Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 1: Despedidas

28 de Agosto de 1965. Londres, Inglaterra.

Sin ser detectada y con la ayuda de Stefan, llegué a mi habitación y me senté en mi cama, todavía me encontraba en shock por la visión que había visto con aquel humano mientras corría hasta acá. Solo pude detallar un poco su rostro, supe cual era su nombre y que era francés.

Edouard Masen.

Isabella Swan-Masen.

"Isabella Swan-C."

Posiblemente el apellido de mi pareja fuera cambiado en el futuro y por eso mi firma de casada era así, pero… ¿Por qué me disparaba? Si en realidad fuera mi compañero, no le haría nada, a menos qué…

Me interrumpe aquel escalofrío de la llamada de Stefan.

–Ya voy Stefan. –había hablado a la nada susurrando. Sabía que Stefan me iba a ver en sus visiones.

Me levanté y cogí un bolso militar que tenía, empecé a meter ropa en ella. Alguien toca la puerta de mi habitación y supe que era él.

–Pasa Stefan. –mi creador abre la puerta y me mira.

–¿Qué pasa que no estas lista? No puedo verte. –me dice preocupado.

–Deberías verme, eso es raro en ti. –le dije de igual forma.

–No te veo porque estás tomando muchas decisiones a la vez ¿Qué pasó? –me aclaró preocupado.

–Es solo que tuve una visión de mi humano y me aturdió un poco.

–Debes controlar esas emociones humanas que tienes, hacen que no te enfoques con lo que haces y te servirá en un futuro que las controles, más cuando pronto te encontraras con tu compañero. –me aconsejó. En el momento en que se iba a retirar a yo-no-sé-dónde, miró mi bolso y después a mí. – ¿Tienes ahorros monetarios?

–Ya ni sé, estuve dormida por mucho tiempo y casi nunca he necesitado dinero para gastar en algo, siempre he robado. –le admití. Es la verdad, casi nunca había dependido del dinero porque mis presas son los humanos y por mis habilidades sobrehumanas puedo tener lo que quiera.

–Moveré a mis contactos para que te hagan una cuenta de banco y te dejaré ahí algo de dinero, creo que tus visiones te ayudarán que hacer para depositar y sacar dinero. Otra cosa, solo lleva lo esencial, el que está encargado del principado que hay en Los Ángeles es mi amigo, allá en Los Ángeles compra la ropa que quieras. Distraeré a Garrett, así que llama ahora y reserva tu vuelo para mañana a la una de la mañana. –con esto que me dijo se fue de mi habitación y marqué el numero de una aerolínea internacional.

Después de reservar mi vuelo, acomodé otra vez mi bolso y lo metí debajo de la cama, de una manera que nadie lo viera. Otra vez tocaban la puerta de mi habitación, esta vez era Jane.

–Pasa Jane. –entró aquella chica tan parecida a Alec.

–Hola Bella, quería hablar contigo.

–¿Qué querías hablar? –Jane cierra la puerta de mi habitación y se acerca a donde me encontraba.

–¿Me puedes decir que está sucediendo? Alec está actuando muy extraño, Stefan está hablando con Garrett más de la cuenta. –habló susurrando. Está chica era muy observadora. –Y no me mientas.

–Jane. –agarré sus manos. –¿Puedes confiarme un secreto? Por favor, no se lo digas a tu padre. –refiriéndome a su creador.

–¿Es muy grave? –me preguntó preocupada.

–No lo es. –le prometí. –Garrett y yo tuvimos algo en un tiempo alterno al que estuve. –Jane me miró impresionada. En el momento en que iba hablar, la interrumpí –Déjame terminar. –le pedí. –En este universo alterno, Garrett no lo recuerda, de hecho, no lo vivió como tal. Después que vi a tu creador morir, algo pasó que devolví el tiempo sin desearlo, llegando al tiempo en que recién yo lo había conocido, pero todavía lo seguía amando y él sentía cierta atracción hacia mí más no me amaba. –Jane iba hablar pero la volví a interrumpir continuando mi relato. – Vi que su futuro conmigo simplemente moría, así que con mucho dolor me alejé de él. Mientras estaba aletargada tuve una visión de mi verdadero compañero y estoy esperando encontrarme con él, no sé en que año, pero sé que lo encontraré. Cuando vine aquí por primera vez y vi a Garrett, en un principio mi compañero no valía nada al lado de Garrett, pero cada vez más había más visiones de mi futuro compañero y ya no siento el mismo amor por tu creador. Así que, voy a Estados Unidos a empezar cazar a un vampiro del aquelarre al que estaba, porque ellos quieren a mi compañero y Garrett va a estar detrás de mí protegiéndome. No quiero que a él le suceda nada y no me estorbe. –cuando terminé de explicar Jane habló.

