Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 6: Praegressus

Luego de que dijo esto, metió sus manos debajo de mi falda y arrancó mi ropa interior de un tirón; agarró mis piernas y las subió a su cintura, mientras yo lo abrazaba para sostenerme; no sé en que momento se bajó los pantalones, pero sentí su miembro rozando cerca de mi entrada; sin algún estimulo alguno, entró en mi haciendo que soltara un grito de placer. Demetri se movía de forma violenta, mientras yo lo besaba y gemía… llegó un momento en que la tela de su camisa se rompió debido a que salieron sus alas negras de su espalda, seguido de sus gruñidos de placer… no me importaba que nos vieran teniendo sexo en el ascensor, no me importaba si Demetri rompía la pared del ascensor debido a sus movimientos erráticos, hasta no me importaba si se caía el ascensor…

Estaba llegando al orgasmo, haciendo que me apretara más hacia él, Demetri se había dado cuenta y empezó a moverse más rápido. Cuando llegué al orgasmo solté un fuerte gemido y minutos después Demetri soltó un gruñido indicando su culminación.

Demetri me bajó de su agarre, al bajarme yo acomodé un poco mi vestimenta y mi cabello, él se agachó al piso donde agarró un pedazo de tela y me lo entregó.

–Disculpa por romper tu ropa interior. –en tono de disculpa, aunque conociéndolo él no se arrepentía de lo que hizo y yo tampoco.

–Ya bótalo, tengo más ropa interior. –andaría sin ropa interior por la fiesta, yo normalmente no lo hago, pero que diablos.

Lo único que hizo fue metérselo en el bolsillo de su pantalón; mientras me terminaba de arreglar vi que el piso que había marcado fue el "21", las puertas estaban abiertas y lo que se veía en ese piso era una oficina llena de cubículos. Me entró un presentimiento de que tenía que subir otra vez a la fiesta, así que marqué el piso "30".

–Disculpa, tengo que subir al salón de fiestas. –le dije sin mirarlo y este no me respondió, solo sentía su mirada fija a la mía. Me estaba hartando de que me mirara de una forma extraña y me giré a encararlo. –¿Qué pasa?

–¿Por qué aceptaste tener sexo conmigo? Estás muy diferente a cuando nos vimos la última vez. –me miró de una forma como si revisara mi alma.

–Creo que el hecho de que me dejaste en París, en manos del Aquelarre Espartano y sin saber más de ti, cambia las cosas no crees. –luego de que le dije esto, me giré viendo hacia la puerta molesta.

–¿Recuerdas porqué te dejé ahí? –preguntó.

–Si, porque te causaba muchos problemas. –le dije seca.

–No es tanto por eso, porque siempre me atraes a los problemas y eso me gusta de ti en cierta manera, pero ¿Recuerdas lo que te dije cuando te dejé ahí? –preguntó curioso. Intenté recordar, pero no había nada, no recordaba eso. – ¿Isabella? –se acercó a mí y vio mi rostro, mi cara debió sorprenderlo porque echó cabeza hacía atrás, como si estuviera reticente a creer algo. –Isabella ¿Recuerdas lo que te dije? –lo miré a los ojos y al verlos se dio cuenta de la respuesta. – ¿Qué te sucedió? –preguntó preocupado.

No pude responder porque las puertas se abrieron y ahí en plena puerta del ascensor estaba Félix. Pasaron varias cosas a la vez; Alec estaba detrás de él con dos chicas en sus brazos y de inmediato las soltó al ver lo que pasaba, el rostro de Félix se convirtió a miedo y en el momento en que él iba a retroceder yo lo agarré, pero Demetri al retenerme y echarme hacia atrás, pude agarrar la camisa del traje de Félix, haciendo que se rompiera.

–¡SUELTAME DEMETRI! –le pedía a gritos quien me retenía, pero él tenía muchísima más fuerza. –¡SUELTAME! –Félix se estaba yendo lejos de mí.

Sin pensar en las consecuencias de mis actos, ralenticé el tiempo y me solté del agarré de Demetri, y salté hacia Félix, haciendo que este cayera al piso cuando normalicé el tiempo. El vampiro intentó luchar por su vida quitándose encima de mí sin éxito; de tanto movimiento entre ambos logré estrellarlo hacia una pared, haciendo que esta crujiera ante el sonido, mi antebrazo estaba en su cuello inmovilizándolo.

–¡¿DÓNDE ESTÁ ZAFRINA?! –le exigí presionando más mi antebrazo a su cuello.

–N-no… lo… sé. –respondiéndome en susurros. Escuché los murmullos de los vampiros y otras criaturas que estaban presentes.

–Bella suéltalo. –escuché la voz de Alec.

–¡DIME! ¿DÓNDE ESTÁ ZAFRINA? –volví a preguntar.

