Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 5: Descubrimientos y Sorpresas

–Por lo que me he enterado, andan buscando a un hombre llamado Félix ¿Estoy en lo correcto? –movimos nuestras cabezas de forma afirmativa. –Aparentemente, según mis rastreadores, en su cacería están siendo descuidados. –nos comentó seriamente.

–No lo estamos siendo. –le aclaré y él levantó su mano haciendo una señal de calma.

– Su trabajo como rastreadores está bien hecho, ocultándose en las sombras, buscando su olor, investigando más sobre a quién estás cazando y cada vez que lo ven empiezan la carrera, como perros cazando a un conejo. Pero algo que se fijaron mis rastreadores es que él se mete en lugares donde hay ojos humanos, haciendo que varios testigos los vean. –nos explicó. –Como encargado de vigilar que los vampiros cumplan las leyes en esta ciudad, exijo saber ¿porqué razón persiguen a este hombre?

–La razón del porqué estamos buscándolo, es porque estoy cazando su amiga Zafrina, por él es que la puedo conseguir y además que tenemos que asesinarlos. –Demetrio levantó una ceja ante mi respuesta. Sabía que lo siguiente que haría es contestarme seriamente a eso, no matar a un hermano vampiro, así que seguí explicando rápidamente. – Durante un tiempo estuve con ellos, Zafrina y Félix, y ambos hicieron que estuviéramos en peligro ante los cazadores o casi siempre estando en constante peligro debido a los testigos humanos. Por culpa de ellos en más de una ocasión he estado a punto de morir en manos de los humanos y ellos dos tienden a ser descuidados. –no podía decir la verdad, pero sabía que ningún Fiscal, Príncipe o Rey aceptaría en sus terrenos a unos vampiros descuidados. –Tus rastreadores lo vieron con Félix, es muy descuidado cuando escapa.

–Entiendo, pero traten de atraparlos lo más pronto posible. –luego de su respuesta, llevó su dedo índice y pulgar a pellizcarse su labio inferior, pensativo. Duró unos momentos así, hasta que volvió hablar. –Otra cosa que notaron mis rastreadores es que ustedes tienen–señalándonos. – unas habilidades que ningún otro vampiro puede hacer, como ir más rápido que un vampiro antiguo y como si supieran lo que hacen todos los que tienes a tu alrededor, similar a uno que ve el futuro. Se dice que estas habilidades las tienen los Temporis y les tuve que explicar que esa raza no existe, pero ellos me dicen que no es la primera vez que ven en ustedes sucesos extraños, así que deseo que me expliquen. –algo me decía que dijera la verdad, si decía alguna mentira, Demetrio me cazaría. Hasta que se me ocurrió que decirle exactamente y sé que no iba a seguir indagando más.

–Sé que si te digo lo que sucede, mandaras a algunos de tus súbditos a perseguirme, pero si no te digo es igual. Lo único que te puedo decir es que tengo mis secretos y no deseo divulgarlos, así como tú tienes tus secretos ¿o no Demetrio?

Yo vi su destino cuando lo toque y como todos los Fiscales/Príncipes/Reyes, tiene su lado oscuro y ese lado oscuro ha hecho que llegue donde está, es el asesinar al antiguo vampiro para obtener el poder, así como hacían en la Antigua Roma. Este es un secreto oscuro de los Fiscales que asignan la Sociedad de Vampiros y para ellos es Tabú hablar de ello, quién lo diga a viva voz es juzgado; muy pocos llegan a este tipo de cargos por una condecoración por una misión importante de la Sociedad o salvaste/protegiste ha alguno de ellos. Demetrio me miró reticente, mis instintos me decían que "lo agarré en una travesura". Su expresión era seria y le advertí.

–Si le dices que tengo un secreto a la Sociedad de Vampiros, tendrás que buscar pruebas y se te será muy difícil, si me hacen un juicio, créeme que revelaré lo tuyo. –sentí la intensa mirada de Alec. –Soy una simple vampira que ve el futuro y como sabrás, en esos juicios ponen a ciertos lectores de almas para comprobar la verdad, no me es difícil mentir.

–¿Eso es una amenaza? –me preguntó molesto.

