N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Capítulo X

- Coman con cuidado o de lo contrario les dolera el estómago - les señalo a los pequeños que comían helado entre risas y pequeñas palabras que solo ellos dos entendían - Que mis hijos te quieran no cambia nada - siseo ella mirandolo fijamente, había remarcado la palabra "mis", sin embargo, no le iba a arruinar la pequeña felicidad que sentía en esos momentos, estaba simplemente cansado así que tan solo paso de ella como si nada escuchando un gruñido de su parte, tenía algunos pendientes que hacer antes de dormir, eran tan solo las nueve de la noche, una vez terminara volvería a la cama para descansar.

- Te estoy hablando - ¿es qué no se cansaba?, si ella quería su estúpida venganza que simplemente la llevara a cabo y punto, giro con calma para encontrarse con aquellos ojos que lo habían cautivado desde que la hubiera conocido - No vas a arruinar mi felicidad Sakuno, si quieres tu venganza tan solo hazla y punto pero a nuestros hijos no los va a meter en esto - le setencio a cambio mientras giraba de nueva cuenta y seguía con su paso, ella ya no dijo nada, en parte lo agradecía, el sonido de su celular llamo su atención, lo tomo y miro el número de su médico - ¿Sucede algo? - pregunto un poco alarmado.

La verdad era que sentía miedo de lo que pudieran decir los exámenes de sangre con respecto a su anemia - No algo grave así que no te alarmes, sin embargo, necesito verte mañana para tomar medidas drásticas, una cita a las nueve de la mañana, ¿te parece? - sabía que si decía que no le esperaba un sermón además de que sería por el bien de sus hijos, era por ellos por lo que debería de colocar su mejor esfuerzo en su tratamiento si quería vivir más - Allí estare, nos vemos - dicho esto colgó para caminar con dirección hacía su despacho cuando noto la mirada de la pareja que había llegado con la cobriza.

- ¿Necesitas algo o... tienes alguna queja de mí hospitalidad? - pregunto con calma viendo que este tan solo negaba con la cabeza mientras una sonrisa ligera se formaba en sus labios - En lo absoluto, es solo que me parece... que si quieres un futuro con ellos debes de estar bien de salud pero noto que en tu mirada no hay determinación - aquello lo sorprendio por completo, tomo un profundo suspiro, bien podía continuar con su camino o fingir que no había escuchado - Hay determinación solo que... no me brillan los ojos, igual que a ella - contesto como si nada siguiendo con su camino, necesitaba distraerse un poco.

Cerro la puerta detrás de si intentando calmarse, camino hasta su escritorio tomando algunos documentos, sus funciones iban a seguir siendo las mismas en la empresa aunque personalmente no le gustaba demasiado la idea de recibir órdenes de Sakuno pero no podía quejarse... daría su mejor esfuerzo o al menos lo intentaría.


- Basta ya Alan... ¡deja de comportarte de esa manera! - alzo la voz presa de la desesperación, es que simplemente no entendía la necedad de su hijo de querer dormir con Han, sabía que eran solo niños, lo sabía pero le entraba el miedo de que sus hijos sufrieran siendo tan solo niños ante lo que diría la gente, era INCESTO, así de sencillo, muchos los verían con asco y ella no lo deseaba - Baja la voz... son niños - ladeo la cabeza viendo al peliverde que parecía cansado, tenía en la mano un vaso de leche y la otra se paseaba por su cabello despeinandolo un poco, se veía cansado pero aún tenía ese aire... encantador.

- No te metas donde no te llaman... vamos - tironeo del brazo del pequeño niño peliverde que intento zafarse, la mano de Ryoma la hizo soltar al niño para colocarlo detrás de su cuerpo, parecía furioso - Es un niño, si quiere dormir con su hermano que lo haga, deja de ser tan controladora - él no entendía en lo absoluto el miedo que tenía de que sus niños sufrieran, intento acercarse al niño pero su ex pareja le mando una mirada para que dejara en paz al pequeño niño - Ve a la habitación ahora - le siseo y ella frustrada dio media vuelta azotando la puerta para caminar a la habitación, estaba cansada, era demasiado.

Había sido demasiado para ella lo sucedido en tan solo un día, el tenerlo cerca de nuevo, el saber que se estaba llevando bien con sus hijos, no podía más, la estaba sobrepasando por mucho - Se puede saber, ¿qué diablos te sucede?, es solo un niño, si quiere dormir con su hermano que lo haga... ¿qué sucede contigo? - se llevo las manos al cabello alborotandolo un poco dando un gran suspiro - No te metas... son mis hijos, mantente lejos de mis decisiones - escucho un golpe por lo que viro la mirada y observo su puño en la pared, estaba furioso, siempre fruncía de esa manera el ceño cuando estaba muy furioso.

