Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 2: De Inglaterra a Estados Unidos

Me había costado mucho salir del principado, Garrett se había dado cuenta que me estaba yendo de ese lugar y decidió perseguirme, por lo tanto estaba constantemente vigilando sus movimientos a través de mis visiones. Por suerte cuando llegué al aeropuerto estaba atestado de gente y ahí si le costaría un poco más buscarme; apenas pisé el lugar me fui directamente al mostrador para pedir mi boleto de avión.

–Que tenga un buen viaje. –me dijo la chica.

–Gracias. –le dediqué una pequeña sonrisa antes de irme de ahí.

Después que chequearan mi bolso y a mí, pasé al lugar de espera de los pasajeros; tenía que ir a un sitio donde no parezca sospechosa de algo…

Un restaurante… lleno de gente… carne semi-cruda…

Fui al restaurante que había visto en mis visiones y al llegar ahí pedí una carne semi-cruda, luego la tendría que vomitar si no quería que me hacerme daño. Cuando llegó lo que pedí, aún podía oler un poco de la sangre dentro de la carne; respiré hondo antes de empezar a picar y tragar esa carne.

–Esa carne no es para ti. –escuché una voz masculina. Me giré hacia el origen de esa voz y Alec se encontraba a mis espaldas, con una pequeña sonrisa, intentando no reírse.

–¿Qué haces aquí?

–Como te he dicho, soy tu guardián. –se sentó en una silla de la mesa frente al frente de donde me encontraba. –Y dame esa carne, no quiero que te intoxiques. –haciendo señas con su mano para que le diera el plato.

–Puede que no te guste. –le entregue el plato a su lugar en la mesa, junto con los cubiertos.

–Lo dudo. –pico un trozo de carne y se lo metió en la boca, apenas le dio unos pocos mordiscos. Habló con la boca llena. –Tuviste un poco de razón, pero igual sabe bien. –luego de decir esto, siguió comiendo.

–No quería que dejaras a tu hermana sola. –le comenté.

–Mi hermana es…–se quedó pensativo. –un poco tosca y puede cuidarse sola.

–Tosca no es, de personalidad fuerte si, pero sigue igual de femenina y estamos en los sesentas, la mujer se liberó, ya pueden hacer las mismas cosas que los hombres hacen. Acostúmbrate. –quejándome de su actitud.

–Pero…

–Pero nada, acostúmbrate. –interrumpiéndolo. –Si sigues, te quito la carne. –amenazándolo. –Y no debiste dejar a tu hermana sola.

–Ella puede cuidarse sola, ella es mucho más fuerte que yo. –en el momento en que le iba a seguir insistiendo por lo que hizo, me interrumpió. –Presiento que ella puede cuidarse sola, así sea recién nacida, trata de ver su futuro por mí y ve si acierto. –luego de esto continuó comiendo su carne.

Hice la petición que me pidió y cerré los ojos, me enfoqué en el futuro de Jane.

…teniendo solo 47 años de vampira, tenía un gran control de la sangre y de sus emociones… de en vez en cuando actuaba como una neófita pero lograba controlarse rápidamente… Jane intentó detener a Garrett de venir aquí, pero no pudo… Está rezando por Alec y por mí…

–Tienes razón y Garrett está aquí, ahora mismo. –al decir esto ultimo, Alec se detuvo de comer y me miró.

–Tenía entendido que veías futuro cercano cuando cierras los ojos o cuando te vienen las visiones sin avisar, no el presente. –me miró curioso, con muchas preguntas en su rostro.

–Creo que simplemente estoy evolucionando. Ahora veo el presente. –no dándole tanta importancia.

–Quisiera tener el mismo nivel de poder que tú, pero solo puedo presentir cosas que podrían suceder, ralentizar el tiempo por poco tiempo y cambiar el día, y este ultimo casi suicidándome. –me contó tristemente.

–Es mejor que estés así, no te cazan tanto los vampiros como los cazadores. Soy casi una fugitiva Alec, no quiero que pases lo mismo que yo. –en eso me acordé de algo. –Si eres mi guardián ¿Cómo vendrás conmigo en el avión?

–Digamos que moví hilos y me dieron un espacio en el mismo avión que tú. –ya había terminado su plato y buscaba algo la carta de comida, su rostro se mostraba que quería parecerse alguien importante. Me reí ante esto y Alec me siguió.

Tuvimos que buscar que hacer mientras esperábamos nuestro vuelo y a la vez perdernos entre la multitud y no ser detectados por Garrett.

