N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Primer especial.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Especial: Japón (Parte 1/2)
La luz del sol entro por la ventana, miro hacía su lado derecho tanteando el mismo buscando a su novia que en esos momentos debería estar dormida pero al parecer no lo estaba porque su lado de la cama estaba completamente vacío - Haruka - llamo algo fuerte para que esta contestara, solo escucho la puerta del sanitario siendo abierto y entonces la vio, con un camisón de seda, el cabello ligeramente alborotado, sus ojos únicos como eran y con una mano en el vientre, desde que se habían enterado que serían padres la había estado cuidando como si fuera el tesoro más importante de su vida que si era de hecho.
Hace dos meses que Riuzaky estaba fuera de su vida y así planeaba que fuera porque no deseaba verla en mucho tiempo, no la odiaba pero como mínimo le tenía unas tremendas ganas de querer matarla o hacerla sufrir - ¿Sucede algo cariño? - pregunto ella con un tono que siempre lograba volverlo loco - No, solo que sabes que no me gusta que no estes cuando despierto - contesto indicandole que subiera de nuevo a la cama, ella de inmediato obedecio la órden para atraerlo por el mentón y besarlo con suavidad, le gustaba demasiado Haruka sin mentir.
Había aprendido a amarla, a cuidarla pero sobretodo a saber que ella no era como la cobriza, no era una hipócrita, si algo no le gustaba lo decía sin rodeos, sin importarle si a alguien no le parecía, era segura de sí misma, no tenía complejos como ella, se separo del beso para besar su frente - Debes dormir aunque sea un poco, no dormimos en toda la noche y no quiero que algo le suceda al bebé o a ti - le señalo y la pelirroja solo asintió con la cabeza para acomodarse a su lado, miro el reloj, era momento de irse a trabajar así que beso su mejilla y se levanto de la cama.
- Es temprano, duerme un poco más conmigo - le súplico ella pero negó con la cabeza, su esposa era un sol pero no le apetecía llegar tarde a la empresa sobretodo cuando estaba a cargo su padre de momento aunque para que lo nombraran el presidente de la empresa a él faltaba como mínimo un mes así que hasta entonces podría llegar a la hora que fuera pero mientras tanto eso no estaba en sus planes - Volvere pronto - aseguro mientras se colocaba las pantuflas para caminar a la ducha, necesitaba refrescarse un poco porque estaba medio dormido y cansado después de las actividades de la noche con su esposa.
La boda había sido sencilla o al menos en lo que cabía ser sencillo cuando fue la boda del año en todo el país porque eran dos de los herederos más importantes de este lo cual le daba lo mismo porque odiaba ese tipo de cosas pero estar a su lado, prometiendo que la haría feliz sin importar que, eso no tenía ningún precio, sintio el agua caliente recorriendo con calma su cuerpo, se sentía cansado, su mujer era demasiado buena para él que temía que fuera igual que ella pero sabía que aquello era una mala experiencia en la vida y no le iba a dar el gusto de que le jodiera más la vida, en lo absoluto.
Tomo la toalla para comenzar a secarse el cuerpo cuando el sonido de algo llamo su atención, dio un suspiro, Haruka de nueva cuenta había tirado sus documentos importantes, ese sonido de verdad se le hacía demasiado conocido porque llevaba sucediendo demasiadas veces - Comenzare a creer que en verdad odias que vaya a trabajar, esos documentos eran para un nuevo contrato - le señalo desde el marco de la puerta a su esposa que solo volteo la cabeza viendolo como si nada malo hubiera hecho, aunque ambos sabían que era todo lo contrario.
- Lo siento - se disculpo y él negó con la cabeza para caminar y tomarlos de nueva cuenta, los acomodo de prisa y guardo en su maletín, giro la cabeza mirando a la pelirroja que parecía un poco pálida - ¿Estás bien? - le pregunto directamente con un tono preocupado, ella asintió con la cabeza pero es que no la convencía del todo, se notaba como preocupada o alterada - Haruka, ¿seguro estás bien? - volvio a formular la pregunta viendo que ella asentía, no insistio más, sabía que ella no era una mentirosa así que entonces estaba bien.