- Son medios hermanos, no es incesto si es lo que insinúas, basta ya de joderle la vida a un niño, los educaremos bien, cuando sea mayor él mismo tomará sus decisiones porque es su vida no la nuestra... fin del tema, duerme aquí yo dormire en la habitación con los niños, así como estas no quiero a arriesgarme a que tengan una mala imágen tuya - y dicho esto giro el cuerpo para salir cerrando con calma la puerta, ella solo sintio la frustración, la ira de todo, se estaba desquitando con sus propios hijos, era una mala madre... debía salir cuanto antes de esa casa.


- Ten cuidado Han - le indico al pequeño niño que asintió efusivamente mientras se posicionaba sobre su hermano mayor quien solo reía acariciando su cabello, lo noto entonces, era un amor que solo ellos dos entendían y estaba bien para él, miro la hora en el reloj, las diez en punto - Dormire con mamá así que duerman pero no peleén - les indico a los niños que asintieron con sonrisas tiernas en sus pequeños rostros, eran un amor definitivamente, salio de la habitación cerrandola pero se detuvo para entreabirla y sonreirles a los pequeños que jugaban con las almohadas, se sentía demasiado bien justo allí en ese momento.

- Buenas noches pequeños - los dos le desearon lo mismo con una gran sonrisa y entonces cerro la puerta, camino hasta la habitación donde estaba Lu con Seiichi, abrio la puerta y vio al pequeño niño cobrizo jugueteando con el pequeño ojilila que sostenía en sus manos un enorme oso de peluche - Buenas noches niños - deseo desde la puerta, Lu se levanto y corrio a sus brazos lo que le arranco una sonrisa, tenía los ojos brillantes - ¿Mañana me enseñaras a jugar futbol? - pregunto y tan solo asintió sonriendo, si era lo que quería daría entonces su mejor esfuerzo... porque ellos lo valían por mucho.

- Descansa papi - le alboroto el cabello a Lu para cerrar la puerta, camino hasta la habitación donde se encontraba Sakuno, abrio la puerta sin tocar y entonces fue como lo pensó... sentada en medio de la cama cubierta por las sábanas de satín, abrazada a sus rodillas temblando ligeramente, justo como la niña que una vez fue - No eres una mala madre... gritarle por esa razón demuestra que te preocupas por él, Alan no esta enojado o algo - le indico llamando su atención, sus hermosos ojos caoba se posaron en él mordiendose el labio con fuerza para sollozar levemente asintiendo un poco, sabía lo que necesitaba.

Camino hasta la cama para subirse sobre la misma teniendo cuidado, se quedo justo delante de ella y la tomo del mentón, en un movimiento algo hosco ella aparto su mano, aquello le dolio por mucho que no fuera a admitirlo, ansiaba tocarla, besarla, hacerle el amor pero ella no lo deseaba en lo absoluto, parecía asqueada de su prescencia - Esto no cambia nada - y ahí estaba de nuevo su defensa, el maldito caparazón que estaba deteniendo una reconciliación o al menos el intento de una - ¿Por qué te empeñas en hacernos esto? - pregunto en voz baja sintiendo un nudo en la garganta al hacer aquella pregunta.

- ¿Hacernos? No hay un nosotros, no te ilusiones Echizen... baje un poco la guardia por los niños no por ti, no te amo y jamás lo hare de nuevo - había tanta determinación en su voz que lo hizo temblar, asintió con la cabeza ante aquello para sentarse en la cama, paso el dorso de su mano por su frente intentando calmarse un poco, gateo un poco hasta bajar de nuevo y acomodarse las pantuflas para mirar la puerta - No vuelvas a gritarle a los niños, respeta sus decisiones - se levanto de la cama y camino hasta la puerta en completo silencio... él sabía lo que eso significaba.


El díntel se estrello contra la madera, la verdad había sido pronunciada en silencio, se mordio el labio acomodandose en la cama intentado dormir un poco, él se había marchado hace más de una hora - ¡El auto, de prisa! - aquel grito proveniente de los pasillos la hizo levantarse de golpe de la cama, corrio hasta abrir la puerta y vio a Ryoma pasar cerca de su lado acomodandose la bata y las pantuflas, los niños no se habían despertado gracias al cielo, salio para encontrarse con un poco de alboroto en la sala, bajo de prisa las escaleras - ¿A dónde vas? - pregunto llamando su atención y entonces el mundo se hundio...

Tenía los ojos brillosos por las lágrimas retenidas, sin embargo, se encontraban rojos, temblaba un poco - ¡Felicidades, estas destruyendo mi vida sin importarte a quien te llevas en el camino! ¡La familia de Esteban... su hermana acaba de aventarse a un maldito río con los niños porque teme que no la ayude más! ¡¿Era lo que querías?! ¡Lo estas logrando, me estas acabando... estas terminando por joderme la vida! ¡Felicitemos a Riuzaky Sakuno por esto...! ¡Oficialmente no soy nada gracias a ti! - le grito rabioso dando media vuelta saliendo de allí para segundos después escuchar el sonido del auto en marcha.

