N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Primer especial.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Especial: Japón (Parte 2/2)
Un año con dos meses, era 17 de febrero y se encontraba en su oficina en esos momentos tratando de saber quien era el dueño de la empresa que estaba comprando a otras que estaban al borde del colapso pero que aún así en sus filas tenían proyectos que parecían sustentables y era eso precisamente lo que deseaba de esas empresas pero hasta el momento no había logrado comprar ninguna y eso ya lo estaba desesperando en todo el sentido de la palabra - ¡Señor, señor no puede entrar! - alzo la vista de sus documentos mirando la puerta que fue abierta a la fuerza, ese iba a ser un día largo en definitiva.
- ¡Tú, pedazo de imbécil! - bien eso de verdad no estaba en sus planes, odiaba que le gritaran a primera hora de la mañana y lo que más odiaba de todo el asunto era que esa persona fuera el hermano de Sakuno que en ese momento lo miraba con odio puro pero no era su culpa o quiza si, le daba lo mismo - ¿Y ahora qué quieres? - pregunto con calma mientras dejaba su pluma a un lado de los documentos mirando al pelinegro que solo medio sonrió cerrando la puerta con fuerza mientras se acercaba hasta su escritorio con unos documentos en la mano.
- ¡Dale el maldito divorcio, ella no te ama me ama a mí! ¡Tú no la amas! ¡Yo si la amo! - le grito este mientras colocaba los documentos que portaba en las manos sobre su escritorio con fuerza, bien sabía que esos eran los papeles del divorcio, Haruka estaba en la mansión, tenía prohibido salir así que se daba una idea de que este al no verla durante un tiempo simplemente lo enfrentara porque la amaba de verdad pero eso a él le daba lo mismo, no iba a dejar ir a su esposa y ella lo sabía era por eso que no decía nada, era por eso que lo seguía tratando como siempre... con fingido amor.
- ¿Crees qué eso me interesa? Vete que seguridad no tarda en venir - sentencio mientras tomaba de nueva cuenta su pluma con disposición de seguir firmando documentos y haciendo propuestas cuando la puerta se abrio de nueva cuenta dejando ver a los guardias de seguridad que sujetaron con fuerza al pelinegro quien por supuesto se resistio al golpear a uno que otro guardia pero le dio lo mismo aquello, al final termino siendo jalado por estos hasta la puerta mientras intentaba soltarse, él de verdad no entendía porque un hombre era capaz de hacer todo aquello por una mujer, seguía sin entenderlo realmente.
- ¡Dale el divorcio, no la amas... yo si la amo! - le grito este desde afuera y él solo espero hasta que su secretaria cerrara la puerta, una vez lo hizo se concentro de nueva cuenta en su trabajo, toda aquella situación le daba lo mismo en esos momentos, él solo quería encontrar a la persona que le estaba ganando todos los negocios porque si eso iba así toda su empresa iba a enfrentar una crisis y de las buenas.
Un año con dos meses, 21 de febrero igualmente y él intentaba por todos los medios que Haruka dejara de llorar - Basta ya de esto - le sentencio viendo como ella levantaba su mirada vidriosos, sus mejillas estaban mojadas por el reciente llanto - S-Solo dejame ser feliz Ryoma - suplico ella y él volteo furioso, estaba cansado del teatro de su matrimonio, estaba cansado de las noches en vela porque ella solo lloraba y lloraba, porque no comía, porque no quería nada de él, ya era demasiado si debía ser honesto y tenía que ponerle un alto cuanto antes.
- ¡¿Feliz?! ¡Tú no me dejaste ser feliz cuando estaba Sakuno! ¡Luchaste por que este matrimonio se hiciera realidad, no te importo nada, simplemente quisiste que estuviera a tu lado y ahora que lo estoy me dejas, me quieres dejar! ¡No me jodas Haruka, de haber sido así simplemente me hubieras dejado ser feliz con ella, hubiera encontrando su engaño yo mismo y no me hubiera enterado por los demás! ¡Oficialmente te odio, eres una maldita! ¡Quieres el divorcio pues esta más que per... - no termino de hablar cuando el piso se movio por completo provocando que algunas cosas cayeran estrellandose contra el piso de la oficina.
¿Un temblor? Descarto la idea y aún más cuando las alarmas de incendio empezaron a sonar, gritos provenientes fuera de la oficina hicieron eco en sus oídos se apresuro a tomar la mano de la pelirroja para levantarla del sillón y caminar de prisa hasta la puerta cuando un nuevo estallido se produjo, abrio los ojos levemente espantado, no, eso no podía estar pasando, parecía un atentado, el sonido de cristales rotos lo apremio a salir de su oficina pero de inmediato lo hizo retroceder un poco ante el caos que estaba sucediendo fuera.