Se apresuro a cambiarse con calma para tomar su maletín y caminar hasta donde la pelirroja se encontraba que era en su cama leyendo lo que parecía ser una revista - Nos vemos más tarde - y dicho esto dio media vuelta no sin antes tomar las llaves de su auto y cartera, debía darse prisa si deseaba evitar los regaños constantes de su padre, veía el día en que este se marchara porque simple y sencillamente ya no podía más con él, le debía claramente que le hubiera abierto los ojos sobre Sakuno pero eso no se comparaba a los regaños que le daba así que solo deseaba ser pronto el presidente de su empresa para poder mover los negocios como a él le gustaba y no como a su padre.
- Haruka - llamo con suavidad a su esposa que estaba dormida sobre la cama con una mano en su vientre, era fin de semana y ella estaba cansada o al menos eso le había dicho pero tenía que levantarla porque necesitaba que lo acompañara a una reunión con unos importantes accionistas para tomar confianza sobre el plan de destrozar la empresa de los Riuzaky, era su ventaja porque a él no le gustaba dejar cabos sueltos, de esa manera ella se veía afectada, todo el patrimonio que esperaba recibir sería nada, esa sería su venganza hacía la cobriza.
- Cariño - la removio y ella solo abrio levemente los ojos tratando de enfocar su vista, la noto sonreir levemente al darse cuenta de que era él así que eso solo aumento su sonrisa - Te dije que no me despertaras - susurro ella y él solo sonrió a modo de disculpa, la hubiera dejado dormir sino fuera porque en verdad era un compromiso demasiado importante y faltar desgraciadamente no entraba en sus planes - Lo siento, es una reunión importante de lo contrario no me hubiera tomado la molestia de interferir con tus sueños - aseguro viendo como ella solo asentía con la cabeza para levantarse de la cama y caminar a paso de zombie hacía el armario y despúes al sanitario, por razones como aquellas la amaba más que a su vida.
- ¿Puedes repetirlo de nuevo? - pregunto apretando un poco la copa que estaba seguro si seguía así la iba a quebrar pedazo en pedazo en la mano - Venga Ryoma, olvida lo que dijo, vamos - su amigo Esteban lo tomo del brazo para que se alejaran de un muy borracho primo de Haruka que en esos momentos le había dicho que ella se estaba viendo con alguien que no era él, en citas y esas cosas, era una mentira porque así debía ser, ella, ella nunca lo iba a engañar, no era como Sakuno, ella no era como... su primer amor.
- Haruka - la llamo soltandose del agarre de su amigo pelinegro que solo suspiro al ver que estaba tomando en cuenta las palabras del primo de la pelirroja que lo miro desconcertada - ¿Sucede algo Ryo? - le pregunto ladeando la cabeza en un gesto tierno, ¡Dios!, al verla de esa manera la imágen de la cobriza acudio a su mente y eso no debía de ser, ella era su pasado y la ojiverde su futuro y presente así de fácil - ¿Me amas? - le pregunto con miedo y ella solo lo miro asombrada asintiendo de inmediato con la cabeza, un respiro fue la mejor forma de aliviarse de inmediato.
- ¡Claro que sí! - contesto esta y él solo la tomo de la mano con suavidad para abrazarla, ella no era Sakuno... no lo era.
Cuatro meses habían pasado desde el dichoso concurso, dio un profundo suspiro, su esposa en esos momentos estaba en casa de una de sus amigas, entro a su habitación caminando directamente hacía el armario, necesitaba unos planos que había guardado en la parte superior entre cajas y demás cosas, se estiro puesto que los necesitaba con prisa y entonces jalo por accidente una caja provocando que algunos rollos cayeran, gruño mientras se apresuraba a levantar el estropicio puesto que la pelirroja era demasiado estricta en cuanto al desorden sobretodo si lo causaba él.
