N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo XI
Se llevo a los labios la pastilla que tenía que tomar, su médico le estaba haciendo un gran favor al costear de momento su tratamiento con la anemia, en poco tiempo comenzaría a trabajar, la empresa presentada por Haruka había hablado con él y habían dejado en claro que no importaba cuando volviera pero que lo querían, que su talento no podía desperdiciarse así que esperaban por él, tan solo había pedido una semana de descanso de la cual llevaba tres días en los cuales por cierto no la había visto, ni a ella ni a los niños, en cuanto había llegado a casa pensó que ya no estaban pero su servicio se encargo de desmentir aquello.
Estaban con los abuelos de los pequeños aunque él tenía entendido que no se llevaban bien, sin embargo, no era nadie para opinar, se encontraba en cama leyendo algunos documentos o mejor dicho libros de contaduría de la empresa donde laboraría, el sonido de la puerta llamo su atención por lo que alzo la mirada viendo una cabecita de color cobrizo con ojos gatunos quien le sonreía enormemente, su hijo Lu - ¡Papi! - y corrio a la cama saltando sobre ella con efusividad, su risa logro contagiarlo a él por lo que aparto los documentos para reir con el niño que sostenía en sus manos un balón de futbol, tenía que enseñarle a jugar.
- Prometiste que me ensañarías a jugar futbol pero mamá dijo que teníamos que ir con los abuelos aunque... - la puerta se abrio cortando la frase del niño y por ella entraron el resto de sus pequeños que tenían los ojos brillosos excepto Alan quien parecía a punto de querer matar a alguien, chiquito pero con cáracter el niño, justo como él cuando era pequeño - ¿Pasa algo Alan? - pregunto con calma viendo que Seiichi jugaba con Lu entre risas sin gritar, eran una ternura, Han tan solo se subio a la cama acomodandose en su pecho, fue entonces cuando noto que tenía los ojos hinchados, había llorado... su pequeño había llorado.
- ¿Qué sucede Han? - pregunto alarmado porque algo malo pudiera pasarle a sus pequeños, este se mordio el labio y negó con la cabeza enterrandose en su pecho temblando un poco - Ella dijo que si seguía estando demasiado cerca de Han... lo mandaría a él a una escuela en el extranjero - y con tan solo aquellas palabras se levanto hecho una furia, se coloco de prisa las pantuflas para sonreirle a Alan - Cierra la puerta, prometo que Han no se irá - beso sus cabellos y salio de allí escuchando algunas risas provenientes de la sala, ella no iba a hacer sufrir a sus hijos... antes muerto que permitir que les hiciera daño.
Estaba mejor, se había dado cuenta de que tenía que colocar a la de ya sus planes de venganza sino quería quedarse más tiempo allí, Ryan reía junto a Jia que la miraba con leve furia puesto que era el centro de las bromas - ¿Se puede saber qué carajos te sucede? ¡Son niños, maldita sea! - giro la cabeza encontrandose con un peliverde que se veía furioso pero más estable, eso era un punto para ella pero con respecto a sus gritos imaginaba que Alan ya le había comunicado que los separaría como siguiera siendo tan pegote con su hermano Han, es que no iba a aceptar que sufrieran, era algo que por mucho que doliera haría.
Los separaría si seguían siendo tan unidos - No pedí tu opinión, son MIS hijos - le espeto con una ligera sonrisa, el ambiente estaba tenso, este solto una suave risa para pasar una mano por sus cabellos - ¿Tanto deseas tú estúpida venganza? ¡Adelante, hazla pero no te atrevas a hacerle daño a ellos! - lo vio buscar en su bata algo con sus manos mientras ella pensaba gritarle pero todas sus palabras murieron cuando este le avento al pecho una cajita que estaba entreabierta... un anillo de bodas, a su mente llego el pensamiento de lo que su ex prometida le había dicho, que no quería deshacerse de ese anillo de compromiso.
