N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo III
Se removio un poco del lugar donde se encontraba sintiendo calor en todo el cuerpo, rodo un poco chocando con algo blanco, bien, su experiencia le decía que lo que estaba tocando en esos momentos eran claramente pechos solo que había un pequeño problema él no estaba con una chica para pasar la noche o al menos eso recordaba - Q-Quita tus manos Echizen - el tono de molestia combinado con nerviosismo se le hizo conocido...
- ¡Riuzaky! - la miro con un poco de asombro observando que ella jalaba una almohada para cubrirse aunque desde su punto de vista estaba demasiado vestida - ¿Qué haces aquí? - pregunto sentandose en la cama observando que ella solo medio suspiraba - No logre apartarte y la verdad es que no tengo idea de como terminamos durmiendo en la cama - aseguro ella con una leve sonrisa y un hermoso sonrojo en sus mejillas.
Sonrió por dentro sabiendo que había sido él mismo quien en la madrugada había despertado para colocarla sobre la cama y viendo la escena no había podido evitar dormirse a su lado porque después de todo ella no lo iba a saber - Te creo, ¿qué hora es?, aún tenemos clases - comento como si nada observando que ella abría demasiado los ojos mirando su reloj de pulsera, giro un poco el cuerpo observando que eran las 7:15 a.m., las clases comenzaban a las ocho de la mañana, no faltaba mucho de hecho.
- ¡No voy a llegar a tiempo! - no esperaba que se exaltara tanto pero de alguna manera la entendía, era el mejor promedio en cuanto a mujer en toda la universidad además de que la segunda prueba era ese día, no podían faltar sino querían estar descalificados, sonrió un poco observando que se levantaba de prisa buscando con la mirada seguramente su bolso.
- Tranquila, puedes ducharte en el baño de mi habitación mientras yo lo hago en otro, en el closet de la derecha hay ropa de chica que seguro te queda, podemos desayunar algo si te apresuras y por último te llevare a la universidad - le aseguro como si nada el peliverde mientras se levantaba de la cama por completo saliendo de la habitación, cerro la puerta escuchando un medio grito y sonrió, era demasiado linda para su bien.
- Su madre la espera en el despacho señorito - giro el cuerpo observando a la ama de llaves que se veía un poco preocupada, esperaba que su madre no estuviera en la mansión, si estaba y sabía de Sakuno eso solo quería decir que estaba en grandes pero grandes aprietos - Gracias - se apresuro a caminar por el pasillo girando a la izquierda y bajando las escaleras tratando de calmarse un poco en esos momentos.
Se detuvo delante del despacho de sus padres, abrio la puerta sin tocar y observo que su madre alzaba la mirada con sus lentes mientras dejaba a un lado unos papeles, su mirada era completamente seria - ¿Cómo te atreves a dormir con una chica en mi casa? ¿Qué te crees? ¡Tienes una prometida! - esperaba realmente que Sakuno no escuchara lo que su madre acababa de decir aunque las paredes no eran finas y se encontraban en la primera planta así que aún había esperanza.
- Es la chica a la que amo y si me disculpas tengo que asistir a la universidad - señalo girando el cuerpo cuando escucho el sonido de la mano de su madre estrellandose en el escritorio, eso iba de mal en peor y apostaba todo lo que tenía a que iba a empezar a gritar así que tenía que darse prisa en salir de allí sin hacer más ruido del necesario.
- No me des la espalda Ryoma - la voz fría de su madre no lo inmuto en lo absoluto, no le tenía nada de miedo - La casa es del abuelo, puedo traer a quien quiera cuando quiera sobretodo si es la mujer a la que amo, poco me importa si tengo lo que tu llamas una prometida, no la quiero a ella, quiero a alguien más, tengo prisa - salio de allí dejando con la palabra en la boca a su madre pero poco le importo, solo subio de prisa para no hacer esperar mucho a la cobriza, lo menos que necesitaba en esos momentos era hacerla enojar cuando pensaba ir con todo para conquistarla.
El agua calientita refrescaba por completo su cuerpo, seguía sin creer que estaba en la mansión de los Echizen, no quería imaginar lo que su hermano le iba a decir cuando se enterara y hablando de él le había sorprendido que no la hubiera llamado para investigar en donde se encontraba, apago la ducha y tomo una de las toallas envolviendola alredor de su cuerpo con calma cuando escucho el tono de llamada.
