N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.

Primero que nada dejare en claro algunos puntos: El FF no se basa en el concurso, sino que por el contrario es solo una referencia de donde empieza la historia, por lo que lo dejo solo en algunos capítulos y a partir de este lo quito para empezar una historia sin relación alguna con el concurso.

Segundo: Este capítulo se basa en la primera semana después de la separación, las cosas pasan algo rápidas pero en los siguientes dos capítulos se aclararan con calma y precisión.

Tercero: Hare dos especiales donde se relatara la historia de Sakuno y Ryoma durante cinco años en los cuales no se veran, después de esos cinco años se reencontraran y la historia empezara de nuevo.

Espero sinceramente no se molesten por esto y sigan el fic porque siendo sincera creo que tiene potencial.

De antemano me disculpo por no haber contestado sus comentarios pero no sabía como, ahora que se los contestare. Gracias por ellos porque de verdad me sacan una sonrisa. Espero sigan apoyandome con esta historia. GRACIAS.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Capítulo VII

Miro el anuncio del concurso, aquel concurso que los había unido en el juego del amor, noto a las personas que lo miraban y susurraban algunas cosas, él pocas veces lloraba en la vida y tan solo hace un día había llorado como nunca frente a toda la universidad pero ahora estaba calmado, aunque fuera increíble de creer estaba calmado, no sentía nada, ¿dolor?, para nada, al menos eso tenía que fingir por el bien de ella y el de él, porque a pesar de todo de lo que se había enterado no le deseaba el mal, un nuevo caparazón se había instalado en su corazón y era en esos momentos en los que dudaba que ella pudiera romperlo cuando volvieran a encontrarse.

Amaba a Sakuno pero después de escuchar algunas cosas de los labios de su padre estaba empezando a creer que nunca iban a estar juntos, sin embargo, una pequeña luz de esperanza estaba allí y eso era lo importante en esos momentos o al menos ahora, en ese día, ya vería mañana, porque después de todo no era amor sino que simplemente el sentimiento estaba en tiempo pasado, tomo el borde el anuncio y sin ningun reparo lo despego de la pared haciendolo trizas dejando el contenido en el suelo ante la mirada atónita de los demás estudiantes - Son solo estupideces - sentencio con frialdad refiriendose al concurso que había ganado el día anterior.

Incluso con los golpes de los guardias de su padre había sido capaz de seguir compitiendo con la excepción de que sus estúpidas fans habían botado por él en la prueba del "más sexy", eso le daba lo mismo, se acomodo la gorra sobre sus cabellos y emprendio la marcha hacía su aula con la cabeza en alto, noto que algunas personas lo miraban con lástima pero no dijo nada, su celular sonó y lo tomo del bolsillo trasero del pantalón de mezclilla que usaba en esos momentos, observo unos segundos el número de su prometida y contesto.

- ¿Deseas algo? - pregunto con calma mientras subía las escaleras acomodandose con la otra mano el collar que portaba - Tenemos una cita después de tu escuela Ryoma-kun así que quería confirmar que no lo hubieras olvidado - comento ella con ese tono chillón que en esos momentos no le molestaba - No la olvide, nos vemos allí - dicho esto colgo y giro sobre sus pies hacía la izquierda caminando hasta su aula, la puerta estaba cerrada, llegaba tarde pero le daba lo mismo, abrio la puerta llamando la atención de todos sus compañeros y la del profesor que lo miraba asombrado.

Entro sin mediar palabra alguna para caminar hasta su asiento en las filas traseras, extrajo su cuaderno y del mismo se cayo aquel dibujo que había mandado a hacer con un chico de artes de quien sabe que, el retrato de Sakuno, lo miro durante unos segundos y se levanto de su asiento llamando la atención de todos, camino hasta el bote de la basura para tomar el retrato y mirarlo unos segundos más, lo rompio sin ninguna consideración botando todos los trozos en el bote caminando de regreso a su asiento con la mirada fría.

El Ryoma cariñoso, atento, amoroso se había ido con ella y no iba a volver, no después de saber que ella había estado con él solo por su dinero, porque como no iba a heredar su esúpida empresa había recurrido a ir detrás de él solo en busca de dinero, era una completa maldita y no pensaba perder su tiempo en basura como ella, tomo su collar y noto el dije de corazón que ella le había colocado al mismo después de hacerle el amor, cmaino hasta la ventana para abrirla sin importarle si alguien lo miraba o si el profesor lo reprendía.

