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Después de tanto tiempo vuelvo, solo me queda decirles que lo siento mucho de verdad y que vengo con nuevos proyectos, después de pasar por un tratamiento duro y una casi operación puedo decir que agradezco a Dios por que mi salud haya mejorado. No hay excusa pero les pido perdón de verdad, solo quiero que esten enteradas de que no dejare de escribir, teng una nueva oportunidad y hare lo que más amo; escribir. Gracias por la espera. Gracias a todas.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo IX
- Entonces... ¿tú eres mi padre? - pregunto el pequeño niño peliverde mirandolo con curiosidad aunque noto de inmediato aquel brillo de orgullo en sus ojos, era exactamente igual a él cuando era un niño, se podía decir que era como una mini copia de él cuando era pequeño y esa era toda una sorpresa - Si... soy tu padre, ¿cuántos hermanos tienes Alan? - decidio llamarlo por su nombre y al ver que a este no le molestaba sintio un poco de alivio pero no lo demostro del todo aunque la sonrisa de burla de su hijo le hizo saber que él si se había dado cuenta de aquello, eran demasiado idénticos en realidad.
- Tengo un hermano gemelo de nombre Lu, nosotros somos tus hijos, mamá tuvo a Han con otro papá y finalmente tienes a Seiichi que es hijo de alguien más igualmente... si quieres que mamá te vuelva a querer entonces asegurate de amarnos a todos por igual - sentencio con voz pausada el pequeño niño que se cruzo de brazos, no entendía porque le decía aquello, seguramente era porque se parecían demasiado que al menos lo entendía un poco o eran imaginaciones suyas, sonrió asintiendo con la cabeza viendo que este se acercaba para hacerle una seña con el dedo de que se inclinara y así lo hizo.
- Te dire otro secreto a cambio de que le pidas a alguien que le prepare a Han un pay de fresa - había descubierto algo en el tiempo que llevaba con su pequeño hijo, quería mucho a su hermano Han, tenía un brillo cuando hablaba de este - Acepto - este camino hasta su escritorio rodeando el mismo para tomar asiento en su silla, lo vio con una sonrisa traviesa y se inclino para apoyarse sobre la superficie de caoba, sin duda alguna su hijo era demasiado especial, no dudaba que en unos años más estuviera allí sentado dirigiendo las empresas, sin duda alguna iba a ser un genio, justo como su madre y él lo eran.
Este solto una suave risa mientras jugaba con sus pies, calculaba que tenía cuatro años en ese momento - A Han puedes enseñarle a leer, aún no puede del todo y es frustrante para él por lo que te amará siempre si lo haces hoy en la noche, a Lu le encanta jugar futbol así que asegurate de jugar con él todas las tardes de esa manera te amará, a Seiichi solo tienes que cuidarlo porque es un bebé, bueno no tanto porque tiene un año pero tienes que traerlo contigo a dormir y con mamá, me encargare de que mis hermanos te amen y cooperen para que mami sea feliz contigo - aseguro este alzando la manita en señal de juramento.
Una sonrisa se instalo en sus labios, una sonrisa sincera, su hijo de verdad era un ángel - ¿Por qué quieres ayudarme? - pregunto tomando asiento en uno de los sófas de su oficina llevandose una mano a los labios, tenía unas inmensas ganas de vomitar pero lo mejor era no vomitar tanto si quería que el tratamiento funcionara y eso era lo que deseaba porque necesitaba estar fuerte para lo que venía - Quiero algo a cambio - sentencio su hijo, para ser un niño de cuatro años en verdad que tenía demasiada inteligencia, asintió no muy seguro de lo que le iba a pedir aunque esperara que fueran jugutes o algo así.
- Mamá dira que no pero quiero que te asegures de que tenga una habitación junto con Han - bien eso ya le estaba dando un poco de miedo, aunque comprendía que eran medios hermanos pero aunque no estuviera enterado de ello los iba a amar como si fueran sus hijos eso lo tenía muy en claro - Por supuesto - este asintió feliz mientras movía sus manitas de un lado a otro, allí estaba el niño normal que sería, sonrió como niño pequeño él también, al menos tenía un aliado y eso estaba bien porque de alguna forma hacía las cosas más llevaderas con Sakuno o mejor dicho las haría... al menos por el momento todo iba bien.
