N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo V
La observo sentada en la cama del hospital con su camisa colocada, no su blusa, por supuesto que no, la camisa de él que le sentaba más que de maravilla - ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo? - pregunto llamando la atención de la cobriza que se sonrojo bajando la mirada, una imágen demasiado tierna sin duda alguna, por razones como aquellas la amaba más que a su vida - P-Prometes no reirte - ¿en verdad había dicho eso?, ¡Dios!, acababa de hacer el amor en la enfermería de la escuela y ella le decía algo como eso... era algo malo pero en sus labios destilaba ternura.
- Lo prometo - aseguro aunque se daba una idea de lo que le iba a decir, solo que a diferencia de lo que ella creía no iba a reirse en lo absoluto - M-Me duelen las caderas y... no puedo levantarme, siento que en cualquier momento caere - aseguro en un tono bajo que gracias al silencio que los envolvía fue capaz de escucharlo, termino de acomodarse la ropa con calma, solo se escuchaba el sonido de sus respiraciones o al menos a eso él le parecía, tomo la mochila con las cosas de ambos en ella y camino hasta donde estaba Sakuno.
Paso sus dedos por su mentón haciendo que lo levantara, admiro sus hermosos ojos, su cabello estaba un poco pegado a la frente pero eso era más que normal, se inclino hasta besar sus labios con los de ella y le sonrió después de separarse mientras la admiraba, era una belleza en todo el sentido de la palabra - Te amo - aseguro para darle la espalda e indicarle con un movimiento de cabeza que se subiera sobre su espalda, la noto sonrojarse más que un tomate y solo pudo sonreir levemente, era demasiado linda para su propio bien.
Las delicadas manos de Sakuno pasaron por su cuello mientras sus piernas se enlazaron a su cintura, se impulso para cargarla escuchando un suave grito de su parte, se sentía cansado igualmente pero si ella estaba mal no iba a dudar en ponerla siempre primero, la sintio aferrarse más a su cuello pero no dijo nada, tan solo comenzo con su camino, abrio la puerta notando que los pasillos estaban completamente desiertos, miro su reloj con cuidado, las cuatro de la tarde, era demasiado tarde aunque sabía que en esos momentos habría algunos alumnos por el campus.
Comenzo con su camino a paso calmado mientras sentía la respiración calmada de Sakuno, una sonrisa se formo en sus labios, ella se había dormido en su espalda y eso le encantaba mucho, más que mucho.
Descendio las escaleras con dirección al enorme campus de la universidad que estaba rodeado de árboles enormes, algunos alumnos los miraron como si de un planeta extraño vinieran, no era para menos porque después de todo eran ellos, siguio con su paso sin inmutarse ante nada cuando se detuvo completamente mirando al hermano de la cobriza que en ese momento dormía en sus brazos - Bajala ahora mismo, la llevare a mi casa - sentencio Momo y él solo ladeo la cabeza mientras negaba con la misma, era obvio que no la iba a ver partir con su hermano, antes muerto.
- La llevare a mi departamento, esta cansada después de todo lo que vivimos y no creo que le apetezca escuchar como la insultas... ya lloro una vez Momo - sentencio con frialdad viendo como el pelinegro solo desviaba la mirada apretando los puños, no era su culpa si sentía culpable, él había sido el imbécil al decirle cosas feas a su hermana cuando se suponía que tenía que cuidarla - Mis padres preguntaran por ella así que deja que me la lleve - ataco este y él solo solto una suave risa cuidando no despertar a Sakuno.
- ¿Esa es tu excusa? Antes muerto que permitir que la hagas llorar de nueva cuenta, me contactare con tus padres pero no se irá contigo - dicho esto siguio con su camino importandole poco la mirada de muerte del pelinegro, no era su problema si se sentía culpable o algo peor, él debía entender que no estaba jugando con Sakuno porque en verdad la amaba así que lo único que le importaba era verla sonreir a ella, eso era lo único que deseaba hacer siempre.