- Maldición - murmuro mientras separaba los rollos hasta que algo llamo su atención, los bordes se le hacían conocidos de algo, lo tomo con cuidado y entonces fue su turno de quedarse de diez porque era el cartelón del concurso de la universidad, él había roto varios en su desesperación pero incluso con el sentimiento de dolor había guardado uno, bien podía tirarlo, romperlo pero por el contrario lo tomo como si fuera un cristal y lo guardo dentro de la caja de nueva cuenta - ¿Estás bien? ¿Cómo te va? - le pregunto a la nada sabiendo que no tendría contestación, quiza no la odiaba pero como mínimo era una herida fresa que en determinado momento tendría que superar pero una parte de él no deseaba hacerlo y esa parte iba... ganando.
- Creí haberte dicho que no deseaba que interrumpieras en mi oficina - le señalo a su abuelo que aún seguía siendo rector en aquella universidad a la que asistía - Siempre te di todo querido nieto, siempre estaba allí para apoyarte y ahora me tratas como si no quisieras en lo absoluto verme, ¿hice algo malo? - pregunto su abuelo desde el marco de la puerta, sus ojos se volvieron más fríos de lo normal y lo miraron como si quisiera atravesarlo y acabar con su existencia aunque no se alejaba mucho de aquella realidad.
- Si, si hiciste algo malo abuelo... dejaste que me enamorara como un estúpido de una persona falsa gracias a tu estúpido concurso anual - le siseo viendo que este solo lo miraba con calma, no parecía sorprendido en lo más mínimo y era eso precisamente lo que más le molestaba en esos momentos - ¿Fue mi culpa? Perdón Ryoma pero yo no te obligue a nada, ese día, el día en que sucedio todo tu padre se encargo de encerrarme en una oficina rodeado de sus hombres para que no te ayudara, intente querido nieto, Dios sabe que lo hice pero solo llegue cuando tú estabas llorando y Riuzaky ya no estaba, sin embargo, conozco a tu padre porque despues de todo es mi hijo, él no es un buen hombre y creí que lo sabías, aún ahora no se porque creíste ciegamente en tu padre querido nieto - se sincero este y él solo lo miro con rabia, con absoluto odio.
- Mi padre solo quiere lo mejor para mí, ella era una maldita manipuladora - siseo y señalo la puerta, su abuelo solo solto un suspiro dando media vuelta, este se detuvo antes de salir para girar la cabeza y verlo con una leve sonrisa que no le llego a los ojos - Espero querido nieto que no te arrepientas de esto, la vida da demasiadas vueltas y el karma es terriblemente horrible - sentencio este mientras salía de allí con paso calmado, él solo desvio la mirada mientras mordía un poco el lápiz... su abuelo se equivocaba porque el karma iba donde ella y siempre sería así.
Seis meses habían pasado y él estaba en esos momentos sentado en una enorme banca del parque cercano al hospital viendo como Haruka se besaba con Momoshiro quien parecía perdido en sus labios, dio un profundo suspiro, eso tenía que ser una broma de muy mal gusto pero no pensaba decir nada, lo mejor en esa situación era hacerse el ciego por su hijo quien era mucho más importante en esos momentos, se levanto haciendole una señal a sus guardaespaldas para que regresaran por donde habían venido, giro un poco la cabeza viendo como Haruka se abrazaba con fuerza a este.
Lo que no entendía era porque lo hacía en público, porque se besaba con él donde todo el mundo podía verlos pero no deseaba preguntar cuando sabía que las respuestas no le iban a gustar, abordo el auto y este emprendio la marcha de inmediato - ¿Tienes lo qué te pedí? - le pregunto a su hombre de confianza que asintió extendiendole un sobre amarillo cerrado, se apresuro a abrirlo y observo las fotografías, tenía el cabello diferente, conducía una motocicleta, estaba rodeada de varias chicas y chicos... ¿acaso la Sakuno qué le había mostrado era solo una farsa?.
Lo que le faltaba, que todo en verdad fueran mentiras, es decir, si, lo admitía tenía una pequeña esperanza después de la plática con su abuelo pero ahora esta se encontraba completamente hundida después de ver aquellas fotos, rompio las fotografías pero dejo una sola, una donde ella estaba sentada en una banca sola leyendo un libro de quien sabe que, su cabello era rubio, se veía muy bien con ese tono... aún después de todo lo malo que le había hecho de verdad deseaba que estuviera de maravilla.
