo le pasara a ella, corrio siguiendo con la vista a Echizen que no estaba entre los concursantes, escucho los gritos de sus fans quienes lo señalaban más adelante, vaya que era demasiado rápido.

Giro con prisas para colocarse en primer lugar entre las chicas que a penas podían continuar, le resultaba un tanto graciosa esa escena pero no era momento para ello por lo que apreto el paso, no podía perder, pasara lo que pasara no podía perder.

Bajo las primeras escaleras con cuidado de no lastimarse, los recorridos llevaban al mismo lugar pero en diferentes espacios para no sucediera un accidente entre los hombres y mujeres, giro el pasillo pero no viro correctamente por lo que se enredo con los pies, espero el golpe pero solo sintio algo suave en su lugar - Al parecer siempre tengo que salvarte Riuzaky - abrio los ojos y miro al peliverde quien se encontraba debajo de ella con esa sonrisa que lo caracterizaba siempre.

- ¿E-Eh? - este se levanto junto con ella y la tomo del mentón mientras le guiñaba el ojo - Corre - le señalo mientras daba media vuelta y se alejaba corriendo, ella solo gruño para comenzar de nueva cuenta a correr, ¿porqué estaba sonrojada?, no debía ser así, descendio unas escaleras girando a la derecha, miro la piscina que estaba llena de espuma, maldita sea, iba a ser más difícil encontrar lo que le iban a pedir.

Se detuvo jadeando frente a la pizarra, miro uno de los tantos papeles, sin embargo, giro la cabeza y busco a Ryoma pero este ya no se encontraba, vaya que era rápido, regreso su vista y tomo un pergamino con un lazo rosa, lo desenrrollo escuchando algunos gritos lejos, al parecer los demás participantes eran algo lentos, el objeto que tenía que encontrar era un brazalete de perlas con una mariposa morada.

- ¡¿E-Eh?! - debía ser una broma, escucho el agua y desvio la mirada observando al peliverde que salía justo en ese momento, su gorra la traía en la mano derecha mientras que en la otra traía un conejo de peluche, su torso estaba cubierto de espuma y su cabello mojado dandole un aspecto demasiado "sexy", no logro evitar recorrerlo con la mirada, su cuerpo estaba demasiado trabajado.

- Eres una pervertida Sakuno - le comento este y ella lo miro con aires asesinos pero guardo silencio cuando miro su objeto en la gorra - Sabía que ese era tu color favorito, ven por el - lo avento y ella dio un suspiro, era un maldito, salto con prisas al agua buscando con la mirada el objeto, en el preciso momento en el que este caía al agua lo tomo, salio sintiendo un leve frío en el cuerpo.

Busco con la mirada al chico pero ya no estaba, salio con prisas de la piscina sintiendo la espuma en su cabello, de un salto salio pero de nueva cuenta no midio su peso y cerro los ojos esperando el golpe pero como la vez anterior choco contra algo suave, sin querer o quiza si se aferro a esa persona tomandola por los brazos con fuerza mientras abría los ojos.

- En verdad voy a pensar que te gusto Sakuno - señalo este con un deje de burla en su voz a lo que ella solo gruño separandose, él hizo lo mismo mientras se colocaba su gorra de nueva cuenta - V-Vete al i-infierno Echizen - señalo y este solo solto una suave risa para continuar con el recorrido, tomo aire e hizo lo mismo, paso por una pista de obstáculos viendo a lo lejos a su contrincante que corría con velocidad, ahora entendía un poco porque era el capitán del equipo de tenis y de algunos otros deportes.

Esquivo con gran facilidad el último obstáculo mirando la etapa final, se detuvo jadeando frente a la pizarra donde descansaban los pergaminos, miro su color favorito pero lo ignoro, quiza Echizen le había hecho algo malo al mismo, dirigio su mirada hacía su segundo color favorito, el amarillo, se estiro un poco mientras giraba la cabeza, Ryoma había terminado el recorrido, giro su vista de nueva cuenta en busca de algunos de sus compañeros pero no había absolutamente nadie, dio un suspiro para desenrrollar el pergamino...

- ¡¿Q-Qué?! - los alumnos la miraron, se iba a desmayar eso le iba a pasar, estaba completamente segura de que de su cabeza estaba saliendo humo en ese mismo instante, seguramente parecía un jitomate.