–A Garrett le dolería que te fueras, él no quiere perderte. –me admitió.

–Lo sé, pero no quiero que él muera por mi culpa y tú todavía necesitas de tu creador. –sus ojos se mostraban rojizos y lo que hice fue abrazarla.

–Te extrañaré Isabella. –empezó a llorar, manchándome la ropa que tenía puesta. –Eres lo más parecida a una madre que tengo y mi mejor amiga. –me impresionó su confesión, haciéndome alejar de ella.

–¿En serio? Pensaba que tu madre era Irina. –me miró con horror ante lo que dije.

–¿Esa manipuladora? Ella a veces me echaba de lado lejos de Garrett, a excepción cuando llegaste que quiso que la apoyara para ponerme en contra de ti. A pesar de que te muestras fría con todos, eres sincera y tratas que los tuyos no salgan lastimados. –era cierto lo que había dicho, solo los que estaban en mi circulo de amigos/familia era lo que defendía a pesar de todo.

–Ya sabes, no quiero que le digas a Garrett, es por su bien. Si pudiera compartirte mis visiones te mostraría porqué Garrett no puede estar conmigo y veas que nada es mentira.

–Confío en ti. –volvió abrazarme.

–Y no te molestes con tu hermano de que no te diga nada, los Tempus tendemos a guardar muchas cosas por nuestra supervivencia, está en nuestro instinto ¿Está bien? –volviéndome alejar de ella para mirarla. Luego que ella escuchó mi pedido, asintió. –Será mejor que te vayas a limpiar en mi baño, antes de que tu padre te vea así y nos interrogue. –le dediqué una sonrisa y ella asintió con una sonrisa triste para después irse al baño. Busqué una camisa limpia y la que me había ensuciado Jane, la coloqué en la ropa sucia.

Jane salió del baño y me abrazó otra vez, solo que esta vez era más fuerte; luego se alejó y me dedicó una mirada de despedida.

–Espero que no te suceda nada en tu búsqueda. –apretó mis manos y se fue de mi habitación.

Me quedé parada viendo a la puerta, enterneciéndome de lo que había hecho Jane; quisiera adoptarla como hija, pero ella ya era hija de Garrett. Voy hacer una ultima caza aquí en Londres y tal vez tocar el piano que tengo tiempo que no toco algo de música.

Luego de regresar de cazar y entretenerme un poco en esta vieja ciudad, fui al "Salón de Recreación" a tocar un poco el piano; al llegar ahí, después de pasar la GRAN biblioteca y meterme por varios pasillos, pude llegar finalmente al salón de música. Algo que me molestaba de este salón es que tenía tantos cuartos y pasillos tal vez te podías perder, tal como las antiguas bibliotecas de los castillos.

Me senté en el piano y empecé a tocar The Flight of The Bumblebee de Rachmaninov, esta canción me gusta, pero la considero "¿Cómo hacer que te duelan los dedos tocando piano?", si fuera humana me costara tocar esta pieza, pero de vampira esto es nada. Luego que terminé esa pieza, empecé a tocar una más suave, comencé con Fur Elise de Beethoven y sin detenerme empecé a tocar la composición que había hecho hace tiempo en Berlín, la primera que hice; mientras la tocaba pensé que nombre le pondría, hasta que se me ocurrió llamarle Vindicta.

–¿Esa canción la compusiste tú? –interrumpo las notas y me giro a ver quién era. Garrett.

–Si, la compuse hace mucho tiempo. Cuando estaba con mi anterior aquelarre. –Garrett se encontraba a un lado del piando para mirarme. –La hice mientras pensaba en mi familia asesinada el día que me convertí. Solo hice dos canciones en mi vida, está y la que llamo Demetri, no tuve más inspiración así para hacer otra composición.

–¿Demetri? –preguntó curioso.

–Mi primer amor. El demonio que conociste.

–¿Estuviste con un demonio? –preguntó asombrado. –Bueno… no puedo hablar mucho de eso. –dijo esto ultimo para si mismo.