- ¡Deja la maldita botella Ryoma! - su amigo intento apartar la botella de sus manos pero no se lo permitio al apartarlo con brusquedad, llevaba una semana bebiendo después de aquel beso entre su esposa, la mujer de su vida con Momoshiro, con el hermano de esa traidora, el whiskey era su único consuelo y planeaba que fuera así porque gracias a este podía soportar el peso de llevar una empresa como la que llevaba aunque como toda empresa siempre tenía problemas y la baja de acciones lo demostraba con creces.
- ¡Ryoma, joder! - de nueva cuenta el pelinegro se acerco sujetandolo por la cintura para tomar la botella en un rápido movimiento con una de sus manos, él solo trato de quitarsela - ¡D-Dame mi botella... es lo único que me q-queda! - le grito en respuesta mientras un mareo acudía a su cabeza, el pelinegro solo lo miro mal y negó con la cabeza - ¿Eres estúpido? Tu hijo no tarda en nacer, Haruka te ama y tú solo estas aquí olvidando tus penas con alcohol - arremetio este con furia en su voz y él solo sonrió un poco mientras intentaba quitarle la botella pero al ver que no podía simplemente se dejo caer sobre el sófa con las manos en su cabeza puesto que esta le pulsaba demasiado.
- M-Mi e-esposa me engaña E-Esteban... ¡con el hermano de Sakuno!... n-no la h-he olvidado... n-no puedo... p-por f-favor dime como puedo olvidarla, d-dime que ella e-es feliz con alguien más... d-dime que ella nunca me amo y que lo que yo sentí por ella no fue nada... E-Esteban... E-Esteban... - lo llamo y su amigo solo dejo la botella apresurandose a ir donde él, se sujeto de su camisa llorando como un niño pequeño, ella lo había lastimado demasiado o mejor dicho... ambos se habían lastimado, en algún momento quiza se encontrarían y él solo deseaba sonreirle como cuando no eran nada, cuando solo eran enemigos por decirlo de esa manera pero aún así, una pregunta seguía repitiendose en su cabeza... ¿qué hubiera pasado si ella no hubiera jugado con él?, serían felices por supuesto o al menos él hubiera intentado hacerla feliz.
Ocho meses habían pasado desde que ella ya no estuviera en su vida... - ¿Haruka? - se removio en la cama llamando a su esposa porque sentía que no estaba a su lado, ladeo la cabeza y medio sonrió al verla allí, estaba sentada en la cama con el celular en la mano - Tranquilo, no me moví para nada - aseguro con una sonrisa tan suya que devolvio de la misma manera, la vio sonreirle con calma cuando una leve mueca de dolor surco sus labios, de inmediato se alarmo, estaba en su octavo mes, si algo le pasaba a ella estaba seguro de que moriría, por mucho que ella le fuera infiel.
- ¿Estás bien? - pregunto y ella asintió aunque una nueva mueca de dolor se pauto poco a poco en su rostro - N-No... no creo que... ahhhh - gimio de dolor y de inmediato se levanto tomando el teléfono que estaba sobre la mesa de noche, marco el número del hospital en el cual siempre se había sus revisiones - Manden una ambulancia a la casa de los Echizen, mi esposa creo que entro en labor de parto - no espero respuesta sino que colgó y él camino de inmediato donde ella intentando tomar sus manos pero ella negó con la cabeza arrastrandose por la cama con una mueca de dolor.
- Estate quieta - le señalo y la pelirroja solo estiro su mano tomando su mano, no logro evitar pensar en algunas cosas sobre la relación que ella tenía con Momo por lo que no tomo su mano viendo como su esposa lo miraba sin entender, negó con la cabeza y le sonrió tomando su mano mientras escuchaba el sonido de la ambulancia - T-Te he notado perdido en tus pensamientos, ¿estás bien? - pregunto ella apretando con más fuerza su vientre, asintió no tan convencido porque después de todo ya sabía que ella lo engañaba pero era momento del parto por lo que deseaba que todo saliera bien y enfrentarla no estaba en sus planes sino deseaba contratiempos.