Corrio donde su bolso pero se dio cuenta de que si salía de prisa de la ducha lo más seguro era que se caería por lo que se apresuro a tomar otra toalla para colocarla sobre su cabello, tomo una bata blanca y salio escuchando aún su celular, abrio su bolso y tomo el aparato viendo que era su hermano, si le contestaba la verdad era que no sabía que le iba a decir, lo más seguro era que este le comenzara a gritar.
- ¿Justo ahora dónde estas Sakuno? - el tono de voz de su hermano sonaba enojado y sabía que no iba a desaparecer su enojo en días - En casa de Echizen pero no es lo que piensas, te explicare después pero no te hagas raras ideas - le sorprendía no estar tartamudeando pero ella sabía que estaba hablando con la verdad así que esperaba que no hubiera problemas con su hermano.
- Bien, no podre asistir hoy a la universidad, papá quiere que vaya con él a una cita de negocios, hablaremos después, si mamá llama o papá solo diles que te quedaste en mi departamento cerca a la universidad porque tenías algunos trabajos que entregar antes de la hora establecida... nos vemos más tarde pequeña - sonrió porque su hermano era muy bueno con ella y realmente la amaba, justo como ella lo hacía con él.
- Te amo hermano - escucho una suave risa de parte del mismo para a continuación el tono de colgar, guardo su celular no sin antes ver la hora, en diez minutos había tomado una ducha, camino al closet de la derecha y lo abrio observando la cantidad de ropa de chica que había en el mismo, quiza eran para las conquistas del peliverde, una leve punzada sintio cuando ese pensamiento acudio a su mente.
Tomo un pantalón de mezclilla entubado de color blanco además de una blusa strapless color azul cielo, busco en los abrigos pero no había ninguno de su talla además de que no le gustaban demasiado los modelos pero sabía que si no se colocaba uno posiblemente enfermaría, sin embargo, decidio no colocarse ninguno, tomo su bolso y salio de la habitación buscando con la vista a Echizen, lo menos que quería era llegar tarde siendo honestos, dio un leve suspiro, no lo veía por ningún lado.
- ¿Lista? - observo de pies a cabeza a la cobriza que se llevo una mano al pecho, al parecer la había asustado - S-Si - contesto algo nerviosa, le gustaba esa faceta suya siendo honestos, la tomo de la mano para girar y andar por el pasillo - ¿Porqué no estas usando suéter? - pregunto mientras tomaba el bolso de ella y descendían las escaleras.
- N-No encontre uno bonito - señalo y él ladeo la cabeza observandola como si estuviera loca, jamás le había cruzado por la mente que ella fuera chica de moda, camino hasta el comedor donde estaba su mochila y el aire se le fue de los pulmones, su madre estaba sentada lista para desayunar, sabía de antemano que ella no desayunaba en casa, nunca, así que eso quería decir que iba contra Sakuno, maldijo internamente a su madre, por razones como esas odiaba a su familia.
- El desayuno espera Ryoma y... ¿disculpa cómo te llamas? - apreto la mano de la cobriza que pensaba presentarse, tomo su mochila y la sostuvo fuertemente - Llegamos tarde, provecho madre - dicho esto giro con la chica que parecía en verdad desconcertada, apresuro el paso escuchando un golpe pero poco le importo, salieron de la casa caminando hasta el deportivo descapotable plateado de él, siempre llevaba diferente auto y ese día era de ese.
Abrio la puerta para que Sakuno entrara mientras se giraba y miraba que su madre los estaba observando desde la ventana con una mueca de furia, cerro la puerta para rodear el vehículo y entrar al asiento de piloto, encendio el auto y emprendio la marcha lejos de su casa, estaba completamente seguro que su padre se iba a enterar del asunto en poco tiempo pero por el momento eso lo tenía sin cuidado.
- Pense que ibamos a desayunar - comento ella mientras él giraba hacía la derecha saliendo por completo de la mansión, suspiro un poco estirando la mano para prender la radio - Te comprare algo pero no podíamos quedarnos, mi madre no es una buena persona, hablo en serio - aseguro y la cobriza giro el rostro para verlo con una ceja encarnada, era obvio que no le creía en lo absoluto, seguro pensaba que estaba exagerando.