- ¿Algún problema señorita Riuzaky? - miro a uno de los profesores que daban las órdenes, negó con la cabeza tomando aire mientras apretaba el pergamino... tenía que pedirle prestada su cadena de la suerte al peliverde, eso no estaba bien, ella nunca se lo pediría pero era de urgencia, tomo aire y camino con paso calmado o mejor dicho a paso de tortuga hacía el peliverde que la miraba con una sonrisa.

Se encontraba recostado en el poste del listón que cruzaban los finalistas, se detuvo delante de él mientras escuchaba los murmullos que estaban comenzando a girar en su entorno, alzo la mirada sintiendo que estaba temblando, quiza no estaba demasiado lejos de la realidad - ¿Se te ofrece algo Riuzaky? - pregunto él esperando a que dijera algo, miro la cadena que colgaba de su cuello.

Entorno a la misma habían muchos rumores, por ejemplo que era un regalo desde su nacimiento o que en uno de los tantos veranos se había enamorado de una chica pero esta lo había despreciado como su pareja y solo le había cumplido el deseo de tener algo de ella, la cadena, ella sinceramente no creía que alguien le dijera que no a él a excepción de ella, tomo aire y desvio la mirada.

- ¿P-Podrías p-prestarme t-tu cadena de la suerte? - le pregunto en un susurro, él la miro brevemente con sorpresa, lo vio alejarse del poste y penso que iba a perder, la rodeo y sintio algo pasar por su cabello para rodearle el cuello, se encontro con la cadena, escucho gritos de parte de su club de fans, la iban a matar seguramente por esto pero después la devolvería, no pensaba quedarsela después de todo, esa era la realidad.

- Es tuya desde hoy - le susurro al oído mientras la empujaba para que completara la etapa final pero no camino solo giro el cuerpo para verlo - E-Es tu c-cadena de la s-suerte - aseguro ella y él encarno una ceja mientras daba un leve suspiro negando con la cabeza - Son tontos rumores Riuzaky, esa cadena era para mi futura esposa así que... - no concluyo la frase solo dio media vuelta para alejarse de allí.

La cobriza no sabía que hacer, solo se encamino hacía donde el profesor, ¿su futura esposa?, noto que este la anotaba en la siguiente lista, ¿su futura esposa?, ¿eso quería decir que... - ¡Ryoma-kun! - el club de fans comenzo a gritar así que salio de sus pensamientos, no, por supuesto que ella no era su futura esposa, debía sacarse esa idea cuanto antes.


El peliverde dio un enorme suspiro, le dolía un poco la cabeza, se coloco una playera cuando sonó su celular, el concurso tardaría más tiempo de lo previsto porque los participantes por lo visto eran medio tontos o no hacían demasiado ejercicio, no entendía entonces porque se inscribían, es decir, la mayoría eran precisamente "Personas Lindas" pero eran un completo caos en deportes.

Su celular sonó de nueva cuenta y suspiro, lo tomo para mirar el número de su madre, le molestaba que lo llamara, nunca lo hacía así que de verdad era como un fenómeno que solo ocurre en milenios - ¿Sí? - ante todo tenía que tener calma aunque más o menos no la sentía, sería la primera vez en la cual no estuviera completamente tranquilo.

- Tienes que estar en media hora en la mansión, tu padre quiere hablar contigo - dicho esto colgo y él solto un suave suspiro, por lo general los padres siempre saludaba con un "hola" o hacían las típicas preguntas de rutina como las llamaba él pero bueno sus padres era una enorme excepción a esas preguntas de rutina, estaba harto en el sentido de la palabra.

Su padre había sido un tenista profesional mundialmente reconocido, después de su retiro se había dedicado a la empresa familiar hasta los días de ahora, su madre le secundaba en todo así que siempre viajaban, nunca estaban en casa, solo contrataban a las mejores nanas para él y no hacían nada más, nunca iban a
reuniones escolares o esas cosas, avento su celular en su casillero de deportes y cerro la puerta con fuerza, estaba cansado de todo.