–No te quiero amenazar, pero si es necesario por mi supervivencia, lo haré. –le volví advertir, haciéndole una propuesta que no podía rechazar. –Si tú olvidas esto que pasó y no revelas lo que te dijeron tus rastreadores, no diré lo tuyo ¿de acuerdo? –Demetrio se veía peleando internamente en estar de acuerdo conmigo o no, hasta que respondió.

–De acuerdo. –respondió serio. – Sea lo que sea que eres, no voy a permitir que cojas este sector para ti.

–No planeamos ser jefe de algo, preferimos pasar desapercibidos, dentro de las sombras. –aclaró Alec.

–Además, que nos caes bien. No eres como otros Fiscales que se creen superiores a muchos vampiros, incluyendo los antiguos. Hablo en serio Demetrio, eres el mejor Fiscal que he visto, mejor que mi jefe. –admirándole para que se relajara y Demetrio dio una pequeña sonrisa. Observé que sus hombros se relajaron y volvió a dirigirme la palabra.

–Gracias ¿No se quieren unir a nuestras filas? –preguntó.

–No, ya estamos en el Fraternitatis Sanguinem o de una forma más legal, estoy en el Principado de Londres y estoy ahí por mi creador, no porque quiero. –aclarándole. –Pero gracias por la oferta.

–Creo que no hay más nada que hablar, todo está aclarado. –Demetrio se sentó en su silla. –Si te cuesta capturar a este vampiro, puedes pedirme ayuda. Por cierto, –cambiando el tema. –mañana celebraré una fiesta de Halloween, deberían venir.

–¿Qué tipo de vestimenta traemos? –Alec se mostraba interesado.

–Como es costumbre aquí en Estados Unidos, son disfraces. Pero también si lo desean pueden vestirse formal o informal, con tal de que tengan una máscara, estarían cumpliendo con los requisitos de la fiesta. –nos explicó.

–Gracias por la invitación. –fue lo único que respondí.

–Ahora pueden retirarse, piensen la invitación. –nos señaló la puerta.

Ambos salimos de la edificación, una vez afuera Max nos esperaba para llevarnos a nuestro apartamento, tanto Alec como yo, no hablamos en el camino, pero yo estaba maquinando como atrapar a Félix… otra vez.

Una vez en el apartamento Alec habló.

–Lo que sea que viste para que le dijeras eso a Demetrio y actuara así, funcionó. –su mirada mostraba admiración.

–Si, como todos los Fiscales, Príncipes y Reyes, asesinó a un hermano para llegar a ese puesto que tiene. –ahí Alec comprendió lo que hice. Después su rostro pasó a ser pensativo, luego a duda, deseando decirme algo. –¿Qué quieres decirme Alec?

–Deberíamos ir a la fiesta.

–No deberíamos, estamos cazando a Félix. –le dije seria.

–Lo sé, pero… vamos a descansar un poco a divertirnos, actuar como lo que somos, no como unos cazadores, que ellos no tienen descanso ni para dormir. –me recordé que debería hacerle caso a Alec, no estábamos disfrutando bien nuestra estadía aquí. Además que en Halloween salen todas las criaturas a festejar en paz, algo así una Navidad o Año Nuevo para las criaturas fantásticas.

–De acuerdo, iremos, pero no tengo ni disfraz, ni un vestido para la ocasión., ni máscara ni siquiera. –y era verdad lo que le dije.

–Vamos a robar un poco, aprovechando que son las dos y cuarenta de la mañana. – ¿Alec acaba de decir la hora sin mirar un reloj? En la sala no había ningún reloj a la vista. Si lo había, pero los quité porque no me hacían falta. – ¿Por qué me miras así?

–Alec ¿Acabas de ver algún reloj?

–No. –su cara cambió a sorpresa. –Espera ¿Acabo de decir la hora?

–Si, como si fuera lo más natural del mundo, así como yo lo hago. –estaba sorprendida por lo que él había hecho.

–Ahora son las dos y cuarenta y cinco…–esto lo dijo para si mismo sorprendido y yo lo que hice fue asentir. Me miró y sonrió como si se le fuera a dividir la cara en dos. –¡Sé la hora! ¡SÉ LA HORA!–había gritado contento.

–Cállate que nos pueden escuchar. –conteniendo mi risa ante su actitud. –¿Por qué no celebramos este triunfo con una buena presa? ¿Te parece? –él asintió, esta vez parecía un adolescente.


