N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.

Primer especial.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Especial: Los Ángeles (Parte 2/2)

Un año cinco meses y ella había descubierto la verdad sobre su hermano, si, si había ido a vistar a Ryoma pero no porque la amara como algo más que hermanos, sino porque Momo creía que era justo decirle que ella estaba con alguien más, no le había dicho de los gemelos pero si le había hechado en cara que estaba con alguien más y que amaba a esa persona, no hablaban de ella sino de alguien más, alguien que ella no conocía y no tenía deseos de hacerlo, era un pasado entre dos personas que habían sido importantes en su vida pero no lo eran más, en lo absoluto.

- ¡Sakuno! - giro el rostro mirando al rubio de ojos azules que traía un delantal además de estar cargando al gemelo menor, ella solo sonrió ante la imágen, su pareja era demasiado linda con los niños aunque ella no se quedaba atrás porque después de todo era la madre era por eso que en esos momentos estaba cocinando papilla para los gemelos - ¿Qué sucede? - pregunto dejando a un lado la cuchara, debía dejar de pensar en el inombrable cuanto antes porque solo lograba salir lastimada además de que ya lo había olvidado y debía seguir.

- La empresa de mis padres tiene algunos problemas, tengo que partir mañana a Corea... los llevaría conmigo pero no creo que sea lo mejor - se disculpo y ella negó con la cabeza, entendía a la perfección sus razones así que no tenía nada de que preocuparse - Tranquilo, no te preocupes por ello - aseguro y este solo sonrió para acercarse hasta abrazarla por la cintura besando con suavidad su frente, amaba demasiado que fuera así con ella, que la tratara como si fuera lo más valioso en su vida aunque se había encargado de hacerselo saber con acciones más que nada.

- Preparare la maleta - asintió mientras el rubio le entregaba al gemelo que se quejo un poco por el movimiento pero se calmo después de sentir sus brazos, le encantaba mimar al gemelo menor aunque el mayor no se quedaba atrás puesto que llamaba su atención cada noche al llorar para que ella fuera a verlo, sus gemelos sin duda alguna iban a ser demasiado mimados, el sonido del celular llamo su atención, camino hasta este y miro el número de Jia, su amiga se había enfrascado en la aventura de querer descubrir quien era la mujer en medio de su hermano y del monstruo.

Ella le había dicho de una u otra manera que no quería saberlo pero esta de verdad parecía no entender, no se estaba quejando pero quería dejar de pensar en el peliverde, era su pasado y ahí era justo donde quería tenerlo, desenterrarlo no estaba en sus planes en lo absoluto - ¿Sucede algo Jia? - pregunto directamente escuchando un leve suspiro de su amiga pelirroja - Lo dejo por la paz, descubrí lo que quería saber y no creo que te vaya a gustar así que lo dejo, no te dire nada a menos que quieras - sonrió de lado al tiempo que quitaba la papilla de la estufa al apagar la misma, tomo el sartén por el mango para colocarlo sobre la mesa cercana sobre una superficie fría.

- No quiero saber nada Jia, quedate con ese secreto - eso era lo mejor, no deseaba saber aquello en lo absoluto - Bien, nos vemos despues Saku - no espero una respuesta sino que simplemente colgó, dejo el celular para dejar al gemelo en su silla alta y comenzar a enfriar la papilla, era la hora de la comida de los gemelos y no necesitaba que empezaran a llorar por desatenderlos - Cambio de planes, mi vuelo sale hoy - miro a Andrew que estaba en el marco de la cocina con sus dos maletas al lado, le sonrió negando con la cabeza y este solo se despidio con la mano.

- ¿Y mi beso? - le pregunto casi gritando esperando a que este regresara y se despidiera como era debido pero solo lo vio asomar la cabeza para que una leve sonrisa se posara en sus labios - Nos vemos pronto, llamare en cuanto llegue - y dicho esto le mando un beso con la mano para caminar hasta la puerta de la casa, eso era extraño pero lo mejor era no decir nada, él seguro tenía demasiada prisa y por eso era que se despedía de esa manera, estaba bien, tomo la papilla de los gemelos para caminar donde Lu y tomarlo en brazos, beso sus mejillas para comenzar con su camino hacía la habitación principal... ¿por qué sentía que Andrew le escondía algo?.


Un año nueve meses, cerro la puerta con llave andando con la carreola doble de los gemelos que estaban profundamente dormidos, dejo el bolso en el sófa y paso una de sus manos por su cuello, estaba un poco cansado, cuatro meses en los que Andrew no estaba con ella y ya sentía que moría, este solo había llamado dos veces en aquellos meses, argumentaba que tenía demasiado trabajo, estaba bien por ella, no se quejaba en lo absoluto pero si le dolía un poco que la dejara de lado cuando había sido él quien le había pedido una oportunidad, excepto porque este había regresado hace una semana solo por unos papeles que había olvidado y ella había aprovechado muy bien el momento al hacer que le hiciera el amor pero al despertar ya no estaba, se había sentido vacía pero no diría nada, era lo mejor, solo esperaba que este volviera cuanto antes porque lo extrañaba demasiado.

Miro a los dos pequeños niños, era hora de dormir por lo que los pensaba llevar a la habitación pero primero tenía que acomodar la cama por lo que apresurada subio las escaleras cuando noto el abrigo de alguien en su sófa, sonrió al ver que era del rubio por lo que subio cuidando el no hacer demasiado ruido, giro en el pasillo cuando escucho un ruido, no... no eran ruidos, eran gemidos, sintio un leve nudo en la garganta, que no fuera lo que estaba pensando porque entonces se iba a derrumbar de nuevo y no podía darse ese lujo.

El sonido de la cama contra la pared, dos cuerpos envueltos en las sábanas blancas y ella solo atino a reconocer aquella espalda blanca que tantas veces había visto desnuda y no necesariamente en el acto sexual, azoto la puerta llamando la atención de las dos personas que rodaron hasta verla, el rostro del ojiazul era digno de ver... pálido, justo como le gustaba - S-Sakuno - su voz era un susurro, no, no pensaba gritar o maldecir, pedir explicaciones era una pérdida de tiempo que no estaba dispuesta a hacer por lo que solo se cruzo de brazos en la puerta y le sonrió a la pareja.