Se removio en la cama o en lo que parecía ser una, tenía frío y solo quería que el calor regresara a su cuerpo, jalo lo que parecían ser los edredones para cubrirse cuando escucho una risa suave por lo que abrio poco a poco los ojos observando el techo azul, giro la vista y entonces se levanto de la cama con prisas sintiendo un tirón en la parte baja de su espalda que la hizo gemir de dolor mientras apretaba con fuerza las sábanas - Debiste hacerlo con cuidado... aún te deben de doler las caderas por lo que prepare una ducha caliente - se sonrojo ante el comentario de Ryoma.
Recordo los acontecimientos recientes y ella solo quería salir huyendo de allí, le daba demasiada vergüenza todo lo que había pasado, tomo un poco de aire tratando de calmarse y no parecer asustada aunque lo estuviera - Vamos Sakuno, quiero cuidarte - un escalofrío recorrio su cuerpo cuando este se sento en la cama para pasar sus manos por sus piernas y por su espalda para cargarla al estilo princesa, se aferro con miedo a su cuello mientras este recorría lo que parecía ser un departamento, al parecer no estaban en la mansión del peliverde y ella como curiosa que era deseaba saber la razón.
Ryoma abrio una puerta con cuidado y se encontro con un enorme baño, camino pasando el inodoro además de el lavabo para abrir una cortina y abrio los ojos asombrada por la enorme bañera pero eso no era lo increíble, por supuesto que no sino que la misma estaba repleta de pétalos de rosas blancas y rosas, sonrió ante la maravillosa escena - Las rosas rojas no van conmigo, cualquier personas las usa y estas son mucho mejor... ya sabes que lo convencional no va conmigo porque soy especial - murmuro este cerca de su oído para colocarla de pie sobre la superficie del baño.
Los azulejos blancos estaban completamente fríos pero no se quejo ante el tacto, lo vio llevar sus dedos hacía los botones de la camisa que usaba y se tenso, no deseaba que la viera desnuda aunque ya lo había hecho pero es que le daba demasiada pena - R-Ryoma - lo llamo y este alzo la mirada, le sonrió para asentir con la cabeza y caminar hacía la puerta - Te dejare ropa en la cama, mientras tanto preparare la cena - asintió y dio media vuelta cuando escucho el sonido de la puerta, se despojo con movimientos pausados de la camisa.
Entonces recordo que él le había dicho que la amaba, eso era demasiado para ella porque no sabía que contestar, entro en la bañera sintiendo el aroma de los pétalos de rosas en el agua y entonces fue cuando se dio cuenta de que no solo ese era el detalle, algunas velas aromaticas estaban colocadas en una superficie que estaba un poco más arriba de la bañera, sonrió como una niña pequeña, él en verdad se estaba esforzando en la relación o lo que fuera que tuvieran por como la estaba tratando y le gustaba mucho.
Movio la comida con maestría mientras continuaba escuchando el sonido de la música en sus oídos, demasiado bueno para él, siguio cortando algunos ingredientes olvidandose de todo por el momento, había llamado a los padres de la cobriza, se había sorprendido cuando la madre de la misma le había dicho que no se preocupara, que Sakuno ya era mayor para dejar de pedir permiso, escucho de fondo la voz de su padre gritando que si quería que no volviera en un tiempo, ¿qué pasaba con ellos?.
Estaba empezando a creer seriamente que los padres eran verdaderamente animales o algo así porque no tenían sentimientos, dio un leve suspiro, jamás había pensando eso de la cobriza, es decir, él suponía que su relación con sus padres era más que buena pero al parecer estaba más que equivocado, corto con maestría la carne para dejarla resbalar por el filo de la sartén escuchando el sonido del aceite haciendo contacto con la misma, el sonido de algo cayendo llamo su atención porque la música no estaban tan alta, apago de prisa la estufa.
Se apresuro a dejar lo que estaba haciendo para correr a su habitación donde se sorprendio al ver a Sakuno en el suelo con una mano en la cadera, usaba el polerón de la pijama que le había dejado sobre la cama siendo este de color gris con algunas figuras azules, usaba el short color azul marino que dejaba ver sus piernas esbeltas pero no era momento de admirar su cuerpo, corrio donde ella para verla con una mano en la cintura, en serio que se le había ido la mano al momento de hacerle el amor poque sus caderas estaban hechas polvo.