Escucho los pasos en las escaleras y vio a una mucama abriendo la puerta, los paramédicos se apresuraron a revisar a su esposa y el alma se le fue a los pies cuando la vio llena de sangre, sus muslos podía verlos ensangrentados porque solo llevaba un pequeño short, ella lo miro con los ojos acuosos - Creímos haberle dicho que el médico le dijo que debido a su aborto tuviera más cuidado con su embarazo y que era necesario estar en cama casi todo el tiempo - abrio los ojos ante las palabras de la que parecía ser la enfermera principal, Haruka lo miro espantada y él retrocedio lleno de miedo.
¿Aborto? ¿De qué hablaba? Era el primer hijo que iban a tener, no hubo más intentos que aquel, la enfermera estaba mal, quería preguntarle algunas cosas pero estos se apresuraron a sacarla de la habitación movilizando todo y él solo atino a seguirlos de cerca con miles de preguntas en la cabeza.
48 horas, llevaba allí en el hospital, sentado sobre uno de los enormes sófas de la sala de espera del hospital, su madre había insistido en que fuera un poco a su casa, si, si había ido, a tomar una larga ducha en donde había pensado en todo lo que estaba pasando que se le estaba escapando de los manos, dio un profundo suspiro, su pequeña niña porque iba a ser una niña había muerto, nacio asfixiada en palabras del médico de cabecera, este le había explicado que Haruka había tenido un aborto antes de quedar embarazada de él y era una situación complicada porque eso era personal, solo le había dicho que para intentar tener un hijo de nuevo debían esperar dos años y aún había posibilidades de que no naciera bien o que se repitiera la misma historia de esos momentos.
Él solo había llorado una vez, al verla partir de su lado, al verla siendo arrastrada mientras le decía que sería la única pero es que no lo era y apostaba a que él tampoco era él único para ella, el sonido de la puerta llamo su atención, alzo la mirada viendo al médico que le sonreía - Ella ha despertado - asintió viendo como este le indicaba que podía entrar pero negó con la cabeza, este asintió haciendo una reverencia y retirándose, no, no podía verla cuando era capaz de gritarle cosas de las que después podía arrepentirse, lo mejor era esperar a que estuviera más o menos estable y a que estuvieran en su casa, eso era lo mejor en esos momentos.
- ¡Ryoma! - giro la cabeza viendo a Esteban que corría donde él bastante agitado, este se suponía que estaba en un viaje en España, su país natal por cuestiones de negocios pero allí estaba para él, como siempre - Hola - lo saludo con calma, lo había telefoneado para decirle todo y este solo le había dicho que volvería de inmediato pero no esperaba que fuera tan rápido - Lo siento - se disculpo su amigo y él negó con la cabeza mientras miraba el reloj, debía ser paciente, el tiempo se iba a encargar de sanar sus heridas... como siempre.
- ¿Quieres qué le pida a la mucama que traiga algo? - pregunto ella llamando su atención, miro a Haruka directamente a los ojos y tomo un profundo suspiro - ¿Aborto? ¡¿De qué estaba hablando el médico?! ¡Dime la verdad ahora! - le exigio una respuesta al tiempo que acortaba la distancia entre ambos y la tomaba con fuerza de los brazos, ella abrio los ojos de la sorpresa aunque pudo ver un poco de miedo - P-Puedo explicarlo - murmuro y él solo la miro con ironía, es que no había nada que explicarla porque después de todo le había mentido, le habían mentido de nuevo.