- Venga ya... como mínimo pensé que lo harías en la habitación de invitados pero nunca en mi cama donde duermo con los gemelos, toma a la zorra que tienes en mi cama y sal, no me apetece ensuciarme las manos - dicho esto dio media vuelta acomodandose el cabello con una mano, escucho algunas palabras susurradas y después pasos, sintio un tirón en su brazo y su puño fue lo que impacto contra la mejilla de su amigo, de su pareja que cayo al suelo, podía ser una mujer pero tenía fuerza, no por nada había asistido a clases de defensa personal a penas llego a Los Ángeles.

- Te dije que no me apetecía ensuciarme las manos... vete de mi casa - le sentencio con frialdad comenzando de nuevo con su camino, no podía gritar porque no deseaba que los gemelos despertaran - ¡Sakuno, espera, espera con un carajo! ¡¿Así de fácil terminas nuestra relación?! ¡Te estoy hablando! - la mano de él fue hacía su muñeca no permitiendole avanzar y realmente la estaba sacando de sus casillas - ¿Te enamoraste de mí Andrew? Lamento decirte cariño que... yo no te amo, sabes que iré con una venganza hacía Echizen así que fue fácil para mi usarte, te llevaría a Japón y serías mi trofeo ante él, no tengo sentimientos hacía ti... eres poca cosa para mí - aseguro como si nada aunque por dentro estaba llorando porque ella en verdad... lo amaba.

Sin embargo, no estaba en sus planes para nada hacerle saber de sus sentimientos, se lo había demostrado con acciones el tiempo que habían estado juntos, ella había amado a Alan con todo su corazón al igual que al ojiazul que en esos momentos la miraba como si quisiera matarla pero lo mejor era hacerse la fuerte, no podía seguir con aquello, era demasiado lo que siempre le hacían, era solo una persona y ya no podía más, Andrew sería la última persona que fuera a recibir su amor porque solo serían los gemelos, sus otros dos amigos y nadie más... ya estaba cansada.

- No puedo creer que me enamore de alguien como tú, alguien sin vida, sin sentimientos porque eso eres Riuzaky Sakuno, espero que llegue alguien que te haga tanto daño que desees morir - y dicho esto se apresuro a entrar a la habitación seguramente a cambiarse, una sonrisa se situo en sus labios, él no sabía que ya había sentido aquella sensación... con Ryoma, lo había amado tanto, mucho más que a su vida era por eso que su traición le había dolido demasiado pero era solo algo que ella sabía y deseaba que fuera así... al menos por el momento.


Un año con once meses, el tiempo pasaba rápido, sonrió al ver a Alan dando sus primeros pasos, los pequeños habían nacido exactamente el 20 de abril, Alan cayo al suelo justo donde estaba su hermano Lu que tenía una pequeña sonaja en su manita, movía esta mientras risas ocasionales salían de sus labios rosaditos, sus niños eran una ternura, apostaba que de mayores serían todos unos rompecorazones sin duda alguna, Alan rió junto con su hermano al tiempo que intercambiaba la sonaja por un carro de juguete, sus niños amaban demasiado los juguetes.

- ¡Una foto! - y antes de darse cuenta Jia había tomado una foto del momento de los gemelos que en ese momento estaban medio aturdidos por el flash de la cámara, su amiga pelirroja se había encargado de inmortalizar aquellos momentos de sus hijos, no se quejaba en lo absoluto sino que por el contrario le estaba agradecida - Deja eso ya pelirroja, pobres niños... la comida llego - Ryan hizo acto de prescencia en ese momento, de Andrew no sabía mucho, solo que había contraído matrimonio con una heredera de Corea, se alegraba por él, seguro que sería feliz a su lado con aquella mujer.

Sus amigos se apresuraron a tomar a los gemelos mientras ella se levantaba con cuidado, comerían pizza como en aquel tiempo en el que se quedaban horas en la universidad para terminar trabajos de la misma, solo que no eran aquellos tiempos, era el presente y no el pasado, miro por la enorme ventana de la casa, se sentía sola, el monstruo estaba acompañado al menos pero ella se sentía sola, sino fuera por los gemelos y sus amigos lo más seguro era que quiza se hubiera caído en un pozo del que no hubiera salido después del peliverde.

- ¡Pizza! - el grito de su amiga la hizo devolver a la realidad, últimamente se sentía como cansada, con mucho sueño, comía un poco más que antes pero seguro solo era que los recuerdos llegaban de nuevo a su mente - ¡Sakuno! - sintio un leve mareo que la hizo sujetarse de inmediato del sófa aunque sentía unas tremendas ganas de vomitar - E-Estoy bi... - no termino la frase cuando cayo como peso muerto en los brazos de su amigo que la miraba espantado, eos era todo lo que recordaba... después todo fue obscuridad.


Se removio en la cama, sentía un poco de frío, recordo poco a poco que había pasado y se levanto de golpe, sus gemelos estaban solos en esos momentos, miro en todas direcciones y no veía a nadie, la puerta se abrio y visualizo de inmediato a un médico de cabello castaño que le sonreía con confianza - ¡Te dije que dejaras a mi paciente, ve a coquetearle a alguien más! ¡Anda! - detrás de esa persona aparecio alguien más pero no lograba verlo, el castaño solo le dijo algo para después hacer un puchero y desaparecer, eso quería decir que ese no era su médico.

- Lo siento mucho - miro al hombre delante de ella, cabello morado y ojos lilas, seductores o al menos eso le parecía, cautivantes, llenos de vida, de paz, de muchas cosas que en ese momento no era capaz de ver - N-No se preocupe - y se sorprendio a sí misma cuando se encontro tartamudeando, ¡no había tartamudeado en un buen tiempo, desde que había llegado a Los Ángeles!, no era la única sorprendida porque sus amigos estaban en la puerta mirandola como si fuera de otro planeta aunque no era así.

- Bien, vamos a tu situación... felicidades, estas embarazada, tienes un mes y medio de gestación apróximadamente - el mundo se le movio con aquellas palabras, no podía creerlo en lo absoluto, estaba más que claro que era de Andrew, claro que se lo diría pero ni siquiera sabía como si era honesta - ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo? - negó con la cabeza ante aquellas preguntas, miro a sus gemelos en los brazos de sus amigos, venía otro bebé en camino y ella estaba emocionada aunque no lo admitiera.