–¿Puedes ver algo? –me insistió como tantas veces, solo para asegurarnos de que Garrett no estuviera cerca. Cerré mis ojos y me concentré donde estaba él…

Está en el aeropuerto… junto con Jane… le está impidiendo que me busqué… No puede pasar hacia donde estamos nosotros… Tantos olores lo confunden…

–Garrett está aquí, pero los olores lo confunden. –le dije a Alec. –Quiere pasar a donde están los pasajeros esperando, pero no puede, no sin ser visto y además no está seguro si estamos aquí o si ya salimos. Hay tantos vuelos que no está seguro cual es el mio.

–Ruega que no pase aquí. –me dijo tenso. En estos momentos nos encontrábamos en un pub del aeropuerto, sentados en una mesa viendo un partido de futbol. –Sé que en Estados Unidos estás buscando algo o alguien ¿no?

–Si, Félix y Zafrina. –apenas dije sus nombres los que hizo fue asentir levemente. Pasó por mi cabeza una visión rápida de Alec, me iba a preguntar la hora. –Son las doce y cuarenta y seis, ya falta poco para abordar. Igual tenemos que vigilar disimuladamente que no aparezca Garrett. –Asintió otra vez y puso su cabeza en mi hombro derecho.

–Gracias por la hora. –escuché como bostezaba. –Me siento muy cansado, pero no debería de dormir.

–Aprovecharemos de dormir en el avión, mientras tanto hay que mantenernos alertas aquí.

…vuelo con destino a Nueva York embarcará en estos momentos por Puerta 13. –se escuchó la voz del anunciante, nos levantamos de nuestra mesa y nos dirigimos a la Puerta que pertenecía nuestro vuelo.

–¿Crees que Garrett nos consiga? –escuché la voz de Alec.

–Lo dudo… no lo sé… es buen rastreador. –una vez en la puerta entregamos nuestro Check-In y caminamos hacia el avión. Una vez adentro de el, busqué mi asiento en la sección de primera clase y Alec me siguió.

–¿Escogiste primera clase? –le pregunté curiosa a Alec.

–Si, presentí que no querías estar sola, el problema puede ser que estemos en asientos distintos. –me respondió. Y dicho y hecho, su asiento estaba alejado del mío.

–Siéntate junto a mí, eres mi hermano y eres un menor de edad. –agarré la muñeca de Alec y lo llevé al asiento al lado del mío.

Esperamos a ver si se aparecía algún humano reclamando su asiento, pero ya los pasajeros estaban completos y ya la azafata estaba dando instrucciones de seguridad. Presentía que alguien que no era humano, había comprado el asiento y no estaba… Alec y yo nos miramos.

–Stefan. –dijimos al unísono. Miramos a la azafata haciendo su trabajo y luego de eso, el avión empezó a moverse.

–Creo que en cierta manera no debí comerme la carne. –comentó Alec.

–¿Te cayó mal? ¿Así como ellos? –Alec sabía a quién me refería.

–Algo –contrajo su cara, demostrando asco. –, no me acostumbro mucho a los aviones.

–Deja que el avión entre en vuelo para pedir una de esas bolsas para vomito. –acerqué mi mano hacia su mano, haciendo un intento de aliviarle las ganas de vomitar. Apenas lo toqué, vi que sus ganas de vomitar no eran tan grandes, pero al ser una sensación extraña para él se sentía así, así que necesitaba por prevención una bolsa para el vomito.

Ya el avión en el aire, las azafatas empezaron a ofrecer bebidas, comidas, junto con mantas y almohadas para dormir, lo único que se le pidió a ellas fue una bolsa para Alec; luego de que las azafatas ofrecieran sus servicios y se apagaran las luces para que los pasajeros pudieran dormir, pensé en el nuevo poder que había obtenido, ahora podía ver el presente con solo concentrarme, así como veo el futuro o el pasado. Ahora que podía ver los tres tiempos de quién quería, no lograba controlar cuando veía un futuro muy lejano o teletransportarme al tiempo deseado. Necesitaba practicar ya, necesitaba desarrollar esas dos o alguna que no sepa todavía. Tenía muchas cosas que hacer, matar a Leena y a Dietrich, desarrollar mis capacidades, conseguir a mi aparentemente compañero

–¿Cuantas horas son de Londres a Nueva York? –me distrajo la voz de Alec. Me giré hacia su dirección y lo vi con los ojos cerrados.

–Unas siete horas. –abrió los ojos por la noticia.

–¡¿Siete horas?! ¡Pero llegaríamos a las cuatro de la mañana!–dijo susurrando y empezaba a estar alterado. Hablábamos en voz baja debido a que había personas durmiendo a esta hora, doce de la madrugada.

–No Alec, llegaríamos a las ocho de la noche. –este me miró como si tuviera dos cabezas, pero se dio cuenta de mi respuesta.

–Olvídalo, no recordé la diferencia de horario. –volviendo a cerrar los ojos. –Disculpa.