Se despojo del collar y lo avento - Zorra - murmuro para cerrar la ventana, habían pruebas que confirmaban que ella solo había querido su dinero, después de todo lo que él le había confesado ella solo había jugado con sus sentimientos, le decían Él Príncipe de Hielo pues bien iba a reafirmar aquello porque no sentiría nada hacía nadie ni siquiera hacía ella... nunca más.


El avión aterrizo en el aeropuerto de Los Ángeles, su hermano la tomo de la mano para conducirla lejos de la demás gente - Del equipaje se encargaran los guardias - le comento este mientras la arrastraba con dirección a quien sabe donde, de pronto se vio en la salida del aeropuerto con una fila de taxis y coches delante de ella pero dentro de todos aquellos destacaba una limusina color blanco que suponía era para ambos - Vamos - trato de soltarse de su hermano, lo menos que deseaba es que este fuera bueno con ella después de haberle quitado la vida.

- No quiero que me toques así que sueltame, se caminar sola - le sentencio fríamente, ella nunca le hablaría así mucho menos a su hermano pero le daba lo mismo en ese punto de su vida, después de perder a Ryoma ya no quería nada, solo quería llorar y llorar - Lo hice por tu bien Sakuno, siempre he pensado en ti por eso convencí a papá de que te mandara aquí y no que te encerrara en casa por el resto de tu vida - sonrió un poco ante esas palabras, no le iba a agradecer si eso era lo que esperaba, ahora con más razón estaba molesto con él.

- ¿Quieres qué te agardezca? ¡Esto es tu culpa, tú no conoces a Ryoma, no sabes nada de él! - le grito mientras sentía un nudo en la garganta a causa de todo lo que se estaba guardando - ¡Mejor dicho tú no lo cones! ¡Echizen no te ama pero yo si! - le grito mientras la jalaba de la muñeca y la mentía dentro del auto para hacer lo mismo que ella y cerrar la puerta, estaba absorta con lo que acababa de decirle, entendía el amor de hermanos pero eso a ella por el momento no le importaba, ella simplemente quería volver con el peliverde.

El vehículo emprendio la marcha y ella solo miro fijamente a su hermano que tecleo algo en su celular - El amor de hermanos que sientes por mí no se compara en lo absoluto con el que yo sentía hacía él... no tenías ningún derecho a decirle a nuestro padre como era cuando ni siquiera lo conoces - le sentencio y este solo la miro con una ceja encarnada, tomo su celular y lo coloco delante de ella, sus ojos se abrieron al observar fotos de él en lo que parecía ser una cita con aquella chica que decían era su prometida, estaban tomados de la mano.

La sonrisa que reflejaba no parecía fingida, sino que por el contrario parecía normal, como las que tenía con ella, las que le dedicaba, su corazón se oprimio ante esa imágen, no le gustaba para nada lo que estaba viendo - Eres tú quien no lo conoce, esta teniendo una cita con su prometida, se le ve feliz, en dos días te olvido, mañana contrae matrimonio, si tanto te quisiera hubiera luchado un poco más por ti... él nunca te amo - le aseguro su hermano mientras algunas lágrimas se deslizaban de sus ojos... eso no era verdad, él si la amaba.

- Digas lo que digas o hagas lo que hagas no creere en ello Momo, él me ama y en algún momento estaremos juntos, no me importa cuanto tiempo cueste pero seremos felices juntos - le aseguro a su hermano con una sonrisa brillante pero este solo negó con la cabeza, se sentía calmada, creía firmemente que él solo estaba con esa chica para buscar la manera de estar juntos, eso debía ser, él no la engañaría, creía en ello y creía en él.


Se había divertido sin mentir, era divertido verla hacer pucheros y cosas como esas, habían pasado dos días pero estaba seguro de que su corazón no latía por Sakuno, había drenado cada sentimiento hacía ella, incluso si la viera simplemente pasaría de largo porque ella ya no era su persona importante - Aquí hay más pruebas de que estaba contigo por dinero... mira cuanto gasto en estas cosas sin sentido, sigo sin entender como es que no viste que tu tarjeta había sido hurtada y aún más la ilimitada - su padre le llamo la atención antes de subir por completo a su habitación.

