N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Capítulo VI

Estiro un poco el cuerpo mirando a Sakuno durmiendo a su lado, amaba verla dormida cerca de él, miro el reloj en la mesita de al lado y observo la hora, era aún temprano pero era hora de leventarse, se bajo con cuidado de la cama para colocarse los bóxers y encaminarse hacía la ducha, entro en la misma caminando directo a la bañera para temporizar la misma, entro después de unos momentos para despojarse de la ropa por completo y entrar en la bañera, había hecho la tarea de Sakuno cuidando que la letra no se notara demasiado.

En su mente le agradecio a su padre por haberle metido miedo cuando era niño que tuvo la necesidad de falsificar salidas a viajes a escolares temiendo que no lo dejara ir, tomo el shampoo con calma, era consciente de que Sakuno no iba a poder caminar bien pero ya le daba lo mismo siendo sinceros, le tenía sin cuidado por el momento aunque ya sabía que ella se iba a sonrojar y demás, termino con la ducha para salir de la misma tomando una toalla y colocarla alrededor de su cintura, camino con pasos calmados por los azulejos hasta abrir la puerta.

Camino directamente al armario tomando lo necesario para comenzar a vestirse, una vez listo se apresuro a preparar el desayuno, tomo lo necesario de la nevera, prendio la estufa cuando su celular sonó, odiaba aquello de verdad, miro el número de su padre, dio un largo suspiro porque era más que consciente de que iba a necesitar paciencia - ¿Bueno? - alejo un poco el aparato al escuchar un grito a lo lejos, lo más seguro era que en esos momentos estuviera desquitandose con el servicio por su culpa como siempre lo decía.

- ¡Te quiero ahora mismo en casa, tienes una cita con tú prometida! ¡No me obligues a llevarla a tu escuela para que todo el mundo este enterado de que estas comprometido! - extrañamente esas palabras no le causaron miedo ni nada porque su prometida en esos momentos estaba en su cama así que seguía sin entender la necedad de su padre - Mi prometida esta en mi casa, si quieres puedes llevar a la otra, me dara lo mismo - dicho esto colgo guardando su celular en el bolsillo de su pantalón, giro para mirar el reloj, era hora de levantar a la bella durmiente y sabía como hacerlo.


Se removio levemente en la cama al sentir un suave beso en su mejilla, se quejo cuando sintio los dedos de Ryoma sobre sus labios, abrio poco a poco los ojos para observarlo cerca de su rostro con una hermosa sonrisa - Buenos días princesa - saludo este con una enorme sonrisa en los labios que solo la hizo sonreir como tonta porque eso era justo lo que causaba el peliverde en ella, una sobredosis de emociones - B-Buenos días - saludo con un sonrojo enorme porque sentía su cara arder, este solo solto una suave risa para besar sus labios castamente.

- Es hora de lenvantarse, puedes usar la ducha, te dejare ropa sobre la cama, date prisa que aún tienes que desayunar - jamás había esperado de él aquello, siempre había pensado que era un tonto pero era todo lo contrario, era caballeroso, atento, sabía cocinar cuando había imaginado que el agua hasta se le quemaba pero no, no era así, este se levanto de la cama de un salto para caminar hasta lo que un mueble que estaba cerca del armario, lo miro con curiosidad mientras se levantaba de la cama colocandose las pantuflas.

Ryoma camino hacía donde ella tomando su mano colocando un anillo justo en el dedo de compromiso, abrio los ojos asombrada al ver que era hermoso, era una especie de medialuna incrustada con diamantes rosas y blancos, una belleza en su totalidad - Era el anillo de mi abuela... sucede que es con el que se comprometio con mi abuelo así que... mi padre quiere que contraiga matrimonio con una chica, él la llama mi prometida pero yo no la veo como la misma, a quien amo y quiero en mi vida es solo a ti así que... no es una propuesta pero... ¿me harías el honor de esperar para ser mi esposa? - pregunto este un tanto nerviosa.

Ella aún estaba asimilando toda la reciente información, solo sonrió levemente, si Ryoma le decía que él realmente no veía a su prometida como justo eso entonces le iba a creer, no le había dado razones para desconfiar así que estaba bien - S-Si - murmuro con una sonrisa completamente llena de felicidad, lo siguiente que sintio fue que este la tomaba del mentón con suavidad para juntar sus labios en un suave beso, no supo en que momento se torno en algo más lleno de pasión hasta que termino contra la pared, aún le dolían las caderas así que lo mejor era detenerse en ese momento.