Antes de darse cuenta su puño se había estrellado contra su casillero, tomo aire con calma - ¿E-Estás bien E-Echizen? - giro la cabeza mirando a la cobriza que lo miraba con un poco de miedo, lo menos que quería era que ella lo viera en esa etapa de pocos amigos, odiaba que Sakuno viera sus peores momentos cuando nadie tenía que verlos.

- ¿Necesitas algo Riuzaky? - pregunto abriendo de nueva cuenta su casillero para tomar el celular que quiza y en verdad lo esperaba estuviera destruido, lo avento a su bolso de deportes para cerrarlo y mirarlo, ella tenía la vista baja, era uno de los tantos motivos por los cuales le gustaba ella, no era como las demás chicas que siempre se le quedaban viendo embobadas, por el contrario ella quiza se resistía un poco o al menos le gustaba creerlo.

- T-Tu c-cade... - no la dejo terminar cuando azoto su bolsa de deportes, ¿porqué insistía en devolversela si era de ella?, dio un hondo suspiro, no podía desquitarse con ella, con cualquier persona menos con ella porque de verdad le gustaba y no deseaba perder la buena relación que tenían o al menos la que estaba creciendo - Te lo dire de nuevo, es tuya - contesto tomando sus cosas, tenía que darse prisa si no quería discutir con sus padres.

- N-No pienso ser tu esposa - esas palabras detuvieron todo movimiento en su cuerpo, ¿acababa de decir eso?, una sonrisa que escondía una obviedad se poso en sus labios, la noto temblar un poco, quiza porque hace mucho que no usaba una sonrisa como aquella y menos con Sakuno.

- Lo sé pero soñar es de humanos - dicho esto salio de allí tomando las llaves de su auto, no quizo pensar en nada más, solo apreto el paso, algo dolio y sabía la razón perfectamente, era más que obvio que ella nunca iba a tener algo en serio con él por eso había dicho que soñar es de humanos porque él no era un Dios como sus fans decían, era una persona con problemas de gente normal, que nunca demostrara emoción alguna no quería decir que no sufría porque vaya que lo hacía, abordo el automóvil y emprendio la marcha, estaba cansado ahora más que nunca.


- ¡¿Me escuchaste?! - el grito de su padre resonó en la sala, se llevo una mano al labio del cual salía un hilillo de sangre, lo más seguro es que necesitara hielo, su padre debía estar loco si pensaba que iba a salir a citas con su prometida, eso no era de él y no lo iban a obligar en lo absoluto, dio un gran suspiro negando con la cabeza.

- No pienso hacerlo, si es que piensas que lo hare es porque no me conoces, no pienso salir con una niña como ella - le contesto muy seguro mientras se levantaba, le costaba un poco respirar, la patada de su padre en sus costillas estaba haciendo efecto en ese mismo momento, su madre solo estaba sentada en uno de los sillones tecleando cosas en su celular, al parecer ni siquiera le importaba que su hijo sufriera a manos de su padre pero bueno de ella ya no esperaba nada.

- Lo vas a hacer quieras o no - sentencio este y el peliverde solo sonrió un poco mientras se acomodaba el cabello para rodear el sillón y mirarlo con la cabeza en alto, ante todo siempre frío, siempre de hielo - No lo haré, es mi última palabra - aseguro comenzando a subir las escaleras respirando con calma, lo malo del asunto es que en dos días tenía un partido de tenis y por lo visto le iba a costar un poco por el golpe reciente.

- ¡Me importa poco si es tu decisión, vas a hacer lo que se te ordene o habra consecuencias! ¡Te despojare de todo tu dinero, no pagare la colegiatura de tu maldita universidad! - se detuvo para girar la cabeza, noto la mirada de su madre por encima de sus lentes pero no demostraba absolutamente nada, eso le molestaba si tenía que admitirlo porque aún esperaba que lo defendiera porque después de todo era su hijo, fruto de su vientre pero nada, absolutamente nada.

- Me importa poco lo que hagas, mi decisión no cambiara - sentencio subiendo por completo las escaleras para girar por el pasillo y abrir su puerta, la azoto mientras caminaba a su cama, se dejo caer en la misma, no, él nunca lloraba y lo cumplio al aferrarse a las sábanas con fuerza reprimiendo todos los sentimientos de ese momento, con esas amenazas no iba a lograr que saliera con su prometida o lo que fuera.