Las alarmas de incendio habían hecho su trabajo al empezar a regar el agua en todos los pisos, cristales estaban rotos, un nuevo estallido hizo gritar a las personas - ¡Ryoma-sama! ¡Haruka-sama! - ladeo la cabeza viendo a su seguridad junto a su asistente que se apresuro a ir a su encuentro y antes de darse cuenta estaban siendo escoltados hacía la salida, las personas buscaban una manera de salir - ¡Manden a la seguridad de inmediato, los empleados necesitan ser evacuados ahora mismo! - grito por encima del estruendo recibiendo un asentimiento por parte de su asistente.
El piso se volvio a mover causando un grito de parte de su esposa que presiono su mano con más fuerza de la usual, bajaron unas escaleras con prisa y él solo volvio a girar la cabeza, eso no estaba bien en lo absoluto, no sabía que estaba sucediendo, otro estruendo y más alarmas sonaron - ¿Qué sucedio? - le pregunto a sus guardias que hablaban seguramente con los demás - Es un atentado - sentencio uno mientras abría una puerta, se apresuro a entrar en la habitación procesando la respuesta que le habían dado, es que sonaba loco porque él no conocía a nadie que pudiera hacer algo como aquello.
Dos estruendos llegaron de lleno solo que uno sucedio en esa habitación, el sonido de cristales llegaron a sus oídos y el grito de Haruka, el eco ensordecedor del estruendo no lo dejaba ver con claridad, voces más allá de donde se encontraba, giro la cabeza viendo a la pelirroja en el suelo con una mano en el costado, como pudo se apresuro a llegar a ella viendo que tenía un trozo de cristal mediano en su costado derecho, el miedo se hizo presente en cada poro de su ser, eso no estaba bien, si llegaba encontrar a la persona que había hecho aquello lo iba a hacer pagar por aquello.
- ¡De prisa! - apremio sosteniendo a su esposa mientras intentaban salir de todo aquello, llevo una de sus manos hacía su costado cuidando el no lastimarla más para salir, más gritos ensordecedores retumbaron en sus oídos, eso no estaba nada bien, no sabía que pasaba ni porque alguien haría algo como aquello pero algo tenía en claro, no iba a descansar hasta saber que diablos había pasado.
Un año con cinco meses... - Deja de hacer eso Haruka... sigues igual de hermosa - le señalo como si fuera lo más obvio del mundo mientras veía como ella pasaba sus dedos con suavidad por la cicatriz de su costado derecho, no era demasiado grande pero igual estaba allí, recordandole lo sucedido, él también lo recordaba a la perfección, cuarenta muertos y veinte heridos, él apostaba todo a que había sido algo más que un atentado simple porque estaba completamente seguro de que no había sido un problema con los laboratorios, eso no podía ser cierto.
Los químicos que trabajaban con él eran los mejores como para cometer fallas en su laboratorio - Hiciste una pausa en esa oración ¿sabes? - pregunto ella con una ceja encarnada y él solo dio un leve suspiro, pensaba decirle algo pero tocaron a la puerta - Adelante Mika - por la puerta entro la ex novia de Momo, la rubia de ojos turquesa que en ese momento se veía simplemente preciosa - Buenos días Ryo... es hora de ir a la reunión con la empresa - comento ella y él asintió mientras se levantaba de la mesa de centro de su habitación.
Percibio la furia en los ojos de la pelirroja lo que lo hizo sonreir un poco - Los documentos que pedí - la rubia se despojo de los lentes mientras le extendía un fólder con los papeles del divorcio, camino hasta donde Haruka para extenderle el mismo ante una mirada de curiosidad de ella - Es el divorcio, solo hace falta que firmes y estaremos oficialmente divorciados cariño - beso castamente sus labios y tomo su maletín para salir de allí detrás de la rubia que solo se encogio de hombros ante aquello, ella no era celosa aunque no tuviera una relación pero había notado la mirada de esta hacía él.
Sus planes habían sido querer mantenerla a su lado para que nadie más la tuviera o mejor dicho para que Momo no fuera feliz pero no era lo suficientemente cruel como para hacerle aquello por lo que simplemente la había dejado libre y sabía que no se iba a arrepentir de aquello.
Un año ocho meses... - Aún sigo sin entender como es que la dejaste libre - miro a Esteban que estaba leyendo un contrato mientras él hacía un trabajo en la computadora, dio un leve suspiro encogiéndose de hombros, siempre que terminaban hablando de ese tema todo salía mal por lo que era mejor no decir nada - A veces siento que sé porque... quiza por ella - contesto como si nada y su amigo pelinegro encarno una ceja mientras negaba con la cabeza - Dijiste que la odiaba, entonces ¿por qué dices esto? - pregunto causandole una suave risa mientras bajaba la vista al teclado de la computadora.
- Porque nunca la olvide Esteban... aún la sigo amando pero sé que si incluso nos volvemos a encontrar ella no sentirá lo mismo - aseguro como si nada continuando con su trabajo escuchando un resoplido de parte de su amigo que solo siguio con lo suyo - ¿Por qué estás tan seguro de ello? - ambos giraron la cabeza para ver a Mika que dejo de escribir para preguntar aquello, quiza ella tenía razón en esa pregunta pero no la necesaria - Ella me traiciono, yo de verdad la amaba pero ella solo me quería por mi dinero - contesto y la rubia encarno una ceja mientras una leve sonrisa se formaba en sus labios.