- ¡¿Qué hay que explicar! ¡Me mentiste Haruka! - la solto mientras pasaba una de sus manos por su cabello en señal de negación, era demasiado para él que ya lo habían lastimado y mentido - ¡N-No, escucha Ryoma! - le súplico ella y él volteo viendo como se encontraba de rodillas con ambas manos sobre el suelo y con la cabeza baja, se sorprendio al verla de esa manera, eso era imposible, ella nunca se arrodillaba ante nadie - Y-Yo... lo siento pero por favor escuchame - le súplico, quería decirle que no, que no iba a aceptar más mentiras pero prefirio darle el beneficio de la duda y eso era ironía porque a Sakuno no se lo dio y aquello fue como un balde de agua que prefirio hacer a un lado al menos de momento.
- C-Conocí a un chico antes de nuestro matrimonio, ¡antes de que fuera la cita en el restaurant, el día que nos conocimos!, me enamoré de él pero no podíamos estar juntos, por nuestras familias así que decidimos seguir adelante... hasta donde pudieramos, me entregue a él porque lo amaba pero se complico cuando me enteré que estaba embarazada, queríamos decirselos a nuestros padres pero no, no tuvimos el valor y él me dejo sola así que hice algo estúpido, yo no quería Ryoma, de verdad que no quería pero solo eso se me ocurrio... mate a mi bebé, me provoque un aborto antes de que mis padres se enteraran, ¡juro que no quería hacerlo Ryoma!, ¡lo juro! - aseguro ella mientras comenzaba a llorar con fuerza.
Él solo se quedo allí de pie, viendola llorar como una niña pequeña, es que simplemente no entendía como es que había podido hacer algo como aquello - ¡P-Por eso yo mate a nuestro hijo Ryo, por el aborto que me provoque le hice daño a nuestra bebé... lo siento, lo siento tanto! - y verla allí derrumbada lamentandose por aquello ablando un poco su corazón a pesar de que había matado a un ser inocente, paso de ser un monstruo a ser de nuevo su esposa por lo que no dudo en abrazarla con fuerza calmando o tratando de calmar el llanto que la hacía temblar.
- Tranquila... tenemos todo el tiempo del mundo - aseguro besando sus cabellos con suavidad mientras la abrazaba con más fuerza, él sabía que ese chico posiblemente era Momo así que lo asalto una duda, ¿qué si ella mentía?, ya le había mentido una vez así que eso no quería decir que no pudiera hacerlo de nueva cuenta... ahí estaba la primer espina en su relación.
Diez meses... - Es una foto linda - señalo Esteban sentado en el sófa de su oficina, sonrió asintiendo con la cabeza, el ultrasonido de su pequeña bebé estaba enmarcado en una foto que se encontraba sobre su escritorio, demasiado linda si debía ser sincero, su coraza se había roto por completo y no sabía si eso estaba bien o no y tenía mucho miedo - ¿Cómo están las negociaciones con la empresa del extranjero? - le pregunto cambiando de tema viendo como este hacía una mueca de disgusto, al parecer no iban bien si su amigo hacía aquella mueca y eso no le gustaba en lo absoluto.
- Mal, según mis contactos ya fue comprada, la empresa en cuestión se estaba cayendo a pedazos es por eso que armaste el plan de acción pero alguien ya se te había adelantado, si, negociamos con la misma pero cuando ibamos a presentar el marco de acción ante ellos simplemente nos salieron con la jodedera que la había comprado una trasnacional pero mis contactos dicen que fue una mundial, una empresa que entre sombras esta creciendo y demasiado rápido, me atrevo a pensar que el presidente que la dirige es mucho más listo que tú - aseguro su amigo y él solo encarno una ceja, no había nadie mejor que él en negocios, al menos eso decían las revistas.
Sin embargo, si que sentía curiosidad por saber quien era la persona que estaba detrás de aquella empresa en las sombras como decía su amigo - Designa a alguien que investigue todo lo relacionado sobre esa empresa... lo quiero saber todo, anda - su amigo pelinegro asintió mientras tomaba algunos documentos desperdigados por su mesa de centro para salir de allí sin despedirse, tenía demasiado trabajo algo se lo decía, su celular vibro y concentro la mirada en este, noto el número de su custodio y una imágen adjunta... Haruka de la mano de Momo en un paseo por la playa cuando se suponía estaba en casa de sus amigas de viaje de semana, dio un profundo suspiro, podía dejarla pero estaba demasiado acostumbrado a ella que a esas alturas se le hacía simplemente imposible si quisiera intentarlo.