- I-Iré a tratar de comunicarme con Andrew mientras Jia cuida de los bebés, después nos iremos - asintió ante las palabras de Ryan mientras cerraba la puerta y se quedaba en compañía del médico - Oh, no me he presentado... Yukimura Seiichi, de Japón igual que tú, lo sé por tu historial médico - soniró al verlo como si hubiera dicho o hecho algo indebido pero en realidad era su labor - Un gusto, bueno ya sabe mi nombre así que... - este asintió riendo un poco mientras ella solo miraba por la ventana, los rayos del sol entraban por la misma, algo digno de ver, venía un pequeño niño en camino o niña, estaba feliz.

- ¿Puedo traerle un teléfono para qué se comunique con su esposo? - sonrió ante la pregunta del médico, primero le hablaba en total confianza pero ahora le hablaba de usted y eso por alguna razón no le gustaba, rió un poco al escuchar la última palabra - No tengo esposo... él esta casado con alguien más, es complicado por así decirlo - se sincero con este que la miro asombrado por lo dicho pero era la verdad, claro que le iba a decir pero sin duda alguna no iba a permitir que alejara a su hijo o hija de ella, por supuesto que no porque él no tenía motivos como para venir por ella o él y se lo iba a hacer saber sin dejar lugar a dudas.


Dos años con dos meses, su embarazo era notable, tres meses, sonrió mientras veía a Lu pasando con sus pequeñas manitas un libro que Jia le había regalado, seguro no entendía ni la mitad pero su sonrisa era única, Alan jugaba con una pelota de futbol pequeña que Ryan le había comprado hace como un mes, miraba a sus dos gemelos desde el sófa, ya sabía que sería el bebé, sería niño, al parecer estaba destinada a tener niños, el timbre de la casa sonó y una leve sonrisa se formo en sus labios, se levanto y camino con pasos apresurados hasta la puetra.

Tomo aire mientras con una de sus manos se acomodaba el cabello, se sentía nerviosa, era la segunda vez que sucedía, la primera siempre había sido con el inombrable pero lo mejor era no pensar en aquello, se abanico un poco y abrio la puerta mirando a Seiichi que estiro sus manos con un ramo de rosas blancas para ella, siempre le regalaba flores y ella realmente amaba aquel detalle o estaba comenzando a amarlo, la segunda que se sentía demasiado nerviosa era con el ojilila que la beso con suavidad en la mejilla causando que su rostro se sintiera caliente de inmediato.

- Buenos días - saludo con una sonrisa hermosa, tan de él que sintio escalofríos en cada parte de su cuerpo al escuchar su voz, sentía que su corazón se aceleraba demasiado, el ojilila solo la miro como esperando algo y fue cuando se golpeo mentalmente por parecer una pequeña niña - B-Buenos días... pasa - se hizo a un lado dandole acceso a la casa, este entro con calma admirando todo a su paso, no era la primera vez que entraba a casa porque tenían una buena relación pero era un poco extraño al menos para ella porque se sentía demasiado nerviosa.

- ¿Q-Quieres algo de beber? - pregunto mientras él saludaba a los pequeños que lo jalaban para que jugara con ellos - No, gracias... te recuerdo que tenemos una cita - le señalo como si fuera lo más obvio del mundo y ella solo asintió un tanto cohibida por la mirada penetrante de este, le había contado toda su vida un día sábado mientras tomaban un café en un restaurant, su segunda cita por así decirlo, Seiichi se había levantado de su asiento para abrazarla con fuerza y besar su frente dedicandole un "No te pasara nada de nuevo... lo prometo", una sonrisa surco sus labios al escuchar aquello mientras que su corazón se agito demasiado, estaba inmensamente feliz.

- Bien, iré por mi bolso y nos iremos - el ojilila asintió mientras jugaba con los gemelos que reían a su lado, sus hijos al parecer lo amaban y estaba bien así, tomo su bolso metiendo las llaves y su celular cuand este sonó, miro el nombre de Ryan así que no dudo en contestar - ¿Bueno? - camino hasta el marco de la puerta de la sala mirando a Seiichi que reía alegramente con los niños - ¿Estás teniendo una cita con el médico? Si quieres podemos quedarnos a los gemelos, de esa manera estaras a solas con tu novio - un sonrojo enorme cubrio sus mejillas, su amigo si que no tenía decencia hablando en serio.

- N-No - le contesto escuchando la risa de Jia, esos dos eran unos demonios cuando se trataba de demostrarle a ella que quería algo serio con el médico - ¡Estamos en tu casa Sakuno! - la puerta se abrio y ella colgó el celular dando un suspiro enorme, eso debía ser una broma de muy mal gusto porque en serio no quería dejar a los gemelos solos a pesar de que no fueran a estar juntos - Hola - los saludo Seiichi cargando a Alan mientras que Lu estaba sentado cerca de sus piernas jugando con una jirafa de peluche causando ternura aunque este no se percatara de aquello.

- Ustedes pueden ir a su cita mientras nosotros nos quedamos con los niños, anden, anden - Ryan la tomo de la muñeca mientras Jia empujaba al ojilila no sin antes quitarle al gemelo mayor, ella solo trato de hacerseles saber que los llevarían pero antes de darse cuenta la puerta de la casa fue cerrada y al final no dijo nada de nada, dio un profundo suspiro, eso no estaba bien, sintio la mano de Yukimura tomarla, la sonrisa que le dedico le quito el aire, se estaba sintiendo viva de nuevo y no sabía si eso estaba bien... tenía mucho miedo de salir de nueva cuenta lastimada.


Dos años con cinco meses, la cama se removio un poco y ella se estiro, su vientre se notaba mucho más que antes porque solo faltaban tres meses para que conociera a su pequeño - Lo siento, no deseaba despertarte cariño - el beso en la mejilla que le dio Seiichi la hizo sonreir como una tonta, lo vio sentarse en la cama para colocarse las pantuflas - Preparare el desayuno cariño así que date una ducha - asintió mientras él salía de la habitación, dio un leve suspiro, el cuerpo le dolía demasiado últimamente era por eso que Seiichi la cuidaba demasiado, aunque ella no lo notara siempre estaba detrás cuidandola.