- ¡¿Qué hiciste qué?! - pregunto su amiga pelirroja moviendo las manos de un lado a otro mientras el personal de mudanza se encargaba de llevar todo con increíble velocidad a los camiones, solo lo necesario puesto que los muebles no eran necesarios, bueno al menos unos si y otros no, miro a Jia con una ligera sonrisa, ella lo hacía por los niños pero al mismo tiempo porque quería estar cerca del enemigo en esos momentos - Solo nos mudaremos Jia, no exageres - le sentencio a su amiga que la miro con una ceja encarnada y con los labios fruncidos, eso no estaba bien en definitiva porque sabía lo que vendría.
- Entiendo lo de mudarnos pero no entiendo lo de ir a la casa del enemigo - aseguro Ryan con una mueca de disgusto, sabía que eso iba a terminar mal sino les explicaba lo que planeaba por lo que solto un suspiro mientras los señalaba a los dos - En parte es por los niños... en parte es porque desde allí tendre acceso a documentos que necesito para acabar con las empresas de mis padres y la de él - aseguro calmadamente viendo que ellos se miraban entre si y solo suspiraban resignados, al menos entendían que era de vital importancia entrar a esa casa, Jia asintió mientras salía de la cocina en busca de su hijo.
Miro a su amigo el pelirrojo que solo camino hasta donde ella para colocar una mano sobre su hombro, sabía que le iba a decir algo que iba a mover su mundo - Entiendo que quieras tu venganza pero piensa un poco en tus hijos primero, si se encariñan con él estarás en problemas... los niños no necesitan ver personalmente lo que harás - sentencio este dando media vuelta encaminandose hacía el auto con su esposa, ella solo ladeo la cabeza mientras colocaba ambas manos en la cintura, por razones como esas odiaba los consejos, solto un suspiro resignada para caminar hacía el auto, era momento de empezar en serio.
Abordo el auto que emprendio la marcha, Han estaba dormido sobre Ryan y a Seiichi lo cargaba Jia mientras que Lu estaba sentado en sus piernas jugando con alguna especie de videojuego, tomo su celular con una sonrisa, marco el número y espero a que contestaran - Haz el primer movimiento... compra la mitad de las acciones de la empresa de Momo, asegurate de comprar la mitad de las de Ryoma - y dicho esto colgo con una sonrisa encantadora, Jia la miro con una sonrisa enorme mientras que Ryan la miraba con desaprobación pero no dijo nada, absolutamente nada, se mordio el labio y solo miro por la ventana.
Su venganza tenía que hacerse si o si, era lo mínimo que él podía pagar por todo el daño que le había hecho... al menos de eso estaba muy segura.
Estaciono el auto en la mansión apresurandose para bajar, abrio la puerta del lado de su hijo para ayudarlo a bajar, sonrió al ver que este estiraba su manita con calma, la tomo para bajarlo y comenzar a andar hacía la mansión, Sakuno había sido amable al mandarle un mensaje diciendole que estarían en la mansión, no tenía ni la más mínima idea de a quienes se refería pero le daba lo mismo porque solo quería pasar tiempo con sus hijos y eso no era malo, al menos así lo veía, abrio la puerta de la mansión cuando vio que en su sala además de ella estaban dos pelirrojos, ella cargaba a un bebé y él estaba a su lado.
Además de que al frente de los mismos había dos personitas que se sujetaban entre si, la otra personita estaba detrás de las piernas de la cobriza - ¡Alan! - un rubiecito de ojos azules corrio donde su hijo que le sonrió con calma, supuso que ese era el famoso Han, este se abrazo con fuerza a su hijo que solto su mano para acariciar su espalda - Tranquilo Han... estuve un tiempo con papá - miro la reacción de Sakuno y noto que ella se tensaba, era más que obvio considerando que no quería que los conociera, le agrado mucho aquella reacción porque ella sabía que sus hijos si lo iban a querer por mucho que no le gustara la idea.
- Él es Lu, mi gemelo menor - señalo al niño cobrizo de ojos gatunos que le sonrió un poco, bueno aún no estaban en confianza después del todo, le sonrió con ternura viendo que este reía un poco, la personita de cabello morado y destellos cobrizos además de ojos lilas le sonrió un poco, ese suponía que era el más pequeño llamado Seiichi, vaya que había tenido hijos pero estaba bien porque quería una familia grande, siempre la había deseado y ahora la tenía - Dormimos en habitaciones separadas, arregle la de los niños, cada quien dormira en su habitación - Alan lo medio golpeo en la rodilla para que reaccionara.