- ¿Le diste en alguna ocasión el beneficio de la duda? - arremetio con maestría la de ojos turquesas y él solo abrio los ojos... no, nunca se lo había dado... Mika solo sonrió aún más bajando la mirada para seguir con su trabajo y él solo gruño por lo bajo mientras continuaba con las cotizaciones y era que aún no había podido encontrar al que había realizado el atentado y aún más era que aún estaban siendo presentadas demandas por parte de los familiares de las personas muertas y de las heridas por lo que tenía más trabajo que nunca.
Entro empujando a algunas personas, giro por los pasillos en busca de la habitación, miro los números en las puertas y cuando lo encontro se apresuro a abrirla viendo aquella imágen que por meses se había empeñado en decirse que no existía, se engaño tanto que el verla así simplemente lo hizo derramar lágrimas porque después de todo era su madre la que estaba en esos momentos en una cama de hospital con tubos conectados a su cuerpo, pálida, más delgada de lo que recordaba, con una mirada cansada y aún así con una sonrisa llena de amor y cariño para él... una que no veía en años.
- M-Mamá - corrio donde ella alejando todas las cosas malas que esta le había hecho, todo el daño que le había causado se esfumo en el momento en el que la abrazo con fuerza importandole poco los aparatos que la rodeaban, la deposito en la cama de nueva cuenta besando su frente mientras acariciaba su cabello - ¿P-Por qué no me lo dijiste? - pregunto tratando de dejar de llorar pero parecía todo lo contrario porque el llanto aumentaba, su madre estaba a punto de morir, la causa era envenenamiento, nadie sabía que había pasado para que algo así sucediera, quiza solo sucedio, quiza alguien solo quería venganza.
El veneno iba siendo administrado sin hacerle daño, no más del necesario pero poco a poco fue destruyendo órganos a su paso, todo fue una muerte lenta de la cual nadie sabía nada, solo eran mareos cada semana pero nada grave, nada grave y allí estaba muriendo su madre en ese momento, termino de rodillas en el suelo apretando las sábanas de aquella cama que estaba odiando en ese momento - N-No quería que me vieras así Ryoma... lo siento mucho hijo - su voz suave siendo escuchada por él, aquel manto que tantas veces le había cantado canciones para dormir, para espantar monstruos estaba muriendo en ese momento por alguna venganza.
- N-No me puedes dejar mamá... te necesito - le súplico mientras tomaba su mano con fuerza, una sonrisa triste se formo en los labios de su madre - N-No me necesitas Ryoma... no puedes necesitar a alguien que nunca fue una madre buena cariño - aseguro su madre mientras sostenía con calma su mano, se levanto para mirarla, él solo había llorado dos veces en su vida, esa era la segunda y se había dado cuenta que el dolor era el mismo que cuando lloro por ella, porque estaba perdiendo algo que le importaba demasiado... algo que amaba con todo su ser.
- N-No lo digas, siempre serás mi madre, eres mi madre, no has hecho nada contra mí y aunque lo hagas hecho no me importa, no necesitas mi perdón porque sabes que te amo - aseguro mientras la respiración de su madre se hacía más calmada, el pánico se apodero de su cuerpo en esosmomentos, su padre lo había llamado diciendole que era mejor verla antes de que muriera, creía que estaba exagerando pero no era así, había estado en esa cama dos semanas y él la visitaba en el que podía ser su último día... eso era horrible en todo el sentido de la palabra.
- P-Pasará cariño, el dolor pasara así que... tranquilo... te amo mucho Ryoma - aseguro ella mientras tomaba sus dedos con suavidad, cerro los ojos y él intento correr hasta la puerta para gritarle al médico que hiciera algo pero el sonido de la línea de la muerte llego a sus oídos haciendo eco en toda la habitación... su madre había muerto - ¡Nooooooooo! - la puerta se abrio y los médicos se apresuraron a intentar sacarlo de allí pero él no quería salir, sintio los brazos de Esteban en su cintura alejandolo pero no lo deseaba, no deseaba separarse de su madre.
- ¡Ryoma! ¡Ryoma! - el pelinegro de verdad no podía separarlo en lo absoluto así que como último recurso Mika ayudo pero no podían calmarlo - ¡Mamá! ¡Mamá! - ella ya había muerto pero se negaba a dejarla ir, Esteban lo solto y se refugio en los brazos de la rubia que lo dejo llorar como un pequeño niño e inevitablemente no logro pensar que ella no era Sakuno.
