N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo VIII
Cruzo las piernas en el amplio sófa con el que contaba la habitación del hospital donde se encontraban, aún seguía sin creer que lo había ayudado, lo mejor que pudo haber hecho hubiera sido dejarlo allí tirado en el suelo pero tampoco era demasiado cruel como para aquello aunque le faltaba poco como para irse y seguir con sus planes pero allí estaba, viendolo descansar, tomo su bolso al tiempo que miraba la hora en el reloj, llevaba tres horas durmiendo, fácilmente podía marcharse y no verlo hasta empezar con su venganza pero quería tener el gusto de ver la sorpresa en sus ojos antes de irse.
Dio un leve suspiro, lo que le molestaba un poco era que este tuviera un cuadro de tercer grado de anemia, ¿se alegraba?, mentiría si dijera que no, claro que estaba feliz que estuviera enfermo pero eso solo complicaba sus planes porque quería verlo sufrir y por el momento la anemia le iba ganando por mucho, el sonido de un quejido la hizo girar de prisa hacía la cama donde él estaba despertando poco a poco, en menos de una hora tenía que ir donde los gemelos y se estaba tardando un poco, era lo malo de que la convencieran de tener una clase de wushu, artes marciales para su desgracia.
Se levanto con paso elegante caminando hasta el lado derecho de la cama, lo vio un poco pálido, se veía cansado y las leves ojeras que estaban apareciendo debajo de sus ojos se lo confirmo, su cabello estaba desordenado, no sintio absolutamente nada al verlo, solo odio el cual le iba a ayudar a acabar con él de una manera lenta para disfrutarlo, un gemido salio de sus labios y entreabrio un poco los ojos por lo que se aparto para que no la viera en ese momento, lo vio tratar de moverse pero le costaba... estaba disfrutando aquello en toda la extensión de la palabra.
- Ah - se quejo mientras se sentaba sobre la cama con una mano en los labios y otra en la cabeza, la anemia de verdad lo estaba acabando, en cualquier momento estaría llorando pero ahora solo disfrutaba de verlo de esa manera, era maravilloso - Cuanto tiempo escoria - ataco con un tono frío llamando su atención, este giro la cabeza de inmediato hacía la derecha abriendo los ojos al verla, no esperaba menos si era sincera - ¿Escoria? Te ves... cambiada - comento este con una ligera sonrisa que no llego a los ojos los cuales se veían apagados en su totalidad, aquel brillo de orgullo y de más ya no estaba.
- Me da lo mismo lo que pienses de mi Echizen, solo te digo una cosa si piensas que sigo siendo la misma niña estas equivocado... solo quiero una costa de ti y eso es sufrimiento - aseguro ella como si nada al tiempo que sin ninguna consideración lo tomaba del mentón incrustando un poco sus uñas, Ryoma solo la miro, no se quejo por aquello y sinceramente no lo esperaba - Mírame bien Echizen porque pienso acabar contigo - siseo viendo que él solo asentía con la cabeza, como si aquella amenaza no le importara en lo más mínimo y eso estaba lastimandole el orgullo porque tenía demasiado.
- Hazlo - susurro este mientras estiraba su brazo para apretar el botón y así llamar a la enfermera, bien, eso no estaba en sus planes por lo que gruño sujetandolo con fuerza del cabello viendo una expresión de dolor en su rostro, un poco era mejor que nada - ¿No vas a luchar? Me debes mucho Echizen así que como mínimo ten el valor de luchar en la batalla que pienso empezar - le gruño viendo que este con un movimiento ágil la tomaba de la mano para hacerla estamparse de boca contra la cama, lo escucho dar un profundo suspiro mientras ella intentaba soltarse.
- ¿Qué carajos te debo? Eres tú quien me debe todo, me debes más de lo que te imaginas Riuzaky - siseo este y ella se solto de su agarre, no midio sus actos al impactar su puño contra el labio de este que gimio de dolor mientras un hilo de sangre resbalaba por el mentón... le había roto el labio y con gusto lo volvería a hacer - Yo no te debo nada estúpido... absolutamente nada - siseo escuchando como la puerta se abría, se apresuro a tomar su bolso y salio de allí con prisas... su plan comenzaba desde ese momento.