- T-Tú madre no puede ser tan mala - arremetio ella y él solo sonrió levemente mientras se detenía en un alto negando con la cabeza - Es más que mala - aseguro poniendo en marcha de nueva cuenta el auto, se coloco unos lentes negros mientras se detenía en una cafetería no sin antes mirar su reloj, faltaban veinte minutos para el inicio de las clases así que aún tenían tiempo de sobra, estaciono el auto con cuidado apagando el motor.
- ¿Q-Qué hacemos aquí? - pregunto la cobriza mirando la cafetería, era conocida así que suponía que ella la conocía - Desayuno, Riuzaky - abrio la puerta para que ella bajara, tomo su mano y noto un leve estremecimiento en su cuerpo, sabía que no era por el tacto por lo que sin dudarlo se despojo de su abrigo para colocarselo en la espalda a ella y continuar con su camino, noto que la cobriza lo veía asombrada por el gesto, ella tenía que entender que era un caballero por mucho que le costara admitirlo.
- Vamos - tironeo de su mano para hacerla entrar al establecimiento, él iba siempre allí así que de inmediato la cajera lo reconocio y le señalo su mesa - A-Al parecer vienes seguido - comento ella mientras la ayudaba a tomar asiento - Ordenaremos y nos iremos - señalo este mientras una mesera se acercaba, era la chica pelirroja que siempre lo atendía y coqueteaba.
- Una malteada de fresa, una rebanada de pastel de vainilla con decorados de fresa y un café expresso - le entrego el menú a la chica que parecía desorientada mientras él mantenía la mirada sobre Sakuno quien ajusto como debía ser su abrigo, miro su reloj, ni siquiera les iba a dar tiempo de desayunar y era lo que menos deseaba, tomo su celular y busco el número de su abuelo.
- ¿Sucede algo Ryoma? ¿Tú padre o madre? - sonrió levemente, su abuelo lo conocía demasiado bien, claro que más tarde tendría que decirle algunas cosas pero por ahora solo le importaba la chica delante de él, se levanto de su asiento y le hizo un gesto a la cajera quien entendio de inmediato para entrar a la cocina, se le había olvidado el para llevar - Llegare algo tarde a la universidad como mínimo diez minutos, ¿puedes hacer algo?, sabes que estoy en el concurso, por favor abuelo - le suplico a este que solo rió un poco.
Sakuno lo miraba como si estuviera loco - Llega veinte minutos tarde, llamare a los maestros para hablar de algo, nos vemos después querido nieto - sonrió levemente mientras colgaba, tendría que agradecerle como se debía más tarde, la cobriza estaba consternada o al menos eso demostraba su rostro - S-Su pedido - alzo la mirada observando a la cajera que se veía demasiado nerviosa, tomo la caja con la rebanada de pastel además de las dos bebidas y se levanto de su asiento.
- Vamos Sakuno... gracias - rodeo a la cajera para caminar a la caja donde estaba la pelirroja, llevo una de sus manos hacía los bolsillos traseros para extraer su cartera, extendio una de sus tarjetas de crédito mirando su reloj, tenían más de media hora para desayunar calmados en el campus, poco le importaban los chismes que saldrían.
- G-Gracias por su compra - le medio sonrió a la pelirroja para jalar de la mano a la cobriza girando el cuerpo para mirar la puerta de entrada del establecimiento y el aire se le fue de los pulmones, una mujer de no más de treinta años estaba igual o peor que él al verlo... la amante de su padre.
Se sentía perdida, la mujer delante de ambos estaba pálida, ladeo la cabeza y observo que el peliverde estaba completamente enojado pero más que eso su mirada era de completo hielo hacía la mujer castaña que parecía querer huir de allí - R-Ryoma - lo llamo y este apreto su mano lo que le causo dolor de inmediato, no estaba midiendo su fuerza - Un gusto volver a verte Ryoma-kun - saludo la mujer y él tironeo de su agarre para hacerla caminar, la mujer se hizo a un lado de inmediato.