- ¿Dónde estabas? - pregunto con calma mientras terminaba de desanudarse la corbata con movimientos pausados viendo como ella solo terminaba de acomodarse el vestido que al parecer usaría para salir - Tengo una reunión con mis amigas - contesto esta tomando su bolso, estaba lloviendo levemente pero apostaba que una tormenta iba a caer en cualquier momento - Llega temprano - ella solo asintió besando castamente sus labios y saliendo apresurada, tomo su celular y marco el número de su custodio que en esos momentos debía de estar preparado para salir.
- No la pierdan de vista, una vez llegue a su destino llamenme, iré de inmediato - dicho esto colgó y se apresuro a cambiarse con algo más cómodo, era hora de poner las cosas en claro, era hora de hacerle saber a Haruka que ella era suya, que era su esposa, que lo mínimo que pedía era respeto porque él no le había sido infiel con nadie y no lo iba a hacer nunca, camino hasta donde estaba algunos planos de arquitectura sobre el nuevo edificio que la empresa iba a construir, era necesario puesto que esta se estaba expandiendo de maravilla.
El sonido de su celular lo distrajo, miro la hora, habían pasado dos horas desde que su hermosa se hubiera ido, se apresuro a mirar el mensaje y salio de prisa de su casa, bajo las escaleras corriendo al auto que ya lo esperaba y comenzo con su camino hacía la verdad.
Estaciono el auto observando la imponente mansión de los Riuzaky y solto un enorme suspiro, sus sospechas estaban confirmadas, bajo del vehículo pero en ese momento choco con una chica rubia que al parecer venía llorando porque sus hombros temblaban un poco - ¿Te encuentras bien? - le pregunto a esta que solo negó con la cabeza, sus ojos turquesa estaban completamente acusosos e hinchados, era una belleza de mujer así que no entendía porque estaba llorando de aquella manera, le era completamente complicado entenderlo.
- ¡Mika, vuelve aquí, no puedes decir nada de lo que... - escucho la voz de Momo así que giro la cabeza y este al verlo abrio los ojos demasiado, le encantaba causar ese tipo de reacciones en los demás si era sincero - ¡Momo! - ladeo un poco la cabeza viendo más allá a Haruka que corría, aún no lo había visto, eso le iba a gustar más de lo debido, tomo la mano de la rubia alejandola del pelinegro que no hizo nada para impedirlo, la pelirroja se detuvo y lo miro con los ojos abiertos, hasta ese momento se daba cuenta que estaba allí y que ella estaba a punto de irse a la cama con otro.
- Mika, ven aquí - Momo intento tomarla de la mano pero no se lo permitio al colocarse entre la rubia y entre este que solo lo miro con furia - Vamos a casa ahora mismo Haruka, anda - la pelirroja lo miro como si hubiera dicho algo equivocado, claro que lo había dicho era solo que no iba a pemitir que Momo fuera feliz, no le iba a dar el gusto a él de serlo - ¿Q-Qué? - pregunto la pelirroja con un hilo de voz y él sonrió un poco mientras suspiraba - Sube al auto ahora, nos vamos a casa - ella asintió mordiendose el labio para subir de inmediato, sin siquiera dedicarle una mirada a su enemigo y él sonrió por aquello.
- Sube tu también - le señalo a la rubia que asintió con la cabeza subiendo de inmediato, algo le decía que había encontrado una aliada en aquella chica de ojos turquesas - Nos vemos después - le siseo a este dando media vuelta y subiendo al vehículo de inmediato, no, no pensaba dejar que él fuera feliz, antes muerto que dejarlo ser feliz, nunca le iba a dar el divorcio a Haruka, si él no podía ser feliz entonces nadie iba a ser feliz, era un año desde que ella se hubiera marchado, seguro era feliz y él no, pues entonces si ella era feliz él se iba a aferrar a lo que tenía con la pelirroja importandole poco los sentimientos de las demás personas y punto.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
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