Después le mando una mirada a su gemelo que asintió un poco, este se giro para ver a Sakuno - Pero mami yo quiero dormir contigo y con papá - se mordio el labio al ver la cara de espanto de la cobriza, era normal porque suponía que nunca había esperado algo como aquello y es que no era tan grave porque no pensaba tocarla, ni siquiera la iba a ver, ella no lo amaba y él no deseaba un amor unilateral - C-Cariño tu padre y yo no podemos dormir juntos - aseguro hablandole con calma al niño que encarno una ceja - Si puedes, los tíos duermen juntos, no dormire sino es con ustedes y con Seiichi - sentencio este cruzandose de brazos.
Estaba descontenta por lo que podía ver lo que lo hizo sonreir, ellos en verdad se estaban esforzando por él - No es no Lu - contesto subiendo un poco el tono de voz, se mordio el labio desviando la mirada, era más que obvio que no iba a aceptar - Bien, entonces yo dormire con mi papá y con Seiichi... tu duerme sola Sakuno - señalo este mientras tomaba a su hermano de la mano para arrastrarlo hasta donde se encontraba sujetando su mano, se sorprendio por aquello más no dijo nada, si era lo que su hijo quería entonces era lo que iba a tener, ella lo miro furiosa más no dijo nada, después de todo no era su culpa.
- Yo dormire en la misma habitación que Han - aseguro Alan sujetando la mano de su hermano pequeño que asintió con la vista baja - No, cada quien dormira donde he dicho - sentencio ella y él solo solto un suave suspiro negando con la cabeza, eso no estaba caminando bien y lo mejor era detenerlo antes de que algo más sucediera - Sakuno esta bien que quieras que aprendan a respetar las reglas pero por una vez necesitas decirles que si... dormirán como quieran y punto, no puedes obligarlos siempre - aseguro este sonriendole a los pequeños niños que lo miraron con ojos esperanzados y eso si que le gusto mucho.
- Son mis hijos así que harán lo que yo diga - sentencio ella subiendo el tono de voz, estaba más que enojada por lo que solo desvio un poco la mirada tomando aire - Escucha, son mis hijos también, quieres mi ayuda así que se hará lo que he dicho y punto... niños suban a sus habitaciones, si necesitan algo solo diganlo - los niños asintieron con la cabeza para encaminarse hacía las escaleras, esa era su manera de ayudar a Sakuno, ya le daba lo mismo si ella quería guerra porque sus hijos eran más importantes en esos momentos y siempre iba a ser así le gustara a ella o no.
Escucho las risas de Alan con Han que se habían quedado en una sola habitación mientras que Seiichi reía un poco con Lu que estaba sentado sobre la cama de Ryoma, eso no debería de ser así, en ningún momento había planeado aquello y eso la estaba sacando de quicio por no decir algo peor, bajo las escaleras dispuesta a enfrentarlo cuando escucho gritos en el despacho, al parecer la noticia ya le había llegado, sonrió ante aquello, a penas comenzaba su venganza, él había ganado la pelea con sus hijos pues bien porque no ganaría la pelea de sus empresas y eso era mucho mejor.
- ¡¿Cómo pudiste tomar aquella decisión sin consultarme?! ¡Yo hice esa empresa, la forme yo con la ayuda de Esteban! ¡El consejo no podía hacerlo! ¡Pues entonces vete al diablo! - estaba más que furioso y eso la hizo sonreir enormemente, abrio la puerta de su despacho viendo que estaba de espalda a ella respirando con dificultad - Hay niños en la casa, baja el tono - sentencio viendo que él daba media vuelta, tenía los ojos llorosos y estaba respirando con dificultad, la miro para después simplemente encaminarse hacía la salida - ¡Yura! - le grito a alguien, quiza una mucama pero le daba lo mismo.