Las citas eran solo para Sakuno no para nadie más, cerro los ojos tomando aire, solo quería dormir e ignorar todo lo que le estaba sucediendo, era más que consciente de que por el momento su padre había accedido a su decisión pero no sería así por mucho tiempo así que tenía que estar alerta para cuando eso sucediera.


Se removio en su cama sintiendo el frío en cada parte de su cuerpo, eso le sucedía por dormir sobre las sábanas, sin embargo, sintio algo cubriendo su cuerpo pero que se había deslizado más abajo de su cintura, miro una manta, no recordaba haberla usado y los empleados tenían prohibido entrar a su habitación, se llevo la mano al labio, no había sangre seca o algo así, al parecer también la herida estaba limpia.

En el momento en el cual se iba a colocar de pie alguien entro a su habitación, miro asombrado a Sakuno que cargaba una pequeña mesita con comida, ella lo miro con una leve sonrisa - Tienes que cenar algo - señalo caminando hasta la mesa de centro de su habitación depositando con suavidad las cosas, dejo a un lado la mesita y lo miro esperando a que se levantara pero es que no salía de su asombro.

- ¿Qué haces aquí? - pregunto tomando asiento en la cama, ella bajo la mirada al suelo como si este de pronto fuera lo más interesante del mundo aunque sabía que estaba ocultando uno de sus tantos sonrojos, los cuales lo volvían loco siempre - Q-Quería ver s-si e-estabas bien, me q-quede p-preocupada - su tono de voz sonó sincero así que no dijo nada.

Se levanto de la cama hasta tomar asiento delante de ella que se había acomodado en el otro sillón, se veía demasiado bien allí, como si ese fuera su lugar de siempre - Se ve rico pero mis empleados saben que no como cosas como estas, ¿lo hiciste tú? - pregunto observandola fijamente, la noto asentir con cautela y sonrió, si sus empleados sabían que la fruta no iba tanto con él salvo una manzana en la universidad, el cereal junto con waffles tampoco era lo suyo pero después de todo ella lo había preparado así que valía la pena probarlo.

- ¿T-Te g-gusta? - pregunto llamando su atención cuando degusto un pedazo de un waffle después de hecharle un poco de miel - Esta delicioso, gracias - dejo a un lado los cubiertos y la miro apoyando una mano sobre su pierna para terminar en su rostro, ladeo la cabeza aún con la duda del porque estaba allí - ¿S-Sucede algo? - pregunto inocentemente la cobriza y él asintió con la cabeza, claro que sucedía algo si tenía que ser honesto.

- ¿Por qué estas aquí? - pregunto de nueva cuenta notando que ella solo se mordía un poco el labio - Q-Quería ver si estabas bien, lo dije, llegue a tu casa y tu mayordomo me dijo que no podía subir pero tenía que hacerlo... abrí la puerta y te vi recostado durmiendo, tenías sangre en el labio así que solo desinfecte el pequeño corte y me quede a prepararte algo de cenar, no me gusto que me dijeran que no cenabas nunca - contesto más calmada de lo que había pensado.

Una leve sonrisa aparecio en sus labios y por esa simple razón se coloco de pie para que ella lo mirara con nerviosismo, tomo asiento en el sillón en el cual se encontraba, aparto sus manos de su regazo y se recosto sobre sus piernas, la escucho dar un jadeo pero no hizo el intento de apartarlo - Quedate así Riuzaky... solo quedate así un poco más - pidio cerrando los ojos, era la primera vez en toda su vida en la cual podía decir con certeza que estaba cómodo en algun lugar.

Unos minutos después sintio los finos dedos de la cobriza acariciar su cabello invitandolo por completo a dormir y justamente eso haría, ahora más que nunca estaba completamente seguro de que sentía algo por ella y quería, de verdad quería ir en serio, así tuviera que luchar en contra de su matrimonio arreglado y de sus padres porque estaba completamente seguro de que Riuzaky Sakuno era la mujer indicada para él así que iba a ir en serio con ella en cuanto despertara aunque para ello tuviera que usar la apuesta pero al menos era algo después de todo.


N/A

Lamento mucho la tardanza de verdad.

Gracias por leer.

Espero les haya gustado.