El aire se le fue por unos instantes al ver aquel brillo de este, sus amigos estaban aturdidos y ella parecía en blanco - Lo lograste, oficialmente dejare de intentar una maldita reconciliación, porque me di cuenta de que no te amo, no puedo amar a un monstruo que solo quiere venganza por el pasado, dices que te lastimé, si lo hice lo siento pero ten en cuenta que estas lastimando a gente que nada tiene que ver, te desquitas con los niños cuando son criatuas inocentes, no son solo tus hijos sino míos - le sentencio este causando un nudo en la garganta, le había llamado monstruo, a ella, no podía ser cierto pero lo era y... dolía.
- Me llamas monstruo pero tú lo eres más... tú me destruiste la vida Echizen Ryoma - le siseo fríamente dando un paso hacía delante, él tan solo solto una suave risa y negó con la cabeza - Sigo sin creer en lo que te convertiste, ¿en hielo?, te destruí la vida según dices, tu estas haciendo lo mismo conmigo y en el camino te estas llevando a los niños, a nuestros hijos pero eso no te importa, ¿sabes por qué? ¡porque te convertiste en una perra sin corazón! - y el sonido de una bofetada fue lo siguiente que se escucho en la sala, su mano había quedado marcada en la mejilla de este quien tenía la cabeza ladeada pero aún sonreía.
Sus mejillas ardían de la rabia que sentía en ese momento - ¡Y tú eres un hijo de... - no termino cuando este la abofeteo de lleno, ¿la... había golpeado?, él la había golpeado, jamás se lo había esperado - Me propuse dejar de amarte y tratarte como una más, tengo que decirte que lo siento porque ya no eres nada para mí, absolutamente nada, y por esa simple razón puedo ser un cabrón y lo que tú quieras contigo Riuzaky Sakuno... - aquello la tomo por sorpresa y se sentía dolida por ello, jamás la había abofeteado, la mano que tantas veces la había acariciado había llegado en forma de golpe, eso... eso era algo que calo hondo.
No podía salir del shock, al menos no del todo - Intenta separar a los niños y entonces oficialmente habrás caído en un hoyo del que nunca saldrás... oficialmente serás una maldita - le indico este para dar media vuelta y comenzar con su camino pero no, oh no, ella no lo iba a dejar tan fácil... por supuesto que no.
La mano le escocía, jamás había sido su intención levantarle la mano pero ya no la conocía, ya no sabía en que se había convertido y en quien era... no era la Sakuno que había conocido en sus días de instituto, no era la mujer que había amado, no era la niña que se sonrojaba con todo, no era la niña a la que había besado y poseído, no era nada ya, pensaba subir las escaleras cuando sintio golpes en la espalda, una niña, eso la definiría, volteo el cuerpo intentando que lo soltara pero recibio una bofetada en la otra mejilla y otra, y otra y otra, un golpe en el hombro, un puñetazo en el otro hombro, más bofetadas en las mejillas.
Tomo sus muñecas intentando que se detuviera pero era obvio que no lo iba a hacer, claro que no, por supuesto que no y él lo sabía por cruel que sonara - ¡Basta ya maldita sea! ¡¿Te dolio, te dolio la maldita verdad?! ¡Vamos, eres otra Sakuno, manten la calma como siempre lo has hecho! ¡Se un maldito cubo de hielo como lo eres y que no te afecten mis palabras porque yo he soportado todo de ti hasta ahora! - le gritoneo para con un movimiento rápido apartarla de su lado sin importarle si estaba siendo cruel, tan solo provoco que cayera al suelo, los amigos de ella se mantenía al margen, quiza se los agradecía un poco.
Desde el suelo lo miro con los ojos llenos de furia, de odio puro, para lástima de ella ya sabía lo que le profesaba y ya no le afectaba tanto como antes, daba gracias al cielo de que los niños estuvieran en la habitación insonora porque de lo contrario escucharían aquello y era lo que menos deseaba en esos momentos - Te juro que pagarás por esto - le espeto ella llena de rabia, una sonrisa se formo en sus labios para caminar hasta donde ella, se inclino lo suficiente como para colocar sus manos sobre sus rodillas, le dedico una sonrisa ladina, como las que siempre le dedicaba cuando la molestaba en la escuela.