Pero parecía que Ryoma no deseaba aquello porque la tomo de las caderas levantandola lo suficiente como para enrollar sus piernas en la cintura de este, descendio por su cuello con un camino de suaves besos que le estremecieron por completo el cuerpo, este se separo de ella - Por mucho que me encataría continuar no podemos porque tenemos universidad, date una ducha que aún tienes que desayunar - beso su nariz en un gesto tierno que la hizo reir suavemente para bajarla con cuidado mientras comenzaba a caminar hacía la cocina.

Ella solo sonrió mientras caminaba a la ducha, estaba por primera vez en su vida feliz, muy feliz de hecho.


La observo tratando de no moverse demasiado en la silla mientras intentaba desayunar, era un poco divertido verla de esa manera pero no lo suficiente como para levantarse de su asiento y tomarla de la mano, tomo asiento en esa silla y la obligo a sentarse sobre sus piernas con calma, al menos de esa manera no sentiría lo duro de la superficie de la silla por lo que estaba bien, Sakuno comenzo a comer con calma y él miro su reloj, faltaba una hora para que empezara la universidad así que aún había tiempo.

Noto que el anillo se le veía de maravilla, él realmente quería algo serio con ella, no mentía en lo absoluto, la amaba y deseaba pasar el resto de su vida a su lado, la vio terminar de desayunar para levantarse con calma, en verdad que las caderas debían de dolerle mucho, se levanto de la silla con una sonrisa - Lavare los platos, tú alista tus cosas que ya nos vamos - la cobriza asintió para caminar con dirección a la habitación mientras él levantaba los platos pero sintio que Sakuno lo sujetaba del suéter que portaba en esos momentos por lo que giro el cuerpo.

Una sonrisa surco sus labios al verla sonrojada con la cabeza baja mientras mordía su labio, era más que obvio que quería pero era demasiado vergonzosa con respecto a lo mismo por lo que no dudo en tomarla del mentón observando aquel sonrojo que siempre le había encantado, la beso con suavidad, a penas un roce pero lo suficiente como para sentirla estremecerse, mordio ligeramente su labio inferiro y así comenzo el tipo de besos que a los dos les encataba más que nada, se separo después de unos minutos besando su frente para que ella saliera literalmente corriendo de allí, era demasiado tierna para su propio bien.

Termino de tomar los platos y vasos para caminar al fregadero y comenzar con la labor de lavarlos, una vez estuvieron listos se lavo las manos para girar sobre sus talones y verla esperandolo en el sillón, sonrió por la leve mueca de dolor en su rostro porque eso le hacía saber que él había sido el primer hombre en ella y que planeaba ser el último porque no iba a permitir que alguien más la tocara, camino hasta donde ella para tomar su mochila y el bolso de la cobriza para tomarla de la mano emprendiendo la marcha hacía la universidad donde sabía todo el mundo esperaba por ambos.


El auto emprendio la marcha y ella solo trataba de no sentir dolor pero toda la espalda baja le dolía, sinceramente esperaba que nadie lo notara aunque conociendo a los curiosos de la universidad era más que obvio que si que lo iban a notar, Ryoma iba concentrado en el camino hasta que el sonido del celular de él llamo la atención de ambos, este se apresuro a teclear algo en el mismo para poner el altavoz, en verdad que no quería ocultarle nada y ella estaba feliz de que fuera así porque en verdad estaba enamorada de él.

- Tú lo pediste Ryoma, tu prometida, tu madre y yo estamos en tu universidad esperando por ti - se tenso ligeramente al escuchar eso, en pocas palabras iba a conocer a su rival, la suave risa del peliverde la hizo ladear la cabeza, se veía demasiado sereno - Mi prometida esta aquí, en el auto conmigo, si quieres empezar con una guerra entonces estoy listo padre, no te tengo miedo - sentencio su novio como si nada, eso le gustaba de él, nunca le tenía miedo a nada, parecía exactamente como todo el mundo lo describía, de hielo.

