Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 7: Uno se va y Dos Llegan

17 de Marzo de 1968. Nevada, Estados Unidos

Llevaba un año y cuatro meses, faltando ya catorce días para los cinco meses que llevo cazando a Félix y huyendo de vampiros que desean mi poder para su beneficio. Si no fuera mostrado mi verdadero poder, la cacería sería mucho más corta. Durante este tiempo pasaron muchas cosas en mi entorno, empecemos por Alec.

Sabía que él quería tener la misma fuerza que yo con su control del tiempo, hasta me envidiaba, pero al ver que solo le enseñé a un montón de criaturas como puedo ser más rápida que todos con solo violar más allá de las leyes de tiempo y espacio, y que estos observadores me anden buscando para ser su esclava, al fin cambió de parecer y pudo entenderme.

Con Demetri… ay Demetri… que tema tan difícil…

Con ese demonio que me tiene… ¿Confusa? ¿Loca? ¿Triste? Ya ni sé… pero desde que tuvimos sexo ese día, no volvimos a tener más encuentros así y todo tiene una razón….

Mi pareja humana Edward… que por cierto no ha nacido todavía hasta los momentos.

Demetri estuvo con nosotros solo seis meses; en ese tiempo él intentaba recuperarme otra vez, pero sin éxito. Lo que sentía yo por él se desvaneció al ver a mi pareja, pero eso no quería decir que estuviera en celibato todo el tiempo, aunque ya tener sexo con otras personas ya me era desagradable. Con Demetri a pesar de todo, lo que sentía era atracción sexual no esa atracción de "yo-no-se-de-qué" o como los humanos dicen, amor y que es nuestra alma gemela. Ambos tuvimos una gran discusión que hizo irse y todo empezó por la, última vez que hablamos y yo no lograba recordar lo que me dijo, todo por mis efectos secundarios al ir a Isla de Chronos.

–¿Cómo no puedes recordar lo que hablamos? –me preguntó en tono triste.

–Ya te lo dije, no lo recuerdo. –le dije por enésima vez. –Es por algo que hice, y las consecuencias es que no recuerdo ciertas cosas de mi vida. –el empezó a mirarme de una forma como si intentara leerme el alma o mis pensamientos.

–No debiste olvidarlo. –me repitió.

–No estaba en mi voluntad que era lo que iba a olvidar y que no. –le insistí. Demetri se acercó a mí y agarró mi rostro con sus dos manos para ver fijamente mis ojos, comprobando si le estoy mintiendo. Sus ojos se mostraban tristes.

–Maldición… ¿que te sucedió? –dijo susurrando.

–¿Qué fue lo que hablamos Demetri? Dime que es. –le pedí. Él se alejó un poco de mí y puso su mano en una de mis mejillas acariciándola.

–Que así sucediera lo que sucediera entre nosotros, siempre vamos a estar juntos, amándonos a nuestra manera. Amándonos de verdad, no como esos "amigos con beneficio" que solo es puro encuentro sexual. Así fuera demonio y tú una vampira, yo con mis trabajos peligrosos y tú con el imán de problemas y sucesos extraños, íbamos a estar juntos siempre. –entendí que él en realidad me amaba, pero lo que él no sabía era que esas mismas palabras se las prometí al todavía no-nacido de mi pareja. –Esto te lo dije después de discutir que tenías una legión de vampiros buscándote, fue cuando nos encontramos en España, andabas buscando algo que no me querías decir. –cuando andaba buscando mis orígenes. El poder de sus palabras me tenía muy… mierda… esperaba que él me dijera esto hace muchísimo tiempo… pero ya es tarde… –¿Qué pasa Isabella? –me miró preocupado, supongo que miró algo en mis ojos que no le gustaba. Puse mis manos en su cabeza y observé desde sus ojos que era verdad lo que me decía…

"–¡Maldición Isabella! ¿No puedes alejarte de los problemas por un tiempo? –su voz sonaba molesta. Mi cara se cambió a molestia.

–¡No es mi culpa que tenga este maldito poder que yo no pedí! –le grite.

Demetri se alejó de mí, huyendo de mi mirada dándose la vuelta. Estaba pensando en que por más que él se moleste con ella, él la amaba por alguna razón, inexplicablemente la amaba, pero al ser demonio, no podía permitirse tener ese tipo de sentimientos. Se giró y me encaró de nuevo, tenía los brazos cruzados y mi rostro estaba viendo hacia algún punto del lugar, lejos de la vista de Demetri.

–Mierda… me quiero alejar de tus malditos imán de problemas, pero no me quiero separar de ti porque te amo. –la vampira giró su rostro hacia él y mostraba sorpresa. –Como demonio no debo sentir esto porque está contra las reglas, pero simplemente no quiero, ni puedo separarme de ti.

–Estás enamorado de mi belleza Demetri, todos se enamoran de mi gran belleza. –diciéndole lo obvio a Demetri y este moviendo la cabeza en negativa.