- Creí haberte dicho que no te cruzaras en mi camino de nuevo Anna - la mujer se tenso, lo noto de inmediato, el peliverde la jalo para que saliera del establecimiento y caminaran directo al auto, abrio la puerta para que entrara mientras le entregaba lo que habían ordenado, ladeo la cabeza mirando a la mujer que los miraba o mejor dicho lo miraba a él con una mueca de preocupación en el rostro, al parecer ambos se conocían.
El auto emprendio la marcha, giro el rostro viendo que él solo estaba concentrado en el camino, ni siquiera la miraba, no sabía porque pero ese Ryoma no le gustaba, la hacía estremerce de una manera que no le gustaba, el auto se detuvo en un alto y entonces lo observo, su pecho subía y bajaba, lo que quería decir que estaba enojado, furioso como mucho, quiza irritado, su mano se cernía demasiado al volante, estiro la mano para girar el volante en un giro brusco.
Noto que el peliverde la miraba sorprendido pero que se apresuraba a tratar de estacionar el auto correctamente, antes de que él reaccionara se estiro para apagar el motor mientras él se calmaba un poco - N-No voy a hacer preguntas personales, tienes que calmarte - le señalo mientras se bajaba del auto y caminaba de prisa hacía el asiento del piloto, le indico que se recorriera y este lo hizo tomando el desayuno.
Subio al vehículo para encenderlo y emprender la marcha, ladeo la cabeza observando que tenía los ojos cerrados puesto que ya no llevaba los lentes, algo dentro de su persona se removio al verlo de esa manera, quiza era que él escondía demasiadas cosas, no podía saberlas y sinceramente no estaba bien inmiscuirse en las mismas, sin embargo, era la primera vez que lo veía tan vulnerable y solo quería protegerlo, abrazarlo y no soltarlo jamás, era lo único que quería hacer con Echizen Ryoma.
Observo a la cobriza estacionar el vehículo mientras él se calmaba poco a poco, tomo aire para bajar con cuidado, la cobriza ya lo esperaba abajo por lo que solo acciono la alarma y viro la vista observando a los estudiantes aún fuera de las aulas, lo que quería decir que su abuelo siendo el rector de la misma había cumplido su palabra.
- Vamos - la tomo de la mano para comenzar a caminar, como por arte de magia todo el mundo los miro con la boca abierta, se empezaron a juntar y murmurar cosas pero eso lo tenía sin cuidado, le daba lo mismo siendo honestos, caminaron por todo el campus ante las miradas de los demás estudiantes, se detuvieron delante de una mesa de las que se encontraban cerca a la cafetería, la miro acomodarse con calma y él hizo lo mismo, no la veía incomoda sino preocupada.
- Mi madre estaba esperando a mi hermano menor, tenía cinco meses, estaba embarazada con 31 años, los medicos dijeron que era un embarazo de alto riesgo, la mayor parte del tiempo tenía que estar en cama, mi padre no me dejaba verla ni nada de eso, una noche yo me encontraba con unos amigos en la biblioteca, era una "excusa" como lo llamaba mi padre pero era la verdad, estaba en la biblioteca con ellos investigando sobre la literatura inglesa, mi madre llamo de pronto quejandose del dolor y gritando, subí al auto con grandes prisas y maneje como loco, abrí la puerta y subí de prisa hacía su habitación, el servicio había sido movido a una casa para que mi madre pudiera estar sin estrés como él decía, había sangre a su alrededor, gritaba y lloraba, la lleve al hospital pero ya era demasiado tarde, el bebé estaba muerto, dos días después mi padre llego de su viaje y me golpeo hasta la inconsciencia, me culpo de la muerte del bebé cuando una semana después mi madre me dijo que Anna la había visitado, le dijo que era la amante de mi padre, que estaba embarazada igual, todo eso la hizo llorar, gritar, aventar cosas y por ende coloco demasiada presión en el feto... de ahí vino el aborto - comento de la nada observando que ella lo miraba con la boca abierta y con los ojos acuosos.
- Encontre a Anna, fui donde ella y la encontre en la cama con mi padre quien salio corriendo al verme allí, amaba a mi madre en ese entonces así que simplemente hice lo que creí correcto, la amenace, se que es malo pero solo quería proteger a mi madre... quien me odia - dejo a un lado el vaso de su café mirando que ella tenía la malteada en la boca, sus ojos estaban vidriosos y su labio inferior temblaba un poco.