–¿Qué está pasando aquí? –escuché la voz de Demetrio. –Bella, te ordeno que lo sueltes. –estaba luchando entre soltarlo o seguir interrogándolo.

–¡Bella suéltalo! –escuché la voz de Demetri ordenándome con su voz. Agité mi cabeza para no dejarme dominar, pero su voz ganó sobre mi voluntad.

Me giré hacia los demás que me miraban aterrados, otros me miraban con adoración y otros como algo imposible de creer. Varios vampiros y brujas se acercaron a donde me encontraba, para luego arrodillarse ante mí; Alec y Félix agarraron mis brazos, arrastrándome hacia otro lado.

–¿A dónde se la llevan? –escuché a alguien decir.

Un grupo de varias criaturas bloquearon nuestro paso hacia el ascensor, haciéndonos echarnos para atrás y detrás de nosotros había un grupo que nos estaba rodeando.

–No se la van a llevar para ningún lado. –escuché a un vampiro decir.

–¡No le hagan daño! –escuché a una mujer decir.

Un vampiro se acercó a nosotros, en una posición listo para atacar en cualquier momento.

–Eres muy valiosa querida, eres una Tempus y tú vas hacer unas cuantas cosas por nosotros. –luego de esto, saltó hacia mi, pero un golpe de Demetri hizo que volara por los aires.

–Nadie. La. Toca. –amenazando a los presentes. Demetrio se acercó a donde nos encontrábamos nosotros.

–Este es mi territorio, no quiero peleas aquí. –dirigiéndose a todos.

–¿Porqué no nos dijiste que tenías una Tempus? –habló una vampira hacia el Fiscal.

–Yo no sabía nada de esto. –fue lo único que respondió.

–Ella va a ser mía. –dijo un hombre de voz gruesa y vi que era un Hombre Lobo.

–¡NO! ¡Ella es mía! –dijo un vampiro.

Varios se acercaron a tocarme y Demetri cerró sus ojos concentrándose de algo, y debajo de nosotros se formó una figura redonda con figuras y escrituras imposibles de descifrar.

Así como cuando él me rescató en Nueva York.

Agarré a Alec y Demetrio abrazándolos, el Dhampyr y el Fiscal confundidos por mi reacción entendieron cuando pasó lo siguiente. Todos los que estaban dentro del redondillo empezaron a vomitar sangre descontroladamente.

Una vez terminó el hechizo de Demetri, él me soltó y yo solté de mi abrazó a los dos hombres. Varias de las criaturas que se salvaron del hechizo del Demonio se alejaron de nosotros, pero otros fueron más valientes, que no les importó lo que vieron y se acercaron más a nosotros, esta vez Demetrio habló.

–No quiero que haya más heridos aquí, esto es una fiesta. –pero no les importó el comentario del Fiscal e igual se estaban acercando.

Cuando apartaron al fiscal, empecé asustarme de lo que me fueran hacerme, pero justo en ese momento en que empecé a sentirme rara, como si sintiera electricidad en mi piel, miré a los demás y los veía cada vez más lentos.

¿Qué está pasando?

Sentía que algo cambiaba a mí alrededor, lo que hice fue agarrar los brazos de Alec y Demetri. Empecé a ver los que estaban a mí alrededor desintegrarse, como si todo lo que veía fuera polvo y el viento soplaba hasta desaparecer aquello; los únicos que no sufrían esto era Demetri, Alec y yo.

–¿Qué está sucediendo? –preguntó Demetri. Todo se estaba terminando de desintegrar, diluyéndose todo a la oscuridad.

–Es Isabella. –escuché a Alec hablar.

Todo lo que había a nuestro alrededor se había diluido por completo, quedándonos los tres suspendidos en el aire a la vez que algo nos sostenía. No habrá pasado un minuto cuando los tres empezamos a ver a nuestro alrededor una imagen borrosa de algún lugar, hasta que…

–Espera ¿Estamos en el apartamento? –dijo Alec, yo estaba sorprendida por mi capacidad.

–¿Es cierto entonces lo que dijeron en la fiesta? Eres una Tempus. –Demetri me miraba curioso y a la vez sorprendido.

–Solo tomemos nuestras cosas y larguémonos de aquí antes de que nos cacen. –apenas ordené, Alec y yo nos dirigimos rápido a nuestra habitación, agarramos nuestras ropas únicamente y las metimos en bolsas. Hicimos esto porque si nos van a rastrear van a buscar nuestras prendas de vestir que es en donde está más marcado nuestro olor.

Una vez hecho esto fuimos a la sala, donde se encontraba Demetri que nos miraba horrorizado por la cantidad de bolsas y mochilas que cargábamos.

–No pretendes que lleve todo eso en mi espalda ¿o si?