Un año once meses... - Sigo sin entender que hacemos aquí, se supone que deberíamos estar en una junta en estos momentos no viendo que esta haciendo Momo con tu ex esposa - hablo Esteban mientras él se encargaba de ver al frente lo que parecía ser una despedida porque el pelinegro parecía que iba al trabajo - Sigo pensando que es él quien mando que atentaran contra la empresa - concluyo como si fuera lo más obvio del mundo, la de ojos turquesas negó con la cabeza - Yo tengo la teoría de que fue la mafia, seguramente tus padres deben algo - señalo ella y él solo la golpeo con el dedo en la frente mientras una sonrisa surcaba sus labios, Mika era toda vida y él era lo opuesto.
Eran solo amigos pero sin duda alguna ella era importante en su vida, Esteban tambien la golpeo, bajaron del auto interceptando a la pareja que los miraba desconcertado - Tenemos que hablar - sentencio mirando al pelinegro que asintió con la cabeza cuando sucedio... disparos de todos lados... - ¡Ryoma-sama! - los gritos de sus guardias llegaron a sus oídos pero él solo estaba tratando de esquivar los disparos, eso de verdad parecía una maldita película - ¡Abajo! - le grito Mika pero antes de darse cuenta algo sucedio, ella lo avento al suelo y cayo después sobre él.
Miro un poco más allá a la pareja que estaba siendo cubierta, los guardias regresaron los disparos y después todo quedo en silencio, se levanto separando un poco a Mika y entonces fue su turno de abrir los ojos... estaba sangrando, al parecer una bala le había dado - Mika, ¡llamen a una ambulancia! - grito viendo que Esteban asentía con la cabeza tomando con sus manos el teléfono intentando calmarse pero al parecer no podía del todo - Mika mírame - le súplico y sus hermosos ojos turquesa lo miraron con una sonrisa aunque una mueca de dolor surco su bello rostro.
- Tranquila, no dejare que nada te suceda - aseguro y ella le señalo algo con el dedo, alzo la cabeza y vio que había un disparo demasiado cerca de su pecho, si algo le pasaba de verdad no iba a soportar, el sonido de las sirenas llego a sus oídos al igual que el sonido de las ambulancias - R-Ryoma mírame - su voz sonaba pausada, casi rayando en que se iba a dormir - No, guarda silencio, saldremos de esto - ella negó con la cabeza, sangre saliendo de su boca resbalando por la comisura de sus labios - S-Si la vuelves a ver por favor... intenta ser feliz con ella - le súplico con un hilo de voz y él medio asintió, su mano helada se poso sobre su mejilla, una sonrisa surco sus labios y cerro sus ojos.
- ¡Hey Mika, Mika, no! - su cuerpo fue alejado de sus brazos y él solo la vio siendo subida a una camilla, no había nada que hacer - Esta muerta, signos vitales muertos - y esas palabras lo hundieron más de lo que ya estaba... inesperadamente solo la quería a ella para que lo consolara.
Dos años con tres meses... - Oficialmente la empresa es de nosotros - Esteban estrello su copa de manera sútil con una sonrisa que él a penas devolvio, había vuelto a ser el Príncipe de Hielo, nadie le iba a hacer daño, absolutamente nadie de nueva cuenta iba a pasar esa coraza que había impuesto, dio un leve suspiro llevandose a los labios la copa de vino para después posarla sobre la mesa tomando entre sus manos su celular, una sonrisa surco sus labios - ¿Es de ella? - pregunto su amigo pelinegro y asintió con la cabeza mientras tecleaba una respuesta.
Hace dos meses con exactitud había sido obligado a ir a una cena de negocios donde había conocido a una mesera que era demasiado encantadora, humilde justo como ella no lo fue, de cabello rubio y ojos verdes, una mujer en todo el sentido de la palabra - Nos vemos después... por cierto ella es la indicada - aseguro mientras tomaba su abrigo viendo que su amigo solo se encogía de hombros viendo como se marchaba, era feliz con ella y simplemente deseaba formar una familia con ella.
Dos años cinco meses... - Estás hermosa - aseguro mientras besaba los labios de su mujer porque acababan de contraer matrimonio y ahora se encontraban en su luna de miel - G-Gracias - se parecía un poco a Sakuno y eso por alguna extraña razón no le incomodaba en lo absoluto, se encargo de amarla con su cuerpo pero justo en el momento en el que iba a entrar en ella la imágen de la cobriza llego a su mente, su cabello pegado a su frente, sus ojos vidriosos, movio la cabeza un poco, eso no estaba bien, ella no era la cobriza y tenía que entenderlo.
La hizo su mujer con calma, paso a paso y podía decir que era feliz en ese momento aunque costara creerlo, de verdad que amaba a Misaki, era su luz en la obscuridad, era la mujer que amaba y siempre iba a amar, con ella si que deseaba formar una familia pero aún en su mente seguía ella, esperaba que se fuera pronto, que dejara de olvidarla porque sino entonces iba a haber algunos problemas y él realmente deseaba evitarlos a toda costa.