Se levanto colocandose la bata para caminar a la ducha, de alguna manera por así decirlo estaban intentando una relación, claro que vivían juntos, se besaban pero no habían intimado, la razón era que querían ir paso a paso por eso dormían juntos pero no hacían nada, cerro la puerta de la ducha y se despojo poco a poco de la pijama, estaba inmesamente feliz al lado del ojilila, era solo que su encanto, su sonrisa, su voz, sus acciones la tenían cautivada, había hablado de algunas cosas con Jia... de sus inseguridades, era solo que sentía que podía salir lastimada de nueva cuenta pero de alguna u otra manera sabía que ya no lo iba a soportar de nueva cuenta.

Escucho las risas de los gemelos junto a la de ojilila mientras el agua comenzaba a caer, se sentía demasiado cansada puesto que el pequeño niño se movía mucho durante las noches, sus pataditas si dolían y la hacían derramar algunas lágrimas, había hablado con Andrew por teléfono puesto que este le había dejado muy en claro que no quería volver a verla en persona, se había comunicado en cuanto estuvo enterada del embarazo pero este a penas se diganaba a contestarle, le había dicho de su embarazo y este solo se había reído de aquello, de alguna u otra manera entendía su actitud.

Si, había mentido al decirle que nunca lo había amado pero ella no podía de nuevo con una desilución por eso le había dicho aquello, una parte de ella había pensado que este no le iba a creer pero fue todo lo contrario cuando se marcho, si la hubiera conocido hubiera sabido que no hablaba en serio pero no la conocía después de todo como le había dicho, al final este le había dejado en claro que no quería saber nada ni del bebé ni de ella porque la odiaba profundamente, ella mordiendose el labio y sintiendose mal le había dicho la verdad pero había sido un fracaso cuando este riendose en su cara la había mandado muy lejos así que su hijo no conocería a su padre.

Bajo las escaleras con calma enredandose con una manta, tenía demasiado frío, entro a la cocina mirando a su pareja y a sus dos pequeños niños desayunando animadamente - Buen día cariño - saludo Seiichi y ella le sonrió tiernamente mientras este la ayudaba a tomar asiento con cuidado, miro los hot cakes y sonrió, tenía demasiado apetito porque después de todo estaba comiendo por dos así que era válido además que de esa manera no se sentía "gorda", era raro su embarazo pero ansiaba conocer a su pequeño cuanto antes.


Miro desde su silla a los gemelos tratando de jugar con el balón de futbol, a su alrededor habían pelotas de tenis, Alan era quien más disfrutaba de intentar pegarle a la misma, reía alegremente mientras la jalaba para que encendiera la máquina de pelotas y su mirada se transformaba en la de un cazador cuando se trataba de golpearla, en eso se parecía al inombrable, no podía quejarse, si aquello le gustaba a su hijo no iba a hacer ella quien le quitara sus sueños, si le gustaba el tenis ella se iba a encargar de que fuera feliz practicandolo así de simple.

Seiichi rió con Lu que hizo un tierno puchero al caer intentando golpear la pelota de futbol, a Lu le encantaba más ese deporte, se llevo a la boca el vaso de leche que reposaba en la mesa del jardín, sonrió cuando vio a los gemelos correr detrás del ojilila, quiza era hora de llevar su relación a algo más serio o quiza se estaba precipitando pero es que de verdad se sentía única al lado de él que tenía miedo de que la dejara, no quería sufrir de nuevo, sabía que él nunca la iba a lastimar por eso era que quería asegurarse de que siempre estaría a su lado.

Solo quería tenerlo a su lado para siempre - ¿Sakuno? - ladeo la cabeza mirando a Jia que le extendía unas galletas recién salidas del horno, Ryan estaba más allá terminando la instalación de lo que parecía ser una portería para su gemelo favorito, Lu en este caso, su amiga esperaba a que le dijera lo que la tenía preocupada pero eran demasiadas cosas - Seiichi te ama, puede que no te lo haya dicho porque tiene miedo de que salgas corriendo pero te ama, creo que debes ser tú quien de el primer paso cariño - le comento ella con una enorme sonrisa y solo asintió un tanto cohibida por aquella declaración.

- Gracias Jia - le agradecio a su amiga escuchando un estruendo, ambas voltearon y vieron a Ryan en el suelo con una mano en la cabeza que sangraba un poco, al parecer los postes de la portería le habían caído, su amiga pelirroja corrio donde el pelirrojo que fue rodeado por los gemelos que lo tomaron de la mano intentado levantarlo, algunos del servivio corrieron a socorrerlo y ella hizo el intento de levantarse pero antes de aquello sintio la mano del ojilila sobre su mentón, se encontro con sus orbes lilas que la miraban como si fuera lo más valioso de su vida mientras que una sonrisa se posaba en sus labios.

- Dilo - le súplico rozando sus labios, el aliento se le fue y el aire no llegaba del todo a sus pulmones, él la conocía demasiado bien - T-Te... te amo S-Seiichi - fue un murmullo pero la sonrisa del ojilila le hizo saber que había escuchado perfectamente, lo siguiente que sintio fue un beso cálido, lleno de amor, de vida, de sentimientos mezclados que eran demasiado fuertes para ella... amaba a Yukimura Seiichi.


Dos años con siete meses, se removio en la cama, le dolía demasiado el vientre, era la hora de la cena, su pareja y futuro esposo estaba en la cocina con los niños preparando la cena, una punzada la hizo medio gritar de dolor, se arrastro por la cama hasta que sintio algo caliente entre sus piernas, tomo aire bajando poco a poco la mirada... ¡era sangre!, el pánico se apodero de cada parte de su cuerpo, las palabras se atoraron en su garganta - ¡S-Seiichi! -grito con todo lo que pudo, si algo le pasaba a su bebé no se lo iba a perdonar, tenía ocho meses de gestación, quería creer que su bebé iba a nacer bien, tenía que ser así.

Escucho pasos en las ecaleras y la puerta siendo abierta con prisas, Seiichi descendio la mirada y se puso pálido, no era para menos - Tranquila cariño, tranquila - se apresuro a correr a la ventana para abrirla y mirar la ambulancia estacionada, les grito algo que ella no entendio - ¡Sakuno! - sus dos amigos pelirrojos entraron, ellos estaban viviendo en su casa para cuidarla, cada uno traía a un gemelo mientras ella procuraba no moverse, sentía que si se movía un poco algo malo le iba a suceder a su bebé y sabía que eso no se lo iba a perdonar en lo absoluto.