- ¡Dios Santo! - el grito de la enfermera retumbo en sus oídos mientras veía su labio sangrando, ella de verdad era alguien más, estaba cambiada en extremo, era toda una mujer en todo el sentido de la palabra, bueno después de todo contaba ya con 25 años y él con 26 años, ya eran adultos los dos, la gente cambia según sabía pero no pensaba que Sakuno fuera de aquella manera, se notaba hasta en la forma de caminar que era alguien más, su cabello no estaba peinado en caireles o las normales trenzas que usaba cuando asistía a la universidad o no, estaba atado en una moño dejando algunos mechones caer por su rostro.
Vestía como una auténtica mujer, aquellos pantalones negros que se adherían a su piel sabía que jamás los hubiera usado pero allí estaba con ellos, el escote de su blusa era un poco atrevido, ella era alguien más, incluso lo había amenazado abiertamente, lo había golpeado por si fuera poco, le tenía un odio, un odio que él creía haber sentido en su momento pero que ahora no sentía en lo absoluto, eso no estaba bien, sintio el alcohol en su herida y gimio, la enfermera solo continuo con su trabajo, bueno no podía quejarse así que tomo el valor que tenía para aguantar que esta lo curara.
- ¿Cómo te lo hiciste? Así no estabas cuando llegaste - acuso esta y él solo tomo un leve suspiro, no podía decirle la verdad así que sonrió lo mejor que pudo para mirarla - Intente levantarme de la cama y termine golpeandome con el suelo - aseguro como si nada y esta solo asintió negando con la cabeza, la vio terminar su trabajo para despedirse con una reverencia, se acomodo en la cama sintiendo la intravenosa en su brazo derecho, dolía como mil infiernos pero era por su bien aunque en esos momentos lo único que deseaba era acabar con su existencia si debía ser sincero.
- ¿Cómo te fue? - pregunto su amigo pelirroja que la esperaba dentro del auto que en esos momentos comenzaba a moverse con dirección hacía la academia de los gemelos - Le rompí el labio de un puñetazo - contesto simplemente y este solo encarno una ceja para después soltar una suave risa que solo la hizo reirse a ella, le había gustado aquello, si llegaba a tener alguna oportunidad sin duda alguna le gustaría golpearlo de nueva cuenta - Anda ya... ¿solo eso sucedio? - sabía muy bien por donde iba su amigo así que solo lo miro de mala manera y este alzo las manos en señal de rendición.
Ryan quería saber si tenía sentimientos hacía este, la clara respuesta era que no, no sentía nada por él y no quería sentirlo, lo odiaba con todo lo que tenía y así planeaba que fuera para siempre, tomo su celular marcando el número de Jia para ver si estaba aún cuidando a los gemelos - ¿Sakuno? - sonrió al reconocer la voz de su amiga, siempre estaba con el pendiente por ellos ya que sabía que su padre aún la estaba buscando así que tenía que tener los ojos bien abiertos para que nada malo les sucediera a sus seres queridos.
- Si, ¿cómo estan los gemelos? - pregunto mientras jugueteaba con el bolso que descansaba en sus piernas - Bien... Lu ha derribado a todos los contrarios pero tenemos un pequeño problema con Lu - encarno una ceja ante aquella respuesta, el gemelo mayor era demasiado bueno en el wushu de hecho era el mejor de su clase así que no entendía que problema tenía con este - ¿Problema? ¿Cuál? - pregunto notando que el auto se detenía en un semáforo, como siempre giro la cabeza en ambas direcciones revisando si alguien los seguía además de las dos camionetas que eran su escolta.
- Un niño mayor molesto a Han... lo llamo niña así que Alan simplemente lo golpeo... le quebro la nariz - rió ante aquello, Alan de verdad que tenía una fijación por su hermano menor Han, lo protegía siempre, se había dado cuenta de que el gemelo mayor siempre que notaba que alguien estaba viendo al pequeño rubio terminaba por tomarlo de la mano o sujetarlo de la cintura para que solo le prestara atención a él, eran medios hermanos después de todo así que estaba bien porque el amor era amor a pesar de que no sabía del todo que sucedía entre ambos pero si ellos eran felices entonces ella iba a ser muy feliz.