Alec decidió vestirse como el Drácula de Christopher Lee (cosa que estaba muy de moda entre los vampiros hombres), solo que se dejó el cabello como estaba, haciéndolo ver más como el mismo y muchísimo más guapo que el propio actor, creo que hasta más guapo que muchos vampiros; su máscara era negra con detalles de relieve victoriano en el plástico y sus parpados se los pintó de negro, para resaltar más sus ojos azules. Yo en cambio me vestí como una bruja moderna, era dos vestidos en uno, un vestido minifalda un poco ajustado de nylon negro y encima un vestido con mangas largas y minifalda de tela transparente, botas negras de gamuza que me llegaba un poco más arriba de mis muslos y mi sombrero; mi mascara era una simple línea de pintura negra que cubría mis ojos y parte del puente de mi nariz, esta línea terminaba en mis sienes y se entremezclaba con mi cabello.

Apenas llegamos al edificio del Fiscal, nos condujeron al penúltimo piso de la edificación, donde era un salón de fiestas; apenas pisamos el lugar, nos recibieron con muchas miradas de envidia y de sexo, me gustaban esas miradas porque significaba que era muy sexy, pero en estos momentos me sentía incomoda. Varias vampiras y vampiros se les acercaron a Alec secuestrándolo de mí, le hice una señal de que si necesitaba ayuda y me dedicó una sonrisa.

El desgraciado está disfrutando.

Me reí ante su acción y busqué una copa de sangre, para luego sentarme de forma solitaria en una mesa. Este tipo de fiestas era la única donde cualquier criatura podía pasar, desde fantasmas hasta demonios, así como un vampiro u otra criatura diferente podía entrar a las de ellos. El detalle estaba en que las criaturas oscuras solo podían entrar a las fiestas para criaturas oscuras (demonios, vampiros, hombres lobo, brujas negras…), y las criaturas de luz solo a las fiestas para las criaturas de luz (ángeles, hadas, elfos, brujas blancas…), los únicos que podían entrar a estas dos fiestas eran los brujos neutros, los fantasmas y los animorfos/metamorfos (los que cambian a forma de animal o persona en algunos casos). Todo era en son de paz, nada golpes, gruñidos o amenazas, ya que los seres oscuros o los seres de luz se consideraban hermanos a pesar de sus diferencias.

–No esperaba encontrarte aquí. –dijo una voz conocida a mis espaldas. Al girarme vi que era Demetri y esto me hizo levantarme de mi asiento.

–Yo tampoco me esperaba encontrarte aquí. –le dije en voz baja. A decir verdad, no sabía que hacer en este momento.

–Vine aquí solo para divertirme, ando de fiesta en fiesta, viendo cual me gusta más y hasta los momentos ha sido esta. –me confesó.

–A mí me invitaron y un amigo me insistió que viniera, así que aquí estoy. –le contesté. Su rostro cambió a incomodidad.

–Tu amigo no debería dejarte sola ¿sabes? –el se acercó más hacia mi. Cuando me dijo esto sentí un leve deja-vu.

–Creo que esas mismas palabras me las dijiste cuando eras humano. –le dije con una media sonrisa, esto era más que todo por el recuerdo. Él copió mi expresión y se acercó más.

–¿En serio? –me preguntó curioso y yo asentí. –Lamento no poder recordar mi vida humana contigo. –acarició mi mejilla con delicadeza. Su toque en mi cara me hizo recordar viejos momentos, pero ya no sentía nada en mi muerto corazón, lo que sentía era atracción. Él me llamaba hacia el sexo. –Debería alejarme de ti, me causas muchos problemas, me atraes hacia los problemas, pero tu belleza me encandila. –miré a sus ojos y no me mostraban alguna emoción, así que agarré su mano y cerré mis ojos para comprobar si lo que decía era verdad.

Me quería besar en estos momentos…

Sexo en otro lado donde no hubiera tantas miradas alrededor de nosotros…

–Ven conmigo. –lo agarré de una mano y salimos de aquel salón de fiestas, yéndonos directo al ascensor.

Ni siquiera vi que piso marqué porque Demetri se fue encima de mi a besarme apasionadamente, sin esperar que cerraran las puertas del ascensor. Pasado unos momentos dejó de besarme y juntó su frente con la mía.

–No voy aguantar hasta donde me lleves. –su voz era gruesa y su respiración pesada.