–No te preocupes, se nota que no estás acostumbrado a una gran diferencia de horario. –dije aguantando la risa.

–No te rías. –y este también estaba a punto de reírse. –No estoy acostumbrado a esto.

–Te tendrás que acostumbrar. –le dije como consejo y este volvió a cerrar los ojos.

Después de mirar tanto en la ventanilla de avión, donde lo que veía era el mar, decidí cerrar mis ojos, sabía que al pisar tierra tendríamos que viajar otra vez, hacia California.

El mismo sueño donde mi pareja me asesinaba delante de una puesta de sol y en sus ojos brotaban lagrimas, al igual que yo…

–…Bella… ¡Bella! –me desperté con la voz de Alec.

–¿Qué pasó? –pregunté alterada.

–Ya llegamos. –me giré hacia la ventanilla y vi que el avión estaba aterrizando en el aeropuerto de Nueva York.

–Bienvenidos al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy. –dijo la voz de una azafata. –En estos momentos son las ocho de la noche, les aconsejamos a los pasajeros ajustar sus relojes. Esperamos que hayan disfrutado el vuelo.

Una vez recogido mi bolso, ambos nos encaminamos a las taquillas para comprar un boleto para los dos

–¿Hacia donde vamos ahora? –pregunta Alec.

–A California.

Al bajarnos del avión compramos boletos de avión para las diez de la noche de hoy, luego fuimos a directamente a la sala de espera de vuelos y nos sentamos a esperar en uno de los bancos del lugar; tanto Alec como yo, estábamos hambrientos, más que todo yo, porque Alec había comido ya aquella carne cruda y para que yo comiera teníamos que esperar siete horas hasta llegar a California, haciendo un total de ocho horas.

–Bella, anda a cazar. –escuché la voz de Alec, mientras pensaba lo que iba hacer al llegar a nuestro destino.

–Puedo aguantar un poco más. –le mentí a Alec.

–No mientas, se te nota en los ojos que necesitas comer. –regañándome Alec. Me giré hacia él molesta debido a su regaño. –No me mires así, tus parpados y tus ojos se están volviendo oscuros.

–No quiero que me vean. Sé que puedo aguantar más.

–Prácticamente ha pasado una noche para nosotros, tienes que comer si no quieres… molestarte. –había entendido la indirecta que me dijo y tenía razón. –Eres una semi-diosa, puedes hacer casi lo que tú quieras, solo trata de conseguir un hueco y lo haces. –había entendido su mensaje oculto. –Ve en donde puedes salir sin ser detectada. –me susurró. Le hice caso y cerré mis ojos.

Ventanilla… un baño… en el mismo aeropuerto a unos metros… tengo que ralentizar el tiempo…

–Ya vengo, ya conseguí un sitio. –me levanté de una de las sillas de la sala y le entregué mi bolso a Alec.

Al llegar al baño que indicaban mis visiones, busqué la ventanilla, hasta que la vi a un lado de un lavabo; verifiqué que no hubiera ninguna humana en el baño y al no haber nadie (hasta los momentos); ralenticé el tiempo y me fui por la ventanilla hacia la calle a conseguir una presa por lo menos.

Luego de tres presas y una hora, regresé por donde salí, como si no hubiera sucedido nada.

–Al fin te veo los ojos más vivos. –dijo Alec con una sonrisa.

–Me hacía falta. –le dije a él.

–Era bueno que viniera contigo, si es por ti, resistes y te molestas. –diciendo algo que era obvio. Tenía mucha razón.

–Gracias, la próxima vez te escucho. –sentándome finalmente y Alec entregándome el bolso.


¡Hola chicas!

Aquí les tengo la segunda parte de Damned and Divine llamada Crimson Deep. Aquí tardará en salir Edward, todo es poco a poco.

Con respecto a las fechas y años, como les dije en la primera parte de esta historia, disculpenme si lo que escribo no concuerda con el año de la historia, incluyendo hechos historicos de esos años. En este caso, con esta historia, a pesar de que es ya epoca moderna, yo solo soy una chica que nació en los '90, lo que son entre los años '60 y '80 me baso en lo que he leído y me ha contado mi padre (especialmente '60 y '70).

Las actualizaciones van a ser los fines de semana e iré poniendo en mi blog fotos de los personajes y música. Hasta los momentos pondré la música, la foto de portada. Vayan a mi blog, el link está en mi perfil.

Estoy pensando en publicar la historia original de esto en Wattpad, para los que no sabían o se me olvidó contarles, esta historia es de mi propiedad e hice mis propios personajes, pero luego vine y las adapté aquí usando personajes de Crepúsculo.

¡Hasta la proxima chicas!