Dos años con ocho meses... - Anda, solo abrelo, Mika fue quien mando a investigarla así que supongo que hicieron bien su trabajo, creo que ella en verdad deseaba que fueras feliz Ryoma - frente a él estaba una caja pequeña con el nombre de Sakuno escrito en la tapa, estaba completamente cerrado, al parecer su amiga muerta en verdad había querido que fuera feliz por eso había mandado a buscar hasta debajo de las piedras a la cobriza y ahí estaban los resultados de su investigación, para él pero no sabía si quería saber que había sido de su vida.
No sabía si ella estaba bien, no sabía que había sido de su vida, no sabía si había mucho o poco de su vida, sabía poco de ella, que conducía una motocicleta y su cabello estaba diferente pero de eso ya tenía algo de tiempo así que no sabía como era ahora y tenía mucho miedo - Solo abrelo - lo presiono su amigo y haciendo fuerza de acopio se dispuso a abrir la caja con cuidado, se encontro con la caja llena de documentos y fotografías pero la cerro de inmediato, no, ella era su pasado y ahí estaba bien, no iba a destapar esa caja de pandora.
- ¿No vas a ver? - pregunto su amigo y él negó con la cabeza tomando el teléfono para llamar a su asistente quien en menos de un minuto ya estaba llamando a la puerta - Ordena que lleven esto a mi casa, que lo guarden en el sótano - su asistente asintió y él tomo asiento en su silla llevandose una mano al puente de la nariz, estaba demasiado cansado últimamente - Se lo prometiste a Mika - señalo su amigo y él solo lo miro con un poco de furia - Basta Esteban, después lo vere - aseguro y el pelinegro solo asintió con la cabeza levantandose de su silla, lo vio salir y solo suspiro, en algún momento iba a abrir esa caja peor por el momento iba a dejar que las cosas siguieran su curso.
Dos años con once meses... - ¿Cuándo pensabas decirme Misaki? ¿Cuándo pensabas decirme qué no estabas cómoda conmigo? - pregunto al ver las maletas de su esposa sobre la cama y ella llorando mientras tenía una mano sobre los labios callando los hipidos y sollozos - T-Te di señales - susurro ella y él la miro como si hubiera dicho algo loco porque no entendía, de verdad que no entendía, ella era la persona con la que quería formar una familia pero allí estaba, dejandolo, lo peor era que espero su horario de trabajo para desaparecer, solo iba a dejar una nota.
- ¿Me diste señales? ¿Qué señales? Me tratabas tan bien, siempre con una sonrisa en tus labios, preparabas la comida siempre a pesar de que contamos con servicio, siempre me abrigabas en las noches, me despedias con un beso y un te amo antes de ir al trabajo, me visitabas los fines de semana en la oficina, ¡¿cómo demonios iba a saber qué me ibas a dejar?! - estaba preso de la ira, tenía dolor, estaba destrozado con aquello que estaba sucediendo en ese momento, era imposible que estuviera pasando algo como eso, que lo iban a dejar, no podía ser cierto.
- N-No puedo con esto Ryoma, pertenecemos a mundos diferentes, lo siento - se disculpo ella aún llorando y él solo la miro con dolor en los ojos - ¿Por qué? - pregunto porque necesitaba una respuesta y sabía que la que ella le estaba dando no era la que necesitaba - Me aburrí de esto - señalo ella mientras tomaba sus maletas con prisa - Te aburres de un libro, de una película, de la comida, del trabajo pero nunca te aburres de una relación, ¡nunca! - le grito preso de la ira viendo como ella solo se mordía el labio - Lo siento - y dicho esto salio de allí, dejandolo solo y destrozado, estaba bien o al menos quería creerlo, iba a salir de aquello, el karma sin duda alguna le estaba cobrando algo y él sabía que era... no haber confiado en ella.
Tres años... el tiempo pasaba demasiado rápido si debía ser honesto, incluso estaba pensando en irse de viaje, desaparecer un rato de todo el mundo de los negocios pero como iba la empresa lo único que podía hacer era trabajar y trabajar, el sonido de la puerta lo hizo alzar la cabeza viendo a su amigo Esteban con una sonrisa y con un fólder alzandolo en lo alto - ¡El contrato es nuestro! - sonrió mientras se levantaba de su escritorio con una enorme sonrisa, habían sucedido algunas cosas desde que su esposa lo hubiera dejado.
Misaki había sido solo un destello, no la indicada ni todo aquello que había pensando en lo absoluto, solo había sido un pequeño suspiro en su vida pero si la había amado aunque ella no, su padre lo había destituido de su cargo, le había dado dos meses más además de la tarea de que hiciera alianza con Momo, eso estaba más que asegurado porque este también deseaba una alianza, en cuanto se firmara la misma él dejaría el cargo, por lo que se había tomado la oportunidad de formar su propia empresa.
Había comenzando a planear todo con rápidez e iba bien en esos momentos, firmaba contratos con firmas empresariales para formar un consorcio, todo iba de maravilla, por fin iba a poder ser algo más libre de lo que era en la empresa de su padre, abrazo a su amigo quien le dio algunas palmaditas en la espalda feliz por lo que estaba sucediendo, todo iba de maravilla en esos momentos, sobre el atentado tenían algunas pistas pero la policía se estaba encargando de aquello así que esos no eran sus asuntos, igual se estaban encargando del tiroteo donde había muerto su amiga Mika así que él no podía meterse en esos asuntos aunque quiza la teoría de la mafia no sonaba demasiado disparatada.