Ella lo miro con odio puro - ¿Qué me harás? Sea lo que sea me da lo mismo, me has quitado tantas cosas desde que regresaste que te juro que de momento ya no me importa, te estas metiendo con personas que estimo pero no te importan ellas sino yo, tan solo yo, entonces haremos algo Sakuno, ven por mí, hazlo, matáme, destrozame, has lo que quieras conmigo que no pienso oponer resistencia, si es la única manera en la que serás feliz entonces hazlo porque por lo que veo no eres feliz... porque solo quieres una cosa, venganza - le indico con total calma y con una suve risa y es que no estaba a punto de un colapso.
- No es venganza, es justicia hacía ti sobre todo y hacía mis padres, incluso a mi hermano - no se sorprendio sino que tan solo solto una carcajada para llevarse ambas manos al estómago negando con la cabeza - ¿Cómo dijiste? ¿Mi familia, mi hermano, en serio? Tú no tienes nada de eso porque lo quieres destruir y alguien que aún llama así a esas personas no quiere venganza ni justicia como tú lo llamas... estás dolida aún, no superas lo que sucedio y no lo harás porque no quieres - le aseguro mientras la señalaba notando que ella lo miraba con más odio, intento levantarse pero él llevo una de sus manos a su hombro.
Evito aquello siendo consciente de que lo iba a golpear - Quita tus sucias manos de mi persona - le espeto y sonrió aún más, quiza era la primera vez que hablaban de todo y no pensaba oponerse... al menos no él.
Intento quitar su mano pero la mirada de burla que le dedico la congelo por unos momentos, parecía como un gatito asustado ante el león y eso no podía ser cierto, no podía simplemente porque ella no era así, ella lo iba a destruir y no pensaba ponerse a pensar en todo lo que este le había dicho - Yo no estoy dolida, no tengo nada que superar si lo crees... quiero destruirte, esa es mi única menta y creéme cuando te digo que no descansare hasta verte suplicando piedad, hasta verte llorando - le siseo viendo que este de nueva cuenta se inclinaba sobre su cuerpo para verla directamente a los ojos con un atisbo de burla.
- ¿Llorar? Solo he llorado tres o cuatro veces en mi vida, tres son importantes, la primera cuando ante mis ojos te separaron de mi lado, ese día llore y toda la universidad lo vio, la segunda ocasión fue cuando Haruka perdio a mi bebé, llore hasta quedarme dormido y la tercera, la tercera sucedio hace poco, cuando me di cuenta de que me odiabas, llore mientras pronunciaba que me rendía contigo... pasaste de ser mi mundo a nada y planeo que sea así por mucho más tiempo - aseguro este con una sonrisa llena de superioridad, ella no sabía eso y se lo estaba contando como si estuviera dando el clima, sacandola de quicio.
- ¿Crees qué me importa sino soy nada para ti? Me da lo mismo Echizen porque tú hace mucho dejaste de ser algo para mí, acabare contigo cuando yo quiera así de fácil y sencillo, planeo acabar contigo sin importarme nada - aseguro con determinación y el peliverde solo se encogio de hombros como si le diera lo mismo, ella sabía que no era así, aún lo conocía lo suficiente - Sigue con tu venganza Sakuno pero a los niños dejalos en paz, son pequeños así que no necesitan ver quien eres tú - le indico dandole la espalda por completo pero aquello si que la descoloco por completo, eran sus hijos, solo suyos y de nadie más.
- ¿Y según tú quien soy? Solo soy alguien que quiere un pago por todo lo que le hiciste - este giro de nuevo para verla con una ceja encarnada y una ligera expresión de molestia en el rostro - ¿Lo qué te hice? ¿Qué te hice? Lamento haber confiado en alguien más que en ti pero eres tú quien se niega a perdonar, te escudas con "es solo justicia", ¿qué justicia?, ¿crees qué yo no sufri en todo este tiempo? - le pregunto este cuidando el no alzar demasiado el tono de su voz, por supuesto que él no había sufrido, ella si, personas buenas habían sido arrebatadas de su lado, ella era quien más había sufrido en ese tiempo.