–No, quiero hacer una prueba con algo. Necesito que me agarren mis brazos y las cosas, no se separen de mí ni suelten nada. –les dije mientras esperaba a que estuvieran listos los hombres.

Cerré mis ojos y empecé a concentrarme en algún lugar en especifico… empecé a imaginar que estaba en Nueva York que era el único lugar que conocía en este país, aparte de Los Ángeles. Llevaba un minuto concentrada cuando sentí aquella corriente en mi piel, empezaba a sentir el cambio a mí alrededor, así como en el salón de fiestas; abrí mis ojos y vi como todo se desvanecía a mí alrededor, como si las cosas fueran hechas de polvo y el viento se las llevara; todo se volvió negro completamente y poco a poco empecé a ver una imagen a mi alrededor. Habíamos llegado al puerto de Nueva York.

–Ya pueden soltarme. –les dije a los hombres que en sus rostros se denotaban que estaban asustados por lo que presenciaron. Alec me iba a decir algo, pero me adelanté. –Estoy evolucionando rápido…–no pude terminar de hablar porque mi vista se volvió borrosa, para luego sentirme mareada y por ultimo caí al suelo.

–¡Bella! –escuché a Demetri y Alec llamarme al unísono. Todo me daba vueltas y sentía algo saliendo de mi nariz.

Mi cuerpo no resistió el teletransportarme.

–Sangre… –fue lo único que dije.

–Vamos a ir primero a un lugar seguro ¿si? –me dijo Demetri. Lo único que hice fue asentir a lo que me dijo.

Demetri me cargó estilo novia y cerré mis ojos porque no aguantaba que todo me diera vueltas, escuché a Alec y al demonio hablando de algo que no presté atención, poco después de esto empecé a sentir una brisa que hacía mover mi cabello.

Estaban corriendo.

Se detuvieron de repente y abrí los ojos, me di cuenta que estábamos en lo que parecía un edificio abandonado. Demetri me dejó en el suelo, recostada en una pared, para luego irse por una ventana dejándome con Alec vigilando el lugar.

No habrá pasado 30 minutos de que Demetri se había ido cuando el regresó con cuatro botellas de vidrio, su contenido era sangre.

–¿Dónde conseguiste la sangre? –escuché a Alec preguntarle al demonio. Demetri se acercó a donde me encontraba con una botella de sangre.

–En un hospital, a unos metros de aquí. –acercó la botella a mi boca y empecé a beber aquel liquido que necesitaba.

Una vez bebida la primera, obtuve más fuerza; Demetri me dio la siguiente, pero en esta ocasión la sostuve yo. Ya terminado de beberme las cuatro botellas, pude levantarme del suelo y ver a mí alrededor.

–Tenemos que buscar un lugar donde resguardarnos. –recordé la ropa. – ¿Dónde están las bolsas? –les pregunté.

–Aquí están. –señaló Alec a un lado de donde estaba yo. Vi alrededor y lucía como si esto fuera un viejo edificio de oficina o fabrica.

Empecé a explorar cada habitación del apartamento, hasta que conseguí la salida de ese lugar. Al salir, me encontré con un pasillo angosto, junto con otras dos puertas y ventanas que mostraban lo que había detrás de ellas, que eran más oficinas; también se encontraban dos escaleras, una encima de la otra, solo que una era para ir al piso superior y el otro inferior. No se veía ninguna ventana cerca, cerré mis ojos para ver si dormir era seguro.

Si lo era… cerca de las escaleras que iban al piso inferior.

–Descansaremos aquí mientras tanto –hablé en tono normal, sabía que Alec y Demetri me escucharían. –, pero primero cambiémonos con una ropa cómoda y quememos la ropa en algún lugar por aquí donde no llamemos la atención.


¡Hola chicas!

Tenía más de un mes sin actualizar, todo por la universidad *suspira*, aquí les traje ¡dos capítulos! Como regalo de Navidad, actualizaré en esta misma semana ¡cuatro capítulos más! Así que pendientes chicas.

Diganme que les pareció los dos capítulos.

Les prometo de verdad verdad que va aparecer Edward, todo es poquito a poco. Isabella tiene que resolver unas cosas pendientes primero, antes de que nazca su pareja.

Como no sé que le pasa a FanFiction y los links aquí les dejo el link de mi blog:

Bella's Fics: bellasfics . blogspot . com (junten los espacios)

Y para las interesadas en leer la versión original de Damned and Divine, tambien les dejo el link:

Damned and Divine: www . wattpad 328310129 - damned - and - divine - prefacio (junten los espacios)

¡Hasta dentro de unas horas chicas!

PD: Si alguna sabe como solucionar este problema con los links me dicen, no se si es problema de la pagina o yo.