Gritos y pasos era todo lo que escuchaba pero ella estaba concentrada en su mano sobre su vietre tomando aire, pensando en positivo porque no se iba a perdonar que algo malo le sucediera a su bebé... antes muerta ella que ver morir a su hijo en el parto así de fáicl y sencillo.


Las luces del quirófano la aturdieron un poco, sintio algo frío contra su espalda para después sentir algo calientito, cerro los ojos, le dolía demasiado el vientre, le dolía toda la espalda y las piernas - ¡Ahora! - algunas palabras no lograba escucharlas pero se sentía calmada, ella sentía que su bebé iba a estar bien solo que se había adelantado el parto, nada del otro mundo o al menos eso quería creer con cada fuerza de su ser, sintio algu húmedo en sus piernas para después sentir que algo cortaba su piel.

Quería mantenerse despierta para escuchar el llanto de su amado bebé pero el sueño la estaba venciendo, lucho por mantenerse despierta mientras sentía algo colandose en la piel de su brazo derecho, escucho voces, gritos, cosas cayendo y después todo fue simplemente obscuridad.


Se removio en la cama sintiendo un dolor en su abdomen - Nena, no te muevas - la suave voz de Seiichi inundo sus oídos, sonrió un poco abriendo los ojos encontrandose con el aludido que la miraba con una enorme sonrisa, se notaba un poco cansado pero le sonreía con amor - Hola... dormiste dos días cariño - comento este mientras pasaba el dorso de su mano por su mejilla en una caricia sútil, llena de afecto, de cariño, de amor, de muchas cosas - ¿D-Dónde esta? - pregunto refiriendose al bebé, el ojilila le sonrió con calma mientras se inclinaba para besar sus labios con suavidad, le arranco un suspiro y fue cuando se separo de ella.

La puerta se abrio y por ella entraron sus amigos pelirrojos con los gemelos en brazos quienes al verla agitaron sus manitas - ¡Mami! - gritaron a dúo y ella solo atino a sonreir, amaba a sus pequeños más que a nada, llamo su atención que una enfermera la miro con un pequeño bulto entre sus brazos, sonrió al ver que la misma se acercaba para colocarse a su lado y le sonriera con calma, tomo al pequeño en brazos y sonrió enternecida, tenía sus ojitos abiertos, se sorprendio al ver como era el pequeño... idéntico a Andrew, no se parecía en nada a ella más que en su naricita.

Su cabellito era rubio y sus hermosos ojos azules denotaban vida, ternura e inocencia, quiza en eso si se parecía a ella - ¿Es nuestro hermano? - Alan era demasiado inteligente para su edad, él ya era capaz de hablar correctamente mientras que a Lu todavía le costaba un poco peor iba por el buen camino por así decirlo, acaricio la mejilla de su hijo mientras este reía o parecía reir porque eran unos ruidos extraños - Hola Han - había decidido llamar así a su hijo, nombre chino pero a él le quedaba de maravilla, beso su frente viendo que este cerraba un poco los ojos, demasiado lindo el niño.

- ¿Quién le dara la leche? - pregunto la enfermera y Seiichi le indico con la mirada que ella lo haría, la enfermera se retiro con una reverencia después de darle la mamila, los pelirrojos tomaron asiento pero ella les indico con el dedo que se acercaran - Mira cariño, este es tu hermano Alan, el mayor, él te cuidara y amará mucho, Lu es igualmente mayor pero como son gemelos es el menor, él te cuidará y amará mucho así como tú los amarás... ella es Jia, tu tía, puede estar medio loca pero ten por seguro que siempre te va a amar, él es Ryan, tú tío, él te enseñara cualquier tipo de deporte porque es un buen deportista, él es Seiichi... tu papá, la persona que te guiara por el buen camino, quien te amará con todo su ser, y yo, soy tu mamá mi vida, todos nosotros te rodearemos de amor así que crece sano - beso sus mejillas y su frente mientras el pequeño rubio movía sus manitas feliz de la atención... estaba inmensamente feliz.


Dos años con once meses, miro a los gemelos jugando futbol con Ryan y Seiichi quienes reían a la par con estos, el pequeño Han se movio en su regazo y lo tomo con suavidad para mecerlo - Saku - giro la cabeza mirando a Jia que se veía demasiado nerviosa, le sonrió con calma alentandola a que le dijera lo que estaba pasando, su amiga solo se llevo una mano al vientre y ella abrio los ojos sorprendida por lo que eso significaba, Jia miro a Ryan y ella sonrió enternecida, siempre había querido que ellos terminaran juntos y al parecer así iba a ser.

Han había nacido en septiembre, para ser más exacto, el 21 de ese mes, miro a su amiga con una cómplice sonrisa mientras ella solo la miraba nerviosa, al parecer no estaba tan segura de como decirselo - Solo dilo... él estara feliz, anda - ladeo la cabeza haciendole una señal, ella se levanto tropezando un poco y sonrió al verla tan nerviosa - ¡Gemelos! - los niños corrieron donde ella con rápidez para tomar sus jugos mientras bailaban alrededor de su hermano pequeño que reía un poco - Es muy bonito - murmuro Alan mientras besaba su frente... escena linda que fue tomada por Seiichi, sonrió al verlo con esa enorme sonrisa mientras disfrutaba de los niños.

- ¿Bonito? Es un niño Alan, no puedes decirle así - le llamo la atención Seiichi y su hijo solo hizo un mohín negando con la cabeza, escucho un grito y se alarmo pero se tranquilizo al ver como Ryan cargaba en brazos a Jia que reía fuertemente, estaba feliz por ellos dos - Mamá es bonita y Han también así que le dire así... no importa si no es una niña para mí es bonito - Lu lo golpeo con la mano en la cabeza mientras negaba con la cabeza, su hermano mayor lo miro con aires asesinos y este solo corrio por su vida, los vio correr entre risas y sonrió.

Seiichi tomo asiento a su lado y ella tomo su mano mientras este besaba su mejilla con suavidad - Te amo - murmuro antes de besar con suavidad sus labios, estaba encantada con este... lo amaba demasiado.


Tres años... - ¡No puedo más! ¡Deja de ser tan celosa! ¡Es solo una amiga, maldita sea! - los gritos de Seiichi se escuchaban en todo el primer piso de la casa, los niños estaban en su habitación y esperaba de verdad que no estuvieran escuchando aquello, ella solo miro indignada al ojilila mientras una sonrisa cansada se formaba en sus labios, había sido un mes de mucho estrés porque él no estaba, siempre tenía reuniones y ya no podía, no quería salir lastimada de nueva cuenta... tenía miedo.