Su respiración estaba agitada después de aquello, estaba a punto de entrar en pánico, retrocedio un poco después de darse cuenta de que se había quedado de pie como una tonta, era su venganza y la iba a llevar a cabo sin importarle nada, esa era su meta, no importarle nada más que su venganza, no debía de sentirse culpable si algo malo le pasaba a la familia del tal Esteban, su hermana había sido quien tomo la decisión no ella, no ella, subio de prisa las escaleras ignorando las miradas de los empleados para encerrarse en su habitación como una niña asustada... quiza lo estaba.


- Tienes que ir a casa, ellos estan fuera de peligro, su hermana no sera procesada - aquellas palabras se repetían una y otra vez en su mente, su abogado se estaba encargando de todo, el auto se detuvo en la mansión y bajo sintiendose demasiado cansado, la cabeza le daba vueltas, le punzaba un poco, su doctor lo iba a matar pero había sido un asunto de vital importancia, miro la hora en su reloj, diez de la mañana, necesitaba dormir un poco - Los niños estan en el colegio, la señora esta desayunando - asintió ante lo dicho por su mayordomo comenzando a caminar hacía su despacho, el trabajo era primero.

Entro al comedor viendola a ella, estaba tan calmada, incluso después de lo que había dicho estaba calmada - ¿No desayunas? Te ves pálido - le indico ella como si nada malo hubiera pasado, paso de largo pero antes de entrar al pasillo que lo dirigía hacía su despacho se detuvo y regreso sobre sus pasos hasta detenerse a su lado, no la miro - Oficialmente renuncié a tu empresa así que no tengo dinero pero en vista de que vives en esta casa espero la mantengas a flote - le espeto, esperaba de todo menos que ella riera como si estuviera loco para después levantarse de la silla y colocarse delante de él con calma.

Su mirada parecía tranquila - Tú ofreciste que viniera, soy tu invitada y no somos nada, mantendre a flote a mis hijos y a mis amigos, lo demás es tuyo cariño así que mantenlo a flote tú solo - añadio ella con seguridad, bueno, ya no esperaba nada de ella, sinceramente había cambiado mucho, le dolía ver en que se había convertido, ella decía que era su culpa... por no haber creído en ella, sin embargo, ¿quién era la persona que parecía más dolida?, la respuesta era fácil, era ella porque no lo superaba, se negaba a hacerlo y por eso quería venganza, no quería seguir a pesar de que creía que era justicia, no lo era.

- Me parece bien Riuzaky... me parece bien - aseguro con una sonrisa llena de calma, lo que provoco una ceja encarnada de su parte - Esperaba que gritaras o algo... - comento ella de la nada, aquello solo le provoco una ligera carcajada negando con la cabeza - No, no lo hare... provecho - giro el cuerpo caminando hacía su habitación, necesitaba una pequeña siesta, solo eso y se pondría a buscar un trabajo para mantener la mansión a flote, no la iba a perder... no lo iba a hacer porque después de todo la había comprado antes de lo sucedido ese día en la universidad para vivir con ella ahí, para crear una familia.

Pero bueno, eran planes después de todo y en eso se quedaban, en planes, subio tranquilamente las escaleras aún riendo un poco... no, no iba a hacer nada ya, estaba destruido tanto físicamente como emocionalmente y ya no soportaba algo más... ya no.


- ¿Y esa cara? - giro la cabeza viendo a Ryan que parecía contento por algo, ella solo se encogio de hombros restandole importancia al asunto aunque no lo estaba, tenía que enojarse, gritar pero no lo hizo - ¡Ryoma-sama! - el grito se escucho en toda la mansión o al menos eso le parecio, corrio junto con Ryan hacía la habitación del peliverde, tropezo varias veces con las escaleras pero eso no fue impedimento para subir hasta detenerse delante de esta, el personal ya había llamado a la ambulancia, Ryoma estaba en el suelo desmayado con un poco de sangre escurriendo de sus labios... parecía como muerto.

La sola idea de que algo le sucediera le aterro sin saber porque, no escuchaba, no prestaba atención a la gente que la rodeaba, tan solo su mirada estaba fija en él, en la persona que tanto daño le había hecho... choco con varias personas, ni siquiera recordaba como habían llegado al hospital, empujo a algunos enfermeros intentando que dejaran pasarla pero un doctor negó con la cabeza - No irá a cirugía señorita, tan solo necesitamos estabilizarlo, empezaremos un tratamiento con respecto a su anemia, por el momento tan solo debemos de proveerlo de nutrientes - especifico este alejandose después dejandola allí.