- ¿P-Por qué m-me estas diciendo esto? - pregunto con calma la cobriza aunque noto que estaba temblando después de escuchar su relato - Nunca se lo he dicho a nadie... creo que quería simplemente decirselo a alguien y dejar de sentirme un poco miserable, bueno tenemos clases diferentes Riuzaky... provecho - se levanto de su asiento tomando el vaso del café para levantar su mochila y girar el cuerpo.
No llevaba ni dos pasos cuando unas manos pasaron por su cintura y el peso de esa persona lo desequilibro lo justo para caer al césped con fuerza, el café se derramo pero sonrió un poco cuando sintio el calor de Sakuno sobre su cuerpo, escucho algunos leves hipidos y sintio que el peso que sentía desaparecía al menos un poco.
- L-Lo s-siento... lo siento tanto - no entendía porque se disculpaba pero al menos lo sentía sincero, la campana sonó pero ella no hizo el amago de bajarse de su espalda por lo que solo se quedaron tumbados en el césped, era consciente de que al día siguiente la posible foto que ya habían tomado estaría en el periodico escolar pero la verdad era que eso lo tenía sin cuidado, de pronto dejaron de escucharse las risas y voces así que suponía que justo en ese momento solo estaban los dos en el suelo.
- Sakuno - la llamo con suavidad y noto que ella solo se quejaba un poco pero no hacía el intento de bajarse de su espalda, sabía que no estaba dormida pero al parecer estaba demasiado cómoda donde estaba, no era que se estuviera quejando pero si pesaba un poco - Sakuno - ella solo se movio un poco pero no bajo, dio un leve suspiro para pasar una de sus manos por la cadera de ella y girar de prisa, la observo verlo con un gesto de molestia en el rostro lo que lo hizo sonreir por completo siendo honestos.
- Lo siento - se disculpo observando que sus ojos estaban algo rojos al igual que su mejillas - Tengo sueño - señalo ella y él solo logro sonreir, la amaba de verdad, ella no era un juego a pesar de lo que todo el mundo creía, debía de estar loco si jugaba con ella, era la mujer que quería para siempre a su lado.
- De hecho nos hemos perdido veinte minutos de la primera clase así que... - y antes de que terminara la frase ella ya lo había empujado para correr donde su bolso y mandarle una mirada de furia - ¡T-Tú... si me récord de asistencias se ve afectado te matare Echizen! - le señalo furiosa y él aunque trato de contener la risa fallo estrepitosamente y termino soltando una carcajada lo que le valio el vaso de malteada en la cabeza, agradecía que este ya no tuviera nada.
- Vamos Riuzaky, nada malo pasara... vamos - se levanto de prisa tomando las cosas para comenzar a caminar jalandola en el proceso, noto que ella trataba de resistirse pero no funcionaba, entraron a su edificio y camino directo a su salón, ella lo noto y se sostuvo de los casilleros pero solo le costo que la tomara de las caderas para levantarla sobre su hombro.
- ¡S-Sueltame Echizen! ¡E-Echizen! - y antes de darse cuenta ya había abierto la puerta de su aula y todo el mundo los veía, el maestro observaba la escena con una mueca de furia pero al mismo tiempo de burla, era agradable que fuera jóven el mismo - Lo siento, sucede que mi novia Sakuno se quedo dormida sobre mi espalda así que le pido que por favor no tome su falta de prescencia, estaba aquí pero era solo que no quería bajarse de mi - algunas risas se escucharon en el aula, el profesor solo sonrió negando con la cabeza.
- No tendra inasistencia su novia señor Echizen - aseguro el profesor y sintio un golpe en la espalda, si no la bajaba lo más seguro era que lo iba a matar - ¡N-No soy su novia! - medio grito la cobriza mientras él la colocaba en el piso, sonrió como un niño a punto de hacer una travesura.
- Eres demasiado tímida cariño - ella lo miro indignada y antes de que dijera algo más la jalo de la muñeca para besarla pasando una de sus manos por su nuca para que de esa manera no tuviera escapatoria, una de las manos de ella viajo hacía su espalda como queriendo separarlo pero no se lo permitio, se abandono al calor de sus labios observando que el profesor giraba como si nada mientras los estudiantes gritaban, sonreían y extraían sus celulares, ella lo iba a matar pero estaba bien al menos por el momento.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