- Esa chica te dejara, solo quiere tú dinero y lo sabes - se sorprendio por aquello, si ella lo menos que quería en la vida era dinero, después de los años que había vivido con sus padres lo menos que deseaba era saber algo de dinero y era en serio - No la conoces padre, deja de intentar acabar conmigo, no quiero una guerra pero si es lo que tú quieres entonces allá vamos, la chica que esta a tu lado no es mi prometida, si quieres que todo el mundo este enterado de ello entonces así será - dicho esto colgo mientras detenía el auto frente a una cafetería.

Lo vio desabrocharse el cinturón, ella iba a hacer lo mismo pero este negó con la cabeza - No tardo - asintió para verlo bajar de prisa, se veía demasiado bien su novio, noto su altura, había crecido mucho más que el primer año, ahora entendía porque todo el mundo quería una cita con él, bueno al menos toda la población de mujeres, cinco minutos después salio con una malteada de fresa en sus manos, camino hasta su lado del auto y se la extendio con una sonrisa - Siempre he visto que llegas con una así que... - sonrió enternecida por el gesto, era muy lindo cuando se lo proponía.

Emprendio de nueva cuenta la marcha hacía la universidad y ella trato de tomar valor porque al parecer iba a conocer a la prometida de Ryoma y lo menos que necesitaba en esos momentos era sentirse débil, tenía que empezar a ser fuerte si de verdad querían estar juntos.


Estaciono el auto con calma para apresurarse a desabrochar el cinturón de seguridad, bajo del auto tomando su mochila al igual que el bolso de Sakuno para caminar a la puerta de la misma, la abrio con una sonrisa, sentía la mirada de toda la universidad sobre ambos pero le daba lo mismo, la tomo de la mano con una sonrisa que ella le devolvio con timidez, ella de verdad era dulce andando, caminaron con pasos calmados hasta que vio a su padre, su madre estaba sentada en la banca de una de las mesas alrededor del campus haciendo algo en su celular.

Observo a Haruka, su prometida pelirroja de ojos azules que los miraba como si quisiera matarlos, eso no estaba bien en lo absoluto pero no sentía miedo para nada - Suelta su mano ahora mismo, ¡eres mi prometido! - grito la chica pelirroja llamando por completo la atención, eso era justo lo que quería evitar pero al parecer no iba a poder ser así, tomo un poco de aire mientras jalaba la mano de la cobriza para colocarla delante de él apretandola contra su cuerpo mientras le sonreía a las tres personas delante que parecían querer acabar con ambos.

- Tú no eres mi prometida Haruka, me niego a querer formar una familia contigo, ella es la mujer que amo - sentencio con frialdad y la pelirroja solo lo miro con dolor en sus ojos, si esa chica sentía algo por él en verdad lo lamanteba porque él solo tenía ojos para Sakuno - Pero a nosotros si nos interesa que formes una familia con la pelirroja y que te alejes de mi hija - ambos voltearo a ver a la tercera persona que había hablado, noto que Sakuno se tensaba, sintio el miedo en cada parte de su cuerpo, identifico de inmediato a su padre quien se veía furioso.

¿Qué estaba pasando allí? Jamás había esperado aquello para ser sincero - Voy seriamente en una relación con su hija señor, no estoy jugando - le señalo al hombre que usaba un traje blanco quien solo lo miro con una sonrisa como si aquello no le importara en lo más mínimo - Mi hijo nos ha dicho la clase de persona que eres, no pienso dejar que estes con mi hija, de hecho pienso llevarme hoy mismo a Sakuno fuera del país - la sola idea de perderla hizo que su corazón se oprimiera, miro a su padre que lo miraba con una leve sonrisa de satisfacción, él lo había planeado todo.

- No pienso dejar que la aparten de mí, antes muerto - coloco a Sakuno detrás de si mientras apretaba los puños y miraba con odio a su padre que le sostuvo como si nada la mirada, de verdad lo odiaba con cada parte de su ser - Odiara tener que ensuciarme las manos contigo niño, alejate de mi hija ahora, tú padre llamo solicitando mi ayuda y mi familia esta de acuerdo en que no los vamos a dejar juntos, son niños así que dejen de jugar - miro más allá a Momoshiro, jamás había pensado que este le dijera a su padre la clase de chico a pesar de las veces en las que le había dicho a él que de verdad amaba a su hermana.