Era como si su cerebro no reaccionara - ¿Estás bien? - le pregunto Jia, ella asintió y medio sonrió un poco, no estaba bien, en lo absoluto - ¿Echizen Ryoma? ¡Busco a Echizen Ryoma! - giro la cabeza viendo a aquella mujer que en su momento los había separado, la prometida del peliverde cuando asistían a la universidad, portaba un anillo de matrimonio y en la mano sujetaba a un pequeño niño pelinegro, estaba desesperada - ¿Para qué lo buscas? - pregunto llamando su atención por completo, era idéntica en apariencia a su amiga pero era una mala persona y lo sabía, esta tan solo la recorrio con la mirada.

En los labios de ella aparecio una triste sonrisa - Así que no mentía... su servicio me llamo, soy la única persona que puede costear estos gastos puesto que esta desempleado - al decir aquello un sudor frío la recorrio, ¿de verdad lo había dejado en bancarrota? - Estoy enterada de que poseé demasiado dinero, no creo que tengas que estar aquí - le espeto subiendo un poco el tono de voz, sus amigos se alarmaron ante aquello, la chica sonrió negando con la cabeza - No sabes nada de él, ¿verdad? - pregunto esta con calma para tan solo morderse el labio en una clara señal de no querer estar en su prescencia.

- No sabes que paga el tratamiento de cáncer del hijo de Esteban, el de leucemia de su hermana, mantiene a sus dos hijos y a su hermana, no sabes que esos gastos son sumas costosas cada mes por los vuelos que toman con los doctores que necesitan, no sabes que desde que su padre se entero de que dejaba la empresa lo despojo de todo el dinero que había ahorrado antes de que tu te marcharas y que empezo de cero, no sabes que su madre murio de envenenamiento y que él costeo su funeral porque su padre no lo hizo... estaba demasiado ocupado con su amante - la pelirroja se detuvo un momento.

- No sabes que el tratamiento de anemia es igual de costoso, que tiene hipotecada dos veces la mansión que compro para vivir allí contigo, no sabes que a pesar de tener miles de deudas no quiere vender el anillo con el que siempre quiso pedirte matrimonio... no sabes nada de él quiza por eso lo odias, quiza por eso buscas venganza y esta bien, él lo sabe, él lo acepto... es tu justicia y él la aceptara porque te ama incluso más que a su vida, si me disculpas... un gran amigo me necesita - sentencio cargando al pequeño niño en sus brazos para comenzar con su camino hacía la sala de urgencias.

Parecía que no respiraba - Sakuno - la tibia mano de Jia se poso en su mejilla... estaba llorando, ella lloraba, no sabía en que momento había comenzado a llorar pero lo estaba haciendo... Riuzaky Sakuno estaba llorando.


Odiaba la sensación de ahujas en su cuerpo - No te quejes tanto - ladeo la cabeza para ver a Haruka de la mano de su pequeño hijo, le sonrió con alegría aunque no llego a sus ojos, su amiga se levanto una vez la enfermera se retiro para caminar a la cama y sentarse en el borde de la misma jugueteando un poco con el pequeño niño - Pagare tu tratamiento - murmuro y él de inmediato negó con la cabeza, ella ya no tenía tanto dinero, sabía que las cosas con la empresa de Momo tampoco estaban bien - No... no lo hagas, me las arreglare, gracias - Haruka le dedico una mirada de disculpa terminando de asentir.

- La ví, ¿sabes?... ella realmente te odia - ya lo sabía, lo sabía demasiado bien pero había tomado una decisión, dejaría que acabara con él si tanto lo deseaba - Lo sé pero... hablemos de otro tema, necesito un empleo, ¿sabes? - le indico con una sonrisa para después reir un poco, ella le avento algo al regazo y miro un trozo de papel con el nombre de una empresa escrito además de una dirección - Eran amigos de mi padre, me deben un favor, hable con ellos y puedes iniciar el lunes, pagan bien... seras presidente del departamento de finanzas, solo no menciones mi nombre - la miro con un gracias escrito en la cara.

- Gracias Haruka... conocí a mis hijos, son preociosos, los amó demasiado aunque sé que ella quiza se los lleve lejos así que tan solo disfrutare de estos momentos, tome una decisión... me rindó con ella, me rindó con Sakuno... no luchare por conquistarla, ella no me ama... me rindó - su amiga tan solo lo miro con lágrimas en los ojos que no llego a derramar pero él si lloraba, él si estaba llorando... Echizen Ryoma lloraba... después de tantos años el Príncipe de Hielo volvía a llorar...


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias realmente por las personitas que siguen leyendo mi historia. Muchas gracias por sus comentarios a todas.