- Llegamos en veinte, nos vemos - dicho esto colgo tratando de contener la risa que salio de sus labios, era simplemente que sus hijos siempre le alegraban los días malos... por eso los amaba más que a nada.
Tomo los medicamentos que su médico le había dado con la clara advertencia de que si no los tomaba entonces iba a ser internado para que siguiera al pie de la letra sus indicaciones, dio media vuelta sin despedirse queriendo salir de allí cuanto antes, odiaba los hospitales a más no poder, todos aquellos recuerdos tormentosos aún estaban allí y dudaba que algún día pudiera olvidarlos de todo, salio del hospital con dirección a la calle en busca de un taxi, la cabeza le punzo un poco así que tomo aire, el recuerdo de Sakuno y sus palabras vaya que le habían hecho efecto.
Seguía sin entender como era que ella lo odiaba o quiza si lo entendía pero prefería no pensar en aquello, detuvo un taxi entrando en la parte trasera tomando un profundo respiro, le dio la dirección de la empresa y este emprendio la marcha, solo quería despejar su mente y trabajar siempre servía así que estaba bien entonces, miro por la ventana del vehículo los autos que pasaban, él siempre había manejado su propio vehículo pero de un tiempo para acá dependía de su chofer, la migraña estaba calando demasiado en su organismo por lo que cerro los ojos dejando su mente en blanco.
Solo se quedo con la idea de la venganza de Sakuno en mente, si ella la quería que lo hiciera, no iba a defenderse... no tenía motivos para hacerlo.
Bajo del auto caminando hasta la entrada del salón donde practicaban artes marciales y miro a Alan sosteniendo la mano de Han que lucía sonrojado mientras se mordía un poco el labio, sus amores eran sin duda alguna una hermosura - ¡Mami! - giro la cabeza mirando a Lu que corrio donde ella para abrazarla con fuerza, lo sostuvo en sus brazos para cargarlo y comenzar a caminar con este hacía donde Jia se encontraba con los niños, bajo al cobrizo para sostener en sus brazos al menor de sus hijos, a Seiichi quien abrio con ternura sus ojitos para que una sonrisa se instalar en sus labiecitos, acaricio su nariz con la suya y beso su frente con cariño y amor.
- ¡Ya! ¿Por qué a mi no me haces así? - pregunto con un mohín Lu causando risas de parte de los demás incluso de las otras mamás, se coloco en cuclillas tomando el mentón de su hijo para que lo mirara, beso su mejilla viendo que se sonrojaba pero sonreía ante aquella acción - ¿Así? - este asintió efusivamente mientras miraba como Alan rodaba los ojos negando con la cabeza, le indico que fuera a su encuentro y así lo hizo pero arrastrando al rubio pequeño que solo sonreía con calma... sus hijos eran de diferentes padres pero sabía que entre ellos se iban a llevar de maravilla, lo sabía muy bien.
- Explicación - pidio con una ceja encarnada y este solo encarno una ceja mientras alzaba la cabeza viendola con seguridad, ese gesto era tan de Ryoma que le helo por unos momentos la piel, era idéntico a su padre - Ha molestado a Han, no pensaba quedarme cruzado de brazos mamá - aseguro este como si fuera lo más obvio del mundo, si eso sucedía cada vez que alguien molestara al rubio entonces iban a haber enormes problemas, la idea de que Ryoma ayudara en su educación no le parecio demasiado loca en esos momentos porque hasta ella sabía que en algún momento Alan iba a ser quien más necesitara de su padre al parecerse demasiado a este.
- Además unos niños se han burlado de nosotros porque dicen que no parecemos hermanos y porque no tenemos papá - arremetio Lu con los ojos vidriosos, aquel gesto le rompio el corazón aunque no lo demostro, le sonrió a los niños con una calma que no sentía en lo absoluto - No presten atención, siempre se los digo... con respecto a lo de la nariz quebrada estas castigado Alan - le señalo a su hijo quien solo bajo la mirada por unos segundos para después alzarla, la mirada de altiveza de Ryoma estaba allí... frente a ella estaba una mini copia de su primer amor.