- No, Sakuno se queda conmigo, no voy a permitir que la alejen de mí - señalo molesto aunque tenía miedo, por primera vez en su vida tenía miedo, miedo de que le quitaran lo que más amaba en su vida - Sakuno, tienes tres para venir conmigo, no creo que quieras que tu noviecito resulte herido, anda que tu vuelo sale en dos horas - la noto temblar, él podía pero algo le decía que ella no iba a poder, noto que dos camionetas se estacionaban cerca de donde ambos se encontraban, todo mundo miraba la escena con miedo pero nadie hacía nada, nadie lo ayudaba y eso lo estaba matando.

De las dos camionetas bajaron varios hombres vestidos de negro, identifico a la seguridad de su pade, supuso que los otros eran de la familia de Sakuno - El tiempo se esta agotando niña, quiero que estes aquí antes de que pierda la paciencia - giro el cuerpo para mirarla temblar, eso no estaba pasando, que alguien le dijera que no estaba pasando, no la iban a alejar de su lado, nadie se la iba a quitar, ella era suya y él era suyo - Sakuno, mírame, Sakuno... por favor - ella lo miro con los ojos vidriosos, su corazón dolio al verla de esa manera.

Él sabía que no iban a poder estar juntos en ese momento... lo sabía, ambos lo sabían, con el poder que tenía no iba a poder tenerla a su lado en ese momento, lo sabía pero aún así dolía pensar que tendría que dejar que se la llevaran - R-Ryoma, no, no... p-por favor - y ella lo entendía, ambos lo entendían, ambos sabían que no era el momento de estar juntos, no cuando no podían con sus padres, no cuando no podían con el peso de tener que heredar fortunas o al menos en su caso, no podían luchar contra las personas a las que les importaba más el dinero que la felicidad de sus propios hijos, de su propia sangre.

- Sakuno, todo saldra bien, lo prometo... siempre serás tu... estaremos jun... - no termino la frase cuando sintio que alguien lo apartaba de ella mientras ella intentaba ir detrás pero las manos de un hombre vestido de negro no se lo permitieron al sostenerla por la cintura - ¡R-Ryoma! - de sus hermosos ojos caían lágrimas, odiaba verla llorar, odiaba verla de esa manera - ¡Sakuno! - forcejeo con los hombres, se separo de uno y estrello su puño en este para intentar correr, no quería dejarla, sabía que no podían estar juntos en ese momento pero una parte de él se negaba a aquello.

Pateo a alguien más para intentar llegar a ella - ¡Sakuno... te amo... siempre serás tú! ¡Sakuno! - sintio el golpe de alguien en su mejilla para a continuación sentir una patada que le saco el aire por completo - ¡R-Ryoma... s-siempre serás tú... Ryoma te amo! ¡Ryoma! ¡N-No, no, no, no, no... Ryoma! - intentaba levantarse pero no podía, los golpes que sentía en esos momentos no lo dejaban levantarse, escucho el sonido de una camioneta y después nada... el príncipe de hielo... lloraba.


Intentaba por todos los medios dejar de temblar, de verdad que lo estaba intentando pero le era inevitable, su corazón dolía, dolía mucho, los sollozos se hicieron más fuertes hasta llegar a lastimarle la garganta - P-Pequeña - su hermano la llamo y ella lo miro con verdader odio en sus odios, lo odiaba porque era su culpa que su padre acudiera al llamado de padre de Ryoma, Momoshiro les había dicho la clase de persona que era el peliverde pero él no lo conocía como ella, no sabía quien era Echizen Ryoma y ella si.

- Te odio - le sentencio con todo el aplomo que junto observando el destello de dolor en los ojos de su hermano, ella solo quería estar al lado de Ryoma, quería saber si estaba bien, si iba a poder vivir sin ella porque ella no lo iba a hacer, ella no iba a poder vivir sin él - Viajaras a Los Ángeles, no saldras de allí en un buen tiempo, olvídate del niño que contraera matrimonio en tres días - y ante esas palabras las lágrimas salieron en forma de gritos mientras su padre simplemente la despreciaba con la mirada... ¿las personas eran capaces de sentir su corazón congelado?, ella creía que si porque este ya no latía en lo absoluto... sin embargo, ella sabía que se volverían a encontrar porque después de todo estaban destinados a estar juntos, lucharían para que fuera así y no importaba cuanto tiempo tardaran en volver a encontrarse porque lo harían y entonces serían felices... ella creía firmemente en aquello.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios y espero no quieran matarme.