Ahora todo concordaba, la vez en que se había quedado en su casa había hurtado su tarjeta, miro los papeles sobre la mesa, no necesitaba más pruebas para saber que era una mentirosa, solo alguien que se había aprovechado de querer ser humano de nueva cuenta - No necesito más pruebas para saber que es una zorra, una maldita, me da lo mismo - sentencio con frialdad para subir de prisa las escaleras, en una sola cita había descubierto que Haruka era mejor persona de lo que alguna vez la cobriza pudo haber sido.

Haruka no era falsa, se mostraba tal cual era y eso le gustaba, eso lo hacía sentirse tranquilo porque sabía que era posesiva, a veces grosera con otras personas pero no era una mentirosa que se hacía pasar por santa y terminaba siendo una maldita tal era el caso de Riuzaky, cerro la puerta de su habitación y se encamino a la cama donde observo algunos documentos de la empresa, era momento de crecer, los juegos de niños tenían que quedar atrás y eso era precisamente lo que estaba por hacer.

Mañana iba a contraer matrimonio con Haruka, mañana empezaría una nueva vida al lado de una mujer que no le iba a mentir, a partir de ese momento se dedicaría completamente a ella y Riuzaky solo sería parte del pasado... un pasado que jamás quería recordar.


Miro la enorme mansión que se imponía ante ella, odiaba ese tipo de cosas, nunca le habían gustado y dudaba que en ese momento empezaran por gustarle, la noche había caído, en Japón era de mañana, miro el reloj que estaba en la sala, solto un leve suspiro, ella no hablaba mucho inglés pero suponía que tenía que empezar a hacerlo si quería sobrevivir - Escucha atentamente porque solo lo dire una vez - giro el cuerpo observando a su hermano que la miraba desde el marco de la puerta, ahora que veía solo habían tres maletas y todas parecían suyas.

- Alguien te vigilara, esa persona te llevara de la casa a la escuela y viceversa, estas en todo el derecho de comprar lo que desees porque papá así lo ordena, te quedaras en Los Ángeles hasta que él decida que puedes volver, tu universidad es privada, espero que no te metas en problemas, no creo que lo quieras por aquí, tienes prohibido usar el teléfono al igual que cualquier otro celular, espero disfrutes de tu estancia pequeña - ella se quedo absorta, no pensaba quedarse allí el tiempo que su padre quisiera, ella podía hacer lo que quería cuando quisiera.

- ¡E-Estas loco, quiero irme a casa hora, no pienso permanecer aquí el tiempo que ese maldito loco quiera! - se acerco hasta donde estaba su hermano con intenciones de marcharse, le daba lo mismo si estaban en otro país, podría llamar a Ryoma para que viviera allí o algo así pero cualquier cosa menos quedarse allí sola a manos de su padre aunque este no estuviera presente - ¡Te quedas aquí! - de alguna u otra manera terminaron forcejeando entrando de nueva cuenta a la casa, intento quitarse a Momo de encima pero este solo afianzo con fuerza sus muñecas.

- ¡Quedate quieta Sakuno, no vas a ningún lado! - trato de empujarlo pero este era más fuerte, su propio hermano estaba luchando contra ella cuando jamás le había alzado la voz o la mano, empujo al mismo con las piernas pero este solo la empujo con más fuerza y termino resbalando con la alfombra solo que había un pequeño detalle, cerca de la alfombra había una mesa de cristal que hacía el centro de la sala contra la cual terminaron chocando ambos o mejor dicho ella termino, la misma se rompio en pedazos y varios de los mismos se encajaron en su espalda.

Sentía algo resbalar por su espalda pero ella solo atino a gritar de dolor, algunos trozos de cristal eran pequeños y otros medianos - ¡Sakuno! ¡Sakuno, maldición! - intento quitarse de encima a Momo pero este solo se apresuro a pedir ayuda y ella solo cerro los ojos presa del dolor... nada estaba saliendo como lo tenía planeado, al parecer el destino se estaba ensañando con ella y aún en medio de todo ese dolor solo fue capaz de pensar que quería a Ryoma a su lado... lo necesitaba y mucho.


Escucho las palabras que los proclamaban esposos y sonrió, no se sentía atado a Haruka como había pensado en un momento, era solo que había estado demasiado cegado por ella, por la persona que había jugado con sus sentimientos, ella ni siquiera merecía que la recordara y era justo lo que iba a hacer, le daba lo mismo si estaba bien, si era tratada bien porque no se preocuparía por ella nunca más ya que su futuro sería al lado de la pelirroja que se miraba hermosa con aquel vestido de novia que le sentaba de maravilla.