–No Isabella, no te amo por tu belleza, te amo por como eres. –se acercó a mis manos, entrejuntándolas con las de él. Yo, la vampira, lo que hizo fue resoplar. –Hablo en serio Isabella. –la vampira lo miró a los ojos y su rostro cambió a sorpresa nuevamente. –Sé que tenemos nuestras diferencias, pero vamos a prometernos algo. –la mujer lo que hizo fue asentir para que continuara. – Pase lo que pase con nosotros, sea odiándonos o sin vernos, siempre vamos a estar juntos. Amándonos a nuestra manera, amándonos como dos humanos que quieren envejecer juntos– en eso lo interrumpió.

– Creo que con nosotros no aplica. – seguido de una pequeña risa de su parte, haciendo que Demetri se contagiara.

–Por supuesto que no. –paró de reírse y continuó. –Quiero que sea como una relación de amor, no como está en nuestra naturaleza que es sexo espontaneo con alguien que apenas conocemos ¿Estas de acuerdo? –me preguntó y yo asentí.

–Lo prometo. –seguido de esto le di un beso.–"

Me alejé de el lo más que se podía, pero sin dejar el lugar donde me encontraba.

No puedo estar con él… pero no le quería hacer daño porque él era alguien importante en mi vida…

–Demetri… no puedo estar contigo. –le respondí tristemente.

–Casi siempre lo dices–habló con una amarga sonrisa. Lo interrumpí antes de que siguiera hablando.

–Es en serio Demetri, no puedo estar contigo. Ya no más. –insistí. Sin darme cuenta, en un parpadeo Demetri estaba delante de mí.

–¿Porqué? ¡Dime! –mostrándose frenético.

–No puedo decirte. –le dije en voz baja, pero mi reacción hizo ponerlo peor. Agarró mis brazos y los apretó.

–¡DIME! –volvió a repetir. Esto me hizo explotar, haciendo que le dijera la razón.

–¡PORQUE TENGO UNA PAREJA! –esto me hizo soltar los brazos. Sentía que mi piel se había resquebrajado, porque sentía el cosquilleo de reconstrucción de una herida.

–¿Cómo que tienes una pareja? –preguntó de una manera peligrosamente calmada. Sin miedo alguno le respondí.

–Tengo una pareja, creo que debes de saber eso ¿no? –lo que hizo fue asentir. –Bueno… ya lo sabes.

–¿Quién es? ¿Es Alec? –dijo su nombre asqueado.

–No lo conoces, todavía no ha nacido. –le conteste.

–Si todavía no ha nacido ¿Cómo puedes decir que es tu pareja? –preguntó todavía con ese aire peligroso.

–Porque lo vi en mis visiones, en el futuro siempre estoy con él. –él solo asintió nuevamente.

Luego de esta explicación que le di, fue hacia la ventana del apartamento; sacó sus piernas a la ventana y giró su rostro hacia mí, dejando ver solo la mitad de su cara.

–No me verás más nunca, ya lo sabes. –me advirtió.

–Es mejor Demetri, a pesar de lo doloroso que es. –estaba aguantando mis ganas de llorar.

Cuando se lanzó al vacío y vi su sombra volar por los aires, me quebré ahí mismo…

Me fue difícil el haber rechazado a Demetri, era mi primer amor y siempre me cuidaba de que me metiera en problemas, según sus memorias me protegía mucho cuando podía. Pero desde que se fue, no me lo he encontrado más…

Cambiando el tema…

Desde que me teletransporté muy pocas veces lo hacía, lo podía hacer sin mucho esfuerzo pero mi cuerpo no lo soportaba mucho y terminaba debilitada por el esfuerzo. Desde ese momento para acá, solo lo habré hecho como unas cinco o seis veces como mucho y han sido por cuestiones de emergencia, sea por vampiros que nos encontraron o cazadores. Ahora podía ver el pasado, presente y futuro de quien quisiera, solo que si quería ver el pasado tenía que tocar al individuo; y teletransportarme a lugares que no fueran tan lejos de donde me encontraba. Entre mis huidas, terminé en Texas, casualmente ahí estaba Félix; por suerte me salvaron unos gemelos de la muerte hace dos meses…

… Cuando salí por la misma puerta que ellos, vi a una humana y Félix besándose apasionadamente; ralenticé el tiempo y corrí hacia ellos, agarrando a la humana por su nuca y a Félix por su cuello, pegándolo a la pared y levantándolo del piso.

–Al fin te agarré. –dije mirándolo con una sonrisa de satisfacción.

–No le hagas daño por favor, no a ella. –vi a donde miraba Félix y era a la humana que tenía sostenida por su nuca. –Por favor Isabella… no le hagas daño, a ella no… ¡te lo pido! –rogándome.

–¿Para qué? ¿Para hacerle el mismo daño que me hiciste a mi? ¿Ah? –le gruñí y le apreté más el cuello.

–Ella… es… mipareja. –no le creía a lo que decía. Dudo que él tuviera una pareja.

–No voy a seguir perdiendo mi tiempo contigo. –me giré a la humana y decidí dominarla.

–Chica. –obtuve su atención. A penas me vio a los ojos, su mirada se volvió perdida, sabía que ya la tenía dominada, solo faltaba darle la orden.

–Si. –me dijo de forma monótona.