- Baja la voz por favor Seiichi... no quiero que los niños escuchen, no te dije esto porque soy celosa... simplemente quiero que entiendas que no puedo sabiendo que no estas en casa y que estes rodeado de mujeres - le señalo con dolor en su mirada, sus ojos estaban levemente vidriosos y ella realmente quería golpearlo porque lo había encontrado riendo con otra mujer que para su gusto estaba demasiado pegada a él y eso no iba con ella, ya no podía, se odiaba por ser tan insegura, se odiaba por tener miedos... odiaba a Echizen Ryoma por haberle hecho eso, por haber quebrado su confianza, por romperla y ella simplemente ya no podía más... no podía más.

- Es solo una amiga Sakuno, basta ya con tus malditas inseguridades, ¡joder que te amo solo a ti! - y justo con esas palabras se rompio, las lágrimas salieron de sus ojos y se llevo una mano al corazón tratando de calmarse, Seiichi la miraba como queriendo matarse por hacerla llorar pero no era su culpa, era la de ella porque sus demonios estaba allí, aún presentes, atacandola justo en ese momento - E-Es mi culpa... soy yo la insegura, lo siento tanto, tanto.. l-lo mejor es que terminemos, no puedes estar con una mujer así... lo siento - se disculpo mientras daba media vuelta sollozando con más fuerza.

Comenzo a caminar cuando sintio un tirón en su brazo del cual se solto con fuerza mientras el llanto se hacía más fuerte - Sakuno, Sakuno, mírame, tranquila, no pasa nada, es culpa de ambos - y ella solo lloro aún más negando con la cabeza - E-Es mi culpa, no puedo amar, no puedo... é-él... me robo la confianza Seiichi, se la llevo, ¿qué sino puedo amarte cómo tu quieres? - le pregunto con los ojos inundados en lágrimas, el ojilila le sonrió cálidamente negando con la cabeza mientras la jalaba para abrazarla tratando de confortarla o al menos de darle un poco de calma que no sentía en esos momentos.

- No se la llevo Sakuno, la tienes, jamás, jamás te haré daño, seras mi esposa en dos meses así que ten en cuenta que desde ese momento me vas a tener a tu lado para siempre... te amo más que a mi vida así que calma, calma cariño, estoy aquí, a tú lado y no me pienso ir - le pidio este con la voz entrecortada besando con suavidad sus mejillas mientras limpiaba las lágrimas con sus dedos, el beso en su frente la hizo sentirse amada, deseada, querida, adorada, el ojilila descendio hasta sus labios para rozarlos con los suyos más no la beso.

Sonrió un poco cuando él la sujeto por las caderas besandola con calma, con pasión, perdiendose en sus labios, creando un universo del que solo los dos eran conocedores, el universo desaparecio y crearon uno juntos, solo ellos dos... nadie más.


- D-Dime que es mentira por favor - le súplico a Seiichi que negó con la cabeza mientras le sonreía con calma, ella solo se solto del abrazo en el que la tenía pricionera, no, no era la cancelación de su boda o el que este la dejara lo que la tenía al borde de un abismo, de gritar, de maldecir y de llorar hasta que sus lágrimas se acabaran porque la vida estaba siendo demasiada injusta con ellos - Creí que el tratamiento estaba haciendo efecto pero no lo hizo del todo, me quedan como mucho dos años de vida... lo siento Sakuno - y ella quería matarse porque no era justo, porque no tenía que pedirle perdón, porque todo era mucho para ellos dos.

- N-No te disculpes - le pidio con un hilo de voz y Seiichi solo la abrazo llorando con fuerza, él tenía cáncer terminal, era tan injusta la vida, se separo un poco de su abrazo y le sonrió con calma, como si con ello todo se solucionara aunque no era así y no podía ser así - ¿C-Cuántas son las probabilidades de qué un bebé nazca con cáncer si uno de los padres lo tiene? - le pregunto a este rozando sus labios, al escuchar aquella pregunta este se separo de inmediato y la miro como si estuviera loca pero nunca había estado tan cuerda al preguntar algo.

- U-Un cinco por ciento como mucho si se llevan los cuidados necesarios... ¿estás... - no lo dejo terminar cuando lo beso con calma, pegandolo a su cuerpo, perdiendose en el limbo de la muerte y la vida, perdiendose en las injusticias de la vida, en todo aquello que les dolía pero los haría crecer con el paso del tiempo, ella se aferro a él como si en cualquier momento se fuera a ir de su vida, él la sujeto como lo más valioso de su vida, como la persona que lo tenía aún allí viviendo, la ropa desaparecio en menos de minutos, las caricias se hicieron infinitas.

Los movimientos de la cama comenzaron, el dolor de saber que él se iría hizo un hueco en su corazón a la par que la primera embestida llego, las lágrimas salieron por el dolor de la penetración pero al mismo tiempo por el dolor que sentía al saber que lo iba a perder, las palabras sucias murmurandose en su oido la hicieron tocar el limbo entre el placer, dolor, vida y muerte, las uñas incrustadas, los roces de pieles, el sonido de la cama moviendose con frenesí, los "más" y "Seiichi" resitandose como mantras en sus labios, el dolor de la culminación, todo explotando y el te amo murmurado a juego quiza marcaban el inicio de una nueva vida que nacería pronto... Seiichi podría irse pero ella siempre lo vería en su pequeño bebé porque quería un ser pequeño del amor que sentía hacía él.


Se removio del abrazo en el que la tenía prisionera, se arrastro por la cama hasta bajar y salio de la habitación, el nudo en la garganta no la dejaba dormir, la estaba atormentando demasiado, bajo las escaleras con una mano sobre la boca tratando de no llorar, se dejo caer en el sófa y lloro, lloro por todo, ¿era un castigo?, era injusto, demasiado injusto... no era justo porque ella lo amaba, ¡Dios sabía que lo hacía!, se aferro a sus rodillas con fuerza mientras se clavaba las uñas en las palmas de sus manos para sentir otro tipo de dolor.