Beso sus labios en un beso posesivo para que le quedara en claro a todo el mundo que ella era suya y de nadie más y pobre de aquel que intentara tocarla porque entonces habría un problema serio entre esa persona y él, la tomo de la mano con una ligera sonrisa y ella solo sonrió con un sonrojo en sus mejillas, caminaron por la enorme alfombra hasta la salida de la iglesia donde miles de cámaras se posaron sobre ambos pero las ignoro mientras bajaban las escaleras con dirección al vehículo que los llevaría a la recepción.

Miro más allá al padre de Sakuno que sonreía satisfecho, ese hombre tenía lo que había pedido, no estaba con su hija y nunca iba a estar con ella después de saber la clase de persona que era así que le daba lo mismo si estaba allí para asegurarse de que nunca estuviera cerca de la cobriza, el auto emprendio la marcha y él solo miro como el cielo poco a poco estaba empezando a nublarse dando paso a la ligera lluvia que provoco un gruñido de parte de su novia - La recepción sería al aire libre... así no estaba el clima - aseguro ella y él solo solto una suave risa.

Tomo su mano guiando la otra hacía su mentón para que lo mirara, le sonrió tratando de calmarla - Podemos hacer que la recepción sea en el salón, mi madre se encargara de ello - aseguro y ella solo le sonrió en respuesta por lo que se inclino lo suficiente como para besarla con suavidad, sus labios sabían diferentes, a menta cuando los de Riuzaky sabían a miel pero debía olvidarla, ella no merecía nada de él, absolutamente nada así que su boda marcaba el inicio de partida hacía una nueva vida... una vida de la que ella nunca formaría parte.


De sus ojos resbalaban lágrimas silenciosas, miro las fotos que estaban desperdigadas por su cama, el dolor que sentía en la espada no era nada comparado con el dolor que sentía en su corazón, su sonrisa, el beso, la mirada hacía ella no era fingida en lo absoluto, ¿qué había pasado para qué se comportara con la pelirroja como solo hacerlo con ella?, ¿porqué Ryoma le estaba haciendo eso a ella?, ella lo amaba más que a su propia vida era injusto que le hiciera aquello cuando claramente se habían dicho tantos te amo.

Él le había dicho que la amaba, que sería siempre ella, solo ella, había mentido pero creía firmemente que solo era porque la estaba protegiendo, Ryoma la estaba protegiendo, eso era lo único que importaba, la puerta de su habitación se abrio y observo a una mucama que le sonreía dulcemente, trato de calmarse un poco para preguntarle algo - ¿P-Puedes prestarme un teléfono? Por favor solo sera una llamada de no más de un minuto, por favor - le suplico con los ojos llorosos y un nudo en la garganta, la mucama se veía indecisa.

- Solo dos minutos - asintió mientras la veía buscar en los bolsillos de su uniforme, tomo el celular y se apresuro a marcar el número del peliverde, un tono, dos tonos, tres tonos, cuatro tonos, cinco tonos, no quería colgar - ¿Bueno? - sus ojos se abrieron demasiado y un dolor se instalo en su pecho... era una mujer y reconocio al instante la voz de su prometida, estaba con ella, escucho algunos jadeos del otro lado de la línea y su corazón dolio con más fuerza, colgo de inmediato y le entrego el celular a esta que hizo una reverencia para marcharse.

- E-Es para estar juntos, es para estar juntos - estaba convencida de que era así, sin embargo, no penso en nada más que en el dolor que sentía cuando comenzo a tirar todo lo que encontraba en su habitación, algunos cristales de la lámpra se incrustraron en sus finas manos pero le daba lo mismo, le daba absolutamente lo mismo, termino por romper algunas cosas más mientras caía al suelo de rodillas llorando desconsoladamente, ella quería creer de verdad, quería creer que él no era como Momo había dicho pero escuchar esa otra voz en su celular había dolido y mucho.

Se aferro a sus rodillas como una niña pequeña y simplemente se ahogo con las lágrimas que caían en silencio por sus mejillas, esto no podía estar pasandole, no podía, el dolor era demasiado y solo quería que él le dijera que era por el bien de ambos solo que había un problema, eso no iba a suceder en un buen tiempo era por eso que había hecho la llamada porque quería escuchar de sus labios algo, lo que fuera para poder vivir pero por el contrario este no había contestado sino una chica que estaba con ella... en la intimidad.

Solo esperaba que todo saliera bien... esperaba que se encontraran porque ella quería estar a su lado, solo eso deseaba verdaderamente.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.