Lo miro para levantarse y darle la espalda, no iba a hablar más con él, estaba harta de sus estúpidas explicaciones, había intercambiado más palabras de las que alguna vez había intercambiado con él de lo que llevaba en esa mansión, tan solo necesitaba pensar con la mente fría y mover las siguientes fichas en el tablero cuanto antes, así de sencillo, así todo acabaría cuanto antes.
- Bien, entonces sigue con tu venganza, dale la espalda a la conversación en donde todos sabemos que estas dolida y mal de la cabeza - le indico este, ella giro la cabeza dispuesta a encararlo cuando el sonido de... ¿unas aspas?, el problema llego cuando sonidos estruendosos se escucharon por todos lados, ¡eran balas!, el pelirrojo protegio a su esposa o lo que sea que fuera de él y él tan solo avento a Sakuno al suelo para girar de prisa, tenía que ir por los niños cuanto antes - ¡Ryoma! - el grito de ella le dio igual, tan solo subio de prisa las escaleras escuchando los gritos de los niños, paso por los corredores desesperado.
Abrio la puerta de la habitación y entonces vio a Alan abrazando a sus tres hermanos que lloraban asustados, corrio donde ellos escuchando más gritos en la sala, los empleados, esperaba de verdad que ellos estuvieran bien, era como los atentados pasados, gente inocente salía lastimada, no podía más, era demasiado para él - ¡Señor, señor tienen que bajar! - los gritos de su mayordomo llegaron a sus oídos, las balas seguían cayendo por todos lados, el sonido de las aspas se alejaba y entonces el silencio inundo de nueva cuenta la mansión, la puerta se abrio y vio a Sakuno agitada, tenía algo de sangre en la frente.
Corrio donde ellos y quiza no lo penso o quiza no se dio cuenta pero los abrazo a los cinco mientras lloraba, él solo sentía que el aire no llegaba a sus pulmones - Sakuno - la llamo con voz queda y ella bajo la mirada para verlo con los ojos inundados en lágrimas - ¿Q-Qué? - pregunto y él descendio la mirada hacía Alan que tenía sangre en un costado derecho, ella abrio los ojos desmesuradamente y le indico con una seña que no hiciera escándalo, Alan estaba consciente de lo que tenía pero aún así estaba tranquilo - A-Alan, cariño - lo llamo y este asintió con la cabeza mientras una leve sonrisa se formaba en sus labios.
El sonido de las ambulancias y sirenas llamo su atención pero no se movio, llantos era lo que más se escuchaba, la puerta se abrio y miro a varios paramédicos, él tomo en sus brazos a Seiichi y se lo entrego a Sakuno que lo tomo intentando que dejara de llorar, Lu abrazo a la cobriza y lo jalo a él al abrazo mientras varios paramédicos tomaban al pequeño Alan en sus manos y lo subían a una camilla - ¿A-A-Alan? - el pequeño Han corrio donde este pero él lo tomo de la cintura para que no avanzara más - ¡Alan! ¡Alan! - lo llamo en sollozos desesperados, el pequeño rubiecito no quería estar sin su hermano mayor.
Fue entonces cuando miro a Sakuno mientras se llevaban a su hijo - H-Han - llamo este débilmente y el aludido quería soltarse mientras lloraba y gritaba el nombre de su hermano, fue en ese instante en que se dio cuenta de cuanto amaba a sus hijos a pesar de no conocerlos, fue cuando se dio cuenta de que era ser padre y realmente no lo cambiaría por nada - Vamos - le indico a Sakuno que solo lloraba y negaba con la cabeza, noto que estaba temblando así que tan solo la abrazo, la abrazo fuertemente sintiendo que quería morirse, que no quería estar así viendo como solo se llevaban a su pequeño niño... era como una niña.
- ¡Alan! ¡Alan! ¡Alan! - Han quería soltarse de sus brazos pero no se lo permitio y tan solo lloro con más fuerza - No puedes separarlos - le indico y ella asintió con la cabeza de inmediato, lo entendía pero por el momento eso quedaba atrás, tenían que ir donde su hijo y rezar porque nada malo le sucediera, era momento de dejar de pelear y buscar un motivo para hacerlos felices a ellos, solo a los niños y no a ellos mismos... era momento de ser padres y una familia.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Muchas gracias por los comentarios.