Coloco sus manos entre sus piernas y su espalda para cargarla con suavidad - Lo siento, esto es mi culpa... debí de detenerme a tiempo porque lo menos que quería era verte lasti... - ella no lo dejo terminar al besarlo castamente separandose de inmediato con el rostro completamente rojo, solo sonrió al verla de esa manera para besar su frente - Te traere la cena a la cama, descansa, no quiero que nada malo te suceda - aseguro dando media vuelta pero la mano de ella sobre su camisa no lo dejo continuar.
Giro el rostro viendo como Sakuno tenía baja la mirada pero lo sujetaba, sus perfectos dedos estaban temblando, algo le decía que no le gustaba verla de esa manera, seguro que había hecho algo malo sin querer así que tenía que disculparse - R-Ryoma... t-también... t-te a-amo - su corazón se agito ante esa confesión, sintio el aire faltante en sus pulmones y solo atino a girarse para abrazar a la cobriza como si la vida se le fuera en ello tirandola sobre la cama escuchando una suave risa de parte de ella.
Sakuno lo amaba y con tan solo eso era simplemente feliz... como nunca lo hahbía sido.
- Esto es estresante - aseguro ella de la nada mirando los apuntes de ese día, no entendía nada, la suave risa del peliverde la hizo hacer un mohín, ambos se encontraban en la cama con algunos platos de la cena desperdigados sobre la misma al igual que cuadernos, ella se encontraba entre las piernas de Ryoma pues este había terminado los deberes escolares hace más de dos horas y ella no podía con los suyos - Vamos, son casi las diez de la noche y debes dormir así que date prisa con la tarea - pidio y ella solo hizo un mohín.
Ese día particularmente estaban complicados, no podía hacerlos sola y necesitaba que Ryoma la ayudara pero no se lo iba a decir, antes muerta que hacerlo - ¿Necesitas ayuda Sakuno? - negó de inmediato con la cabeza ante la sonrisa de este que solo beso sus cabellos causandole un estremecimiento en cada parte de su cuerpo - Deja allí y guarda las cosas, lo hare más tarde porque tú necesitas descansar - abrio los ojos sorprendida ante ese comentario, no esperaba que se comportara así con ella.
Le resultaba raro que fuera tan buena persona cuando mostraba ante todos que era completamente de hielo - R-Ryoma - lo llamo y este ladeo la cabeza para verla con una sonrisa algo cálida pero no por completo - Lo hare más tarde solo dormire un poco contigo - ella negó con la cabeza mientras se mordía un poco el labio, no sabía como abordar ese tema y estaba demasiado nerviosa ante la mirada penetrante del peliverde - Tengo una pregunta para ti Sakuno - se sorprendio al escuchar ese comentario, no esperaba que le volteara las palabras.
Asintió dandole a entender que le hiciera la pregunta - ¿Cómo es tú relación tus padres? - se tenso ante aquello y solo atino a bajar la mirada, ese era un tema que odiaba tocar, pocas personas lo sabían, de hecho solo dos pero no era momento de pensar en aquellas cosas, miro a Ryoma que parecía en verdad interesado en saber la respuesta, ella no quería que supiera sobre su vida, bien podía intentar cambiar el tema pero de alguna manera sentía que no era justo porque después de todo le había dicho que lo amaba así que lo único que podía hacer era decirle la verdad.
- Siempre tienen viajes de negocios, mi padre espera que Momo se haga con el control de la empresa una vez termine la universidad, se supone que la misma esta dividida en partes iguales pero hace seis meses mi padre cambio ese estatuto... oficialmente mi hermano es quien la heredara por completo así que yo no tendre nada de dinero una vez termine la universidad, solo se que mi padre no me quiere, no se porque pero no me quiere y mi madre, el asunto con ella es complicado, algunas veces me abraza y me dice que me quiere pero otras simplemente es cruel conmigo, siento que ninguno de los dos me quiere y Momo siempre me cuida aunque bueno tú escuchaste como te trato así que... - Ryoma solo beso sus labios y ella sonrió un poco.