Tres años con dos meses... el sonido de la pluma siendo estampada contra el fólder cerro las negociaciones, Momo estaba feliz al igual que Haruka quien denotaba un embarazo de cuatro meses, estaba feliz por ellos aunque no lo demostrara y dudaba que en algún momento lo hiciera pero estaba igual así que por eso no se preocupaba - Trato cerrado - estrecho la mano del pelinegro que le sonrió ligeramente - Bien, desde hoy empezamos con las negociaciones entonces - todo mundo asintió y él se dispuso a entregar su cargo, miro a Esteban que le sonreía con calma así que asintió saliendo de allí.
Tomo su maletín una vez estuvo en su oficina para disponerse a salir, cerro la puerta de su oficina mirando a Esteban que tan solo caminaba a su encuentro con una sonrisa, su amigo siempre sonreía, por lo general eso le hubiera molestado pero no en ese caso porque su amigo pelinegro era como un hermano... todo paso demasiado rápido... el sonido de un helicóptero, disparos, gritos, sangre, Esteban en el suelo y él a punto de un colapso nervioso, eso no podía estar sucediendole a él... no, a él no ni a las personas que lo rodeaban.
Se levanto tambaleante viendo como el helicóptero se alejaba mientras sentía sangre resbalando de su brazo además de que algo caía por su frente, corrio con la vida al borde y entonces sucedio... tres balazos en la espalda de Esteban, sangre saliendo por su boca, los ojos ligeramente cerrados, muerto, muerto justo como Mika... ¿qué diablos estaba sucediendo?.
- ¿Estás bien? - alzo la mirada viendo a Haruka que le sonreía un poco, la bala había rozado su brazo derecho por lo que solo tenía un vendaje, su frente estaba bien solo se había golpeado fuertemente contra el piso por lo que tenía una gasa sobre esta, asintió un poco aunque estaba más que mal porque su hermano había muerto, primero Mika y ahora Esteban, incluso estaba pensando que el envenenamiento de su madre estaba relaciono con sus muertes, era demasiado que pensar, las conclusiones lo estaban sacando de quicio de verdad.
- Cuando Mika murio ella dijo que no dejaba de pensar que la mafia japonesa estaba detrás de todo esto... la idea me sono descabellada porque incluyo a mis padres y ahora simplemente creo que puede ser un camino solo que no entiendo porque estan matando a las personas que me rodean... no lo se - aseguro llevandose una mano a los labios notando que estaba helado, la policía se estaba haciendo cargo de todo de nuevo - ¿Crees qué sea así? - pregunto llamando su atención, se encogio de hombros a modo de respuesta, la verdad era que no podía decirlo a ciencia cierta.
- Solo puedo decirte que la idea no me suena tan descabellada, solo falta saber el porque - contesto mientras se levantaba de donde se encontraba sentado caminando de poco a poco porque aún le dolía la cabeza, el cuerpo de su amigo ya había sido llevado a un lugar que él realmente no deseaba saber cual era, giro la cabeza al sentir que alguien lo estaba viendo, quiza eran imaginaciones suyas, la idea no sonaba tan descabellada porque había sido un helicóptero donde habían atacado así que era una idea muy probable de hecho.
Tres años con seis meses... hacerse cargo de la empresa que había fundado con Esteban era demasiado estresante por no decir algo peor, necesitaba descansar un poco pero lo mejor era seguir consultando los contratos pendientes, se levanto de su escritorio mirando por la enorme ventanal como se alzaba Japón, era simplemente hermosa la vista pero él por el momento no tenía tiempo para verla, ¿cuántas veces no había pensado que construiría una empresa junto a Sakuno y los dos serían felices?, lo había soñado y mucho pero eran solo sueños.
- Ryoma-sama su cita de las tres - giro la cabeza mirando a su asistente, asintió con la cabeza viendo que ella hacía una reverencia para salir dando media vuelta cerrando la puerta detrás de si, estaba demasiado cansado de todo, quiza si era cierto que tenía a la mafia detrás de si aunque dudaba que fuera por él, quiza su familia si tenía algo que ver, quiza si o quiza no, ya le daba lo mismo o como mínimo le estaba empezando a dar, tomo los documentos necesarios dispuesto a reunirse con los nuevos inversores cuando se sintio levemente mareado, había tenido pesadillas últimamente, le era imposible no pensar en las muertes de sus dos amigos, tenía en verdad que tomarse unas vacaciones y cuanto antes quiza fuera lo mejor porque era demasiado para él todo lo que estaba sucediendo.