El llanto se hizo más fuerte y ella solo se mordio el labio para no despertar a nadie, tenía tres hijos por los cuales seguir y quería un cuarto con Seiichi, tenía que ser fuerte por aquellos que la necesitaban más que nunca... tenía que ser fuerte y seguir adelante por mucho que le costara.


Tres años con dos meses... - ¡Felicidades! - Jia la abrazo con fuerza, a su amiga le faltaba poco para dar a luz, se había enterado que sería madre de nueva cuenta, estaba simplemente feliz si era sincera, su amiga la estrecho con cariño infinito mientras Ryan le revolvía el cabello, los niños estaban sentados en las sillas esperando por ella, les había dado la noticia y estaban felices, demasiado aunque en ese momento los gemelos estuvieran un poco concentrados por no decir demasiado en Han que reía mientras intentaba dar más de cinco pasos.

- Gracias, estoy muy feliz de verdad - se sincero y sus amigos solo la miraron con ternura, el médico le había dicho que el niño no correría el riesgo de nacer con cáncer si se seguían los cuidados adecuados y ella se iban a encargar de que así fuera - Suerte en decirle a Seiichi, te cuidas - asintió ante la despedida de Ryan que tomo la mano de la pelirroja para comenzar con su camino, ella solo suspiro un poco, se sentía un poco cansada, Seiichi estaba sumergido en el trabajo de medicina del hospital donde laboraba, era feliz porque esa era su pasión pero ahora con el embarazo lo iba a necesitar más.

Camino hasta los niños que al verla sonrieron enormemente - ¡Han se cae mucho mami! - le explico Lu con una gran sonrisa mientras ella le revolvía un poco el cabello feliz de ver a sus hijos juntos - Lo he visto cariño, es hora de volver a casa - tomo al rubiecito entre sus brazos mientras los gemelos tomaban las cosas que estaban en las sillas para guardarlas en su pequeña mochila, Alan la tomo y se la colgo en el hombro tomando la mano de Lu para comenzar a caminar, el gemelo mayor se parecía mucho al inombrable, era frío con algunas personas pero con ellos era demasiado cariñoso, así estaba bien, no pensaba obligarlo a abrirse si él no lo hacía por iniciativa propia.

Descendio las escaleras con calma para acomodarse la pañalera cuando algo la hizo detenerse, en la enorme televisión de la sala de espera del hospital había una noticia, se acerco un poco y abrio ligeramente los ojos al ver que Momo había hecho negociaciones con la empresa de Echizen, una sonrisa surco en sus labios... mataría dos pájaros de un solo tiro.


Tres años con cinco meses... - S-Seiichi - paso el dorso de sus manos por su espalda mientras él vomitaba lo poco que había comido durante el día, le dolía verlo de esa manera, la mataba lentamente pero se mantenía fuerte con todo, no podía darse por vencida en lo absoluto - Lo siento, cocinaste y yo... - negó con la cabeza ante aquello mientras besaba su espalda, lo ayudo a levantarse para lavarse el rostro, el ojilila se sujeto el cabello con una liga o al menos el poco cabello que tenía y no se refería a que se estuviera quedando calvo, no... y aunque se quedara así no le iba a importar en lo más mínimo.

Lo tomo de la mano para comenzar a caminar con calma hacía la habitación, lo recosto mientras él solo le sonreía con calma, al final terminaron durmiendo abrazados o mejor dicho recostados en la cama sin dormir del todo, ella retuvo las lágrimas, la persona que amaba se estaba muriendo lentamente y ella no podía hacer nada - Mami - giro la cabeza mirando la puerta por donde los gemelos entraron, Alan venía de la mano de Han que tenía un osito en la mano mientras se tallaba uno de sus ojitos, todo una lindura sin duda alguna.

Lu estaba al lado de Alan con una cobijita, el gemelo mayor sin duda alguna los cuidaba mucho - ¿Sucede algo niños? - pregunto Seiichi y estos no contestaron sino que simplemente corrieron para adentrarse en la cama con ellos, sus niños eran demasiado lindos por decirlo de esa manera, eran su familia, una donde no estaba él y agradecía eso de alguna u otra manera porque había conocido a buenas personas a lo largo de esos años, al menos eso le debía aunque fuera un poco al inombrable.


Tres años con siete meses... - Quiero una explicación niños, ahora - le señalo a los gemelos mientras Han estaba sentado en medio de ambos abrazado a Alan que pasaba su pequeña manita por su espalda, sus niños habían llegado de la escuela con el uniforme medio roto, algunos arañazos en sus manitas y brazos, Han tenía un pequeño arañazo en la mejilla derecha, la directora los había llamado diciendo que los pequeños se habían metido en un lío con algunos de sus compañeros, Seiichi estaba en ese momento aún en la escuela arreglando que estos no quedaran expulsados.

- Él le dijo a Han que era una mujer, una linda niña... solo lo golpeé y cuando uno de sus amigos lo jalo para golpearlo simplemente perdí el control - le aseguro Alan sin ninguna pizca de remordimiento, ella solo abrio los ojos de golpe ante aquella declaración, iba a matar a la persona que se había atrevido a hacerle daño a sus pequeños, eso iba a hacer, la puerta de la casa llamo su atención - Estan expulsados... retire los fondos de la escuela en cuanto me entere que uno de los niños le dijo a Han que era una niña linda - miro a Seiichi mientras los gemelos y el aludido se miraban entre sí con enormes sonrisas en los rostros.

- ¿Hice mal? - pregunto y ella solo negó con la cabeza corriendo para rodearlo con sus brazos y besarlo con mucha fuerza, ¡como lo amaba!, los gemelos lo abrazaron con fuerza... se sentía en familia de nueva cuenta.


Tres años con diez meses... - ¡Puja! - enterro las uñas en las sábanas de la cama del hospital, su cuarto hijo se estaba resistiendo a salir de su vientre, de verdad que iba a estar en las faldas de su madre como decían por ahí, dolía demasiado el vientre, la cicatriz de la césarea de Han seguía allí, latente pero el pequeño Seiichi se negaba a salir en ese momento, gimio de dolor al sentir un dolor punzante, era demasiado dolor, no quería salir - ¡Puja más! - apreto los ojos al igua que los labios y grito llevandose todo el dolor, grito mientras lágrimas salían de sus ojos cuando escucho el llanto de su niño.

Gimio de dolor de nueva cuenta y sintio pasos cerca suyo, gritos, llantos y demás pero ella solo quería dormir... aunque fuera un poco.