- ¿Por qué estoy castigado? Esta bien que tenga cuatro años pero no soy tan tonto como para pasar por alto que insulten a mi hermano, lo golpeé porque se lo merecía así de fácil así que se tan amable de decirme la razón del porque me castigas - si, era idéntico a Ryoma y temía por ello, de verdad que si, si era tan parecido a su padre sabía como iba a terminar aquella discusion - Porque golpeaste a un niño Alan, así de fácil y cuida como me estas hablando que soy tu madre - arremetio con una mueca de enfado, su hijo peliverde la miro girando un poco la cabeza en señal de estar conteniendose para no decir algo indebido.
- Bien... me parece perfecto madre - y dicho esto tomo la mano de Han para arrastrarlo hasta los casilleros para cambiarse, tenía cuatro años pero su hijo era demasiado inteligente para su edad, mucho más maduro que cualquier otro - Tranquila mami, se le pasara... lo siento aquí - aseguro Lu tocando su pecho y ella asintió no tan convencida pero era lo mejor por el momento... solo esperaba que aquello no se repitiera porque entonces si que iban a tener serios problemas.
Abrio la puerta de su oficina con cuidado, se sentía demasiado cansado en esos momentos, la cabeza le estaba punzando por lo que se apresuro a ir por un vaso de agua cuando su puerta se abrio llamando su atención por completo, miro perplejo a Sakuno que estaba allí, penso que era un espejismo así que intento pellizcarse - Soy real imbécil - vaya que hermoso recibimiento le daba como siempre, de verdad que era otra, lo más sorprendente de su prescencia allí era que tomo la mano de alguien pequeño detrás de su espalda... se quedo boquiabierto al ver a alguien idéntico a él.
- Luego te explico lo que quieras... es uno de tus hijos, es el gemelo mayor, Alan necesita de verdad una figura paterna, mis planes nunca fueron que los conocieras pero estoy aquí por tu ayuda, la necesito en verdad - parecía sincera aunque con esa mueca de desagrado no sabía si estaba hablando en serio - ¿H-Hijos? ¿T-Tuvimos hijos? - parecía que no estaba reaccionando bien, no sabía que decir o como reaccionar, de verdad no lo sabía - Luego... Alan es idéntico a ti, necesito que me ayudes con él - miro al niño de cabello peliverde y ojos caoba, su nariz era como la suya, el pequeño lo miraba con curiosidad.
- T-Te ayudare solo con una condición - ella encarno una ceja y asintió de mala manera, tomo un poco de aire tratando de calmarse esperando que ella de verdad aceptara - Quiero conocer a mis hijos Sakuno y para ello necesito que vivan conmigo, tu también - la vio negar de inmediato con la cabeza, ella tenía que aceptar quisiera o no - Maldito seas... bien pero solo es por mis hijos no porque quiera algo de nueva cuenta contigo - paso algunos de sus dedos por el puente de su nariz tomando aire, le costaba demasiado decirle que si y lo entendía de verdad porque él entendía que ambos se habían hecho daño solo que ella no quería darse cuenta.
- Pueden mudarse cuando quieran - aseguro con calma viendo que el niño solo encarnaba una ceja y después sonreía con calma - Hoy mismo, ire por mis hijos así que cuida a Alan, creo que puedes con eso a no ser que seas un completo inútil - siseo y él solo se encogio de hombros como diciendole que le daba lo mismo lo que pensaba de él aunque era más que obvio que no era así - Ve con cuidado cariño - pidio con un tono suave, Sakuno se giro hacía el niño que le sonrió - Espera afuera, mami sale en cinco minutos - este asintió para salir cerrando la puerta detrás de si.
Esperaba de todo de verdad menos que ella acortara la distancia entre ambos para sujetarlo con ambas manos por el cuello propinandole una patada en "donde más le duele a los hombres" - Escuchame muy bien malnacido, entre tu y yo no va a haber nada nunca más así que aleja esas ideas tuyas, que te quede claro que te odio así que hago esto solo por mis hijos... no por ti - aseguro mientras daba media vuelta, él sabía que no lo hacía por él pero no creía que era necesario que le dijera algo como aquello pero no pensaba decir nada por el momento.
- Como tu quieras - señalo en un tono frío viendo como ella se acomoda el cabello para dar media vuelta... si Sakuno quería guerra no iba a ser él quien se la negara en lo absoluto.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por los comentarios.
Gracias por leer.