–Me enamoré de él cuando era humano, cuando lo encontré ya era demonio y se volvió otra cosa. –tenía que parar mi lengua y seguirle contándole cosas. Me dediqué a tocar Sonata en Eb de Joseph Haydn.

–¿Te quiero preguntar algo? –le asentí con la cabeza sin dejar de tocar. –¿Me compusiste una canción o intentaste hacerlo?

–No lo sé, al estar aletargada olvidé ciertas cosas. –era la verdad, no sabía si le había compuesto una canción.

–¿No lo sabes o no me quieres decir?

–No lo sé, sino la tocara para que la escuches. –La curiosidad me picaba. A pesar de que vi una parte de mi vida cuando fui a Isla de Chronos, no recuerdo todo porque mi cuerpo y mente no aguantaba mucho la unión de los tiempos, además de mi letargo. Hasta los momentos no he podido recuperar ciertos recuerdos que perdí.

–Isabella… –al llamarme giré mi rostro a donde estaba él sin dejar de tocar. –quiero estar contigo. –traté con todas mis fuerzas el no equivocarme en la pieza, para que no se notara algún cambio de mis emociones. Aquella declaración hizo que me impactara dentro de mí, pero por el bien de él, tenía que parecer que no me interesaba. –Se nota que no quieres intentar conmigo una relación…. –miró al piano con molestia y después a mi. – ¿Puedes parar de tocar por favor? – para este momento empecé a tocar Sonata de Piano N° 14 de Beethoven, mi favorita.

–No quiero dejar de tocar mi pieza favorita y creo que sabes porqué no puedo estar contigo. –Garrett suspiró frustrado y habló de nuevo.

–Isabella yo te–en el momento en que iba a decir las palabras, me levanté rápido de mi asiento, dejando de tocar y me acerqué a él para taparle la boca.

–No digas esas palabras, sé que te puedes arrepentir al decirlas, porque sabrás que se lo dijiste a la persona incorrecta y yo sé que algún día encontraras a tu pareja– no lo sabía, pero esperaba que la encontrara pronto. – tarde o temprano la encontraras, te puedo asegurar que yo no soy tu pareja. –en eso me miró a los ojos, su rostro cambió a uno de molestia. Le quité mi mano de la boca y me fui otra vez al piano a continuar tocar la misma pieza de hace unos momentos.

–Sea lo que sea que me digas, te conquistaré. –me hice "la-que-no-había-escuchado" y este se retiró. Esperé unos minutos luego de que se había ido y dejé de tocar para cerrar mis ojos y ver cual iba a ser la próxima acción de Garrett.

…Iba a esperar que me despertara para buscarme e intentar salir conmigo o hablar… no tenía una decisión fija para intentar socializar conmigo… coquetearme…

Tenía que salir sin que se de cuenta que voy al aeropuerto e ir al nuevo mundo.

–Stefan. –llame su nombre en un tono normal. Sabía que mi nombre no le iba a producir el escalofrió que yo sufro cuando él me llama, pero sabía que me podía ver. A los tres minutos estaba entrando a la sala de música.

–¿Qué sucede? –me pregunta mientras se acercaba a donde me encontraba.

–¿Viste lo que sucedió ahora con Garrett?

–Si y yo tengo eso arreglado, pero creo que tendrás que hacer un pequeño sacrificio.

–Tengo que salir antes de que él despierte ¿no? –Stefan lo que hizo fue asentir. –Tendré que salir de aquí a las ocho, el vuelo es a las una de la mañana.

–Bien, ya te mandé hacer la cuenta de banco, mañana la tendrás y ya contacte a mi amigo. Se llama Demetrio Bertolini, ve a esta dirección y encontraras su principado. –me dio un trozo de papel con una dirección en California.

–Gracias. –la metí en un bolsillo de mi pantalón.

–Apenas yo sienta que estás en peligro apareceré como sea Isabella, así esté aletargado–me levanté y lo agarré por sus brazos interrumpiéndolo.

–Stefan, Stefan, Stefan… no me pasará nada ¿de acuerdo? –calmándolo y le dediqué una sonrisa. –Creo que tú también necesitas controlar tus emociones.

–Hablo en serio Isabella, no quiero que te pase algo. –me acarició la mejilla.

–Presiento que cuando esté en peligro estarás ahí de una forma diferente. –era la verdad. –Sé que aparecerás en el momento exacto.

–…Te voy a extrañar… espero volver a verte pronto. –y con esto que dijo lo abracé lo más fuerte que pude, y él respondió de la misma manera.

–Igual yo.