- ¡Despertaste! - miro a Seiichi que se veía cansado, era noviembre, el 21 de ese mes había nacido Seiichi Jr. aunque el ojilila se había negado a dejarle el sufijo, había argumentado que después de todo iba a morir así que lo mejor era dejarlo solo con el nombre, claro que le había rebatido pero al final este le había pedido que se cumpliera en deseo, no se había negado por supuesto - ¿Qué día es hoy? - pregunto con una sonrisa aunque le dolieran las costillas, el solo respirar le dolía demasiado... la puerta se abrio y entonces sonrió al ver a su nuevo pequeño.

Idéntico a Seiichi, ojos lilas, cabello morado con algunos destellos cobrizos, piel de porcelana, era una completa belleza su pequeño - Hola bebé - lo saludo cuando lo tuvo en sus brazos, hermoso sin duda alguna... su familia estaba completa, amaba a sus cuatro tesoros que en ese momento entraron en su habitación con rejalos en las manos, se veían simplemente adorables, los niños rodearon la cama sonriendo y ella solo rió un poco, el flas de la cámara llamo su atención, la enfermera había tomado una foto a pedido de alguien... de Seiichi.

Una foto más para el recuerdo y la iba a atesorar con fuerza sin duda alguna... era uno de los momentos que quería recordar para siempre si debía ser sincera.


Cuatro años... - Esta lloviendo - murmuro mientras cargaba al pequeño Seiichi que dormía muy cómodamente en sus brazos, era un época rara porque desde hace varios días solo llovía y llovía - Sakuno - giro la cabeza mirando al ojilila que se veía con ojeras, su piel no brillaba, sus ojos estaban apagados, su enfermedad había avanzado considerablemente, eso no le gustaba en lo absoluto, sabía que no podía hacer nada pero le dolía demasiado si era sincera, le sonrió con calma y este solo dio dos pasos para caer en peso muerto.

No podía describir el miedo que sintió en ese momento, corrio donde este muerta de miedo, con las lágrimas en sus ojos... la ambulancia cruzo la calle de inmediato y antes de darse cuenta estaban en el hospital, los gemelos estaban sentados con Han en medio entretenidos en lo que parecía ser un libro, el médico llamo su atención y de inmediato le entrego al pequeño Seiichi que tomo con cuidado mientras ella miraba al médico que solo negaba con la cabeza - No creo que pase de esta noche - sentencio con voz calmada y ella solo se mordio el labio para no llorar.

Entro en la habitación y miro a Seiichi sentado en la cama con una leve sonrisa, poco cabello le quedaba, sus ojeras estaban marcadas, quiza demasiado, su piel estaba demasiado pálida, era demasiado para ella pero aún así sonrió con calma - Hola - la saludo este y ella solo camino hasta besarlo con suavidad, un roce que tenía mucho significado... un "no te vayas", "por favor no me dejes", "te amo más que a mi vida", "si te vas no creo poder vivir", y estuvo tentada a decirle esas palabras pero se mordio el labio para no hacerlo.

- ¿Te puedo pedir algo? - le pregunto este con un susurro de voz y ella asintió con la cabeza mientras este palmeaba la cama para que tomara asiento - Quiero que si se te presenta la oportunidad seas feliz, no me interesa si es con Ryoma o quien sea, tomala cariño... perdona por mucho que te cueste, ama de nuevo, confía de nuevo porque aunque no lo hagas sufriras... ama de nuevo y se feliz, hazlo por mí Sakuno, por favor prometelo - le pidio este mientras tomaba su mano con suavidad, ella solo asintió sintiendo los ojos acuosos, no debía llorar, no debía hacerlo por nada del mundo.

- L-Lo prometo - murmuro mientras este solo le sonreía, un último beso y salio de allí... no podía - ¿Sakuno? - Jia la llamo y ella solo se limpio las lágrimas de sus ojos negando con la cabeza - Q-Quedate un poco con los niños... volveré - y dicho esto salio, corrio rápido, lo más lejos posible del dolor que sentía en ese momento... era demasiado para el corazón de cristal que tenía porque no, ya no era de hielo, era de cristal y sabía que lo mejor era volver a rodearlo de hielo porque era demasiado por parte de la vida... era demasiado.


El sonido del auto en marcha, las gotas de lluvia estampandose contra el parabrisas, una mano sobre su boca conteniendo los sollozos que pugnaban por salie, el dolor en el corazón, latente, dejando huella... estaciono el auto como pudo y bajo a la mansión, miro cada mueble en la sala y no dudo en destrozarlo o mejor dicho golpearlo... ¿qué mal había hecho ella?, ¿qué mal había hecho Seiichi?, eso era lo único que podía pensar y preguntarse en esos momentos, el llanto desgarrador que salio de sus labios, los gritos, las protestas, el dolor... salio y ella no hizo nada para detenerlo.

El sonido del celular, las palabras de Jia y ella se derrumbo... Seiichi había muerto y él se había llevado una parte importante de su corazón justo como Alan... recuerdos, palabras, actos que siempre iba a atesorar de ambos era lo único que le quedaba de ellos dos y pensar en aquello dolía mucho... el dolor era necesario para continuar por mucho que no quisiera.


Un año cuatro meses... - ¿Esto es Japón mami? - miro a Lu quien era el de la pregunta, sonrió asintiendo con la cabeza, cargaba en brazos a Seiichi quien dormía profundamente en sus brazos, Alan tenía de la mano a Han que tenía un oso en sus manitas mientras que Lu estaba agarrado de su pantalón con una mirada llena de curiosidad - Andando que tengo hambre - señalo Ryan y ella solo lo miro con una sonrisa, Jia venía a su lado con su hijo pelirrojo de ojos verdes, lindo el niño sin duda alguna, bueno después de todo ellos eran bien parecidos.

- Si mi amor esto es Japón, viviremos a partir de aquí - coloco bien la pañalera y se acomodo los lentes... había llegado antes porque iba a empezar desde ese momento con su plan pero en cuanto se cumplieran los cinco años iba a empezar a destruir a todas las personas que la habían hecho sufrir y eso era... una promesa sin duda alguna.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Me disculpo por haber tardado tanto era solo que me costo tomar decisiones con respecto a los embarazos de Sakuno porque la familia crecera así que espero me disculpen. Gracias.