–¡Isabella! ¡Por favor! ¡No la alejes de mí! –me seguía rogando Félix y no le presté atención.

–Olvídate de todo lo que ha pasado hoy, nunca me viste o a Félix, regresa al estado de donde viniste y sé feliz a tu manera. Si nos encuentras, entraras en pánico y gritaras, nos tendrás mucho miedo y fobia.

–Si, haré lo que tú dices. –solté la nuca de la humana y ella se fue lejos de nosotros.

–¡NO! ¡MARY! ¡NO LE HAGAS CASO!–gritaba Félix a la humana. –¡REGRESA! –en eso Félix usa toda su fuerza hacia la mano que lo tenía aprisionado, haciendo que lo soltara, seguido de un grito de dolor de mi parte. Me vi el antebrazo y estaba como la porcelana a punto de quebrarse, teniendo la marca de sus dedos.

–¡HIJO DE PUTA! –saltando hacia su cuello, pero él estaba usando sus poderes, haciendo que fuera igual de veloz que yo, esto hizo que me esquivara y esta vez era yo la que estaba contra la pared.

–¡ROMPE EL HECHIZO DE DOMINACIÓN!

–¡NO! –rápidamente, subí mis piernas hacia sus hombros para hacerle una llave. Este cayó al piso, inmovilizándolo, pero él se zafó rápidamente, lanzándome a un lado de la calle y él siguió a la humana que supuestamente era su "pareja".

Me levanté del suelo y seguí a Félix para agarrarlo usando mis poderes; este se dio cuenta que iba detrás de él, así que cuando me iba a golpear, lo esquive y volví a su cuello y lo mordí, este soltó un grito de dolor; inmediatamente él me volvió a coger por el cuello para separarme de él y me tiró al suelo inmovilizándome, sentí el suelo crujirse bajo mi cuerpo.

–¡VAS A QUITARSELO! –volviéndome a ordenar.

–¡PÍDESELO A ZAFRINA! –ante mi respuesta, este gruñó. Intenté zafarme de su agarré, pero esta vez era más fuerte que yo.

–¡Cállate! ¡O te mataré! –me amenazó. –¡HARÁS LO QUE YO DIGA SIN QUE ME CONTRADIGAS!

–¡NO! –puse mis piernas en su pecho y me sostuve en su brazo, estaba jalando su extremidad para soltarme. Pero este lo que hizo fue estrellarme hacia una pared, parando lo que estaba haciendo. –Si vas a buscar a Zafrina para quitarle la dominación a tu supuesta pareja jugara contigo, o peor, matará a tu pareja.

–¡NO LO HARÁ! –dijo en grito-gruñido.

–Ohhh… créeme que lo hará, por eso me alejé de ustedes, porque a ustedes les encantar lastimar a los inocentes, malditos sádicos.

–Te recuerdo que no fuiste una monja. –me intimido con la mirada.

–Por culpa de ustedes. –lo acusé. – Deja que tu pareja te conozca, ella odiará tus antecedentes y no querrá estar contigo. –esto hizo suavizar su agarre, aproveché su descuido para empujarlo con mis piernas, haciendo que en el proceso arrancara su brazo derecho, pero él anticipó mi acción y me volvió aprisionar con su brazo izquierdo y el derecho estaba a punto de caérsele. Podría usar mis poderes, pero no hago nada si Félix me mantiene retenida, si solo pudiera regresar el tiempo…

Este empezó apretar más mi cuello, escuchando como mi cuello se rompía poco a poco. Luché para que me soltara, pero él aplicaba toda su fuerza en mí, haciendo que empezara a ver puntos negros y dejara de responder.

En mi semi-inconsciencia, escucho una voz femenina cantando como una sirena o como un ángel; esto hizo que redujera su fuerza en mi cuello, terminando por soltarme, haciendo que cayera al suelo. No podía moverme todavía, pero sentía la piel de mi cuello moverse, de refilón pude ver a una mujer de cabello rubio cantando, junto con un hombre de cabello color arena y Alec.

–Bella ¿Estás consciente? –escuché la voz de Alec. No podía articular, así que solo parpadee una vez.

Vi que se acercó el hombre de cabello arena, lo detallé y era de pelo corto aunque se notaba que le estaba creciendo el cabello, sus ojos eran de color azul eléctrico y era muy guapo para ser vampiro, su cuerpo no era ni tan fornido ni tan delgado y era de estatura media. Me levantó del suelo con cuidado, sosteniendo mi cabeza con delicadeza. Luego vi como se acercaba la mujer de cabello rubio, su rostro era angelical, aunque se notaba que no era una santa, sus ojos azules eléctricos también, y era más baja que Alec. Extrañamente ella estaba sonriendo.

–¡Me alegro haberte conseguido! –me dijo este ángel.

–Rosalie no es el momento para alegrarse, estuvo a punto de morir. –habló seriamente el hombre que me estaba cargando.

–Síganme, los llevaré a donde nos quedamos. –era la voz de Alec.

Estos que me salvaron, eran los que había visto Alec en sus visiones, ellos eran los otros hijos de Stefan… mis hermanos.