- Puedes irte a casa, terminare todo esto solo - su asistente asintió haciendo una reverencia dando media vuelta, eran contratos trasnacionales así que sería fácil hacer contratos con aquellas empresas, se levanto de su asiento tomando los documentos necesarios para ir puntual a la reunión, camino hasta el ventanal que daba una vista exclusiva y sonrió, dejo el maletín sobre su mesa tomando el café que su asistente le había preparado, simplemente delicioso, le gustaba demasiado pensar que estaba en una cómoda silla con Sakuno entre sus brazos mientras miraban el fuego de la chimenea pero eso no iba a suceder nunca, quiza ella ya tenía una vida, hijos y él no tenía nada.
La extrañaba demasiado, había sido muy importante, su mente divago recordando los pucheros que hacía cada vez que Momo la reprendía por no prestar atención en clases y distraerse mientras leía algún libro, las veces en las que se caía en deportes y él corría a verla con un semblante preocupado pero como siempre ella terminaba golpeandolo por ser demasiado "pesado" aunque él sabía que si sentía algo por él, las ocasiones en las que la miraba dormir debajo de un árbol con un libro, tantas veces le había declarado sus sentimientos y tantas veces ella le decía que dejara de jugar.
La había hecho suya, la había amado muchas veces, estaba completamente enamorado de ella pero apostaba todo lo que poseía a que ella no lo amaba más, que era como él en sus épocas de escuela había sido, lo sentía, después de todo ella siempre iba a ser el amor de su vida.
Tres años con nueve meses... - Hola pequeño - saludo a la tumba de su hermano no nacido que estaba completamente limpia, dejo las fores a un lado mientras pasaba la mano por el nombre de este, Aoi Echizen, sonrió cálidamente para tomar asiento delante de su tumba, era un día sábado y a pesar de aquello no habían demasiadas personas visitando tumbas, su padre estaba enfrascado en la empresa así que no tenía mucho contacto con este, apostaba a que ni siquiera le había importado demasiado la muerte de su madre en su caso su esposa.
- Hoy cumplirías ocho años... lamento no haber venido a visitarte antes pero creo que me entiendes, quiero pedirte un favor - comento, le daba lo mismo si alguien que pasaba por allí lo veía medio rarito porque él estaba hablando con su hermano, con su pequeño hermanito, acaricio la lápida mientras miraba el ángel que estaba a su lado cuidandolo - Cuídala por favor - le pidio mientras cerraba los ojos, era hora de irse a casa, siempre que estaba en el cementerio le entraban unas tremendas ganas de querer matar a alguien y no deseaba eso por lo que sonrió acomodando las flores para dar media vuelta y emprender su marcha hacía la salida del lugar.
Tres años y doce meses... Navidad, una época que sin duda alguna estaba odiando en esos momentos porque estaba completamente solo, era su destino y no se iba a empezar a quejar, estaba bien, había puesto una distancia entre las personas y él queriendo evitar atentados como los sucedidos, así que estaba bien quiza en algún momento cuando se supiera que estaba sucediendo podría entonces seguir con su vida normalmente pero por el momento eso no podía ser, dio un leve suspiro llevandose a los labios la taza de chocolate caliente que se había preparado.
La cena preparada por su servicio había estado simplemente deliciosa, estaba nevando un poco, no demasiado, solo lo normal por decirlo de esa manera, se acomodo la bufanda con calma mientras se dirigía hacía su habitación, tan solo quería dormir un poco, estaba demasiado cansado últimamente, entre la investigación de la policía, el trabajo, los contratos, los viajes simplemente estaba cansado así que lo mejor era descansar, ya mañana podía adelantar un poco del trabajo antes de que las vacaciones navideñas terminaran.
Giro un poco la cabeza viendo la enorme mansión sola... oficialmente Echizen Ryoma estaba solo.
Cuatro años con dos meses... dio un profundo suspiro mientras leía el informe de la policía, decía que se había encontrado el helicóptero que había producido la muerte de su hermano Esteban porque si, no era solo su amigo y nunca lo iba a ser porque era mucho más que eso, el dichoso vehículo por decirlo de esa manera pertenecía a una persona que lo había reportado robado unos días antes del atentado, con resepcto al atentado donde habían habido muchos muertos resultaba que tenían una pista pero que esta había terminado en los barrios bajos y no sabían como continuar desde allí.
- ¿Puedo hacerle una pregunta? - comento este llamando la atención del detective que lo miro asintiendo con la cabeza - Una amiga mía que murio en uno de estos atentados me dijo a modo de broma que pensaba que era la mafia japonesa, ¿cree qué tenga algo de razón? - pregunto y este encarno una ceja sonriendo un poco, era obvio que lo iba a mandar a comer churros porque esa idea sonaba disparatada - De hecho... la persona que reporto el robo del helicóptero es medio hermano de alguien que trabaja en la mafia japonesa pero con todo el respeto señor si estos quisieran hacer algo lo hubieran hecho así como así, no esperando momentos - él sabía que el hombre tenía razón, lo sabía.