Este le alboroto el cabello con una sonrisa - No somos tan diferentes, nuestra relación con nuestros padres no es buena en lo absoluto... mi padre es cruel conmigo ¿sabes?, yo tenía el sueño de ser tenista pero él lo hizo a un lado porque quería que me enfocara en mis estudios, por ese entonces mi madre me lo pidio igual y bueno yo solo quería su felicidad así que accedí, sin embargo, después todo se esfumo con lo del aborto de mi hermanito, termino horrible nuestra relación, mi madre me odio aunque ella sabía que no era mi culpa, nunca le dijo a mi padre de su amente y dejo que solo yo cargara la culpa, los malos tratos, los golpes, los gritos, los insultos porque supongo que ese era su camino fácil - algunas lágrimas se deslizaron de sus ojos mientras él la miraba con una leve sonrisa.
Sin saber porque o quiza simplemente lo abrazo como si la vida se le fuera en ello, no quería verlo sufrir acababa de descubrir aquello, lo único que deseaba era verlo feliz y quería hacerlo feliz... solo él y ella.
Aún en esos momentos mientras besaba sus labios seguía sin entender como es que habían terminado de esa manera, los platos de comida estaban desperdigados sobre el suelo, lo más seguro es que la alfombra estuviera hecha un asco pero le daba lo mismo, las libretas de notas al igual que los libros estaban en un lugar seguro por decirlo de esa manera, descendio en un camino de besos por su cuello escuchandola jadear ante el contacto, le gustaba lo que causaba en ella, podía ser egoísta pero solo la quería para él.
Él jamás le había hecho el amor a nadie, hablaba en serio, claro que tenía encuentros sexuales con chicas que conocía en bares pero era solo sexo, recordaba que cuando era niño estando en su habitación escuchaba a su madre gritar, más tarde entendio que no era lo que comunmente llamaban plancer, no, su padre la lastimaba durante el acto íntimo y él termino odiando aquello, por ese entonces tenía una nana que con una sonrisa cariñosa le explico que no era tener sexo sino hacer el amor... justo lo que estaba haciendo con Sakuno.
Admiro el semblante de la mujer que amaba, los ojos brillantes y llorosos a causa del placer pero más que eso llenos de amor... hacía él... cuando se hacer el amor no importa nada, no se piensa en un él o en un ella, se piensa en un nosotros, hay personas que dicen que simplemente debes concentrarte en darle placer al otro pero no porque si tú sientes placer él o ella lo sentiran... se dedico a besar sus clavículas dejando una pequeña marca para después descender por sus pechos, aquellos montes urales que tenían la talla precisa de sus manos.
Le sorprendía lo hermosa que era, nadie la merecía, ni siquiera él, mordio con gula el hueso de su cadera escuchando un gemido que le causo escalofríos en cada parte de su cuerpo, la amaba más que a su vida, regreso hacía sus labios pero antes de besarla se detuvo viendola, labios rojos por los besos y un poco hinchados, perfectos, desde hace mucho que no veía a una mujer como lo que era, solo la veía como un objeto para satisfacer necesidades, su madre por desgracia le había dado ese significado al ser tan sumisa con su padre.
Solo que después de tanto tiempo alguien le había dicho NO al gran Echizen Ryoma, esa chica que lo miraba con una ligera sonrisa, esa chica que en esos momentos lo estaba volviendo loco, ella le había dicho que no a él, había sido gracioso su primer encuentro... estaban en la cafetería y al verla simplemente había quedado prendado de ella, es que era simplemente una belleza, pensó que había muerto, amablemente o mejor dicho altaneramente le había pedido una cita, toda la cafetería estaba al pendiente de su plática así que él esper el si.
El si nunca llego porque ella le avento la leche en el rostro mientras le decía claramente que ni en sus sueños saldría con él, inexplicablemente desde ese momento simplemente quería saber más de ella por lo que empezo a perseguirla y después de un tiempo ella lo amaba y él la amaba... eso era todo lo que siempre había querido.
N/a
Espero que les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
Aviso que estare subiendo otro RyoSaku dentro de nada, fue una idea algo loca pero espero que les guste, es algo medio triste o al menos lo que considero triste. Espero me apoyen en el nuevo proyecto.