- ¿Llamaba señor? - escucho una voz dulce pero le dio lo mismo, él le daba lo mismo igualmente - Trae mis pastillas y llama al médico... no me siento muy bien - pidio y esta solo salio corriendo, lo vio salir del despacho para encaminarse hacía la sala por lo que lo siguio, lo vio recostarse en uno de los sófas con una mano en el rostro - ¿Problemas con tu empresa? Acepta que puedes perderla, no se mucho de eso pero si el consejo toma decisiones es porque estan pensando seriamente en despedirte - siseo con un tono de voz frío, este se sento en el sófa y la miro directamente a los ojos, con furia estaba de más.
- No la perdere, incluso si tengo que luchar contra el mundo no lo hare... se lo debo a él, si terminaste de joderme podrías encargarte de que se sirva la comida - señalo mientras se recostaba de nueva cuenta en el sófa, gruño molesta acercandose a este con aires asesinos, esa se la iba a pagar con intereses - ¡Señor, tiene una llamada importante! - se detuvo a medio camino cuando una chica del servicio entro corriendo a la sala, el peliverde le indico que le pasara el teléfono - Es la hermana del señorito Esteban - vio la cara de espanto de este que tomo aire tratando de calmarse... al parecer sus problemas empezaban a penas.
- Hola Mariana... antes que nada lo siento, el consejo tomo la decisión por si solos, tranquila, no pienso dejarlos en la calle... seguiran recibiendo el apoyo de siempre de eso me encargare yo mismo incluso si me quedo en bancarrota, es lo mínimo que puedo hacer por ustedes... no agradezcas, Esteban fue mi hermano, no llores... por favor no llores, mientras viva no les faltara nada, lo prometo... no llores Mariana... nos vemos pronto - y dicho esto colgó, lo vio levantarse del sófa para pasarse una mano por el cabello mientras aventaba el teléfono, estaba frustrado y ella estaba disfrutando.
- ¿Tu novia? - pregunto y este la miro con furia en los ojos, no contesto sino que simplemente volteo hacía la mucama que esperaba una órden - Llama a mi abogado, contactame en media hora con el banco, necesito hacerle un depósito urgente a Mariana... el niño no puede quedarse sin su tratamiento de cáncer - y eso fue como un balde de agua fría, ella no sabía nada de aquello, no tenía ni idea de lo que estaba hablando, la mucama se retiro de prisa mientras él se sentaba sobre el sófa tomando aire, eso no estaba en sus planes, lastimar a gente inocente no iba con ella... jamás había querido aquello en serio.
- Es la hermana de Esteban, mi hermano, la empresa le daba fondos para subsistir porque no tienen dinero, de eso me encargaba yo cada mes, la empresa fue adquirida hoy por un socio mayoritario que desplazo mis órdenes sin consultarme, el niño en cuestión es el hijo de Esteban, tiene cáncer y tiene una hermana que tiene leucemia, tiene dos hijos por los que yo veía pero venga... a ti eso no te importa porque sin duda alguna eres una mala persona así que espero que estes feliz con tu maldita venganza - y dicho esto se levanto encaminandose de vuelta hacía su despacho dejandola allí sintiendose culpable por completo.
Ella no había querido aquello, sin embargo, iba a tener su venganza costara lo que costara e iba en serio.
- Creí haberte dicho que evitaras situaciones de estrés - señalo su médico y él solo bufo, eso no era su culpa sino la culpa de la mujer con la que vivía - Lo siento... estare lejos de situaciones de estrés o al menos lo intentare - aseguro viendo que este asentía para dejarle nuevas medicinas, odiaba las mismas pero si era por su salud entonces no podía quejarse de aquello, Sakuno de verdad había cambiado, ella en verdad no era más una niña sino una persona por completo mala, ni siquiera le importaba una familia buena solo quería su estúpida venganza antes que nada.
El sonido de su puerta llamo su atención - Adelante - visualizo a su abogado que le sonrió con calma, si seguía así iba a terminar en la calle gracias a ella porque solo subsistía de la empresa de la que ahora era socio minoritario, maldijo el día en que acepto formar un consejo como alto mando pero ya nada podía hacer, lamentarse no servía de nada en lo absoluto - Buenas tardes - saludo este y él inclino la cabeza, su médico comenzo a tomar sus cosas para guardarlas en su maletín - Nos vemos en una semana, tengan buena tarde - y dicho esto se despidio para salir de su depacho con una sonrisa en el rostro.