Quiza no era la mafia pero alguien en verdad lo odiaba como para hacer algo como aquello - ¿Entonces quién ha hecho todo esto? - pregunto en un murmullo, ya no podía, se estaba cansando de todo lo sucedido - ¿Alguien qué usted crea es capaz de costear todo esto? - pregunto el hombre frente a él, ni siquiera por su mente cruzo Sakuno, ella no mataría personas, dio un profundo suspiro - Me muevo en un círculo de gente adinera, cualquiera podría ser culpable - sentencio con calma y el hombre asintió mientras él solo se levantaba de la silla, su reunión había terminado.
- Le avisaremos si encontramos algo más pero olvide lo de la mafia, si ellos lo quisieran muerto ya lo habrían matado no sin antes torturarlo - asintió con la cabeza para caminar hasta la puerta, cerro detrás de si y se desacomodo un poco el cabello, le dolía mucho la cabeza y sentía unos terribles mareos últimamente por lo que no podía alimentarse correctamente, la idea de que lo estuvieran envenenando cruzo su mente pero la deshecho, no era la mafia, era alguien que de verdad quería verlo muerto poco a poco por eso lo estaba haciendo sufrir pero no estaba para aquello así que lo mejor era seguir con su vida o al menos intentarlo poco a poco.
Cuatro años con cinco meses... - Tu anemia no ha cesado Ryoma, creí haberte dicho que bebieras los suplementos, ¿qué voy a hacer contigo? - le pregunto su médico y él solo sonrió un poco, no estaba delgado pero había tenido varios desmayos desde hace dos meses, él seguía las instrucciones del médico no era su culpa que su organismo no deseara lo mismo si debía ser honesto - Sigo sus instrucciones al pie de la letra - aseguro riendo un poco mientras la tablilla del médico se estampaba contra su cabeza en señal de negación.
- No me vengas con esas, cuando empece con tu caso estabas en un cuadro de nivel dos de anemia y ahora con seguridad puedo decirte que es anemia por completo, necesito que tomes las pastillas que te administrare, los suplementos es necesario que los ingieras con cada comida, Ryoma si no lo haces de verdad pensare que quieres morirte - arremetio su médico y él lo miro con una ligera sonrisa - Quiza es lo que quiero... no tengo nada porque vivir - aseguro y su médico solo lo golpeo más fuerte con la tablilla mientras lo miraba como a un loco.
- ¡Deja de decir eso o entonces te pateare! - solto una suave risa mientras asentía con la cabeza tomando la receta que el médico le extendía, bien, iba a intentar seguir adelante, tenía que vivir por las personas que habían muerto y él lo sabía muy bien.
Cuatro años con ocho meses... - Debes descansar un poco Ryoma - señalo su médico mientras lo veía en la enorme cama de su habitación, tenía la fiebre muy alta y es que hace tan solo una semana había visto a Sakuno, no podía ser un espejismo, no podía ser, era tan real, su cabello no era el mismo pero sus ojos, esos ojos que solo ella poseía si eran de ella lo sabía, su cabello era rubio, no sabía proque se lo había teñido y sabía que no tenía ningún derecho a opinar, ella se veía feliz y estaba bien pero desde entonces se había enfermado.
Era como si su organismo se hubiera cerrado porque no aceptaba comida, no podía ni beber correctamente agua por lo que estaba sufriendo de deshidratación y eso lo tenía más que loco, dio un profundo suspiro viendo como su médico salía de su habitación, él necesitaba verla de nuevo, solo un poco más, solo verla y ya porque sabía que ella no lo amaba ya, lo había notado en sus ojos que solo se habían cruzado con los suyos cinco segundos sino es que menos, cerro los ojos un poco quejandose por el dolor en sus costillas, le dolía cada parte de su cuerpo y realmente lo único que pasaba por su mente era morirse.
Cuatro años once meses... detuvo sus pasos delante de la puerta de la librería dispuesto a salir mientras miraba la portada del libro que había adquirido, era su día de descanso por decirlo de una manera sútil así que allí estaba, se veía un poco más pálido de lo normal y estaba bien porque su anemia estaba creciendo un poco pero había pasado por alto su revisión médico, ya después cargaría con la ira de este, se llevo una mano a la boca, le dolía demasiado la cabeza y sentía unas tremendas ganas de vomitar, cerro detrás de si la puerta intentando que algo de aire llegara a sus pulmones.
Alzo la vista brevemente y entonces abrio los ojos a más no poder... ella... ella... ella... Sakuno estaba delante de él, con su cabello cobrizo, sus hermosos ojos caoba, esa mirada tan suya - S-Sakuno - el piso se movio por completo y solo sintio el golpe contra el suelo... si, que bonito encuentro había tenido con su primer amor.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
Dire que no, no es la mafia, es alguien más, no creo que tengan idea de quien es, eso solo aclaro.
A partir de este momento empieza la verdadera historia, solo dire dos cosas, claro que Ryoma va a sufrir por la mano de Sakuno pero ella aunque no lo admita aún lo ama solo que vendrán muchos enredos así que espero esten listas para el comienzo de nueva cuenta.