Sabía que quería decir aquella sonrisa, estaba alegre de que una mujer viviera con él, si solo supiera que esa mujer quería su cabeza a cualquier precio dejaría de sonreir así - Tus cuentas estan tocando el límite Ryoma, me temo que no puedes costear ambos tratamientos más la pensión que obtenía la hermana de Esteban, lo siento - eso era lo que más temía pero no podía hacer nada o mejor dicho no por parte de la empresa, lo haría por fuera, la ayuda de su padre quedaba descartada por completo, no iba a ir con él, tendría que conseguir otro trabajo cuanto antes.
- No te preocupes... me encargare de otra manera, gracias - su abogado sonrió con tristeza para levantarse y salir con paso calmado, la realidad lo golpeo por completo por lo que sin pensar se coloco de pie y salio de su despacho, camino hasta la cocina y la vio hablando con las mucamas, quería gritarle, quería decirle tantas cosas pero sabía que si lo hacía eso iba a terminar de mal en peor por lo que solo tomo aire - ¿Estás feliz? Oficialmente me acabas de dejar en bancarrota así que espero contribuyas a la casa con dinero - dio media vuelta después de decir esto, no importaba si se quedaba en la quiebra porque iba a ayudar a la familia de Esteban.
Se encamino hacía la salida de la cocina, necesitaba un descanso seriamente, la cabeza le punzaba demasiado y necesitaba recostarse cuanto antes... Sakuno iba ganando pero solo porque lo había tomado desprevenido porque por supuesto que se la iba a devolver... un momento, no, no iba a hacer nada en contra de ella, si ella quería su venganza pues entonces que la llevara a cabo porque él no iba a hacer nada para evitarlo, estaba harto en esos momentos y no quería empezar una guerra... definitivamente no.
¿Papá no comera con nosotros? - la pregunta de Lu la tomo por sorpresa, giro el rostro viendo que todos los niños veían por las escaleras esperando a que bajara Ryoma y ella de verdad quería salir corriendo de allí cuanto antes - Ryoma-sama no se encuentra bien pequeños... esta durmiendo un poco, las medicinas que le recetaron son muy fuertes - conetsto la cocinera con una amable sonrisa, ella suponía que se refería a su anemia pero aún así tenía que comer algo pero le daba lo mismo su salud, ya estaba grande como para saber que tenía que seguir al pie las indicaciones de su médico, no era un niño.
- ¿Está enfermo? ¿Papá está enfermo? - pregunto Alan a la cocinera que asintió, ella tan solo se llevo a la boca un poco de carne, nada le iba a arruinar la comida, excepto el hecho de que Alan tomo su plato al igual que Han, miro a Lu que hacía lo mismo, Seiichi en sus pequeñas manitas tomo un vaso de jugo, se encaminaron hacía las escaleras con pasos calmados, eso no le estaba gustando nada en lo absoluto - Los niños no tienen maldad alguna así que no le busques por donde no hay - señalo Ryan y ella solo lo miro de mala manera pero no dijo nada, sino que siguio comiendo con calma o al menos intentando hacerlo.
Al final no lo logro por lo que se levanto encaminandose hacía las escaleras, subio de prisa corriendo hacía la habitación de Ryoma y entonces fue su turno de quedarse en blanco, él estaba en la cama sentado, se veía pálido, la anemia le estaba ganando terreno cada vez más, del lado derecho de la cama se encontraba Lu jugueteando con sus piecitos al tiempo que extendía hacía su padre un pedazo de verdura, Han estaba sentado en frente de Ryoma quien tenía las piernas abiertas con Seiichi allí quien jugaba con las figuras de su corbata mientras que el rubiecito jugaba con la comida para después extender con sus manitas fruta.
Alan tan solo le extendio su plato por completo al peliverde que le alboroto el cabello, eso no estaba bien, no estaba en sus planes en lo absoluto, no podía ser verdad... Ryoma alzo la mirada y le sonrió ligeramente, ¿cómo podía sonreirle después de dejarlo en bancarrota?, o era muy tonto o ella una muy mala persona pero sabía que era la segunda... tenía que darse prisa con su venganza para alejar a sus hijos de él cuanto antes, eso era lo importante o al menos así debía ser pero ya no sabía que creer... por primera vez estaba confundida, demasiado confundida.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Lamento la demora de verdad.
